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Fecha: 03-Dic-15 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Vacaciones navideñas

Sincahonda
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Sorpresa en el regalo de Navidad para mi mujer Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Se acercaba las navidades, y como todos los años en la que me gusta sorprender a mi mujer ya tenía muy claro cuál sería su sorpresa, yo siempre había querido compartirla con otro hombre pero ella nunca había estado dispuesta, así que me planteé otras metas, más factibles antes de insistir con el tema, ya que ella no iba a cambiar de opinión así por las buenas.

 

Somos una pareja de 32 años, tenemos dos hijos que nos roban todo el tiempo al ser tan pequeños y no podemos disfrutar tanto como cuando éramos más jóvenes, ella se conserva bastante bien, mide 1,75 m, siempre ha tenido una buena delantera, pesa unos 66 kilos, no está delgada como las mujeres de la tele pero yo la prefiero así, tiene buenas curvas, que es lo que todo hombre debería desear, yo por mi parte soy un hombre alto, cerca del 1,90 m, algo corpulento, barba bien cuidada, con la piel blanca, peso cerca de unos 95 kilos, no tengo un cuerpo escultural pero me considero guapo.

 

Una mañana, que tenía libre en el trabajo, me acerque a un sex shop, entre dentro con una idea muy básica, y después de ver estanterías de consoladores, películas porno, muñecas hinchables, dildos y demás, encontré lo que buscaba, sería difícil llevarla a cabo a la perfección mi plan, pero en mi cabeza sabía que no podía salir nada mal, acabé comprando unas esposas, una funda para el pene básica que hacía que mi pene fuese unos 4 cm más grande y pareciese uno real sin bolitas ni nada, y un antifaz para los ojos, cuando llegué a casa lo escondí todo muy bien para que no se fastidiase la sorpresa, tenía que esperar a la ocasión ideal.

Pasaron las semanas y llegó nochebuena y Navidad, y por fin nuestras vacaciones tan merecidas, dejamos a los niños con los abuelos y nos fuimos un par de días a una apartada casa rural, donde descansar y disfrutar el uno del otro.

 

Llegó la primera noche, y nos bebimos unos cuantos Gin Tonic, mientras recordábamos viejos tiempos, de cuando éramos estudiantes, salíamos de fiesta, empezamos los dos juntos, vi cómo le salía esa chispa en sus ojos, así que decidí que ese era el momento ideal, después de recordar los momentos en los que nos enamoramos, el alcohol, ese día entero para los dos, no podría existir una ocasión mejor.

 

Puse música, retire la mesa del salón y empezamos a bailar los dos, mientras lo hacíamos provocábamos roces el uno en el otro, mientras nos besábamos apasionadamente, la agarraba por la cadera con una mano, mientras con la otra la acariciaba la espalda, ella pasaba su manos por detrás de mi cuello, de vez en cuando la daba una vuelta, pasaba mi mano por su culo, ella me daba un cachete, hasta que nos dimos un morreo apasionados y decidimos ir al dormitorio donde se tumbó en la cama, me miro con esa mirada picara que pone ella muchas veces, esa mirada que sabes que quiere tener sexo y no hacer el amor, mientras se llevaba un dedo a labio y me sonreía, rápidamente y sin que ella lo esperase saque el antifaz y se lo fui acercando, ella me volvió a sonreír y se lo puso, desde ese momento ella no podía ver nada, “No vale quitártelo, aunque no creo que te deje” le dije, acto seguido la puse bocabajo en la cama, saqué las esposas y la espose al cabecero de hierro de la cama.

 

Estaba hermosa, como siempre lo había sido, éramos más mayores, pero sin duda conservaba todo el atractivo que tenía, llevaba un rato empalmado, pero verla así hizo que mi erección aumentase todavía más, ella estaba sorprendida, pero ansiosa, se le notaba por los movimientos de la cadera, como desesperada por recibirme, la verdad es que estaba también algo nervioso, pues en unos momentos iba a fingir que yo era otra persona, así que decidí que sus oídos jugasen a mi favor, abrí la puerta de la habitación y cuchicheé algo sin sentido en bajito… no sé qué pudo pensar ella en ese momento, pero no dijo nada.

