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Fecha: 15-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Zoofilia

Diario de una madre soltera (4) última parte

Sofia
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Aca terminan las mini vacaciones con Sol Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Diario de una madre soltera (4) y última parte

 

 4to Día.

Nos despertamos cuando apareció la reemplazante de Lucho a traernos el desayuno, a lo que nuestro amiguito trató de taparse para no ser descubierto. Me levanté y a pesar del interés de tener sexo nuevamente conmigo, le dije que estaba indispuesta, así que Sol volvió a hacerlo con nuestro querido Lucho

Cerca del mediodía le dijimos que se fuese, que teníamos que hacer cosas, medio de mala gana, se vistió y se fue.

Almorzamos, dimos una vuelta y regresamos como a las 4 pm, me acosté y Sol volvió a salir a pasear al perro.

Como a las 5 pm, golpean la puerta, me levanté solo con la camisola, a ver quién era, por supuesto nuestro amiguito. Apenas entró le di un beso en la mejilla, traté de tomar distancia, aunque sabia para que había venido. No tenía dudas que estaba enamorado de mí, aunque esa no era mi intención. En determinado momento de una charla algo forzada, me dice, “Puedo tocarte”, lo miré algo sorprendida y le pregunto “Que deseas tocarme?”, enseguida se ruborizo, me dio pena así que le digo “Esta bien tócame donde desees”. Me acaricio el brazo, me beso por el cuello, me gustaba esa manera dulce de tratarme, mientras iba descubriendo lentamente mi cuerpo, a pesar de ya conocerlo. Le fui permitiendo sin llegar a actuar, fue levantando mi camisola para acariciar mis tetas, besarlas y mamar de ellas.

Mis pezones se  exaltaron ante su inquisidora actitud, terminando quitándomela hasta quedar solo con mis bragas. Si bien no había pensado en tener sexo nuevamente con Lucho, el hecho de estar solos y su manera de acariciarme me fueron llevando a un estado más emocional.

Después de ese previo juego, en donde termino de quitarme mi última prenda,  me tiré boca abajo en la cama, Lucho se había desnudado, apoyó su cuerpo sobre mi espalda, sintiendo su verga entre mis piernas, me quedé quieta abriéndolas más, sus manos acariciaban mi espalda, me encantaba esos suaves mimos, hasta que las apoyó en mis glúteos separándolos en buen grado y bastante tiempo, sin duda extasiándose viendo abiertas mis intimas aberturas.

Con su dedo rozó el borde de mi esfínter, levanté algo mi culo como aprobando lo que me estaba haciendo, continuando con esa fricción. El hecho de que fuese descubriendo mis partes más intimas, no dejaba de motivarme. Le tomé su mano y le chupé bastante su dedo índice, diciéndole “Prueba, ahora”, me miró sorprendido, aunque comprendió que tenía que hacer, siguiendo hurgueteando mi orificio, hasta que comenzó a introducir su dedo. Elevé mi culo, en un acto de consentimiento, mientras su largo dedo iba penetrándose por mi conducto. No sé que me pasaba con este  chico pero apenas había tenido cierto contacto, me empecé a humedecer.

Supuse que no se animaba a pedirme sexo anal, así que directamente le dije” Amor, humedece mi ano con tu lengua y estaré pronta a algo más”

Bastante sorprendido y con algo de resquemor fue obedeciendo a mi mandato. Me sacaba sentir su lengua friccionar mi ano, después de escasos minutos, separó mis glúteos y su saliva fue introduciéndose por mi recto. Posteriormente sentí su verga rozar la raja que producían mis nalgas hasta sentir su glande buscar mi orificio fecal.

Apenas la cabeza de su miembro se introduzco brevemente en mi aro, me avivó una extraña sensación, gemí un poco, exponiendo mi satisfacción, y noté que un suave impulso hizo introducirlo  algo más. Aprecie sus manos tomando mis hombros como punto de apoyo para enterrarlo algo mas, levanté mi culo como para formular mi satisfacción, hasta que otro nuevo impulso socavó mas mi recto, para distinguir  como su erecto miembro iba fusionándose, sentí dolor pero a su vez placer. Lucho entusiasmado por esa nueva experiencia anal, con un impetuoso empujón completó de meterme la totalidad de su órgano.

