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Fecha: 13-Sep-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

Una relación con mucho futuro.

CARTUZ
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Tiempo estimado de lectura: [ 32 min. ]
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Encontrar una mujer, ya sea joven o madura, que este en la misma onda, es algo que no hay que desaprovechar, pero mucho menos cuando notas, sientes, que le encanta gozar y que no tiene límites, que todo lo quiere probar, hasta sus más recónditas fantasías. La pregunta es… ¿ESTARA DISPUESTA HA REALIZAR LAS MIAS? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

No mires al pasado, lo que cuenta es el presente. No hagas caso a la gente, haz lo que creas conveniente. Recuerda… no eres mejor ni peor… eres simplemente TÚ.

 

Cuando nos encontramos el primer día de trabajo, quería saber que me contaba Noemí de lo sucedido después de mi marcha. Pero era difícil estar a solas. Hablando de lo pasado en el fin de semana, conversaciones típicas de los lunes, tanto Joana como Fabiola, dijeron que un fin de semana normal, lo que quería decir seguramente que aburrido. Pero Noemí mirándome con picaresca, dijo que ella había pasado un fin de semana como hacía mucho que no pasaba y esperando pasar otro igual. Oír eso me alegró.

                Me alegro porque las relaciones con las demás mujeres cuanto menos eran complicadas. Mi tía Marisa me rehuía y lo notaba. Con Iris complicado por no tener con quien dejar sus hijos, Neus desde que la trasladaron estaba desaparecida. Dolors y Carmencita, sus horarios y los míos eran bastante incompatibles, pero además con Dolors eran más que complicados. Así que al oír esa predisposición de Noemí y contando con Zuza y familia la cosa podía estar de momento bastante bien. Pero me sacaron de mis gratos pensamientos, cuando nos comunicaron que la presentación oficial del proyecto sería el sábado noche en una cena, a la cual asistiríamos todos y donde podíamos llevar un acompañante. Todo estaba muy bien, pero eso suponía estar toda la semana preparando sin descanso esa presentación.

                Estuvimos toda la semana haciendo más horas que un reloj y repartiéndonos la presentación entre los cuatro. Todo el mundo llevaría a sus respectivas parejas. A excepción de los que no teníamos pareja que éramos Fabiola y yo. Pero ella dijo que vendría con ella su hermana, así que era yo el único que iría solo, tampoco me preocupaba. Me habían estropeado ese fin de semana, pero trataría de aprovecharlo. El miércoles había que entregar la lista de acompañantes. Esa misma mañana subió a nuestra plata Álvaro, que me venía a pedir que le pusiera el como acompañante, exactamente me dijo… “Es que yo no estoy invitado y ya sabes que es bueno que te vean, estar en la pomada” y no lo dude dije que sí, porque me caía bien y porque si podía hacer un favor porque no hacerlo.

                Llegamos al viernes, cansados, toda la semana habíamos estado mañana y tarde, sin horario hasta dejar todo bien preparado y el viernes cuando salimos, por cierto muy tarde, nos despedimos deseándonos que descansáramos bien para lo que nos esperaba al día siguiente. El sábado me levante tarde y había descansado bastante bien. Al salir a la calle me encontré a Milenko y Zuza, los cuales me dijeron de pasarme esa noche por su pub, les dije mi situación pero que no lo descartaba. Y así quedo la cosa. El día trascurrió de lo más normal. A las 20,00 horas empezaba el acto, que según la programación tenía que acabar a las 21,30 que era la hora de inicio de la cena.

                El sitio elegido era uno de los mejores hoteles. Yo iba con traje y corbata como no podía ser de otra manera. Cuando vi a mis compañeras, se veía claramente que además de pasar por la peluquería, se habían vestido de lo más sugestivo, estaban todas para comérselas. Estaban todas en un grupito con sus respectivas parejas. Nada más acercarme a ellas, Noemí rauda y veloz, me “presento” a su marido. Luego Fabiola me presento a su hermana, que estaba físicamente muy bien, debía de ser más joven que ella, pero había algo que me repelía, no me gusto, mi instinto me decía que había algo raro. La última fue Joana que me presento a su marido, que, si lo había visto alguna vez por el edificio, pero era un tío muy estirado. Totalmente distinto a su mujer y tendría ya los 50 años. Pero lo que más me llamo la atención fue que sin venir a cuento, me dejo claro que él era director adjunto de un determinado departamento, fue como cuando un perro marca con su meada el territorio. Pero por lo que se ve, no pilló a nadie por sorpresa, me limite a hacer una mueca de no entenderlo y vi como su mujer, miraba con cara de estar avergonzada.

                Yo no sé cómo estaban ellas, pero yo estaba muy nervioso, eso de hablar en público me costaba. Pero al final el resultado fue muy satisfactorio, a pesar de que se nos notó el nerviosismo. Álvaro apareció a la hora de cenar, no es que no hubiera estado, es que había estado pululando por ahí mientras estábamos con la presentación. En nuestra mesa que era para ocho personas, estábamos juntos mis compañeras y yo. Los únicos incomodos eran el marido de Joana, Gaspar, que le debía parecer muy bajo estar sentado con la plebe y Álvaro que no le gustaba Gaspar, ya se conocían. Pero me llamo la atención lo bien que lo trataba Gaspar, lo trataba como si fuera un hijo, con mucha condescendencia. Durante la cena se notaba que había buen rollo entre Ferrán, Álvaro y yo. Lo que me decía que esa noche iba a estar todo muy bien con Ferrán y Noemí.

