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Fecha: 24-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Mi mujer se liberaliza 2

Sincahonda
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Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Continuación de: http://www.todorelatos.com/relato/128916/

Me desperté a eso de las once de la mañana y me encontraba solo en la cama, mi mujer es de madrugar siempre, por lo que era una sensación habitual, bajé las escaleras recordando lo que había pasado la noche anterior, y no sabía exactamente como se sentía mi mujer en estos momentos.

Llegué a la cocina y estaba mi desayuno preparado, pero ni rastro de mi mujer, seguramente habría salido a correr, cogí el desayuno y me fui al salón a disfrutar de las tostadas y el café mientras veía un programa de esos matinales a los que no hago mucho caso.

Mi mujer entro en casa, todo sudorosa, como suponía venía de correr, se acercó a mí con su sonrisa y me dio un beso de buenos días.

Cristina- ¿Qué tal cariño?

Jorge- Con este desayuno que me has dejado preparado como un rey.

Cristina- Me alegro que te guste.

Jorge- ¿Qué tal has dormido?

Cristina- Algo dolorida, tenemos que hablar.

Jorge- Ya me imaginaba, Es sobre lo de anoche

Cristina-Por supuesto, no vamos a quedar con David, lo de ayer fue un error, no sé qué me pasó y te pido perdón.

Jorge- No te preocupes, ayer parecías mucho más satisfecha.

Cristina- Bueno ayer fue fruto del alcohol, no quiero pensar en ello.

Jorge- Bueno no pasa nada, hablo yo con David no te preocupes.

Cristina- Gracias cariño.

Mi mujer se fue a la ducha y me dejó con mi desayuno y mis pensamientos, yo había disfrutado mucho lo de ayer, sé que mi mujer también y pensé que le gustaría repetir pero ahora no lo tenía claro, con David hablaría por supuesto, pero no había decidido todavía que decirle, me levanté y me fui para la ducha con mi mujer.

Cuando entre ella es estaba enjabonando, me encanta verla en la ducha, ella me vio y ya sabía cuáles eran mis intenciones.

Jorge- ¿Quieres que te ayude con el jabón? – dije mientras me quitaba el calzoncillo.

Cristina- Algún día tendrás que cambiar la frase.

Me metí en la ducha con ella, me abracé y la di un morreo en la boca, la acariciaba la espalda mientras lo hacía, luego la bese en su nariz, en su barbilla y fui bajando, la bese en el hombro, en los dos pezones, fui bajando por su vientre hasta que quedé de rodillas ante ella, ella levantó una pierna apoyándola en la bandeja del jabón dejándome frente a mí su precioso clítoris, el agua corría por su cuerpo, metí mi cabeza entre sus piernas y la bese el clítoris.

Su botón estaba palpitante, por el corría el agua de la ducha, puse un dedo en la entrada de su coño y empecé a lamer con fuerza su clítoris, ella me agarró de la cabeza y me la apretaba contra su coño mientras gemía. Introduje un dedo en su vagina mientras seguía lamiendo con fuerza su clítoris, estaba muy caliente la verdad y yo estaba completamente excitado, empecé a sacar y meter mi dedo más rápido, Cristina por su parte se tiraba con la mano que le quedaba libre de un pezón, no pudo aguantar más y casi se cae cuando sus piernas empezaron a temblar por el orgasmo, que me pareció más intenso de lo habitual.

Me puse de pie enfrente de ella, ella no cambio ni la postura, simplemente me abrazo y se pegó a mí, solo tuve que empujar mi verga hacia adelante y entro entera sin ningún problema, agarre de las nalgas a mi mujer y empecé a follármela, mientras estaba con el mete saca decidí probarla, era posible que se arruinase el polvo pero merecía la pena el riesgo.

Jorge- ¿Te gusta?

Cristina- ¡Oh sí!, sigue así no pares.

Jorge- Seguro que con David también disfrutaste así, ¿La tenía más grande que yo?

Cristina- Era la polla más grande que he visto, pero a mí me encanta como me lo haces.

Jorge- Por eso te duele el culo, ¿Te gustó que te lo reventase?

Cristina- ¡Me dolió muchísimo!

