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Fecha: 17-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

Milada y Dolors, el día y la noche.

CARTUZ
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Tiempo estimado de lectura: [ 27 min. ]
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Dos mujeres, dos edades y dos físicos totalmente diferentes, pero con algo en común. Aprovechan cualquier momento para disfrutar, sin pensárselo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

La cantidad que una persona puede madurar es directamente proporcional a la vergüenza que puede pasar. Yo he pasado mucha vergüenza.

 

 

Después de tocar ese culito tan duro en el ascensor, de la jovencita que llevaba dos meses provocándome y según llegaba a mi casa no sabía si sería buena idea, pero el calentó que llevaba me decía que adelante. Aunque en realidad la que más me atraía era la hermana, esa que pasaba de mí, que me miraba con aires de suficiencia, pero poco se diferenciaban una de otra. Ahora faltaba que como le había dicho a la jovencita, se atreviera a pasar por mi casa, la mirada y la actitud con la que me despidió, me decía que sin lugar a duda acudiría.

            Me puse cómodo al llegar a mi casa, que es lo primero que hago siempre. Pero esta vez y siendo algo extraño en mí, me perfume. Cerré la puerta de la cocina, para que nadie pudiera ver desde fuera el interior de mi casa, no fuera a ser que por un error si venia la pudieran ver. Como al cuarto de hora sonó el timbre y fui a abrir. Allí estaba con esa sonrisa pecaminosa. Se había cambiado de ropa. Llevaba ahora una minifalda muy mini. Una camiseta muy ajustada, que dejaba notar dos pezones abultados y marcados de esas dos grandes tetas y se había quitado la coleta, haciéndose una coleta con su melena rubia.

            Me hice a un lado y con la mano le indiqué que pasara, ella lo hizo y fue directa al salón, contoneando con algo de exageración ese culito. Se sentó en un sillón de una sola plaza, no hizo nada por taparse y se le veía todo porque la poca tela de la minifalda no podía ocultar nada. Aunque mi polla estaba a punto de reventar, quise primero tantear el terreno, no tener prisa y saber un poco más de ella.

-Discúlpame, pero con tu nombre y el de tu hermana me lio, porque nunca los oí antes y eso, que me lio.

-Por esta vez te lo pasare (sonriendo) mi hermana se llama Lexa y yo Milada.

-No se os nota ningún acento.

-Normal. Yo llegue con 5 meses, mi hermana con dos años justos y mi hermano pequeño Tomik nació aquí.

-Vamos que sois más españoles que de otro sitio.

-Es que somos españoles. (Con un poco de disgusto lo dijo, como si le hubiese enfadado)

-Mujer es una expresión. ¿Y qué edad tienes?

- ¿No te han enseñado que eso no se pregunta? Pero la suficiente para hacer lo que quiera.

-Y tu hermana que siempre está cerca, ¿Dónde la has dejado esta vez?

-Jajaja… esta en casa con su novio, están metidos en la habitación.

-Ah, entonces estará “ocupada”.

-Que va… si ella tiene un novio bobo y yo uno que es lelo.

-Pues sí que…

-Si ya lo dice mi madre, que somos muy jóvenes para tener novios y tanto tiempo, que vivamos primero un poco la vida.

-No conozco a tu madre, pero estoy de acuerdo con ella. Y una última pregunta… ¿Por qué llevas dos meses detrás de mí?

-Jajaja… por lo que veo se me noto mucho.

-Pues sí.

-Fácil. Los chicos de mi edad son medio lelos. Los que se “interesan” por mí, suelen ser viejos babosos que son el anti morbo. Y cuando te vi, te me antojaste y cuando quiero algo, hasta que no lo consigo no me quedo conforme. (Lo dijo con cierto aire de niña caprichosa y algo de chulería, pero eso sí, con una seguridad absoluta)

-Pero eso como mínimo es cosa de dos…

            En ese momento totalmente deicida y como si estuviera respondiendo a un reto, se levantó, me miró fijamente, se subió la camiseta hasta quitársela y se quedó desnuda de cintura para arriba. Tenía una cintura estrechita, era delgada, sus tetas eran más grande de lo que se podía intuir, me sorprendieron muy gratamente y parecían que la gravedad no le afectaban, sus pezones grandes y de un rosado clarito miraban hacia arriba, lo que hacían que sus tetas me atrajeran nada más verla. Me di cuenta de que ella sabía de sobre como impactaba esa imagen y que estaría acostumbrada a manejar a los jóvenes de su edad, pero esta vez se iba a equivocar, en un principio dejaría que se lo creyese.