                Pero antes de llegar a los postres, Gaspar que ya llevaba un rato dándonos un discurso, paro de darlo y nos sugirió el ir a tomar una copa al terminar, bueno más que una sugerencia sonaba como una orden y poco me equivoque porque Noemí y Fabiola, las dos con no muy buena cara dijeron que sí. Mi cabeza actuó con agilidad diciendo que yo pasaba de la copa, que me iría a ver a unos amigos, podía haber puesto una y mil disculpas, pero quise dejar clara mi posición. La cara de los allí presentes fue de espanto. Pero la de Gaspar en un principio fue más bien de contradicción para transformarse en cólera. Álvaro que se dio cuenta, antes de que nadie pudiera decir nada, me dijo… “Carlos acompáñame, que te presente a mis padres, que te quieren conocer” algo que me llamo la atención, no el que interrumpiera a Gaspar, si no que sus padres estuvieran allí.

                Llegamos a una mesa donde había bastantes gerifaltes. Se levantó un matrimonio, el un hombre enjuto, muy alto, de pelo canoso, prácticamente blanco, de unos 55 años, se llamaba Federico. Ella una mujer rubia con mechas, cerca del 1,70, generosa en carnes, pero muy bien puestas y con unos ojos azules que era imposible no mirar embelesado, se llamaba Margarita, pero dijo que mejor le llamara Marga. Difícil saber la edad. Fueron muy amables conmigo y le dijeron a su hijo, que algún día me llevara a comer a su casa. Yo les di las gracias y como les trataba de usted, me dijeron que, de eso nada, que nos les hiciera más viejos, riéndonos todos. Cuando volvíamos a nuestra mesa, le pregunté a Álvaro que quienes eran sus padres, contándome que su padre era un cargo externo del consejo, algo que no entendí bien. También me entere que la madre tenía 50 años y el padre 63. Y sin venir a cuento también me conto que su padre se divorció y se casó con su madre que era su secretaria, por eso la diferencia de edad, ya sabes… me dijo.

                Como cambian las cosas, cuando nos sentamos nuevamente en nuestro sitio, el estúpido de Gaspar, pregunto a Álvaro por sus padres y este le contesto… “Pues un poco pesaditos para no variar, esperando cuando vamos a comer Carlos y yo a casa, que les ha caído muy bien” fue oír eso que Álvaro dijo con toda intención y mirarme con buenos ojos el “pelota” de Gaspar. Paso a tratar de convencerme para ir a tomar la copa con todos, pero mi cabeza ya estaba en otro sitio. Incluso mando a su mujer a tratar de convencerme, por la carilla que traía en otro momento hubiese aceptado, pero al final le dije… “No te ofendas Joana, tú me caes muy bien además de otras cosas, pero tu marido…” ella con cara triste me dijo… “Ya sé lo que quieres decir, pero al final es un tontorrón, es buena persona, pero cuando le sale esa vena de superioridad, es insoportable, lo sé, pero otra vez espero que coincidamos” a lo que le conteste… “Si otra vez seguro que si”

                En el momento que pude me despedí de todos, la cara de Noemí y de Ferrán tenían un rictus de enfado total. Miraban a Gaspar como matándole con la mirada. En la calle cogí un taxi y le di la dirección. Llegue al lugar y esperando ver letreros indicativos del local, algún luminoso, algo. Pero no vi nada, hasta que llegué a una puerta, que parecía más la puerta de una vivienda que la de un pub, era de color verde malaquita. Al lado de la puerta en una pequeña placa venia el nombre como un club privado. Llame a la puerta y me abrió una mujer de unos 30 años y detrás de ella como protegiéndola un tiarrón tan grande como yo, que era todo músculos, como Milenko. Di las buenas noches y no me dejaron decir más, ya que la mujer me indico que era un club privado y exclusivo para parejas socias. Viendo que me cerraban las puertas sin más, pregunté rápidamente por Milenko y Zuza, entonces me preguntaron quién era y les dije que Carlos que me estaban esperando. Ella me dijo que un momento y se metió dentro, quedándose puesto de tal manera que imposibilitaba mi entrada. Vino Zuza y me hizo pasar, una vez cerrada la puerta me dio un buen morreo y luego con una mano me limpio el pintalabios que me dejo en la boca.

            Entramos dentro del local y menudo local, estaba montado a todo lujo y con mucho gusto, por lo menos lo que estaba viendo en ese momento. Una vez en la barra me di cuenta de que todo el mundo me miraba, entre otras cosas porque era el único que había con traje y corbata. Ella le dijo algo al oído de la camarera y al rato tenía un vaso de tubo con hielo, con lo que parecía un whisky, algo que me pareció extraño, pero riéndose Zuza me dijo al oído… “Tranquilo es mosto, que aquí queda mejor que se crean que tomas algo de alcohol.” Me hizo gracia que lo hubiera tenido preparado. Ella me agarraba del brazo y le pregunte por Milenko, diciéndome que había habido problemas en otro local y le toco ir para solucionarlo. Luego con sonrisa maliciosa me dijo que, si quería quitarme la chaqueta y la corbata, para estar más cómodo y sobre todo para dar envidia a más de una “amiga” de las que están por aquí. Ya que aquí no entran chicos solos. Salvo días concretos en que se hacían fiestas muy particulares.

