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Fecha: 26-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Un regalo inesperado

Sincahonda
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Tiempo estimado de lectura: [ 20 min. ]
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Cuidando a mi suegro finalmente le doy un bonitl regalo Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Quedaba una semana para la boda y María que era mi suegra me ayudaba con los arreglos del vestido, lo había comprado de segunda mano y tenía que ajustarlo a mi cuerpo, el vestido era para alguien tan alta como yo, pero tenía más talla de pecho y menos de cintura que su anterior dueña.

María- ¡Que guapa vas a estar!

Laura- ¿Crees que le gustare a Antonio?

María- Creo que le vas a gustar a todo el mundo mi niña.

Laura- Estoy un poco nerviosa, ya sabes, los nervios de antes de una boda.

María- Ya sabes que aquí nos tienes a Jose y a mí para lo que nos necesites.

Jose era mi suegro, se conservaba muy bien para su edad, era un “manitas” muy habilidoso y al igual que María era muy cariñoso conmigo, la verdad es que había tenido suerte con mis suegros, me habían aceptado desde el principio y nos habían ayudado a Antonio y a mí en todo la verdad, y yo estaba dispuesta a ser una nuera modelo para ellos.

Laura- Muchas gracias María, el apoyo que nos habéis dado no tiene precio.

María- No digas tonterías, eres una chica maravillosa, y a Jose y a mí nos hace muy felices ver lo contento que esta Antonio.

La verdad es que era un sol, al igual que Jose, que nos había ayudado a reformar la casa donde vivíamos, yo me llevaba especialmente muy bien con él y solía ayudarle para aprender hacer cosas en la casa, me enseñó a poner enchufes nuevos, o a hacer un armario desde cero por ejemplo.

Luego estaba Antonio, era un año menor que yo, acababa de terminar medicina y estaba en esa etapa de la vida en la que tenía que realizar jornadas maratonianas en el hospital, mientras terminaba la especialidad, era muy guapo y se cuidaba mucho, tenía los ojos verdes oscuros y un pelo negro azabache, le gustaba ir completamente depilado, aunque a mí no me gustaban los chicos así, lo conocí en una fiesta de nuestra universidad, yo estudiaba psicología y el equipo de baloncesto de cada facultad se enfrentaban en la final. El destino quiso que su asiento estuviera al lado del mío y conectáramos tan bien desde un primer momento.

Para la boda Jose se encargó de arreglar y pulir su viejo Citroën 15 para que me llevase hasta la iglesia, cuando vi el coche en la puerta de casa me quede asombrada, estaba decorado con cuidado, me subí en el mientras respiraba profundamente para controlar los nervios, el coche llevaba un ritmo lento y despacio, yo miraba por la ventana y observaba como la gente miraba el coche, finalmente llegamos a la iglesia.

Mi padre abrió la puerta del coche y me ofreció su brazo, nos pusimos en posición e iniciamos el ascenso por las escaleras, cuando llegue a la puerta de la iglesia la música empezó a sonar y la gente se levantó y giro sus cabezas hacía mí al unísono. Fui avanzando a la velocidad de la música hasta ponerme al lado de Antonio que estaba al lado de María, estaba espectacular, me dio la mano y me sonrió y empezó la ceremonia.

Pasaron los cuarenta minutos y ya estábamos casados, los nervios se habían evaporado, tampoco eran para tanto la verdad, nos dirigimos fuera de la iglesia y el arroz llovía sobre nuestras cabezas, nos hicimos fotos con todo el mundo y cuando llego la hora mandamos a la gente a la finca que teníamos reservada para la cena, mientras Antonio y yo nos íbamos a un páramo cercano con el fotógrafo para que nos hiciese fotos en ese sitio, el sitio en cuestión estaba apartado, nunca había nadie pero era precioso, había un pequeño rio y un puente romano lo cruzaba por arriba, estaba lleno de chopos y había un pequeño banco de piedra al lado del rio.

Las fotos estaban siendo muy románticas con las típicas poses, pero yo que soy algo juguetona decidí que nos sacara unas cuantas fotos de otra manera, para ello cuando el fotógrafo nos iba a realizar una foto en la que requería que Antonio estuviera detrás de mí, yo ni corta ni perezosa le agarré la polla a través del pantalón.

Antonio- ¿Qué haces?

Laura- ¿No te apetece tener las mejores fotos para la boda?

