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Fecha: 13-Abr-13 « Anterior | Siguiente » en Gays

Endless: Cuando Sea... Donde Sea (2).

Mebarak
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Se llegó el tan ansiado día para Adrián y Carlos, tomarán un avión con destino a Los Ángeles, California donde esperan pasar unas vacaciones muy bien merecidas cargadas de mucho amor y pasión. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Hola a todos amigos y amigas, aquí les dejo el segundo capítulo de esta historia, les agradezco a todos los que leyeron mi anterior y en especial a quienes se tomaron a bien valorarlo y comentarlo y que también me escriben vía correo electrónico y Facebook, me alegra muchísimo que les haya gustado y me da más ánimos por seguir escribiéndola.

 

Sin más que decir no los haré esperar tanto y los dejo ya con toda la acción.

***

Capítulo 2: Te Espero Sentado y…

Se había llegado ya el día domingo, el vuelo que nos llevaría a Carlos y a mí a Los Ángeles estaba programado a media mañana en el Aeropuerto Internacional de El Salvador, ubicado en Comalapa; toda la tarde de sábado nos la pasamos preparando las maletas, llevábamos dos cada uno. Nuestra estancia en Estados Unidos sería de un mes y medio, llegaríamos a casa de mi tía abuela Liz donde también estarían mi tía Iveth, su esposo y mi prima Janina, los cuales según me había dicho mi novio habían partido al día anterior.

Mi amor se miraba realmente guapo de la forma en que se había vestido, unos jeans blancos muy ajustados, una camisa roja que dejaba ver los pocos pectorales que había desarrollado – mi color favorito – una gorra que hacía juego con sus jeans, su lindo y sedoso cabello salía por detrás de esta, sobre la visera de la gorra se había dejado un par de gafas oscuras… se miraba muy sexy. En cambio yo vestía unos jeans negros gastados, una camisa azul y en la cintura llevaba amarrado un abrigo por si lo necesitaba por la temperatura dentro del avión.

Habíamos ya  hecho todos los trámites pertinentes, teníamos todo en regla para poder salir del país. Esa sería la segunda vez que viajaría yo en avión, lo había hecho hace unos años cuando fui por primera vez a casa de tía Liz, no obstante sería la primera vez que mi novio lo haría. Desde varios días atrás venia yo molestándolo con el tema, haciéndole bromas y dándole “consejos” de que cosas hacer en un avión para no ponerse nervioso.

- Así que no te vayas a ir en el asiento del lado de la ventanilla porque te puede poner nervioso la altura – le decía yo mientras estaba sentado en uno de los asientos de la sala donde esperábamos a que nos llamaran para abordar el avión y le tomaba de la mano, él solo me hizo una de sus lindas y tiernas sonrisas retorcidas.

- Ok mi vida, pero si me pongo nervioso te abrazaré fuerte, fuerte, fuerte – apuntó elevando mi mano y dándome un beso.

En ese instante escuchamos la voz de una mujer diciendo:

- “Pasajeros del vuelo 523 de Avianca TACA con destino a Los Ángeles, California, por favor acercarse a su puerta, estamos listos para abordar ahora” – dijo una vez y continuó – “Passengers of the Avianca TACA 523rd flight with destination to Los Angeles, California, please proceed to you gate, we are ready to board now”.

Ese era nuestro vuelo, Carlos y solo nos miramos y sonreímos tímidamente por ser nuestro viaje de amor el que iniciaríamos ese día, me puse de pie y nos fuimos caminando de la mano en dirección a la puerta que nos indicaba el boleto de abordaje. Sin tantos contratiempos llegamos al avión y subimos, nuestros asientos eran contiguos, como lo supuse  uno estaba al lado de una ventanilla, me senté en ese dejando el otro para mi novio.