                Y era verdad porque se debió de correr la voz, porque apareció más gente en la zona en la que estábamos. Pudiendo detectar muchas miradas cómplices entre otras mujeres y Zuza. Por cierto, algunas mujeres iban en toalla solamente, que la llevaban sujetas desde el pecho, por lo que no se veía nada, pero había alguna que la llevaban a la cintura, dejando los pechos al aire. Me estaba gustando lo que veía, aunque sabía que, si hubiera llegado antes, todo estará mejor. Pero, aunque era tarde sabia seguro que tenía asegurado todo con Zuza, que no paraba disimuladamente de tocarme mi paquete por encima de mi pantalón. Ella me susurraba que yo era el semental de allí, que de las que veía cual era la que más me gustaba, que si me gustaría follar con alguna en concreto… todo eso que oía y veía me estaba poniendo muy “BRUTO”

            Me hizo fijarme en una pareja en concreto, que estaban sentados en un esquinazo y que nos miraban sin cesar. Ella me decía que era una parejita que venían todos los fines de semana, pero que eran indecisos, que nunca habían estado con nadie, pero que les gustaba mirar y que les mirasen. Me dijo que estaba encaprichada de ella, que en esa timidez seguro que había una mujer muy fogosa. Que ya habían terminado, porque él se corría enseguida y una vez que eso ocurría se solían ir, pero que lo extraño era que cuando he llegado yo, se han sentado y no nos quitan ojo. Yo no podía opinar mucho, porque desde donde yo estaba, no se les apreciaba mucho con la poca luz que había. Pero notaba a Zuza muy decidida. Me dijo que no me fuera a comprometer con nadie de momento, que iba a tantear el terreno.

            Me dejo solo en la barra y fue revisando cosas como imagino que debía ser habitual en ella al ser la dueña del negocio, además también se paraba con algunas parejas y en algunos casos notaba como hablaban de mí, por la forma de mirarme que tenían. Me sentía como si estuviera en un escaparate. Pero no me molestaba. La perdí de vista porque se metió en otra zona. Pero volvió a aparecer y al hacerlo paso por donde estaba la pareja y hablaba con ellos, incluso se sentó en un momento dado. S levanto y la vi venir sonriendo, entonces me dijo… “Que sepas que hay más de una candidata que quiere conocerte, pero si te parece quiero presentarte a la pareja de antes” yo le dije que adelante pero que no me comprometía a nada.

            Cuando llegamos los vi con más claridad, tenían cara de estar cortados. Pero Zuza tenía muy buen gusto, ella tendría un par de años más que yo y el sí era bastante mayor que ella, pero tampoco algo exagerado. Al llevar toalla, no le tapaba todo lo que debiera y las piernas las tenía muy hermosas. Igual que los labios tan carnosos que tenía. La que fue rompiendo el hielo era Zuza, que se le notaban las tablas en esos asuntos. Estábamos sentados en dos asientos que hacían una forma de L, quedando yo cerca de ella, donde se tocaban nuestras rodillas. Zuza hablaba muy distendidamente con ellos y dando naturalidad a todo. Como a los 15 minutos ya hablábamos todos de una manera normal. Fue cuando Zuza llamo a la chica que abrió la puerta y le dijo que me diera una toalla, que le había dicho antes que quería estar más cómodo. No me quedo más remedio que acompañarla y ponerme la dichosa toalla. Ya estábamos los tres igual, porque Zuza, aunque estaba vestida de una manera explosiva y dejaba ver mucho de su cuerpo, no tenía puesta toalla. Zuza se tuvo que asentar por una llamada. Cuando nos quedamos solos, el hombre que prefirió no darnos el nombre, aunque yo si deje que me llamaba Carlos, me dijo, que el sitio estaba muy bien, que tenía mucha clase, pero que a su mujer le parecían demasiado mayores los hombres y además que no habían coincidió con ninguno que le gustara. Yo les dije que lo entendía, que nadie se debía ver en la obligación de hacer nada que no quisiese.

            Mientras nuestras rodillas se rozaban y yo apretaba sobre la de ella, aceptándolo ella de buena gana, pero siguiendo muy cortada. Notaba que había buen rollo entre los tres, mientras hablaba con él, ya que ella poco hablaba, como si fuera de lo más normal, mi mano se posó en su rodilla y la acariciaba con mucha suavidad. Viendo que el aun viendo lo que yo hacía, seguía hablando con naturalidad, empecé a subir mi mano tocando su muslo. Esta vez sí hubo respuesta y fue por parte de ella, que puso su mano sobre la mía, impidiéndome continuar. Pero no me la quito del sitio. Por lo que seguí acariciando hasta donde marco el límite. El me pregunto si yo conocía las instalaciones, cuando iba a decirle que no, llego Zuza y fue ella la que contesto, diciendo que era la primera vez que iba, que yo era de fuera. Entonces el como con interés, me pregunto de donde era y se lo dije, me dio la sensación de que se relajó.

            Zuza que estaba atenta a todo dijo… “Pero el que conozcas las instalaciones es fácil, te las puedo enseñar yo, pero siempre lo digo, es mejor que las enseñe algún cliente, ya que son más neutrales en su opinión” y yo para seguir por el camino de Zuza les pregunte… “¿Cuál es el sitio más morboso?” ellos se miraron, se rieron con complicidad y dijeron que el cuarto oscuro y el gloryhole. Sorpresivamente él dijo de ir a ver el sitio. Su mujer no se lo esperaba, por la cara que puso, pero no protesto. Nos levantamos los cuatro y fuimos a ver las instalaciones, dejando para lo ultimo las dos que más les gustaban a ellos y que estaban prácticamente juntas. Todo estaba muy bien y era muy bonito, pero yo nada más ver de pie a la mujer, ya tenía prisas por llegar al sitio que decían. Era una mujer esplendida y lo que sospechaba que había debajo de la toalla, me hacía casi babear. Llegamos al gloryhole, pero estaba ocupado y no se podía ver. El cuarto oscuro tenía una doble cortina a la entrada. Yo ya estaba esperando entrar cuando Zuza muy astutamente dijo que no estaba bien que ella entrara y que solo podían entrar parejas, que además había un letreo que lo ponía. Pero el inmediatamente dijo a su mujer que pasara conmigo, que mientras él se iba con Zuza a seguir tomando la copa, que nos esperaban allí. Ella se quedó petrificada y él le dijo que no se preocupara, que no pasaba nada porque estuviera cinco o diez minutos ahí.

