Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 4.876 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad de Cams ] [ Twitter TodoRelatos ]  1.453.317 Miembros | 19.391 Autores | 98.544 Relatos 
Fecha: 25-Mar-14 « Anterior | Siguiente » en Gays

Un Año de Delirios de Soledad. (Capítulo 3/3)

Mebarak
Accesos: 1.267
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 44 min. ]
 -   + 
A un año de haber vivido tantas experiencias con ese hombre que tanto amo, he aquí la verdadera continuación de la historia de amor que viví con Alejandro. ¿Será que el amor triunfará en mi vida al fin?… Yo creo que sí… Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

              Una vez más me retrasé para publicar, me han pasado tantas cosas en estas últimas semanas, mis múltiples responsabilidades me han absorbido casi todo el tiempo, me ha pasado de todo, he evitado fraude electoral en las elecciones presidenciales en mi país, he pasado un par de días en el hospital y otro par en la cárcel, me he visto envuelto en algunos escándalos en mi pueblo y hasta he ganado un Premio Óscar de la Academia jajaja ok, eso último no, pero bien, finalmente acabé con esta última parte la cual es bastante larga.

              Quiero aprovechar la oportunidad para saludar y agradecer todas las personas que leen mis publicaciones, especialmente a tres personas que con mucha fidelidad han seguido este relato continuación desde el día que comencé a publicarlo, ellos son: aurora la diosa y Albany, quienes me han comentado acá en la página sus opiniones, las cuales son de gran valor para mí, y Ricardo, quien también ha hecho lo mismo solo que por e-mail; a los tres les envío un enorme abrazo lleno de cariño :D

              Bueno, dejo ya las formalidades y les dejo con el final de ‘Un Año de Delirios de Soledad’.

***

              Desde esa noche de viernes mi vida había vuelto a ser gris, a ser sin sentido, a ser triste y una verdadera basura, no había nada que me sacase una sonrisa sincera más que las que tenía que fingir frente a mis padres para que no se preocupasen por mí. Ese fin de semana ha sido uno de los más largos y deplorables en mi vida, por no decir que ha sido el único así; en varias ocasiones con el pretexto que haría algo en la PC, me escabullí de alguna actividad familiar para meterme en mi habitación y soltarme a llorar como un niño porque por mucho que lo intentaba, esta situación era horrible, recibir muchas esperanzas de alguien y que al final ese mismo alguien te las quite es algo muy feo. El maldito día lunes finalmente llegó, ese sería el gran día para Alejandro, en el que rompería su larga estela de soledad y se haría de un novio con todas las de la ley, caso muy contrario al mío ya que ese día sería uno de los más malos y en el que debía demostrar mi estoicidad ante estas circunstancias que pasaba con él.

              Esa mañana de lunes, Alejandro y yo cruzamos unas cuantas palabras, comenzamos con el clásico “Hola, ¿Cómo estás?” “Bien ¿Y tú?”, aunque por mi parte ni yo me creía esa respuesta y si no me la creía yo mucho menos me la creería él, luego pasamos el mismo tema de siempre de por qué ya no me amaba y mis constantes cuestionamientos sobre que si realmente me había llegado a amar tanto como él me lo decía antes de que tomase la decisión de formalizar su relación con Eduardo. Al final acabamos como siempre, con un Alejandro pidiéndome que me desaferrara de él y con un Ángel llorando porque en ese instante su amado se iría a su cita y luego de esta, ya todo estaría terminado y nada quedaría, solo el recuerdo de un lindo amor que había florecido sin importar la distancia. Esa tarde, para distraer mi cabeza un poco y sentirme feliz así sea un rato y con puras fantasías, me dediqué a escribir un capítulo más del relato que pronto publicaría en esta misma página y vaya que me funcionó muy bien porque dejé de sentirme mal pero cuando me cansé de estar sentado frente a la PC, paré de redactar, apagué la máquina y me dispuse a hacer otras cosas.

              La noche cayó y con ella vino Alejandro, sí porque se conectó justo cuando comenzaba a anochecer aquí en mi pueblo. No sé por qué, si porque lo amaba o por mis tendencias masoquistas en el amor que recién estaba conociendo y que ahora ya tengo en tratamiento, pero el punto es que le escribí un mensaje.

ÁNGEL: ¿Cómo te fue?

ALEJANDRO: Deja el drama y no estés triste porque NO somos novios.

              “Yacía tirada en el suelo la criatura una vez más, y esta vez a manos del demonio de la mentira, que había incrustado ya su alfiler en su espalda y se había ido por donde había venido. Si antes el dolor era fuerte, ahora con un total de tres alfileres era la cosa más dolorosa y tormentosa del mundo, la criatura sentía que en cualquier momento moriría a causa de estos; en eso, alzó su mirada hacia su ángel y pudo ver como este se acercaba finalmente a ella, llenándola de ilusiones por ser curada y volver a volar feliz con su amado. Trató de pararse para salir a su encuentro, pero apenas pudo erguir su cuerpo y fijar sus pies en el suelo, cuando sus piernas se doblaron haciéndola caer de nuevo. Él ángel voló por sobre ella y miró detenidamente cada herida en la criatura, para después desde arriba comenzar a esparcirle un polvo fino y brillante que brotaba de sus manos y que mermaba el dolor de la criatura.”

ÁNGEL: ¿Por qué? – sorprendido por la noticia, pregunté curioso, me fue inevitable no inmiscuirme más en el tema.

ALEJANDRO: Eduardo no aceptó y ya, no preguntes más porque no quiero hablar del tema.

              A pesar de notar cierta decepción y tristeza en Alejandro por obvias razones, me sentí aliviado porque no pasó “lo que tendría que pasar” y mi corazón se volvió a vestir de verde y a devolverme la vida que se me estaba yendo a cada segundo por el aparente desamor al que me enfrentaría. No pregunté nada más sobre el tema, no quería incomodarlo y además ya me había dicho lo que me interesaba, esa noche hablamos poco a comparación de otras y lo comprendía. La esperanza y mis deseos de luchar una vez más por su amor resucitaron y al parecer venían más fuertes que nunca.

              Los días pasaban y Alejandro y yo seguíamos conversando a diario, no como antes con palabras cariñosas y toda esa magia que surgía entre nosotros, sino que como un par de amigos, de los cuales uno de ellos estaba tremendamente enamorado del otro y este lo sabía pero no se lo correspondía de lleno. Con el tiempo, pude notar que Alejandro fue superando el rechazo de Eduardo, o al menos así lo percibía yo porque los primeros días luego de que ocurrió eso, lo notaba frío conmigo y hasta surgía algo de tensión entre nosotros porque parecía que las cosas qué hablar se nos acababan, algo muy ajeno a antes que podíamos pasar horas y horas platicando sin parar de cada cosa que se nos ocurría y ahora ya estábamos volviendo a esos tiempos buenos y eso me hacía muy feliz porque de cierta forma me daba la expectativa de una pronto reanudación de nuestro amor.

