Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 4.856 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad de Cams ] [ Twitter TodoRelatos ]  1.453.317 Miembros | 19.391 Autores | 98.544 Relatos 
Fecha: 20-Abr-13 « Anterior | Siguiente » en Gays

Endless: Cuando Sea... Donde Sea (3)

Mebarak
Accesos: 2.158
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 21 min. ]
 -   + 
Adrián se encuentra cara a cara con la persona que menos imaginó encontrarse y en el lugar menos pensado. ¿Qué pasará ahora? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Capítulo 3: Vuelve.

Había regresado a la habitación a toda velocidad, con la cabeza hecha un lío por todo lo que me acababa de ocurrir, me quité la ropa, me puse la para dormir y me lancé a la cama escondiéndome bajo las sábanas de esta… era increíble que me pasara esto en este viaje con mi novio, no se me cruzó en la mente que esto podría ocurrirme, encontrarme cara a cara con él… con… Alejandro…

//////

- ¿Alejandro? – le pregunté para confirmar mi duda.

- Sí, soy yo – respondió serio.

¡No! ¡Alejandro estaba frente a mí! ¡Estaba en persona!

- Pero… ¿Qué haces aquí? – pregunté sin salir de mi asombro.

- Soy invitado de la fiesta de Janina – respondió sereno.

Para quienes no saben quién es él, permítanme contarles que es alguien que había conocido hace muchos años, cinco aproximadamente, gracias a una página muy popular de relatos eróticos; Alejandro,de nacionalidad colombiana y dos años mayor que yo, era el escritor de una muy popular saga de relatos gay al cual empecé a contactar por correo como fan que era yo de estos, luego lo hacía mediante Facebook. Fue de esta manera que nos volvimos muy amigos, al punto que me enamoré de él y creo que él también de mí, sostuvimos una relación de “amigos que nos queríamos” – término inventado por él, que era algo muy parecido a un noviazgo – por unos cuantos meses.

Me enamoré loca y perdidamente de él, era la clase de chico que pensaba yo que no existía, fue tan hermoso mientras duró nuestra relación… pero… perdí contacto con él cuando decidió que lo nuestro no llegaría a nada y me cambió por otro, me dejó sufriendo mucho, con el corazón partido en dos, la mirada perdida, unas cuantas libras menos y unas lágrimas de más por varios meses posteriores a nuestra despedida.

En honor a él, entre enero y febrero del 2013, cuando recién había pasado todo, escribí y publiqué una saga de relatos en la misma página que él lo hacía, en la cual narraba todo lo que había vivido con él en nuestra relación a distancia. Meses después de la despedida y la publicación de mis relatos, decidí salirme completamente de ese mundo, lo último que supe de Alejandro fue que estaba muy feliz con su novio y nada más.

Bueno, en parte todo el dolor que me causó el término de mi relación con Alejandro me trajo un beneficio, porque Carlos se acercó a mí, me desahogué contándole de cierta forma, no con muchos detalles, todo lo que me ocurría y empezamos a salir como amigos para luego volvernos algo más.

Me quedé petrificado al ver que frente a mí estaba un hombre alto, de piel morena, cabellos y ojos negros, cara linda, muy varonil y de aspecto serio; vestía un traje formal negro, sin usar corbata y con una camisa azul marino, este permitía notar que tenía un cuerpo muy bien trabajado por el GYM. De pronto cambió su semblante serio por una sonrisa muy amena y de incredibilidad.

- Lo sabía – me decía con su acento colombiano acercándose más a mí – desde que te vi en el escenario cantando esa canción de tu diosa Shakira supe que eras tú.

Mi cuerpo no respondía, quería moverme pero no reaccionaba nada en mí.

- Mi Angelito – dijo mientras se abalanzaba hacia mí a gran velocidad y envolvía entre sus brazos – que gusto me da conocerte en persona.

Me dejé abrazar por él, pude sentir su cuerpo contra el mío.

