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TODORELATOS » LÉSBICOS » LA HISTORIA DE LA CANTANTE, UNA DAMA Y SU POETA 22
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Fecha: 24-Sep-16 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La historia de la cantante, una dama y su poeta 22

Rc Adrii Torres
Accesos: 2.120
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Tiempo estimado de lectura: [ 19 min. ]
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Esta noche cuando salgas ven a esta dirección y habla con esta persona, -le dije anotándole todos los datos- sea cual sea el truco de ese degenerado se arrepentirá toda su vida, nadie se mete con uno de los míos y sale ileso. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Capitulo 22

“ALEX”

ESTÚPIDA CAMPAÑA PUBLICITARIA, COCA-COLA PONIENDO LOS NOMBRES DE PERSONAS EN LA ETIQUETA DE LA BOTELLA.

-       ENTONCES PASO POR TI AL PARQUE A LAS 6 DE LA TARDE. – LE DIJE MIRANDO LA HORA. ELLA MIRO EL RELOJ.

-       Pero no creo que te alcance. - MENCIONÓ COMO RETÁNDOME. ELLA SABIA MUY BIEN QUE NO PODÍA HACER ESO, NADIE!! NADIE HABÍA SALIDO EN BLANCO DE UN RETO HACIA MI!!

-       ENTONCES... - DIJE PONIÉNDOME DE PIE. - CREO QUE TENGO UN PAR DE ASUNTOS QUE ARREGLAR. -ESTEFANIA SE QUEDO MIRÁNDOME CURIOSA.

-       Para donde vas? - preguntó ella.

-       YA VERAS.

-       Pero apenas vuelves y ya te vas!! Como es eso?

-       NECESITO PREPARAR LA CENA. - ME DESPEDÍ HACIENDO UN GESTO CON LA MANO Y LUEGO COMENCÉ CAMINAR BUSCANDO COMO ORIENTARME EN ESTE AGUJERO, POR SUPUESTO!!!

COMO SIEMPRE MARLEEN SUPO QUE HACER PARA PODER LOGRAR EL OBJETIVO. MIS ORDENES FUERON DIRECTAS, BUSCAR UN LUGAR PRECIOSO EN ESE AGUJERO Y TRANSFORMARLO EN LA ESCENA PERFECTA DE UNA CENA. SUGERÍ LOS PLATOS QUE LE GUSTABAN A ESTEFANIA Y MIENTRAS LA ESCENA IMPROVISADA DE LA CENA SE CONSTRUÍA TUVE TIEMPO DE IR AL DEPARTAMENTO A TOMAR UNA DUCHA PARA ELEGIR ROPAS APROPIADAS PARA LA OCASIÓN. EL CONJUNTO QUE ELEGÍ NO ERA DEMASIADO OSTENTOSO, COMBINABA CON EL ENTORNO.

Al despertar y verla allí vistiéndose me produjo un sabor amargo... Así que solo preferí un saludo simple... Una sonrisa amable y guardar mi incomodidad, pero de mi recuerdo no salia nada de la noche anterior.

Salimos del barro gracias a Misael y volvimos en tranquilidad al hotel... No quería que el momento terminara pero sabia que seria el fin de todo... de los besos, de los abrazos, de las caricias prohibidas, de esa pasión y lujuria que se desato la noche anterior y todo justo después que su presencia abandonara el auto.

Su beso robado sin permiso y no autorizado me dejo volando... Hasta que la vi entrar al hotel, no se que me hizo quedarme allí. Estaba cuidando su caminar, su presencia -Algo extraño me estaba ocurriendo con esa mujer- ella se perdió tras la gran puerta, fue hasta entonces cuando reaccione y arranque debía comprarle el Helado a Alejandra sino no tendría cara para verla. Una hora después ya estaba en la habitación.

-       Ale... Mi cantante... hola -deje el helado el la nevera- hola? -escuche unos sonidos extraños en el  baño, fui hasta el mismo y la vi levantándose del piso- Que te ocurrió? -le pregunte alarmada ayudándola.

