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TODORELATOS » LÉSBICOS » LA HISTORIA DE LA CANTANTE UNA DAMA Y SU POETA IX
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Fecha: 29-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La historia de la cantante una dama y su poeta IX

Rc Adrii Torres
Accesos: 2.207
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Tiempo estimado de lectura: [ 9 min. ]
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Donde esta el cero mas hermoso del mundo, la cosita mas linda de mamá, la leche de este café. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

CAPITULO IX

Georgina y yo nos dedicamos a dormir el resto de las horas que quedaban hasta que por fin el bus se detuvo, lo supe porque de nuevo el cálido tacto de Georgina me había despertado, me levante del asiento agarrándome de todos los barandales mis piernas no querían funcionar estaban débiles estaban dormidas, llegue a la puerta del bus y en un salto caí sobre mis maletas que ya estaban allí esperando por mí. 

- te has hecho daño Alexandra? 

- Quizás un poco, es que tengo las piernas dormidas, y me cuesta mucho caminar. -dije en una carcajada- 

- Iré allí -me señalaba una cafetería- comprare un café y te traeré un.. un choco? 

- Perfecto. -dije sonriéndole- 

- Muy bien ahora intenta estirar las piernas. Para que los músculos dejen de estar tensos y se despierten y puedas caminar. 

- Gracias, te espero. 

Ella me sonrío y la vi perderse ante la gente del bus que se disipaba en aquello lo que parecía una plaza. Con que así es la tierra Marabina, la costa quedaba muy cerca, el puente que para mi era un gran monumento quedaba un tanto lejos de donde me encontraba, para mi enorme desgracia. Me di cuenta que cerca de donde me estaba había una señora que vendía tamales. El calor estaba fuerte a pesar de que eran apenas las 6:03 AM, mi teléfono comenzó a vibrar me di cuenta que alguien me llamaba un numero desconocido. 

  • Alo, Buenos días 
  • Señorita Medina? 
  • Si, ella habla.
  • Es Felipe Hernández de Médicos Sin Fronteras. 
  • Hola doctor, como amanece? 
  • Muy bien Gracias por preguntar, Ya ha llegado? 
  • Si recién me he bajado del bus, pensaba primero comer para luego llamaros. 
  • En donde esta?
  • Me han dejado en una plazoleta el bus ha pasado a Ojeda directo, me encuentro cerca de la costa, de algo que parece un taller mecánico el Maracucho y de una señora que tiene un carrito de tamales. 
  • Ya se donde esta, se encuentras en el centro de Ojeda. En 1 hora le mandare un auto que te lleve para donde están trabajando los médicos, le parece? 
  • Me parece perfecto. 

Tranque la llamada un poco mas tranquila al saber que ya alguien vendría a buscarme enseguida recibí un mensaje del gordo. 

-Ya llegaste?- 

-Estoy en el centro de Ojeda -Recordé lo que me dijo el Doctor- en la plazoleta que parece ser de la señora del tamal- 

-Llego en 10 minutos no te muevas, muero de ganas por verte- 

-Aquí os espero-  

Georgina volvió con el desayuno y nos sentamos bajo uno de esos arboles que daba tanta sombra, de una manera tan exquisita y deliciosa comimos -quede con hambre- al poco rato escuche un carro estacionarse al voltear veía a Rodrigo caminar hacia nosotras, me levante y salí corriendo hacia el. 

