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Fecha: 09-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Autosatisfacción

Paja por detrás

victorvictor250
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Otra noche solo... tengo el culo con ganas de recibir y varios consoladores esperándome, ¿cómo terminará esto? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Hace unos días mi mujer tuvo que viajar a Barcelona y me dejó solo una noche. Cuando me contó que tenía que irse en un par de días y tendría que hacer noche, mi mente pensó en las posibilidades rápidamente. Jeje, lo mínimo iban a ser las pedazo de pajas que me iba a hacer, a ver si aprovechaba el momento para más cosas.

Llevé a mi mujer al aeropuerto ya por la tarde, casi de noche, para que llegase a Barcelona a tiempo de una cena. De vuelta ya tenía mi cabeza dándole vueltas a qué iba a hacer, ¿buscaba porno para hacerme una paja, chateaba con otros tíos para sexo virtual o incluso real, o me trabajaba el culo con calma (hacía tiempo que no lo hacía)?. Buff, no sabía qué hacer y ya tenía la polla despertándose.

Llegué a casa excitado ya, de camino me pasé por una zona en la que se ponen algunas putas para ir calentándome, y había una morenita que estaba muy buena. Parecía que tenía un buen culo y se lo vi con calma las dos pasadas que di. Al llegar a casa la tenía medio morcillona ya, y con un sentimiento de… ganas de guarrear. Decidido, me quedaba en casa a ponerme como una perra y dejarme llevar por la excitación a ver a donde llegaba.

Después de ver a la puta en la gasolinera, con una minifalda enseñando tanga, se me ocurrió que me pondría mucho ser una putita con tanga, así que fui al cajón de la ropa interior de mi mujer y cogí un tanga rojo. Me lo iba a poner para sentirme muy cerda.

Lo bueno de los tangas de mi mujer es que me aprietan, no solo el paquete, sino la raja del culo, y cada vez que me muevo, me roza todo el agujero, me excita mucho. Así que me despeloté, cogí el tanga y me lo puse.

Como estaba excitado, casi no me cabía todo en la parte de delante, la polla se me marcaba y se me salían los huevos por los lados. Me miré al espejo sacando el culo, dándome palmadas en el culo, frotándome el paquete… buf, que perra me sentía!

Busqué en el cajón los consoladores que utilizaba con mi mujer para trabajarme el culo, cogí varios, uno con forma de polla, enorme, que no me cabe en el culo pero me sirve para chupar y ponerme loco, otro de un strap que usa mi mujer para follarme, más pequeño y que me entra bien, y otro más largo, con bolitas en el medio que me pone mucho.

Preparé el baño para lo que vendría (toallas y lubricante), y me propuse calentarme al máximo antes de ir al grano. Puse el ordenador en la cama y yo me puse de rodillas a ver porno gay, con la polla grande en la mano, haciéndole una paja.

En la pantalla varios tíos, en una biblioteca, se chupaban las pollas y los culos, ¡qué envidia!, yo me dispuse a imitarles, así que empecé a lamer el consolador con forma de pollón, lo llené de saliva y me lo metí en la boca, como si fuese de verdad.

La chupaba con ganas, mi saliva bajaba por el tronco y mi mano pajeaba. De vez en cuando paraba para ver cómo iba la peli, y seguía chupando. Estaba muy excitado, y para sentirme más guarra, me daba golpecitos con la polla en la cara mientras gemía como una puta, joder que vicio tenía! Estuve chupando todos los consoladores un rato, como si fuesen varias pollas a mi disposición, yo una zorra arrodillada entre machos comiéndome todos los rabos que encontraba.

En la peli empezaron a follar, ponían a uno a cuatro patas y, mientras seguía comiendo rabo, se le hundían por detrás, dándole placer. Y cómo le gustaba al follado!, no me extraña, yo me dejaría someter analmente ahora mismo, con lo cachondo q estaba.

Decidí que ya estaba bien de preámbulos y me fui al baño con los consoladores. Me metí en la ducha con ellos y con el bote de lubricante. Me saqué el tanga para no mojarlo.

