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Fecha: 24-May-13 « Anterior | Siguiente » en Gays

Endless: Cuando Sea... Donde Sea (6).

Mebarak
Accesos: 1.873
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Tiempo estimado de lectura: [ 28 min. ]
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Más reacciones de Adrián ante su sorpresivo e inesperado encuentro con Alejandro, su ex amor. Unos poco de placer sexual, una discusión, una visita inesperada… las cosas acá se pondrán interesantes. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Hola chicos y chicas que siempre leen las creaciones de este su loco escritor de pacotilla, pido perdón por la demora pero estaba decidido que ya no seguiría esta historia pero al final la seguí y este capítulo me tomó mucho tiempo el redactarlo y editarlo. Ahora continuaré narrando las acciones en Los Ángeles.

 

Muchísimas gracias a todos los que muestran su apoyo a esta saga de relatos, a quienes comentan y valoran y también a todos esos lectores, no tengo palabras con que agradecerles. No diré nada más y les dejo ya el Capítulo 6, espero que les guste.

 

 

***

Capítulo 6: Pienso en ti.

Noviembre 2018.

Era ya casi el mediodía del día siguiente cuando desperté, estaba en la misma posición en que había quedado en la madrugada cuando me dormí, estaba abrazado con mi novio el cual ya lo había despertado también y solo me miraba en silencio y con ternura. Tenía los ojos adormilados y su sonrisa linda y tierna que siempre me cautivaba, su cabello desordenado se encontraba cayendo unos mechones en su frente… se miraba divertido.

Jamás me arrepentiría de haberle dado esa única oportunidad que me pidió aquella tarde de enero, luego de la fiesta de su pueblo y nuestra “fiesta privada” en su habitación, esa oportunidad que me pidió para él enamorarme; y sí que lo logró rápido con sus tratos lindos hacia mí, sus atenciones, detalles, sus muestras de cariño… sus folladas. Hizo que me enamorara totalmente de él, luego de pensar que no amaría nuevamente de la manera en que anteriormente había amado a Alej… a él.

                Di un profundo suspiro y me aferré más a su hermoso cuerpo, se sentía tan bien estar así.

- Hola… – espeté suavemente seguido de un bostezo.

- Hola querido –me respondió dándome un beso en la frente.

- ¿Qué hora es?

- Déjame ver… – se alejó de mí, tomó su celular del mueble de noche y vio la hora en este – las 11:26.

- Ya es tarde – dije – ¿A qué hora nos acostamos anoche?

- Tú como a la 02:00, yo vine casi a las 04:00 – se pausó – por cierto… ¿Qué hacías afuera en el balcón cuando vine?

- Nada… solo salí a ver –me hizo recordar todo lo de anoche, me sentí incómodo pero logré no demostrarlo.

- Mmm ya…

- Levantémonos ya – le propuse – tengo hambre.

- Ok… - me dio un pico en los labios – yo igual, vamos.

Nos levantamos ambos, entré primero yo al baño para darme una ducha, me quité la ropa y dejé que el agua cayera sobre mi cuerpo, el agua estaba fresca y muy agradable, se sentía muy bien. Por alguna extraña razón apareció en mi mente él… quien había aparecido en mi vida la noche anterior y que me había hecho remover viejos recuerdos y reavivar heridas sanadas… Alejandro.

Mientras me bañaba y recordaba cómo había reaccionado ayer ante su presencia, descubrí que le guardaba cierto rencor a él, algo de mí tenía un resentimiento en su contra a causa de haber sido quien más me había roto el corazón en mi vida, quien más me había hecho llorar, había sido la persona causante de muchos de mis ataques de depresión, por su culpa había pasado las noches más largas de mi vida pensando en su desamor, Alejandro había amargado mi vida a niveles extremos.

Esperaba con todas las fuerzas de mi alma que la vida no me lo volviese a poner en frente, no quería volver a rememorar esa etapa de mi vida; aunque algo me decía que a causa de que era el novio de la rara de Tatiana y esta trabajaba con mi tía Adela, lo volvería a ver… ¡¡Joder!! ¡¡Otra vez la puta sensación extraña al pensar que Alejandro era novio de Tatiana!! ¡¿Qué demonios me pasaba?! La persona la cual menos me debería de importar que haga y que deje de hacer era Alejandro.

Me dieron ganas de impactar mi cabeza contra una de las baldosas del baño para que saliera de mi mente ese pensamiento pendejo. Me terminé de bañar, cerré la manecilla para que el agua dejara de caer, tomé una toalla, me sequé el cuerpo y me la amarré en la cintura; salí del baño e inmediatamente entró Carlos a este.