-       Estoy embarazada, es normal tener nauseas y a su vez vomito -dijo ella tranquila jalando la cadena del retrete-

-       Me has asustado tía! -Se lavo los dientes y salimos del baño ella se acostó en la cama

-       Asustado? Susto me ocasionasteis vos anoche! Te follaste a la doctora, verdad.? -note el “Te lo dije” en su voz

-       Te he traído desayuno, compre tamales, la señora Grecia sin duda alguna es un ángel con las manos. -sonreí y le serví el tamal- Come y no preguntes mas.

-       Si te la follasteis, pero como amaneciste con ella? -esta situación era muy divertida para ella-

-       Alejandra come, se te enfriara el desayuno y mi mini-tú debe comer. -Mordí el tamal y de reojo la observe ella sonreía victoriosa sabría que yo cedería ante ella siempre cedía- esta bien te diré lo que ocurrió

Ella se acomodo en la cama mientras yo le contaba, en cada parte que parecía un suceso, se escuchaba su aplauso o el grito a descontrol, las hormonas la alborotaban. Terminamos de comer, ella no dejo de molestarme con lo de Estefania. Y ante todos sus comentarios sin sentido recordé el cheque que debía cambiar para los habitantes del pueblo.

-       Hermanita debo volver a salir... -Ella me miro sonriente- Trabajo Ale, trabajo.

-       El trabajo tiene dos hermosas piernas y ojos verdes, yo amo esos trabajos. -rio-

-       Ya no bromees mas, que no sabeis lo idiota que me siento por eso chorrada tia, en que momento pude hacer el amor con la doctora. Así que mejor guarda compostura.

-       Compostura tengo, pero vos? Vos perdereis la cordura, y la gordura, se nota la mujer es fuego en la cama.

-       ALEJANDRA -le grite avergonzada- Mejor os ignoro, me iré arreglar -salí de su vista y me adentre en el baño...

Una hora de agua y mas agua, jabón en los ojos -Y un grito por ello- champo, enjuague crema y cada cosa que encontré la utilice para borrar cada suspiro, caricia o gemido que invadía mi consenciente pensando en Estefania, cuando sentí que su recuerdo se borro de mi cuerpo abandone la ducha y fui en busca de mi ropa -Capri negro ajustado a la pantorrilla, Camisa de tela blanca y los tacones negros que recién le quitaba a mi hermana.- me veía realmente bien, me gustaba esa pinta.

Solo iba a cobrar un cheque... Por qué debía ir tan formal? -Quizás alguien borre las huellas de Estefania- hablaba mi pensamiento en susurro.

-       En donde cobrareis ese cheque? Muy elegante para un chequesito sin importancia! Vendreis hoy? -Esa picardía en su voz me hizo reír-

-       Necesito recordarle a mi corazón que tiene terminantemente prohibido latir -le explicaba mientras me terminaba de maquillar-

-       Oh pero vaya, os veis como una chulaza tia, Estefania os a marco? -Su ironía y gracia me descolocaban un poco-

-       Ale, mi cantante por favor quiero olvidar que entre la doctora Del Castillo hubo si quiera un beso, quiero olvidar esas palabritas –suspire-

-       Me gustais -lo dijo en suspiro- Alex por que no os dais una oportunidad con ella? -Odiaba cuando su maternidad se mezclaba con ese sentir de hermana- Si pudisteis salir con la escorea de vuestra ex, tambien podreis darle una oportunidad a la hermosa doctora. Estoy segura que Samantha la fuese aprobado.

Recorde por un segundo indefinido a mi bella Samantha. Nadie era igual que ella, Dios la habia hecho para mi. Pero quizas Estefania era una segunda oportunidad un nuevo regalo. Movi un poco mi cabeza y borre esa idea de mi mente.

-       Me cuesta, no quiero darle cabida a esto, no quiero volver a caer derrumbada, no quiero levantarme un día saber que la amo y que dos segundos después la daga del dolor intenso se clave en mi pecho, vos sabes todo lo que he sufrido, lo que he llorado, lo que he vivido, no quiero arriesgarme a volver amar, para volver a sufrir. -dije de forma fría-

-       Cuanto mas os tendré que ver sufrir? -Se levanto y me abrazo por la espalda-

-       No me veras mas, porque no me volveré a enamorar, solo amo a una persona.