            Recorrió la mínima distancia que había entre los dos y prácticamente me puso una de sus tetas en mi boca. Hice lo que ella esperaba, abrí mi boca saqué mi lengua lamiendo ese durito pezón. Ella se apretó más contra mi boca y entonces deje que metiera su pezón dentro de mi boca. Lo atrape con mis labios, lo succionaba, lo lamia. Cambia la intensidad, la fuerza y ella se agarraba a mi cabeza, a mis hombros y oía sus primeros gemidos.

            Lleve una de mis manos a colocarla entre sus muslos y fue automático, ella abrió un poco más las piernas, pero no subí mi mano, me limite a acariciar sus muslos, a subir poco a poco mis dedos, pero rozando su coñito sin llegar a tocarlo, ella se movía de tal manera que intentaba que mis dedos entraran en contacto con su coñito, pero yo sabía más. Con voz agitada me dijo de ir mejor a la cama, que estaríamos más a gusto, pero no la hice caso.

            Cuando note como se agitaba, puse mis dos manos por detrás y baje la tanguita hasta quitársela, todo fue muy rápido porque ella lo facilito sin dudarlo. Agarre con mis manos sus nalgas, eran duras y su piel muy suave. Un culito pequeñito pero muy bien formado. Ella soltó su falda dejándola caer al suelo. Ahora ya estaba totalmente desnuda, por fin toque su peludo coñito, está muy mojado, empapado al máximo. Tenía que saber divino y no me espere, con mi lengua, probé sus jugos, ella se estremeció al notar el contacto de mi lengua, se echó hacia atrás de cintura para arriba, haciendo que su coñito se pegara más a mi boca.

 

            La noté totalmente entregada, uno de mis dedos acariciaba ya la entrada de su culito y ella no dijo nada, ni hizo ninguna demostración de disgusto, nada de nada, lo que hizo que me animara más, pero tampoco quise pasarme mucho y asustarla, ahora sí que nos fuimos para la cama. Ella se tumbó boca arriba, yo no quise desvestirme, no quería facilitarle las cosas. Volví a comerme ese jugoso coñito y ella no paraba de agitarse. Metí varios dedos en su coñito, que aun estando tan mojado se notaba muy apretadito. Con mis dedos follandola con fuerza y rapidez, sin dejar mi legua de comerle el coñito, sus gemidos cada vez eran más altos y continuos, note como se iba a correr en cuestión de segundos, que placer notar como se corría de esa forma tan desorbitada, trato de quitarse y de quitarme, pero la tenía bien controlada y seguí sin parar, sin darle aliento, note que se aflojaba en su intento de quitarse y de golpe, inesperadamente se volvió a correr de seguido, esta vez sus gemidos y gritos, fueron una escandalera total. Menos mal que era una edificación antigua con buenos muros. Pare y me aparte, estaba boca arriba, con sus piernas abiertas, sus ojos cerrados y sin decir nada. Lo que más llamaba la atención era el subir y el bajar de su pecho, con la respiración agitada. Poco a poco volvía a su normalidad. Medio abrió los ojos y cuando me miro, los abrió como si le costara y con una sonrisa dijo… “BUFFFF… MADRE MIA… ME HE QUEDADO… ROTA” yo también me sonreí. Me empecé a desnudar y ella miraba atentamente. Me di la vuelta quedando de espaldas a ella y mientras me quitaba la ropa la iba dejando encima de un sillón que tengo en la habitación. Ella me dijo… “Hemos acertado mi hermana y yo, que culito más rico y más bonito que tienes” según decía eso me di la vuelta, totalmente desnudo y con mi polla mirando al techo, ella que estaba medio incorporada en la cama, se quedó mirando y dijo… “Guau… si es el doble que la de mi novio… menudo… esto sí que no lo imaginábamos mi hermana y yo”

            Ella se puso ahora medio de rodillas en la cama y en cuanto me acerque, acaricie su cabeza y ella saco su lengua y empezó a lamer el tronco, lo lamia con devoción, lo mordisqueaba. Luego muy suavemente se metió un testículo en mi boca, lamiéndolo con total suavidad, así estuvo un poquito, hasta que fue subiendo y cuando llego a la cabeza de la polla, le daba lengüetazos a mi capullo y pequeños besitos, hasta que abrió bien la boca introduciéndose un buen pedazo de polla en su boca, ahora empezó a hacer una señora mamada, aunque en algunos momentos se le notaba cierta torpeza, era como si supiera mucha teoría, pero con poca práctica, aunque suplía cualquier torpeza con las ganas que le ponía, pero también podía ser porque no hubiese tenido una de ese tamaño antes.