            Pues nada nos metimos dentro y la verdad que estaba prácticamente vacío, solo se oía como si hubiera dentro dos parejas enfrascadas. Nos pusimos a bailar y no me corte, aun sabiendo que casi seguro que ella me frenaría como había hecho antes, pero no quise perder el tiempo. Me apreté bien a ella para que notara como mi polla se pondría muy dura. En cuando puse mis manos detrás y las pase por debajo de la corta toalla que llevaba, noté una piel suave y un culito muy duro. Ella esta vez no me paro y se pegó más aun, lo que hizo que mi erección fuera automática. Al rato estábamos en un esquinazo, nuestras toallas en el suelo, morreándonos y metiéndonos mano. Tenía razón Zuza, esa mujer tenía mucho por dar. Agarro mi polla y se la puso entre las piernas. Moviéndose de una manera frenética. Diciéndome con voz ronca… “La tienes como un burro, que gusto…” pero paro diciendo que teníamos que salir, cuando lo hicimos, que no quise forzar la máquina, estaba el cuarto del gloryhole con la puerta abierta y se lo dije, ella mirándome con dudas me dijo… “Eso a quien le gusta es a mi marido, que así se come un rabo sin que nadie se entere” no dije nada y ella mirándome me dijo… “Espero que cuando le diga que la tienes como un burro y perdona por la expresión, nos deje… pero seguro que le tentara chuparte el rabo seguro, pero lo mismo no se atreve cara a cara. Ahora cuando nos sentemos, pon una disculpa y déjame con él, diez minutos” le dije que contara con ello.

            Cuando llegamos estaban hablando muy animadamente Zuza y el marido. Estaba esperando que terminaran de hablar para hacer una seña a Zuza y dejarles solos. Pero una vez que terminaron de hablar, él le dijo a su mujer que fuera a la taquilla y que trajera un paquete de tabaco de su bolso. Ella se levantó y se fue, cuando el de una manera muy torpe dijo que se le había olvidado otra cosa, nos pidió disculpa y fue detrás de la mujer. En ese momento Zuza me pregunto y le conté que… “Una fuera de serie, pero por lo que me ha dicho, al marido le gusta comerse un rabo mucho, pero sin que nadie se dé cuenta, por eso lo del gloryhole. Así que no sé cómo ira la cosa, porque ahora seguro que lo están hablando, pero esa parte no me gusta nada” y ella me dijo… “Pues no sé porque no, como sois los hombres, pues Milenko se quedó con ganas de comértela y que sepas que, si quieres otro día, tendrás que dejarle darte alguna mamada” pues me parece que no. A Zuza se le quito la sonrisa de la cara y con voz vacilante me respondió… “Hombre podías considerarlo” la mire fijamente diciéndole… “Ya está considerado, porque al final pedís, pedís y pedís… pero luego no dais ni ofrecéis nada” se quedó en silencio y pensativa.

            Llego el matrimonio e imaginaba que en breve sabría algo. El cogió un cigarro y se fue a la zona donde se podía fumar, entonces Zuza dijo que ahora venía. Nada más irse ella me dijo… “Está loco por vernos y sobre todo por ver lo que tienes, que cuando se lo he dicho se ha puesto como una moto” el brillo de sus ojos dejaban claro que estaba con ganas y ya no se la veía tan tímida. Lo que si era un poco coñazo es no poder llamarla por algún nombre, pero el marido era así de especialito. Cuando regreso dijo que había un cuarto libre y nos levantamos para ir, pero Zuza que nos vio, nos dijo que esperáramos que había un sitio especial, que no era publico pero que por ser nosotros lo podríamos usar si queríamos. Nos fuimos hacia la zona de la barra con ella y nos invitó a una copa. Ella me miraba con cara de pena, se acercó a mí y me dijo que ya estaba llegando Milenko, si había cambiado de opinión. Como vio que no decía nada me dijo al oído… “Te juro que hare lo que me pidas” oírle decir eso me gusto y le dije que le tomaba la palabra, su cara fue de satisfacción, pero para que no se llevara a engaños, le dije… “Pero no admitiré un no ni que me des largas, cuando te pida lo que te pida” se limitó a darme otro morreo y observe como la otra mujer se mordía los labios y nos miraba con intensidad.

            Llego Milenko y vino derecho a saludarme, haciéndolo muy efusivamente y dijo que se iba a cambiar. En eso el marido dijo muy serio que nada más quería que su mujer participase conmigo, Zuza le dijo que lo tenía claro, que solo mirarían, si no les importaba y él dijo que estaba bien. Zuza nos dijo que la acompañáramos y fuimos detrás de ella, uniéndose Milenko a nosotros, íbamos todos en toalla menos ella. Llegamos a una puerta apartada del resto que ponía PRIVADO. Saco una llave y entramos, la cara del matrimonio y la mía fue de decepción, porque era un simple despacho, con una gran cristalera, que era el espejo que estaba en la sala. Desde ese despacho se podía ver casi todo sin que te vieran. Justo en la misma pared del espejo había un gran y amplio sillón. Pero estaba claro que habíamos esperado algo más especial. Hasta que Zuza se rio a carcajadas y nos dijo, que ese no era el sitio. Abriendo otra puerta y dando la luz. Era una habitación muy bien montada, con una cama gigantesca, con sabanas de seda de un color azul eléctrico. No era la habitación ideal para una casa, pero era ideal para un lugar así. También estaba llena de espejos incluido en el techo. Tanto el cabecero de la cama como los pies, tenían partes muy estudiadas para poder poner correas, cuerdas… y para finalizar había dos sillones individuales, que a sus lados tenían cada uno una mesita, con una caja e pañuelos de papel y lego había un sillón amplio para dos personas, con sus respectivas mesitas.

