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Fecha: 03-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Fiesta de cumpleaños

Sincahonda
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Preparando la fiesta de mi mujer descubro un anuncio en la tele mágico. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Llevo 4 años de matrimonio con mi mujer y casi 10 de noviazgo, tenemos 2 hijos en común y prácticamente una vida, no es que crea en almas gemelas, porque eso siempre me pareció una tontería, simplemente nos complementamos en todo, en todo este tiempo siempre he intentado cuidar los detalles, siempre he dicho que una relación es todo lo buena que puede ser por los detalles, que para eso los pone el diablo.

Dentro de poco será el cumpleaños de mi mujer, le he comprado un vestido rojo, con unos zapatos de tacón a juego, además como cumple 30 años y es una fecha especial lo vamos a pasar en casa con nuestros amigos de la intimidad.

Mi mujer a su 29 años, es una mujer alta y esbelta, con una figura muy femenina, grandes pechos pero sin pasarse, con un culo prominente, tiene cara de niña buena gracias a la mirada que realiza con sus grandes ojos y su sonrisa, es bastante femenina la verdad y le gusta vestirse para la ocasión, como buena mujer es bastante observadora, bastante social y algo vergonzosa.

Nuestra vida nunca para y menos con dos niños, pero siempre sacamos tiempo para nosotros, la verdad es que tengo una vida muy feliz con ella, y creo que ella conmigo.

Dentro de poco también es el cumpleaños de mi mejor amigo, Antonio, nos reunimos la pandilla en el bar de siempre para ver que hacíamos en los dos cumpleaños, en total éramos cuatro, Javier, Jose, Antonio y Jorge que es un servidor:

ANTONIO- Pues podríamos hacer una barbacoa en la casa de Jorge llevamos un barril de cerveza y luego nos tomamos unas copas mientras ponemos música…

JORGE- Podríamos estrenar el Karaoke, eso a las chicas siempre les hace mucha ilusión y ya sabes cómo se desenfrenan.

JOSE- ¡Que buena idea!, seguro que así se animan a bailar.

ANTONIO- Si no estaría nada mal, seguro que con el Karaoke nos lo pasamos genial, ¿Cuánta gente crees que cabe en el jardín de tu casa?

JORGE- Yo creo que pueden venir todos, ¿Quiénes somos?

JAVIER- Pues nosotros 4, Cristina, Sofía, Laura, más los niños somos 13.

JOSE- Perfecto entonces, por cierto, ¿Sabes de algún regalo que quiera Cristina para su cumpleaños?

JORGE- No sé la verdad, si quieres puedes regalarle un curso de hacer sushi ya sabes cuánto le gusta, si no a ella le encanta la ropa y los complementos, es acierto seguro.

JOSE- Sofía estaba mirando ropa, conociendo a las mujeres seguro que acierta, ¿y Tú Antonio?

ANTONIO- ¡Si por mi fuese una mujer!, ya sabes que llevo muchísimo tiempo sin estar con una chica…, pero por mí con que me invites a estas rondas me conformo, ya sabéis que soy un hombre de gustos sencillos.

JORGE- ¡Eso está hecho!

Pagamos entre Javier, Jose y yo todas las consumiciones con mucho gusto y me despedí de mis amigos hasta el viernes por la tarde que se celebrarían los cumpleaños.

Llegue  a casa y puse la tele mientras realizaba las tareas del hogar cuando vi anunciado en la tele un nuevo producto, se llama feminil, por lo visto es un complemento alimenticio que básicamente provoca muchas ‘ganas’ a las mujeres, luego busqué más información en internet y por lo visto sí que daba resultados en el tiempo, aunque yo siempre dudo de todas estas cosas me decidí bajar a la farmacia y comprarlo; yo no tengo problemas en la cama con mi mujer, pero esto me podría dar juego durante el fin de semana de su cumpleaños, así que cuando volví escondí las capsulas de feminil y decidí agregarlas en sus comidas.