Me puse mi ropa, Carlos no tardó mucho en su baño, no a comparación mía que me estuve pensando burradas un rato bajo la regadera. Cuando los dos estábamos ya bañados y con nuestras ropas ya listas para bajar, lo hicimos, bajamos y llegamos a la sala la cual estaba sola y en completa calma, no había nadie ahí. Nos dirigimos al comedor y tampoco había alguno de mis familiares, en toda la casa no se escuchaba sonido alguno, parecía como abandonada; estos nos pareció extraño porque la casa últimamente había estado llena de gente.

- Oye… ¿Dónde estará todo mundo? – se cuestionó mi novio.

- Ni idea, esto está raro – respondí.

De la puerta de la cocina salió Dulce, no estaba vistiendo la ropa que utilizaba siempre, aparentemente iba de salida porque también llevaba una cartera en su hombro e iba hablando por el celular.

- … Sí, ok Clara, no te preocupes que llegaré pronto – decía cuando notó nuestra presencia – bueno, te dejo, hasta luego – cortó la llamada y nos saludó – Muy buenas tardes jóvenes ¿Desean algo?

- Buenas tardes Dulce – contesté –¿Sabes dónde está tía Liz y los demás?

- Doña Liz salió muy temprano para la Misa y luego iría a visitar a una amiga – empezó a explicar – Doña Iveth, Don Juan y Doña Adela salieron hace como dos horas a no recuerdo qué cosa dijeron pero se tardarían muchísimo, mientras que sus otros primos también salieron.

- Mmm ya veo… – dije – gracias Dulce, vamos a ver que tiene en la cocina Edna – le dije a mi novio, ella era la cocinera.

- Edna no está – nos detuvo la pelirroja ante nuestro asombro – es que Doña Liz nos dio el día libre a todos los empleados de la casa… pero si gustan ustedes les puedo cocinar algo yo antes de irme – propuso.

- Eh… no – rechacé – no te molestes Dulce, creo que llevas prisa y ya has perdido la mitad de tu día libre.

- No, no es molestia joven – refutaba.

- Anda Dulce, vete sin preocupación, que yo cocinaré – ella no estaba muy convencida pero al final accedió.

Verdaderamente ella era una muy buena empleada y mi tía Liz lo sabía muy bien y por eso valoraba mucho su trabajo, llevaba casi 10 años trabajando con ella. Finalmente Dulce se fue a toda prisa y nos dejó a mi novio a mí en el comedor. Carlos cruzó sus brazos y me miró inquisitivamente:

- Sí… ya te creí que vas a cocinar – dijo irónico burlándose de lo que había dicho, ambos sabíamos mi deficiencia en las artes culinarias, específicamente a la hora de cocinar, eran muy pocas las comidas que me quedaban con un buen sabor, por eso casi siempre quien cocinaba era él.

- Cállate idiota – me reí – mejor vamos a la cocina a ver que hay para que cocines.

- Vamos – me tomó de la mano y nos fuimos.

Llegamos a la cocina y vimos que había en la alacena y en el refrigerador, había muchos ingredientes y podríamos preparar lo que quisiésemos… “podríamos” suena a equipo, más bien, Carlos podría preparar lo que quisiésemos, así que decidimos comer macarrones. Carlos empezó a preparar todo, no describiré lo que hizo porque como lo dije antes, la cocina no es lo mío y no me fijé en nada.

Hablábamos amenamente de cosas sin importancia, él estaba frente a la estufa muy atento a su labor de cocinero mientras yo estaba sentado con las piernas cruzadas sobre la barra de alimentos. En ese momento se me antojó un vaso de leche.

- Quiero leche – dije poniéndome de pie para ir a buscarla al refrigerador, el cual estaba a mi derecha, noté como Carlos se desabrochaba la bragueta de su pantalón y sacaba su medio erecto pene – ¿Qué haces? – le cuestioné.

- ¿Qué no dijiste que querías leche?

- Sí… – respondí – pero yo decía leche de la original, proveniente de una vaca… no de la otra – reí.

- Ah bueno – se dispuso a guardar su miembro dentro del pantalón.

- ¡No! ¡Espera! – Le interrumpí, él me miró extrañado – ya no quiero de la otra, quiero de esa de ahí – señalé a su paquete.