            Tomo la palabra Zuza, que fue muy lista e hizo sentar a los dos hombres en el sillón de dos plazas, haciéndolo sin rechistar. En ese momento Zuza empezó a desnudarse y cuando termino, se fue hacia la mujer que estaba como compungida mirando la marido y le quito la toalla, pudiendo ver un cuerpo espectacular, teniendo un buen triangulo de vello en su pubis, sin retocar, pero se podía ver que la parte de sus labios estaba bien depilada. Yo me quite la toalla y se pudo ver bien en todo su esplendor, la gran erección que tenía. Pero como estaba de espaldas a los hombres ellos no la podían ver. Justo en ese momento la mujer fue como si se transformara, porque se acercó a mí, me toco bien tocada la polla y con voz melosa, haciéndome girar le dijo a su marido… “Ves Pedrito, mira como no te he engañado, a que es una maravilla” el solo miraba y no decía nada. Hasta que se notó como tragaba saliva y me decía… “Trátala bien, que es la segunda que va a tener en su vida y si dice que no, es NO, pero sobre todo usa preservativo” yo no dije nada me limite a levantar el pulgar, ahora comprendía lo cachonda que había estado en el cuarto oscuro”

            En principio ella no estaba muy convencida de tener a Zuza tan cerca y desnuda, pero según le iba acariciando, ella ya pasaba más. Como iba a ser la segunda polla que probase, me quise esmerar más que de costumbre, para que no se asustara y no se sintiera molesta. Fui comiéndola desde los pies hasta casi su coñito. Notando como abría sus piernas para que siguiera más arriba, pero luego le mordía y lamia la tripa, me entretuve lamiendo su ombligo y notaba como se retorcía. Mientras Zuza se limitaba a acariciar su cara y su cabello. Sus pezones de color café, estaban muy gordos, eran como si fueran dos, la aureola parecía que era un bulto que le salía de sus tetas y luego el pezón otro bulto más, era una autentica preciosidad y en la boca se sentían de una manera especial, mientras se los comía, la cara de Zuza era de deseo total, pero se podía ver en su cara que estaba esperando el momento adecuado. Pedrito como así llamo ella a su marido dijo… “¿Rosy, como estas, quieres seguir o que nos vallamos?” como ella no contesto el repitió exactamente la misma pregunta dos o tres veces más, incluso se acercó hasta la cama, llevaba la polla fuera del pantalón, larga pero muy fina. Y lo volvió a preguntar de nuevo, ella con voz de enfado le contesto… “No seas coñazo, déjame, que me voy a ir, hasta que este rabo no me entre hasta dentro no pienso irme, vete…” yo creo que era lo que buscaba oír, porque su cara fue de regocijo.

            Ahora me acerque a su boca y nos besamos muy apasionadamente, estuvimos un buen rato haciéndolo y mientras lo hacíamos, mi polla se restregaba bien con su clítoris. Intentando ella que entra dentro de su coño. Estaba tan cachonda, que me empezó a lamer y mordisquear mi oreja, diciéndome muy suavemente que necesitaba el rabo dentro ya. Yo le dije que con o sin, ella con voz excitada dijo… “Como esta, quiero notarla bien como arde dentro de mi” y según estábamos, en la posición del misionero, ella al notar como iba a follarla ya, coloco sus piernas detrás de mí y se la metí hasta el fondo, entro muy bien por lo mojada que estaba, pero dio un pequeño quejido, lo que me hizo pararme un poco, pero sentí como ella elevaba sus caderas y su culo, para metérsela más.

                Justo era lo que estaba esperando Zuza, que se agacho y empezó a comer las tetas de ella, ya no puso ningún reparo, como tampoco lo puso cuando los dedos de Zuza llegaron a du clítoris, notaba la mano de Zuza en mi pubis. Estábamos los tres muy entretenidos, todos estábamos ardiendo y Zuza, dejo de comerle las tetas, pero no de tocar su clítoris, para fundirse en un ardoroso morreo que no se acababa nunca, hasta que Rosy dio como un ronquido, dejo de besarse con Zuza y empezó a gemir suavemente hasta alcanzar un tono muy alto, agitándose de manera fuerte y yo embistiéndola de igual manera, hasta que se corrió, una vez que lo hizo nos miraba sonrientes a Zuza y a mí.

                Zuza me hizo una señal y entendí que quería que me quitara, por lo que se la saque, pero me había equivocado, no me quería decir eso y como vio que no la había entendido dijo… “Vaya dos, mirarlos, como les gusta ver a sus mujeres con otra polla…” me gire y les vi a los dos, que estaban desnudos y con sus pollas en las manos pajeándose, Pedrito puso cara de atribulado, pero Milenko estaba tan fresco. Rosy añadió… “El mío es la primera vez que se ve en una de estas, pero le conozco y está disfrutando… ¿Verdad amor mío?” el no dijo nada, entonces ella se acercó a mi polla, me hizo colocar de perfil para que pudiera verlo mejor y se puso a lamer mi polla, mirando hacia los hombres, se la metió casi hasta la garganta, tuvo que hacer bastantes esfuerzos, pero los hizo, luego se la saco y dijo sarcásticamente… “Me parece que no solo mi Pedrito tiene envidia de verme comer un rabo así…” Zuza se rio y dijo… “Seguro que no, mi marido si le dejaran ya te había quitado el sitio” las dos se rieron y ahora se pusieron las dos a comerse la polla.

