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Fecha: 19-Sep-16 « Anterior | Siguiente » en Orgías

Jugando con una amiga Puta

sarafina
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Tiempo estimado de lectura: [ 11 min. ]
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Soy una chica con mente abierta, con gusto a los hombres y mujeres. Siempre he sido caliente, la mayor parte del día sensible y con ganas de hacer muchas cosas ricas; poco a poco les iré contando mis experiencias, espero les gusten y me escriban, tengo curiosidad por leer todo lo que podría causarle Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Como de costumbre, me desperté con unas ansias locas, con la cuquita mojada y palpitando, parece que tiene vida propia, es el aviso de que debo ducharme y jugar un poco para calmarme.

Siempre al ducharme me siento sensual, hago y siento como si alguien me observara, acariciándome las tetas y pasando el jabón por todo el cuerpo sintiendo como resbala mezclado con el agua caliente, abriéndome las nalgas para lavarme bien a fondo pero a la vez excitándome la idea de sentirme expuesta en ese momento con alguien que estuviera mirándome a través del cristal antojado con mi cola paradita… mmmmmm.

Esa noche estaba con mi amigo Ben, preparándonos para salir a bailar y tomar. Me vestí como le gusta: sensual, reveladora, que de verme se antoje, que atraiga las miradas y expresiones de los hombres alrededor. Era un vestido rosa que solo se sujetaba detrás del cuello y bajaban dos tirantes que tapaban mis pezones y remataban en la pequeña falda que con cualquier movimiento dejaban asomar mis nalgas; los tacones altos estilizaban mis piernas y le deban toda la forma a mi cola.

Esa noche estaba con mi amigo Ben, preparándonos para salir a bailar y tomar. Me vestí como le gusta: sensual, reveladora, que de verme se antoje, que atraiga las miradas y expresiones de los hombres alrededor. Era un putivestido rosa que solo se sujetaba detrás del cuello y bajaban dos tirantes que tapaban mis pezones y remataban en la pequeña falda que con cualquier movimiento dejaban asomar mis nalgas; los tacones altos estilizaban mis piernas y le deban toda la forma a mi cola.

Llegamos al bar, era uno de esos lugares con una barra central con chicas lindas atendiendo y otras go-go en las alturas; desde que entramos mis nalgas atrajeron las miradas de curiosos y morbosos y la envidia de alguna que otra mujer.

Luego de algunas risas y unos tragos más, conocimos a un pequeño grupo que estaba de fiesta también, era una chica que tenía finta de striper o porn star, si saben a lo que me refiero, exótica y exuberante e incluso un poco corriente, pero la que le encanta que la vean como una zorra, iba con 3 chicos, uno de ellos aparentemente su novio o algo parecido, porque le metía la mano por tantos lugares se pudiera; en fin, hicimos amistad.

Karla era una mezcla de corriente y vulgar del tipo puta pero con ese tono que te causa risa de cada cosa que decía o hacía, tenía una forma muy gráfica de detallar las cosas, si hablaba de sus tetas o de sus nalgas las agarraba con fuerza con las manos riendo y atrayendo la mirada de los que estaban alrededor.

Comenzamos a bailar un poco ahí mismo en la barra, Ben me hablaba al oído diciéndome las cosas que se le antojaban y lo que haríamos al regresar a la habitación, me encantaba sentir su aliento sobre mi oído describiéndome detalles de lo que se le antojaba, sus manos me enredaban la cintura y de vez en vez nos besábamos, moviéndonos la ritmo de la música y con su nariz sobre la mía, sintiendo el roce de sus labios apenas sobre los míos, pasando su lengua por el contorno como dibujándolos, uffff, eso me excitaba siempre que lo hacía y el lo sabía, la piel se me erizaba y me antojaba de todo ahí mismo…

en eso, algo me sacó de mi trance, sentí un par de manos agarrándome las tetas por detrás, era Karla, que ebria, bailaba detrás de mi dejándome en sándwich entre ella y Ben, los demás reían con la escena y yo seguí el juego, pero sus manos seguían acariciándome las nalgas y sentía sus grandes tetas sobre mi espalda mientras la lengua de Ben se liaba a duelo con la mía, escuchando los gritos eufóricos de Karla como quien está en un rodeo montando a un toro mecánico, dándome nalgadas cada vez con más fuerza, las manos de Ben bajaron hacia mis nalgas agarrándolas entre ambos, sentí como se subía el vestido dejando a la vista mi cola.