            Mientras ella lo hacía yo estiraba un brazo para llegar a su culito y tratar de saber cómo aceptaría su culito mis dedos. Seguía sin decir nada, estaba claro que por ahí no había entrado nada. Costaba meter un solo dedo y eso que ella una vez más facilitaba las cosas. Se le escapo algún pequeño quejido, pero no dijo nada. Sería cuestión de prepararlo. Ella llevaba ya mucho haciéndome la mamada y me dijo que le dolía ya la mandíbula, que su novio ya se habría corrido cinco veces y yo le respondí que se olvidara de su novio, porque yo no era él.

            Dejo de mamarla y se puso como una perrita, me dieron ganas de follarme ese culito sin contemplaciones, que rico se veía. Ella me decía que se la metiera, pero ahora venía mi juego. Le dije que se diera la vuelta, quedándose boca arriba y de lado en la cama. Estire de ella, hasta que prácticamente su culito quedo en el borde del lateral de la cama, cogí sus piernas y las puse sobre mi pecho. Ella muy seria me pregunto si le entraría toda, yo no conteste me limite a sonreír.

            Cogí mi polla que además de estar durísima estaba ardiendo. Y coloque mi capullo entre sus labios, acariciando su clítoris. Ella se puso fuera de sí, estaba loca porque se la metiera, de vez en cuando, llevaba mi polla a sus labios vaginales, pasándola a todo lo largo de ellos y también acercaba mi capullo a su coñito, haciendo el amago de ir a follarla, pero a continuación la retiraba, ella se cabreaba y decía que la próxima vez que se lo hiciese se marcharía. Pero se lo hacia una y otra vez y no se marchaba. Luego prácticamente le hice una paja con mi capullo y aunque ella decía que no lo iba a lograr, tratando de contenerse, al final no lo pudo evitar y se corrió. Yo termine de hacerme una paja y antes de acabar le hice que me la mamara, ella me aviso varias veces de que no me corriera en su boca, que le avisara, que si no se enfadaría.

            Pero no le hice ni puñetero caso, una de las veces que más se metió la polla dentro de la boca, agarre bien su cabeza y me deje llevar, hasta correrme, ella se atraganto, tosió y tuve que soltarla, cayéndole corrida, por la cara, tetas, tripa… ella dejo un lado el enfado y me dijo que era un exagerado corriéndome. Luego se debió de acordar y dijo que estaba muy enfadada.

-Como te veo tan enfadada, no te preocupes que no volveremos a estar juntos.

-No seas tonto, que ha sido como lo tuyo antes, ha sido decir por decir. Pero hay una cosa que me ha mosqueado mucho y ha sido porque no has querido… hacerlo entero.

-Mira ya verás. No soy un niñato de esos con los que tú vas o como dices tú con el lelo, bobo, tonto yo que sé, de tu novio. Te FOLLARE cuando yo quiera y como quiera, además de con unas condiciones, si estás de acuerdo bien y si no ya sabes… sigue con tu vida y yo con la mía.

- ¿Son muchas las condiciones?

-Las justas, que hagas lo que te diga y que me cuentes todo lo “interesante” de tu hermana.

-Que susto, lo de mi hermana es muy fácil. Se las quiere dar de puritana, pero es tan caliente o más que yo. Creo que se masturba más que yo y mira que yo me masturbo. Esta amargada con el novio que tiene, pero como es un niño pijo, pues a aguantar. Le he pillado en el historial del ordenador muchas páginas XXX que visita y ve todo tipo de videos, no hace distinciones. Y se pasa todo el día regañándome y habladme de moral, la muy falsa.

- ¿Cuáles son los que más te han llamado la atención?

