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Fecha: 31-Ago-16 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Recogiendo a un amigo en el aeropuerto

Sincahonda
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Tiempo estimado de lectura: [ 14 min. ]
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Un amigo vuelve de vacaciones y le damos la bienvenida como se merece. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Mi mujer descansaba a mi lado en la cama, sudorosa y agotada, le resbalaban gotas de sudor por su cuerpo después de la sesión de sexo que habíamos tenido, me miraba con esa sonrisa de satisfacción que se le ponía cuando no deseaba más en ese momento, yo por mi parte me costaba hasta respirar, tenía la mirada perdida en el techo de la habitación, estábamos exhaustos y tampoco teníamos mucho que decir, acabamos de incorporar a nuestras vidas un consolador, aunque mi mujer al principio fue algo reacia pero finalmente y con mucho dialecto la convencía de probarlo, y por los resultados había sido un éxito.

Jorge- Ves cómo te iba a gustar.

Cristina- ¿Cómo sabes que me ha gustado?

Jorge- Por la sonrisita esa que se te pone cuando estas completamente saciada.

Cristina- A mí no se me pone esa sonrisita.

Jorge- No que va, ¿Qué será lo siguiente que quieres probar?

Cristina- Yo estoy feliz con lo que tengo.

Me dio un beso y nos dormimos inmediatamente, no había fuerzas para más.

Al día siguiente hacía tanto calor como el anterior, Agosto estaba terminando pero no se notaba en la temperatura, hoy tenía que ir a recoger a mi mejor amigo al aeropuerto lo que hacía la mañana más coñazo si cabe, mi amigo llegaba de sus vacaciones en Grecia, donde había pasado un mes entero, y seguro que me contaría todas sus experiencias allí.

Estuve esperando en el aeropuerto más de una hora, hasta que apareció por la puerta moreno como un tizón con su maleta al hombro buscándome por la puerta de salida, le saludé con la mano en alto hasta que me vio, se acercó a mí y me dio un abrazo junto con unas palmadas fuertes en la espalda.

Vito- ¡Que pasa tío!

Jorge- ¡Que pasa macho!, ¿Qué tal por las islas griegas?, ¿Has conquistado a muchas Helenas?

Vito- Que va, no se ha dejado ni una, eso si el sitio es espectacular macho, un montón de playas desiertas para ti solo, unos paisajes…, Cristina y tú tenéis que ir para ya.

Jorge- Bueno ahora nos cuentas, ¿vendrás a cenar a casa no?, así puedes descansar del viaje.

Vito- Bueno ya que te pones.

Jorge- Ya verás, Cristina ha preparado un pescado al horno de rechupete.

Llegamos a casa, y se fue directo para el sofá donde se dejó caer con un gran bufido, yo por mi parte me dirigí a la cocina para sacar 2 cervezas, vi que el horno ya estaba apagado y supuse que Cristina había ido a la piscina o estaría tomando el sol en el jardín.

Jorge- Toma tío.

Vito- Gracias macho, no sabes cómo he echado de menos la cerveza de aquí.

Jorge- ¿Quieres un bañador?, Cristina estará en las piscina y yo me voy a poner el mío.

Vito- Bueno no me vendrá mal, así miro a ver si hay alguna vecina tuya de buen ver.

Me fui para la habitación, me puse el bañador y cogí uno para Vito, volví al salón lanzándole el bañador y me senté en el sofá a disfrutar de la cerveza mientras le esperaba. Cuando volvió agarramos cada uno nuestra cerveza y salimos por el jardín en dirección a la piscina, donde como supuse se encontraba cristina en la hamaca tomando el sol.

Vito- Hola Cristina, madre mía que guapa estas.

Cristina- ¡Hola!, calla anda, tu sí que vienes moreno, ¿Qué tal las vacaciones?

Vito- Maravillosas, luego os enseño las fotos, te van a encantar.

Jorge- Eso espero, por cierto, se va a quedar a cenar.

Cristina- No hay problema, hay pescado para varias personas, si quieres te puedes quedar a dormir.

Vito- No creo, ya sabes que como en casa en ningún sitio. ¿Cómo está el agua?

Cristina- Esta muy buena, con el calor que hace…

Jorge- Pues no se diga más.

Me metí en la piscina de un salto de cabeza y me hice unos largos mientras Vito se tumbaba en la hamaca que tenía mi mujer al lado para tomar el sol mientras hablaban. Cuando paso un rato ya estaba cansado de hacer largos y estaba apoyado en una pared de la piscina, Vito se metió en ella.

