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Fecha: 07-Oct-16 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Vacaciones para una nueva vida

Sincahonda
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Tiempo estimado de lectura: [ 44 min. ]
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En unas vacaciones con los amigos se desencadena un cambio en nuestras vidas Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Íbamos a pasar nuestras vacaciones en una casa rural mi marido y yo a solas en una casa en Garganta de la Olla en Cáceres para intentar enderezar nuestra relación, o eso pensaba yo, porque según se iba acercando la fecha se iban apuntado nuestros amigos a la idea de pasar 2 semanas en la casa rural, por lo que la idea inicial que tenía pensada para limar asperezas se difuminaba poco a poco.

El último año con mi marido había sido un poco malo, discutíamos bastante la verdad, por cualquier cosa, luego siempre lo arreglábamos, posiblemente tenía que ver que nos veíamos poco tiempo debido al trabajo, pero bueno, solo espero que las vacaciones en compañía sirvan para reconducir nuestra relación.

Llegó el día de la partida y ya el viaje empezó bien, aunque fue un viaje largo desde Madrid, estuvimos charlando y riendo durante todo el viaje, él me acariciaba la pierna mientras conducía y me sonreía siempre que podía.

Llegamos los primeros y nos dio tiempo a elegir la mejor habitación, ya que además lo habíamos planificado todo nosotros, más concretamente yo, nos cogimos una habitación de matrimonio.

La casa era enorme, tenía chimenea, piscina, barbacoa, hasta un billar en el salón, por lo que nos sentimos encantados con la casa, la cual estaba en mitad de la nada literalmente, sin lugar a dudas había tenido un maravilloso ojo al elegir dicha “mansión” rural.

El primero en llegar y de manera solitaria fue nuestro mejor amigo Paco, siempre le he tenido un cariño especial, además fue la persona que nos presentó a Jorge y a mí, cosa por la cual siempre estaré agradecida.

Paco- Joder que casa me habéis buscado.

Jorge- Que tal tío, ¿Cómo ha ido ese viaje?

Paco- Muy cansado tío, pero bueno ya estamos aquí, ¿Qué tal cris?

Cristina- Aquí andamos deshaciendo la maleta, ¿Sabes algo de los demás?

Paco- Salían media hora después que yo, así que si queréis paso un momento al baño y vamos a comprar al pueblo “suministros”.

Dejó las maletas en la puerta, desapareció un momento dirección al baño y nos dirigimos al pueblo a realizar la comprar, Jorge en seguida se aprovisionó bien de la bebida mientras Paco y yo comprábamos la comida, Paco no tardo en separarse de mi para seleccionar todo tipo de carnes para hacer barbacoas mientras yo seleccionaba el resto, acabamos llenando dos carros.

Cuando regresamos a la casa el resto estaba esperando en la puerta, y como no hay cobertura no recibimos ninguna llamada por lo que nos disculpamos mientras les saludábamos, estaban todos, Juan, Laura y Miriam.

Se les notaba cansados y entraron en la casa, Juan y Laura escogieron una habitación de matrimonio y Mirian una doble para ella sola, mientras deshacían sus maletas Jorge y yo colocamos todo en la despensa de la casa que no parecía tener fin.

Cuando terminamos básicamente no pasó nada desdeñable, ya que estábamos todos cansados del viaje, por lo que los chicos se quedaron durmiendo la siesta y nosotras nos quedamos en el salón tumbadas en el sofá mientras hablábamos de ropa.

Pasó la primera tarde sin pena ni gloria hasta que llegó nuestra primera noche de vacaciones, y como no podía ser de otra manera Paco saco una buena remesa de carne y puso a funcionar la barbacoa, mientras las cervezas ya frías eran servidas en la mesa.

Estar en mitad de los arboles con una barbacoa y una cerveza fría con 2 semanas por delante de relax no tiene precio, ese es el mejor momento de las vacaciones.

Cuando terminamos de comer Jorge no tardó en sacar las bebidas, yo no quería beber mucho pero un Gyn Tonic antes de ir a dormir sí que me tomaba, el resto se fueron poniendo sus bebidas favoritas y no tardamos en brindar.

No tardaron en irse a la cama casi todos hasta que nos quedamos Paco, Jorge y Yo, yo estaba muy abstraída mirando a las estrellas aunque soy como soy poniendo la oreja a lo que hablaban Paco y Jorge.

Paco- Pues tío estoy bastante depre si te digo la verdad

Jorge- ¿Y eso?

Paco- Pues no sé, ya sabes que llevo mucho sin estar con una mujer y nunca he tenido suerte con ninguna.

Jorge- Bueno, ya sabes que esto llega cuando menos te lo esperas.

Paco- No creo, empiezo a pensar que no soy atractivo para las mujeres.

Cristina- Yo creo que eres muy atractivo Paco. – Dije interrumpiendo su conversación.

Paco- Ya tú lo dices por decir.

Cristina- No, lo digo en serio, lo que pasa es que es muy difícil que una chica se fije en ti cuando das mala imagen.

Paco- ¿Mala imagen?

Cristina- Si, no es como vistes, o cómo vas, si no que impresión das, si vas alicaído ni se fijan.

Paco- Ya pero si estoy depre que hago.

Cristina- Tienes que dejar de pensar en ello, todo llega, no te obsesiones, es difícil pero tienes que tener plena confianza en ti, si tú fueras sin miedo a que te rechacen serías un ligón de cuidado.

Paco- Siempre me animas cuando lo necesito Cris, bueno creo que es hora de irse a dormir.

Jorge- Pues si yo también me voy.

Me levanté con ellos y nos fuimos a dormir, el día había sido duro y nos merecíamos el descanso.