              A pesar de que habíamos vuelto un poco al pasado, algunas cosas cambiaron, ¿era algo obvio no? Después de los incidentes pasados no se podía volver a ser como antes. Lo que más recuerdo y que me marcó en su tiempo, fue el comportamiento de cariño/no cariño de Alejandro, porque había días en que me demostraba su afecto hacia mí, en que tonteábamos y reíamos de lo lindo y eran esos días bellos los que me motivaban más para seguir en la batalla por volver con él eran platicas algo así:

[…]

ÁNGEL: Jummm…

ALEJANDRO: ¿Te ocurre algo?

ÁNGEL: He estado esperando un mail de Sergio desde hace mucho y aún no me responde.

ALEJANDRO: ¿Sergio? ¿Tu amigo fan de Shakira?

ÁNGEL: Sí, ese mismo.

ALEJANDRO: No te preocupes, ya aparecerá.

ÁNGEL: Eso espero :P – escribí – A propósito, he subido un kilo :(

ALEJANDRO: O_O Para de comer tanto.

ÁNGEL: Lo haré :(

ALEJANDRO: No te preocupes, lo lograrás aunque… sabes que no estás tan gordo, a mí me gustas así como eres… eres lindo :3

ÁNGEL: ¿Tú lo crees? :$

ALEJANDRO: Claro que sí Angelito :3

              Eran esas las ocasiones en que me sentía tan bien estando con él y que me hacían quererlo cada vez más a pesar de que él me insistiese con que lo dejase de querer de la manera en que lo hacía. Por otra parte, había días en que parecía que él quería apartarme de su vida y no saber nada más de mi existencia y eran esos días feos los que me decepcionaban, me hacían deprimirme y me desalentaban a seguir luchando por él…

[…]

ÁNGEL: Hola Alejandro.

              Aparecía en “visto” desde hace cinco minutos y no había respuesta alguna.

ÁNGEL: Alejandroooo.

              Otra vez en “visto” hace varios minutos y no había respuesta. Y así pasaban mucho tiempo, yo con mis ganas de siempre buscarlo, escribiéndole mensajes y él me los ignoraba todos, generando la reaparición de viejos traumas del pasado y mi desesperación. Era hasta mucho después que el me respondía.

ALEJANDRO: Hola Angelito.

ÁNGEL: ¿Por qué no me respondías e ignorabas?

ALEJANDRO: No tenía ganas de hablar contigo – sí, me lo decía de esa manera tan serena.

ÁNGEL: :(

ALEJANDRO: Ángel desaférrate de mí, no existe día en que no hablemos y yo sé que por mucho que digas que me estás dejando de amar, no es cierto.

              Era en los momentos como este, que iniciábamos una clásica discusión en la que nos decíamos de todo y acababan por hacerme sentir peor de lo que ya me sentía… pero como yo amaba demasiado a Alejandro y mis esperanzas de volver algún día con él no se extinguían y vaya que tenía razones para no extinguirse… al final las sabrán, entonces yo dejaba de lado todas esas cosas malas y no me importaba nada, solo me importaba seguir en mi justa  por él, porque algo me seguía diciendo que valía mucho la pena luchar por él y que él lo valía aún mucho más.

              “La criatura se sentía mejor transcurrido un tiempo, sintió que sus fuerzas y sus ganas de vivir regresaban poco a poco y eran nuevamente gracias a su ángel que se estaba encargado de curar el dolor generado por los tres alfileres que tenía clavados en su dorso; a pesar de estar tirada en el suelo y tener la cara hundida en el polvo, sabía que su amado estaba ahí, no lo veía pero sabía que era él el que estaba actuando sobre su cuerpo. Escuchó a la voz de su ángel ordenarle que se levantase, con sus fuerzas renovadas lo hizo lentamente hasta que estuvo en pie. Miró a su alrededor y todo parecía tan apacible como al principio, sus ropas seguían extrañamente de color negro y su piel seguía pálida y fría.

 

              Dió unos pasos hacia adelante mientras con su mirada ahora buscaba a su ángel por todos los recovecos de la caverna pero no lo lograba divisar por ninguna parte, solo había mucha oscuridad y rocas y más rocas por doquier, sintiéndose preocupado. Pensó que quizá se había salido, por lo que optó por encontrar la salida del lugar y buscarlo para darle un abrazo, que tanta falta le hacía desde hace mucho tiempo; caminando a paso rápido iba cuando de pronto sintió como alguien movía los alfileres de su espalda y reavivaba el dolor que hace un rato se había ido, no pudo con eso y cayó de rodillas al suelo, apoyándose con sus manos únicamente, sucumbiendo al dolor… pero esta vez no quería ceder, no tan rápido teniendo una razón para seguir viviendo, que era su ángel. Se puso de pie nuevamente e intentó continuar con su camino, tres pasos había dado cuando los alfileres le fueron movidos otra vez, haciéndolo caer de nuevo al suelo aturdido por el dolor.

 

              La criatura no sabía qué demonio era el que ahora la estaba atormentando ahora y quiso saberlo, quiso ver al causante de su sufrimiento. Suavemente giró su cabeza hacia atrás y pudo observarlo… blanca era su piel como el color de sus vestiduras, rostro hermoso y bien esculpido por las mejores manos escultoras y de un par de alas tan blancas que dolían hasta los ojos por su brillo… se quedó impactada, no podía creer lo que sus ojos estaba viendo, era su mismo ángel amado el que ahora despiadadamente incrustaba y movía los alfileres de su espalda…”

              Pasaron los días, las semanas, los meses… y las cosas entre Alejandro y yo seguían iguales, por ratos nos llevábamos bien y convivíamos como una buena pareja por así decirlo, aunque no lo éramos pero nos comportábamos como tal, y por otros ratos nos poníamos a pelear por tonterías, y cuando digo tonterías me refiero a verdaderas tonterías, ya que discutíamos por cosas tontas y sin sentido. Tuve entendido que él mantenía su contacto con Eduardo, no obstante su relación no era como lo fue en un principio, ahora sí era de amigos y nada más que amigos y que además no había vuelto a entrar a la página de contactos, por ende, yo me sentía aliviado y cada vez más esperanzado de que pronto volveríamos. Aunque a Alejandro yo le decía que estaba en el proceso de dejarlo de amar, que ya me había resignado a perderlo y que me encontraba bien teniéndolo solo como amigo, era mentira, una mentira piadosa que le decía para poder seguir a su lado y tratando de volver a tener algo con él.

              Cuando entre las penumbras de nuestra amistad, la luz empezaba a aparecer y las cosas se ponían mejor entre nosotros, cuando pensé que pronto volveríamos a ser como antes, cuando la esperanza era lo único que me mantenía firme al pie del cañón de batalla, vino un inesperado giro más…

[…]

ÁNGEL: Lo único que importa aquí es mi perrito Fifí xD

ALEJANDRO: Angelito…

ÁNGEL: ¿Qué?

ALEJANDRO: Tengo que decirte algo.