-Pues lo de “dureza” es que no me acuerdo como se denominan… así de dominación. Con lo chula que ella es.

- ¿De lesbianismo y tríos ve alguno?

-Así de esos sí, pero bueno eso es lo más normal. ¿Quién no se ha dado un beso con una amiga o se han tocado? Quien diga que nunca miente (Esto lo dijo con la mayor naturalidad del mundo)

-Por ultimo (Fui a mi armario y cogí una cosa) esto es para que tú lo utilices, esta nuevo sin estrenar. Son unos jueguecitos que compre aquí hace poco, para cuando tenga alguna fiesta. Es un plug anal, es para que ese culito que tienes se acostumbre y me lo prepares para follártelo. Lo tienes que llevar puesto siempre que puedas. Luego quiero que te depiles el coñito y que tantees a tu hermana en relación conmigo, cuando cumplas todo eso, ya nos veremos.

-Eso no vale, yo quería que… (le interrumpí)

-Me da igual, es lo que hay, tú decides y ahora a tu casita.

            Se vistió refunfuñando y provocándome para ver si me arrepentía y me la follaba, tuve que hacer auténticos esfuerzos, pero había que dejar claro donde estaba cada uno. Cuando se iba antes de salir, le di un muerdo de campeonato, ya que en todo el tiempo no le había dado ninguno. En sus ojos vi que le había encantado. Me recordó mucho a mi gran amiga Bárbara. Pero esta, más espabilada, que ya es decir.

                Me remordió un poco la conciencia, pero no por lo que acababa de pasar, si no por lo que yo no deje que pasara. Pero seguro que luego sería mejor.

                A partir de las nueve de la noche, el portero iba planta por planta recogiendo las bolsas de basura. Cuando no estaba la bolsa, tocaba el timbre de la puerta de la cocina y preguntaba. Estado en mi cocina preparándome algo de cenar, pude ver a Carmencita hablando con Dolors (la mujer del portero) y luego por la ventana me dijo que es que el marido se había puesto malo y hoy la recogía ella. Ya sabía con quién me desahogaría, deje la cena a un lado y espere a que llegara hasta mi puerta, que tardaría un poco porque antes tenía que acabar la otra escalera.

                Estaba atento a todos los sonidos que provenían de la escalera de servicio. Yo no había dejado la bolsa, así que le tocaría llamar. Efectivamente sonó un timbrazo. Abrí la puerta y nos sonreímos los dos, venia algo despeinada y con una bata azul que no le sentaba nada bien. Le dije que pasara mientras cerraba la bolsa y la cogía, ella entro, pero sin cerrar la puerta. Había un total y absoluto silencio, sin decir nada me acerque a la puerta, la cerré y apague la luz, para que nadie pudiese ver nada desde el exterior. El silencio se rompió con un ¡¡NO!! Por parte de ella. Pero la empuje hacia la encimera y me puse detrás de ella, pegándome a su culo. Ella me decía… “No puede ser, mira mis pintas, además llevo prisa…” pase mis manos por delante y desabroche los botones de la bata, me aparte un poco y se la quite, ante unas protestas suaves. Luego baje sus bragas y se las quite. Ella mientras se quitó los guantes que llevaba y paso su mano hacia detrás, buscando mi polla, que al notar el bulto de mi pantalón la empezó a apretar bien. Me desabroche el pantalón para facilitar las cosas, por el poco tiempo del que disponíamos. Ella ahora si con mi polla en libertad la agarro y la empezó a menear en esa posición. Mientras yo pasé mis manos hacia adelante y me puse a hacerle una paja, ella se apoyó con su mano izquierda en la encimera. Notaba su tremenda humedad, como la dureza que iba adquiriendo su clítoris. De vez en cuando con suavidad, le estiraba un poco de la mata de pelos que tenía en su coñito. Se echaba para atrás y rozaba el capullo contra su culo.

                Yo notaba como al meter mis dedos dentro de su coñito, ella gemía mucho más. Estábamos los dos ardiendo. Y eso se notaba sobre todo en cómo me apretaba la polla de vez en cuando. Hasta que echo un poco atrás su culo, se colocó ella misma la polla en la entrada de su coño y cuando noto que se metía un poco, se apoyó completamente en la encimera y dijo… “Y ahora no pares, no te preocupes y te puedes correr dentro que tengo la ligadura, pero hasta que no llegue no te pares” y esto lo decía metiéndose ella sola con sus movimientos de culo, la polla hasta el fondo.