A la mañana siguiente me desperté sola en la cama completamente descansada, serían las 11 de la mañana, me di una buena y lenta ducha, me aseé y bajé a desayunar, por lo que vi fui la última en despertarme, me senté a tomar un café y una tostada mientras veía al resto bañarse en la piscina, la verdad es que los veía a todos allí, pasándoselo bien, sobre todo a Jorge que parecía tontear con Miriam, me daba igual que lo hiciese, no era la primera vez ni la última que lo iba a hacer, sé que tiene esa espinita con ella desde hace mucho tiempo, como también sé que no haría nada con ella.

Me bebía el café despacio mientras en mi cabeza rondaban los pensamientos de siempre, ¿Por qué iba mal mi matrimonio?, no tenía la respuesta, pero lo que si me sacaba de quicio era ver que mi marido no hacía nada por remediarlo, cuando volví a la realidad lo que quedaba de café estaba frio.

Volví a mirar por la ventana y veía a Juan y a Laura también, ¿Recuperaría esa felicidad con Jorge?, era mejor no pensarlo, eran mis vacaciones y Jorge no parecía preocupado, me levante del desayuno dispuesta a no pensar en ello en lo que quedaban de las vacaciones y fui a ponerme el bañador para unirme a mis amigos.

Según llegue a la piscina me tiré de cabeza, el agua estaba buenísima, fui nadando hasta donde se encontraba Jorge y Miriam.

Cristina- Buenos días.

Jorge- Ya te has despertado, pensé que nunca lo harías.

Cristina- Tu siempre tan majo, tampoco es tan tarde.

Miriam- Bueno, estamos de vacaciones, ¿Qué más da la hora no?

Cristina- Eso digo yo.

Paco se acercó por detrás de mí y separándome del bordillo me propino una buena aguadilla, lo que propició que Miriam se lanzase al agua para rescatarme e ir las dos a por él, la verdad es que Paco era fuerte, nos tiramos Miriam y yo mucho más tiempo debajo del agua que él, que por otra parte me gustaba verle así de animado, no como la noche anterior.

Cuando ya no podía más salí de la piscina, me sequé y le tiré la crema a mi marido.

Cristina- Dame crema anda.

Me tumbe bocabajo en la hamaca, cogió el bote y me estuvo untando y masajeando un buen rato, para intentar provocarle un poco me desabroche el bikini por detrás, el me dio tranquilamente en la espalda y en los hombros, más bien me estaba dando un masaje. Cuando parecía estar en lo mejor Miriam se tumbaba en la otra hamaca.

Jorge- ¿Quieres tú también crema?

Miriam- No estaría mal. – Dijo mientras se quitaba la parte de arriba dejando sus tetas al aire y tumbándose bocabajo.

No sabía a qué jugaba Miriam, pero eso no me gustó nada, no quise montar ninguna escena, simplemente me abroché mi bikini, me levanté de la hamaca y me metí dentro de la casa.

No quería pensar en el gesto de Miriam, ella normalmente es así de natural, pero la actitud de Jorge no me gustaba nada, no es que me ignorase completamente, pero sí que me dejaba de lado a la mínima, me puse a hacer la comida para abstraerme, ya que me encanta cocinar, me suele relajar bastante.

Paco fue el primero en llegar, le puede la comida al jodío, cogió un par de trozos de queso que había cortado y sacó dos cervezas del frigo pasándome una a mí.

Paco- ¿Cómo es que estas aquí?, ¿Ya estas cansada de la piscina?

Cristina- Necesitaba algo de espacio, estoy algo incómoda.

Paco- ¿Pero te pasa algo?, a mí ya sabes que me lo puedes contar.

Cristina- Parezco tonta te lo juro, es simplemente que entre Jorge y yo las cosas no van muy bien, parece que hayamos perdido química, y siento que me trata como a una más.

Paco- ¿Es por que le de crema a Miriam?

Cristina- Si, y no…, siempre he sabido el rollo que se traen, eso no me importan, yo confío plenamente en él y me da igual que se comporte así, la cosa es que yo le he pedido que me de crema para que me haga caso y ver que desencadena en que también se lo da a Miriam… pues no sé, es sólo un ejemplo, la cosa no va bien desde hace meses.

Paco- Joder no tenía ni idea de que estuvierais tan mal, ¿Cómo es que empezasteis así?

Cristina- El inicio fue un tema sexual, a lo mejor es que yo estoy chapada a la antigua o no sé pero empezó a proponer cosas que creo no me gustan…

Paco- ¿Cosas como qué?

Cristina- Sexo anal al principio, yo le dije que no, no sé creo que eso tiene que doler, no me veo preparada, luego empezó con otras proposiciones como hacer un trío, ya sabes que no soy celosa, pero no me apetecía, a partir de ahí empezamos a hacerlo mucho menos y nos distanciamos bastante.

Paco- Bueno entonces el problema es sencillo, podrías llamar su atención con unos de sus deseos, si es que te ves capaz de ello, o si no quieres llegar a tal punto, porque no quieres hacerlo, tienes que hablarlo con él.

Cristina- He intentado hablar con él, pero prefiere dejarlo pasar e insiste en que no pasa nada, que él está feliz conmigo, pero en el fondo no es verdad, y temo que en el futuro sí que sea un problema.

Paco- Bueno, si él se quiere cerrar en banda al tema de hablar, podrías hacer lo otro, pero debes de estar segura de hacerlo.

Cristina- A mí no me importaría, pero, ¿tú crees que el hecho de meter a una tercera persona en la cama arreglaría los problemas para siempre o solo los retrasaría?

Paco- Sinceramente creo que solo sería un parche si es que Jorge no puede vivir sin probar cosas nuevas, pero también he de decir que sería un buen momento para hablar con él.

Cristina- No te entiendo.