Le puse un dedo en sus labios para que no me contestase, me puse de rodillas y le bajé la cremallera del pantalón de chaqué, el fotógrafo siguió haciendo fotos, yo saqué la polla de Antonio, que ya estaba morcillona y me la metí en la boca. Me encantaba cuando la tenía así porque era el único momento que me entraba entera en a boca, Antonio estaba bien dotado, le mediría unos 20 cm y era bastante gruesa.

Según le chupaba la polla esta terminó de crecer en mi boca, yo empecé a mirar a la cámara mientras se la chupaba, me la sacaba entera y me la metía, le lamía el tronco de arriba abajo mientras jugaba con sus testículos, el fotógrafo no perdía detalle, yo miraba a la cámara, me la saqué de la boca y le empecé a pajear, yo sonreía a la cámara, finalmente mi marido empezó a convulsionar, abrí la boca, saqué la lengua y puse el capullo en la entrada de mi boca, mientras el descargaba en mi lengua, deje que el fotógrafo me sacará más fotos, luego me lo trague todo y nos dispusimos a ir al banquete.

Llegamos al banquete y nos recibieron como reyes, estaba siendo el mejor día de mi vida, la cena estuvo estupenda, el discurso que dio mi marido fue muy bonito e hizo que se me cayeran las lágrimas, y finalmente empezó el baile, nosotros teníamos preparado un baile especial, empezaría con un vals, pero luego la música cambiaría a thriller de Michael Jackson, pasando por otras canciones famosas mientras íbamos cambiando de baile, la gente nos vitoreaba y aplaudía, finalmente volvió al vals y nos separamos buscando a nuestros padres.

En un momento dado Jose me cogió para bailar, yo le admiraba por lo manitas y lo bueno que era, pero además sabía bailar, parecía que “volase” por la sala, me agarraba fuerte de la cintura y no dejábamos de bailar, finalmente acabó el vals, medió dos besos y se alejó de mí.

El resto ya no fue nada destacable, pusieron música moderna y los cubatas salían de la barra a gran velocidad, mientras la gente bebía y bailaba, yo estaba cansadísima, había sido una semana de preparativos muy dura y la verdad que solo pensaba en que terminase la fiesta.

Cuando eran las cuatro de la madrugada por fin se apagó la música y los pocos que quedaban dando todo lo que tenían se despidieron y se marcharon, Antonio me llevo a casa a la que llegamos por primera vez como marido y mujer, yo estaba reventada, y Antonio igual, nos estábamos desnudando para acostarnos y dormir.

Laura- ¿No te parece triste empezar así la noche de bodas?

Antonio- Bueno después de lo de la sesión de fotos, dudo que nadie empezase mejor, aunque al tío le has regalado unas fotos que no veas.

Laura- Luego te gustará tener las copias.

Le di un beso de buenas noches y nos dormimos.

A la mañana siguiente me desperté antes que él, como era costumbre la verdad, así que decidí arreglar nuestra “penosa” noche de bodas, me metí debajo de las sabanas, y empecé a realizarle una mamada, Antonio se despertó de golpe, pero lo único que hizo fue lanzar un gemido y apretar mi cabeza contra su polla, me dedicaba a chuparle el capullo mientras que con una mano jugaba con sus testículos, finalmente subí hasta ponerme frente a él y le morreé.

Laura- ¿Te gusta como sabe tu polla?

Antonio- Claro que me gusta, porque significa que te la has metido en la boca.

De un movimiento hizo que me tumbase al lado suya mientras él se ponía enfrente mía, el con su maestría me la metió de una sola embestida, mientras to le rodeaba con mis piernas, empezó a follarme muy despacito, mientras me mordía la oreja, yo le arañaba la espalda, cuando lo creyó oportuno, me agarró del culo y se puso de pie en la cama, conmigo todavía ensartada en él, me apoyo contra la pared y empezó a follarme mucho más fuerte.

Me encanta cuando se pone animal, me rellena enterita con esa enorme polla, me encanta sentirla dentro de mí, sentir que me parte en dos, y que no me deja control en la situación, yo estaba agarrada a él como un koala, mi espalda contra la pared y el me follaba a una velocidad de vértigo, no tardé mucho en tener mi orgasmo, aumenté el sonido de mis gemidos que ya de por si eran fuertes, el me bajo de nuevo a la cama dejándome de rodillas, tiró de mi pelo hacía atrás para dejar mi cara mirando al techo, yo abrí la boca sacando la lengua, él se masturbó apenas diez segundos y descargó toda su leche en mi boca.