Jorge- Pero aun así te gusto.

Cristina-Déjalo ya por favor.

Jorge- Eso es que te gustó, ayer no podías ni andar y le llamaste, te encantó tener esa polla para ti.

Cristina- Fóllame cariño.

Me separé un poco de ella, le agarré un pecho con la mano y me llevé el pezón a la boca, pezón que inmediatamente fue mordido con fuerza, mientras aumentaba mis embestidas, ella se acercó a mi totalmente extasiada y me empezó a morder el lóbulo de la oreja y me dijo susurrando.

Cristina- Era un animal, follaba como un animal y me encantó que me llenase con esa polla tan grande que tiene.

Mi mujer sabe lo que me gusta, que me digan guarradas, yo no pude más, la sujete en volandas, arremetí contra ella con mis últimas embestidas y me corrí dentro de su coño, me quedé un rato quieto, y luego la devolví al suelo, el semen salió de ella resbalando por el muslo, me dio un besito y se salió de la ducha.

Me dejó solo en el baño, mientras me recuperaba del magnífico orgasmo que acababa de tener, pensaba en que ella definitivamente quería repetir pero tenía miedo, y quedar los 3 con el yogurín del casino lo hacía muy forzado, tenía que ser algo casual, ¿Pero cómo hacer que fuese casual?, tendría que pensarlo.

Pasaron un par de días y tras pensarlo detenidamente, lo que hizo que mi mujer se desmadrase fue el ambiente del casino, un ambiente en el que uno no suele estar, que cuando va parece que está en otro mundo, el mundo del casino, y como dicen en Las Vegas, lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, mi mujer, con la ayuda del alcohol decidió acostarse con David; así que yo lo único que tenía que hacer era generar un ambiente parecido.

Había pensado en que podía salir con sus amigas, alguna de ellas hace poco había dejado de amamantar a su bebe y tenía ganas de fiesta, pero para que fuese especial tenía que ser algún sitio espectacular y diferente.

Llegue a casa y me metí en el ordenador para buscar por internet que se podía amoldar a esa vaga idea que iba tomando forma, estuve mirando y mirando y al final encontré un restaurante con espectáculo, el espectáculo estaba basado en “drag queen”, boys y girls que animaban al público, la crítica era buenísima del sitio, la gente ponía comentarios que se habían reído mucho, y que pensaban repetir.

Cuando llegó mi mujer de trabajar la dije que este fin de semana podíamos hacer algo especial, que podíamos quedar con sus amigas e ir al sitio este, a ella le pareció bien, que siempre había querido ir a un sitio así y que seguro que nos lo pasaríamos genial.

Al día siguiente llame a David y le conté como estaba la situación, y lo que tenía planeado, a él le pareció bien, y dijo que iría al local con un par de amigos y a ver como salía la situación, yo solo esperaba que todo fuese bien.

Llegó el viernes y solo quedaba un día para ir al local de espectáculos, ese día mi mujer y yo decidimos dar un paseo nocturno por el barrio, yo estaba ansioso porqué pasase el día además de excitado, ella como siempre estaba radiante, con su sonrisa en la cara, paseábamos de la mano, pensé en que era un buen momento de rebajar mi tensión, así que la acabe llevando a un parque que estaba muy bien, tenía una zona ajardinada con bancos y una fuente, y no muy lejos una pista de baloncesto donde jugaban 4 chavales de unos 16 años de edad, nos sentamos en un banco y nos pusimos a charlar.

Cristina- Hace calor hoy, ¿no?

Jorge- Dijeron que iban a subir las temperaturas, yo estoy sudando cosa mala.

Cristina- Ya te veo ya, seguro que mañana sudas más viendo el espectáculo.

Jorge- A mí quien me hace sudar eres tu cariño.

Cristina- Que cosas me dices.

Jorge- Se me está ocurriendo una cosa, ¿Qué te parece hacerlo aquí mismo?

Cristina- ¿Estás loco?, nos puede ver cualquiera, y esos chavales están detrás jugando.

Jorge- A estas horas no hay nadie, no te preocupes.