-       Ok, eso no lo esperaba y quien es?

-       Me voltee y le sonreí agachándome a la altura de su abdomen- me he enamorado de esta criatura que crece en ti, el renacuajo -reí-

-       Alex! -Me empujo y cai al piso- no le digais así, he -posiciono sus manos a los costados de su barriga- no quiero que escuche semejante apodos de su tía-mamá

-       Oh que hermoso suena! Has pensado algún nombre? -ella me ayudo a levantar del piso-

-       -su rostro fue un poema-

-       No has pensado en ninguno, aun te queda -empecé a contar con los dedos fingiendo inocencia-

-       Alex! Aun tengo 7 meses, pero no se que nombre. Joaquina? -rio-

-       Mis ojos se abrieron como platos- No, ese nombre esta horrible, que te parece Teofila Josefa Romina del Valle

-       Hermanita no tenias que ir a cobrar un cheque?

-       Me vas a decir que no son bellos los nombres? -sarcasmo en acción- Sera mi pequeño renacuajito, debe llamarse bonito. -reí-

-       Eres una...

-       En la nevera esta algo para ti! -sus ojos se iluminaron-

-       HELADO! -Dijo abrazando la tarrina de helado- Oh HELADO! Cuanto te he extrañado

-       Oh vaya ya veo lo  importante que soy para vos... -fingí molestia y me cruce de brazos-

-       Oh, Alex... -Dejo el envase de helado y se acerco a mi...- Mi poeta no creas eso -escuche su voz quebrarse

-       Ale, fue una broma... no es para que te pongas así. –MALDITAS HORMONAS!-

-       No quiero penses que el helado me importa mas que vos, sos mi hermana y me importas como nadie.

-       -Oh Mierda, cuidare mis bromas, no soportare estas escenas el resto del embarazo- Tranquila mi cantante. Se que me amas así como yo a ti. Tranquila -limpie esa lagrima que se cristalizaba en su piel- Come con precaución -bese su frente... Tome mi maletín y me lo cruce-

-       Jamas puedes salir sin eso -señalo el maletín-

-       Nunca sabes cuando sera el momento correcto para tomar un foto, aparte que Rodrigo me ha dado un cheque con un monto bastante redondo, no lo puedo traer en la mano.

-       Siempre tan dedicada, escribe algo bonito sobre el hermoso Maracaibo y yo me encargo de hacer una canción que valga la pena.

-       -Me acerque y la abrace- Cuida a mi renacuajo, y cuidate tu.

-       Alex por favor... Ya no le digas así que no le gusta.

-       Ok, ok, pero luego luego cuando ande dando saltitos en tu panza no quiero que me digas nada.

-       Hey quisiera ver a Rodrigo y a la pequeña Lucero, ha de estar enorme. Desde que Migdalia y Saman...

-       Me tengo que ir, iremos después a verlo, debo hacer unas llamadas. -Quise salir huyendo para evitar lo que venia-

-       Ella te amo! Y lo sabes.

-       Lo se, pero cuando murió, se llevo mi vida, corazón y amor con su presencia que ahora no esta a mi lado.

-       No te condenes mas, nadie tuvo la culpa. -intento colocar su mano sobre mi hombro para reconfortarme pero no lo logro- Fue un accidente.

-       Alejandra no importa ya... Ella se fue yo me quede y solo queda continuar -bese su mano sin dejarla hablar – te llamare. Te amo! Igual al renacuajo -sin mas salí limpiando a la velocidad de la luz esa lagrimita que siempre se escapaba de mi cuando hablaba de Samantha-

Del maletín tome los lentes oscuros guardando mis lentes prácticos para esconder así mi mirada.

Salí del hotel sintiendo el sol iluminar mi rostro y derretir mi alma, después de tantas heridas me había vuelto de hielo solo el incandescente sol lograba derretir un poco de mi frialdad, desactive la alarma del auto y subí, empezaba a manejar, buscando la salida de Ojeda cuando una rubia se atravesó en mi camino, haciendo parar la poca velocidad que llevaba.