Unos cuantos minutos después una azafata dio las indicaciones sobre la seguridad en el avión, las de siempre, abrocharse el cinturón, no andar mucho tiempo parado, no fumar, evitar el uso de aparatos electrónicos, entre otras. Tan pronto esta terminó de darlas se encendieron las turbinas de la nave, lo cual era señal que el viaje estaba dando inicio; Carlos se tensó un poco con esto, lo tomé de la mano para que se relajara, él solo me miró un poco serio, le sonreí y acaricié la mano, dio un profundo suspiro e hizo lo mismo. Poco a poco pudimos sentir como el avión se despegaba del suelo y empezaba su recorrido por el cielo.

Arribamos luego de seis horas al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, más conocido como LAX, un aeropuerto enorme a comparación del de mi país, se podían apreciar muchas y largas pistas de aterrizaje, aviones, la principal torre de control. Pasamos por las muchas y cautelosas revisiones que hacen en Estados Unidos gracias a su gran sistema de seguridad nacional y evitar cualquier atentado terrorista de sus múltiples enemigos, luego de los papeleos recogimos nuestros equipajes y salimos de las instalaciones.

Esperamos a las afueras a que pasara un taxi para que nos llevara directo a la casa de mi tía abuela Liz, tan pronto como nos dispusimos a esperar apareció uno; se detuvo frente a nosotros y el conductor bajó a abrirnos la cajuela, guardamos nuestras cosas y entramos al auto. Le indiqué la dirección de la casa de mi tía.

Llegamos pronto a la fachada de la gran y hermosa casa, el taxi se detuvo justo al frente, bajamos y sacamos nuestras valijas, le pagamos al anciano, nos entregó una tarjeta con su número telefónico por si necesitábamos de sus servicios, se despidió de nosotros y se fue.

La casa de mi tía era muy grande, de tres pisos y un estilo un tanto antiguo con respecto a su estructura porque estaba bien conservada, pintada de color amarillo pálido y un techo rojo, tenía grandes y relucientes ventanas; en el interior de la propiedad había una hermosa y profunda piscina en forma ovalada, sumado a una gran alfombra de verde y vivaz césped y amplios cultivos de rosas, geranios, jazmines y claveles que mi tía cultivaba con mucha dedicación.

Nos aproximamos a la gran puerta, le indiqué a Carlos que tocara en timbre que estaba a la derecha de esta, escuchamos como hacía este eco dentro de la casa, pronto la puerta se abrió y la empleada de la limpieza nos recibía.

- ¡Joven Adrián! – nos saludó muy jovial Dulce, una mujer regordeta, pelirroja y muy risueña – pase adelante.

- Hola Dulce – le respondí de igual manera – ¿Cómo estás?

- Muy bien joven, que gusto que haya venido otra vez aquí donde Doña Liz – contestó.

- Mira Dulce – me acerqué a Carlos – él es Carlos, mi novio.

- Mucho gusto joven – le saludó atenta haciendo un movimiento de cabeza – yo soy Dulce, la empleada de los quehaceres de la casa, para servirle.

Le pregunté a ella si sabía dónde mi tía Liz estaba, me respondió que había salido con mi tía Iveth y Janina para arreglar algunos asuntos para la fiesta de cumpleaños de esta última. El sábado de esa semana estaría cumpliendo 25 años, es un año mayor que mí, ya que en tres semanas yo cumpliría los 24. Me había mencionado ya desde hace varios días que planeaba una fiesta más modesta.

Dulce nos dijo que la acompañáramos, que nos mostraría la habitación que se nos había designado para nuestra estancia. Llamó a otro de los empleados de tía Liz, Don Francisco o Don Chico, como le llamaba todo mundo, para que nos ayudara con las maletas; nos saludó el serio hombre y nos internamos a la hermosa casa, subimos las escaleras, giramos a la derecha y nos detuvimos frente a la puerta de una de las habitaciones, Dulce la abrió y nos hizo de señas que pasáramos adelante, lo hicimos, la vimos.