                Mientras lo hacían yo no podía verles a ellos, porque me lo impedían las cabezas de ellas, pero aproveche para tocarlas el coñito y sobre todo sus culitos, que les metía los dedos y ya estaba pensando en follármelos. Pero antes tendría que correrme porque ya me tenían al límite las dos con sus bocas y se lo dije. Entonces Zuza paro y me miro, sabía lo que me quería decir con su mirada y esta vez no me equivoque, invito a Milenko a venir y no lo dudo, me impresiono con las ganas que se la metió en la boca, pero Zuza no quiso que siguiera, decía que la leche era para ellas y Milenko se quitó, su mirada vidriosa era de puro vicio, no se fue a su sitio se quedó allí de pie mirando. Rosy entonces le dijo a su marido… “Anda mariconcito ven tú también a chupar un poquito” pero su marido no hizo ni amigo de venir, ella sonriendo le volvió a decir… “Si no vienes, repetirá el otro mariconcito, tú te lo pierdes” esta vez no se quedó parado se acercó con ciertas dudas y se la metía con timidez en la boca, entonces su mujer empujo con su mano su cabeza para que se la metiera más y le dijo… “Ahora no te andes con remilgos”

                Al final le quito y se pusieron ellas dos a comerme la polla de una forma brutal, hasta que les avise que me corría, Zuza le dijo que se pusiese ella, diciéndole que ya vería que sorpresa, que tenía para todos, empecé a correrme en la boca de Rosy y luego de forma rápida cambio con Zuza que también tomo lo suyo, cuando ya me quede relajado, las dos sin decirse nada se acercaron a sus respectivos maridos y se morrearon, haciendo que estos de forma simultanea se corrieran de forma incontenible. Volvieron a la cama y ellos se volvieron a sus sitios, empezamos nuevamente a “jugar” entre nosotros y al poco tiempo hicieron que volviera a estar con una erección considerable, diciendo Zuza… “Esto es lo bueno que tiene este verraco, que además de durar se pone rápido otra vez para seguir jodiéndonos” ahora coloque a Zuza a estilo perrito y sin más se la metí hasta el fondo, yo pensaba decir a Rosy que se pusiese delante de ella, pero antes de que pudiera ni insinuarlo, Zuza la agarro y la abrió de piernas, agachándose y comiéndole el coño, las dos estaban ya muy compenetradas y notaba las ganas que le tenía Zuza, se estaba desquitando y Rosy mientras le comían el coño, con una mano acariciaba la cabeza de Zuza y con la otra se tocaba el pecho y el pezón, estando con los ojos cerrados. Zuza había ratos que dejaba de comer el coño de su nueva amiga y daba gemidos fuertes, me decía que más fuerte y notaba que estaba cerquita de correrse, cuando volvía al coño de Rosy, lo hacía de forma más fiera y con más ganas, notando también que Rosy en cualquier momento se correría. Pero primero se corrió Zuza que grito también lo suyo y luego con la respiración agitada todavía, se puso a comer el coño de Rosy como si no hubiera un mañana, arrancándola un extraordinario orgasmo.

                Se quedaron la dos un momento relajadas y con la respiración bastante alterada, pero con cara de felicidad las dos. Las dos estaban ahora tumbadas boca arriba, la una pegada a la otra y yo de rodillas entre las dos, tocaba con mucha suavidad sus coñitos y les metía mis dedos, se acariciaban las manos, medio cerraban los ojos, yo notaba sus leves movimientos con cada caricia que les hacía. Hasta que giraron sus cabezas y sin llegar a besarse se rozaban sus lenguas de manera caliente. Luego ya empezaron a besarse, primero suavemente y luego de forma voluptuosa. Hice girar a Rosy, quedando su culo a mi disposición, primero metí mis dedos en su coño y luego cuando estaban bien mojados empecé a follarme su culito, dio un pequeño respingo y se le escapo un… ¡AY! Y le dijo con muecas a Zuza que le estaba metiendo un dedo en el culo. Zuza en vez de callarse dijo en voz alta… “Uy, uy, uuuuy… Pedrito alguien le quiere hacer el culito a tu mujer” pego un salto de su sitio y se acercó a la cama, vio que mis dedos estaban por ahí, por el culo de su mujer. Él le pregunto nuevamente a su mujer y ella de nuevo le volvió a decir que no pasaba nada que ella no quisiera. Luego se dirigió a mí y me dijo… “Oye, que nunca ha hecho sexo anal y le da miedo, pero además con lo que tienes tú la puedes desgarrar” entonces la mujer se apoyó en sus codos y se incorporó un poco para decir… “No seas pesado, que nos cortas el rollo a todos. No va a pasar nada que no queramos, entérate y antes te preguntaría lo sabes. Además, no estoy dispuesta a pasar dolor, lo sabes” él se fue a su sitio nuevamente. A excepción de ese pequeño gritito no dijo nada más, se dejó hacer. Estaba dispuesto a hacer algo, aunque fuese un poquito, tantear el terreno.

                Me acerqué a Zuza y le dije si no tenían música, ella me dijo que si y puso una música muy adecuada. Le indique que subiera el volumen. Ahora coloque a Rosy mirando hacia su marido y hacia Milenko. Le dije que iba a follarme el culito de su mujer, pero que solo metería la puntita y luego me la follaría como una perra, para que el viera la cara de zorra que ponía. La cara de su marido brillaba de alegría, pero el muy cabrón se contenía. A Zuza le había hecho una señal y me entendió que intentaría follarme ese culo, cogió algo y me lo entrego con una sonrisa, era un tubo de lubricante.