Me acerqué a ella y la di un beso en los labios, mientras que metía mi mano en la falda de mi mujer, ella hizo un leve esfuerzo por evitarme y separarse de mí, pero con la otra mano la sujete por la cintura y la acerque hasta mí, al principio no dejaba que mis labios se separasen de los suyos, mientras que con mi mano dentro de su falta, acariciaba su clítoris a través de la tela.

Jorge- Chúpamela, imagínate que soy David. – Mi mujer me miro con cara juguetona.

Cristina- Si la tuvieses como David, apenas me entraría en la boca.

Jorge- Aun así seguro que lo disfrutas. – Dije mientras me desabrochaba la bragueta y me sacaba la polla.

Cristina- Como vas madre mía.

Jorge- Cómemela cariño- La agarre de la cabeza y la dirigí hacia mi verga.

Cristina se la metió entera en la boca sin apenas esfuerzo, yo pase mi mano por su espalda y la levante la falda para poder tocar su culo, cuando vi que detrás de ella pasaba rodando la pelota de baloncesto, seguido de un chaval que la perseguía, cuando se giró hacia nosotros contemplo la escena perfectamente, mi mujer me mamaba la verga mientras yo le sobaba el culo.

Le hice un gesto al chaval de silencio, el asintió y se fue, pero al poco rato estaba con su grupo de colegas mirando la escena, mi mujer no se había percatado y seguía con su qué hacer, ella me la chupaba entera, apretando con sus labios el tronco de mi verga, subía y bajaba por el tronco a gran velocidad, finalmente se puso de pie de espaldas a los chicos, se quitó las bragas y se sentó encima de mí.

Mi verga resbaló entera por su coño, ella pegó un gemido bastante alto, mientras se llevaba una mano a su clítoris, empezó a masturbarse mientras bajaba y subía de mi verga, ella empezaba a gemir, mientras yo la subía la falda para que los chavales vieran mejor el espectáculo, mi mujer finalmente se arqueo, yo no aguantaba más, y finalmente descargué dentro de ella mientras que ella explotaba en un gran orgasmo acompañada de un gemido.

Mi mujer se recostó sobre mi pecho y los chavales se fueron, finalmente se levantó y se limpió con las bragas lo que buenamente pudo, y nos fuimos a casa a descansar.

Llegó el sábado y habíamos quedado con sus amigas cerca del local, nos saludamos y entramos, la verdad es que el sitio era impresionante, nos sentaron en una mesa que teníamos ya reservada enfrente del escenario y nos trajeron una carta para cada uno, mientras apuntaban las bebidas de cada uno.

Mire la carta con mi mujer y nos decidimos a compartir una ensalada de jamón de pato, y un rape con patatas de segundo, con un vino de la carta, el resto fueron pidiendo sus platos y una vez acomodados empezamos a comentar lo que esperábamos del sitio, no pudimos hablar mucho porque las luces se apagaron y el escenario quedó iluminado.

Entraron seis “drag queen” que se pusieron en una posición inicial, mientras todo el local las vitoreaba, iban vestidas con ropa brillante y tacones enormes, además de pelucas postizas, la música empezó a sonar y cantaron la canción de “BIG SPENDER”, apenas se podía distinguir el canto de los 6 “drag queen” con el vitoreo de la gente, el sitio era de lo más animado.

Luego se pasaron por las mesas animándolas, por la nuestra llegó sin que me diera cuenta una de ellas y me abrazó por detrás, lo que me sobresaltó, el tío bromeo con que me había puesto nervioso ante su presencia, mientras Cristina y sus amigas se reían, me metía mano descaradamente, mientras le guiñaba un ojo a mi mujer.

La música paro y las “drag queen” se fueron por detrás del escenario mientras daban paso a 2 boys y una girls que empezaron su espectáculo más subido de tono, mientras bailaban al son de la música, trajeron nuestros platos, yo me excusé para ir al baño y me levanté de la mesa. Evidentemente mi idea era buscar a David e indicarle donde estábamos, pero no pude verle en el local, tampoco tenía prisa, pero de todas maneras le escribí un “WhatsApp” indicándole donde estábamos, el me respondió que llegaba tarde, pero que no tenía intención de cenar.

