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Fecha: 20-Jun-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo Oral

La perra del tren

jarairon
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Un día cualquiera en el tren con retrasos te puedes encontrar con alguna sorpresa... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Ante todo, me presento. Soy Jara recién terminado la carrera de Ingeniero de Telecomunicaciones y actualmente trabajo como programador. Mi cuerpo realmente no es nada del otro mundo, intento ir haciendo deporte para mantenerme, pero lo que más destaco son mis ojos, unos ojos azules intensos que tengo que reconocer que vuelven locas a las mujeres. Sobre mis gustos sexuales diré que estoy descubriendo la dominación y me siento como soy realmente, así que si veo a alguna perrita por la calle en busca de que la sometan voy hacia ella. También me encanta que me la coman, casi prefiero que me la coman profundamente a follar por el coño.

 

 

Como cada día, voy al tren a trabajar, pero ese día por temas de huelgas y robo de cables la cosa pintaba mal, muchos retrasos y al subir al tren éramos una lata de sardinas...

 

Resulta que me subo y me pongo justo detrás de una chica que hacía tiempo que le tenía echado el ojo, morena con pelo liso, unas tetas grandes que invitan a amasarlas enteras, un culo bien redondito y la chica estaba poco rellenita.

 

La cuestión es que no la conocía para nada, solamente la veía en el tren a primera hora de vez en cuando y ese día en concreto en el tren bien apretados se puso delante mío dándome la espalda. Con el roce de estar bien apretados se me empezó a crecer y empezó a rozarse en su culo redondito. Menuda situación, yo sufriendo para que no se note, pero vaya que si se notaba el bulto. Pero fijándome, ella no se inmutaba para nada.

 

Iban pasando más estaciones y ya en el tren no cabían más gente, y yo cada vez más apretado contra la chica y más caliente, de verdad que no entendía que no se inmutara para nada porque se notaba muchísimo.

 

Finalmente llegamos a la estación donde nos bajamos ambos y cuando ya no había más gente la miré igual que ella a mí y me guiñó el ojo. Me quedé descolocado. Como tenía prisa por los retrasos de los trenes intenté mentalmente echarme un jarro de agua para calmarme e irme al trabajo. Pero era inútil.

 

Estuve en el trabajo totalmente distraído por la chica de antes, pero intenté acabar todo y salir con todo terminado. Fui al tren para volver a casa y curiosamente estaba ella allí esperando al tren, que seguían con retrasos. Nunca la veía de vuelta, pero con los retrasos del tren puede que el suyo aún no haya venido, total que me acerqué a ella armándome de valor:

 

-Yo: ¿Siguen los retrasos?

- Ella: Parece ser que sí, el mío tendría que haber pasado hace más de 40 min.

- Yo: Ostras, el mío debería de pasar ahora.

- Ella: Pues ya te puedes ir divirtiendo en algo porque mira toda la gente, van a venir tarde jaja.– La vi juguetona.

- Ella: ¿Pero creo que ya te divertiste bastante en la ida verdad? – Y tanto que me había divertido!

- Yo: Jaja, yo siempre intento divertirme en lo que pueda, puede que de vuelta también me divierta de la misma forma.

- Ella: Entonces me pondré cerca de ti y mejor esta vez de cara –

 

Tras hablar un poco más jugueteando, nos subimos al tren y efectivamente se puso en frente mío y por tanta gente nos pusimos bien pegados. La chica la verdad es que se estaba insinuando bastante y sus tetas se pegaban a mi pecho y dios mío que tetas… le agarré del culo por atrás y no protestó, así que, vía libre, se lo cogí fuerte y veía que le gustaba, nos estábamos mirando fijamente y su mirada era todo lujuria. La mano del culo se la llevé delante y se lo empecé a acariciar, empezaba a dar gemidos pero silenciosos, estábamos rodeados de gente y yo tocándole el coño por encima del pantalón. Se estaba poniendo muy cachonda, sus pezones se empezaban a ponerse duros y rozarse con mi pecho, una situación única. Yo creo que la gente de alrededor se percató un poco de lo que estaba pasando y eso me daba muchísimo morbo y parecía que a ella también. Llegamos a nuestro destino y poco a poco la gente se iba bajando.

 

Nada más salir de la estación:

 

-Yo: Esto no va a acabar aquí, ¿lo sabes no?

- Ella: Ponme a prueba nene.

 

La llevé a mi coche y vi que no había nadie y me lancé a besarla, y ella empezó a dejarse. Menudo labios tenía, y que lengua… besaba de escándalo, esos besos profundos de locura que te ponen a cien. Veía que constantemente me ponía a prueba y eso me encendía, le empecé a morder el labio y empezaba a gemir, le empecé a tocar las tetas, a apretarle los pezones, otra vez gemía y cada vez más fuerte.