Durante los siguientes días discutí bastante con mi mujer, la verdad es que no fue muy buena semana en el trabajo, volvía a casa con mucho estrés le sacaba puntilla a todo y acabamos enfadados, al rato se nos pasaba, y aunque uno puede pensar que acabamos en la cama, la verdad es que no, veíamos alguna serie mientras pensaba para mis adentros que las pastillas en efecto eran un timo aunque ya que estaba le daría la última oportunidad en la fiesta.

El viernes por la mañana se pasó Antonio a traer la carne para la barbacoa, y al rato apareció Javi y Jose con 6 botellas de licores y un barril de cerveza, la verdad es que la fiesta tenía muy buena pinta, les abrí unos tercios que tenía en la nevera, mientras preparaba una ensalada en la cocina que especié con lo que me quedaba del fármaco, cuando terminé nos pusimos a hablar de nuestras cosas, entre ellas de nuestras mujeres, al menos los que teníamos, hacía mucho que la verdad no teníamos una conversación tan explícita:

JOSE- Pues Sofía es un poco frígida, nunca pasamos del misionero, y le da reparo realizar sexo oral, cuando empieza se le nota que no quiere hacerlo, como que lo hace a desgana y eso hay muchas veces que me frustra un poco…

JAVIER- Intenta algo nuevo, si no le gusta el sexo oral a lo mejor es el sabor, intenta usar nata o algo así

JORGE- O prueba viendo porno, seguro que así lo normaliza más, a lo mejor es tabú para ella…

JOSE- probaré a ver aunque no las tengo todas conmigo.

JAVIER- Ya verás que sí, seguro que coge ideas, Laura veía porno por su cuenta antes de conocerla y la verdad es que me complace bastante, aunque últimamente la noto un poco desganada, no sé si será el trabajo o el tiempo.

JORGE- Eso son etapas, a veces estas como un conejo y otras veces no, seguro que en un par de semanas se le pasa.

ANTONIO- Os quejáis de vicio, yo hace años que no estoy con nadie, además siempre he querido saber cómo se siente al realizar sexo anal.

JORGE- Jajajaja, eso yo creo que no le gusta a casi ninguna, aunque yo con Cristina no tengo pegas, la verdad es que no la cambiaba por nada, y tendríais que ver la mirada que te hecha cuando está en el pilón, ¡solo de pensar en cómo me mira se me pone dura!, es una cara de entre niña buena y viciosa, se podría decir que es mi droga, cuando me falta me pongo hasta de mala leche.

Cuando entro Cristina en el salón, estaba radiante, llevaba una camiseta de tirantes y un short deportivo, se sentó en el sofá a mi lado y nos dijo:

CRISTINA- ¿No hay una cerveza para mí?

JOSE- Ahora mismo te la traigo.

CRISTINA- ¿Cómo van los preparativos?

JORGE- Esta todo ya, solo estamos esperando a que lleguen las chicas.

JOSE- Va a ser una fiesta genial, ya verás.

CRISTINA- Eso espero, una no cumple 30 años todos los días, me estoy haciendo mayor.

JAVIER- ¡Que dices!, ahora es cuando mejor estás, además si tú eres mayor los demás estamos para ingresar en una residencia, ¡No fastidies!

CRISTINA- Hay que cosas me decís, bueno me voy a arreglar, ¡Sed buenos!

Deje a mis amigos en el salón y seguí a mi mujer a la habitación, me miró extrañada, saqué los regalos y se los di.

CRISTINA- ¡Qué bonito el vestido!, y los zapatos a juego.

JORGE- ¿Te gustan?

CRISTINA- Claro que sí, me los voy a poner para la fiesta, que buen ojo tienes.

Me sonrió y me dio un gran beso, yo aproveche para meterla un poco de mano, andaba algo falto de cariño, ella simplemente se dejó hacer, al final se separó, y se empezó a desnudar.

JORGE- Vamos a hacerlo.

CRISTINA. ¿Estás loco? Están todos en el salón y los niños se pueden despertar de la siesta en cualquier momento.

JORGE- Pero no van a entrar, ¿No te da morbo?