                Me incliné para agarrar esas tetazas que le colgaban, aunque los pezones no eran muy grandes, se los pude agarrar bien y masajearlos, apretarlos y de ella solo se oía un “Siiiiii” muy bajito pero intenso, muy contenido. Ahora note como ella se llevaba su mano derecha a su coño y se tocaba mientras la follaba, corriéndose al momento, pero me decía que no parase que siguiera y ella seguía tocándose, se le oía como un murmullo ininteligible, hasta que me pidió que más fuerte, que hasta el fondo… y volvió a correrse. Yo ya estaba también a punto. Solté sus tetas, me incorporé y agarre bien sus caderas y las embestidas empezaron ser muy fuertes, casi brutales. Ella ahora menos contenida dijo… “Así era como quería, dame fuerte…” estuve así u rato hasta que nos empezamos a correr los dos. Menuda corrida más bestial la mía, le llene todo su coñito bien llenado.

                Estuvimos un rato quietos, ella estaba apoyada con sus manos en la encimera y su cabeza sobre ellas. Saque mi polla y note como caía al suelo. Le pregunte como estaba y ella medio riendo dijo… “Pues como voy a estar… en la gloria, pero ahora quien es la guapa, que termina de trabajar…” no me permitió encender la luz y se vistió en la oscuridad, aunque entraba algo de reflejos de luz por el ventanal de la cocina. Luego cuando ya se iba a ir me dijo… “Pero así a traición, no más veces, por lo menos déjame que este medio arreglada”. Era una mujer estupenda, no era de esas que luego se van como asustadas por lo sucedido ni nada de eso, lo asumía como lo tenía que asumir, sin hipocresía.

                Cene tranquilamente y estaba muy relajado. Estaba tan bien, que decidí revisar lo que tenia del proyecto, prácticamente estaba acabado, me puse con la intención de estar un ratito nada más y al final vi entrar la luz por las ventanas, ya despuntaba el día, se me habían pasado las horas sin darme cuenta. Ya estaba acabado todo, bueno acabado, acabado no. Porque ahora quedaban hacer muchas comprobaciones, pero los otros proyectos comparados con este, estaban en pañales, como se suele decir.

                Suelo ser de las personas que ven el vaso medio lleno y no medio vacío, alegre por naturaleza y me gusta sonreír. Pero si además las cosas me van bien, entonces ya es el no va más. Iba al trabajo eufórico total, aunque no hubiese dormido. Llegue de los primeros. Sabía que Noemí, Joana y Fabiola, seguro que ya habían llegado, pero estarían en la cafetería de enfrente desayunando, porque lo hacían todas las mañanas.

                Cuando las vi llegar, venían como siempre muy discretas pero explosivas, a excepción de Fabiola, que con lo buena que estaba, vestía bien, pero como tratando de ocultar sus encantos. Todo el personal ya se iba agrupando en distintas salas para trabajar. Ellas traían cara de como si les hubiese muerto alguien. Cuando les pregunte por esas caras, Noemí fue la que me respondió… “Lo hemos estado hablando y estamos muy preocupadas. Porque nosotras hemos trabajado más en otros proyectos. Y poco en los tres elegidos, pero en este en concreto estamos más que verdes. Carmina y Roser dicen que los suyos son pan comido. Estamos algo asustadas, no vaya a ser que nos quedemos mirando las musarañas” yo quise alargar más el tema, mi intención había sido llegar y contárselo, pero quise ser un poco “malo” y les dije… “Joder que susto me habíais dado al veros esas caras. No os preocupéis si sale pues sale y si no ya no encargaran otro” lo dije con una amplia sonrisa. Pero justo ene se momento paso Carmina por donde estamos nosotros y nos había oído, riéndose histriónicamente dijo… “UY CHICAS, QUE ME EMPIEZA A OLER A CAQUITA, QUE MAL OS VEO” y se marchó riéndose. Como yo me sonreía, Fabiola que además de comedida, discreta y reservada, era muy prudente, me miro y me dijo… “¿Se puede saber de qué te ríes o es que eres tonto?” yo con total solemnidad le conteste pues no lo sé, lo mismo si soy tonto y ella con un cabreo monumental me dijo… “Era una pregunta retórica”