Él me miró con una sonrisa pícara y puso de nuevo a mi disposición su pene, este ahora estaba más rígido y listo para la diversión. Carlos dejó caer su pantalón hasta el piso mientras yo me ponía de rodillas, quedando junto frente a su, ya muy conocido por mí, pene. No lo hice esperar más y acerqué, ubiqué su glande en mis labios dándole pequeños lametones.

El pene de Carlos era ya muy conocido por mí y nunca me cansaría de saborearlo, me encantaba ese capuchón rosa, tenía un sabor delicioso; poco a poco fui metiendo su pene en mi boca sintiendo la dureza y la calidez de su miembro.

- Oh… Adri… mmm… – gemía cerrando sus ojos y agitándose su respiración.

Al tener todo su pene dentro de mi boca lo saboree por completo, empecé a sacarlo y meterlo de nuevo dando, lo hacía lentamente sabiendo que esto le desesperaba y lo ponía más caliente, en ocasiones lo hacía perder la paciencia así y terminaba fallándome como si no hubiese mañana. Pasaba mi lengua con delicadeza por su tronco y sintiendo ese par de venas que le resaltaban.

Con mi mano derecha tomé su verga de la base y continuaba en mi labor de saborear a paso lento su pene que estaba a reventar, mi mano izquierda buscó sus testículos, quería sentir esa par de bolas bien depiladas que mi novio tenía. Carlos solo gemía por el placer que le estaba dando y había empezado a acariciar mi cabello.

- Ah… ah… mi amor – dijo Carlos – no pares…dale más rápido…

Solo asentí con la cabeza y aumenté la velocidad de mi mamada y con esta los gemidos de placer de Carlos, desabroché la bragueta de mi pantalón dejando así salir a mi pene el cual estaba completamente erecto, no lo hice esperar mucho y comencé a masturbarlo mientras seguía en mi labor de mamarle esa sabrosa herramienta a mi amado novio. 

De pronto sentí como sus manos se ubicaban a los lados de mi cabeza haciéndome presión, mi novio sacó su pene y me miró a la cara con una expresión de lujuria en sus ojos, como enloquecido, se mordía el labio inferior y mantenía su respiración entrecortada. Luego metió su pene de nuevo hasta lo más profundo de mi boca, sintiendo como sus bolas chocaban con mi mentón… después lo sacó y lo volvió a meter una y otra y otra vez… estaba follándome de la boca con un gran frenesí.

Disfrutaba sentir como el pene de mi novio entraba y salía de mi boca a cada instante, por ratos se me dificultaba la respiración por la intensidad de la follada pero la excitación era mayor y más cuando empecé a sentir como de su miembro el líquido pre seminal había empezado a ser expulsado, amaba ese sabor.

- Me…  me… – decía Carlos mientras embestía como loco mi boca – me voy… voy a… corr… – un gemido salió de él.

 Se correría en unos instantes, paró de darme las embestidas a mi boca y sacó su pene esta, con su mano derecha lo tomó de su tronco y lo masturbó a toda la velocidad que su mano le permitía y haciendo así que de su glande empezara a brotar chorros de su preciado semen el cual caía en mi boca que abierta y con sed estaba de probarlo. Sobre mi lengua la lefa caía y yo saboreaba mientras yo también llegaba al máximo de placer en mi masturbación y había comenzado a eyacular a grandes cantidades.

Luego de cuatro trallazos de mi novio y de saborear ese semen que me volvía loco, me puse de pie.

- ¡Espera! – me dijo Carlos de repente.

Yo me quedé quieto y él se acercó a mí dándome el que para mí parecía ser un beso en la mejilla pero en verdad fue que una gota de semen había quedado en esta y mi novio con su lengua llevó a mi boca fundiéndonos en un exquisito beso con sabor a semen. Carlos me besaba con una pasión desorbitante, sentía su fuerza en este y me dejaba extasiado con esas caricias que hacíamos con nuestras lenguas.

Después de ese beso nos reajustamos nuestras ropas nuevamente y nos volvimos a abrazar y a besar, esta vez Carlos me recostó contra el refrigerador y yo me dedicaba a acariciar su espalda y su hermoso cabello. Carlos era el amor de mi vida, lo amaba tanto por su forma de ser y estaba seguro que él jamás me haría sufrir como lo hizo Alejandro… ¡Oh Dios! Había vuelto a mi mente el idiota ese, quería que se fuera de mis pensamientos como lo había hecho desde aquel día en que me cansé de su inconciencia para conmigo y lo saqué por completo de mi mundo.