CRISTINA- Sabes que no, tira para afuera anda.

Me fui cabizbajo al salón y volví con la pandilla a esperar la llegada del resto de los invitados.

Pasó el rato y sonó el timbre, eran Sofía y Laura con sus retoños, ya estábamos todos, así que abandonamos el salón desordenadamente camino hacia el jardín, mi mujer llego con el vestido y los zapatos rojos, era un vestido escotado pero sin enseñar mucho, luciendo sus hermosas piernas, la verdad es que estaba preciosa y feliz, los demás la miraron, juraría que Antonio y Jose con lujuria, estaba esplendida, se fue a recibir a las chicas entusiasmada, la tarde prometía, así que me fui a preparar la barbacoa, eché unas astillas y la leña, mientras el resto se ponía al día y los niños correteaban por el jardín.

Mientras pusimos la carne en la barbacoa, se hizo la entrega de los regalos, a mi mujer le regalaron de parte de Javier y Laura un bolso de desigual, de Jose y Sofía unos pendientes y un collar de plata con pequeñas piedras bastante bonitos, el último en darle su regalo fue mi amigo Antonio, que le entregó un sobre con el curso para preparar sushi, como supuse a mi mujer le hizo mucha ilusión y le dio dos sonoros besos, seguidamente ella le dio nuestro regalo, una chaqueta de piel que sabíamos que le gustaba pero que no se terminaba de decidir a comprar, se le puso una sonrisa en la cara y le dio un fuerte abrazo a mi mujer y luego otro a mí, luego el resto de los invitados le fueron dando sus regalos, en ese momento no pude ver que eran, ya que mi mujer me aparto del grupo y dándome un beso me dijo:

CRISTINA- Esta noche te vas a enterar, llevo una semana pensando en ti…

JORGE- ¿Así?, pensé que con tanta discusión te habías olvidado de mí, ya tengo ganas de que se vayan los invitados…

CRISTINA- Pues ya verás esta noche, ¡no te voy a dejar dormir!

Se alejó de mí mientras me pasaba la mano por el paquete…, lo que provocó que se me empalmara y se me marcara en los pantalones, tuve que disimular como buenamente pude mientras mi mujer me miraba desde la distancia y se reía para sus adentros.

Comimos entre risas mientras mi mujer pasaba la pierna por debajo de la mesa y me tocaba el pantalón en la zona de la entrepierna, ¡Nunca la había visto así!, tenían que ser las pastillas, sí que hacían efecto, así que tuve que volver a disimular mi erección con solo pensar la noche que iba a tener, luego caí en la ensalada, prácticamente se la comieron las mujeres, así que pensé en el favor que les iba a hacer a Jose y Javier.

Terminamos de cenar y debido a la hora que era decidimos acostar a los niños, que ya prácticamente estaban agotados de tanto jugar y correr, y nos quedamos solos, por lo que era la hora de sacar los licores.

Pusimos el karaoke y salieron las chicas a cantar mientras entre nosotros comentábamos desde fuera la jugada.

JORGE- Madre mía que tres, se va a poner a llover.

ANTONIO- Bueno al menos nos alegra la vista a los cuatro.

JOSE- Jajajaja, Ya te digo, ¡sobretodo la tuya Javier!

JAVIER- ¡Se mira pero no se toca!

La verdad es que la mujer de Javier era despampanante, mediría 1,70 como mi mujer, era delgada con buenas curvas, un pelo moreno como el azabache, una bonita sonrisa, unos pechos bien puestos, no tan grandes como los de mi mujer pero de buen tamaño, y el culo tenía forma de corazón, Sofía era mucho más bajita, no llegaría a los 1,60, rubia con los ojos azules, con la cara redonda, tenía un buen culo, aunque le faltaba talla de pecho, al menos para mi gusto.

Cuando las chicas llevaban un rato deleitándonos con eso que llamaban cantar, Antonio y Jose que eran los más fiesteros se unieron a ellas en el Karaoke, la verdad es que sonoramente empeoró la cosa, pero la verdad es que subió mucho el ánimo.