              La frase más temida por casi todo el mundo se hizo presente y casi siempre que lo hacía no era nada bueno.

ÁNGEL: Dime…

ALEJANDRO: Prométeme que no te sentirás mal cuando te lo diga.

ÁNGEL: Tú solo dime.

ALEJANDRO: Quiero que lo escribas, quiero que me lo prometas.

ÁNGEL: Lo prometo.

ALEJANDRO: ¿Me hablas en serio? Quiero que seas sincero.

ÁNGEL: No sé lo que me vayas a decir, no te puedo asegurar nada. Solo dime lo que me tengas que decir.

ALEJANDRO: Me gusta alguien…

              Lo sabía, lo sabía, lo sabía. Bien dicen que la intuición no se equivoca, que cuando se sienten celos no es porque estemos las personas locas, ya que muchas tenemos la capacidad de ver más allá de lo que los demás pueden ver, y ésta sumada a otras cosas, fueron las que desde hace unas semanas me habían sembrado la sospecha de que Alejandro tenía los ojos puestos en alguien más, alguien a quien yo conocía y con quien había tenido la oportunidad de charlar un par de ocasiones. De nuevo sus palabras me herían más de lo que él se imaginaba, pero debía ser fuerte esta ocasión, sería la tercera ya en que me da falsas esperanzas y ya me empezaba a acostumbrar a ellas.

ÁNGEL: ¿Quién?

ALEJANDRO: No te lo diré, solo te diré q me gusta alguien y perdón si te enojas.

ÁNGEL: ¿Es alguien de acá verdad? – le escribí preguntándole y queriendo afirmar mis sospechas.

ALEJANDRO: Sí… pero no empieces a dar nombres, porque no te diré si sí o si no.

ÁNGEL: Si me vas a decir la verdad dímela completa. Dime quien es, que yo no soy ningún revoltoso que reclama por cosas así – insistí.

ALEJANDRO: No Angelito, esa es la verdad completa. NO DIRE NADA MÁS.

ÁNGEL: Dime la verdad completa – volví a insistir no sé si por masoquismo o por simple curiosidad.

ALEJANDRO: ¡No te diré nada! ¡Ya te dije lo que iba a decir y ya!

              A partir de ese instante, iniciamos una especie de juego del gato y el ratón, en el cual yo era el gato que le insistía porque me dijese el nombre del chico y él era el ratón perseguido y que negaba mis peticiones con rotundos ‘no’. Yo necesitaba que me confirmase el nombre, yo ya tenía la idea de quien era, pero quería leerlo de sus letras.

[…]

ÁNGEL: ¿Y desde cuando te gusta?

ALEJANDRO: No sé… hace 3 semanas creo, pero no era así definitivo, solo me atraía y ya, ya después me empezó a gustar.

ÁNGEL: Mmm ya – solté escribirle inconscientemente y dándole indicios de mi mal sentir.

ALEJANDRO: Mira… ahí aparecieron de nuevo esas palabras ‘mmm ya’ que me dicen que no te gusta lo que te digo. Mira, te conté algo y vaya cómo te lo tomas.

ÁNGEL: No me lo estoy tomando mal. ¿Me ves acaso arrastrándome y llorando por ti?… No.

ALEJANDRO: Pero te sientes mal.

ÁNGEL: No mucho. ¿Él es de tu país verdad? – quise confirmar mis sospechas.

ALEJANDRO: El ‘no mucho’ dice que sí. Y no te responderé eso.

              Como hace un rato, dimos inicio a un juego del gato y el ratón por un buen rato hasta que…

[…]

ALEJANDRO: Ya que dices que sabes algo, ¿Por qué no te arriesgas y lo dices? – me retaba.

ÁNGEL: Yo sé algunas cosas y tengo algunas sospechas, pero no las digo porque sé que tú las negarás.

ALEJANDRO: No te lo resguardes… arriésgate.

ÁNGEL: ¿Te arriesgarás tú también y no lo negarás?

ALEJANDRO: Sí, siempre me arriesgo.

              Ahí tenía mi señal para soltar la sopa.

ÁNGEL: Daniel – le escribí el nombre con una seguridad casi total.

ALEJANDRO: ¡Bingo! Tienes un ganador.

              Lo sabía, lo sabía, lo sabía.

------------

[…]

ÁNGEL: ¿Ya no quieres hablar conmigo? – le escribí unos minutos después que empezase a dejarme los mensajes en “visto” luego de que le explicase cómo había caído en cuenta de quién era el nuevo que le gustaba.

ALEJANDRO: No.

              Eso me dolió un poco, porque a pesar de todo yo lo amaba… pero era ese el momento en que dentro de mí estaba naciendo algo que ni yo mismo sabía que era, un sentimiento, una extraña fuerza y que comprendería de qué se trataba hasta mucho tiempo después.

ÁNGEL: ¿Cómo te sentirías si un día dejases de saber de mi existencia? – masoquista y dramáticamente quise saber.

ALEJANDRO: Mal… triste… pero sé que estarías bien

ÁNGEL: ¿Por qué crees que estaría bien?

ALEJANDRO: Porque me dices que saldrías adelante, y pues… si tú mismo lo dices, es bueno creerte.

ÁNGEL: Estaría bien externamente... pero creo que olvidas algo. Yo tengo sentimientos, y amo, amo en totalidad. 100% no al 50%, ni al si ocurre ‘x’ evento entonces ‘y’ también… No.

ALEJANDRO: No entendí nada.

ÁNGEL: Definitivamente, nunca entenderás mis indirectas.

ALEJANDRO: No.

ÁNGEL: Lo que trato de explicarte es que amo al 100%, mi amor es siempre sincero y puro y yo no supero en 72 horas un desamor. Tardé 2 años y medio en superar a Rodrigo.

ALEJANDRO: ¿Ni en 3 meses? – Me preguntó, ya que era más o menos el tiempo que había pasado desde que pasó lo que pasó con Eduardo –  ¿Qué fue lo que te dije? Te lo dije. ¡Te dije que dejaras de amarme!

ÁNGEL: Yo pienso que tú nunca me amaste de verdad

ALEJANDRO: ¿Estás dudando de eso? – La pelea ya se empezaba a calentar, esto iba para peor – ¿Qué tiene que ver con que te amé o no te haya amado? ¿En qué influye? ¿Por qué te apegas tanto a eso? Me vale si te demoras 3 años en hacerlo, cuando yo no quiero a alguien más ¡No lo quiero!

              Ese fue un golpe bajo, me dolieron mucho esas palabras, pero tuve coraje para responderle.

ÁNGEL: Ok, eso no lo cuestiono, un viernes me decías "Te amo" y 24 horas después ya no. Por eso cuestiono que de verdad me hayas amado. ¿Qué tiene que ver todo esto?… A que yo no despierto un día por la mañana rezando a Dios, escuchando a Shakira, pensando en Lorna y diciendo “Ya he superado todo” ¡No! ¡No es fácil!