Era una amplia habitación muy lujosa como todas las de la casa, con una cama matrimonial en el centro, cubierta con un edredón naranja y varias almohadas del mismo color, frente a esta en un mueble con estantes había una tv y un reproductor, un armario y un tocador, tenía un baño propio como todas y una gran ventana con acceso a balcón era la que permitía que la luz entrara, desde ahí se tenía un panorama claro de toda la propiedad desde la piscina hasta el jardín, era un sitio realmente grande.

Don Chico colocó las maletas junto a la cama y se dirigió pronto donde la empleada lo esperaba en la entrada del dormitorio, con Carlos nos dirigimos hacia el balcón a ver el paisaje. Dulce nos dijo que si necesitábamos algo estaría en la cocina.

Al quedarnos ya solos nos abrazamos y nos besamos apasionadamente, jugábamos con nuestras lenguas con micha locura, teníamos ya mucho rato de no hacerlo y aprovechamos la linda vista constituido por el cielo azul y los radiantes rayos del sol. Mientras nuestros labios se colisionaban acariciaba su cabello que tanto me gustaba y él hacía lo mismo solo que en mi espalda, el beso se prolongó por mucho tiempo, pude sentir como su mano derecha bajaba de mi espalda hacia mis nalgas y tocaba con morbosidad.

- ¿Esa mano caliente? – le pregunté suavemente y sonriendo dejando de besarlo.

- Jejeje lo siento, no me aguanté – me volvió a dar un corto beso.

- Este será el viaje de nuestras vidas – expresé.

- Sí… este viaje no lo olvidaremos nunca – puso su frente con la mía y volvió a besarme, me encantaba que hiciera eso.

- No, nunca – reímos ambos como dos bobos.

Entramos nuevamente a la habitación, desempacamos y pusimos nuestras cosas en el armario, al terminar nos quitamos los zapatos y nos lanzamos en la cama los dos viendo hacia el techo; yo estaba ya exhausto por todo el trajín del viaje en avión, luego en taxi y la reciente puesta en orden de nuestras cosas en la que sería nuestra habitación en la casa, mi novio al parecer estaba igual que yo. Ambos dimos un gran suspiro al mismo tiempo, nos vimos a la cara extrañados y reímos, de pronto escuchamos la llegada de un auto a la casa, de seguro eran mis familiares.

- Vamos mi vida – le dije yo saliendo de la cama poniéndome de pie – saludemos a mi tía Liz.

- Vale, vamos – hizo lo mismo que yo.

Salimos del dormitorio y bajamos las escaleras, llegamos a la sala y vimos cómo iban entrando efectivamente, fue a tía Liz a quien vimos primero.

- ¡Angelito! – Gritó emocionada dejando caer unas bolsas que llevaba – ¡Carlitos!

- ¡Hola tía!

Nos acercamos apresuradamente, le saludé yo primero con un fuerte abrazo y un beso en la mejilla luego mi novio.

- ¿Cómo ha estado tía? – le pregunté tomándola de la mano cordialmente y dirigiéndonos a los sillones de la sala, Carlos tomó las bolsas que había botado y caminó tras nosotros.

- Bien hijito, mucho mejor desde ayer que vino Iveth con su familia y ahora que viniste tú con Carlitos – llegamos a los sillones y nos sentamos.

Entraron pronto mi tía Iveth, su esposo Juan y mi prima Janina, nos saludamos  dio inicio a una larga platica familiar. Como lo había mencionado anteriormente, a pesar de su avanzada edad, era una guapa y elegante dama, piel blanca, cabello grisáceo de baja estatura, muy divertida, atenta, con mucha lucidez mental y buenísima memoria.

La conversación fue muy larga, hablamos de todo, entre temas serios y los típicos recuerdos familiares y bromas que causaron la risa de todos los que ahí estábamos. Éramos una familia muy unida y más cuando nos reuníamos en El Salvador ya que nos reuníamos más, entre ellos mi mamá, mi papá, mi hermana, mi tía – hermana de mi mamá, mis primas, sobrinos… entre otros.