 

Me puse de rodillas al lado de ella y la empecé a acariciar, a besar y a pasar mi lengua por su espalda mientras llegaba a su culo ella lo levantaba para facilitarme mi labor, ella me agarro mi pene y me lo empezó a masturbar, yo la apretaba con una mano un pecho, para acto seguido tirar de un pezón, esto la encanta y no pudo evitar soltar un gemido, llego el momento y me puse detrás de ella mirando directamente a su culo, mientras me ponía la funda en mi pene, y sin querer hacia ruido con ello (mi pene es de unos 17 cm, algo más ancho de lo normal, pero con la funda parecía un actor porno) lo que hizo que otra vez sus oídos jugasen a mi favor, empecé a lamerle los labios vaginales hasta que su vulva se hinchó, por lo que continué con su clítoris, ella se retorcía, quiso agarrarse un pecho pero no podía por las esposas, así que empezó a estrujárselas contra la cama, hasta que finalmente llegó al orgasmo mientras le temblaba las piernas y gemía fuertemente.

 

Era el momento, ella estaba muy mojada, con ganas de recibirme, acostumbrada a mi pene, ella nunca ha querido acostarse con otro que no fuera yo, y no lo iba a hacer si no quería, pero tenía la intención de que ella pensase que era así, que iba a ser otro hombre el que la iba a penetrar en ese momento, me puse detrás de ella, y evitando realizar movimientos que pareciese míos la dije “Ahora le toca el turno a un amigo mío”, ella intento quitarse el antifaz, pues le había generado dudas, pero no pudo ya que seguía esposada, la agarre fuerte de la cintura, la notaba temblorosa y con mi pene rodeado de la funda lo puse en la entrada de coño mientras la daba un cachete en una de sus nalgas, dio un respingo mientras la escuchaba decir muy bajito “no, por favor”, entonces introduje la mitad de mi aumentado miembro en su vagina, ella se intentó resistir con un brusco movimiento de cadera mientras decía “Que demonios es esto”, entonces decidí llegar al final y la metí entera de golpe, si por lo que fuese todo seguía como hasta ahora la quitaría el antifaz, ella notó todo como la vagina se le llenaba, como yo nunca hubiera podido hacer, le dije “Relájate y disfruta cariño, ya verás cómo te gusta mi amigo”, y ella soltó un enorme gemido…

Después de lo que parecía un fracaso, ese gemido me dijo que le había gustado así que empecé con el mete saca a una velocidad endiablada, ella al principio se resistía un poco, pero finalmente se dejó hacer, decidí ver si quería seguir con el misterio y la quite una esposa, y ver si se quitaba el antifaz, pero en vez de eso empezó a masturbarse el clítoris mientras la percutía ferozmente, así que seguí con el juego: “Cariño que imagen me estás dando, con mi amigo mientras te masturbas”, ella empezó a gemir, con la otra mano se empezó a pellizcar un pezón y se empezó a morder un brazo, hasta que finalmente explotó en un gran gemido, nunca la había escuchado gemir así, estaba temblando, y de su vagina salió un chorro que mojó toda la cama.

 

Para finalizar mi engaño, fingí el orgasmo del supuesto amigo mientras me dejaba caer sobre su espalda y la pegaba un bocado, finalmente saque mi miembro despacio, mientras la volvía a esposar al cabecero de la cama.

Me quité la funda, la volví a esconder en su sitio y cerré la puerta de la habitación, sin antes volver a hacer un cuchicheo inaudible, me puse al lado de ella y la pregunté “¿Te ha gustado mi amigo?, porque a mí me has puesto como una moto…”, la notaba algo llorosa, como culpándose por haberlo disfrutado de esa manera, así que la dije “¿Cariño lo de hoy ha sido un regalo para mí, te he visto disfrutar como nunca, y volvería a verte otra vez así, no tienes que sentirte culpable, de todas formas, creo que ahora me toca disfrutar a mí…”.

 

Me puse detrás de ella y la empecé a lamer el ano, a ella no le gustó el sexo anal, lo hemos hecho alguna que otra vez, pero le salió un poco de sangre pese a usar lubricante y todo, y desde hace un largo tiempo hasta ahora no me ha dejado ni tocarle el ano, por lo que tenía la esperanza de que ahora me dejase disfrutar a mí, ya que ella parecía haber tenido un enorme orgasmo, la verdad es que ahora no se comportó como antes, se dejaba hacer, parecía disfrutar de mis perversiones, así que seguí lamiendo e introduciendo la lengua en su ano, le introduje un dedo, luego dos, mientras la besaba en las nalgas, o la acariciaba la espalda, finalmente lubrique mi miembro y me dispuse a penetrarla el culo.