- ¡¡¡No sabes cuanta alegría me da verte!!! – escuché su voz emocionada riéndose mientras me levantaba del suelo.

Inconscientemente lo abracé yo también y me embargó un enorme y extraño sentimiento que no puedo describir, estaba estático y sentía ganas de reír y llorar a la vez, escalofrío y calor… Miles de recuerdos hicieron arribo a mi mente de cuando él y yo éramos “amigos que nos queríamos”.

- No sabes cuantas veces soñé con algo así – decía sin dejar de abrazarme– poder tenerte frente a mí, abrazarte fuerte y…

Fue ese el momento en que finalmente reaccioné, escuchar esas últimas palabras fueron las que me sirvieron para hacerlo.

- ¡Suéltame! – grité dándole un empujón de una manera muy abrupta, él me miró confundido por lo que acababa de hacer.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué no…? – iba a preguntar.

- ¡¡¡No quiero que me toques Alejandro!!! ¡¡¡No quiero verte!!! ¡Aléjate!

Me dispuse a irme, por lo cual tendría que pasar a su lado, al hacerlo me tomó del brazo con fuerza.

- Ángel… espera quiero hablar contigo, no te vayas aún…

- ¡¡Que no me toques te dije!! – Expresé con furia soltando mi brazo de su mano izquierda –No quiero verte Alejandro ¿No entiendes?

Él solo me miró como si estuviera viendo a un desconocido y no intentó nuevamente detenerme.

Me fui caminando a paso rápido de aquel lugar, en mi mente iba diciendo: “¡No puede ser posible! Mi Alejandro está aquí” me auto reproché ese pensamiento por decir MI Alejandro, ¿Por qué lo había pensado así? Si yo estaba felizmente comprometido con Carlos. Me sacaba por el camino unas cuantas lágrimas que de mis ojos habían brotado y las preguntas continuaban repitiéndose como un eco en mi mente, llevaba la mirada colocada en el suelo únicamente.

Alejandro, Alejandro, Alejandro, Alejandro, Alejandro… se repetía… Alejandro, Alejandro, Alejandro, ¿Carlos?... Por llevar la mirada gacha, no me percaté que choqué con alguien.

- ¡Auch! ¡Adri! – hablando del Rey de Roma y el Rey que se asoma, era Carlos.

- Perdón…

- ¿Oye no te dije que me esperaras sentado allá? – cuestionó.

- Sí pero es que… – no hallé que responderle, no podría decirle: Oye mi amor me acabo de reencontrar con Alejandro, ¿Te acuerdas? El chico colombiano del cual me enamoré por Facebook… no, no sabría cómo se lo tomara, a veces solía ser celoso… así que evadí responderle – ¿Dónde estabas mi amor? ¿Por qué te tardaste tanto?

- Perdóname mi vida, no encontraba a Dulce por ninguna parte pero acá te traigo algo para tus mareos – me llevaba una píldora y una agua envasada.

- Gracias Carlos – tomé lo que me llevaba e ingerí la píldora.

- Tienes los ojos rojos ¿Qué pasa? – extrañado me preguntó – ¿Estabas llorando?

- ¡No! No es nada, una basura me cayó en el ojo y listo – le mentí, él pareció creerme, no solía mentirle nunca pero esta era una mentira piadosa – regresemos a la fiesta.

- Vale, volvamos – extendió su brazo para abrazarme, me así a él con mucha fuerza, me sentía muy inseguro.

Abrazados nos fuimos caminando hacia la parte del jardín donde estaba la fiesta, regresamos a nuestra mesa, Maura platicaba muy amenamente con Janina sobre hombres creo.

- Pero sí – decía Maura – está guapísimo.

- Sí y lo me… –expresaba Janina, cuando nos vieron ambas llegar – ¿Oigan y ustedes donde se habían metido? – nos cuestionó.