Al término del día llegó mi tía Adela con su familia, nos saludamos como todos, tía Liz estaba contenta que su casa estaría llena a comparación a los otros días. Pronto cenamos en el gran comedor y nos fuimos a dormir a nuestros respectivos dormitorios todos. Esa noche no tuvimos sexo con Carlos ya que ambos estábamos muy cansados.

Al día siguiente empezó nuestro viaje de amor con Carlos, salimos luego de desayunar a conocer la ciudad, por todo el recorrido fuimos de la mano y tomándonos fotografías para el recuerdo de esa ocasión. Veíamos los imponentes rascacielos, oímos el ruido de los autos por las calles, escuchábamos como se mezclaba en el coloquio de las personas el inglés y el español. Entrabamos a diversas tiendas a comprar cualquier artículo que nos llamaba la atención, no teníamos miedo a consumir ya que habíamos ahorrado lo suficiente para hacerlo.

Todo eso fue así desde el lunes hasta el viernes, el sábado no salimos ya que queríamos estar bien descansados para la fiesta de cumpleaños de Janina en la noche porque presentía que sería un fiestón descomunal como el del año pasado. No obstante nos dijeron horas antes que sería una fiesta modesta con la familia y los amigos más cercanos de Janina, en fin, sería con pocos invitados, no como el año anterior que fueron como trescientos.

Desde muy temprano habían llegado los encargados de decoración, habían puesto unas farolas de colores por todo el jardín y varias mesas muy bien adornadas para los invitados, mientras otros montaban un escenario frente a las mesas, supusimos con Carlos que sería para la banda que Janina había contratado para amenizar la fiesta.

Casi a las 8:00 PM empezaron a llegar los invitados, no sería una fiesta formal y elegante, la mayoría de personas que llegaban vestidas de una manera casual pero sin excederse. Yo me vestí con una camisa de manga larga color vino tinto y un pantalón formal color negro que me quedaba un poco ajustado, mi amor vestía igual que yo, con la diferencia que él llevaba una camisa blanca con cuello v.

Salimos hacia el lugar de la fiesta, nos encontramos con una chica que estaba encargada de recibir los regalos y ordenarlos en una mesa por ahí, le entregamos el que le llevábamos, era un brazalete que le habíamos comprado días atrás en una de los paseos que tuvimos con mi novio por la ciudad.

Nos internamos en la fiesta pasando entre las mesas donde ya había personas acomodadas, de pronto sentimos como nos pusieron una mano en cada hombro a ambos, nos volvimos a ver y era nuestra amiga Maura.

- Hola – nos saludó sonriente con una abrazo y un beso en la mejilla – ¡Wow! ¡Qué guapos se ven chicos!

- Tú más, luces espectacularmente bella – le dije viendo que vestía un vestido negro muy corto y ajustado a su esbelta figura.

- Gracias Adri – sonrió amenamente y nos tomó de la mano – vengan conmigo, por acá está mi madre con Doña Liz.

Nos dejamos llevar por nuestra amiga hasta una mesa casi en frente del escenario donde efectivamente, había una banda con cinco integrantes creo tocando música bastante tranquila, estaba compuesta por una chica rubia muy linda que era la vocalista y a la vez tocaba la guitarra acústica, junto a ella estaba un chico de ojos verdes, cabello negro y de linda cara, este tocaba la guitarra eléctrica, había otra chica con cabello extraño en el bajo, en la batería estaba un chico de aspecto rudo y al otro no lo alcancé a ver bien. Ahí en la mesa estaba mi tía Liz y Doña Maura, madre de nuestra amiga. Al llegar les saludamos cortésmente a las dos damas que ahí se encontraban conversando, Doña Maura era muy parecida a su hija, con la diferencia que era llevaba unos kilos de más y tenía ojos café.