Paco- A ver, tu hasta ahora dices de pasar una cierta sequía y algo de desafecto por él, pero si cumples con uno de sus sueños, es posible que durante un tiempo la sequía desaparezca y tenga más detalles contigo, muestre más afecto…, pues ahí tendrías la prueba de que sí que le pasaba algo y que lo mejor es poner una solución.

Cristina- Pero ¿Y si se enroca?

Paco- Si se enroca, pues entonces tienes un problema, pero eso está muy lejano y es mejor no pensar en futuribles, céntrate en el presente, él está frustrado por lo que dices ya que le gustaría probar cosas que a ti no, yo pienso que es pasajero, y si prueba un par de cosas se le irá pasando la necesidad de la novedad.

Me dio un fuerte abrazo, tan fuerte que casi me levanta del sitio, pero sin lugar a dudas hizo que me sintiera mejor, se separó me hizo una caricia en la mejilla y me sonrió.

Paco- Y alegra esa cara mujer, que no me gusta verte triste, todo se solucionará ya verás.

Paco siempre era capaz de sacarme una sonrisa el tío, no pude nada más que asentir con mi cabeza y darle un trago a la cerveza, mientras él se puso a ayudarme con el resto de la comida.

Pasado un rato el resto fue llegando al salón, pusimos la mesa y servimos la comida, yo no podía dejar de darle vuelta a las palabras de Paco, ¿Debería hacerle caso?, era un mar de dudas, así decidí dejar de lado mis preguntas sin contestar y relacionarme con los demás.

Durante la comida estuvimos debatiendo que actividades podíamos hacer esta tarde, desde montar a caballo, hasta realizar alguna ruta o irnos a bañar al río, finalmente ganó la ruta a caballo.

Yo me levanté de la mesa e indiqué que los cocineros no recogen los platos y me fui a echar una siesta. Evidentemente no dormí nada, estuve dándole vueltas durante horas, y finalmente me decidí por hacer caso a Paco, no sé cómo lo iba a hacer, pero lo iba a hacer.

La tarde paso muy tranquila, estuvimos en la piscina, y finalmente se puso en marcha otra vez la barbacoa, esta vez con sardinas, cenamos fuera ya que el sol no apretaba como a la hora de comer.

La comida se pasó con las tonterías de Paco y Juan, cuando se ponen juntos en modo dúo hacen que te duela el pecho de reírte, es un no parar, y lo mejor fue al final cuando uno de los dos acabó en la piscina.

Recogimos la cena, y sacamos los licores, esta vez a diferencia de ayer sí que nos tomamos más de una y de dos, además acabamos de acompañarlo de música, por lo que las chicas nos pusimos a bailar y a gritar las canciones.

La noche no acabo muy bien para mi marido, que acabo quedándose dormido en la silla, Juan y Paco se lo llevaron a nuestra habitación, no pareció ser mala idea para ellos porque no volvieron.

Así que nos quedamos las chicas, que como ya llevábamos unas cuantas copas no teníamos pelos en la lengua tal cual.

Laura- Bueno Miriam, ¿No nos vas a deleitar con alguna historia sexual hoy?

Miriam- No sé cuál, últimamente estoy a dos velas, y ya no me motiva nada conocer a un veinteañero.

Cristina- ¿Y eso?

Miriam- Es un poco lotería, y no tienes las de ganar precisamente, normalmente tienen poca experiencia pero mucho ímpetu, no sé ahora me gustaría conocer a alguien más de nuestra edad.

Cristina- Pues tampoco es que vayas a ganar mucho.

Miriam- ¿Por?, si Jorge esta como un queso, ¿No te da caña o qué?

Cristina- A mí desde luego no ya te lo digo, a Laura seguro que le va mejor con Juan.

Laura- Bueno… no es oro todo lo que reluce, funcionamos a rachas y debido a su trabajo cuando tiene que trabajar de tarde ni nos vemos, y últimamente siempre está cansado.

Miriam- Joder como estamos las tres, ¡menos mal que siempre nos quedará nuestros juguetitos!

Nos reímos las tres al unísono durante un buen rato, hasta finalmente despedirnos e irnos a la nuestras respectivas camas.

Al día siguiente me levante con resaca, me aseé y fui a desayunar, esta vez me desperté pronto ya que se supone que nos íbamos de ruta a caballo, llegué a la cocina y estaban todos desayunando, me puse mi café y me tomé mi tostada.

Cuando llegamos al picadero nos atendió un hombre mayor, nos presentó a los caballos, y nos enseñó la ruta a seguir, nos marcó los sitios de interés y nos dio todo lo necesario.

Al principio de la ruta estaba absorta en mis pensamientos, mientras disfrutaba del paseo, el olor al caballo y naturaleza me envolvía, la verdad es que el sitio era precioso, era un ambiente totalmente mágico.

Llegamos a una especie de mirador con unas vistas esplendidas, me quede anonadada y absorta, los demás siguieron su camino, pero yo me quedé allí contemplando el paisaje. Pasaron 5 minutos y apareció Miriam.

Miriam- ¿Qué haces aquí?, te estamos esperando más adelante.

Cristina- Estaba pensando.

Miriam- ¿En qué?

Cristina- En si te gustaría tirarte a mi marido.

Miriam- ¿Cómo dices?, si es por el tonteo ya sabes que son juegos de amigos yo nunca…

Cristina- Era una pregunta real, yo no estoy enfada contigo, eres mi amiga del alma, nunca me han sentado mal los juegos, pero estaba pensando en darle alguna sorpresa a Jorge y había pensado en hacer un trío.

Miriam- No sé qué decirte me dejas a cuadros.

Cristina- No necesito que me respondas ahora, bastante tengo con haber tenido el valor de decírtelo, sólo espero que lo pienses.

No la di tiempo a replica, arreé el caballo y me dirigí en dirección a los demás, durante el resto del paseo Miriam no tuvo contacto conmigo ni con Jorge, supongo que la había dejado muy confusa, yo por mi parte disfrute del paseo al máximo.