Pensar en que había conocido en persona a Alejandro me arruinó el momento, me sentí incomodo mientras besaba a mi novio. Detuve bruscamente a mi novio apartando su cara de mi mía, él solo me miró extrañado por lo que acababa de hacer.

- ¿Adri cariño qué pasa?

Yo no hallaba que decirle, trataba de decir algo pero no salía de mi ninguna excusa válida, desvié mi mirada fijándola en el piso, él me tomó de mi mentón y me miró a los ojos preocupado pidiéndome explicación.

- ¿Pasa algo?

Vi como a su espalda en la estufa, la olla donde estaba preparando los macarrones estaba emitiendo bastante humo.

- ¡Carlos los macarrones! – dije asombrado.

Él se dio la vuelta y vió también.

- ¡Mierda!

Mi novio corrió hacia la estufa a apagarle el fuego. Estuvimos tan “ocupados” en lo nuestro que se nos olvidó que estábamos cocinando. Carlos tomó un guante de esos que ocupan en la cocina – no sé si tiene algún nombre en particular pero que es guante es guante, en fin, no sé nada de cocina jejeje – y con mucha precaución destapó la olla y veía lo que quedaba en su interior.

- Se quemó todo – dijo él.

- ¿En serio?

- Sí, mira – se acercó a mí con la olla y me mostró los macarrones quemados.

- Ay qué mal…

- Es tu culpa tonto… – me dio un beso en la mejilla.

- ¡¿Mi culpa?! – le cuestioné cuando mientras él ponía en el fregadero la olla.

- Sí, es tu culpa – insistía – tú me excitaste.

- ¿Acaso fui yo el mal pensado que se sacó el pene? – reí y le di un pico probando sus deliciosos labios.

- Te amo – dijo poniendo la olla al lado suyo lanzándose hacia mí para abrazarme y besarme.

“Mi Carlos como te amo” era la frase que resonaba en mi mente en ese preciso instante que nuestros labios se fundían en ese beso lleno de sentimientos de amor entre nosotros. Estuvimos de esa manera comiéndonos a besos en la cocina por un buen rato hasta que…

- Esa mamada me dio más hambre – dijo mi novio dejándome de besar.

- Jejeje llamaré a la pizzería – nos separamos y nos fuimos tomados de la mano hasta la sala.

Tomé el teléfono y un directorio que tenía Tía Liz en un estante, lo abrí y empecé a buscar en la sección de comida a domicilio mientras mi amado había sacado su celular y revisaba su cuenta de Facebook; de pronto escuchamos que la puerta principal se abría, Carlos dirigió la mirada para ver quien venía, yo no le presté importancia y seguía buscando en el directorio; escuché dos voces femeninas hablando muy animadas.

- … es de esa forma que mantiene su figura – escuché la voz de Janina.

- ¡Wow! Tiene una dieta muy estricta ella – respondía la otra.

Escuchar la voz de esta última hizo que se activaran en mí las alarmas de peligro… ¡Acento colombiano detectado! Dirigí mi mirada hacia ellas y vi que efectivamente era mi prima junto con la tal Tatiana las que venían.

- ¿Qué más me podrías recomendar para bajar estas libras de más? – preguntó Janina.

- Mmm déjame pensar que más jejeje – respondió la colombiana.

- Ok – mi prima notó nuestra presencia – ¡Hola muchachos! ¿Cómo amanecieron?

- Hola Nina – me puse de pie y saludé con un beso en la mejilla – muy bien, gracias.

- Que bueno primito – se dirigió a saludar a mi novio – ¿Y tú Carlos?

- Bien, bien – respondió.

- Hola Ángel – me saludó Tatiana.

- Hola Tatiana, que gusto volverte a ver – amablemente.

- El gusto es mío – se fue a saludar a Carlos –Sr. Duarte…

- Srita. Restrepo jajaja – rió, al parecer se habían caído muy bien desde que se conocieron.

Yo estaba atento a ver si venia alguna tercera persona junto con ellas, miraba a ver si entraba alguien más… para ser especifico el indeseable de Alejandro, no me cansaría de decirlo, pero no quería verlo en mi vida nuevamente.Por alguna extraña razón su existencia resultaba dañina para mí, me hacía recordar esos dulces momentos que con él había vivido así haya sido a las distancia… pero recordaba más esa herida enorme que me dejó.

- ¿No ha venido aún mi abue? – preguntó mi prima.