Nos sentamos los tres junto con ellas y empezamos a conversar, pronto llegó la cumpleañera a saludarnos, aprovechamos todos para felicitarla. Ella es de piel morena clara como la mía, tiene una cara muy linda, un poco gordita pero con buena figura, presumía siempre sus caderas y trasero; vestía un vestido corto pero no ajustado de color azul oscuro y un peinado de moño como el de las reinas de belleza.

La fiesta transcurría con total normalidad, nos habían servido una deliciosa cena, además había otros bocadillos, la música era buena… había buen ambiente.

- Esta fiesta sí me ha gustado, ha estado muy entretenida y bonita no como la del año pasado que fue un desastre total con ese grupo de amigos alborotados que llevó Janina – refunfuñaba tía Liz al recordar la fiesta del año pasado que fue celebrada en nuestro país.

En ese momento mi prima tomó el micrófono al frente de todos:

- Muy buenas noches a todos, mi familia y queridos amigos y amigas, les agradezco por haber venido a esta mi fiesta de cumpleaños, ya me estoy poniendo vieja – hizo un gesto muy divertido con la cara que causó la risa de todos – doy gracias a Dios, primeramente por haberme permitido llegar…

Fue de esa manera como inició Janina un discurso muy emotivo con respecto a su vida y la importancia de las personas que viven a su alrededor. Todo mundo le ponía atención y reía cuando decía algo divertido.

- … Les reitero mi agradecimiento por haber venido y la alegría que siento, así que… – alargó la última vocal – ¡¡Qué empiece la fiesta!!

Gritó sonriente y desbordante de alegría, los invitados la acompañamos en su grito y la banda empezó a tocar música más movida y adecuada para una fiesta, mi prima bajó rápidamente y se fue hasta las mesas de atrás para comenzar a saludar de nuevo a los invitados.

- ¿Se te apetece un té Maura? – Propuso tía Liz a su amiga, madre de la nuestra – vayamos dentro de la casa que aquí ya empezará esa música de jóvenes que me da dolor de cabeza.

- Vamos pues – aceptó esta – con su permiso – nos dijo a todos.

Ambas se fueron para la casa dejándonos a mi novio, Maura y yo en la mesa, hablábamos muy agradablemente de cosas sin importancia, era muy divertido hablar con Maura, era una mujer excepcional. De pronto llegó Janina a preguntarnos como nos sentíamos en la fiesta, le dijimos que todo muy bien.

- Me alegra que la estén pasando bien amigos – decía.

- La banda toca muy bien – le expresé yo – me encanta, son muy buenos.

- Adrián te tengo un reto – me dijo seria, yo la miré igual pero con un poco de desconcierto.

- ¿Qué?

- A que no te atreves a pasar al frente y cantar con la banda una canción de Shakira – dijo risueña, al escuchar eso me reí estrepitosamente, recordé que hace mucho tiempo fui un gran fanático de la barranquillera hasta que decidí hacer unos cambios en mí y la dejé de lado completamente.

La idea me gustaba, siempre me ha gustado cantar a pesar de no tener una buena voz pero me daba un poco de pena porque podría arruinar la fiesta.

- ¿¡Estás loca Nina!? – le dije riendo.

- Qué locuras ni que nada, son $50.00 si aceptas el reto y lo haces – me decía, yo solo miré a Carlos que se reía de la locura que me estaba proponiendo mi prima.

- No Janina, se arruinará la fiesta si hago eso y será un hazme reír porque no tengo buena voz– me negué.

- Bueno, si tú lo dices, no quieres ganarte unos dólares que nunca están demás – yo sabía que hacia ese reto porque sabía que no lo aceptaría.

Janina se despidió de nosotros para ir donde otros invitados. En ese momento Maura se levantó para ir al tocador, según dijo ella y nos quedamos Carlos y yo solos, él apoyó mi mano sobre la mía que estaba sobre mi rodilla, se acercó a mí, me dio un suave y cálido beso en la mejilla y aprovechó la posición para decirme al oído.

- Adri, tú sí tienes una linda voz – me susurró – ¿O ya no recuerdas cuando cantaste en aquel evento cuando estudiábamos en el bachillerato?