ALEJANDRO: Aún sigues hablando conmigo porque crees que aún tienes chance conmigo, aún crees que va a pasar algo entre nosotros – finalmente Alejandro lo había descubierto, yo seguía a su lado porque aún tenía la fe que volveríamos, él continuó: – déjame decirte que no… es duro lo sé.

ÁNGEL: No, yo hoy ya perdí esperanzas contigo – era cierto, con lo que me había dicho ahora ya mis esperanzas habían muerto.

ALEJANDRO: Ángel, no quiero ser duro contigo… la razón o la que no quería estar contigo, ni decirte q fuéramos novios es porque primero: no me gusta eso de las relaciones a distancia. Segundo: eres muy inseguro. Y tercero: eres muy volátil y aunque uses tus argumentos para decirme que no es verdad, así lo veo yo.

              Esas palabras de Alejandro fueron suficientes para que emocionalmente me derrumbase en menos de lo que canta un gallo, de todo lo que me había dicho hasta el momento era lo que más me había dolido. Fue horrible para mí que me echase en cara mis defectos y que a la vez me juzgase de la manera tan deliberada y determinada en que lo estaba haciendo sin siquiera ponerse a pensar las posibles razones por las cuales yo soy una persona insegura, con repentinos cambios de humor y con baja autoestima; habiendo sido él el único ser en esta tierra que había podido ayudarme a superar un poco esos defectos, yo creía que me comprendía y que por eso nunca me fallaría en ese sentido, pero ese día me di cuenta de cuan equivocado estaba con Alejandro, y esto sumado a lo anterior, me hicieron traspasado el pecho por la decepción que sentía.

              Pasé atónito un rato por eso, y me atreví a responderle pasados unos minutos en los que respiré profundo y de nuevo ese sentimiento desconocido se apoderaba de mí y me hacía seguir de pie, pero no de la misma forma de antes.

ÁNGEL: ¿Puedo yo enumerar algunos puntos? – quise decir algunas cosas.

ALEJANDRO: Claro.

ÁNGEL: ¿Sabes por qué no he podido superar lo nuestro?

Primero: Como lo dije antes, yo cuando amo lo hago al 100%. No como tú que me dejaste de “amar en 24 horas, eso solo me da como conclusión que no me amabas, si hubiese sido amor de verdad, todo lo que se interpuso entre nosotros no hubiese dañado nada.

Segundo: Yo te di el amor más puro de todos, te fuiste a revolcar con Eduardo porque querías experimentar, muy bien, no había problema, yo no te dejé de amar a pesar de eso porque creía que tú me amabas. Mi amor se mantuvo firme ¿y qué pasó? Lo botaste a la basura, todo lo que te di se fue a la mierda. El amor de verdad no se acaba en un efímero instante. ¿Crees que eso no duele?… Pues si crees que no, bajo a Jesús de los cielos y blasfemo diciéndole que testifique por mí.

Tercero: Con todo esto que te digo no quiero decir que tienes que meterte a un convento y “guardarme luto”, en absoluto.

Me dijiste algo que me impresionó por lo cual te haré unas preguntas: ¿Cómo te puede valer un pepino si tardo tres años en olvidar/superar? ¿Crees que ese tiempo será de flores y mariposas para mí? Tal vez lo sean para ti pero para mí serían de frío y tristeza. ¿Acaso no te arde la conciencia por haberme hecho tanto daño a mí? ¿Te sientes orgulloso de todo lo que me hiciste? ¿O guardas algo de conciencia y te avergüenza?

              Decirle eso a Alejandro fue suficiente para que iniciásemos una verdadera pelea en la cual nos dijimos cosas que de verdad son dolorosas y feas y que no quiero recordar… solo diré que entre todo lo que nos dijimos, él me pedía perdón por hacerme sufrir y seguía con la misma cantaleta de que sí me había amado pero que me había olvidado así por así, cosa que ni él creo que se creía porque era obvio que el tiempo en que estuvimos juntos fue todo una mentira, hubieron tantas palabras de su parte y ninguna emoción, ningún sentimiento como el que yo sentía por él. También me dijo que le valía verga todo, que quería seguir adelante sin importarle los que en su vida ha recibido y los daños que hizo en mí… sí, eso mismo y créanme se siente horrible que te hagan sentir tan poca cosa. No… yo ya no podía seguir así, no más.

              “Frente a frente estaban ahora, no obstante no se miraban a su rostro, la criatura no podía creer que el ser más bello que había conocido en su estancia en la tierra, el que le había curado todas las heridas y que le había provisto de tanta felicidad era también el más horroroso y malsano ser y el que más infelicidad y dolor. De sus ojos brotaban parsimoniosas y negras lágrimas de pena y sufrimiento que recorrían su rostro desde sus párpados hasta sus pálidas mejillas o entendía cómo era posible eso, no había lógica que se lo explicase así que solo le quedó asumir la realidad, su ángel era a la vez su demonio…

 

              No, la criatura no podía ni quería seguir así, no quería seguir sufriendo más, ya eso era demasiado y ya era suficiente, tenía clara la lección de vida y era ya hora de desaferrarse del máximo mal de su vida, su ángel. Se llenó su corazón de furia y sin mirar a la faz de su ángel, se puso de pie de una sola vez y de manera decidida y valiente se llevó su mano derecha hacia su espalda y haciendo caso omiso del dolor, sacó uno de sus tres alfileres e inmediatamente tomó impulso y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia adelante, haciéndolo volar en línea recta horizontal hasta donde su ángel estaba parado; la escena que percibió le estremeció pero era lo mejor, así que secó sus negras lágrimas y con el mismo coraje volvió a sacar el segundo alfiler y lo lanzó hacia su ángel y finalmente… finalmente… lanzó el tercer alfiler, quedando libre de estos, devastado por la pena y desmayado sobre el suelo.”

[…]

ÁNGEL: Y ahora que he abierto más los ojos – le escribí secándome unas lágrimas que había rodado en mis mejillas durante la pelea – ¿Sabes lo que has generado?

ALEJANDRO: ¿Dolor?

ÁNGEL: No, no siento dolor

ALEJANDRO: ¿Qué es?

ÁNGEL: JURO QUE POR TI JAMÁS DERRAMARÉ OTRA VEZ LÁGRIMA ALGUNA.

              Ahora con esto ya sabía que era el sentimiento que había nacido en mí hace un rato, era una mezcla de coraje, fuerza y dignidad, el cual estaba actuando ahora en mí y me estaba haciendo recapacitar de todos los errores que había cometido a lo largo de este tiempo.

ALEJANDRO: No te entiendo si esto es algo bueno o malo… ¿Qué me intentas decir?

ÁNGEL: Míralo del ángulo que prefieras. Pero te juro que nunca volverás a saber que yo he llorado por ti.

ALEJANDRO: Está bien Angelito...