- No, todavía no – respondí.

- ¿Y qué hacían ustedes? – inquirió de nuevo.

- Pues justo iba a llamar a la pizzería – respondí – Carlos y yo no hemos comido nada jejeje.

- Ay qué bueno – dijo mi prima – llama y pide suficiente porque se me acaba de antojar también.

- Ok – comencé a marcar.

- ¿Nos acompañas Tati? – propuso ella.

- Claro – sonriente respondía la colombiana – por qué no.

Así que Tatiana nos acompañaría, no tenía problemas con eso, ella era simplemente una amiga más de la familia y también trabajaba para esta en la empresa… o al menos eso creía yo. Me alejé de la sala e hice la llamada a la pizzería, había encargado dos pizzas gigantes, una hawaiana y otra de peperoni, me dijo la mujer que me atendió que nos las traerían en quince minutos y la cantidad a pagar.

Regresé a donde estaban sentados los tres en los sillones de la sala, los cuales eran tres, el largo del centro y dos individuales a ambos lados de este; las dos chicas estaban cada una en los individuales y mi novio estaba esperándome en el largo.

- Vendrán en quince minutos – les dije sentándome junto a Carlos.

Él de inmediato pasó su brazo sobre mis hombros atrayéndome hacia sí, dándome un tierno abrazo y un beso en la frente.

- Ok – espetó Janina.

¡Por todos los cielos! Olvidaba que mi prima tenía una deuda conmigo, aún no me había pagado los $200.00 del reto por cantar una canción de Shakira. Con la aparición – desafortunada – de Alejandro en la noche anterior, había dejado de lado ese asunto de negocio que tenía que tratar con Janina.

- ¡Nina! – Capté su atención – ¡Quiero mi dinero por cumplir el reto de anoche!

- Jajaja ya me parecía raro que no me estuvieses cobrando – dijo entre risas.

- Déjate de payasadas ¿Dónde están mis $200.00?

- Oye, tú no aceptaste el reto – respondió – prácticamente subiste al escenario y cantaste por voluntad propia, así que no te tengo que pagar nada – sacó su lengua.

- No seas tramposa Nina – dije simulando molestia.

- Mi vida – me dijo Carlos al oído con un volumen audible para las demás también – Nina, tiene razón.

Eso me tomó por sorpresa… ¿Cómo era posible que mi propio novio no me apoyase? Mi prima con aires de ganadora lanzó una gran carcajada, definitivamente tendría que castigar a Carlos por no apoyarme a mí que soy su novio y sí a la loca de mi prima.

- ¡Ves! ¡Tengo razón! Jajaja – reía – tu novio me apoya así que no tengo que pagarte nada.

Lancé una mirada asesina hacia él, la captó de inmediato… sabía que en mi habían entrado deseos de ahorcarlo – cuando digo ahorcarlo es como cuando Homero Simpson le dice a Bart que lo matará, es un decir ¡No sería capaz de matar al hombre de mi vida, mi novio ideal! – él guiñó su ojo izquierdo dándome a entender que estaba bromeando. Esto me tranquilizó.

- Ok, no – dijo él –estaba bromeando Nina, tienes que pagarle a Adri los $200.00

- ¡No Carlos! – Decía Nina – Tu primera palabra fue la que contó, no te puedes retractar – seguía con el juego.

- Lo siento pero tengo que apoyarlo – respondió – ¿Acaso quieres verme durmiendo en este sillón a partir de hoy?

Todos nos echamos a reír por lo que mi amado acababa de decir, era un exagerado, sabía que yo era incapaz de hacer eso, es más, mis enojos con él no pasaban de treinta minutos; durante esos treinta minutos no le dirigía la palabra ni mucho menos lo tocaba y él me perseguía por toda la casa pidiéndome que lo disculpase, pasado este tiempo estábamos ya de nuevo abrazados, besándonos y diciéndonos cosas lindas.

- Ya Janina – dijo Tatiana – págale a Adrián, además esos $200.00 no son nada para cuan grandiosa interpretación que él hizo.

¡Cielos! Tatiana me estaba diciendo una adulación y ya empezaban a hacerse presentes en mí los efectos de esto, es decir, la cara roja y caliente. Me ha pasado esto desde niño, siempre que alguien hacia algún halago hacia mi persona o algo que haya hecho, me pasaba eso.

- Sí Tati, le pagaré solo que… – dijo mi prima – ¡Mira lo sonrojaste! Tan lindo mi primito.