Entre canción y canción pude notar como Jose y Antonio se restregaban con las chicas, y estas ni cortas ni perezosas se dejaban tal cual, fruto de la confianza imagino, creí ver ciertos tocamientos, de Jose y Antonio hacia las chicas, pensé que me habría confundido hasta que vi a Cristina como le tocaba el paquete a Antonio o a Jose el que tuviera más cerca, como me lo había tocado antes a mí, yo no me pongo celoso por estas cosas, pero empecé a pensar en el fármaco, Antonio y Jose está claro que por sus situaciones estarían salidos de por sí, pero las chicas ya era otro cantar y la verdad es que me sorprendió, decidí fijarme más en esos detalles, y pude ver como no solo era Cristina, si no Laura o incluso Sofía, la chica “frígida” que relataba su marido no hace unas cuantas horas, se rozaban entre ellas o con ellos.

Al rato, entre tanto disfrute visual, me di cuenta de que Javier no se lo estaba pasando muy bien, se había dado cuenta pero no sabía qué hacer para impedir ese manoseo gratuito, era un poco posesivo de su mujer, así que le rellené la copa esperando que se animase, pero no fue así, y viendo que posiblemente se pudiese amargar, decidí que el Karaoke se tenía que terminar, esperé un par de canciones y propuse jugar a algún juego, de beber si podía ser, a Javier le cambio la cara con una sonrisa, y las chicas propusieron rápidamente el juego de “Yo nunca he…”.

Para los que nunca hayáis jugado (cosa que dudo) es un juego basado en el que una persona dice algo que nunca haya hecho, y el resto de personas que si realizasen las acciones tienen que beber.

Al principio las preguntas eran sobre temas de trabajo o alguna pillería, pero al rato Antonio dio paso a los temas eróticos:

ANTONIO- Yo nunca he realizado un trio. *Laura pego un sorbo a su copa

CRISTINA- Jajaja esa etapa de la universidad.

LAURA- Bueno ya sabes, una era joven y le gusta probar cosas.

JAVIER- Que afortunado seria ese…

LAURA- Afortunados cariño, yo nunca he estado con una chica.

SOFIA- ¿Y para que quieres tanto?

LAURA- Bueno es una buena experiencia, te aseguro que no es lo mismo uno que dos.

JOSE- Yo nunca he realizado sexo anal *No bebió nadie.

JAVIER- Que chasco te has llevado Jose, Yo nunca lo he hecho en un espacio público. *Bebimos mi mujer y yo.

LAURA- Buenooo con los exhibicionistas, ¿os gustan que os miren?

CRISTINA- Pues nunca nadie nos ha visto, otra cosa es que fuera un sitio público, era más por el morbo del que te pillen, ya sabes, estas con la adrenalina al máximo.

JORGE- Fueron en unos probadores, de los que tienen puerta no cortinas, era imposible que nos pillasen.

ANTONIO- ¿Os acordáis cuando vimos a aquella parece que la chica le hacia una felación al tío en mitad de la calle?, que borrachera llevaban.

SOFIA- ¡Es verdad que asco!

CRISTINA- Que repipi te pones a vece Sofía, tampoco era para tanto, seguro que les gustaba que les mirase la gente, que les mirasen seguro que les excitaba mucho más.

JORGE- Tampoco es que estuviéramos mirando.

LAURA- Algunos más que otros, anda que no estabais vosotros aquel día para cambiaros por ese tío.

ANTONIO- ¡Incluso hoy me cambiaba!, la chica parecía tener buena maña.

El juego continuo hasta que ya nadie propuso más, Antonio y Jose empezaron con su ronda de chistes verdes, seguimos con más recuerdos de momentos pasados que nos hacían partirnos de risa y alguna que otra broma, al final como pasa en todas las fiestas, el ánimo acaba decayendo y la gente se comenzó a ir.