              Pasamos un rato sin hablar porque sinceramente creo que ninguno de nosotros dos quería saber el uno del otro. En ese momento ni yo sabía cómo me sentía, era una mezcolanza de sentimientos de dolor, decepción, arrepentimiento y desamor; dolor porque una vez más Alejandro me había vendido falsas esperanzas sumada a mis tontas ilusiones, decepción por saber qué clase de persona es él, arrepentimiento por haber insistido tanto por su querer y desamor porque parte de mí ya no lo quería más y le daba igual si seguía o no a mi lado. Entre tantas ideas que se me cruzaban alborotadas por la mente, pasó una que yo consideraba importante y que me vió en la necesidad de escribirle para preguntarle eso y solo eso, nada más, no quería saber nada más de él; escribí rápido la pregunta y esperé indiferente su respuesta, la cual cayó me menos de lo imaginado y evadiendo el tema.

ALEJANDRO: ¿Cómo te sientes? (u_u)

ÁNGEL: Creo que eso a ti te vale verga. Responde a mi pregunta.

ALEJANDRO: No me vale verga. Respóndeme.

ÁNGEL: No me preguntes más por mí, si ya sabes cuál es la respuesta.

ALEJANDRO: Entonces no te digo nada.

ÁNGEL: Estoy bien y ya – le respondí esperando a que tuviese suficiente con eso.

ALEJANDRO: No lo estás. Angelito… me vale verga toda esa vaina ahorita, lo que me importa ahora en este momento tú.

ÁNGEL: ¿No que yo te valía verga?

ALEJANDRO: No.

ÁNGEL: Yo pensé que sí, como te vale verga si sufro por tres largos años – reclamé por lo que me había dicho hace un rato.

ALEJANDRO: No.

[…]

ÁNGEL: No sé si decirte esto o no – solté decir de pronto, cambiándole temática a la medio discusión que teníamos.

ALEJANDRO: ¿Qué cosa?

ÁNGEL: Nada, olvídalo.

ALEJANDRO: Por favor, dímelo, dime Angelito. Si es doloroso, dímelo… no importa.

ÁNGEL: ¿Recuerdas que tengo la capacidad de imitar algunas voces y que te dije que te estaba preparando una voz sorpresa?

ALEJANDRO: Sí, claro que lo recuerdo. ¿Qué pasa con eso?

ÁNGEL: Que la nueva voz que aprendí a imitar y te pensaba mostrar era... era la tuya.

              Decirle esto a Alejandro, al parecer le afectó mucho y le generó mucho dolor, o quizá simplemente quiso hacer más drama, pero el punto es que inmediatamente me envió unas fotos suyas recién tomadas en las cuales se le podía ver con una expresión facial demacrada de la tristeza, sus ojos rojos y llenos de lágrimas… eso me devastó por enésima vez en el día, me dolió verlo llorar, pero a la vez me llenó de enojo.

ALEJANDRO: Soy un monstruo…

ÁNGEL: ¿Estás llorando? – pregunté.

ALEJANDRO: Sí.

ÁNGEL: ¿Por qué lloras?

ALEJANDRO: Porque soy un monstruo contigo...soy un animal...soy un demonio... si estas son palabras. Eso último me hizo sentir mal... te traté como a una mierda y tú me darías un regalo.

ÁNGEL: Descuida, no llores que... No me gusta verte llorar porque me dan ganas de llorar y juré que no lo haría más. Además ya no tienes que llorar por mí, yo solo soy una persona más en tus contactos, contacto que tendrás solo por unos días más.

              Esta ocasión no estaba tonteando, esta ocasión iba en serio, lo eliminaría para siempre de mi cuenta de Facebook y de mi vida.

ALEJANDRO: Ahora te iras… no… lo que me faltaba... – volvió a enviarme fotos suyas llorando.

ÁNGEL: No llores por mí, llora por Daniel o por quien quieras, pero por mí no, yo no fui nadie importante para ti.

ALEJANDRO: ¡Que sí lo fuiste!...

              Ese era el momento de nuestra despedida, ya no lo quería más, no quería más sus rompecorazones, sus mentiras y sus traiciones. De repente se me vino a la mente una canción, una canción que decía todo lo que pasaba por mi mente y mi corazón en ese instante, ‘No’ de Shakira…

ÁNGEL: Creo que dedicarte esta canción me duele más a mí que a vos. Eras la última persona a la que pensé que se la dedicaría.

[…]

ALEJANDRO: El destructor de corazones… – respondió él, transcurridos algunos minutos en los que imagino escuchaba la canción.

ÁNGEL: Lo siento, pero no te preocupes, estarás bien.

ALEJANDRO: Angelito… te voy a desagregar de las dos cuentas de FB – bueno, Alejandro esta vez había entendido bien lo que le quise decir con la canción.

ÁNGEL: Ok, eso te iba a decir.

ALEJANDRO: No, no lo harás tú, lo haré yo en este y en el personal... lo mejor es que dejemos de hablarnos. Lo haré ahora mismo.

ÁNGEL: Ok.

[…]

ALEJANDRO: Adiós Ángel…

              Me escribió un mensaje adjuntando un hipervínculo de YouTube de la que intuyo que era una canción, sí, digo intuyo porque no quise entrar a este y escucharla, no quería escuchar más de sus mentiras y falsos sentimientos hacia mí, no, ya no. Quiero confesar que hasta la fecha, aún no he entrado a ese link y por lo tanto no tengo la más mínima idea de qué canción sea esa que él me quiso dedicar esa noche de despedida.

ÁNGEL: Te deseo suerte en la vida, con cariño e despide de ti Ángel Adrián… quien te amó como nadie de seguro te ha amado. Adiós…

ALEJANDRO: Adiós…

              Vi como en ese instante, Alejandro desaparecía de mis contactos de Facebook y se iba para siempre… como lo dije el final de ‘Delirios de Soledad’: cerrándose ahí con ese adiós una experiencia “maravillosa” (nótense las comillas) donde descubrí lo que era amar y ser “correspondido” (nótense nuevamente las comillas) con el mismo sentimiento. Una vez más, el hombre que me gusta, el hombre que yo amaba se iba de mi lado y esta vez era definitivo y para siempre.

              Alejandro… Alejandro… Alejandro… tú estabas muy lejos para sentirte cerca cómo creía sentirte, y muy alto para ver abajo, donde estaba yo viéndote y pensando en ti mientras tú en mí no. Ahora sé que nunca me necesitaste a mí, como yo te necesité a ti ¿Cómo pudiste darme algo que no tuviste? ¿Cómo pudiste decir que me amabas? Ahora Alejandro puedes estar donde tú quieras, sin que esté este pendejo esperándote, y ser feliz con quien quieras con tus falsos sentimientos, a mí no me importa más; porque empezaste jugando con mi corazón, espero que te haya divertido lo suficiente para que no juegues con el de otro u otros, y a la vez te deseo suerte para que no encuentres a alguien que te haga lo mismo a ti. Porque muy resentido puedo estar contigo, pero conservo mi “buen corazón”, a pesar de que me hiciste daño no te deseo que te pasen cosas malas aunque más de alguna te la tengas merecida; si yo te dije lo que representabas para mí, lo dije con palabras sinceras, no cómo las de político que tú me decías y las cuales prefiero mejor no recordar ni una sola más, no más… porque a pesar que ya ha pasado mucho desde que nos separamos, hay heridas que tardan mucho en cicatrizar, en especial las del corazón que son las que más duelen.