Vito- Joder macho, que bien le sienta a tu mujer el bronceado.

Jorge- ¿Esta guapa eh?, no vas a ver ninguna vecina que este mejor.

Vito- Ya veo ya, solo hay niñas o señoras mayores.

Jorge- ¿Tal mal te fue en Grecia?, te veo algo desesperado.

Vito- Pues sí, conocí a bastantes chicas, pero ninguna quiso saber más de mí que cuatro bailes.

Jorge- Bueno eso es que estas en baja forma.

Me lancé sobre él y le hice una aguadilla, el me respondió con otra empezando así una guerra en el agua, estuvimos un rato así hasta que el socorrista nos llamó la atención, por lo que decidimos salir del agua.

Cristina- ¿Ya os han echado la bronca?

Jorge- Sí.

Cristina- Sois como niños.

Jorge- Bueno nosotros nos vamos para dentro, Vito quiere enseñarnos las fotos del viaje, ¿Te vienes?

Cristina- Me pegó un chapuzón y voy.

Regresamos a casa y saqué 3 cervezas mientras venía mi mujer y Vito enchufaba un Pendrive en la televisión, nos sentamos en el sofá y fueron pasando las fotos, vimos su estancia en Santorini, Miconos, Isla de Cos, Zakynthos… la verdad es que los lugares eran preciosos.

Cristina- Que sítios mas bonitos.

Vito- Preciosos, y la comida era magnifica, tenían unas salsas de yogur y unos quesos frescos que estaban buenísimos.

Jorge- Pues es verdad que tenemos que ir.

Vito- Ya te lo dije, es un sitio increíble.

Cristina- ¿Y la fiesta que tal?

Vito- Bien, tienen una bebida típica de allí, se llama Ouzo y no veas como pegaba.

Cristina- A saber a cuántas emborrachaste.

Vito- A ninguna, como le dije a Jorge ninguna me hizo caso, me he tirado un mes a pan y agua.

Cristina- Bueno no te preocupes, aquí ya sabes que aquí te hacemos mas caso las chicas.

Terminó el pase de fotos, Cristina se levantó y recogió las cervezas que ya estaban acabadas, mientras ella fue a la cocina yo preparé la mesa para cenar con la ayuda de Vito, no tardamos ni 5 minutos cuando Cristina aparecía en el salón con la bandeja del horno lleno de pescado.

Vito- ¡Joder Cristina!, esta buenísimo.

Cristina- Muchas gracias Vito.

Vito- Me tienes que pasar la receta.

Cristina- Claro que sí, luego te la apunto.

Terminamos de comer y recogimos la mesa, cuando estábamos sentado en el sillón Vito sacó de la maleta una botella de Ouzo.

Vito- Mirar, os he traído una botella de Grecia.

Jorge- Huy, voy a sacar unos vasos y vamos a probarla.

La verdad es que sabía cómo un orujo, pero más dulce y con un toqué a regaliz, no sé cómo pasó pero la botella se acabó sin darnos cuenta, y lo que es peor, en cuanto me levanté para ir al baño noté sus efectos en mi de una manera enorme, de hecho casi me caigo.

Vito- ¿Pega fuerte eh?

Jorge- Joder, quién lo iba a decir.

Cristina- Pues no bebas más.

Pasamos un rato entre risas y al final se hizo tarde.

Cristina- ¿Te vas a quedar a dormir?

Vito- Pues al final si, s eme ha hecho tarde y no quería pero…

Cristina- Bueno, subo a prepararte tu habitación y ya me quedo en la cama que estoy cansada.

Me dio un beso y se marchó por las escaleras.

Vito- Bueno pon algo en la tele ¿no?

Jorge- ¿Qué quieres que ponga?

Vito- ¿No tenías el canal porno?

Dicho y hecho, puse el canal porno donde ponían películas todo el día, justo en ese momento una chica le realizaba una mamada al chico.

Vito- Joder, que bien lo hace.

Jorge- Mi mujer lo hace mejor, esa tiene mucha pose te lo digo yo.

Vito- Ya claro…

Jorge- Ya verás.

Me levanté y enchufe el disco duro donde guardaba un video que tenía con mi mujer, miré por las escaleras y parecía que ya estaba acostada, busque dentro de la carpeta indica y le di al Play. En el video aparecía mi mujer con un conjunto negro precioso, mientras yo la grababa tumbado en la cama, ella se subía a la cama y se acercaba a gatas hasta pararse enfrente de mi polla, y sin dudarlo se la metió en la boca mientras miraba a la cámara.

Vito- Joder, pues tienes razón, que suerte tienes.