- Por ahí – le contesté en tono burlesco – estábamos teniendo sexo desenfrenado y salvaje en una esquina oscura de la casa.

Las dos mujeres entendieron la broma y se echaron a reír, nosotros nos sentamos.

- Ok Adrián – dijo me prima – ya iré a revisar cada esquina de la casa y si encuentro “rastros” de lo sucedido a ti mismo te voy a poner a limpiar.

- No, ahí está Dulce, ella es la de la limpieza – mi novio me defendía.

- A ti también Carlos – dijo – a los dos voy a poner a hacer limpieza.

Todos nos reímos por lo que decía mi prima, ella era muy divertida y solía bromear mucho con todos nosotros.

- Ya, en serio, ¿Dónde estaban? – nos interrogó.

- Adri se sentía mal – respondió mi novio – unos mareos extraños y nos fuimos a tomar aire a un lugar apartado.

- ¿Pero ya te sientes mejor? – preocupada Janina.

- Sí, Carlos fue por una píldora para mí y ya está haciendo efecto – sonreí aliviado – pero creo que me iré a dormir ya.

- Vale, vámonos – me dijo Carlos.

- No, mi amor si gustas quédate acá, disfruta un rato más – refuté.

- No ¿Cómo crees? – Argumentó – yo no me divertiría sin ti.

Nos miramos fijamente a los ojos y sonreímos, él acaricio mi cara con mucha ternura. Definitivamente Carlos era el novio perfecto, maravilloso y único en esta vida, yo sabía que él no sería como Alejandro, él no me haría sufrir nunca porque de verdad me amaba incondicionalmente y me lo demostraba con todas sus acciones para conmigo.

- Lo sé pero quédate un rato más disfrutando de la fiesta, mira que Coveramas toca muy bien – dije – no quiero que por mi culpa pierdas un rato de diversión que tanta falta de hace por tanto trabajo– le tomé de la mano viéndolo a los ojos y diciéndonos muchas cosas con nuestras miradas en el silencio – así que ya no reniegues más y te quedas a divertir

- Ok, pero no me quedaré por mucho tiempo.

La verdad era que sí quería que mi novio se quedase un rato más en la fiesta para que no desaprovechara ningún momento para pasarla bien ya que su trabajo a veces era bastante duro y estresante, pero había otra razón, quería estar solo un rato para asimilar lo que hace unos minutos había vivido. Logrado el convencer a Carlos de quedarse no me quedaba más que despedirme de las muchachas, me pondría de pie pero…

- Espérate un momento – me dijo suplicante – Adri te quiero presentar a una amiga…

- Ay Nina, preséntamela otro día ¿vale? – me negué, no me sentía de humor para presentaciones.

- No… Adrián hoy, es que quedó encantada por como cantaste y me dijo que quería conocerte – me pareció raro eso de que quería conocerme, quizás yo le había gustado y… no, ni imaginármelo – no sé si viste antes de que subieras al escenario que acá estaba una chica de cabello rizado, es ella.

Recordé en ese instante que la había visto tal y como me había dicho mi prima, no quise entrar a un debate entre la negación y afirmación con ella así que mejor acepté.

- Ok, preséntamela – le dije.

- Ven, busquémosla, la vi pasar por ahí – se puso de pie y viendo a todos lados para localizarla entre los invitados.

- Acompáñame – le pedí a mi novio tomándolo de la mano.

Nos fuimos los tres caminando entre los invitados para encontrar a la dichosa amiga de Nina, luego de unos minutos de búsqueda la encontramos de pie hablando con mi tía Adela. Con mi novio nos quedamos un poco atrás mientras mi prima se acercaba a ella y cortésmente se la llevaba de la conversación que tenía con mi tía. La chica parecía tener quizás nuestra misma edad, entre 23 y 24, de mi estatura, piel morena bronceada, ojos color miel, una melena color castaño de rizos perfectos, su hermosa sonrisa dejaba al descubierto una dentadura perfecta como su cuerpo esbelto.