El resto del día no tuvo nada desdeñable que contar, la noche fue bastante tranquila, de hecho en esta ocasión fui la primera en irme a la cama, la excursión a caballo me había matado y estaba cansadísima.

A la mañana siguiente me desperté y por primera vez Jorge seguía dormido, así que para no despertarle me fui al salón en pijama, cuando llegué allí estaba Paco.

Paco- ¡Hombre la bella durmiente!, ¡Qué sorpresa!

Cristina- ¿Tan tarde me levanto?

Paco- No, pero al ser la última te hacía dueña del título.

Cristina- Y para recompensarme por la perdía de tan dudoso honorable título, ¿Podrías recompensarme con un café?

Paco- Para mi niña lo que sea necesario.

Me senté en la mesa de la cocina mientras él me servía el café y me pasaba una magdalena.

Paco- ¿Estas mejor?, ayer te fuiste pronto a dormir.

Cristina- Si, eso creo, he decidido hacerte caso.

Paco- ¿Así?, con los malos consejos que doy yo, ¿Y qué vas a hacer?

Cristina- Ayer le dije a Miriam la opción del trio.

Paco- ¡Madre mía!, ¿Qué te dijo?, ¿Jorge sabe algo?

Cristina- Decirme nada, la dije que se lo pensase, y Jorge no sabe nada, prefiero dárselo a modo de sorpresa, he pensado que es mejor.

Paco- No hay día que no me sorprendas, pero vamos que ya sabemos por qué Miriam estaba tan rara, que suerte tiene Jorge, unos tanto y otros tampoco.

Cristina- Si tú lo dices… ¿Me pasas otra magdalena?

Paco- Claro.

Me terminé el desayuno y nos fuimos para afuera, no es que pudiera tomar el sol en pijama, pero aun así me tumbe en una hamaca, Paco se tumbó en la de al lado y estuvimos hablando de cosas triviales.

Al rato apareció Juan y se unió a nosotros.

Juan- Mirar la parejita, que elegantes se nos han puesto, ¿Vais de boda?

Paco- A ti parece que te gusta lo que ves. Dijo señalándole el paquete.

Juan tenía la típica erección mañanera que tienen los tíos y se le notaba muchísimo, el pobre se puso rojo.

Cristina- No te metas con él, el pobre se ha puesto contento al verte, ¡Cuidado a donde apuntas!

Juan- Bueno, ni un descuido puede tener uno.

Paco- Macho si tienes un descuido que se algo de lo que presumir.

Juan- Bueno me marcho antes de seguir dando el espectáculo.

Cristina- Si será lo mejor.

Paco me hizo un gesto señalándome que Jorge ya estaba despierto, por lo que aproveche para acercarme a él, darle los buenos días con un gran beso que le dejo descolocado y me dirigí a mi habitación para asearme.

Me di una buena ducha, me depile entera por si caía la breva, me puse el bañador y me di crema, llegué a mi hamaca antes ocupada y me quite la parte de arriba del bikini, me tumbé y me puse a tomar el sol.

Al rato todos estaban en la piscina, Miriam se puso a mi lado pero no me dijo nada, Jorge y Paco competían por ver quién era más rápido nadando, mientras que Juan miraba con descaro mis pechos.

Todo era normal hasta que Laura terminó por cabrearse y con un gesto forzado cambio con la dirección hacia donde miraba la cara de Juan y le lanzó una mirada desafiante, Juan en gesto de desaprobación le dijo que “que pasaba” y empezaron una discusión delante de todos nosotros.

Evidentemente el inicio de la discusión era su mirada hacía mis pechos pero no tardaron en salir otras “vergüenzas” que no se habían resuelto en el pasado, todos estábamos en silencio, como con miedo a movernos, mientras Juan y Laura se reprochaban mutuamente.

Paco intento hacer de árbitro de la situación para que al menos no discutiesen delante de nosotros, lo que provocó que Laura se marchase al interior de la casa entre lágrimas, mientras Juan se quedaba entre maldiciones en su sitio.

Mire hacía Miriam y la hice un gesto para que fuéramos detrás de Laura, ella que todavía guardaba una distancia hacía mí finalmente se levantó y me acompaño al interior de la casa.

Entramos en su habitación y estaba llorando, intentamos consolarla hasta que pudo tranquilizarse.

Cristina- Pero que ha pasado.

Laura- Pues que la cosa esta mal, veréis no os lo he contado, porque me da vergüenza, pero mi relación con Juan va muy mal.

Miriam- Pero que es lo que pasó para que te de vergüenza.

Laura- Pues…, en las fiestas de navidad de mi empresa, me lie con un compañero de curro, al día siguiente totalmente arrepentida se lo dije a Juan, tuvimos una gran bronca pero al final el me perdonó, pero desde entonces no es lo mismo.

Cristina- Bueno es que eso es difícil de perdonar, ¿Soléis tener broncas así por rencillas pequeñas?

Laura- Bueno rencillas, me parecía muy descarado como te miraba la verdad, pero vamos que sí, cualquier cosa acaba así.

Miriam- Pues eso lo cura el tiempo, no te podemos decir más, tal vez nunca se le olvide o tal vez la cosa mejore en breve, pero eso solo lo dirá el tiempo.

Cristina- Es eso, de todas maneras tienes que encontrar la forma de evitar ser tan agresiva, es cierto que Juan no debería haberme mirado tan descaradamente, pero tal vez hubiera sido mejor llevarlo por otro sitio.

Laura- ¿Cómo por otro sitio? ¡Si te miraba fijamente las tetas!

Cristina- Pues déjale mujer, solo está mirando no hace falta tampoco poner el grito en el cielo, en vez de eso, te puedes acercar a él e insinuarte para que se fije en ti.