Me duché un rato, enjaboné bien la polla, los huevos y el culo, bien limpio el ojete. Aproveché para meter un dedo, dos dedos, para prepararme. Estaba tan excitado que no me hacía falta mucho trabajo, mi culo parecía deseoso de recibir algo.

Mientras me trabajaba, aproveché dos de los consoladores, que tienen ventosa, y los puse en la pared de la ducha, a la altura de mi cara, para poder chuparlos. Chupaba uno y pajeaba el otro, y cambiaba, como si dos machos me estuviesen dando de mamar. Morbazo. Yo gemía como una putita, me metía un dedo en el culo, soltaba saliva por las pollas de plástico, estaba preparado para algo más.

Cogí el bote de lubricante y me eché en los dedos, y con ello me lubriqué el culo, un poco en la entrada y con los dedos para adentro. Entraba muy bien. Bajé el consolador pequeño a una altura que me pudiese permitir metérmelo por detrás, pasé mis dedos con lubricante para que estuviese bien resbaladizo y, enganchado a la pared con la ventosa, puse mi culo en pompa y me lo introduje en el ojete. Qué placer!.

Lo metí lentamente, lo saqué, lo metí, lo saqué, dejando que mi culo lo fuese recibiendo poco a poco, sin prisa. Lo tenía insertado en el culo, y me iba moviendo sin cogerlo, solo con mis vaivenes, como si me estuviese follando un tío. Y así estuve unos minutos, no sé cuantos, siendo penetrado por el culo, disfrutando como una zorra, gimiendo sin control, notando como mi polla se balanceaba y soltaba chorritos de líquido preseminal de la excitación.

Tenía mi culo bien abierto, y gustoso de ser penetrado, y decidí subir el nivel. El dildo que estaba usando era el más estrecho y corto, así que me fui a por el de las bolas. Lo había estado chupando ya, y mi culo también quería su parte. Me puse de rodillas en el suelo de la ducha, a cuatro pastas, con el dildo anterior todavía en el culo, y me puse a chupar el de bolas como si tuviese a un macho dándome biberón en esa postura.

Me sentía super guarra, como una actriz porno recibiendo de dos negros (los dos dildos eran de este color), y me encantaba gemir como tal. Mojé el nuevo dildo en mi líquido preseminal y lo estuve chupando, saboreando el jugo de macho… uhmmm, que placer.

Llegado un momento me saqué el pequeño del culo y, tras lubricar el segundo, me empecé a introducirlo en esta postura. Como tiene las bolas por el medio del tronco, te dilata y relaja el ojete de manera continua, con lo que la sensación es muy intensa, parece que te estén reventando el culo en cada momento, y la sensación de liberación cuando llegas a una zona sin bola es grandiosa!

Así estuve, a cuatro patas recibiendo rabo negro por el culo un rato, como una perra, gimiendo, sudando del calor del agua caliente y el vapor en el baño, y con la polla a reventar.

Buff, no me podía tocar mucho la polla o me corría de lo cachondo que estaba, así que seguí follándome el culo un buen rato, sin parar, hasta que ya no pude más, me tumbé en el suelo de la ducha, con el consolador en el culo ensartado hasta el fondo, y me agarré la polla.

Me la meneé un par de minutos, no necesité más, hasta que me corrí. Apunté hacia mi torso y empecé a soltar lechazos al aire. Me corrí como una fuente, casi llego hasta mi cara con algún trallazo, regándome el pecho y la barriga de semen. Todo eso, cada vez que soltaba un lechazo, mi ojete se contraía sobre el dildo y me daba más placer, así que gemí como un maricón con ello, parecía que me estaban follando por detrás mientras, qué placer!!

Con lo caliente que estaba, cogí semen de mi pecho y me lo restregué por la cara y la boca, lo tragué deseando que un macho se corriese en mi cara y me tratase como a una zorra… qué morbo.

Después de recogerlo todo, limpiarlo y darme una ducha, noté que volvía a estar cachondo y, lo comprobé metiéndome un dedo, con el culo dilatado y con ganas de más… y me tuve que hacer una buena paja. Espero que la próxima vez pueda ser una polla de verdad la que me folle el culo.


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