                Zuza no se lo quería perder y se metió debajo como si fueran a hacer un 69, empezando a tocar el clítoris de Rosy, que estaba como una perrita, mirando a su marido. Me puse detrás, en cuclillas, empecé a meter mi polla en su coño, que entraba perfectamente, no podía ver su cara, pero debía de estar muy bien, porque su marido miraba encandilado a su mujer mirando sin pestañear. Ella que se debió de dar cuenta le decía… Gracias Pedrito, gracias amor… como me roza, como la siento, me quema, me llena, que razón tenías, sabes que te quiero mi amor, mírame, mírame… lo hago por ti” yo la oía y me ponía más cachondo, luego se la saque muy lentamente, notando como ella se echaba para atrás para impedirlo, nada más sacarla la agarre  toda empapada y la puse en la entrada de su culo, ella se quedó quieta y se puso otra vez a hablar con el marido, diciendo cosas del mismo estilo, mientras yo ya había empezado con mucho cuidado a follar el culito, tenía a mano el lubricante para ponérmelo una vez que protestara pero… SORPRESA, lo que es la cabeza de mi polla, que es como un champiñón grande, como dice una amiga mía, entro con suma facilidad y sin ninguna queja por parte de ella. Me quede quieto por si estaba aguantando el dolor para que su marido no se diera cuenta. Pero la segunda sorpresa fue cuando le dijo a su marido… “Pedrito, mírame bien amor, que ahora ya, me la va a meter del todo sin pararse…” pues lo haría así, mi polla entro en su culo como si nada, estaba apretadito, pero ese culo ya había tragado muchas pollas o cosas similares. Hasta Zuza debajo se dio cuenta diciendo… “Menuda putilla que es” lo siguiente fue que ella se dejó caer suavemente sobre Zuza para hacer un perfecto 69, mientras yo embestía ese culo de una manera feroz y sin nada de contemplaciones. Incluso no me pude resistir y le di algunos azotes en ese precioso culo, limitándose a gemir y a seguir comiéndole el coño a Zuza. Corriéndose las dos a la vez de una manera colosal y mientas ellas seguían ahora lamiéndose dulcemente yo me corrí en el culo de Rosy, que recibió la corrida con alborozo y corriéndose de nuevo, cuando se la saque, Zuza lamia como una perrita todo lo que salía del culo de Rosy y le rodaba por su coño, yo lo podía ver perfectamente, iniciando ellas dos un nuevo 69 hasta que se corrieron.

                Nos quedamos relajados los tres sin hablar. Zuza entonces les dijo a los hombres que trajeran algo de beber y todos pedimos, yo había visto lo que parecía una nevera allí mismo, pero Milenko le dijo a Pedrito que le acompañara por la bebida. Nada más irse Zuza le dijo a Rosy… “Menudo putón que eres, ese culo ya te lo han taladrado bien y el idiota de tu marido se cree que está intacto, que bien te lo montas” ella se rio y dijo… “Cada una hace lo que puede y si su ilusión era verme, pues mujer, se hace el sacrificio” riéndose las dos. Añadiendo después… “Tú sabes el gustirrinin que me entro, el día que me propuso meter a un tercero. Como me hice la ofendida y lo que le hice de rogarme hasta que me dejé convencer. Las ganas que he estado esperando encontrar a un hombre así. Porque nunca estaba el de acuerdo con los que yo proponía, porque eran conocidos. Y me trajo aquí, pero todos para mi gusto son mayores y aunque hay alguno que se ve medio potable, reconoce que los demás están para el arrastre, en cambio las mujeres están más cuidadas” y Zuza le dijo… “Pues a mí cuando me lo empezó a proponer si me mosqueo mucho, porque pensé que buscaba otra cosa, pero ahora le sacó provecho, aunque siempre ha sido con gente que viene aquí y bueno… hasta que conocí a Carlos y me dije que tenía que ser mío, si solo verle da gusto” yo le di las gracias y les dije que estaba claro que eran muy buenas follando, para repetir más veces y ellas dijeron a la vez… “Que estaban de acuerdo” oímos llegar a los maridos y nos callamos. Antes de irnos yo quería dar mi número de teléfono a Rosy, pero tenía que tener cuidado que su marido no se diera cuenta. Ya nos íbamos todos, cuando Rosy me dio un papel y me dijo que se me había caído, le di las gracias y como supuse era su número de teléfono.