Miriam- Podrías haberte aprovechado, seguro que solo pensaba con su amiguito y podrías haberte divertido con él.

Laura- ¿Mientras piensa en las tetas de Cristina?

Cristina- Si tú le das juego no va a pensar en mí, eso te lo aseguro, cuando tú ves a un tío buenorro por la calle y luego lo haces con Juan, dudo que pienses que el que te está follando sea el tío, aquí pasa lo mismo.

Miriam- Lo mejor ahora es que hagáis las paces, podrías pedirle perdón por el gesto que tuviste y seguro que él se suaviza también.

Cristina- ¿Quieres que le digamos que venga?

Laura- Si por favor.

Salimos de la habitación y fuimos en dirección a la piscina donde se encontraba Juan, le dije que se fuera a la habitación que Laura quería hablar con él mientras el tío me pegaba un repaso a mis pechos, se marchó en dirección a la casa.

Paco- ¿Os ha contado lo que pasó Laura?

Cristina- Si, un poco fuerte, al menos tuvo el valor de decírselo.

Jorge- Ya pero aun así…

Miriam- ¿Y qué quieres que haga?, se lo contó y le pidió perdón, yo no la justifico que conste, pero si Juan la perdonó, es que debería de empezar a olvidar…

Jorge- ¿Olvidarlo?

Cristina- Si olvidarlo, otra cosa es que Laura se tenga que ganar su confianza desde cero, pero al menos olvidarlo.

Paco- En eso tienen razón, si no hace eso no van a durar mucho…

Miriam- Nosotros la hemos dicho que suavice las situaciones, pero claro, es que tampoco puede hacer mucho más…

Jorge- Bueno, nosotros poco podemos hacer, esperemos que se solucione y ya está.

Nos quedamos en el jardín esperando a Juan y Laura, no fuera que iniciasen una sonora discusión, pero por el tiempo que tardaron en volver al jardín parecía que habían hecho las paces como se hacen en estos casos.

El resto del día paso sin pena ni gloria, al menos con el incidente de la tarde Miriam perdió la vergüenza a hablarme.

Por la noche como ya iba siendo habitual el alcohol fue el protagonista solo que en cantidades mínimas, había una ligera tensión y nos fuimos yendo a la cama.

Los días fueron pasando tranquilos hasta llegar el sábado, los chicos se fueron de ruta y nos quedamos las chicas en casa, yo me estaba dando un baño en la piscina cuando Miriam me sorprendió desde el bordillo.

Miriam- ¿Iba en serio?

Cristina- Claro que sí.

Miriam- Pero, ¿Por qué yo?

Cristina- Porque Jorge te desea.

Miriam- ¿Y eso te lo ha dicho así?

Cristina- No, pero le conozco y lo sé, él te desea y si no estuviese conmigo te habría metido ficha hace mucho.

Miriam- ¿Y no prefieres hacer esto con otra?

Cristina- No me tienes que convencer de nada Miriam, me puedes decir que no y yo me buscaré a otra, esto es importante para mí.

Miriam- Bueno, yo no he parado de darle vueltas, nunca he realizado un trío, y los dos sois mis amigos, pero por otro lado siempre he querido probarlo, y espero que no te moleste pero Jorge esta bueno, y una no es de piedra, así que no sé…

Cristina- Tu en realidad quieres hacerlo, por eso vienes, pero no tengas vergüenza, yo te lo he pedido no hay nada de malo en ello.

Miriam- ¿Y cómo piensas hacerlo?

Cristina- Si quieres esta noche yo le vendo los ojos, y le sorprendemos con una doble felación, y luego vamos viendo…

Miriam- Bueno podría ser, ¿y yo dónde espero?

Cristina- Afuera, cuando le tenga vendado los ojos, diré lo suficientemente en alto “tengo una sorpresa para ti”, y tu entras en silencio.

Miriam- ¿Y los demás?, ¿no te parece que podrían pensar mal?

Cristina- No se van a enterar supongo, tampoco estés nerviosa, simplemente tenemos que disfrutar y ya está.

Se metió en el agua conmigo y continuamos la conversación.

Miriam- ¿Y cómo es que te ha dado por esto?

Cristina- Me animó Paco si te soy sincera.

Miriam- ¿Cómo que te animo Paco?

Cristina- Suena mal ¿Eh?, pues sí, Jorge me ha estado insistiendo en probar varias cosas nuevas, incluida esta y yo siempre me niego, lo hablé con Paco y me dijo que podría probar alguna cosa nueva.

Miriam- Y empezaste fuerte…, siempre me sorprendió tu manera de tirar para adelante.

Cristina- ¿Si?, bueno siempre pensé que era lo mejor.

Salimos de la piscina y nos pusimos a tomar el sol a la espera del regreso de los chicos.

La tarde pasó sin pena ni gloria, he de reconocer que estaba nerviosa, muy nerviosa, la verdad es que esperaba mucho de esta noche, y tenía un nudo en el estómago, por lo que básicamente me dediqué a cocinar la cena y así apagar mis nervios.

Cuando se hizo de noche nos tomamos una copa todos en el jardín, pero como supuse los chicos estaban cansados de la ruta que hicieron por la tarde, esperé a que Miriam se terminase su copa, para indicar que yo me iba a la cama, como era lógico Miriam dijo lo mismo y Laura nos siguió.

Cuando llegué a la habitación, Jorge estaba tumbado boca arriba leyendo un libro medio adormilado, yo me tumbe al lado suyo, recogí de mi mesilla mi antifaz para dormir y acercándome a él se lo intenté poner.

Jorge. ¿Qué haces?

Cristina- Ya verás.- Dije mientras se lo terminaba de colocar.