                Joana que era la mayor del grupo, quiso poner tranquilidad diciéndonos que enfadándonos y faltándonos al respeto no solucionábamos nada. Yo le conteste que no me había enfadado, porque no ofende quien quiere si no quien puede. Que Fabiola no me podía ofender para luego recalcar… “Porque este TONTO se sonreía de ver a una estúpida riéndose, sin tener ni idea de que nosotros ya lo tenemos acabado y para que nadie me haga una pregunta RETORICA de que es lo que está acabado, diré simplemente que el proyecto, a expensas de unos pequeños retoques que quedan” la cara de las tres era de incredulidad. Joana respiro hondamente y dijo en voz baja… “Vamos a una de las salas a hablar, que aquí hay mucha lista escuchando” e inmediatamente nos encerramos los cuatro en una sala. Estábamos todos con muchos papeles encima de la mesa, para que quien nos viera desde fuera pensara que estábamos trabajando. Joana volvió a tomar la palabra, para pedirme que les explicara.

                Mi explicación fue sencilla y escueta. Parte de ese proyecto, se desarrollaba con un trabajo que yo hice en el fin de carrera e imagino que era por una de las cosas que me contrataron. Que, aunque trabajamos de forma generalizada en varios proyectos, yo en ratos libres en el trabajo y en casa, seguí trabajando en este proyecto. Hasta que esa noche pasada me inspire y lo termine, pero a falta de hacer comprobaciones, ver posibles fallos…

                Esta vez Noemí nos hizo ver, que de momento no dijéramos nada, que se confiaran todo el mundo de que estábamos hundidos en la miseria. Que seguro que Carmina correría la voz de lo que nos había oído. Así que nos metemos en esta sala y aunque sea jugamos al solitario en el ordenador o al busca minas, pero que nos vean todo el día enfrascadas aquí. Ahora solo queda que nos expliques todo bien para hacer las pruebas que sean necesarias y sobre todo para no hacer el mayor de los ridículos no teniendo ni idea. Joana y Noemí se aguantaban las risas el gritar, además lo decían. Me iba a ir a por un refresco a la máquina y les dije si alguna quería algo. Fabiola con cara compungida, me pidió perdón y que no sabía que más decir ni hacer. Yo haciéndome un poco el duro y con tono firme le dije… “No estoy enfadado, pero lo que, si puedes hacer la próxima vez, es preguntarme educadamente y con respeto lo que quieras, que yo te contestare con total sinceridad, te guste o no te guste lo que diga. Porque yo no he tratado mal a nadie de este edifico y he sido siempre respetuoso con todas las personas de aquí” se quedó blanca y me fui a por mí refresco.

                Cuando volví, se habían planteado otra pregunta, donde haríamos el trabajo que quedaba para que no se dieran cuenta. Joana dijo que, en su casa imposible, porque su marido era un poquito bocazas y seguro que algo se le escaparía y trabajando en la misma empresa… Noemí dijo que en su casa un rato y de forma muy puntual se podría, que a su marido no le gustaba gente en su casa a horas intempestivas. Fabiola dijo pues que, en su casa, que no habría problema, que, aunque tenía cuatro hijos, no daban mucha guerra. Entonces Joana dijo, pues no se hable más en casa de Fabiola. Y cuando me miraron para preguntarme que me parecía, yo dije… “Sin ofender a nadie y agradeciendo de antemano el ofrecimiento de Fabiola, mi casa es el sitio más indicado. Estoy solo, tengo ordenadores… que más se pude pedir” Noemí sonriendo acepto como ella definió ir a la cueva de un joven soltero. Y quedamos en ir el viernes tarde, noche. Para tener el resto del fin de semana libre. Todas estuvieron de acuerdo y empezaron a decidir que llevar de cenar. Me preguntaron con mucha sorna, si tenían que llevar cubiertos y con la misma sorna les conteste que sí, pero que yo en mi cueva comía con las manos.