Jorge- No te imaginas cuanta…

Vito no dudo ni medio segundo y se sacó la polla de los calzoncillos y sé empezó a pajear.

Vito- ¿No te importa verdad?

Jorge- No te preocupes disfruta.

Le dejé solo en el salón y subí para la habitación, allí estaba mi mujer despierta leyendo un libro con un camisón puesto de seda, de esos que se transparentan de los finos que son.

Cristina- ¿Ya te has cansado de estar abajo?

Jorge- He dejado a Vito con sus “cosas”.

Cristina- ¿Qué cosas?

Jorge- Ya sabes cosas de hombres.

La pudo la curiosidad y se levantó en silencio para asomarse por las escaleras, se quedó allí un rato mirando hacia el sofá, según el tiempo que paso estoy convencido que le vio terminar, luego miro hacía la tele y se volvió a la habitación con cara de mala leche.

Cristina- ¡Le has puesto nuestro video!

Jorge- Tú has tardado mucho en darte cuenta.

Cristina- ¿Qué tiene que ver?, ¿Cómo se te ocurre?

Jorge- Me dio por ahí, pusimos una porno donde una chica le hacia una mamada a otro y le dije que tú lo hacías mejor, de todas maneras no es para ponerse así, ¿te ha gustado verle pajearse?

Cristina- ¿Por qué me iba a gustar?

Jorge- Porqué le has visto hasta el final.

Cristina- Bueno, me dio curiosidad, no creí que de verdad se estuviera pajeando.

Jorge- En cuanto el puse tu video se bajó los calzoncillos.

Cristina- No me lo puedo creer la verdad.

Me acerqué a ella y la di un beso mientras la acariciaba la espalda a través del camisón de seda, ella rápidamente metió sus manos dentro de mis calzoncillos buscando mi verga.

Jorge- Que rapidez, parece que algo te puso cachonda.

Cristina- Cállate.

Jorge- La tiene grande eh, por eso estas así.

Cristina- Sí que la tiene grande sí.

Finalmente me bajó los calzoncillos y me dejó desnudo, yo me senté al borde de la cama y ella se arrodilló ante mí y empezó a pajearme con una mano mientras que con la otra se la llevaba a la entrepierna y se empezó a masturbar, tiró para abajo todo mi pellejo dejando mi capullo totalmente al aire y se lo metió en la boca todo lo que pudo, noté como mi polla dio con su campanilla y su lengua me recorría el tronco dentro de su boca, repetía el proceso a buena velocidad, mientras que con su mano ahora desocupada me masajeaba los testículos. Yo lo único que podía hacer era agarrar su cabeza y dejarme hacer.

Pasados unos diez minutos dejé caer mi espalda sobre la cama, Cristina se incorporó y se sentó sobre mi polla que se introdujo del tirón dentro de ella, que solo alcanzó a soltar un breve gemido, yo alcé las manos y empecé a amasar sus enormes pechos y jugaba con sus pezones pellizcándolos y tirando de ellos, mientras ella me cabalgaba con fuerza y se masturbaba.

Jorge- Que cachonda te ha puesto la polla de Vito.

Cristina- Sí que me ha puesto, la tiene muy grande.

Jorge- Seguro que él se muere por estar aquí.

Cristina- ¿Te gustaría verme con otro hombre?

Jorge- Me gusta ver la sonrisita esa que se te pone cuando estas completamente saciada.

Pegó un enorme gemido mientras sus piernas temblaban sobre la cama y se corría entre espasmos y gemiditos, yo no pude aguantar más y descargue dentro de ella mientras tiraba de sus pezones hacia mí. Se dejó caer a mi lado mientras me acariciaba el pelo y el semen salía de su vagina.

Cristina- ¿Hablabas en serio?

Jorge- A mí ya sabes que no me importa probar cosas nuevas siempre y cuando las hagamos juntos, si quieres realizar un trío por mí no hay problema.

Cristina- No sé, la verdad es que me da palo, ¿Qué pensará de nosotros?

Jorge- Que va a pensar, no hay nada de malo en ello.

Me levanté y me asomé a la escalera, Vito se había puesto otra vez el video de Cristina y se estaba masturbando otra vez.

Jorge- Mira, se ha puesto tu video por su cuenta, solo tienes que bajar y sorprenderlo.

Cristina- ¿Ahora?

Jorge- Claro, se tu misma.

Cristina bajó en silencio, y dado que solo la televisión emitía luz, cuando Vito se quiso dar cuenta era tarde, tenía a Cristina enfrente con su camisón dirigiéndose hacia él en pleno acto, Cristina ni corta ni perezosa se sentó al lado de él.