Volví a la mesa y empecé a comer, el resto ya me llevaba ventaja mientras los dos chicos y la chica del escenario eran reemplazadas por tres jóvenes mujeres que empezaron una sensual danza del vientre.

La danza fue muy comentada en la mesa, me enteré que a mi mujer le gustaría practicarla además de a casi todas sus amigas, los maridos de algunas de ellas no tardaron en decir que les pagaban las clases mientras vitoreaban a las chicas del escenario.

El tiempo parecía volar y cuando me quise dar cuenta ya habíamos terminado de cenar, de hecho ni recuerdo como estaba el rape, el espectáculo me tenía embobado y no recuerdo ni probarlo, paso un camarero y nos dijo que si queríamos postre, todos dijeron que no y nos levantamos para acercarnos a la barra a pedirnos unas copas.

Mi mujer se pidió su ya clásico Gin&tonic mientras que yo era fiel a mi Whiskey con Ginger Ale, estando en una de las barras, pude ver que en la otra barra del local, que estaba en la otra zona, estaba David con dos amigos.

Espere a lo que es inevitable, y es que las mujeres fuesen en manada al baño para acercarme a David y saludarle.

Jorge- ¡Hombre!, pensé que ya no vendrías.

David- Me tendría que morir para no haber venido, ¿dónde está Cristina?

Jorge- En el baño, pero ella no sabe que estas aquí, yo de aquí a un rato me separaré de ella.

David- Vale no te preocupes.

Me volví a mi barra, y volvieron las chicas, la verdad es que el local era especial, los camareros iban sin camiseta y con pajarita y las camareras como conejitos “Play Boy”, el espectáculo del escenario había acabado y estaban quitando las mesas para hacer una pista de baile, lo cual era perfecto, en cuanto estuvo todo dispuesto, pusieron la música y mi mujer y sus amigas se fueron a la pista de baile.

AL rato pude ver como David también fue a la pista y empezó a bailar cerca de mi mujer, está todavía no se había percatado que él estaba allí, hasta que por un choque “fortuito” estuvieron enfrente el uno del otro. Mi mujer se quedó pálida, David le dijo algo, que mi mujer respondió, David agachó la cabeza como pidiendo perdón y se dio media vuelta, cuando yo pensé que el plan fue un desastre, mi mujer le agarró del brazo y le freno, se dijeron algo más y le dio un abrazo y se pusieron a bailar.

El baile no era subido de tono, estaban las amigas de mi mujer también, probablemente se lo habría dicho ella, pero bailaron 3 o 4 canciones, no sabría decir para mi todas suenan igual, cuando mi mujer le dijo algo y vino hacia mí.

Cristina- Cariño está aquí David, te juro que es una coincidencia.

Jorge- No pasa nada, parecéis divertiros, tú no te preocupes.

Cristina- Ya pero me siento incómoda.

Jorge- ¿Por?

Cristina- Ya sabes por qué.

Jorge- Cariño en serio, relájate, te he pedido otro Gin&tonic, hemos venido a pasarlo bien, y aunque este David qué más da, con el tienes buena sintonía, haz como si no pasase nada y ya está.

Cristina-Tienes razón, ¡también es coincidencia!

Se volvió para la pista de baile, David estaba bailando con Marta, una amiga suya, cuando llegó Cristina empezaron a bailar los tres, David pareció congeniar con Marta también lo cual hizo que el baile a tres fuera más pegado, me encantaba ver a mi mujer rebozarse con Marta.

Estuvimos en el local como 2 horas, mi mujer y el resto ya iban más bebidos, y las chicas y mi mujer, sobretodo mi mujer, estaban sudando de tanto bailar, la noche estaba siendo muy divertida la verdad, vi como David le dijo algo a mi mujer y esta la siguió a donde estaba la otra barra, David pareció presentarle a sus dos amigos, estuvieron un rato charlando, entre los cuatro.

El local encendió las luces signo de que eran las tres de la madrugada y de que iban a cerrar, la gente empezó a silbar y pusieron un par de canciones más, mi mujer estaba hablando con los amigos de David, mientras este se me acercó.

David- Esto se acaba, ¿Cómo lo hacemos?