-       Alexandra Medina -dijo ella colando sus brazos cruzados sobre el marco de la puerta justo por donde pasaba el vidrio de la ventana-

-       Martha Altamira -retire los lentes oscuros de mi y observe sus labios sin tener oportunidad a reaccionar me dio un beso fugaz-

-       Te he extrañado, aparte aquí tengo algo para ti -Del bolso que surcaba su torso, saco algo que apenas le vi hizo que mis ojos se iluminaran- Aquí tienes es muy cómoda por las noches -ese tono pícaro fue inconfundible-

-       Cuando querais os vuelvo a demostrar que soy mejor por las noches que ella -Sonreí campante con aires de grandeza, colocándome la chaqueta- Solo escríbeme -revise mi maletín y saque una pequeña tarjetita como la que le había entregado a Misael la noche anterior.- Cuando querais alguien que os de calor llámadme. -me coloque de nuevo los lentes- Nos vemos doctora corazón.- fingí besar su mejilla y probé de la mejor manera sus labios, y sin profundizar el beso deje el olor de mi perfume en su sistema.

Subí nuevamente el vidrio del auto, el mismo que había bajado para saludar a Martha, ahora otra vez en marcha La carretera seria larga, y sin compañía aun mas, estaba pasando por la plazoleta del tamal -Bien que le quedaba el nombresito- Y  la vi allí con la mirada perdida sentada en la misma banca de la plaza donde la fotografié la primera vez, tenia un toque sencillo.. Ok, reacciona Alexandra! Ella solo es una mujer, que para nada siente algo por ti! -Me gustas eso es tan malo- Retumbo en mi consciente sus palabras y de la misma manera tan despistada presione el claxon llamando su atención, por inercia baje el vidrio del lado junto al mio. Ella se levanto y con un poco de esfuerzo camino hacia mi.

-       Hola Estef. – Le sonreí de nuevo, no entendí que me pasó.

-       Holita Alexandra... – Ella llegó hasta el auto y mostró una sonrisa preciosa. -

-       Vais a algún lado? – Tenia un vestido sencillo le quedaba bien, la observé por un segundo y después me esforcé en poner la mirada en sus ojos.-

-       No. – Negó con la cabeza. De inmediato le abrí la puerta del pasajero, ella se quedó mirando unos segundos. -

-       Que estais esperando, entrad que tenemos mucho que hacer! – Dije dándole unos golpecitos con la mano al asiento que esperaba que ella ocupara.

-       En serio crees que vienes aca, me dices que suba a tu auto y que yo voy a sentarme ahí nada mas por que me lo pides? – Se cruzó de brazos como haciéndose la difícil, pero eso le duraría solo unos segundos. -

-       Así es. – Le dije descaradamente, ella rio ante mi comentario.

-       No entiendo por qué hago estas cosas. – Dijo apoyándose en la puerta , todavía se cuidaba el pié, luego tomó asiento.

Su compañía fue muy agradable, reímos de cosas ilógicas, esos NO LO PUEDO CREER de la vida, la ironía de la circunstancia me estaba mostrando ese lado de ella tan sutil que no se asociaba con nada, que no se ligaba con nada solo era Estefania Del Castillo.

Luego de dos largas horas de recorrido que se volvio solo una con quince minutos, por la velocidad y falta de trafico llegamos al banco en medio de risas y una amena platica, ayude a Estef a entrar al banco el código damallaresco me obligaba hacerlo, y al ver las enormes colas me arrepentí pero tuve una idea...  

La fila de personas discapacitadas estaba vacía, un empleado bostezaba esperando que la gente llegara.