Laura-Ahora sí que estamos casados.

Antonio- ¿Y antes no?

Laura- Lo de antes era la previa, hasta que no te follas como es debido a tu mujer no debe contar como matrimonio.

Mi matrimonio empezó fenomenal, la luna de miel fue un viaje por los países escandinavos, un viaje muy precioso y como hacía frío nos “juntábamos” muy a menudo para darnos calor, fue un viaje muy bonito, pero todo lo bueno se acaba, y tuvimos que volver a lo cotidiano de nuestras vidas.

Yo trabajaba en casa, recibía a pacientes deprimidos o con algún problema psicológico y los trataba, por lo que disponía de bastante tiempo libre en comparación a mi marido, por suerte vivíamos cerca de mis suegros, por lo que yo me acercaba a visitarles siempre que podía.

María me enseñaba sus recetas para cocinar, me enseñó a coser, no es que aprendiese bien, pero al menos poner un botón sabía, y solíamos debatir sobre la telenovela que veíamos, pero lo mejor venía cuando Jose se bajaba a su garaje, tenía de hobby arreglar su viejo coche, y a mí me gustaba ver y aprender eso, me fascinaba como desmontaba el motor y lo volvía a montar.

Con Antonio todo iba bien, apenas discutíamos y el sexo era increíble, lo único que era un pesado con el sexo anal, yo nunca lo he hecho pero él insiste siempre, lo que a veces nos lleva a discutir, pero se nos pasa enseguida con un buen revolcón.

Nuestras vidas eran perfectas, hasta que un día de repente nuestras vidas cambiaron drásticamente, María sufría un infarto en casa y para cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde, no pudimos hacer nada por ella. El funeral y el entierro pasaron rápido, pero Jose se quedó desolado.

Antonio me dijo que tenía que vigilar a su padre, no fuese a cometer alguna locura, por lo que derivé a mis pacientes a una compañera de profesión y prácticamente pasaba el día en casa de Jose. El pobre no hacía nada, yo le cocinaba, le limpiaba la casa, le llevaba de paseo, pero el pobre iba como un zombi.

Decidí que le iba animar, así que un buen día me baje al garaje y empecé a desmontar el motor del Citroën 15 sin hacerle la comida, cuando dieron las tres apareció por la puerta del garaje.

Jose- ¿Qué haces?

Laura- Desmontar el motor, ¿No lo ves?, pero sin ti es mucho más difícil.

Jose- Es la hora de la comida.

Laura- ¿Así?, se me pasó el tiempo y al final no he logrado hacer nada, ¡que desastre que soy!

Jose- No mujer, lo que pasa es que te falta práctica, déjalo como esta y luego te ayudo.

Laura- ¡Genial!, ¿Qué quieres de comer?

Jose- Unas croquetas.

Dicho y hecho, era uno de sus platos favoritos, así que tenía la masa preparada y solo tenía que freírla, tarde unos 15 minutos, cuando volví estaba en el salón esperándome.

Laura- Espero que te gusten.

Jose- Eres un cielo mi niña.

Comió con más ganas que las últimas semanas y al menos por la tarde estuvo entretenido con el coche en el garaje, pude ver como al menos se distraía, tenía que empezar a dejar de pensar constantemente en María.

Fueron pasando los días y le daba nuevas cosas que hacer, arreglamos el tejado de la casa, pintamos las habitaciones, le encantaba todo ello.

Le conté a Antonio todos mis progresos con su padre, se alegró muchísimo y después de un par de semanas en las que no pude disfrutar de él, por fin parece que cambió de idea, ya que después de besarme, separó los tirantes de mi vestido que cayó al suelo y me dejó en ropa interior, yo le miré y no pude hacer otra cosa que morderme el labio, el me agarró y me subió a la mesa del salón para inmediatamente arrancarme las bragas, me encantaba cuando se ponía como un animal salvaje, se puso en mi entrepierna y empezó a lamer mi clítoris con fuerza.

Yo como me encantaba como lo hacía con una mano empujaba su cabeza hacía mi coño y con la otra me pellizcaba los pezones, lo estaba disfrutando enormemente, hasta que bajo y me empezó a lamer el ano. Antonio sabía que no quería y después de tanto tiempo volvía a insistir, me bajé de la mesa con cara de enfado.

Antonio. ¿Qué pasa?