 

                Quería terminar bien el día por lo que llame a Milada, me dijo que estaba en una cafetería cercana a donde vivimos, con su hermana y el novio de esta. Cambie de idea y le dije que me pasaría por allí, que cuando me viera me invitara a sentarme con ellas. No tarde en llegar y cuando me iba a sentar, oí como me llamaban, me hice el sorprendido y acepte la invitación, aunque se notaba que a la hermana no le hizo gracia. Me presentaron al novio que se llamaba Sergi, serian de la misma edad. Era de la misma altura que ella, eso si se le veía muy pijo vistiendo. Pero al rato me di cuenta de que era un buen chaval. Como también me di cuenta como lo mangoneaba Lexa. Le llevaba la contraria continuamente, simplemente por dejar claro quien mandaba allí. Conmigo lo trato de hacer un par de veces y no se lo consentí.

            Las dos hermanas se fueron al aseo y nada más hacerlo, Sergi con cara de preocupado me dijo que, si le seguía llevando la contraria a Lexa, esta se enfadaría. Le respondí que me daba igual y le pregunté si él no le llevaba nunca la contraria, se encogió de hombros y con cara de resignado me dijo que ella era así, que no tenía importancia. Fue mirarle y pensar… futuro cornudo. Cuando regresaron Milada traía cara de satisfacción y Lexa cara de mala leche, me miraba con la frente fruncida. No sabía que podía haber pasado en el aseo. Decidieron irse y eso hicimos, íbamos camino de nuestras casas, en el camino Sergi continuo una conversación que iniciamos cuando estábamos solos, era sobre un problema que tenía en su ordenador, le fui explicándolo como solucionarlo. Varias veces Lexa intento cortar la conversación, pero Sergi estaba muy concentrado en su tema, no haciéndola caso, la cara de ella era de desconcierto, hasta el extremo que le alzo la voz y entonces el, sí que dejo la conversación y siguió andando con ella.

            Una vez llegados al portal Milada le dijo a la hermana que subía un momento a mi casa, sin darle ninguna explicación. Para que describir su cara, enojo, ira, rabia… pero tanto a Milada como a mí nos dio igual. Cuando entramos en mi casa ella empezó a reírse de forma escandalosa y mirándome me decía…

-Ya sabes que te has ganado una enemiga para toda la vida.

- ¿Que lo dices por tu hermana? Y… ¿Por qué?

-Porque es una controladora o eso se cree. Pero la realidad es que esta celosa y que contigo dio con la horma de su zapato. Nadie se atreve a contradecirla, ni mis padres, por no oírla.

-Y a mí que… es un problema suyo.

-Es que ella siempre tiene a los hombres a sus pies, los mejores, los más guapos… pero esta vez no (Se volvía a reír)

-Sergi se le ve un buen tipo, pero si toso “sus” hombres son así, son penosos. Lo que le hace falta a tu hermana es una buena azotaina. Y ahora dime… ¿Qué le has contado? Y sin mentir.

-Jajaja… le he dicho que tienes una “TRANCA” grandísima y gorda, que con mis manos no la abarcaba bien. (Me seguía sorprendiendo su frescura y naturalidad)

-Y que te ha dicho.

-Como siempre haciéndose la recatada, me ha dicho que solo ha visto la de su novio.

-Yo le he contestado que como mínimo como las que ve ella por internet, ha sido cundo ha salido enfada del baño. Pero me ha dicho mentirosa.

-No me hace mucha gracia que cuentes nada de lo que pase entre nosotros. Bueno pero ahora da igual, ¿Quieres tomar algo?

-Lo mismo que tomes tú.

            Me fui por unos refrescos fríos y cuando llegué al salón, estaba completamente desnuda, en un sillón de uno, con una pierna por encima del apoya brazos y la otra en el asiento, quedando con todo su coñito a la vista, tocándose y provocándome. Pude ver que no se había depilado, no me había hecho caso. Ella me dijo que quería sentirla dentro y yo que me había sentado en otro sillón, aguantándome las ganas de tirarme sobre ella y dando un sorbo a mi bebida le conteste que no, que hasta que no hiciera lo que le había dicho no había nada que hacer.

            Ella no paraba de tocarse con una mano su clítoris y con otra estiraba de su pezón mirándome. Como vio que no me movía, paro de tocarse y vino gateando de forma provocativa hasta donde estaba yo. Me toco por encima del pantalón y en ese momento se pudo dar cuenta de que estaba tan cachondo como ella, porque mi empalme era total. Después de acariciarla por encima de mi pantalón, acerco su boca, para darle unos mordisquitos suaves.

