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Fecha: 03-Oct-16 « Anterior | Siguiente » en Voyerismo

Mi mamá visitadora conyugal (el padrote)

crismex
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Tiempo estimado de lectura: [ 10 min. ]
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La vida en la cárcel es complicada, difícil, todo tiene precio, en especial tu seguridad, para ello había que pagar "cuota" para no ser molestado, agredido o violentado, vamos todo un centro de "re adaptación social" el pago de cuota puede ser de 2 maneras en efectivo o en "especie". Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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La vida en la cárcel es complicada, difícil, todo tiene precio, en especial tu seguridad, para ello había que pagar "cuota" para no ser molestado, agredido o violentado, vamos todo un centro de "readaptación social" el pago de cuota puede ser de 2 maneras en efectivo o en "especie".

Contaba con 25 años cuando ingresé al penal, fui a dar a la cárcel por 6 años, motivo el maldito alcohol, pasado de copas agredí a una persona con una navaja casi matandolo; Mi esposa no soporto mi encierro me abandonó llevándose a mi hijo, no la juzgo, creo que fue buena decisión. El problema fue, que lo poco que me dejó en el banco se acabó en menos de un año. al no tener la cuota empeze a ser molestado por la pandilla que manejaba el lugar, al no tener mi respuesta vino la primer golpiza, a la siguiente semana la segunda, en este segunda, el jefe de la pandilla, Don Alberto un hombre como 50 años se inclinó para decirme:

- Bueno amigo, no hay razón para llegar a una tercera "madrina" tu bien sabes que si no tienes cash, puedes pagar en "especie" como muchos lo hacen, tu esposa, tu novia, tu hija, tu hermana bueno hasta tu madre puede pagar por ti, y remato diciendo:

-Porque un hoyo es un hoyo- haciendo reír a toda la pandilla que me había golpeado

-Sabemos que hay una señora de muy buen ver que viene a visitarte, quien es?-

La única persona que me visitaba era mi madre. cada segundo domingo asistía a verme, pues los demás domingos los trabajaba como mesera, para mantener la educación de una hermana menor, pues la pensión de gobierno que recibía de mi padre, quien había fallecido hacía un par de años antes, era muy poca; cada visita que me hacía, era lo mismo, los malditos custodios la baboseaban de arriba a abajo con la mirada, lo que provocaba que las horas de ocio de ese maldito encierro combinado con el ayuno sexual, me hicieron recordar mi precoz adolescencia, cuando amorosamente me gustaba acompañar a mi madre a hacer las compras, solo para mirar cómo los hombres la baboseaban y terminar regresando a casa para cascarmela imaginando a mi madre cojiendo con esos hombres; y es que mi madre a sus 44 años seguía siendo una mujer de bandera, un verdadero portento de hembra.

- Quien es- me volvió repetir don alberto sacándome de mis pensamientos

- Es mi mamá- respondí titubeante

Don Alberto se volvió con sus compinches para decirles

- La señora todavía guarda unas nalgotas de primera- provocando carcajadas en sus compinches y un morboso cosquilleo en mi entrepierna.

- Ya está "mijo" en la siguiente visita que te haga yo hablo primero con ella, dejamela a mi, a esas nalgotas las convenceré yo, tu nuevo padre- provocando nuevamente las carcajadas de sus compinches para después despedirse de mí, con dos palmaditas en la mejilla terminando la tercera con un bofetón, que prácticamente me dejó viendo lucecitas.

El domingo de visitas llegó, Don alberto le dio un par de billetes a los custodios para que lo dejaran hablar primero con mi madre, durante 10 minutos estuvo platicando con ella y despues salio dejandome pasar a mi. Mi madre estaba pálida y palideció más al verme entrar con el rostro golpeado, creo que eso fue más que suficiente para acabar de convencerla, casi llorando solo atine a decirle:

- No tienes porque hacerlo ma - mi madre me miró con dureza para decirme:

- No te preocupes, te sacaré de esto - se puso de pie y me acerco las cosas que me llevaba, para después retirarse. Levanté la vista para verla alejarse, el custodio que estaba en la entrada le abrió la puerta, sonriendo la miró de arriba y abajo, mi madre paso altiva segura, el custodio le miró descaradamente el movimiento de culo y cerró la puerta.