Grité por el dolor, pero me encantaba sentir a ese adolecente cogerme analmente, la dejó depositada un rato mientras mi membrana intestinal se iba amoldando a ese “intruso” carnal, que me hacia percibir sus latidos. Después de un rato lo sacó abruptamente para meterlo sin demasiado reparo, grité nuevamente, mientras un alocado bombeo friccionaba despiadadamente mi interior. Gemía como una perra en celo, durante ese arrebatado sexo anal.

Cada vez que salía me succionaba las entrañas y cuando entraba me empujaba todos mis órganos internos, tomó mis tetas en sus manos, acariciando mis pezones, sopesando mis pechos como queriendo juguetear con ellos. 

Sus embestidas pronto se volvieron más fuertes, más violentas y supe entonces que estaba cerca de eyacular, y así fue... su verga tocó fondo en mí y sentí claramente cómo sus tibios jugos me invadían por dentro.   Él temblaba, se retorcía apretando mis pechos y pellizcando mis pezones, se convulsionaba y temblaba como un poseído, gruñendo con cada disparo que salía de su verga, y de pronto se desplomó sobre mi espalda, abrazándome exhausto y sudoroso, pero sin sacar su verga de mi adolorida funda. Quedamos exhaustos, sin movernos y con su miembro clavado todavía en mi culo.  Después, sin decir una sola palabra, se levantó y salió rumbo al baño.

Justo en ese ínterin apareció Sol con el perro, muy sonriente, con una mirada de complicidad, mientras me dice”Wow, mi amor como te la hizo tragar por tu adorable culito”, asentí algo abochornada, “No me digas que nos estabas espiando” le digo bastante sorprendida.

“Quería que los tortolos estuviesen solitos, no quería interrumpir. Pero disfrute del espectáculo. Eso sí, me has excitado de sobremanera, me encanta verte penetrada”. Se acerca a la cama, metiendo su mano entre mis piernas y su dedo en mi culo, de donde brotaba parte del semen de Lucho.

“Esto está a punto”, me reí de su ocurrencia, mientras quitaba la sabana para lamer mi concha, justo en el momento en que sale Lucho del baño. Me dio la sensación que no le agrado demasiado la presencia de Sol, o  más bien esa intervención sexual. Se vistió y me dio un beso, apenas saludo a Sol, saliendo de la cabaña.

Nos miramos, Sol levanto las cejas, como diciendo: que se le va hacer, sin dejar de excitarme con su boca.

Si bien nos quedaban dos noches, quería disfrutarlas, no era que Lucho no me atrajera, además había tenido buen sexo con él, pero me encantaba entregarme a los deseos o más bien a esas opciones a las que me hacia Sol.

Nunca se previa que haríamos, pero al iniciar un acto sexual, se iban incorporando variables que aumentaban nuestros deseos amatorios.

Esa noche Sol, buscó apasionadamente mis puntos más vulnerables, llevándome a un estado de total enajenamiento, debo reconocer que era una experta en ese sentido. Con su vibrador, el que aun no me había aplicado me llevo a un estado de descontrol total.

Mientras efectuábamos nuestro acto, súbitamente apareció el perro, posiblemente atraído por esa mezcla de olores muy propios del sexo, para intentar lamerme, lo acaricie mientras la boca de Sol parecía devorar mis genitales, Me arqueaba ante esos impetuosos ataques, y al sentir sus dedos penetrar mi recto. El perro activo su lengua en mi vagina, convidado por su dueña, viendo como su punta roja comenzaba a aparecer. Eso me produjo una sensación de estimulación, así que traté de atraerlo, Sol se percato de mi  intención, colocándome una  almohada en mi cabeza, acomodando al perro muy cerca, la miré como agradeciendo su proceder, para manotear el bulto del animal, hasta lograr excitárselo.