 

Yo al ser a veces muy frío, me separé de ella y le pregunté que hacia dónde iba.

-          Yo: ¿Ni si quiera sé tu nombre y no se ni dónde vives, a donde vas ahora?

-          Lucía: Soy Lucía y vivo aquí al lado, no tengo coche y me iba a casa ahora, si tú quieres…

-          Yo: Tengo que irme a casa a hacer recados, sé que te ha encantado sobretodo de vuelta, pero ¿te das cuenta que los demás se han enterado de lo que estaba pasando? ¿Con cualquiera eres así de guarra?

-          Lucía: Claro que me he dado cuenta y me encanta sentirme así, y solamente soy así con los que se atreven. Y no quiero que te vayas, quiero que sigas, dime que tengo hacer para que no te vayas, estoy muy mojada…

-          Yo: Tengo prisa, así que dame tu teléfono y ya te llamaré.

-          Lucía: No no, en serio, pídeme todo lo que quieras que lo haré encantada, no puedes dejarme así después del tren y lo de ahora…

-          Yo: ¿Todo lo que quiera? Si te lo pido no te voy a dejar correrte.

-          Lucía: Será mi castigo por haber sido tan guarra contigo hoy… - ¡Menudo descubrimiento!

-          Yo: Eso me gusta más guarrilla, ponte de rodillas y desabróchame los pantalones.

 

Enseguida se puso de rodillas frente a mí y me desabrochó los pantalones, me los bajó y empezó a chupar los calzoncillos.

 

-          Yo: Veo que tienes ganas de polla

-          Lucía: Me encanta comer las pollas… y la tuya tiene muy buena pinta…

-          Yo: Pues bájame los calzoncillos zorra y empieza a lamerla.

-          Lucía: Ummmm, si señor…

 

Me bajó los calzoncillos y le salió mi polla de 16 cm y ancha como la tengo, y Lucía al verla, se le iluminó los ojos. Cogió la polla con las manos.

 

-          Yo: Tsss no, con las manos está prohibido, usa solo la boca.

-          Lucía: Si señor…

 

Cogí el cinturón del pantalón y le até las manos por detrás y ella empezó con la boca a chupar los huevos muy intenso como a mí me gusta, la verdad es que lo estaba haciendo genial. Le cogí de la cabeza para guiarla y le pasé la polla por toda la cara, le dejé toda la cara llena de fluidos de mi polla, y seguidamente le metí la polla hasta el fondo de la boca. Al principio le dio arcadas por la sorpresa, pero le aguanté la cabeza hasta que se acostumbrara. Aguantó la muy zorra, y seguidamente me empecé a follarla lentamente, empezaba a ensalivar muchísimo y se le caía en las tetas.

 

-          Yo: Veo que te gusta eh zorra, no sabes que tan duro puedo ser con una perra como tú

-          Lucía: GLUB, GLUB.

-          Yo: Eso es perrita, sigue tragando hasta el fondo que cada vez te voy a dar más rápido y te voy a llenar toda la boca de mi leche, que hace días que no he descargado, así que hoy tienes el premio gordo jaja.

 

Le saqué la polla de la boca para que hablara:

-          Lucía: Vuelve a darme tu polla cabrón y no pares.

 

PLAS!

 

Le di un azote en la cara por haberme llamado cabrón.

           

-          Yo: Creo que te faltan reglas perrita, lo primero a mí me tienes que llamar con respeto desde el primer momento y eso de cabrón olvídate de la cabeza, llámame Amo o Señor y todo irá bien.

-          Lucía: Si Señor Amo, perdone a esta perrita por haberle faltado el respeto…

-          Yo: ¿Lo ves cómo es fácil respetar?

 

Le metí la polla en la boca sin dejarle contestar a mi pregunta y esta vez me follé su boca más rápido y más intenso, y la muy perra le cabía toda la polla. Cada vez ensalivaba más y se le caía en sus tetas dejando una imagen inolvidable. Seguí follándome su boca hasta que ya mis huevos estaban hinchados pidiendo de que salga todo el chorro de leche. Empecé a correrme sin avisarla y apretándole la polla en la boca para que los chorros de leche vayan directamente a su garganta. Como tragaba la muy perra.

 

Le desaté las manos, le pedí su número de teléfono sin yo darle el mío y me largué dejándola con las tetas llena de su propia saliva y con los pelos revueltos.

 


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