El siguiente miércoles eran las visitas conyugales para mi sorpresa y la de don alberto los custodios me llamaron a mi, el estúpido de don Alberto no le había dado su nombre a mi madre y ella había dado el mio, don Alberto se movió rápido y dio nuevamente dinero a los custodio para que ambos fuéramos a la visita conyugal, al llegar a la puerta del cuarto conyugal quise dar media vuelta y regresar pero el guardia me lo impidió:

- Donde crees que vas -

- Es el señor el que tiene la visita conyugal no yo- le dije

- Estas estupido o que,- me respondió

- En la bitácora de incidencias aparece tu nombre y durante los próximos 90 minutos no puedes estar en otro maldito lugar más que haya adentro -

- Pero yo no quiero entrar, carajo-

- Si no entras tu no entra nadie-

en ese momento don Alberto me tomó del brazo y me amenazó

- Si no entras, yo te mato haya adentro imbécil, ya gaste dinero y una pastilla azul en esta pendejada para que tu me la eches a perder-

Pase saliva y mi madre paso más, cuando me vio entrar con don Alberto al cuarto conyugal; para mi asombro mi mamá iba vestida espectacular con un top blanco descubierto de hombros y enseñando coqueta el ombligo con una ligera barriguita propia de su edad, abajo se había puesto unos blue jeans ceñidos que le marcaban la panocha y la madurez de sus caderas, intentó hablar pero don Alberto se adelantó:

- Lo siento muñeca, pero se me olvido darte mi nombre porque nunca pensé en convencerte tan rapido, asi que como habrás escuchado "nuestro pequeño" tendrá que estar aquí la próxima hora y media con nosotros y sin voltearme a ver me dijo:

- "mijo" si no quiere ver lo que hacen papi y mami volteate a la pared- dijo con mando y seguridad, mientras sus ojos devoraban las voluptuosas formas de mi madre:

Mi madre jalo aire y sacando fuerzas me dijo:

- Está bien cariño no te preocupes ya somos adultos y lo que pase aqui, aqui se queda - para mi asombro la escuche decir eso a mi madre; Para entonces don Alberto se había quitado la camisa dejando su torso obeso y peludo, se acercó a mi madre para tomarla de los brazos y decirle:

- Bien muñeca, no perdamos tiempo quítate los pantalones y acuéstate abierta, que ya se me antojo probar tu"almejita" que se nota muy jugosa - diciendo esto bajó su regordeta mano para sobar la entrepierna por encima del pantalón, mi madre dio un paso atrás y obedeció, se bajó los jeans, dejando para nuestro maldito asombro de don Alberto y mío una tanga de hilo dental y enseguida se recostó en el colchón sacandose la tanga, dejando libre un hermoso conejito peludito.

Don Alberto se agacho entre las piernas de mi mamá y con su lengua le abrió los labios vaginales a mi madre, quien solamente pegó un respingo al sentir intimidad invadida; Durante 10 minutos o mas don Alberto le estaba comiendo el conejito a mi madre por momentos se detenía para besar y mordisquear el interior de sus muslos, para después seguir chupandole el conejito, al principio mi mamá se quedó quieta aguantando estoica la juguetona lengua de don Alberto, pero inevitablemente poco a poco su cuerpo la fue traicionando, empezó a moverse de un lado a otro, sus senos aprisionados por el top subían y bajaban al ritmo de su agitada respiración, don Alberto lo noto y le bajó el top dejando libres las tetas de mi mama, sus pezones brincaron vivaces y los dedos gordos y velludos de don Alberto los cacharon para acariciarlos y pellizcarlos, para entonces yo ya tenía una parada de verga tremenda, avergonzado con lo poco que me quedaba de dignidad, me voltee a la pared para no mirar a mi madre gozar con don Alberto, hasta que un profundo gemido de mi madre acabaron de golpe con esa mínima dignidad y de nuevo di media vuelta para mirar como la lengua de don Alberto no dejaba escapar el nectar orgasmico de mi madre.

Después de ese primer orgasmo, las tetas de mi mama subían al compás de su respiración, sus pezones estaban durísimos, don Alberto se levantó para sacarse los pantalones y la trusa, esta última me las arrojó pegandome en la entrepierna, entre mis dientes exclame.

- Hijo de pu...-

no termine la frase, pues sorprendido observe el grosor de su verga, no muy grande pero si tremendamente gorda, sorprendida tambien mi mamá miro como se hincaba entre sus piernas y dirigia aquel vergon a su conejito, institivamente mi mamá abrió lo más que pudo sus piernas para poderlo recibir, don Alberto se dejó caer, ensartando suavemente el conejito de mi mamá hasta que sus huevos peludos chocaron con las nalgas de mi madre provocandole un gemido ahogado.