- Mira Tati, te presento a mi primo Adrián – nos presentó ubicada entre Carlos y yo, y Tatiana.

- Mucho gusto soy Tatiana Restrepo – nos saludamos con un beso en la mejilla.

- El gusto es mío – respondí – soy Ángel Adrián Álvarez – era mi imaginación o Tatiana estaba buscando con la mirada desesperadamente a alguien entre los invitados.

- A Carlos ya lo conoces Tati, te lo presenté hace un rato, él y mi primo son…– decía mi prima pero fue interrumpida por Tatiana que hizo una seña con la mano a alguien, me quedé extrañado por eso.

- Me disculpan un par de segundos, perdonen, vengo luego – nos dijo un tanto ¿Preocupada?

Tatiana me pareció una chica extraña, pero… ¿Quién soy yo para juzgar extrañeces? En ocasiones suelo ser muy raro y nadie me lo recrimina. Nos quedamos los tres esperando a que llegara, analicé en ese momento que esa chica no es salvadoreña, para empezar el apellido Restrepo no es nada común en el país y su acento no era como el nuestro.

- ¿Tatiana no es salvadoreña cierto? – pregunté a mi prima.

- En absoluto, es colombiana.

- ¡¿Colombiana?! – me exalté al oír eso.

Me vieron mi novio y Janina confundidos por mi pregunta, en ese momento regresó Tatiana y con…

- Hola, disculpen por irme así pero fui por mi acompañante – dijo con él del brazo – él es Alejandro.

¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! ¡Alejandro no otra vez! Gritaba en mi mente ¿Por qué me estaba pasando esto en ese lugar y en ese momento?Quería que la tierra me tragara de una sola vez. Nuestras miradas se encontraron nuevamente perdiéndome yo en el negro de sus ojos, mi corazón volvió a latir a mil por hora, rápidamente aparté mi mirada de la suya.

- Mucho gusto, soy Alejandro Cardozo Suárez – sonreía tímidamente, yo estaba paralizado viéndolo, él extendiendo su mano como saludo.

- El gusto es nuestro – respondió mi novio al saludo – Carlos Duarte – al Alejandro escuchar su nombre, pude notar cierto asombro, recordé que le había hablado a él sobre Carlos antes, cuando éramos amigos y hablábamos por Facebook – y él es… – me iba a presentar pero logré reaccionar.

- Ángel Adrián Álvarez – le saludé dándole mi mano.

Al hacer contacto nuestras manos sentí cierta corriente eléctrica pasar por mi cuerpo, desde mi espalda hasta todos los confines de mi cuerpo ¿Qué me estaba pasando?

- Mucho gusto Ángel – me dijo, nos vimos otra vez a los ojos, él me sonrió espléndidamente sin soltar mi mano.

Sentía como si el tiempo se hubiese detenido en cuanto nos dábamos la mano, era una sensación muy extraña la que estaba experimentando, no quería soltar su mano… ¿Qué me pasaba? ¿Estaba loco? Tatiana carraspeó levemente haciendo que ambos reaccionáramos y soltáramos finalmente nuestras manos.

Un ambiente raro se formó entre todos nosotros luego de eso, mi prima continuó:

- Bueno, creo que no lo saben pero Carlos y Adrián son pareja – al escuchar eso, abracé a mi novio. Pude ver otra vez que Alejandro y Tatiana se tensaron al escuchar esto ¿Qué demonios les pasaba? Me preguntaba yo, ¿Y qué demonios me pasaba a mí que me fijaba en todos los movimientos que hacía Alejandro y su amiga o lo que sea que fuera la tal Tatiana?

- ¡Qué lindo! – Dijo Tatiana muy sonriente – hacen una linda pareja ¿Cuánto tiempo llevan juntos?

- Gracias – respondió Carlos – llevamos cuatro años de ser pareja y de vivir juntos casi dos.