Laura- Ya lo sabes, no hace falta volver a hablarlo, estaba siendo un momento increíble después de dos semanas en que ni me has tocado con un palo y lo has tenido que estropear.

Antonio- Yo lo siento cariño, pero no lo puedo evitar.

Laura- Ya bueno, mejor lo dejamos aquí.

Me fui a la cama entre ofendida y cachonda, pero estaba tan cansada que no tuve ganas de terminar yo sola, al final me dormí sin que el entrase en el cuarto.

Al día siguiente, llegue a casa de Jose, fuimos a dar una vuelta para hacer la compra, luego le hice la comida mientras él veía la tele, cuando lo tenía todo preparado fui para el salón.

Jose- Hoy te encuentro un poco triste.

Laura- Su hijo, hemos discutido y no me apetece hablar mucho de ello.

Jose- Bueno si puedo hacer algo, solo tienes que decírmelo.

Laura- Podrías poner las fotos de la boda.

Jose- ¿Ahora?, no me apetece mucho.

Laura- Que sí, que eso me animará, todavía me acuerdo lo bien que bailaba.

Me levanté y busqué la copia que les hicimos a mis suegros y la puse en la televisión, Jose se quedó callado mientras yo pasaba las fotos, la verdad es que eran unas fotos muy bonitas, mi entrada en la iglesia, la ceremonia, la foto con todos nuestros amigos y familiares, se me caía la lágrima de la emoción, pero me quedé de piedra cuando llegamos a la parte de las fotos en el puente romano, ¡Estaban las fotos en que le hice la mamada a Antonio!, qué vergüenza, me puse colorada y me levanté para apagar la televisión, pero las prisas no son buenas y me caí de camino, Jose se acercó hasta mí y me ayudo a levantarme.

Jose- ¿Estas bien?

Laura- Si…, pero ¿Por qué tenéis esas fotos?

Jose- No sé, son las que me disteis.

Laura- Ya bueno imagino, pero no se te ocurrió decirnos nada.

Jose- Bueno, yo ya soy mayor y estoy solo y…

No me lo podía creer, mi suegro se pajeaba con las fotos en las que le hacía una felación a su hijo, no es que estuviera enfadada pero estaba confusa, me volví a sentar en el sillón, cuando apareció la foto en la que tenía mi lengua llena de la corrida de Antonio.

Jose- Esta es mi favorita.

Laura- ¡Jose por favor no diga esas cosas!

Jose- Pero si es verdad, mi Antonio tiene mucha suerte de tenerte, te puedo asegurar que mi mujer nunca me realizó nada parecido.

Laura- ¿Alguna vez la presionó para hacerlo?

Jose- No, si ella no quería que iba a hacer yo, bastante tengo con estas fotos.

Laura- Su hijo no es como usted que lo sepa, ojalá se parecieran más.

Jose- ¿Por qué lo dices mi niña? –Dijo sentándose a mi lado.

Laura- Está obsesionado con metérmela por el culo, yo le digo que no, pero él insiste mucho, y acabamos discutiendo.

Jose- El no debería ser así contigo, no sabe la suerte que tiene.

Me abrazó contra su pecho, fue un abrazo muy cálido, me sentía segura con él la verdad, teníamos mucha confianza, estuvimos un rato abrazados cuando me di cuenta de que estaba empalmado, le mire y me separé de él.

Jose- Perdona mi niña, han sido las fotos y estoy muy solo, si me perdonas me gustaría estar un rato solo.

Se levantó y se metió en su habitación, era una situación muy rara, le acababa de contar mis problemas sexuales con su hijo, mientras confesaba que se masturbaba mirando la foto de la boda, estaba entre nerviosa y excitada, todavía no sé qué se me pudo pasar por la cabeza, pero me levanté del sofá y entré en su habitación.

Hay estaba él, sentado al borde de la cama, con los pantalones bajados y haciéndose una paja pensando en mí, el me miró con cara confusa, yo me acerqué a él, me agaché y le dije.

Laura- Espero que lo disfrute, gracias por lo de antes.

Me metí su polla en la boca, por increíble que pareciese la tenía más grande que Antonio, quería que lo disfrutase al máximo, le apretaba con mis labios el tronco todo lo que podía, e intentaba metérmela hasta el fondo, me la sacaba y me la metía muy despacio mientras jugaba con sus testículos, Jose no decía nada solo gemía. Me la saqué entera y empecé a recorrer con mi lengua su tronco de arriba abajo, finalmente baje hasta sus pelotas y me las metí en la boca, mientras que con la mano le pajeaba, no tardó ni dos minutos cuando empezó a temblarle las piernas, yo rápidamente me metí su capullo en la boca mientras le seguía pajeando, y no sentí como descargaba entero en mi boca, le miré, le enseñe su lefazo en mi lengua y luego me lo tragué.