            Acto seguido se subió a horcajadas sobre mis piernas, poniéndome una teta en mi boca, mientras yo lamia y mordisqueaba sus pezones, ella se restregaba sobre mi polla. Su respiración se aceleraba a pasos agigantados. Con mis manos agarraba su pequeño, pero bien puesto culito. Con uno de mis dedos fui a la entrada de su culito, no sabía si había usado el plug, porque lo notaba igual de apretado que la primera vez. Pero ella me animaba a que metiera más el dedo. Diciéndome que mi regalito se lo ponía a todas horas y sobre todo cuando se masturbaba, para pensar en mí. Hice que se pusiera de pie en el sillón y la acerque hacia mi boca, ella se medió sentó sobre ella y agarrándose bien a mí se medió dejo caer, mi lengua entraba y salía de su coñito, lamia perfectamente su clítoris y ella se ponía en las posiciones que más le satisfacían, hasta que se corrió dejándose caer totalmente sobre mi boca. Casi me parte el cuello, que corrida tan buena que tuvo.

            Se puso de rodillas a lo largo del sillón, yo me desabroche el pantalón y deje salir a mi polla, le dije que ahora le tocaba a ella, pero que con más cuidado que el otro día y que esta vez no se atragantase porque pensaba correrme dentro de su boca, ella sonrió y no dijo nada, se fue hacia mi polla y sin ninguna prisa, empezó a mamármela, lo hacía menos atropelladamente que la otra vez, yo con mis dedos follaba su coñito y ella según me la hacía, me miraba, cuando veía mi cara de gusto, ella aceleraba la mamada, sus mirada era de ardor máximo. Ahora cambié de táctica, empecé a acariciar uno de sus pezones, lo tenía suavemente entre dos de mis dedos. Según ella se metía la polla yo apretaba con suavidad un poco más el pezón, además de estirarlo un poco. Ella rápidamente se dio cuenta del “juego” y se la metía casi hasta la garganta, cuando la sacaba del todo, la cantidad de saliva que tiraba. Cada vez sus movimientos eran más desesperados, de pronto paro y mirándome me dijo… “JO… NADIE ME HABIA AGUANTADO TANTO” no espero respuesta ni nada siguió, me relajé del todo completamente y no quise avisarla cuando me empecé a correr, ralentizo completamente el movimiento de su boca, chupando más fuerte y más intensamente, moviendo la lengua por todo mi capullo que me hacía casi no poder aguantarme y tener que sacarla de la sensibilidad que me producía, pero no lo hice y ella se lo trago todo, me dejo la polla inmaculada. Con cara de orgullo me miro y me dijo… ¿Qué…? Mi contestación fue darle un buen morreo y decirle que en poco tiempo sería una autentica maestra.

            Se quedó recostada y bebía su refresco, mientras la miraba y había algo que tenía en mi mente, algo que me rondaba la cabeza y quise salir de dudas.

-Oye Milada y si tu hermana se lo cuenta a tus padres… que por cierto todavía no me los he cruzado ninguna vez. (Aunque también era cierto que con algún otro vecino tampoco había coincidido)

-Yo no tengo ninguna preocupación. Ella sabe que si cuenta algo mío yo también puedo contar algo suyo. Pero que tampoco pasaría nada. Mi padre le daría la razón a ella y mi madre me la daría a mí.

- ¿Y eso?

-Sera porque todos lo dicen que yo me parezco más a mi madre y mi hermana más a mi padre. Mi madre y yo somos trasparentes y directas. Mi padre y mi hermana son más calladitos, pero nada de santos. Además, mis padres son muy liberales. No ves que trabajan en la noche.

- ¿En qué?

-Pues tienen desde gimnasios, a varios pubs y un par de discotecas. Ahora que ya se acabó la temporada seguro que te los encontraras. Son muy majos y abiertos.

            Me seguía extrañando algo. Pero después conversando con el portero, no sé cómo salió el tema de los padres de Milada, pero me vino a decir lo que ella, ahora que acabo la temporada de verano, como cierran los negocios de la costa, se les ve más por aquí, ya que el resto lo tienen en la ciudad. Eso sí me casaba más con la situación.

 

P.D.: Se lo dedico muy especialmente, a una estrella fugaz llamada María Jesús, la mujer de la sonrisa perfecta. Deseando “pillarla” sin filtros como dice ella y llena de barbaridades.


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