              Preferiría comer papel con sal o aprender a reparar un automotor, a volver contigo, que sería lo peor de lo peor. ¿Qué cuál es el punto de todo esto que estoy diciendo sobre ti? Sencillo, que todo este tiempo que pasé contigo fue tan productivo en mi vida, tanto que me dio los resultados que me hubiese dado leerle los poemas de Bécquer a un caballo. Así que Alejandro si estás leyendo esto, no te sientas mal no te quiero ofender, yo solo hablo ahora con mi corazón en las manos, no te sientas mal por favor mi niño. Alégrate, apuesto que un día encontrarás a alguien como tú, porque bien dice el dicho que hay siempre un roto para un descocido, así que solo te deseo suerte en tu vida porque la mía ya no tiene nada que ver con la tuya, porque tengo ahora mejores cosas qué hacer. Porque por mendigar a ti por un poco amor me convertí en un perfecto perdedor, tú solo perdiste a alguien más de tu lista de contactos de Facebook y mientras que yo perdí a quien consideraba mi gran amor; si tú me dijiste “no tengas miedos ni dudas, que este amor es demasiado bueno”, pues mira que bueno fue que acabé por maldecirte tres veces a tu cara, cosa de lo que no me arrepiento para nada ¡NOOOOOOOO!

              A veces me pregunto ¿Cómo pudo este hombre que pensé que conocía volverse tan injusto y cruel? ¿Cómo pude ser yo tan ciego no queriendo ver la verdad? ¿Qué pude haber hecho mal antes y ahora el karma me estaba jodiendo la existencia? Tú trataste de esconder tus engaños disfrazándote y encerrándote en la negación, pero eso se terminó esa noche y muy pronto verás cómo me levanto y cómo no podrás volverme a detener ¡Porque ahora soy un luchador! Y nada me detendrá en mi camino, porque no habrá vuelta atrás, ya de ti tuve suficiente esa noche y no te quería más en mi vida; porque para mi corazón, tú solito te ataste una soga al cuello, tú solito cavaste tu propia tumba y tú solito te echaste tierra y pusiste flores. Ahora entre los dos no había más alegría ya no, no había más risa ya no, no había más cielo ya no, no había más fuego ya no, no había más sueño ya no, no había más magia ya no… no había más amor… por eso, por esta razón había decidido…

              Te dejaba yo por segunda vez, porque al fin me había quitado la venda de los ojos, tú no me amabas en lo absoluto y solo te dedicaste a venderme falsas esperanzas, de las cuales yo viví tanto tiempo; si no quisiste lastimarme, me da igual, lo que cuenta es que lo hiciste y de la forma más deliberada, ya no pensaba seguir más a tu lado y mucho menos saber de tu existencia. Por eso te dejaba otra vez, porque yo me había cansado de esperar en vano por alguien que no me valoró, porque tú estás tan enamorado de ti mismo y de cualquier otra persona menos de mí. Si yo digo “me rompiste el corazón” suena ya a cuento barato y trillado y no lo quiero repetir ni una sola vez más… no… ni una sola vez más…

              ¿Qué cómo me sentía en ese momento? ¿Cómo estaba?… pues, la verdad… me encontraba bien, solo bien y tranquilo, ya todo lo habíamos perdido, nuestro amor ya se había ido. Daniel había ganado, Eduardo había ganado, todo mundo había ganado menos yo, no, esto no era nada divertido, todo se había ido por la borda, nuestro amor se había extinguido como una llama ante un fuerte soplido. Lo que más me dolía era que habíamos tenido magia, muchísima magia que en un momento me hizo muy feliz, magia que el mismo Alejandro se encargó de desvanecer día a día con cada uno de sus rompecorazones. Sentí cómo me dejaba esa noche con infinidad de heridas abiertas y sangrando incesantes, y como mi vida cambiaba de rumbo una vez más con su partida. No me quedaba ahora nada más que llorar sin lágrimas mi infelicidad y desamor, y literalmente lamerme las cortadas con la esperanza que se fuese el dolor, cicatrizasen y se curasen de una sola vez. Se había acabado.

              Y lo intentamos, intentamos sustentar nuestra relación a distancia con la esperanza de algún día poder encontrarnos y hacer una vida juntos y cómo lloramos a causa de esto, y ahora nos perdíamos mutuamente el uno al otro, nuestro amor moría minuto a minuto, segundo a segundo. Y aunque intentamos mucho, o al menos yo por mi parte sí lo hice y lo sabes Alejandro, no lo puedes negar, pero desgraciadamente no funcionaron las cosas y ahora caíamos al suelo como hojas de un árbol en otoño, caíamos marchitos y melancólicos con la batalla perdida. Y tuve sentimientos puros, nobles y verdaderos hacia ti y tú los rechazaste… esto es trágico… no pudiste quedarte conmigo y aventurarte a amarme de verdad como yo lo hice, no, no pudiste. Sentí como parte de mi ser, murió esa noche luego de saber cómo viví de una tonta ilusión tanto tiempo y como la vida me daba una lección muy pesarosa y de la que debía sacar mucho provecho para aprender y no volver a caer nunca más. No me quedaba ahora nada más que llorar sin lágrimas mi infelicidad y desamor, y literalmente lamerme las cortadas con la esperanza que se fuese el dolor, cicatrizasen y se curasen de una sola vez. Lo nuestro se había terminado.

              Ahora sé que lo sientes Alejandro, que no quisiste hacerme un mal, pero tú elegiste perderme hiriéndome cada día. Y te arrepentirás, yo sé que lo harás, pero eso será ya demasiado tarde, porque ¿Cómo puedo yo confiar en ti otra vez?

              Siento como nuestros mundos, el tuyo el mío, se infectaron con uno de los peores venenos existentes en el mundo, y también como tú me abandonaste, me negaste y despreciaste todo mi amor con tanta gallardía, encontramos ahora nuestras vidas cambiadas, más de lo debido, más de lo querido, Alejandro… me perdiste…

              “Se había terminado todo en la vida de la criatura, su ángel y su demonio, su salvación y su perdición se había ido por la eternidad y ya no volvería jamás. No había más alegría ya no, no había más risa ya no, no había más cielo ya no, no había más fuego ya no, no había más sueño ya no, no había más vida ya no… no había más amor ya no. Ahora solo había tristeza y desilusión en la criatura, que yacía arrojada en el suelo con su cuerpo herido, con su ropa sucia y con sus ojos convertidos en un manantial de lágrimas negras que se rodaban lentamente por sus pálidas mejillas; estaba muy débil, su pulso era discontinuo y los latidos de su corazón cada vez eran menos… en cualquier instante recibiría el último beso, el lúgubre beso de la muerte.