Al final nos quedamos Antonio, mi mujer y yo en el salón tomando la última copa, mientras Antonio y yo recordábamos nuestra etapa de la universidad y las locuras que llegábamos hacer, como colarnos en fiestas que en la que no estábamos invitados, mi mujer realizó un acto totalmente sorpresivo, se puso encima de mí, me dio un buen morreo y me empezó a desabrochar la camisa; a lo que Antonio entendió la directa y se levantó para irse, cuando mi mujer giró la cabeza y le dijo:

CRISTINA- Siéntate Antonio, quiero que nos mires follar.

JORGE- ¿Estas segura de eso cariño?, esto no lo hemos hablado y no sé si yo…

Me cayó con un morreo en la boca y se deslizó hasta poner las rodillas en el suelo, desabrocharme el pantalón y de un tirón bajármelo hasta las rodillas, fue todo rapidísimo, por lo que no pude continuar con mi represalia a dicha idea, Antonio tampoco pudo decir nada, pero el obediente se sentó a ver el espectáculo.

Mi mujer empezó a pajearme, mientras me miraba con esa mirada que tiene de niña buena, entonces me giño un ojo, me sonrió y se metió toda mi verga en la boca, se la sacaba y se la metía entera muy despacio, mientras apretaba todo lo que podía con sus labios, subía y bajaba, de vez en cuando me miraba, con esos ojos, se la sacaba, me pajeaba mientras pasaba su lengua por mi capullo y volvía a metérsela dentro, con su otra mano jugaba con mis testículos, de repente dejo de mírame a mí y empezó a mirar a Antonio fijamente, le miraba mientras seguía con sus qué hacer, yo no tenía oposición me encantaba lo que me hacía, paro un segundo, se quitó el vestido y para mi sorpresa no tenía nada debajo, así que se quedó completamente desnuda salvo los zapatos, volvió a meterse la polla entera en la boca, mientras que con una mano suya se empezaba a masturbar.

Miré a Antonio y se había bajado los pantalones y se estaba masturbando muy deprisa, estaba hasta sudando, creo que nunca se habría imaginado algo así, pero miraba fijamente a mi mujer mientras ella le miraba, así que para que tuviese otra perspectiva, me levante, tumbe a mi mujer en el sofá, de tal manera que quedaba de frente a Antonio, la abrí las piernas, y mientras la besaba los muslos, con una mano la abrí los labios para que los pudiese ver Antonio, baje la cabeza y empecé a lamer sus labios, hasta que apareció el botón, empecé a masajearlo quitando la cabeza para que Antonio lo viese, metía la cabeza y lo lamía con furia, mi mujer empezó a apretujarse las tetas, se pellizcaba los pezones, de vez en cuando paraba para empujarme la cabeza con la mano, mientras miraba fijamente a Antonio.

Cuando noté que la respiración de Antonio subía de volumen, levante con una mano la pierna de mi mujer contraría al respaldo del sofá, y la penetré, Antonio podía verlo todo en primera plana, mi mujer le miraba, fijamente a él, mientras le sonreía y le dijo:

CRISTINA- ¿Te gusta lo que ves?

ANTONIO- Eres preciosa, me gusta demasiado lo que veo.

CRISTINA- Pues córrete que lo vea.

Antonio no pudo más, se levantó y se corrió encima de la mesa del salón, mientras lanzaba un gran gemido de placer, se volvió a sentar en el sofá exhausto y se quedó contemplando como penetraba a mi mujer, ella tenía una sonrisa en la cara de satisfacción enorme, se incorporó un poco y me empezó a morder un pezón con fuerza mientras me agarraba el culo con una mano y me ayudaba a envestirla más rápido, yo que conozco a mi mujer sé que cuando hace eso quiere que me corra, pero viendo como estaba yendo la noche, no iba a acabar tan rápido, la saqué, y me puse de pie:

JORGE- Chúpamela cariño.