 

Introduje lentamente el capullo, ella soltó un chillido cuando de repente me sorprendió “Ahora te toca disfrutar a ti cariño”, de repente echó todo su cuerpo hacía atrás introduciéndose todo mi miembro en su ano mientras soltaba una mezcla entre un gemido y un quejido.

 

Continúe enchulándola durante unos diez minutos más o menos mientras la soltaba cachetes a las nalgas, que ya estaba rojas, hasta que finalmente yo no podía aguantar más, mi ritmo empezó a ser irregular y acabé descargando dentro de su culo.

 

Pasaron un par de minutos y con mi miembro ya flácido salí de dentro de ella, vi como salía mi semen de su culo y se deslizaba hacia sus labios vaginales y sus piernas, me recosté al lado de ella mientras la quitaba las esposas y el antifaz, se acurrucó a mi lado y me dio un apasionado beso, y se quedó dormida en mi regazo.

 

Al día siguiente me desperté solo en la cama, fui hacia la cocina y me esperaba un café caliente y unas tostadas para desayunar, mi mujer fregaba su desayuno, me acerque a ella y la abrace por la espalda.

 

+ Buenos días cariño.

 

- Buenos días

 

+ ¿Qué tal has dormido?, ayer acabaste rendida…

- Muy bien, con una sensación extraña la verdad, todavía no me creo lo que paso anoche…

 

+ Yo tampoco, no estaba seguro si te iba a gustar, pero me alegra mucho que lo disfrutases tanto, nunca te había visto como anoche.

 

- Pero no lo entiendo, como te puede gustar verme con otro hombre…

 

+ No es verte con otro hombre, es verte disfrutar, para mí no hay nada más excitante en este mundo que verte tan excitada, no me importa que haya otro hombre mientras yo participe, cuando tú me hiciste disfrutar anoche, hiciste algo que en principio no te gustaba, pero como sabías que a mí me excita tanto y disfruto tanto de ello, mira como no te importó nada.

 

- En cierto punto te entiendo, pero ¿No sería nadie conocido verdad?

Como son las mujeres pensé para mis adentros.

 

+ No te preocupes, no creo le vuelva a ver, pero si tú quieres podemos realizar experiencias similares en un futuro, solo hay que buscar la persona indicada o la situación idónea.

 

- Bueno, no sé, aunque he disfrutado mucho prefiero dejarlo como una experiencia aislada la verdad…

 

Le di un sorbo al café, mientras cogía una tostada con la mano, mientras pensaba a mis adentros que la semilla estaba plantada y que solo tenía que germinar, era muy posible que en un futuro mi mujer sí que estuviese dispuesta a realizar un trio de buena gana, y sobretodo verla activa siendo el foco de atención de dos hombres…

 

El resto de las vacaciones fueron espectaculares, descansamos como nunca, cenábamos mirando una sierra nevada, mientras hacíamos piececitos por debajo de la mesa… nos sentíamos tan jóvenes... hasta que llego el último día, mientras dábamos un último repaso a la casa para comprobar que no se nos olvidaba nada, mi mujer se me acercó, me beso, y me dijo “El año que viene estoy dispuesta a probar cosas nuevas, espero que me sorprendas como este año”, se arrodilló, me bajo los pantalones, y me la empezó a chupar, sabía que era por la primera noche, que lo disfrutó como nunca, me deje hacer, subía y bajaba, se la metía todo lo que podía mientras me acariciaba los huevos, recorría con su lengua el tronco, intentaba introducir la punta de la lengua en la uretra, me rozaba con sus dientes el capullo haciéndolo muy placentero, finalmente deslizó un dedo a mi ano y me lo introdujo, mientras me apretaba con el dedo dentro del ano, se metió toda mi verga dentro de la boca y aceleró la mamada todo lo que pudo, no pude más y acabe descargando en su boca, ella me miró desde el suelo, me sonrió, se puso de pie, me dio un beso, y me dijo “vámonos, que ya es tarde”.

 

Acaban nuestras vacaciones y ya no puedo pensar en otra cosa que en las vacaciones del año que viene…


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