  • RODRIGO! MI AMOR! Rodrigo! Sos vos! Si! -no dejaba de hablarle en voz alta y guindar me en su cuello llena de alegría- 
  • Alexandra, que bella estas, y esa de allí... Dios! Parecen esposas, se casaron? Y no me invitaste a la boda? Que desgraciada eres! 
  • Te puedes calmar, estoy soltera y sin compromiso, Kelly es solo mi mejor amiga. 
  • La amas, ya veras -ignore sus palabras ya que desde que la conozco todos me dicen que me enamorare, pero Dios 25 años y ese milagro aun no ocurre. Decidí presentárselo a Georgina. 
  • Georgina –la llame para atraer su atención- te presento a Rodrigo, te juro que sino fuese lesbiana saldría con él y me lo violaría, esta buenísimo! -era cierto, el tio estaba como aquellos doctores de película estadounidense- Te lo regalo si quieres. -Sentía una confianza con esa chavala, mas por la sonrisa de satisfacción que soltó al tomar la mano del gordo- 
  • Veo que aun sigues manteniendo el acento español, un placer Rodrigo Fuentes. 
  • Georgina Belfort. Un gusto. 
  • Aquí hay una materia que jamás me gusto, QUÍMICA! Ja hacen bonita pareja, piénsenlo. A ver Rodrigo? -le levante su mano izquierda- Mira Georgina no tiene anillo NO TIENE! -le decía con tanta emoción, haciendo que con cada palabra mía sus mejillas se tiñesen de rojo- 
  • Alexandra! Cuando maduraras? 
  • Eso me pregunto ayer mi padre! Huy mi padre, mi madre, Claudia, Bryan Kelly -Susurre Este ultimo nombre. 
  • Vamos a mi casa, les invito el desayuno. 
  • Yo no puedo, a duras penas te daré mis maletas y el maletín, -le dije extendiéndole el mismo- solo déjame y saco esto, esto, ah creo que también esto...-ya tenia la mitad de mis pertenencias en el piso- No, sabes que? Ahora que lo pienso mejor llévate las maletas y yo el maletín. Todo lo que esta allí lo necesito! -los tres reímos ante mi idiotez- 
  • Porque no podemos irnos? -pregunto el extrañado- 
  • Vendrán por mi en un rato para ir donde están los médicos. Aparte ya desayunamos, aunque iré a comer tamales. Esos tamales me llaman y me dicen cómeme! -hizo la seña de los mimos como si los tamalitos me atrajeran hacia ellos. 
  • Siempre es así de infantil? -alcance a oír a Georgina preguntándole a Rodrigo. 
  • La mayoría del tiempo, excepto cuando... No en realidad siempre es muy infantil 
  • Ya, ya... dejen la platica para otro día y coman un tamalito, que están muy buenos, debería traer a la gordis para acá y que vea este lugar. 
  • La amas, lo se. -decía el tan seguro de sus palabras. 
  • Órale pues, que no la amo. Bueno si pero no de la forma que tu crees, mi gran amor de verdad, creo que este es el verdadero, ha sido una chavala que aun no he conocido. -dije con una sonrisa triste encogiéndome de hombros. 
  • Me estas hablando en serio? 
  • Si, en serio, cuando decida sentar cabeza te aviso. Pero ahora Mejor conoce a Georgina. 
  • Termine de comer mi tamal -bueno mis tamales, me comí 2 tamalitos- Rodrigo guardo las maletas en la camioneta y me paso su dirección, luego de eso se marcho ofreciéndose llevar a Georgina. 
  • No se preocupen, se que entre ustedes hay amor, hagan que surja, vayan, vayan. Yo esperare el vehículo y mientras haré unas llamadas. 
  • Segura? -me pregunto ella, ya montada en la camioneta de Rodrigo- 
  • Si, yo estaré bien. Hasta luego. Suerte. 

Ellos se fueron el sol comenzaba a arder así que me coloque mis lentes oscuros y enseguida busque entre mis cosas mi celular, y llame a Kelly 

- Buenos días donde esta lo mas hermoso que tiene Caracas? 

- Esta de viaje en Maracaibo. -note su tristeza- 

- Pues donde esta el cero mas hermoso del mundo, la cosita mas linda de mamá, la leche de este café. Donde esta mi mejor amiga? 

- Aquí esta triste y solitaria. 

- Si el te hace sentir sola el momento es ahora ven mi amor libérate 

- Alex no estoy para tus chistes malos. Como estas? Ya comiste? Ya llegaste? Como te sientes? Te duele algo? Y Rodrigo? -parecía mi madre- 

- Ya muchas, MUCHAS preguntas. Silencio. Haber. Estoy bien porque ya llegue, pero mal porque tu no estás para probar estos tamalitos de la señora, espérame tantito... Disculpe señora como se llama, es solo para que mi mejor amiga la conozca -le pregunte a la señora apartando el teléfono de mi oído- 

- Me llamo Grecia, pero todos me dicen Ceci -Dijo la señora con ese toco humilde y clásico, con su acento Maracucho me hizo sentir bien- 

- Los tamales de la señora Grecia son los mejores. Debes! DEBES COMERTE UNOS! 

- Solo piensas en comida? -si hubiese estado cerca de mi hubiese golpeado el hombro- 

- Y en bebida también, Maracaibo esta tan diferente a como nos contó Rodrigo! –di un vistazo superficial a todo el lugar, si que estaba diferente a como lo recordaba, excepto el calor, ese era el único factor que se mantenía estable y de la misma manera.-

- Y Rodrigo ese vegete porque no esta contigo? 

- Ah porque en el bus conocí a una chava y aunque era bien linda no me gusto, así que se la presente a él, y no hace ni diez minutos se fueron sabrá Dios a donde. 

- Y entonces estas sola? 

- No... Por Dios niña donde tienes esas neuronas? -pregunte con una voz de fastidio- Estoy con la señora Grecia comiendo otra vez 

- Cuantas veces has comido? 