Jose- Esto ha sido increíble. –Dijo con la voz temblorosa.

Laura- Pues agárrate que vienen curvas.

Me baje los pantalones y las braguitas y me senté a su lado, recosté mi espalda en la cama, abrí mis piernas todo lo que pude y me empecé a masturbar, él estaba sentado a mi lado sin hacer nada, mientras yo continuaba masturbándome, finalmente se atrevió a levantarse, ponerse entre mis piernas y hundir la cabeza en mi sexo.

Se notaba que no lo había hecho nunca, pero me daba igual, me recorría con su lengua los labios o intentaba meterme la lengua en la vagina, no es que le hiciera mucho caso a mi clítoris, yo simplemente me dejaba hacer. Cuando pasó unos diez minutos disfrutando de mis jugos le tuve que animar a que diera el paso.

Laura- ¿Me vas a follar ya o no?

Jose- Ahora mismo mi niña.

Se separó de mí, yo me tumbe en la cama y él se puso encima de mí, me la metió de golpe hasta el fondo, yo pegué un grito de dolor, y él se paró, para indicarle que no pasaba nada empecé a mover mis caderas sobre su poya, y el enseguida me empezó a follar, en esto se parecía al hijo, era una fiera, entraba y salía que daba gusto, la sacaba hasta el capullo y me la metía entera otra vez, notaba como me llenaba, le envolví con mi piernas para que llegase más profundo, lo que hizo que me embistiera más fuertemente.

No duramos mucho rato en esa postura, se separó de mí y con un movimiento rápido me puso a cuatro patas y siguió con su ritmo perfecto, con la lengua no tenía habilidad, pero con su polla era otra cosa, yo me empecé a masturbar al ritmo de sus embestidas y a los dos minutos tuve un orgasmo enorme. El continuaba follándome mientras me daba fuertes cachetes en las nalgas.

Jose- Normal que mi hijo te la quiera meter por detrás, tienes el culo más bonito que he visto nunca.

Laura- ¿Por qué os obsesiona tanto?

Jose- Yo no te lo voy a pedir, sé que no quieres, pero ya te digo que cualquier mujer querría tener ese culo.

Laura- ¿Tan bonito te parece?

Jose- Sí.

Laura- Eres encantador, tu hijo ya estaría tratando de metérmela a traición.

Jose- Yo nunca haría eso.

Laura- Ya sé qué no, por eso me lo vas a follar.

Me incliné para adelante para que saliese su verga, la agarré con la mano y me la dirigí a mi culo, él se dejó hacer, yo fui empujando para atrás, me costó mucho aguantar el dolor pero acabé introduciéndome su capullo en el ano, me quedé un momento quieta, asimilando su polla, y luego me fui echando para atrás introduciendo más todavía hasta que no te como sus cojones me tocaron en el coño.

Laura- No sabes cómo duele esto.

Jose- Pues te la saco.

Laura- No, no quiero que te preocupes por mí en un buen rato, ahora solo existes tú.

Jose me agarró de la cintura y empezó a bombear, a mí me ardía por dentro, me dolía muchísimo, pero al menos lo hacía despacio, se notaba que no quería hacerme daño, la sacaba hasta la mitad y me la metía entera, espera poder aguantar hasta el final, quería que él lo disfrutase al máximo.

Laura- Puedes follarme más fuerte si quieres.

No terminé ni de decir la frase y sus embestidas cambiaron de ritmo, me follaba muy rápido el culo, parecía que me iba a partir en dos, yo mordí la almohada para que no me escuchase y de los ojos me salían lágrimas, estuvo follándome el culo como un animal durante 5 minutos, cuando su ritmo se tornó irregular y acabó descargando todo dentro de mí.

La sacó despacito, yo me senté en la cama y vi como tenía la polla con una mezcla de semen con sangre, me arrodillé y se la limpie entera con la boca hasta que le quedó completamente flácida.

Laura- ¿Te ha gustado?

Jose- Claro que sí, pero, ¿Por qué lo has hecho?