Pero poco a poco y cada vez con mayor frecuencia, mis manos empezaron a  toquetear  como en otras ocasiones, su enorme miembro que aún se conservaba oculto en su funda.  Mi excitación crecía segundo a segundo viendo cómo ese pedazo de carne que al principio se mostraba tímidamente, poco a poco iba creciendo exponiéndose en su total magnitud. Su pene es hermoso, palpitante y terriblemente excitante, parece tener vida propia. En su punta mostraba pequeñas gotitas de un líquido transparente que parecía ser de preseminal. 

 

Toqué esas gotitas con mis dedos y empecé a extenderlas delicada y lentamente sobre la superficie de aquél hermoso cilindro que de pronto empezó a crecer aún más hasta lograr un tamaño y un grosor francamente intimidantes.  Benny  temblaba un poco pero permanecía inmóvil, como gozando con lo  que le estaba haciendo.  Mis manipulaciones siguieron y cada vez aumentaba en mí la necesidad de hacer algo más con ese miembro que me tenía hipnotizada, pero no alcanzaba a definir con certeza qué era lo que quería, así es que solo me dejé llevar por lo que ocurriera en el momento. 

Sol no dejaba de lamerme, mirándome cada tanto, al llegar la verga a su total corpulencia, mi lengua empezó a recorrer ese rojo oscuro completamente marcado por un sinnúmero de venas que surcaban su superficie, aumentando mi accionar estimulada por mi amante amiga, empecé a deglutirla de una manera bastante apasionada, sabiendo que mi boca estaba expuesta a la eyaculación del animal.

Esa conexión que se generaba entre los tres, era increíble, Sol sabiendo que en cualquier momento tendría un orgasmo y que el perro acabaría en mi boca, la alteraba totalmente. Mi boca no paraba de mamar ese trozo de carne, que empezó a largar unos chorritos previos, con sabor  algo amargo que se sentía algo viscoso que chorreaba constantemente de su punta.  Sin embargo, su textura y su tamaño me extasiaban, me atraían irremediablemente y para esos momentos ya me sentía terriblemente empapada y  excitada.  Mis pulsaciones se habían  acelerado al máximo  y en ese momento sentía que sensaciones prohibidas y desconocidas salían a la superficie y recorrían mi cuerpo tembloroso.  Acerqué mi nariz lo más que pude a ese miembro pulsante  y caliente sin tocarlo, su olor era penetrante pero agradable, era como un imán.

Un mundo de desenfrenadas y fantásticas sensaciones recorrían mi cuerpo mientras lo hacía, el sabor de su miembro me gustaba, me enloquecía y perdiendo todo control mi lengua continúo una  erótica danza de roces y sensaciones que me transportaron a terrenos fantásticos y desconocidos. 

Benny se mostraba quieto, impasible, como si estuviera consciente del placer infinito que me estaba proporcionando.  Lo empecé a chupar, arriba y abajo, arriba y abajo, una y otra vez, iniciándose  con mi boca una danza erótica de roces y sensaciones fantásticas, de sacudidas y empujones. 

 Chupé y chupé mil veces sintiendo cómo me atragantaba cuando lo introducía hasta lo más profundo de mi garganta.  Sentía mis pechos hinchados y los pezones, mientras Sol no dejaba de comer mi sexo, que sentía el palpitar de mis labios vaginales, hasta producirme un enloquecedor orgasmo.