Desde mi posición miraba como la "caída" en forma de peras de las tetas de mi mamá, se aprisionaba en el obeso tórax de don Alberto y como sus duros pezones se perdían por completo en los canosos pelos pectorales de él, quien con todo su vergon dentro de la conchita de mi mama se meneaba suavemente arriba de ella, ya para entonces mi mamá estaba rendida por completo a don Alberto, dulcemente abría su boca para recibir agradecida la lengua de don alberto que momentos antes le habia un profundo orgasmo. Con la verga parada mire como por 30 minutos como don alberto "ensartaba" a mi madre sin sacar su vergon del conejito de ella, siempre al mismo ritmo del principio, lento suave como disfrutando cada minuto al máximo, se detenía sólo para besarle y mordisquear la boca, el cuello, los hombros, se amamantó durante unos minutos de las tetas de mi mamá dejando los pezones como dos chupones, hasta que de pronto comenzo a moverse mas rapido montando su cuerpo un poco por encima de mi mama, se apoyó con los brazos en el colchón poniéndolos a un costado de los hombros de mi madre y comenzó a "taladrarla" con media verga mientras la otra media le "frotaba" la gran "campana" (clítoris) que se le pone a mi madre cuando esta excitada (secreto que después descubrí), sorprendido escuche como mi mamá gemía sin control y de pronto soltó otro gemido profundo, que hizo arquear su cuerpo levantando su espalda del colchón dejando apoyada su cabeza en él, unos segundos después don Alberto la acompañó en su orgasmo sujetándola por la espalda abrazandola a el, para descargarle hasta la última gota de leche que sus peludos huevotes guardaban, llenandole a mi madre hasta el más íntimo rincón de su vagina.

Mi madre acostada en el colchón descansaba desnuda boca arriba, se veía sexy a sus 44 años; su piel morena brillaba sensualmente por el sudor, los pelos de su conejito resplandecían por sus jugos vaginales, las piernas largas macizas eran las de una "cuarentona minifaldera", lo más sensual era su derrier con las caderas amplias, firmes, con el culo redondo, parado y el vientre ligeramente esbelto eran toda una invitación a cogersela a cualquier hora del día; sus pechos sin ser muy grandes seguían desafiando la gravedad teniendo una bonita caída en forma de peras; después de 2 orgasmos su respiración se había normalizado se volteo hacia don Alberto y con su mano acarició el pecho peludo jugando con sus blancos pelos, don Alberto pasó su mano por la espalda de mi mama y bajó hasta su culo para acariciarlo y estrujarlo marcando sus dedos en cada nalga, con terribles celos mire como la mano de mi mamá bajó buscando las bolas de don Alberto, con las uñas largas, mi mama le metió una rascada de huevos que lo hizo suspirar, después su mano jugó con el vergon de don Alberto, subiendo y bajando para nuevamente ponerlo a tope, en eso don Alberto me preguntó:

- Cuanto faltara "mijo"

- No se- conteste cortante, mi madre miró su reloj y le respondió para mi sorpresa

- 20 minutos, amor -

Don Alberto al escuchar como lo había llamado mi madre, me miró sonriendo, triunfante, se puso de rodillas y le ordeno a mi madre

- Ponte en cuatro muñeca-

Mi mamá obedeció y ya sin recato alguno puso su tremendo culo a disposición de don Alberto, quien excitado le prendió un palmazo a cada nalga de mi mamá y de un jalón la volvió a ensartar, en eso se escucho la voz del custodio diciendo

- 15 y nos vamos - señal de que había que cambiarse y despedirse

así que don Alberto no perdió tiempo le metio a mi madre una cogida rapida brutal, el golpe de culo de mi mama se escuchaba por todo el cuarto, con sus manos apoyadas firmemente en el colchón aguantó estoica las fieras embestidas de don Alberto, este no bajó el ritmo y en 5 minutos nuevamente tenía a mi madre en las puertas del orgasmo, esta vez no aguante, me saque la verga y comencé a jalarmela rápidamente mirando excitado como don Alberto se cojia a mi madre "estilo perrito", no dure mucho, estaba tan excitado que en menos de un minuto me vine, después mi madre fuera de sí dijo

- Dame duro amor, que me vengo aaaaayyyyyyy mmmmmmmm -

Mi mamá se había venido por tercera vez en esa tarde y por último don Alberto saco su vergon del conejito de mi mamá para venirse con un potente chorro en las nalgotas de mi madre.

Me acomode la verga en los pantalones, mientras el vergon de don Alberto sacaba las últimas gotas de leche descansando plácidamente en las nalgas de mi mamá, después se recostó en el colchón para recobrar aire y mirar sonriente y satisfecho como mi madre se ponía de pie para limpiarse la leche del culo con pañuelitos, después de limpiarse busco la tanga pero no la encontró don Alberto se la guardó como "trofeo" así que tuvo que ponerse los jeans a pelo, don Alberto sonriente se levantó para ponerse los pantalones y mientras mi madre buscaba su top la puerta del cuarto conyugal se abrió, salí del cuarto avergonzado, con don alberto atrás de mí con los pantalones desfajados y sin camisa, dejando a mi mama en topless, con el custodio en la puerta sonriendo socarronamente y mirando lascivamente las tetas a mi mamá, esperó a que ella terminara de cambiarse.

Continuará

 


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