De nuevo nos volvimos a reír escandalosamente mientras el “efecto tomate” se empezaba a diluir en mi cara. No pensé que les hubiese gustado tanto la interpretación que había hecho.

- Por la manera en que cantaste – me decía Tatiana – estoy casi segura que eres un gran fan de mi compatriota Shakira.

- Ehm… pues la verdad – respondí – lo fui.

- ¿O sea que ya no? – preguntó.

- No jejeje ya no – sonreí recordando las razones de por qué había dejado de lado a dicha artista – acá frente a ti tienes a un ex Shakifan y a un ex fan de Glee – miré a Carlos.

- ¡Qué interesante fusión de ex fanáticos! – dijo Tatiana riendo.

- ¿No me explico cómo soportabas esa música tan rara? – Me dijo mi novio – Loba, Loca, Rabiosa… ya solo faltaba alguna canción que llamase Puta.

- Oye no te pases – le dije – es una gran artista y con muy buena música.

- ¿Por qué la defiendes? – Me cuestionó él – ¿No se supone que ya no eres su fan?

- No lo soy, pero la defiendo porque es una gran artista – repliqué – además, ¿Yo tampoco me explico cómo soportabas ver Glee, se la pasaban todo el tiempo cantando y bailando con esas sus vocecitas raras?

Algo me decía que esto de hablar de nuestros ex ídolos terminaría siendo una pelea entre nosotros, esperaba que no fuese así. Las chicas se estaban quedando al margen de la conversación, solo nos veían a nosotros dos hacerlo.

- Creo que se te olvida el detalle que ¡Yo era bailarín! – Expresó – y además ¡Shakira canta como cabra!

- ¡Los de Glee cantan como monjes medievales!

- Ahora te pregunto a ti ¿Por qué defiendes a Glee si ya no eres su fan? – inquirí.

- Por la misma razón que tu defiendes a Shakira.

- ¡Entonces  no me cuestiones!

- A ver… – interrumpió mi prima – mmm… es mi imaginación… ¿O están discutiendo?

- ¡SÍ ESTAMOS DISCUTIENDO! – al mismo tiempo gritamos los dos.

- Glee no se compara con Shakira – dije – ha vendido millones de discos y es mundialmente reconocida.

- ¡Al menos Glee no cantaban música de burdel barato! – replicó.

- ¡No porque eran puros covers patéticos!

Noté como las dos chicas abrieron sus ojos como platos por el asombro que esto les causaba; me molestaba que dijese eso de ella, era una artista fenomenal, con gran trayectoria y con una gran labor humanitaria alrededor del mundo durante todos sus años de carrera artística. Había dejado de escuchar su música desde el día en que me despedí definitivamente de Alejandro y no supe nada sobre su existencia, ya no me gustaba escuchar su música porque me recordaba cada una de ellas lo que fue mi relación de “amigos que nos queríamos” con él, así que decidí darme de baja como su fan.

Fijé mi mirada en la de mi novio… notaba algo en sus ojos, cierto fuego dentro de él, furia… creo que mi mirada denotaba el enojo que sentía por estar hablando en mal de mi ex diosa licántropa musical. Estábamos en silencio sintiendo solamente la tensión entre nosotros, su expresión facial era muy seria, le veía furioso.

- Retira todo lo dicho – expresó.

- Si tú retiras lo tuyo hago lo mismo con lo mío.

Nos seguíamos mirando con mucha furia, habíamos dado inicio a una guerra entre los dos, hasta que… acercamos bruscamente nuestros rostros y juntamos nuestros labios en un apasionado beso. Carlos para mayor comodidad puso sus manos en mis mejillas mientras sus labios se rozaban con los míos con locura, me encantaba la textura de estos y su sabor ni se diga.

- ¡Hombres! – Gritó irónica mi prima – ¡Tenían que ser hombres!

- Pero sí son una ternura – decía Tatiana – déjalos tranquilos jejeje.

Ignorábamos lo que ella decía y nos dedicábamos únicamente a degustar de nuestros labios con nuestro beso de reconciliación, habíamos tenido una discusión ligera por una estupidez y ambos lo entendíamos a la perfección, no había más solución que bajar la guardia y dejar de discutir cosas sin importancia como los artistas.

- No discutamos por idioteces – me dijo mi Carlos – te amo.

- Yo también te amo – respondí y le di un pico, ambos sonreímos inocentemente.