Sentía la verga de Ben endurecerse entre mis piernas y una de las manos de Karla comenzar a recorrerme por la parte interna de mis muslos, por un momento pensé que se quedaría ahí, pero no, no se detuvo sino hasta sentir la humedad a través de la tela de mi panty, mmmmm, sentir esos dedos suave sobre mi coño fue como presionar un botón, mi cuerpo comenzó a sentirse en extremo caliente y ella lo notó, deslizando los dedos por un lado de la tela para poder sentir directamente esos jugos que estaban goteando; estando así de mojada no hubo problema para que uno de sus dedos se deslizara fácilmente al fondo, en ese pequeño gemido Ben buscaba mi clítoris y grande fue su sorpresa al encontrar los dedos de Karla dentro de mi cuquita, puso su mano sobre la de ella presionando con más fuerza como guiándose ambos en complicidad. Ella sacó de golpe su mano y escurriendo llevó los dedos entre la boca de Ben y la mía, comenzamos a chuparlos y ella se unió al beso, ya para ese momento yo me encontraba embriagada de alcohol, calentura y erotismo, escurriendo por entre mis piernas, antojada de que me tomaran de todas las formas posibles, con una sensación extraña de morbo por ser el centro de las miradas de Frank y sus amigos y de unos cuantos más en el bar.

Eso hizo que Frank (el novio de Karla) se levantara de su silla con una inmensa erección que se le notaba sobre la ropa, no pude evitar mirarlo fijamente y pensar en lo rico que estaría esa verga y el festín que se llevaría Karla esa noche, detrás de ella comenzó a agarrarle las tetas de una forma que parecía una escena de una película porno, ella le movía las nalgas sobre el bulto de la verga tal como una striper lo haría por unos cuantos dólares, no solo parecía una zorra, actuaba como una zorra la muy puta!

Nos llevaron a un mezzanine que tenía unos sillones en forma de U, unas sillas altas y el frente solo estaba cubierto por un delgado velo color rojo, de cierta forma privados, pero que aún así se veía todo.

Al llegar, Karla iba empujando a Frank hasta ponerlo de espaldas a una de las paredes para agarrarle la verga, dejando ver que la tenía durísima al marcarla por entre sus dedos, yo veía toda la escena por encima del hombro de Brian y estaba encantada del espectáculo.

Ahí estábamos nosotras, bailando entre besos y caricias dando espectáculo para los otros dos amigos de Frank, sentados a la orilla de las sillas altas con sus manos sobre sus vergas calentándose por lo que hacíamos.

Karla se subió la falda hasta la cintura, tenía solo un pequeño hilo dental que apenas si tapaban su coño y se perdía entre sus grandes nalgas, los labios de su cuquita se le desbordaban por los lados de la diminuta prenda, sentí ganas de saborearlos; ni tardo Frank comenzó a dedearla, ella le restregaba las nalgas sobre su gran bulto en movimientos circulares mirándonos a Ben y a mi, como si nos estuviera brindando un show privado, y si, era como mirar una escena porno pero en vivo. Movió sus manos hacia atrás y claramente vi cuando le metió la mano debajo del pantalón a Frank, mmmmmmm, yo estaba que me mordía los labios antojada de esa verga que se veía suculenta, lo dejaba solo en mis pensamientos sin decir mucho, pero cuando ella sacó ese gran pedazo de carne, no pude evitar abrir la boca en señal de sorpresa, deseo, ansias… mmmmmm, Ben lo notó y de inmediato me comenzó besar las tetas, mis manos sostenían su cabeza contra mi pecho mientras él acariciaba con más fuerza las nalgas, levantando una de mis piernas para tener más expuesta mi cuquita, creo que al primer roce de sus dedos sobre mi clítoris comencé a tener un orgasmo que hizo que mi cuerpo se tensara por completo. Me giró porque él también quería ver a Karla, se notaba que igual que a mi se le antojaba pero no lo decía.