CRISTINA- Ya veo cómo quieres terminar mmmm…

Pero yo tenía en mente otra cosa, quería que Antonio se recuperase, le tenía que dar tiempo, así que mi mujer me la chupaba, como antes, despacito, se la tragaba entera, esta vez disfrutando de sus jugos, la sacaba, yo me concentraba en no correrme, ella ahora sí que me miraba a mí, me la chupaba muy rápido, no sé si con esa velocidad aguantaría mucho más, pero vi a Antonio que la tenía otra vez dura, y decidí pasar a la acción.

Me tumbe en el sofá, , hice que mi mujer se pusiese encima de mí, la empecé a penetrar, mientras le tocaba las tetas, se las estrujaba fuerte, ella puso sus manos sobre mi pecho y se movía al compás de mis envestidas, mire de reojo y Antonio se estaba masturbando otra vez, tire de los pezones de mi mujer, la acariciaba por la espalada, la empuje hacia mí para que con mis manos pudiese llegar a su culo, la abrí las nalgas  para enseñárselo a Antonio y la introduje un dedo en el ano, ella cerró los ojos y se mordió el labio, saqué el dedo, y lo volví a meter repetidas veces, hasta que lo cambié por dos, llegado el momento, mientras ella estaba con los ojos cerrado, miré a Antonio y le hice un gesto para que se acercará, él se levantó, se subió al sofá, y puso su capullo en la entrada del ano de Cristina.

Mi mujer abrió los ojos y dijo:

CRISTINA- No por favor, eso no…

La morreé como ella me hizo al empezar, no la deje terminar su réplica, le abrí las nalgas todo lo que pude, Antonio hizo como que no la escuchó e introdujo el capullo en su ano, mi mujer pego un chillido de dolor, yo la cogí de la cabeza, y la volví a besar, le metí la lengua en su campanilla, mientras Antonio no se movía, deslicé las manos hasta su culo y volví a abrirle las nalgas por última vez, Antonio vio lo que hacía e introdujo el resto de su verga en el culo de mi mujer.

Yo en ese momento sentía la verga de mi amigo a través de una pared fina, era una gran sensación, estuvimos quietos durante unos 5 minutos, mi mujer estaba tremendamente quieta, tenía los ojos cerrados con alguna lagrima en el pómulo, entonces empecé a bombear despacito, Antonio se percató y empezó a hacer lo mismo, nos costó un poco pero logramos compenetrarnos, entonces mi mujer me miró, me sonrió y me dijo:

CRISTINA- ¡Dadme fuerte!, Laura tenía razón

No hizo falta que dijera más, aumentamos el ritmo, ella se tocaba los pechos, mientras yo notaba la verga de Antonio dentro de mi mujer, cuando yo entraba el salía, y cuando el salía yo entraba, era una sensación increíble, mientras mi mujer gemía sin parar, nunca había gemido tanto, y tan alto, gritaba y repetía que la diésemos fuerte, que la diésemos muy fuerte.

Cambiamos el ritmo, pasamos a meterla y sacarla a la vez, mi mujer gemía más fuerte todavía, Antonio y yo la sacamos a la vez y en un rápido movimiento le dimos la vuelta a mi mujer, ella me dio la espalda y ahora estaba enfrente de Antonio, yo se la introduje por el culo y Antonio por el coño, mi mujer empezó a gemir de nuevo:

CRISTINA- ¡Joder que sensación tan maravillosa!

ANTONIO- Es verdad que tienes cara de niña, como dice tu marido da ganas de correrte en esa cara mientras miras.

CRISTINA- ¿Eso habláis mi marido y tú?

ANTONIO- Tu marido presume de ello…

JORGE- Es cierto cariño, no hay nada mejor que uno se corra en tu cara o tu boca mientras le miras a la cara…

Mi mujer mientras escuchaba todo eso soltó morreo a Antonio, yo puse sus manos en la espalda para sujetarla y que tuviera las manos libres, empezó a jugar con los pezones de Antonio, volvimos a coger buen ritmo, hasta que mi mujer soltó un gran gemido, clavo sus uñas en la espalda de Antonio, noté como le temblaba el cuerpo, sobre todo las piernas, y se dejó caer sobre mi pecho; Antonio se quitó de delante, mi mujer se levantó y se arrodilló.