Me puse encima de él y empecé a besarle mientras con mis manos le acariciaba el torso, fui bajando lentamente por su cuello mientras escuchaba su respiración profunda, me detuve a jugar con sus pectorales, mordí suavemente uno de sus pezones, a él le gustaba que jugase con ellos, cuando pasé a morder el segundo puse una mano en el otro para mantener la dureza del pezón dándole pellizcos, él se dejaba hacer.

Cuando termine de jugar con sus pezones, seguí bajando por abdomen, pasando por su ombligo hasta llegar a la goma de sus calzoncillos, los agarré fuerte tirando para abajo a la vez que decía las palabras en clave “tengo una sorpresa para ti”.

Salió a relucir una gran erección, mientras Miriam entraba en la habitación silenciosa con un conjunto de tanga y sujetador precioso, cuando fue a subirse a la cama, yo me moví hacía un lado de mi chico para que relacionase el movimiento de la cama con mi cambio de postura, Miriam se puso al otro lado.

Cristina- ¿Estás preparado cariño?

Jorge- Sí.

Miriam y yo nos inclinamos a la vez, y con una coordinación perfecta pusimos nuestras lenguas en la base del pene, una a cada lado y fuimos subiendo lentamente hasta darnos un morreo largo en el capullo de Jorge.

Jorge no dijo nada, tan solo soltó un gran gemido mientras Miriam y yo nos morreábamos en su capullo, la verdad es que era una situación muy excitante y novedosa para mí, Miriam besaba realmente bien y entre medias poder saborear la polla de mi marido me excitaba sobremanera.

Me hice a un lado y deje a Miriam haciéndole una mamada a Jorge mientras yo me quitaba la poca ropa que tenía encima y me ponía de cuclillas en la boca de mi novio, en cuanto este noto mi cuerpo allí sacó su lengua y empezó a jugar con mi coño, el me lamía el clítoris con destreza mientras yo tenía un perfecto plano de Miriam tragándose entera la polla de mi marido.

Miriam se hizo a un lado para quitarse la ropa interior mientras yo me posicionaba en un 69 sustituyendo la función de la boca de Miriam con la mía. Cuando estaba desnuda recupere mi posición erguida sobre la cara de Jorge y ella se sentó encima de la polla de Jorge, pude ver como se deslizaba entera dentro de su coño mientras Miriam soltaba un pequeño gemido y apoyaba las manos en el abdomen de Jorge.

Miriam empezó un sube y baja en esa posición mientras Jorge no dejaba de comerme el clítoris, Miriam me sorprendió cuando me agarró de mis pezones y empezó a tirar de ellos con fuerza, mientras yo me arqueaba hacía detrás.

Miriam no aguantó mucho en esa posición de cuclillas, se bajó y yo moviéndome hacia adelante y de espaldas a Jorge, ocupe su lugar, me la fui introduciendo poco a poco, mientras escuchaba a mis espaldas los gemidos de Miriam, por lo que supuse ella ocupo mi lugar.

Yo subía y bajaba de la polla de Jorge sintiéndola dentro de mí hasta que noté como Miriam se levantaba de su sitio, Jorge me agarró de la cintura y me quito de encima mientras se quitaba el antifaz y observaba por primera vez a Miriam desnuda, no la quitaba ojo, la miraba de arriba abajo completamente.

Jorge- Sí que ha sido una buena sorpresa, la mejor de todas.

Miriam- Y te queda lo mejor, ya verás- Dijo mientras se acercaba a mí.

Miriam me tumbó en la cama bocarriba y se puso encima de mí formando un sesenta y nueve, puso una mano en mi clítoris mientras Jorge se posicionaba delante mí agarrándome por los tobillos, puso su polla enfrente de mi coño, antes de empezar a meterla, Miriam empezó a lamerme el clítoris, empecé a soltar un pequeño gemido que fue en aumentó cuando Jorge finalmente me penetró.

Era una sensación única para mí hasta la fecha, Miriam indudablemente sabía lo que se hacía, y Jorge llegaba muy dentro de mí, yo solo podía gemir, Miriam me acariciaba las piernas mientras seguía lamiendo mi clítoris, de vez en cuando notaba como la polla de Jorge me abandonaba un instante a la vez que Miriam dejaba de lamerme, para un momento después volver a su sitio.

Yo estaba en el cielo, cuando noté un calor que parecía emanar de la lengua de Miriam en mi clítoris que fue extendiéndose por el resto de mi cuerpo, cuando un relámpago recorrió mi columna, el claro implosionó dentro de mí, mientras notaba como me temblaba todo el cuerpo y la fuerza me abandonaban, había sido el mejor orgasmo de mi vida.

Jorge salió de dentro de mí y note como Miriam le daba un beso a mi ardiente clítoris, Jorge se posicionó detrás de Miriam y la dio dos sonados cachetes mientras esta soltaba dos leves quejidos y erguía tu tronco para poner su espalda en contacto con el torso de Jorge, este puso su polla en la entrada del coño de Miriam y fue introduciéndola poco a poco, mientras la agarraba de ambos pechos y se los estrujaba.

A mí no me hacía ninguna ilusión comerle el coño a una tía, pero me sentía en deuda con Miriam, así que sin sacar mi cabeza de su entrepierna empecé a lamerla el clítoris como me lo lamería a mí misma, Jorge la tiraba de los pezones y Miriam no hacía otra cosa que gemir, mientras volteaba la cabeza e intentaba morrearse con Jorge.

Miriam tampoco duró mucho y dejó caer su cuerpo sobre el mío mientras solo escuchaba sus gemidos mientras Jorge seguía entrando y saliendo de ella mientras yo apretaba con mi lengua su clítoris, notaba como sus mulos temblaban en mi cara, hasta que finalmente noté su peso muerto encima de mí.

Jorge sacó su polla del coño de Miriam y me la metió en la boca, yo en esa posición no tenía maniobrabilidad así que básicamente solo podía lamerle el capullo, cuando Miriam se recuperó miró hacía Jorge mientras pude ver como ella metía un dedo en su ano.