                Como yo había ido en taxi, me dijeron que me esperara que me llevaban ellos y acepte. Hicieron caja y cerraron todo. No se veía un alma por la calle, ya era muy tarde. Cuando llegamos al coche, yo fui a sentarme detrás, pero Milenko me dijo que me sentase delante. Yo me iba a negar, por no quitar su sitio a Zuza, cuando esta dijo que iríamos los dos detrás y no dio más opción. No me hizo falta pensar. Los dos detrás… blanco y en botella. Una vez todos dentro le dijo al marido que no tuviera prisa y que sobre todo no era necesario ir por el camino más corto. Arranco el coche y su cara había cambiado por completo. Igual que yo me di cuenta, su mujer también. Por lo que se acercó a él y le susurraba apoyada entre los dos sillones, que sabía que era la fantasía que ella tenía, con esa que habían tenido tan buenos momentos. Mientras ella decía todo esto, su mano acariciaba mi entrepierna. Ahora con voz más seria le dijo que si no quería, pues que para casa y ya estaba. Pero su tono más que de rendición era de chantaje emocional. La única replica de él fue que una cosa era la fantasía y otra la realidad, que podía ser peligroso y ella muy chula hizo una pregunta retórica, pero que llevo en el coche dos hombres o dos escuchimizados. El marido mirando por el retrovisor dijo… “Que puta que eres, siempre te sales con la tuya” y ella ya sentada normalmente le dijo… “Soy lo que tu querías que fuera, ¿O prefieres que no lo sea?” ya me había desabrochado el pantalón y dijo… “Milenko está normalita” y el marido le dijo con voz firme y excitada… “Seguro que la boca de puta que tienes sabe lo que tiene que hacer” ella con voz teatral le dijo… “No sé, no sé, lo intentare” se la metió en la boca y yo notaba su lengua, como succionaba y como movía con su mano mi polla. Veía como Milenko trataba de ver por el espejo, pero sabía que solo vería como mucho el cogote de su mujer, pero lo que si podía era oír como ella hacia todo tipo de sonidos gratificantes, excitantes y provocadores. Al rato ya me tenía con la polla a tope y ella se lo decía a su marido. Mientras yo con la mano estirada la había metido debajo de su falda y no llevaba bragas, se lo dije a su marido, “Que zorra que tienes, ya venía sin bragas, ya estaba preparada” el marido dijo… “Si es que es muy puta, te lo digo yo que la conozco y me acuerdo cuando me decía que jamás estaría con otro hombre” yo la quería atraer hacia mí para que se sentara encima y poder follármela, pero ella me decía… “Tranquilo semental, tranquilo que todavía falta algo para mi fantasía” fue cuando nos metimos por un camino de tierra, yo ni me había fijado por dónde íbamos, ya que había estado a lo que estaba.

                Ahora si me fije, era un parque o un bosque. Vi muchos coches aparcados por ahí, pensé que era para follar más tranquilos. Aparcamos a una distancia prudencial de otros coches. Entonces ella se quitó toda la ropa en un momento, quedándose completamente desnuda. Algo que sin parecerme raro tampoco me pareció muy normal. Veía que Milenko más que mirar lo que hacíamos nosotros, estaba pendiente de lo que pasaba fuera. Ella se sentó encima de mí, pero sin meterse la polla, se limitaba a recorrerla con sus labios vaginales y rozando su clítoris. Notaba lo cachonda que estaba porque mi polla cada vez estaba más mojada. Por fin me di cuenta de lo que buscaba, se acercaron varios hombres a mirar como follábamos y se veía claramente cómo se hacían una paja viéndonos. En ese momento Zuza se metió la polla y cabalgaba descaradamente, mirando para todos esos tíos. Luego se dio la vuelta, quedando apoyada con los dos asientos de delante, lo que permitía ver mucho mejor las tetazas que tenía. Pero también para decirle a su marido… “Ves que puta que tienes. Que cara de vicio que tienes, como te estas poniendo orejón mío” luego dijo algo más, pero en su idioma y entonces Milenko se acercó y la morreo. Notaba que su excitación era superior a las otras veces, le dijo a su marido que la comiera y fuerte, él se fue a sus tetas y empezó a comer con desesperación. Y sentí como ella se corría con mucho fragor, pero no se paraba seguía de forma violenta clavándose mi polla, volviendo a correrse poco después, eso me ponía cachondo a mí y en la posición que tenía quedaba su culo a mi disposición, metiéndola de golpe tres dedos y lo único que dijo ella fue… “Ya era hora” para correrse una tercera vez. Que fue cuando se quedó quieta, sin decir nada, exhausta y con poca voz dijo… “Ya podemos irnos”

                Milenko ni lo dudo, arranco el coche y dejo tirados a todos los mirones, mientras Zuza seguía desnuda y en la misma posición. Estaba como en trance. Pero antes de salir a la carretera Milenko paro a la orilla del camino, para que ella se vistiera. Lo hizo y continuamos. Ella con mucha suavidad me hacía una paja. Estaba como demasiado relajada. Yo veía que al final me quedaba a medias, entramos en el garaje y Milenko me miro seriamente diciéndome que todo se había acabado por ese día. Salí del coche sin guárdame la polla y ayudé a salir a Zuza que salía sonriendo. Le di la vuelta y la apoye en el coche y así se la metí, ella se echó un poco para atrás y se inclinó un poco para que se la metiera mejor. Milenko protesto y ella le dijo que fuera subiendo que ahora lo haría ella. Él se fue de mala gana y nos quedamos los dos solos. Cuando él se fue, ella se quitó y me dijo… “No tenemos mucho tiempo, vamos a tu casa y fóllame como la puta que soy” en el ascensor íbamos metiéndonos mano y comiéndonos dándonos igual todo. Abrí mi casa con prisas y nada más entrar, cerramos la puerta y allí mismo nos pusimos a follar como animales. Azote su culo hasta dejárselo al rojo vivo y al final ella me pidió que la rompiera el culo como a la Rosy. Pero me dijo que con más fuerza. No la defraude se lo folle de manera salvaje incluso en algún momento de forma cruel, pero además de no quejarse lo que pedía era más. Después de corrernos de una manera difícil de describir, ella se colocó bien la ropa, le ofrecí para limpiarse y ella con mirada burlona me dijo… “No, que algo hay que dejarle al orejón para que se le pase el enfado. Me beso y se marchó diciéndome, como no tenga cuidado contigo andaré despatarrada todo el día y se fue riendo.

 

Dedicado especialmente a la mujer de rojo, María F. una gallega con mucho MORBO.


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