- Sí – contesté en susurro también – fue fantástico para mí y todo gracias al Profesor Buenavista.

- No me arruines la noche por favor – me dijo serio alejándose de mí – no me recuerdes a ese maestro que me hizo imposible la vida en el Instituto “José Antonio Ochotorena” – volvió a reírse.

- ¡Adriancito! – Escuché la voz de Janina de nuevo, dirigimos nuestras miradas hacia donde estaba, con su madre, su padre y otra prima llamada Cinthya, continuó – te aumento lo del reto, entre los cuatro pondremos $50.00, en total $200.00.

- ¡Déjate de payasadas Nina! – le grité riendo.

Ya no me insistió más, me volví a Carlos y clavé mi mirada a él… ¿Qué era lo que mis oídos acababan de escuchar? ¿$200.00? ¡Eso sonaba muy tentador! Mi novio descifró en mis pupilas el interés que se había adueñado de mí; él me conocía bien, sabía que con o sin dinero quería hacerlo. Él quitó su mano de la mía, las levantó un poco a la altura de sus hombros y espetó:

- Dale – hizo una cara divertida – no nos caerán nada mal $200.00 a nuestras arcas.

- Jejeje ok – reí empezando a sentir nervios – pero espera, los tomaré desprevenidos.

Dejé que pasara más de media hora, Maura regresó y estaba con nosotros nuevamente, de pronto me puse en pie y caminé al escenario mientras la banda tomaba un descanso. Toqué por la espalda a la chica vocalista y le pregunté si la banda se sabía canciones de Shakira, ella me respondió que sí, se sabían tres, le expliqué todo lo del reto y me dijo que sí, podría cantar con ellos. Platicamos sobre lo que haríamos y me decidí por una de las canciones que me mencionó que la banda se sabía.

- Bien, tocaremos esa y… ¡David! – Llamó al chico de la guitarra eléctrica, este se acercó a nosotros – mira, cuando subamos al escenario, él cantará con nosotros una canción de Shakira – el chico me sonrió – así que diles a los muchachos vengan para afinar detalles.

- Ok – respondió sereno – ¿Margie sabes dónde está nuestro intenso manager?

- No – respondió ella – aunque hace un rato lo vi por ahí hablando con su amiga Tatiana. Pregúntale a Nadia o a León, tal vez alguno de ellos sabe.

- Vale – respondió – con permiso – se retiró.

- Entonces… - parecía querer decir mi nombre.

- Adrián – le dije yo.

- Ok Adrián subiremos al escenario en cinco minutos ¿Vale?

- Sí, vale – ella se retiró y yo me quedé por ahí esperando a que pasaran los cinco minutos y subir al escenario.

Busqué con mi mirada a Carlos, estaba en la mesa con Maura, Janina y otra chica cabello rizado que no conocía quien era, en un segundo nuestras miradas chocaron, le hice de señas que cantaría pronto, él me respondió con una carita inocentona y empuñando la mano e irguiendo su dedo pulgar en señal de aprobación sonriéndome.

Pasaron los minutos y se acercaron los de la banda, esta vez se incorporaría otro chico con el teclado, ellos subieron primero al escenario mientras yo tomé aire para relajarme un poco porque estaba nervioso, aclaré mi garganta, me desabotoné un botón de mi camisa y recogí las mangas de esta hasta los codos… ya era el momento de empezar la presentación. Subí al escenario, los chicos de la banda ya estaban en sus posiciones con sus instrumentos listos, Margie y David se ubicaron al costado del escenario para hacer los coros y justo al frente de todo el público había un pedestal con un micrófono, me dirigí a este y saludé:

- Muy buenas noches a todos – las miradas curiosas de todo mundo se clavaron en mí – espero se la estén pasando muy bien en esta fiesta, mi nombre es Adrián y a petición de la cumpleañera, mi querida prima Nina, vengo a interpretar una canción… espero no se vayan a asustar porque no soy muy buen cantante – reí y los demás lo hicieron – bueno, prima, esta canción es para ti, que has pasado momentos muy duros en este año y sé que es verdad que hay noches más largas que otras y que todos pasamos momentos difíciles en la vida, pero si de algo estoy convencido es que dentro de cada uno de nosotros hay un sol que no se extingue jamás…  

Por un momento pensé que pronto llegaría a mí la demanda de plagio por decir esa frase y luego empezar a cantar la canción que cantaría… 

http://www.youtube.com/watch?v=mqqLoUcLX5I 

♫ Estas semanas sin verte,

Me parecieron años,

Tanto te quise besar

Que me duelen los labios. ♫

♫ Mira que el viento nos hizo

Cometer estupideces

Nos dejó sordos y ciegos…

Tantas veces ♫

Tomé el pedestal y me curveé instante hacia atrás al escuchar el sonido de la batería y las guitarras, se encendieron otras luces del escenario las cuales se movían lentamente de un lado a otro e iluminaban a la banda, volví a mi postura normal y seguí cantando sin dejar de jugar con el pedestal, como en el video de la canción.

♫ Y un día después

De la tormenta

Cuando menos piensas sale el sol,

De tanto sumar

Pierdes la cuenta,

Porque uno y uno no siempre son dos,

Cuando menos piensas…

Sale el sol. ♫

Se apagaron las luces del escenario y nuevamente me ilumino únicamente a mí la tenue luz del reflector del fondo.

♫ Te lloré hasta el extremo

De lo que era posible,

Cuando creía que era invencible.

No hay mal que dure cien años

Ni cuerpo que lo aguante

Y lo mejor siempre espera…

Adelante ♫

De nuevo el efecto de las luces volvió, se miraba realmente bien el performance que estábamos haciendo gracias a estas.

♫ Y un día después

De la tormenta

Cuando menos piensas sale el sol,

De tanto sumar

Pierdes la cuenta,

Porque uno y uno no siempre son dos,

Cuando menos piensas…

Sale el sol. ♫

♫ Cuando menos piensas…

Sale el sol♫

♫ Y un día después

De la tormenta

Cuando menos piensas sale el sol,

De tanto sumar

Pierdes la cuenta,

Porque uno y uno no siempre son dos... ♫

♫ Y un día después…

Y un día deeeespuéees…

Sale el soooooooooool♫

Toda la gente comenzó a aplaudir y a gritar eufórica por la interpretación, me estaban tomando por sorpresa, al terminar de dar esta nota larga, la banda comenzó a rockear y yo con ellos me movía al ritmo de la música, había despertado en mí mi artista interno. Me moví de esa manera por todo el escenario, saltando y bailando mientras las luces de este se movían a mucha velocidad.

♫ Y un día después

De la tormenta

Cuando menos piensas sale el sol,

De tanto sumar

Pierdes la cuenta,

Porque uno y uno no siempre son dos,

Cuando menos piensas…

Sale el sol. ♫

Terminó la canción, la gente seguía de pie aplaudiendo, la fiesta se había animado muchísimo.

- Gracias – le respondía al público sonriendo e incrédulo de mí mismo por lo que acababa de hacer – gracias – me di la vuelta para ver a la banda y les agradecí – muchas gracias Coveramas, son lo máximo – miré a mi prima entre el público, tenía los ojos llorosos – feliz cumpleaños Nina y disfruten la fiesta.

Puse el micrófono en el pedestal y le agradecí nuevamente a la banda por tan buena interpretación que acababan de hacer, la chica vocalista me dio un abrazo y un beso, muy sonriente y susurró al oído

- Qué bien lo hiciste.

- Gracias Margie – le respondí a su espalda el chico guitarrista de ojos verdes me sonrió dulcemente.

Bajé del escenario y cuando lo hice me tropecé con alguien.