-       En esta... Esta es la nuestra Estef -sonreí intentando darle confianza de que se mantuviera allí conmigo en la fila. Había gente pero no tanta como en las otras filas y que atendía era mas eficiente con los clientes que los demás

Total, 30 minutos después salimos del banco ella quería matarme lo vi en su mirada

-       Sorry, pero habeis visto las filas enormes? -Le decía ya en el auto -

-       Está mal hecho Alexandra. – Ella y su alto sentido de la moral.- Esa fila es para los que realmente necesitan ser atendidos rápido – Su carita indignada era muy divertida. -

-       Estef ya no te molestes, solo te pedí un favor, ni que fuera un pecado pasar por la fila de las personas discapacitadas. -

-       Pero no soy ninguna discapacitada! Y no me molesto, solo digo la verdad! – Replicó irritada, luego continuo. -Alexandra eso no se hace, es un acto -No quería escuchar su sermón así que me abalance sobre ella y la bese con ternura intentando disculparme con un beso. Al principio se quiso resistir, pero terminó dejándose - Por… que siento ya no podré discutir nada. – Susurró sonrojada - O podríamos no intentarlo mas – Me reí

-       Tengo apetito, te llevare a comer a uno de mis restaurantes favoritos aquí... -ella observo el reloj- Tranquila deja de observar tanto el reloj llegaras a tiempo -no pretendía agobiarla.- A que hora debes estar allí

-       Ella bajo su mirada observando sus dedos.

-       A de ser la cena, yo diría a las 7 u 8 pero si es para vos, de seguro planearía buscaros mas temprano a eso de las 6 PM así tendría rato suficiente para emborracharte y llevarte a mi cama -Ella rio- Yo que tu no voy, te he pronosticado la salida. Pero como soy una hermosura, te haré pasar una rica tarde conmigo, para que así tengas un recuerdo elegante de este día y no te aburras tanto en tu cenita.

-       Tu ego siempre hace el momento -Ambas sonreímos

En el camino como lo imagine no dejo de decirme lo malo que era lo que paso en el banco y bla, bla, bla... Muchas otras cosas que no le preste atención, estaba ensimismada en mis pensamientos y en olor de su perfume que invadía el auto, luego de un rato manejando llegamos al Vulcano. Estaba tal como lo recordaba.

Cuando era pequeña y venia a pasar vacaciones con mis padres, en ocasiones pasábamos a la hacienda que estaba en la parte Noreste de donde se encontraba Ojeda, quizás a una hora de camino. Soliamos comer por las tardes en aquel restaurante. Me traía hermosos recuerdos familiares.

-       Aquí estamos señorita Del Castillo -le dije abriéndole la puerta.-

-       Gracias... Eres tan linda...  -ME DIJO QUE SOY LINDA! Oh si que bien! Ok, un leve momento de descontrol. Pero que carajos, me gustaba verla así. Sonriente ante cosas tan pequeñas.

-       Buenas tardes señoritas, en que puedo servirles. -Pregunto el valet de forma cortes observando la carta en la entrada- tienen reservación?

-       Por favor el espacio de siempre perteneciente a la Familia Medina -sonreí, el valet levanto la mirada y supe que me reconoció por esa sonrisa cómplice y el saludo poco formal.

-       Alexandra, vaya que sorpresa, cuantos años? -pregunto emocionado-

-       Quizás unos 10 u 11 años, no sabría decirte.

-       Y tus padres? -Note la añoranza en sus palabras- Hace tanto que no vienen por aquí, han venido contigo? -pregunto intentando verlos detrás de mi, Negué con la cabeza-

-       Ellos están en los negocios del ganado sabes que es época. Pero yo Estoy aquí por trabajo, y como esto que esta aquí -señale mi barriga- también trabaja y pide a gritos su sueldo mínimo debo pagarle.

-       Has venido sola?

-       Viste la hermosa mujer que entro conmigo -Estefania se había alejado para observar una enorme pecera-

-       Si, no parece ser tu tipo... -ambos sonreímos tras su comentario-

-       No es mi pareja, ni mucho menos, es solo una colega del trabajo. Con la cual quiero pasar una hermosa velada, así que por favor -hice un gesto con mis manos en forma de suplica- Ayúdame hacer que esto sea inolvidable. -hay estaba de nuevo cobrando favores y haciendo de las mías.

-       Cuenta conmigo dame quince minutos y podrán subir a la terraza, la vista que da ahora es mucho mejor, la especialidad del día sera el momento magnifico que les brindara el lugar.

-       Te has ganado un puesto en mi diario... Hablare de mi gran amigo g...

