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Fecha: 01-Sep-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo Oral

Antojo cumplido.

Melissa
Accesos: 20.576
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Tiempo estimado de lectura: [ 3 min. ]
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Una amiga me contó la experiencia del sexo oral con su novio, la verdad es que me antojo mucho... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Ahí estaba yo, en cuclillas, con la blusa desabotonada y las tetas de fuera, grandes y redondas, ofreciéndose. Mi boca, ocupada en lamer y lamer hambrienta de leche; era un falo divino, grande, grueso, bordado de venas exaltadas de excitación, yo seguía, paseando mi lengua de la base del pene al glande, allí me detenía y poniendo especial atención, succionadaba lentamente y escupia para luego metermelo todo a la boca y comenzar un viene y va, hasta topar a mi garganta y arquear de tenerlo tan dentro, lleno de mi propia saliva, con una mano masturbana ese delicioso pene, y con la otra me tocaba los senos y, ocasionalmente, la vagina; solo estaba detenida con el marco de la puerta y él, con su mano, tomaba mi pelo para mentenerme en esa posición. Ya no aguanto más, su pene estaba tan lleno de mi que comenzo a pegarme con el en la cara, lo repartia por todos lados, como jugando, y yo intentaba lamerlo y chupetearlo, estaba a punto de venirse, así que jaló mi cabello y me puso un poco más arriba, su pene se hundió en mis senos excitados, mis pezones estaban duritos, asiosos, se vino sobre ellos, repartió su rica leche en  ellos, y yo lamía de manera intercalada a cada uno para poder probar un poco. Me miró, miraba como lamía mis senos desesperada por probar su leche caliente, se apiadó de mí y me metio a la boca el miembro, agitándolo dentro, una vez, dos veces, metía y sacaba a gusto de mi boca, finalmente él mismo lo escupió, me pidió que hiciera lo mismo, mientras me manoseaba las tetas, aún yo hincada, él se puso frente a mi y lamio mis senos con gusto, pero yo moría por más leche. Así que suplique, le rogue por más...

Me dio un poco más de ese miembro lleno de venas, segui lamiendo como perra en celo, no podía parar, lamía por debajo, me metía sus testiculos dentro de la boca y los acariciaba lentamente con la lengua, y chupaba con maestría, succionaba, de poco en poco, lamía y tiraba de su pene esperando que nuevamente se desbordara. Metió entonces sus manos a mi vagina húmeda, me hacía gemir muchísimo, pero no dejaba de mamarle el pene, mis jugos brotaban ya con facilidad pues estaba súper calientita, llenó sus dedos de mis jugos, detuvo un momento mi felación, para ofrecerme lamer sus dedos y así lo hice chupe uno a uno, sin dejar huella de mis jugos, y de inmediato retome a mamarsela con furia, cada vez más rápido, comenzó a gemir, y yo con él. Comenzó a salir ¡Al fin! Su exquisita leche, bebi con gusto, lamí lo que iba quedando, de poco en poco, fui limpiando su pene lleno de semen y lo devoré todito, tiró nuevamente de mi cabello y me puso en cuatro patas, todavía estaba saboreando su espesa nata, perdida en mi calentura; me tomó por los senos, y me penetro con violencia, grité, en un primer momento, por placer... recibí su embestida como nunca, pareciamos un par de animales, me cogía con fuerza, jaló mi cabello, me la metía cada vez más duro ¡Qué placer! De nuevo, me dio la vuelta, le quede de frente y me volvió a meter la verga a la boca, húmeda de mis jugos, la metió hasta el fondo, agarró mi cara y la pego a su pene, yo lamía y trataba de despirar, hilos de saliba brotaban, chupaba como una loca, mi naríz comezaba a ponerse roja, pero yo necesitaba seguir lamiendo el suculento miembro, tragaba todo sin importar nada. Comenzó a masturbarse, se daba con rápidez, y yo me concentre en sus testiculos, succionaba y chupaba, repasaba mi lengua sobre el escroto y por detrás, despacito, dejando bien húmedo, con mi mano sujetaba y masajeaba las bolas, uno de mis dedos lo paseaba en el pirineo, volvió el pene a mi boca, su vaivén de cadera marcaba el ritmo de mi cabeza, movimientos bruscos, entrando y saliendo el pene de la boca...el glande, rosado, escupe el chorro, recibí gustosa esos proyectiles, era mucha leche, mi cara se lleno de ella, mi boca, mi cabello...comí el quedo dentro, lamí todo lo que pude, estaba feliz.

Me puse de pie, satisfecha, él se quedo aún tumbado, quedamos de repetir otra ocasión las clases extras en su materia, esa mañana obtuve un 10 en mi primer extraordinario y sacié mi antojo.


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© Melissa

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