- Cuidado – me dijo una voz masculina, era un tipo alto, un poco gordo, cabello negro peinado con una cresta, ojos negros y mejillas rosadas, llevaba un distintivo en su camisa que decía “Manager”. Me pareció conocido y me quedé mirándolo un rato – ¿Pasa algo? - me preguntó.

- Ehm… eh… no… nada… disculpe – sonreí – adiós.

- Adiós – me respondió.

Me fui directo a la mesa donde estaban mi novio, Janina y Maura, ya no estaba la chica de los rizos, la cual no conocía.

- ¡Qué lindo mi primo! – Me abrazó – mira que pusiste muy alegre la fiesta y me hiciste llorar.

Luego del abrazo me senté junto a mi amor, él me tomó de la mano y sonrió muy tierno.

- Yo sabía que lo harías muy bien – me dio un beso – te amo Adri.

En ese momento sentí un pequeño mareo, fue algo muy extraño, la cabeza me dio vueltas y Carlos lo notó.

- ¿Te pasa algo? – cuestionó.

- No… – traté de negarlo pero él me miró recriminándome – ok, fue un mareo.

- Ven – tomó mi mano – vamos por ahí a que tomes un poco de aire fresco – nos pusimos de pie.

- Con permiso – dijo él a las presentes – ya volvemos.

Del lugar de la fiesta nos movilizamos a un lugar apartado del mismo jardín, no había iluminación ahí, lo único que daba un poco de luz era la luna. Carlos me abrazó por la espalda y me deba pequeños besos en la mejilla izquierda, yo respiraba profundamente tratando que mi mare pasara pero era por demás. Era muy extraño, solo había bebido una copa de champagne, eso no era para que me mareara como estaba.

Escuchábamos como la banda seguía tocando y la fiesta se estaba animando, vimos que por ahí estaba una banca de madera, nos sentamos en esta y Carlos me preguntó:

- ¿Te sientes mejor? – negué con la cabeza, el mareo era muy fuerte y empezaba a sentir un poco de nauseas – espérame sentado acá, iré a la casa a ver si hay algo para que te pase, no te vayas a ir.

Se puso de pie y se empezó a alejar a pasos alargados de donde nos encontrábamos, Carlos era un novio perfecto, cariñoso, atento, honesto, bueno en la cama… él era perfecto.

Pasaron cerca de veinte minutos creo y no regresaba, Carlos no había vuelto de la casa, era raro, lo bueno era que el mareo ya me había pasado, me sentía mucho mejor, quería regresar ya a la fiesta pero le había dicho a mi novio que lo esperaría ahí porque si llegaba y no me encontraba donde me dejo se preocuparía y eso era lo que menos quería causarle.

Me puse de pie y miré a la luna, para verla mejor me coloqué frente a la banca, estaba hermosa, sentí una paz y tranquilidad inmensa al verla; pero esta sensación fue interrumpida por un llamado:

- ¿Angelito? – era una voz grave.

Esa voz, me era muy familiar, instantáneamente me di la vuelta y me encontré frente a frente con esa persona, la luz de la luna me dejó ver con claridad a quien ahí estaba ¡No! ¡Joder! Era esa piel morena, esa cara, esos ojos oscuros… no podía ser posible ¡No! No podía ser posible que delante de mí estuviera él, esto no podía estarme pasando… ¡Jamás me imaginé verlo en persona! ¡No!

- ¿Alejandro?

***

Hasta acá el segundo capítulo, espero les haya gustado por favor valórenla y/o coméntenla, les estaré muy agradecido por esto. También quiero agradecer especialmente a mi buen amigo zerosubzero por prestarme su banda jejeje pueden contratar a Coveramas para cumpleaños, bautizos, fiestas de quince años, graduaciones, despedidas de soltero, bodas, funerales y divorcios también xD

 

Nos leemos de nuevo la próxima semana con el próximo capítulo de esa historia. Saludos y bendiciones desde el pulgarcito de América, El Salvador.

 

Atte. Ángelo S. Mebarak



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