Laura- Por qué eres tú, siempre te he admirado, ver que te excitaba unas fotos de mí me puso cachonda si te soy sincera.

Jose- Ya pero dijiste que el sexo anal no lo querías ni en pintura.

Laura- Y no lo quiero, no me gusta, pero no me lo pediste pese a que lo deseabas con fuerza, y quise recompensarte.

Me levanté y me fui de la casa disimulando el dolor que sentía en el culo, y me dirigí a casa, cuando llegue allí todavía no había llegado Antonio, me preparé una bañera y una copa de vino y me relaje, se me pasó el tiempo en la bañera y Antonio llegó a casa.

Antonio- Hola cariño

Laura- Hola, creo que tu padre ya está bien.

Antonio-¿Sí?, lo ves recuperado.

Laura- Estoy segura, te lo digo yo.

Antonio-Gracias, por todo lo que has hecho con mi padre.

Laura- No hay por qué darlas cariño, ha sido un placer.

Antonio- También te quería pedir perdón por ser tan pesado con el tema de sexo anal.

Laura- Es que eres un pesado Antonio, deberías aprender de tu padre.

Antonio- Tienes razón, cuando salgas he traído sushi para la cena.

Laura- Buena manera de disculparte.

Cuando salí del baño, lo hice desnuda, hay estaba Antonio esperándome con la mesa puesta, los platos llenos de sushi y copas de vino blanco llenas, se quedó embobado mirándome.

Laura- ¿Qué es lo que más te apetece?

Antonio- Contemplarte toda la noche, estas preciosa.

Laura- Ven a la cama tengo una sorpresa para ti.

Cuando llegamos al dormitorio ya se había desnudado dejando la ropa por mitad de toda la casa, yo le indiqué que se tirase en la cama, le dejé solo y me marché al despacho y busque la cámara de video con la que grababa mis sesiones de psicología.

Cuando volví con la cámara a Antonio se le puso una sonrisa en la cara, puse el trípode, la encendí y apunte al centro de la cama, y le di a grabar.

Fui gateando hasta llegar a su entrepierna y se la empecé a chupar mirando a la cámara, intentaba tragármela entera, subía y bajaba lo más rápido que podía, le lamía el tronco y las pelotas, cuando ya tenía suficiente saliva, me levanté cogí la cámara y volví a la cama, apunté con la cámara a mi coño y grabé como me introducía la verga de Antonio hasta dentro, empecé a cabalgarle, mientras que con la cámara grababa mi cara o mi coño, con la mano que me quedaba suelta me empecé a masturbar, no aguante mucho, apunté con la cámara a mi cara y grabe como me corría.

Me tumbe al lado de Antonio y le di la cámara, me abrí de piernas y levanté el culo todo lo que pude, y mirando a la cámara con la cara más guarra que pude poner, le pedí que me follará el culo, Antonio no se lo peso ni un segundo, con una mano apuntaba la cámara hacía mi culo, y con la otra sujetaba su polla dirigiéndola hacia la entrada de mi ano, para mi sorpresa me costó mucho menos que antes, puede ser que siguiera ligeramente dilatado, pero no me dolió tanto como con Jose, Antonio era menos delicado, y una vez me había ensartado entera me empezó a follar muy fuerte, la sacaba entera y la metía entera, a mí me dolía pero mi marido lo estaba disfrutando, no pasaron ni dos minutos cuando su ritmo descendió.

Laura- Córrete en mi boca cariño.

Me la sacó del culo y se puso de pie en la cama, yo me incorporé como pude, abrí la boca todo lo que pude sacando la lengua y mirando la cámara, él puso su capullo en la punta de mi lengua y descargó todo en mi boca.

Antonio- ¿Por qué cambiaste de opinión?

Laura- No he cambiado, no me gusta, pero así al menos no discutiremos tanto y tendrás una imagen para siempre.

Nos fuimos al salón desnudos y cenamos el sushi, Antonio se le veía más feliz que nunca, nos bebimos la botella de vino blanco y nos quedamos dormidos acurrucados en el sofá.

Al día siguiente fue a casa de Jose para decirle que iba a recuperar a mis pacientes, que el ya no me necesitaba.

Jose- ¿Es por lo de ayer?, yo no le diré nada a Antonio.

Laura- Lo de ayer fue increíble y para que no te olvides nunca te traigo un regalo.

Jose- ¿Un DVD?

Laura- Esta noche te lo pones y ya me contarás que te parece.


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