- Felicidades – dijo Alejandro sonriendo levemente.

- Gracias Alejandro – respondí yo haciéndome inmerso otra vez en ese par de pupilas negras y quedándose un silencio incómodo entre nosotros cinco.

- ¿Ustedes se conocen? – preguntó Janina viéndonos a Alejandro y a mí.

- ¡No! – dije exaltado yo, mientras Alejandro respondía lo contrario al mismo tiempo.

- Sí… 

- Sí – dije impulsivamente esta vez yo.

- No – dijo Alejandro contrariándome.

Las miradas de las dos chicas y de mi novio cayeron sobre nosotros dos, la situación ahora me era más incómoda que antes, más que nunca estaba deseando que la tierra me tragase. ¡¡Dios!! No me podía estar pasando esto a mí, era increíble, Carlos me miraba muy serio por lo que ocurría.

- Bueno sí – dijo Alejandro, yo sentí la cara caliente, de seguro la tenía roja como un tomate.

Temía que dijera que me conoció por internet hace cinco años, porque si decía eso mi novio entendería que él había sido el que me había partido el corazón en dos antes que empezáramos a salir. Carlos estaba más serio que antes y las chicas miraban extrañadas.

- Hace un rato…  yo andaba buscando el baño… y… me lo encontré a él y le pregunté – con un poco de nervios se justificó.

Otro silencio incómodo se apoderó del ambiente entre nosotros, alguien a lo lejos llamó a Janina, esta nos miró a todos y dijo:

- Con su permiso, me hablan por allá, los dejo en confianza para que se conozcan.

Ella se fue y nos dejó a los cuatro, el silencio me hacía sentir fatal pero por suerte Tatiana cambió un poco la situación:

- Oye Ángel – dijo - ¿Puedo tutearte no?

- Sí claro – sonreí.

- Te felicito, que bien cantas – expresaba alegre – tenía muchos años de no oír esa canción y la interpretaste hermosa jejeje.

- Muchas gracias Tatiana – dije.

- Estuvo impresionante ¿no crees Alejandro? – se arrimó a él.

Por alguna alineación planetaria o alguna maldición de tumba de faraón… o quizás simplemente por el sereno, como decía aquella comediante mexicana, recordé que él es bisexual y al ver yo esto sentí que algo se retorcía en mi estómago, unos piquetazos en el corazón… sin duda estaba volviéndome loco ¿Por qué me sentía así?

- Sí Angelit… Ángel – ¡Mierda! Me iba a decir Angelito, como me gustaba tanto que me dijera cuando teníamos esa relación en Facebook – cantas muy lindo.

- Gracias – respondí yo – bueno, me tendrán que disculpar pero me retiro ya de la fiesta, ha sido un gusto conocerlos y espero verlos de nuevo – mentí en lo último, no quería volverme a encontrar a Alejandro en mi vida.

- El gusto ha sido mío Ángel – Tatiana se acercaba a darme un beso en cada mejilla – ten por seguro que me verás de nuevo porque yo trabajo acá con tu familia – yo solo sonreí.

De ahí Tatiana se acercó a Carlos, ella lo separó de mí unos metros, me imagino que para hablar algo propio de ellos ahora que trabajarían juntos dejándome frente a frente con Alejandro, él extendió su mano para despedirse de mí, en su cara podía percibir un deje de melancolía, esto me hacía confundir más. Con inseguridad se la tomé y le di un apretón.

- Adiós Angelito – susurró –no sabes el gusto que me ha dado conocerte en persona.

- Adiós – respondí zafándome de su mano – no puedo decir lo mismo de ti.

- Ángel yo… – iba a argumentar algo pero no lo permití.

- ¡Adiós Alejandro! – dije en voz alta y fría, luego me alejé de él y me dirigí donde mi novio.