Karla no dejaba de mirarme mientras tenía entre sus manos la verga de Frank, y sin esperar mucho más se puso de rodillas y de un solo movimiento se llevó hasta el fondo esa verga, solo sus labios quedaron abrazados a la base de ese tronco y se veía su lengua juguetear debajo sobre sus huevos, Frank hacía una expresión como si lo estuvieran matando de placer colocando ambas manos sobre la cabeza de ella manteniéndola ahí, profundo.

Se sacó la verga de la boca y aún con los labios mojados con saliva y pre-seminal caminó hacia mi, girándome para darme uno de los besos más apasionados que me han dado en mi vida, sus labios sabían a semen, solo la idea de saber que esa verga había estado ahí me hizo sentir más excitada. Le chupaba los labios y la lengua tratando de saborear todo lo que pudiera, mordiéndole esos carnosos labios. A Ben le calentó tanto la escena que sentí su verga acomodarse entre mis nalgas, de inmediato bajé la mano para presionarla y comenzarlo a masturbar, estaba dura como roca, sus manos me agarraban las tetas y aprovechó para apretar también las de Karla, no podía esperar más a sentir que me penetrara.

Frank caminó hacia Karla con la verga de fuera agitándose de lado a lado, al llegar a ella, Karla se giró nuevamente y lo dejó entre ella y yo, mmmmmmmm, justo lo que estaba ansiando, por fin lo tenía con su espalda frente a mi, le acaricié el abdomen y bajé mis manos hasta tener ese gran miembro entre mis manos, ufffffff, entre mis dedos se sentía mejor de cómo se veía, la cabeza de la verga estaba tan hinchada que se parecía como si fuera a reventar, al tacto podía sentir las venas saltadas y como goteaba con cada apretón, me incliné un poco al frente para poder agarrarlo mejor y fue lo justo para dejarle expuestas las nalgas a Ben, que con ambas manos me las abrió como tratándolas de separar, de un solo movimiento me ensartó hasta el fondo la verga dentro de mi coño que no dejaba de gotear, con tanta humedad se deslizo fácilmente, sentí que me partía en dos y solté un grito de placer a la vez que mis manos reaccionaron apretando la verga de Frank, un efecto dominó que hizo que Karla tomará la verga de sus dos amigos entre sus manos y los comenzara a masturbar. Sus dos amigos se habían levantado hacia ella hipnotizados, como una Diosa que atrae a sus súbditos con solo su mirada.

Sentía como comenzaban a salirme hilos de leche que escurrían desde mi coño bajando lentamente por la parte interna de mis muslos, Frank viró hacia mi y me quedó a de frente unos centímetros esa verga que me estaba antojando desde el inicio, la comencé a mamar primero pasando la lengua por alrededor de la cabeza, como si fuera un helado que se derrite y me preocupaba por recoger cada gota que escurría, la metí en mi boca y me sorprendió que me llenó los labios por completo, la verga era bastante gruesa pero lo justo para poderla llevar hasta la garganta, me costó unos segundos acostumbrarme para comenzarla a disfrutar sin atragantarme con ese gran tamaño. Ben estaba caliente con la escena, frente a él tenía todo el escenario, agarrándome las nalgas y metiéndome la verga una y otra vez sin parar mientras mi boca se llenaba con ese miembro de Frank, a un lado, la puta de Karla con la cola levantada dejando expuestas esas nalgas y los huecos entre ellas, con una verga en una mano y otra en su boca.

Uno de los chicos que estaba con Karla, se antojó de la mamada que estaba recibiendo Frank y se acercó a relevarlo, no era tan gruesa como la de él pero yo encantada de comérmela toda, el otro tomó mi mano para agarrarlo de la verga; Ben aprovechó el momento y fue hacia Karla para ensartarla, parece que eso mismo estaba antojado desde un buen rato atrás; Frank también hizo lo suyo ocupando el espacio que estaba libre… yo. Sentir esa verga llenándome todo el coño me hizo casi venir de inmediato, tenía boca, manos y coño ocupados, saber que era el objeto del deseo me ponía más que arrecha, era tan sabroso estar bien atendida.

Frank colocó ambas manos en mis nalgas, dejando los pulgares casi pegados uno con otro justo en la entrada de mi culito, sentía como presionaba con ellos hasta que uno de ellos entró un poco a la vez que su verga no paraba de llenarme la cuquita. Su verga resbalaba entre toda la mezcla de jugos de mi coño, se escuchaba que salpicaba cada vez que entraba y salía mientras sus dedos jugueteaban con mi culo.