Miriam- ¿Te gustaría follarme el culo?

Jorge- Lo estoy deseando.

Yo no podía moverme, solo veía como Jorge se separaba de Miriam y empezaba a lamer su ano de arriba abajo, metiendo la lengua en el todo lo que podía mientras Miriam se dejaba hacer, cuando a Jorge le pareció bien le introdujo el dedo anular en el culo de Miriam hasta hacerlo desaparecer, luego introdujo el índice con idéntico resultado, los dejo un momento los dos dentro del culo de Miriam y los saco.

Miriam puso su culo más en pompa y Jorge puso la entrada de su polla en el ano de Miriam y fue empujando poco a poco, Miriam viendo que yo ya no lamía su clítoris se empezó a masturbarlo ella misma. La polla de Jorge fue desapareciendo poco a poco en el ano de Miriam hasta que los huevos chocaron contra los labios vaginales.

Jorge- Joder que sensación más buena, lo tienes muy apretadito.

Miriam- A qué esperas para follármelo, me tienes desesperada.

Jorge agarró de la cintura a Miriam y empezó a follársela muy duro por el culo, Miriam se frotaba con intensidad su clítoris mientras no paraba de gemir y gemir, quizá más que anteriormente, Jorge parecía un animal en celo y parecía que el sonido de sus huevos chocando con el perineo y los labios vaginales de Miriam le animaba a follársela más y más fuerte, lo que provocaba que Miriam se masturbase con más violencia.

Finalmente Jorge no podía más y sus embestidas empezaron a ser más irregulares, mientras que Miriam empezó a temblar de nuevo signo de que se estaba corriendo otra vez, Jorge soltó un gran gemido y se corrió dentro del culo de Miriam dejando caer todo su peso sobre ella. Jorge sacó su polla del culo de Miriam, lo que provocó que el semen saliera de su ano, fuese resbalando hacía su coño hasta caer en mi cara, Miriam no se movía, parecía desfallecida encima de mí.

Jorge se levantó y se fue al baño supongo que para asearse, finalmente Miriam se incorporó dejándome libre por fin.

Miriam- Joder como folla Jorge, no recuerdo un polvo mejor. – dijo mientras se ponía la ropa interior.

Cristina- Me alegro de que te haya gustado.

Miriam- Espero que a ti también. – Me dio un beso y se despidió saliendo de la habitación.

Jorge regreso del baño con una sonrisa en la cara, con una cara de satisfacción que nunca había visto en él.

Jorge- ¿Se ha ido Miriam?

Cristina- Claro, no se iba a quedar a dormir.

Jorge- Ha sido fabuloso cariño, la mejor sorpresa que me podías dar.

Cristina- Ya he visto que lo has disfrutado, espero que guardes un buen recuerdo.

Jorge- No sé lo mismo necesitamos repetirlo, ya sabes que soy olvidadizo…

Cristina- No hagas que me arrepienta por favor.

Jorge- ¿Qué he dicho ahora?

Cristina- Nada, solo que parece que lo echas de menos, ¿No te valgo yo?

Jorge- A ver cariño, es diferente, a mí me ha gustado disfrutar de las dos a la vez, es distinto que contigo sola.

Cristina- Jorge, te conozco de sobra, y sé que si yo te diese libertad de acostarte con Miriam, tú lo harías, lo que quiero entender es porque nos va tan mal a los dos.

Jorge- No sé qué decirte, a lo mejor te he presionado demasiado y eso ha tensado la situación, pero si estamos tan mal, ¿Por qué has decidido que sería un buen momento para realizar el trío?

Cristina- No lo sé Jorge, tengo la necesidad de llamarte la atención, y no sé si es suficiente, tal vez lo nuestro no tenga solución.

Jorge- ¿Por qué lo dices?

Cristina- Ni si quiera has negado que te gustaría acostarte con Miriam…

Jorge- Eso es porque me gustaría hacerlo, sabes que no me gusta mentirte.

Le mire a los ojos y le besé, le di mi mejor beso, fue cálido y largo, aparté mis ojos de su mirada, me puse el pijama y me dirigí hacia la puerta.

Jorge- ¿Te estas despidiendo de mí?

Cristina- Si, yo te quiero, siempre te querré, lo he intentado todo, pero no vamos a funcionar, esto no es que fuese un error, simplemente es que si durase más tiempo, si lo sería, por supuesto eres libre de intentarlo con Miriam, no hay nada malo en ello, pero lo nuestro es mejor dejarlo aquí.

Se levantó hacía mí, me abrazó y me devolvió el beso, luego me abrazó con fuerza, noté una lágrima en su mejilla, él no me soltaba y logró transformar el beso en pasión, al final me levantó en volandas y me llevó a la cama.

No dijimos nada, simplemente me desnudo a una velocidad asombrosa, me tumbó en la cama y se puso encima de mí mientras no paraba de besarme, mientras que con sus manos amasaba mis tetas, mientras su polla se habría camino en mi coño.

Le abracé con mi piernas mientras clave mis uñas en su espalda, mientras el aumentaba con fuerza sus embestidas yo movía mis caderas todo lo que podía, metió las manos entre la cama y mi espalda para poder llegar a mis nalgas y poder amasarlas, en la habitación solo existía un sonido perfectamente rítmico, el de sus pelotas chocando contra mi culo, noté como un calambre lento iba recorriendo mi espalda hasta llegar a la espina dorsal y explotaba en todas direcciones, mientras mis piernas temblaban, tuve un orgasmo muy intenso y placentero.

Jorge continuaba, pero yo no quería terminar así, me acerque a su oído y le dije

Cristina: Fóllame el culo como se lo follaste a Miriam.