A mi espalda dejé a Alejandro, algo me decía que su mirada estaba clavada en mí en ese instante, llegué donde mi novio aún estaba hablando con Tatiana, se habían apartado un poco de donde estábamos no sabía por qué ni me interesaba.

- Ok, entonces a partir de enero vamos a estar más en contacto – le decía la colombiana.

- Me parece excelente y más ahora que Doña Iveth decidió aumentar el capital de la empresa el trabajo va a estar un poco más arduo pero vamos a prosperar más… – notaron mi presencia y pararon la plática.

- Me voy mi amor – le dije.

- Vale, llegaré luego – me dio un abrazo y un beso en la frente.

Solo suspiré profundamente y me di la vuelta para empezar mi camino hacia la casa; al llegar frente a esta, entré, no había nadie en la sala por suerte porque no quería hablar con nadie en ese instante, subí las escaleras a toda velocidad y me metí a nuestro dormitorio.

//////

¿Por qué…? me preguntaba ¿Por qué Alejandro había aparecido ahora en mi vida? Y… ¿Y por qué me ponía mal todo esto? ¿Por qué le estaba dando tanta importancia? ¿Por qué mi corazón palpitaba a mil cuando él se acercaba a mí? ¿Por qué esa sensación electrizante al contactar con su piel? ¿Por qué ese retorcimiento de tripas cuando la tal Tatiana se le arrimaba?... era una lluvia de preguntas que venían a mi mente, pero todas se resumieron en una sola: ¿Qué demonios me pasaba?

Me empecé a esforzar por dejar de lado todo lo ocurrido hace unas horas, cerré mis ojos para intentar dormirme ya y dejar todo ese caos mental que tenía; la primera imagen que se me vino a la mente fue cuando lo vi frente a mí y me abrazó fuertemente y dijo “Mi Angelito”, recordé el contacto que se dio entre nosotros en ese momento.

Inconscientemente mis ojos se llenaron de agua y un nudo grande se mi hizo en la garganta, mi mandíbula empezaba a temblar por la resistencia que estaba poniendo yo para no hacer lo inevitable… me solté en llanto, esto era demasiado para mí, volví a llorar de la misma forma en que lo hice la noche que me despedí de él, de Alejandro.

En un santiamén tenía ya la cara mojada, las lágrimas no dejaban de brotar de mis ojos, sentía una presión enorme en el pecho.

- Alejandro – susurraba entre sollozos – no sabes cómo sufrí por ti, no sabes cuantas noches lloré por ti sumido en la oscuridad de mi habitación.

Mi mente se llenaba a cada segundo de más recuerdos de cuando tenía yo 18 años y me enamoré de él, de Alejandro, recordaba cuando solíamos pasar horas hablando a la distancia, cuando él me decía “mi angelito” “melocotoncito” “mi loquito” y todas esas palabras que me decía con tanto amor y me gustaban tanto pero ahora me parecían cursis e ingenuas.

Recordaba cuando soñábamos con que llegara el día en que nos veríamos, nos abrazaríamos y comeríamos a besos… pero las cosas cambiaron drásticamente desde el día en que nos separamos, el día en que me dejó por otro. Muchas veces deseé y soñé con que lo que me había pasado hace unas horas ocurriese, pero lo había dejado de hacer y hasta de pensar en él desde que Carlos se adueñó de mi corazón y enterramos entre los dos todo lo que nos había hecho sufrir en el pasado para empezar a vivir un nuevo presente juntos. Alejandro para mí ya era historia, una dolorosa y triste historia olvidada entre las páginas de la agenda de mis días.

Estaba llorando como un niño cuando está aprendiendo a andar en bicicleta y se cae por primera vez, solo que en mi caso el dolor no era físico sino de emocional… era una sensación de… melancolía, añoranza, tristeza y mucho más. Mi cabeza se había vuelto un desastre de pensamientos y recuerdos, todos relacionados al idiota de Alejandro.