 

              De pronto, la criatura sintió su cuerpo enfriarse desde sus entrañas, su paladar se resecó y su visión comenzó a nublarse poco a poco, su estancia en esta tierra estaba llegando a su fin. Sintió como la suavidad de una especie de sábanas negras lo envolvía lentamente de pies a cabeza mientras su piel emanaba un blanco y fino destello que lo contrastaba por completo y atestiguaba la aparente partida de un alma apesarada de un cuerpo mal herido gracias a un ángel expulsado del paraíso. En menos de lo imaginado, cubierto todo su ser por las negras sábanas estaba y levitaba sobre el suelo, fue ahí cuando su respiración se detuvo y su corazón dejó de latir…”

              Me temo que sí, volvió a pasar lo que temía, volví a repetir los mismos errores de ayer. Lo que me solía pasar cuando hablaba con él, era que percibía solo lo bueno con mi tonta cabeza y mi mente selectiva, desarrollada gracias a la manera en que Alejandro me hacía sentir, sí, algo no me funcionaba bien porque él me encantaba y nunca había conocido a alguien tan especial para mí como él; y ahora digo yo “¿Qué pasó conmigo? Al ver como estoy recibiendo mi peor castigo por aferrarme y amar a quien quizás nunca me amó ni siquiera un poquito. Jamás había cometido tantos errores y en tan poco tiempo, jamás había sufrido tanto como sufrí con él y todo porque yo lo quise así, sí, porque no había querido dejarlo ir cuando pude, mi corazón no respondía a la razón y cuando esta le quería hablar lo único que conseguía eran negativas y más negativas y ahora pago las consecuencias de mis actos con creces y muchos lamentos. Esto sí que es una situación difícil… jamás supe cómo dejarlo ir.

              Salté yo del tren de la amargura para volver a caer en las mismas redes sin importarme nada, volviendo a tropezar con la misma piedra que tropecé antes, rompiéndome otra vez el corazón, porque no hay ciego peor que el que puede ver y parece que no puede. Ahora estoy aquí vencido, muy convencido que en esta tierra no hay nadie más IDIOTA que yo, que moría por sentir su boca sobre la mía aún sabiendo que él no me correspondía, yo estaba loco, muy loco, loco loco loco por él. Jamás me había sentido tan mal como me siento ahora, jamás había amado a alguien como lo amé a él, jamás pensé que a él no le bastaría mi amor y no le importaría mi sufrimiento, yo solo me imaginaba y pensaba cosas buenas de Alejandro, pero ahora me doy cuenta que solo un tonto fui y que soy el culpable de la mayoría de mis males y todo porque no supe cómo dejarlo ir, dejarlo de amar y liberarme de sus cadenas de falso amor. Jamás había sido tan iluso.

              Yo mentía y robaba, hacía lo que sea por estar “a su lado”, hacía lo que sea por ese chico que era mi adicción. Daba hasta mi último centavo por tener acceso a internet y hablar con él cada día solo para demostrarle mi amor. Yo hubiese matado o muerto por tenerlo así sea un día de mi vida frente a mi y poder probar el sabor de sus labios, pero llegó el día en que caí en cuenta que por mí Alejandro no haría ni una centésima parte de lo que yo hubiese hecho por ser suyo y él mío, así que dejé de desperdiciar mi tiempo con él. No lo podía sacar de mi mente, siempre se mantenía ahí metido, nunca me acordaba de olvidarlo, su ser se había perpetuado demasiado en mí, más de lo que creía; nunca aprendí cómo dejarlo ir, cuando pensaba en él, lo único que imaginaba era los dos felices y juntos besándonos frente a un bello atardecer en el más bello lugar del planeta.

              Si siempre Alejandro quiso tener en la vida a alguien que lo amase tal y cómo es, que sepa que yo le cumplí ese su sueño, que él no lo valoró y que me despreció es lo que más me duele ahora y me hace ver mis necedades. Mi mundo giraba así, alrededor de él y solo miraba lo bueno de Alejandro. Si lo maldije esa noche, repito, no me arrepiento de nada hasta este día, porque si antes fui un niño bueno, ahora soy un chico sucio y aún así sigo tratando de recordar cómo hacer para olvidarlo…

              Lo que acabo de narrarles sobre mi última e inminente separación con Alejandro, ocurrió la noche del domingo 09 de junio de 2013, una fecha que creo que recordaré por mucho tiempo. Al siguiente día, me levanté más temprano que de costumbre puesto que debía salir a uno de mis locos viajecitos a hacer unas cuantas compras que mi mamá me había encargado, no me sentía ni bien ni mal, la verdad ni yo sé cómo me sentía, lo único que sabía era que algo dentro de mí estaba tres metros bajo tierra, más muerto que cualquier muerto y que no volvería jamás. Bueno, el punto es que quise llevar ese día de lo más normal posible, sin llantos ni pensamientos depresivos, aunque estos últimos fueron inevitables, pero al menos hice el intento; no tenía ganas de continuar escribiendo el penúltimo capítulo de mi relato ‘Cuando Sea, Donde Sea’, ya no sentía ánimos de escribir porque ya no tenía a mi Alejandro que me impulsaba a salir adelante con este relato… esa fue la verdadera razón por la que no lo continué.

              Con todo lo que he narrado en cada uno de mis relatos de esta continuación de mis delirios de soledad, quiero hacerle un llamado a la conciencia a que quienes me leen y están pasando o piensan pasar por lo que es una relación a distancia, ya sea por medio de Facebook u otra red social, les exhorto que recapaciten, que piensen bien las cosas ya que a veces nos cegamos ante una ilusión que no es nada más que eso, una simple y vana ilusión, que al final nos termina por herir sin compasión como lo fue en mi caso. No les pido que dejen de soñar y de tener esperanza, ya que eso es algo inevitable, el día en que dejamos de soñar y perdemos la esperanza es el día de nuestra muerte, tampoco les pido que le pongan punto final a sus relaciones, no, yo solo les pido que reflexionen con la mayor madurez posible sus situaciones, no me gustaría que en un futuro se me acerque alguien y me diga que ha vivido una historia como la mía, ya que todo lo malo que yo viví no se lo deseo ni al peor de mis enemigos.

              Esa misma tarde, estaba encerrado en mi habitación, estudiando un viejo libro de matemáticas cuando mi celular vibró, indicando que una llamada estaba entrando; vi a la pantalla para ver de quién se trataba y me intrigó un poco, decía “Número desconocido”… con algo de dudas, finalmente tomé la llamada.

- ¿Aló? – respondí.

- Hola… ehm… ¿Ángel? – era la voz de un chico pero no se me hacía nada familiar, no parecía ser la de ninguno de mis ex compañeros de clases.

- S… s… sí – titubeé – soy yo.

- Ah bueno jejeje – dijo él al otro lado – te habla José Luis, por si no has reconocido mi voz.

              José Luis, un viejo y buen amigo al que no veo muy a menudo.