 

Cuando de  pronto, sus jugos inundaron mi boca ahogándome, lo saqué de ella y observé asombrada cómo potentes chorros de semen seguían saliendo de su miembro una y otra vez, mojando mi cabeza, mis cabellos, mis pechos y mi vientre.  Después de varios segundos y de chorros de semen interminables  Benny se desprendió  de mí, se dio la vuelta y empezó a lamer el semen que se había depositado en mi cuerpo.  Creí que todo había terminado, pero no fue así.  Cuando su lengua lamió mis pezones, haciéndolos mecer, sentí que una descarga recorría mi cuerpo, cerré los ojos disfrutando esas deliciosas caricias que no había recibido de esa forma, y luego siguió con mi vientre, y posteriormente con mi vagina,  introduciendo su lengua. Sol se percato de mi estado de éxtasis, al que había llegado  Me di la vuelta y me hinqué sobre el tapete con la cara contra el piso con el trasero levantado, separé las piernas lo más que pude y con mis manos abrí mis nalgas ofreciéndole a Benny  el libre acceso a mis partes más íntimas .  De inmediato atacó.  Su lengua se apoderó de mi vagina y de mi ano lamiéndolas deliciosamente hasta que mi cuerpo literalmente explotaba en mil pedazos en otro  descomunal orgasmo que me provocó.  Yo jadeaba, me convulsionaba, temblaba y me retorcía, mientras el perro no cesaba de lamer y de transportarme al mismísimo cielo.

 

Nunca, ni por un instante imaginé los placeres tan intensos que deparaba una relación sexual con un perro, placeres inimaginables que ninguna mujer, en su sano juicio, debería desconocer.  

 

5to Día

Nos despertó Lucho con el desayuno, solo hubo un tibio saludo y nada más, esa fue una manera sutil de cortar esa relación, aunque me daba pena por el chico, pero creo que ya era suficiente. A pesar que Sol me volvió a decir si deseaba estar con él, respondiéndole

“Prefiero estar contigo y Benny, además es la última noche y algo me dice que los prefiero”

Disfrutamos del día,  regresando cerca de las 6 pm, me bañe, y me puse mi camisola, para ver algo de TV, ella se tira sobre la cama, y mete su mano bajo mi ropa, frotándome a través de mis bragas mi vagina, así continuo mientras nos besábamos alocadamente. Me encantaba lo que me hacía, y por supuesto que me alteraba totalmente.

Me levantó la camisola para descubrir mis tetas carentes de sostén, sus manoseos y sus chupadas, no solo me estimulaban sino también expulsaba mi leche. En parte sentía un desahogo, dado que las tenía bastante abarrotas.

De repente me dice “Espera un momento y ni te muevas” salió corriendo, y en escasos minutos, venia con tres cachorritos.

La miré sorprendida, y antes de decir palabra me dice “Tranquila mi amor, estaban hambrientos y los traje para que los alimentases” mientras me quitaba mi camisola.

Me tomó tan de sorpresa que no supe que responder, cuando apoya a los perritos sobre mis tetas, e instintivamente se prenden de mis tetillas mamando ávidamente, sentía como sus boquitas succionaban instintivamente de mis pezones, produciéndome un alivio y a su vez una excitación algo morbosa. Sus patitas en momentos arañaban mis tetas, para poder agarrarse y sorber mejor, produciéndome un cosquilleo algo excitante. Los fui tomando para que no se cayesen y continuasen succionando de mis tetillas, mientras los sostenía,  comencé a gesticular algunos gemidos tanto de placer como de alivio, eso alertó a  Sol que me fue bajando mis calzonetas, hasta terminar desnudándome. Si bien me sentía algo ridículo, por lo que estaba haciendo, sabía que a Sol le encantaba.

Después de rato me hizo colocar en cuatro, agachándome, quedando mis tetas colgando al alcance de los cachorritos que no dejaban de intentar chupar de mis pezones, esa posición trajo aparejado que al verme Benny, comenzó a lamer mi concha, metiendo su lengua lo más profundo que podía. Mis gemidos se hicieron más evidentes, ante ese acoso animal, tanto de los cachorritos que me trataban de agarrar las tetas y meter su boca en mis erectos pezones, como de Benny que no solo me lamia, sino que ya intentaba montarme.  Mi amiga me acariciaba, mientras estos animalitos continuaban turbando mi estado, hasta hacerme estallar en un apremiante orgasmo.. Quedé tendida reponiéndome, mientras Sol quitaba los cachorros que aparentaban estar satisfecho, mientras Benny los olía.