-       Alex por favor, aun no lo asumo. -me hablo avergonzado-

-       Pues querida que esperas? Para mañana es tarde! Eres hermoso, con un cuerpo muy apetitoso, podrías tener una pareja y sentar cabeza la soledad del clóset no te sienta bien.

-       -Su rostro se entristeció- Ya tengo pareja, pero me engaña...

-       Ok no! Esto no es posible -tome el papel y lápiz que tenia sobre el pequeño recinto- Esta noche cuando salgas ven a esta dirección y habla con esta persona, -le dije anotándole todos los datos- sea cual sea el truco de ese degenerado se arrepentirá toda su vida, nadie se mete con uno de los míos y sale ileso. -sonreí- Ahora anda prepárame mi banquete

-       Con gusto solo unos minutos -hizo un ademan con las manos y se marcho.

Me acerque a Estefania y la tome de la mano, besando su mejilla. Ella estaba tan ensimismada en detallar cosa como si estuviese recolectando mas datos para su increíblemente amplio conocimiento.

Estuve con ella recorriendo el lugar, hablando de botánica y marina. A ella parecía gustarle la tierra pero sin duda alguna yo era un poco mas del cielo, no me gustaba en lo absoluto el mar.

-       Entones así se llaman las flores. Vaya, Me habeis enamorado con semejante explicación. -sonreí sutilmente observando tras ella la seña que me hacia el valet para subir a nuestro lugar.- Venid vamos, ya es hora de nuestra comida.

Extendí mi brazo y tal como una diosa me perdí en su mirada, guarde silencio sosteniendo su mano lesionada manteniendo el agudo caminar que por su pie le costaba luego de varios minutos y unas cuantas bromas pesadas llegamos a la entrada de la terraza.

-       Ok, ahora cierra los ojos.

-       Alex! Por favor, no vayas a empezar con tus bromas otra vez.

-       Permitíos confiar en mi, y dejaos llevar, solo debeis vuestros ojos cerrar.

-       -Ella suspiro resignada y yo bese con ternura sus labios, ayudándola a entrar al espacio perteneciente a los Medinas- Me asustan tus sorpresitas, te lo he dicho?

-       Pues mis sorpresitas nos llevan hacer el amor así que debería hacerlas mas seguido.

-       Alex! -sus mejillas cambiaron en automático a ese rojo que me encantaba-

-       Ya, tranquila, toma asiento. Bon apetti. -sus ojos se abrieron encontrándose con nuestro banquete italiano.

-       De donde eres? -me pregunto juguetona-

-       Originaria de Venezuela, criada en toda Europa y documentada en América y Asia. No tengo rumbo fijo ni dirección.

-       Tomas vino? -pregunto ella cortes observando la botella de merlot que había en un taburete cerca de la mesa-

-       Por esta ocasión no, solo beberé agua, he prometido no tomar ni un sorbo mas. -tome la copa de merlot y la serví- Oh, Mejor no. -dije aventando el liquido a un matero- Vos estais tomando tratamiento. Así que el alcohol os hará daño. Aunque la ocasión lo amerite no quiero bebas.

-       Alex! -sabia que sentiría ese no se que en ser nuevamente aplastada por mi cinismo-

-       Eso! Ya cojes confianza, pero tranquila solo disfruta la estadía y la comida. Especialidad del chef.

Ambas comimos y bebimos quedando saciadas y escondiendo nuestras miradas tras la incitada y correspondida copa de vino a la cual no pudimos huir, de pronto ante la suave música del lugar comenzó a sonar “Paloma” no había tango como ese, y mi cuerpo activado se levanto siendo cortes extendí mi mano pidiendo permiso para bailar con aquella hermosa mujer.

-       Os pido acepteis bailar conmigo esta pieza -hice una reverencia y sonreí segura-

-       Sus mejillas me regalaron nuevamente ese rojizo espectacular que solía amar- Alexandra no se bailar tango.

-       No os pregunte si sabeis bailar. Solo toma mi mano y dejate llevar.

RcAdriiTorres.

Se reserva el derecho de autor

Gracias! Feliz viiernes! Un fuerte abrazo desde mi pequeño lugar, al que ahora los uno, cuidense! Bendiciones.


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