Nuestra escena de amor fue interrumpida cuando un celular sonó dentro de la sala, no era el mío ni el de Carlos, yo sabía perfectamente el tono de llamadas del suyo, tampoco era el de Janina…

- Disculpen – dijo Tatiana luego de haber sacado su celular de su cartera – tengo que atender esta llamada. Con su permiso.

- Descuida Tati – respondió mi prima.

Tatiana se alejó un poco de donde nosotros estábamos y respondió a la llamada. Yo seguía abrazado con mi chico bello pero entró en mí la inquietud de saber algo y creo que era el momento perfecto para preguntarlo ya que no estaba Tatiana presente.

- Nina… – capté su atención – ¿Desde hace cuánto Tatiana trabaja en la empresa?

- Mmm… déjame hacer memoria – dijo quedándose en silencio por un momento, luego posó su mano empuñada sobre su boca y murmuraba inaudiblemente algo –hace poco más de un año ¿Verdad Carlos?

- Sí, porque un par de semanas antes que ella empezara a trabajar con nosotros fue que recibimos aquel cargamento defectuoso y eso fue hace un año con tres meses.

- Esperen – dije yo – ¿Ya habías oído hablar de Tatiana tú Carlos?

- Sí – me contestó él – pero no la conocía, solo había oído hablar infinidades sobre ella a Nina – le dijo burlonamente – así que es como que si ya la conociese.

- JA JAJA – fingía una risa mi prima – muy chistoso.

Había algo en mí que me moría por preguntar, me mataba la curiosidad por saber algo pero estaba inseguro de formular la pregunta sin generar sospechas sobre mí a causa de esta, era un poco indiscreta pero me dejé ganar por la curiosidad y la dejé ir, solo que la disfracé un poco para ser discreto.

- Oye Nina y… ¿Sabes si?… – las palabras se me cortaban.

- ¿Si qué? – cuestionó. Me relajé y continué.

- ¿Sabes si tiene novio? – deje ir la pregunta de una vez.

- Bueno, pues… – me miraba extrañada por la pregunta –sí. Su novio es Alejandro, el hombre que le acompañaba anoche.

                ¿¡ALEJANDRO!? ¿¡SU NOVIO ERA ALEJANDRO?! ¡ESTE ERA EL COLMO! Sí, Alejandro era bisexual, pero… siempre me había dicho que prefería mayormente a los hombres y no a las mujeres. De nuevo en mi… esa sensación tan molesta que experimentaba cuando pensaba en él y recordaba las imágenes suyas con Tatiana tomada de su brazo y la manera en que ella se le arrimaba, con tanta confianza y la manera en que le sonreía… era… era… ¡NO ME AGRADABA!

                No es que me moleste su felicidad como novios que eran pero… ¿A mí que me importaba la vida de ese tipo? Él no era nada más en mi vida que un conocido, alguien que ya no me hubiese debido importar lo que hacía y dejaba de hacer en su vida pero… pero por dentro algo de su existencia, algo que no entendía y que me carcomía y me fastidiaba. En mi cabeza habían quedado resonando las palabras de mi prima a cada instante, a cada segundo.

- Adri… ¿Pasa algo? – Mi novio poniendo su mano en mi mejilla y sacándome de mis cavilaciones – te quedaste callado y meditabundo de un momento a otro.

- Eh… eh… no – respondí – no Carlos, no es nada…

Creo que en mi rostro y mi reacción callada y pensativa, demostré el desagrado al escuchar eso, las miradas inquisitivas de ambos estaban sobre mí, como pidiendo una explicación del porqué de mi pregunta y mi reacción.

- ¿Por qué preguntas eso sobre Tatiana? – mi prima.

- Solo… curiosidad – empecé a argumentar – es que me parece una mujer muy bella y… – no hallaba que decir – simple curiosidad jejeje.

Mi prima me miró divertida y con una sonrisa irónica y dijo:

- Adrián… no será que… – se quedó callada y reía - ¡No será que te gusta Tati!

- ¡¿Quéeeeeeeeeee?! – fue lo único que reparé decirle.

Me preguntaba de cual droga había consumido mi prima ese día para decir semejante burrada sobre mí. Mi prima se estaba conteniendo la risa y Carlos solo tenía los ojos abiertos como platos por la sorpresa y me miraba serio y callado hasta que habló:

- Llamaré a una ambulancia… – dijo – les diré que se lleven de urgencia a mi novio porque se me está volviendo hétero.