Me apoyé sobre el borde de la cama, para estar más cómoda, e inmediatamente Benny subió sobre mis caderas, con su conocido bombeo intentando encontrar mi orificio.

Por supuesto que Sol contribuyo a encontrarlo, pero esta vez fue la otra cavidad, que a pesar de tratar de frenarla,  no me dio muchas alternativas. No era que me disgustaba, pero todavía lo tenía algo quebrantado por la intervención de Lucho.

Si bien la verga del perro entra con un tamaño adecuado, rápidamente crece, hasta quedar aprisionada contra las paredes de mi recto.

Me tomaba fuertemente del borde de la cama, mientras el bombeo se hacía más dinámico e impulsivo, hasta sentir que mi cuerpo parecía reventar, aquel cilindro de carne había abierto muy bien las paredes de mi esfínter, llegando hasta lo más profundo de mis entrañas.  Ya no me dolía, a cada embestida yo sentía que me elevaba al cielo, los dedos de Sol encontraron mi clítoris y al mismo tiempo era bombeada, sus dedos se encargaban de darme las más maravillosas sensaciones. 

Cuando el perro se detuvo, producto de nuestro abotonado encuentro, sentía el palpitar de su verga en mi interior, que entre temblores y convulsiones me vine y mi orgasmo fue lo más grande y maravilloso que haya sentido.  Y momentos después se vino él  llenando mis intestinos con un torrente de jugos. Pero su bola estaba atascada impidiendo el retiro de su verga, un poco me asusté aunque Sol trató de apaciguarme.  

Ayudado por Sol el perro se giró, quedando nuestros culos en contacto, si bien mi figura estaba bastante asediada, por un lado ensartada por el perro y por otro los cachorros tratando de mamar de mis tetas que colgaban por efecto de mi posición.

Mi amiga estaba enardecida, al punto de ponerme su concha bastante rociada por sus jugos vaginales, que no tardo en acercarla a mi boca, sentí una sensación de ignominia, pero a su vez me gustaba, así que como pude mamé de su sexo, por un buen rato.

Después de 15 o 20 minutos el perro se salió, evacuando por mi ano la leche que me había propinado,  entregándome ávidamente a satisfacer a mi amiga.

Esa noche fue caótica, donde después de fumarnos un porro,  nuestras relaciones fueron intensas para los tres, hasta dormirnos profundamente.

6to Día

Me desperté algo aturdida con los golpes en la puerta, fui abrirla casi desnuda, cuando vi a Lucho con la bandeja, me miró algo perplejo. Sin decir nada lo tomé del brazo y lo hice entrar, lo besé, noté que estaba algo inquieto, dado que estaba trabajando. Me quité la bata y las bragas viendo mi cuerpo desnudo. Me alzó para colocarme sobre la mesa, abriendo mis piernas, mientras desabrochaba su pantalón blandiendo su erecta verga, lo rodee con mis piernas, apenas guardo su aparato en mi sexo, bombeando con total desesperación, me pequé a su cuerpo hasta sentir su semen depositarlo en mi claustro. Lo bese y sin decir palabra me besó mientras me abrazaba y me pedía que me quedase, nos quedamos así un rato. No tuve un orgasmo, pero solo fue como una especie de regalo que le ofrecí.   

“No puedo Lucho, pero te prometo que regresare”

Se fue con lágrimas en los ojos, me dio mucha pena, pero una relación era prácticamente imposible. Cuando cerré la puerta, Sol pareció despertarse,

“Que paso? Pregunto

“Solo trajeron el desayuno” conteste

“OK” me dice y siguió durmiendo.

Cerca del mediodía cargamos todo, regresando a nuestros hogares, prácticamente no hablamos en el viaje, se nos habían terminado las vacaciones, lamentablemente todo tiene su fin. Recordaba todos los momentos vividos y hasta las nuevas experiencias a las que Sol me llevo.

Dos meses después tuve un atraso en periodo.

 


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