- Jajaja lo siento, pero en serio jajaja – reía yo – no te había reconocido ¿Cómo has estado?

- Bien jejeje ahorita voy saliendo de mi última clase del día en la universidad ¿Y tú?

- Yo también estoy bien jejeje – respondí escuetamente – ¿Y a qué debo el honor de tu llamada futuro médico? Jajaja Y por cierto ¿Qué pasó con tu otro número de celular? – le pregunté esto último ya que lo tenía registrado en mis contactos pero con un número diferente al del cual me estaba llamando ahora.

- Aaah… es que me robaron el otro celular y este es nuevo – explicó.

- Ah bueno.

- Sí… – nos quedamos en silencio un segundo – ¡Ah sí! – Pareció acordarse de algo – te llamaba para decirte que ya te conseguí la información que me solicitaste la vez pasada.

- ¿Cuál información? – no comprendía de qué hablaba.

- ¡¿Cómo que cual información?! – Fingiendo enojo – la información sobre las becas de estudio universitario a Colombia.

              Mierda… ya no recordaba eso, me había olvidado de la exhaustiva investigación que estaba llevando a cabo desde hacía unos cuantos  meses y de la que últimamente por todos los problemas con Alejandro, me había olvidado de ella. Yo me quedé mudo en ese momento mientras que José Luis siguió hablando.

- Mira, mi papá investigó por mí en el Ministerio de Relaciones Exteriores y le dijeron que los interesados en irse a estudiar a Colombia, deben presentarse a Cancillería y… – mi amigo continuó hablando sin parar, explicándome todo lo que junto con su padre había investigado por mí sobre esas oportunidades de estudios superiores. Por un largo rato no le puse nada de atención porque mi cabeza se había convertido en un mar de ideas y me daban vueltas como locas, imposibilitándome concentrarme y pensar bien –… por eso estoy convencido que dentro de más o menos seis meses estarás abordando un avión y diciéndole “hasta pronto” a nuestro país y saludando a Colombia – finalmente dejó de hablar.

- … – yo seguía pasmado y sin palabras. Nos quedamos ambos en silencio por unos minutos hasta que…

- ¿Hola? – Decía él – ¿Ángel? ¿Hola? ¿Estás ahí? ¿Aló? ¿Hola? – insistía.

- ¡Sí! – Respondí al fin saliendo de mi ensimismamiento – sigo aquí – algo tenso.

- Jejeje ok – dijo – Así que… ¿Qué dices? ¿Te apuntas para ir a la tierra de tu “Chakira”?

              Por un momento tuve un dilema en mi respuesta, pero rápidamente caí en cuenta de que mi dilema no era dilema ya que solo tenía una opción, una respuesta a su pregunta y esta era:

- NO – secamente espeté – ya no tengo ABSOLTAMENTE NADA qué hacer en Colombia.

              Inconscientemente corté en ese momento la llamada de mi amigo sin siquiera agradecerle por su ayuda ni despedirme. No hay palabras para explicar lo que sentía, solo puedo decir que fue una enorme hecatombe de sentimientos encontrados los que tuve, no sabía qué pensar mucho menos cómo sentirme, si bien o si mal. Nunca le había mencionado ni a Alejandro ni a nadie (a excepción de José Luis) sobre mis planes de viajar a Colombia a estudiar, con la intención subliminal de buscar a mi chico amado… porque yo estaba dispuesto a todo por él, a mover cielo y tierra para tenerlo un día frente a mí, lanzarme a sus brazos y decirle a su cara cuanto lo amaba. Esta fue una fuerte razón que me hacía luchar por él, y ahora que el universo ponía las cosas a mi favor, ya no tenía ni esa ni otras razones que me moviesen de verdad para dejar mi tierra natal y aventurarme a ir a otras con muchos sueños que desde niño había construido, siendo mi principal sueño él, Alejandro.

              Me había quedado parado y con el cuerpo entumecido en medio de mi habitación desde que corté la llamada de mi amigo hasta que finalmente pude reaccionar, alcé un poco mi mano y vi a la pantalla del celular, mi vejestorio era el fiel testigo de cuanto amé a Alejandro, de cuantas veces suspiré y de cuantas sonreí con sus mensajes y también era el testigo de cuanto sufrí, de cuantas veces mi corazón se rompió y de cuantas veces lloré… se había terminado todo. Melancólico y en silencio le di las gracias a mi móvil, para luego arrojarlo despectivamente a mi cama. Me di la vuelta y caminé lento y con la mirada baja hacia la salida de mi cuarto; al llegar al marco de la puerta volteé a ver hacia atrás, dándole un vistazo rápido a las cosas que ahí se encontraban, desde mi cama hasta el ropero y desde mi computadora hasta un viejo cajón en que guardo cosas de antaño, suspiré profundo y con este una lágrima se soltó de mi ojo derecho y comenzó a recorrer mi mejilla.

- Me perdiste Alejandro – susurré – me perdiste para siempre…

              Pasé mi mano por mi mejilla y me sequé la lágrima, mi última lágrima, mientras apagaba la lámpara y salía de mi habitación, bajándose el telón de la novela tan romántica y tan cruel que viví, y poniéndole un punto final a todo.

              “Las negras sábanas se corrieron delicadamente con el soplido del viento, de entre estas surgió un pequeño ser cuyos rasgos eran muy parecidos a los de los humanos y su fina y tersa piel era blanca y resplandeciente, tanto como lo eran sus largas vestiduras y su cabello enmarañado. Sus heridas se habían cerrado, sus golpes se habían sanado y su corazón se había renovado al máximo, sus pulmones volvieron a respirar y sus pies descalzos volvieron a ponerse sobre la tierra; sus ojos vieron la luz, y de manera segura y decidida caminó en línea recta con los brazos abiertos y dejando a su paso un rastro de hermosas flores de loto. Caminó y caminó entre las rocas de la caverna, hasta que encontró la salida. Miró que el cielo aún era azul y que la tierra mantenía su color verde, las aves aún cantaban y los venados aún saltaban entre los matorrales; sintió al viento chocar con su cara y al sol calentar su piel… estaba decidido… era la hora de irse, la hora de regresar, porque el paraíso está aquí y es de quienes creen, no de quienes dudan.”

                                                                                                                                            FIN. 

                                                                           “Adonde vayas vas a encontrarte algún libidinoso que te hable palabras románticas. Adonde vayas tarde o                                                                                           temprano tocará alguien tu mano y un beso le pedirás con tu mirar… entonces vas a comprender lo que es sentir                                                                                   amor así, querrás que no se rían más de ti por no causar tan solo lástima. Entonces solo pensarás si siente el                                                                                         mismo amor por ti, si aciertas tú por fin serás feliz, pero si no entre un llanto pensarás en MÍ…”



© Mebarak

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (2)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Mebarak
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
LWNET 1999-2017 | TodoRelatos.com v3.80
Info Legal / Privacidad / Cookies · Ayuda · Stats · Enlaces · Contacto · Webmasters (Sponsors Favoritos)