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Fecha: 07-Ago-14 « Anterior | Siguiente » en Textos de risa

Confuso

piotr
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Nunca fui tocado por un hombre hasta ese día Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

   La sensación cuando Jaime metió su mano bajo mi camiseta fue confusa. Una cosa es ser una persona libre de prejuicios, y otra es que otro hombre te toque. Supongo que esa sensación partía de mi inconsciente; tememos lo que no conocemos; ¿Cuantos de nosotros hemos dicho que no nos gustaba un plato sin haberlo probado aún? Pues algo similar me pasaba a mi en ese instante. "Relájate" me dijo; y aunque parecía sencillo, me costaba, como si mi cuerpo se rebelase contra aquella orden tan (en apariencia) sencilla.

   En ese momento, sus manos empezaban a recorrer la zona superior de mi anatomía; presionando, friccionando, buscando. "Tienes que relajarte, ¡Vamos, pónmelo fácil!" dijo con un tono bastante suave de voz. Yo quería colaborar, pero ahí estaba otra vez mi cuerpo rebelándose de nuevo, y tenso como la maroma que sujeta un barco al puerto en plena tempestad. Ese nerviosismo derivó en una inevitable mueca de dolor por mi parte en un momento dado; por lo que Jaime paró un momento, y me dirigió una mirada bastante significativa. Le respondí con otra mirada que venía a decir: "Mensaje captado" y concentré mi mente en relajar el cuerpo y dejarme hacer.
 
   "Se nota que has entrenado con pesas" Dijo Jaime al cabo de un rato con la voz algo jadeante y la respiración entrecortada por el esfuerzo. "Es la primera vez que me encuentro con unos pectorales tan duros ¡quién lo diría!" ¡Vaya! Parece que hoy estaba parlanchín, en seguida prosiguió. "Viéndote, nadie lo diría, pero tienes unos músculos bastante desarrollados en el pecho, duros como piedras; ¡No me malinterpretes! Es decir, físicamente eres un tío imponente, de los que intimidan un poco si te los cruzas por la calle..."
 
   En ese punto de la conversación, sonreí con amargura; lamentablemente, estoy bastante acostumbrado a ver el temor en la mirada de la gente (sobre todo del género femenino) cuando se cruzan conmigo. Es como si exudara algún tipo de feromona, o estuviese rodeado de un aura invisible con el mensaje "PELIGRO" escrito en letras bien visibles. Supongo que un tío de mis dimensiones no puede esperar otro tipo de reacción en esta sociedad que juzga a una persona simplemente por las apariencias, sin molestarse en conocerla siquiera. Acostumbrado a ese tipo de reacciones, a leer el miedo en la mirada de la gente, ese temor a que les haga algo y sean incapaces de defenderse; al final acabé desarrollando un caparazón de "me da igual todo", y acostumbrarme a ignorar esas reacciones de la misma manera que ignoro el desagradable ruido del tráfico en Madrid.
 
   Pero volvamos a Jaime; ahí le tenía, sentado a mi lado mientras yo permanecía tumbado boca abajo e intentaba recuperar mis gafas (no veo ni torta sin ellas), mientras él continuaba con su discurso "... pero nadie se espera, a simple vista, encontrar musculatura en un cuerpo con una constitución como la tuya. Por un lado estoy agradablemente sorprendido, por otro, ahora entiendo muchas cosas. Has entrenado mucho el press de banca ¿verdad? pero has hecho pocos ejercicios de estiramiento." ¡Quién lo iba a decir! Ahora resulta que también sabe qué tipo de ejercicios hacía con las pesas y cuales no; y efectivamente, iba a descubrirlo en seguida: "Tienes el músculo duro y fuerte, pero corto, muy contraído; eso es debido a que te has concentrado en ganar fuerza, pero no en desarrollar su longitud, eso provoca que al ser el pectoral más estrecho, tire de tus brazos hacia adelante, y de ahí esa postura ligeramente encorvada tuya, y que el hombro se te disloque con tanta facilidad. Recuerda, los músculos no sólo tienen que desarrollar su fuerza, si no también su tamaño".
 
   ¡Qué majete es este Jaime! La verdad es que la conversación de hoy ha sido bastante esclarecedora sobre uno de los motivos de mis recaídas en mi lesión de hombro. Tendría que regalarle algún detallito por lo bien que se está portando en mi rehabilitación, y por el esfuerzo que le ha supuesto hoy el conseguir estirar los músculos de mis pectorales (que por su cara, creo que le ha dolido el esfuerzo a él tanto como a mí); y es que Jaime es el fisioterapeuta que me está dando la rehabilitación de mi hombro; ¿o es que os habíais imaginado otra cosa?

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© piotr

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