El chico que tenía en mi boca estaba que no aguantaba más, yo quería sentirme llena de leche e intensificaba la mamada para saborearlo, pero en ese momento Frank se movió y se sentó en uno de los sillones, llevándome hacia él sentándome poco a poco, pero sus intenciones eran darme por el culo, a lo cual ya con lo caliente que estaba no me negué.

Sentí como esa verga era demasiado gruesa para mi estrecho culito, me dolía pero no quería parar. Sentía que me partía las nalgas en dos; justo en ese momento el otro chicho se acercó frente a mi teniéndome con las piernas abiertas, metiendo la verga en mi cuquita dándome una doble penetración deliciosa, el otro chico se paró sobre el sillón y comenzó a pasar su verga por sobre mi rostro metiéndola entre mis labios.

Frente a mi, lograba ver como Ben ya tenía a Karla en 4, era delicioso como su verga se perdía entre esas grandes nalgas mientras la sostenía de las tetas; ella tenía esa imagen que solo las muy putas logran tener, que es una mezcla de sexualidad, erotismo, antojo, que pareciera que con cada movimiento exprimen hasta la última gota; acostumbrada a que la vieran, que la admiraran, que se antojaran de solo pensarla.

Verla así me ponía aún más caliente, sentía que explotaba de placer y me sentía igual que ella, deseada y atendida con ganas de más y más, metiéndome en el papel de puta como ella dispuesta a todo. En la intensidad, sentí como con los movimientos el chico que estaba en mis labios comenzó a chorrear, derramando esa rica leche en mi boca; por lo rápido no logré tragarme la leche y me chorreó por entre los labios sacando los últimos chorros sobre mi mejilla.

El siguiente en llegar fue Frank, me había dado esa rica verga en los labios, me había comido el coño y el culo... yo estaba ansiosa y preparada para sacarle hasta la última gota de leche. Me colocaron de rodillas sobre el sillón y sin esperar mucho tomé con ambas manos esa verga tan ancha, estaba hinchada y lista para explotar.

Comencé a chuparle la verga y llevarla hasta la garganta, entrando y saliendo lo agarré por las nalgas presionando su cadera hacia mi rostro mientras él tomaba mi cabello dando el ritmo del movimiento a mi cabeza, con mi lengua abrazaba su verga y comencé a sentir ese sabor inicial, la leche salía a chorros, caliente y espesa hasta mi garganta, tragué gran parte de ella y no podía creer lo rico que estaba sintiendo.

El tercer chico se masturbaba a mi lado listo para bañarme también, dejando caer sus chorros sobre mi rostro y tetas. Terminé en un baño de leche que me escurría por el cuerpo y me goteaba de los labios y las tetas. Saboreaba la leche chupando mis dedos.

En la emoción escuché los gemidos de orgasmo de Karla y Ben y vi como su verga salía de entre las nalgas totalmente mojada, escurriendo entre la leche de ella y la de él que había dejado dentro; ella caminó hacia mi en su papel y escurría el semen por entre sus muslos, se inclinó y comenzó a chupar con su lengua los restos de leche que habían quedado sobre mi. Ben por su parte volvió a meterle la verga mientras estaba así inclinada, gozando lo que veía y no podía creer.

Sacó la verga de ese coño impresionante de Karla y me tiró hacia atrás abriéndome las piernas metiéndomela de un solo movimiento, de inmediato comencé a tener otro orgasmo sintiendo los labios y la lengua de Karla sobre mis tetas y rostro; Ben le metía los dedos en el coño a Karla y con fuerza la llevó encima de mi, poniendo sus nalgas sobre mi cara y de espaldas a Ben, los suficiente para que el pudiera agarrarla de las tetas o apretarle las nalgas mientras yo le sacaba las últimas gotas que quedaban de la leche de Ben en su coño, sin dudas el sabor me era familiar y eso me hacía sentir aún mas deseosa de comérselo. Ben dejó salir los últimos chorros dentro de mi cuquita con un gemido que se escuchó en todo el lugar y eso me hizo venir a mi también a la vez que Karla se retorcía con mi lengua llevándola a otro orgasmo que me llenó de sus jugos los labios y la cara.


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