Jorge- Mira estas son las llaves de mi casa, y nos vemos allí, ¿Qué te parece?

David- Que estás loco.

Jorge- Para saber si has llegado, deja el felpudo descolocado.

Cogió las llaves, se dirigió hacia Cristina, se despidió de sus amigos y de mi mujer y se despidió de ellos, mi mujer hizo lo propio con sus amigos y vino hacia mí.

Cristina- ¿Qué tal cariño?, ¿Te lo has pasado bien?

Jorge- Si claro, yo siempre me lo paso bien, ¿Y tú?

Cristina- Sí, ha estado genial.

Jorge- Vámonos a casa ya si quieres.

Pedí un taxi y nos subimos.

Jorge- ¿Qué tal con David?

Cristina- ¿A qué te refieres?

Jorge- Pues que si no te has sentido excitada, ya sabes.

Cristina- A ver cariño, ese hombre excita a cualquier mujer, baila muy bien, es muy dulce y…

Jorge- ¿Y?

Cristina- Bueno ya sabes, lo que quiero decir.

Jorge- Te gustaría estar con él otra vez, ¿Verdad?

Cristina- A ver, me pones nerviosa, claro que me gustaría, pero yo me debo a ti, además olvídate, no creo que le volvamos a ver.

Llegamos a casa, y me fijé que el felpudo estaba torcido, él ya estaba dentro, me puse detrás de mi mujer y quitándole el fular del cuello y se lo puse en los ojos.

Cristina- ¿Qué haces?

Jorge- Es que te tengo una sorpresa.

Mi mujer sonrió y camino despacio agarrada de mi mano, le cogí las llaves de su bolso y abrí la casa, David no estaba abajo, así que ayudé a Cristina a subir las escaleras hasta llegar al dormitorio, allí estaba el desnudo esperándonos, le hice un gesto de silencio y senté a mi mujer en la cama.

La quité los zapatos, luego las medias lentamente, luego le fui quitando la camisa y el sujetador, ella se dejaba hacer mientras pegaba pequeños suspiros a los roces de mi piel, al final, Cristina se quedó solo con la falda, me desnudé más rápido que en toda mi vida y me puse delante de ella y la besé, ella se puso de pie y se quitó la falda.

Jorge- Cariño sé que hoy te has puesto muy cachonda por encontrarnos a David y quiero regalarte algo, ¿Te gustaría que lo hiciésemos como lo hiciste con él?

Ella sonrió, me acarició el pecho y fue bajando hasta quedar de rodillas frente a mi verga, que se metió en la boca sin dudarlo, David estaba al otro lado en silencio, contemplando la escena mientras su descomunal verga se ponía tiesa.

Mi mujer me la chupaba, subía y bajaba, mientras que con una mano empezó a apretarme los testículos, de repente paro, se tumbó en la cama y dejó que su cabeza colgase de un lado, como ya hizo con David en el casino, mientras abría la boca dijo:

Cristina- Fóllame la boca cariño.

Entonces hice un gesto a David, que se puso en posición, puso su capullo en la boca de mí y fue introduciendo su verga en la boca de Cristina, esta evidentemente por la diferencia de tamaño de dio cuenta, pero lejos de echarse para atrás agarró a David del culo y le ayudó en la tarea.

Por un segundo, David metió toda su polla en la boca de mi mujer, a ella se le veía un bulto en la garganta mientras de los ojos le salían lágrimas, luego David la sacó despacio entera de la boca.

Cristina- Gracias cariño.

Volvió a abrir la boca y esta vez David no se la metía entera, solo hasta la mitad, yo por mi parte me metí entre las piernas de mi mujer y empecé a comerle el coño, que estaba empapado, lo saboreé lentamente mientras David se follaba la boca de Cristina, pero esta vez había aumentado el ritmo, se la estaba follando más rápido, yo empecé a lamer en su clítoris con fuerza, mientras con mis manos le agarré de los pezones y tiraba de ellos.

No pude escuchar el gemido de mi mujer, pero se corrió a la vez que David descargaba en su boca, le temblaban las piernas muchísimo, probablemente era uno de los mejores orgasmos de su vida, David se hizo a un lado.

David- Esto que haces no lo hace ninguna otra.