- No lo se... Muchas, si muchas! -dije terminando de comer mi tamal- 

- Te dejo sola por un par de horas y ya haces desastres. 

- Agradece que aquí mis poderes de conquista están desactivados hasta nuevo aviso. 

- Como te sientes? -su tristeza y preocupación embargo la llamada- 

- Me ha costado un poco respirar por el aire del bus pero aun sigo viva, y con un calor monumental. Oh por dios. –Mi mirada se había posado en el recuerdo-

- Que ocurre? 

- Te llamo cuando baje creo que ha llegado mi transporte, es como el camión de papá. 

- Diviértete y sigue viva, te amo. 

- Y yo a ti! No lo dudes. -tranque la llamada- 

Camine nerviosa y asustada con esa emoción recorriendo mi cuerpo, me sentía en casa solo por ver aquel camión viejo y casi inservible, en mis años de infancia viajaba a Guárico y para subir a los campos de hortaliza debíamos llegar en uno de esos trastos que tanto me encantaban -Agradezco a Dios haberme puesto Short cortos- me acerque aquel aparato mecánico, que poseía un letrero bastante desgastado -Médicos Sin Fronteras- Un señor gordo, un poco canoso se bajo y con una sonrisa algo gastada, se acerco a mi.  

  • Alexandra Medina? -Pregunto aquel hombre- 
  • Médicos Sin Fronteras? -Pregunte retirando los lentes oscuros que con anterioridad había colocado en mi rostro por el sol- 
  • Si. 
  • Entonces a donde iremos?
  • La llevare con los doctores, que recién han llegado al lugar de trabajo. Ellos bajaran en la tarde cuando suba a buscarles. 
  • Muy bien. Iré en la parte de atrás, sino le incomoda claro esta. 
  • Si no le incomoda a usted querrá decir. -el me regalo una sonrisa un poco mas sincera y camino hacia el camión- 
  • Nada de eso. Todo lo contrario, muero por montarme allí -hable un tanto emocionada, el me abría la parte de atrás del Vehículo y me subí 
  • Sujétese fuerte. 
  • Le aseguro que nada me pasara. 

Al coche le costó un poco encender pero cuando lo logro sentí que todo en mi estomago se revolvía como un buen guiso -Estas sensaciones me mantienen de pie- saque mi cámara que por poco se me cae del camión de no ser por la cinta que la mantenía sujeta a mi cuello la hubiese perdido. Es que con tanto boicoteo era imposible mantenerse quieto, tome un par de fotos algunas medio borrosas otras perfectas, ante un brinco realmente descontrolado me golpee uno de mis costados con el barandal del camión, me dolió un poco pero ignore ese hecho y seguí emocionada sintiendo la brisa en mi rostro, tenia que sostener mi gorra en ocasiones evitando que el viento la tirase de mi cabeza al barrial que quedaba tras nosotros. Luego de un buen rato rodando el carro por fin se detuvo -AY OTRA VEZ, OTRA VEZ- pensé mientras me bajaba. 

  • Y ahora? -le pregunte al señor que me ayudaba a bajar- 
  • Deberá caminar aproximadamente unos 500 metros y vera un pequeño campamento. A su lado izquierdo un poco alejado estarán las cabañas del pequeño poblado. Si sigue el rio llegara fácil. Aunque le recomiendo llevar un corazón fuerte. 
  • Créame que lo llevo, gracias! Cuanto le de... -me interrumpió- 
  • Esto no lo hago por el dinero sino porque se que si ustedes nos ayudan podremos recuperar lo que fuimos hace mucho tiempo. 
  • Tenga, con esto podrá comprar mas gasolina y algo de comer para usted y su familia. 
  • -El señor bajo la cabeza visiblemente apenado yo solo pude colocar mi mano en su hombro haciendo que el volviese a verme-  No se preocupe, todo estará bien. 
  • Gracias, Dios la bendiga. 
  • Sigo por el río? -pregunte sonriente el asintió y así le di la espalda y camine- 

Me detuve un par de veces ya que se me hacia muy difícil respirar, creía que me desmayaría me tenia que sostener sobre los arboles, en esos momentos le agradecía a Kelly ese toque de madre que tenia hacia mi, guardarme una botella de agua me sirvió de mucho. Luego de media hora caminando por fin llegue a la pequeña aldea, vi un par de niños jugando con tierra, y otros con unos quienes de batas blancas -los doctores- una abuelita que estaba sola sentada a las afuera de lo que parecía su casa, tome mi cámara y le saque un par de tomas a la pobreza, miseria y hambruna que abundaba en el lugar, luego saque mi grabadora y comencé a grabar la primera historia.  


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