                Janina y él se echaron a reír jovialmente por su ocurrencia, no ganaría nada con amargarme por sus chistes y su risa me contagió. Tomé uno de los pequeños cojines de los que estaban en el sillón y se lo lancé a su cara, ella lo evadió bien con sus reflejos protegiéndose con sus manos y dejándolo caer.

- No seas ridícula Nina jajaja – le dije – y tú mi amor – le tomé de la cara a Carlos – tú más que nadie sabes que soy gay… – le di un apasionado beso en ese par de labios lindos – muy gay…

- Oye Nina – dijo Carlos sosegando su risa – entonces… ¿Por qué Tatiana no nos presentó anoche a Alejandro como su novio?

- Mmm… bueno es que… ¿Cómo les explico muchachos? – Se quedó pensativa un rato – es que fue anoche mismo que empezaron su relación según me contó hoy la misma Tatiana y han quedado en no alardear tanto de este, ser discretos, negarlo ante todo… ¿Me entienden?

- Sí, entiendo, qué bueno – se me salió decir mientras Carlos solo asentía.

En ese momento escuchamos el sonido de los tacones de Tatiana, ella regresaba de hablar por celular, llevaba un semblante diferente, había cierta preocupación en su cara.

- Ay muchachos – nos dijo en forma de lamento – que pena con ustedes pero me tengo que ir…

- ¿Por qué? ¿Qué pasó? – preguntóNina.

- Es que mi Alejandro tuvo un problemita con algo y necesita de mi ayuda.

Desde el momento en que dijo “mi Alejandro” regresaron a mí las recién marchadas sensaciones de irritación. De nuevo sentí como una patada al estómago, un baldazo de agua fría, un piquetazo en el corazón al escuchar la forma en la que se refería a Alejandro. Solamente di un gran suspiro para tratar de tranquilizarme por lo que acababa de escuchar, al fin y al cabo ya no me importaba lo que Alejandro había hecho de su vida.

- ¿Se encuentra bien? – preguntó mi novio.

- Sí, está bien, no es nada grave – respondía la colombiana – son solo unos asunticos nuestros jejeje – guiñó el ojo.

- Descuida Tati – dijo mi prima – no hay problema, entendemos.

Mi prima solo le miró fijamente de una manera muy insinuante y de complicidad, como queriendo decir “sí, como no”, Tatiana le respondió con una igual solo que como queriéndole decir “ya párele, no inventes”. Y surgió en mí la gran pregunta: ¿Desde cuándo sé descifrar miradas y gestos?… pronto ambas rieron con mayor complicidad dejándonos a Carlos y a mí al margen de sus complicidades.

- No digas nada –dijo Tatiana guiñándole el ojo a mi prima.

- Jajaja ok – le respondió esta.

- Bueno, me voy ya.

Me preguntaba que se traían entre manos esas dos chicas, mi prima siempre ha sido una chica muy extrovertida y elocuente y al parecer había encontrado en Tatiana a una amiga que le entendía todas sus ocurrencias a la perfección. Tatiana se pasó despidiendo de cada uno de nosotros con un abrazo y un beso en la mejilla, rápidamente se fue haciendo sonar sus tacones, dejándonos a los tres relativamente tranquilos y esperando a que llegase el repartidor de pizzas con estas… aunque en verdad, lucía sereno por fuera pero por dentro, el haberme encontrado con Alejandro no me estaba haciendo ningún bien… para nada…

***

 

Ahí estuvo el sexto capítulo, en lo personal considero a este un capítulo de relleno, espero les haya gustado aunque estuvo un poco aburrido. Por favor valórenlo y/o coméntenlo les estaré agradecidísimo por eso. ¿Seguirá Adrián con esas extrañas sensaciones por Alejandro? ¿Será que el universo conspirará y se volverán a ver frente a frente? Todo esto y más en el próximo capítulo que publicaré quién sabe cuándo jejeje.

 

Si ustedes quieren estar un poco más informados sobre el avance de este relato o desean opinar y/o darme recomendaciones al respecto, pueden escribirme a mi correo angredstar@gmail.com o agregarme en Facebook dándole click al link que está acá en mi cuenta.

 

Saludos con mucho cariño desde El Salvador.

 

Atte. Ángelo S. Mebarak.

 

P. D.: Los comentarios negativos vertidos sobre los artistas Shakira Isabel Mebarak Ripoll y la serie de televisión estadounidense Glee, no son responsabilidad de este autor. Fueron tomados de sitios web de gente que odia a ambos artistas y colocados en este relato para ambientar la discusión entre Adrián y Carlos



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