CRISTINA- Terminar en mi boca, ¡quiero que me llenéis!

Nos pusimos enfrente de ella, mientras ella se metió la polla de Antonio en la boca me pajeaba a mí, ella miraba Antonio a los ojos, fijamente, Antonio le sujetaba la cabeza y hacía fuerza para metérsela en la boca, tanta que le dificultaba respirar, pero ella no cerraba sus ojos, estuvo un rato así hasta que un gran gemido salió de la boca de Antonio mientras descargaba en la boca de mi mujer, se la sacó mientras le miraba, le sonrió y sin tragárselo se metió mi polla en la boca, movía la cabeza con furia y llena del semen de Antonio, pero esta vez no me miraba a mí, miraba a Antonio, mientras me la chupaba le estaba mirando, yo no pude más y finalmente descargué en la boca de mi mujer, ella se sacó mi polla de la boca, me miró, me guiño un ojo y se lo trago todo.

Yo acababa de tener uno de los mejores orgasmos de mi vida, estaba pensando todo lo que acababa de suceder, las sensaciones nuevas que acababa de experimentar, cuando mi mujer se levantó, nos puso dos copas, y nos dijo:

CRISTINA- Me voy a la cama, ¡la próxima vez que juguemos al yo nunca nos emborracharemos antes!

Antonio y yo nos quedamos en el salón, el al principio no me miraba y no me decía nada, estaba como arrepentido, pero le dije que no se preocupase, que era una de esas cosas que salen espontáneas, que debería guardárselo en la memoria para siempre como iba a hacer yo, y que no se preocupase, al cabo de un rato seguimos hablando de nuestras cosas, hasta que nos entró sueño y se fue.

A la mañana siguiente Laura llamó a mi mujer, estuvieron hablando un rato, yo creo que estuvieron cambiando impresiones, de vez en cuando solo escuchaba el cuchicheo, otras veces risitas… al cabo de media hora colgó.

CRISTINA- ¡Buenos días cariño! ¿Has dormido bien?

JORGE- Como un tronco, ¿Cómo es que te llama Laura tan temprano?

CRISTINA- La mande un mensaje con lo que pasó anoche y no se pudo resistir.

JORGE- Y habéis intercambiado impresiones…

CRISTINA- Si, la verdad es que no sé qué me paso anoche, tenía muchas ganas, y al recordar lo de aquella pareja en la calle, pensé para mí en usar a Antonio de cobaya, lo que no me imagine es que tuviera la osadía de entrar en escena.

JORGE- le invité yo.

CRISITNIA- ¿Y eso?, una cosa era usarlo de voyeur y otra eso, además sabías que el sexo anal no me gusta.

JORGE- Ya bueno, para serte sincero en último lugar lo hice por él, hace mucho que no está con una chica y además quería probar el sexo anal, en segundo lugar por ti, pensé que estabas muy lanzada, nunca te he visto tomar tamaña iniciativa y si alguna vez hacíamos un trio era anoche, y por último por mí, quería saber que se siente cuando el otro orificio está ocupado, ¿Hice mal?

CRISTINA- No, bueno no sé, ¿hablaste algo con Antonio?

JORGE- Si, le dije que salió de forma casual, que se lo guardase para el recuerdo pero que no lo tuviera en cuenta para nada más, y a ti Laura ¿qué te ha dicho?

CRISTINA- Que le hubiera gustado estar aquí, jajajaja

JORGE- ¡No hubiese estado nada mal cambiar a Antonio por Laura!

CRISTINA- ¡Oye!

JORGE- No te ofendas, pero ya puesto no me importaría probarlo.

CRISTINA- Prueba a ver si tienes suerte…

Ya sabía yo que suerte no iba a tener, estaba claro que mi estrategia para repetir lo de anoche pero con una chica no era acertada, ¿Laura?, tonto de mí, ¡si es la mujer de Javier!, que lista era mi mujer, sabía que no hay opciones para ello, me tomé el desayuno y me fui a jugar con los niños al jardín.


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