Mi mujer sonrió, se incorporó y me vio sentado en el cabecero de la cama, avanzó a gatas hacía mí, se subió encima y se metió mi verga entera, empezó a cabalgarme mientras me susurraba gracias al oído, subía y bajaba a una velocidad de vértigo.

Pasado un rato David recupero su plenitud, le hice un gesto a Cristina, que le miro la polla a David con cara de vicio, se levantó, y se puso a cuatro patas dejando su coño enfrente de David, este agarró a mi mujer por la cintura, puso su verga en la entrada del coño de mi mujer y empujó para adentro, ahora sí que escuchaba los gemidos de mi mujer, brevemente porque me puse delante y me la empezó a chupar mientras David la perforaba, era como un taladro, la percutía con fuerza, tanta que a veces mi mujer se metía toda mi polla de golpe sin querer.

Cuando parecía que David necesitaba un respiro, me tumbe en la cama y le dije a mi mujer que me follase, hicimos el misionero invertido, yo la penetraba desde abajo con mi movimiento pélvico mientras se chupaba la polla a David, se la chupaba con hambre, mientras se masturbaba con fuerza, en una de mis arremetidas se sacó la polla de David de la boca, y mientras le pajeaba empezó a gemir de nuevo, estaba teniendo otro orgasmo, le temblaba todo el cuerpo, finalmente se dejó caer sobre mi pecho.

Ella ya no se movía, yo todavía estaba dentro de ella haciendo mi movimiento de vaivén, cuando David se puso detrás de ella, le abrió las nalgas y le puso el capullo en la entrada de su ano.

Ella me miró y me sonrió, mientras David le introdujo el capullo en el ano, mi mujer me clavo las uñas en la espalda, según la polla de David avanzaba por las entrañas de mi mujer, esta me clavaba más las uñas, hasta que noté los huevos de David chocar contra los míos.

Mi mujer se incorporó un poco y empezó un ligero movimiento de caderas, mientras se hacía con el tamaño de la polla de Victor, finalmente echó la cintura para atrás y luego para adelante y dijo:

Cristina- ¡Reviéntamelo otra vez!

Empezamos un mete y saca los dos, al principio íbamos desincronizados, pero según pasaban las embestidas logré meterla a la vez que él y sacarla a la vez, lo que hizo que mi mujer empezará a gemir, me metió la lengua en la campanilla y mientras me morreaba se corrió por tercera y última vez.

David salió del culo de mi mujer, esta se puso a cuatro patas a un lado y yo me pude poner delante de ella, David se la volvió a meter por el culo mientras mi mujer me la chupaba, yo no sabía si podría aguantar más y deseaba que David terminase antes, finalmente David empezó a gemir, yo saqué la polla de la boca de mi mujer y me puse a su lado, David soltó un gran gemido mientras descargaba en el ano de mi mujer, la sacó poco a poco y me dejo el sitio a mí, tenía el culo súper abierto, me entró sin ninguna dificultad, se la empecé a meter con fuerza mientras David le ponía la polla delante de la cara de mi mujer.

Cristina se la metió en la boca, limpiándosela hasta que se hizo pequeña, yo no pude más, y con un gran gemido me corrí también en el culo de mi mujer, la saqué y esta se incorporó, el semen se le empezó a salir del culo y le corría por las piernas.

Cristina- Me voy a duchar.

Desaparecía por el baño mientras David se bestia, le di las gracias y le dije que me quedaba el teléfono por si algún día queríamos repetir, él me dijo que sin ningún problema, le acompañe a la puerta y se fue, cuando volví al cuarto mi mujer estaba en la cama con una sonrisa en la cara.

Jorge- ¿Te ha gustado la sorpresa?

Cristina- Sabes que sí.

Jorge- Le he dicho que ya le llamaríamos.

Cristina- Lo mismo le doy el teléfono a Marta, le gustó mucho.

Jorge- Ya la vi en la pista, seguro que Marta disfruta de él, ¿Crees que quedaran los dos?

Cristina- Les podemos dar un empujoncito, ya se nos ocurrirá algo.

Apagamos la luz, nos dimos las buenas noches y nos dormimos.


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