Necesitaba despejar mi mente aunque sea por un minuto, me salí de la cama poniéndome de pie,me dirigí al balcón pasando por las pálidas y dóciles cortinas hasta llegar a este; vi como la fiesta ya estaba casi terminada, poca gente se notaba a lo lejos y la banda tocaba una canción muy tranquila la cual como tres parejas bailaban abrazados. El viento sopló una leve brisa que hizo que se me pusiera la piel de gallina, lo aproveché y di un gran suspiro sintiendo como mis pulmones se llenaban del aire fresco de la madrugada; finalmente logré relajarme con esto, sentí un poco de paz en mi mente, en mi corazón, en todo mi ser.

Instintivamente bajé mi mirada y me llevé una gran sorpresa… ¡Dios! ¡¿Por qué me pasaba esto a mí?! Alejandro estaba justo abajo viéndome otra vez con ese par de ojos oscuros como la noche; pero esta vez su miradano me pareció de asombro, ni de alegría, ni de confusión, ni de cariño… era como de… ¿Tristeza? Sí, era así. Me quedé paralizado otra vez, no podía moverme ni volverme a ver a otro lado.

Se acercaron a él dos mujeres, una era tía Adela y otra era Tatiana.

- Vámonos Alejandro – escuché que esta última le decía y Alejandro le tendía el brazo para que ella se tomara de él, así lo hizo y a la vez se le arrimó como lo había hecho cuando recién nos habían presentado. Alejandro me dirigió una última mirada y de esa manera se fueron.

Nuevamente al ver eso sentí como en el estómago algo se me revolvía y en el corazón una espina se clavaba, vino a mí la manía de hablar conmigo mismo y en voz alta:

- ¿Será que son algo más que amigos? – Susurré – él es bisexual puede ser que sí… no, no creo – me contradije – él siempre decía que le gustaban más los hombres que las mujeres… pero ¿Y si son novios?

Dejé esa pregunta en el aire cuando caí en cuenta en la cantidad de estupideces que estaba pensando, con mi mano derecha me di un bofetada.

- ¡Ángel! – Dije – reacciona grandísimo tonto ¿De cuándo a acá te importa lo que haga o deje de hacer Alejandro?

Escuché la puerta del dormitorio abrirse, de seguro era Carlos pensé, me volví a ver y efectivamente era mi novio el que había entrado y arrojado a la cama; entré yo también, cerrando a mi paso la puerta de cristal y las cortinas que dirigían al balcón. Lo aprecié bien, estaba boca arriba viendo al techo y con los botones de su camisa sueltos dejando ver su poco marcado pecho con ese par de pezones de color rosa oscuro, se veía muy sexy.

Él me vió llegar y me sonrió tiernamente haciéndome de señas que me acostara a su lado, le obedecí sonriendo un poco forzado y me acosté a su lado, él me abrazó con mucho cariño y dio un beso en los labios.

- Te amo – me dijo al oído.

Me sentí extraño al escuchar esas dos palabras de su parte, no encontré más que hacer que abrazarlo con más fuerzas y cerrar mis ojos.

***

¡Hola a todos! Ahí estuvo ya el tercer capítulo de mi saga de relatos, espero les haya gustado, sé que no ha habido sexo desde el primer capítulo pero no se preocupen ya habrá otra vez jejeje, por favor valórenlo y/o coméntenlo les estaré muy agradecido por eso. Si ustedes quieren estar un poco más informados sobre el avance de este relato pueden escribirme a mi correo angredstar@gmail.com o agregarme en Facebook, en mi cuenta acá en la página está el link de mi perfil.

 

Saludos y bendiciones desde el pulgarcito de América, El Salvador.

 

Atte. Ángelo S. Mebarak.



© Mebarak

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (5)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Mebarak
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
LWNET 1999-2017 | TodoRelatos.com v3.80
Info Legal / Privacidad / Cookies · Ayuda · Stats · Enlaces · Contacto · Webmasters (Sponsors Favoritos)