Cristina- ¿Te gusta el video?

Vito- No…

Cristina- ¿No?, yo al verte así pensé que sí. – Dijo mientras le señalaba la polla.

Vito- Bueno si me gusta pero no era mi intención que…

Cristina- … que ¿te pillará?, tranquilo no pasa nada, ¿Quieres que te ayude?

Vito- ¿Cómo?

Cristina- ¿Qué si quieres que te ayude?, verás te he visto desde arriba y debo decir que me has impresionado.

Vito- Yo no sé qué decirte…

Cristina se puso de rodillas delante de él y sin darle tiempo de reacción se metió la polla en la boca, la verdad es que me impresionó mucho, decidí ir bajando por las escaleras despacio mientras contemplaba el espectáculo, Vito no sabía qué hacer, estaba desconcertado y no sabía si parar a Cristina o dejarse hacer, por su parte Cristina se entregaba a él, intentaba meterse toda la polla en la boca pero era demasiado grande y no le cabía, subía y bajaba su cabeza a bastante velocidad. Cuando llegué abajo Vito se había dejado hacer y tenía los ojos cerrados mientras apretaba la cabeza de Cristina contra su polla.

Llegué a ponerme detrás de Cristina sin que Vito se diera cuenta, la agarré de la cintura y la puse a cuatro patas para que pudiera seguir con su excelente trabajo en la polla de Vito, me situé detrás de ella y de un solo empujón le metí la polla hasta el fondo, lo que provocó que Vito se diera cuenta de mi presencia, no dijo nada, tan solo se puso de pie y empezó a follarse la cabeza de Cristina, no tardamos nada en compenetrarnos y en seguida se empezó a escuchar una especie de gemidos que emitía Cristina con la polla de Vito en la boca.

Cuando llevamos un rato así, saque la polla de Cristina y esta se separó de Vito, Este se sentó en el sofá y mi mujer se sentó en él mientras echaba la cabeza para atrás y soltaba un gran gemido, empezó a subir y bajar mientras que con un brazo rodeó su cuello y con la otra mano le acercó un pecho a la boca de Vito que no dudo en metérselo en la boca, mi mujer cabalgaba la polla de Vito excitada como nunca, por lo que decidí ir a la cocina en busca de mantequilla, me unté la polla y volví al salón encontrándolos en la misma postura.

Me puse delante de Cristina y puse mi capullo en la entrada de su coño y en contacto con la polla de Vito y empecé a empujar, mi mujer abrió las piernas todo lo que pudo para ayudar la penetración, me costó un mundo pero logré meterle el capullo cuando ella pegó un chillido, me miró con cara de deseo y seguí introduciendo mi polla hasta que mis huevos se toparon con los de Vito, dejamos durante un par de segundo nuestras pollas en el coño de mi mujer y empezamos a bombear, Vito la sacaba cuando yo la metía y viceversa, mi mujer no dejaba de gemir y de gritar, hasta que no pudo más y se dejó vencer sobre Vito.

Jorge- Cariño, así Vito no puede penetrarte bien.

Cristina- No puedo más.

Jorge- Levántate, que Vito te va a coger en volandas-Cristina se levantó junto con Vito, se puso de frente y le abrazó, mientras Vito la levantaba sobre él y la empezaba a follar en el aire.

Jorge- Ahora no te muevas.- Yo me puse detrás cogí la mantequilla, me unté otra vez la polla y puse mi capullo en la entrada de coño, Vito que lo vio todo dejó caer de golpe a Cristina hasta la base de su polla, ella nos abrazó a cada uno por el cuello y empezamos a percutirla, esta vez entrabamos y salíamos a la vez, mientras ella gritaba y gemía de placer, no tardó mucho en correrse en esa posición.

La bajamos y se quedó de cuclillas pajeándonos a los dos, primero se corrió Vito, que con el primer gemido mi mujer se lanzó a su polla y se la metió en la boca, Vito descargó y mi mujer se lo tragó todo, luego se giró hacia mí y me empezó a hacer una mamada con furia, no aguanté más de 4 vaivenes y me corrí también.

Cristina- Ahora si me voy a dormir. Dijo mientras desaparecía por las escaleras.

Vito- Tío no ha sido culpa mía ella se me abalanzó.

Jorge- Lo sé, lo vi en directo, bienvenido de vuelta.

Volví a mi habitación y allí estaba ella, dormida con la sonrisita esa que se le pone cuando está completamente saciada.


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