Se separó de mí y yo me puse a cuatro patas, él se agachó, y al igual que hizo con Miriam empezó a lamerme el ano en círculos, luego noté como me introducía la lengua en el ano, la sacaba y luego la volvía a meter, estuvo jugando un rato hasta que me introdujo el primer dedo en el culo, yo no estaba preparada y me dolió un poco, noté sus nudillos en mis nalgas. Cuando mi ano se había adaptado a su dedo me introdujo otro, que también me dolió, pero esta vez empezó un leve mete saca con los dos dedos. Cuando saco los dedos le miré a la cara y decidí repetir las palabras de Miriam.

Cristina- A qué esperas para follármelo, me tienes desesperada.

Él puso su polla en la entrada de mi ano y dio un leve empujón para introducir su capullo, a mí me dolía pero no me queje ni nada, luego él fue introduciendo lentamente su polla dentro de mi ano, que me ardía mucho, cuando noté sus huevos chocar con mi coño sentía un dolor intenso, metí mis manos entre mis piernas y empecé a acariciarle y amasar su bolsa escrotal mientras él esperaba que mi ano se adaptase.

Cuando él lo consideró, empezó a follarme el culo fuertemente, sacaba su polla hasta el capullo y la volvía a meter entera en mi ano, yo intentaba masturbarme como hacía Miriam pero me dolía, me agarró de las caderas y aumentó el ritmo, yo pensando que me iba a reventar empezaba a notar el gustillo, me dolía pero me gustaba, mi masturbación se intensificó también mientras Jorge no para de bombear.

Esta vez, para mi sorpresa tuve un orgasmo totalmente diferente, era como si explosiones de calor emanasen de mi clítoris hacia mi interior, una oleada tras otra, tras otra, tras otra, para finalmente provocar que no solo las piernas si no todo mi cuerpo temblase a la vez que notaba como se me erizaba toda la piel de mi cuerpo, solo podía gemir y gemir, pareció un orgasmo interminable que se fue apagando poco a poco, cuando Jorge puso la guinda corriéndose en mi culo mientras notaba su semen golpear mis entrañas.

Fue sacando poco a poco su polla de mi culo y el dolor y el ardor regresaron, cuando finalmente la saco, el semen salió de mi culo resbalando hacía mis labios vaginales para acabar en el colchón.

Jorge se marchó al baño, y yo como hizo previamente Miriam, me puse el pijama y me fui de la habitación, era mejor dejarlo así.

Pensé en irme a una habitación vacía, pero no sé por qué me dirigí a la de Paco, no me apetecía dormir sola, y Miriam no era una opción, además Paco era un amigo de verdad, llame a su puerta y entre, estaba dormido como un tronco, no quise despertarle, me tumbe a su lado y me dormí.

A la mañana siguiente me desperté, Paco seguía durmiendo y decidí despertarle, necesitaba contarle todo lo que había pasado, al principio se sobresaltó pero luego le dije que quería ir a desayunar con él al pueblo.

En el único bar del pueblo nos sentamos y le conté todo lo ocurrido, el pobre se sentía mal por haberme dado el consejo pero yo sé lo quise agradecer.

Cristina- No pienses así, si no es por ti hubiera sido peor.

Paco- ¿Por?

Cristina- Verás, ayer yo probé varias cosas, que me gustaron en el tema del sexo, eso ya es un punto, pero el otro era el más importante, Jorge y yo ya no tenemos ese “feeling” que teníamos al principio, no me mal intérpretes, pero esto ha pasado por qué no somos capaces de hablar entre nosotros, la culpa no es de nadie, solo que es mejor que fuese así…

Paco- ¿No vas a intentar arreglarlo?

Cristina- Nunca se arreglaría, podríamos tirarnos uno o dos años bien, no lo niego, pero luego todo volvería a la situación anterior, es mejor acabar así, de buenas.

Paco- ¿Y qué vas hacer?

Cristina- Supongo que divorciarnos, si es a lo que te refieres, supongo que tendré que buscar casa y demás, pero tampoco hay prisa, ahora me queda una semana aquí de vacaciones y al menos quiero disfrutar lo que buenamente pueda.

Volvimos a la casa y cuando llegamos estaban todos en el salón, pensábamos que Jorge había contado lo sucedido pero por lo visto Juan y Laura no le habían dado la oportunidad de hacerlo ya que por lo visto la noche anterior tuvieron una fuerte discusión, que parece ser fue definitiva y acaban de terminar la relación. ¡Menudas vacaciones!, pensé para mis adentros, miré hacía Jorge que estaba triste y le hice un gesto para hablar, ambos nos dirigimos hacia el jardín.

Cristina- ¿Cómo estás?

Jorge- Triste, la verdad, no sé qué nos ha pasado, sé que no es por anoche, pero me siento terriblemente culpable.

Cristina- Tú no tienes la culpa de nada, ¿Has sido feliz todo este tiempo?

Jorge- Si, sobre todo al principio.

Cristina- Pues quédate con eso, yo quiero que me recuerdes en esos momentos, siempre estaré ahí para ti y espero poder contar yo contigo.

Me dio un fuerte abrazo, y como si ocurriese magia, empezamos a hablar sin la tensión que llevábamos acumulada, estuvimos riéndonos los dos, para al final acabar sincerándonos del todo.

Cristina- ¿Lo vas a intentar con Miriam?

Jorge- No creo.

Cristina- ¿Por qué no?

Jorge- Por qué es pronto.

Cristina- Vamos Jorge, estamos hablando esto ahora, pero llevamos separados mentalmente 1 año, Miriam te gusta, y ella está cansada de conocer a niñatos, serias tonto si perdieses ni un minuto, a mí no me vas a herir te lo aseguro.

Jorge- ¿Tú crees?, es todo tan raro.

Cristina- Claro que sí, ya verás.

Jorge- ¿Y tú que vas a hacer?

Cristina- Pues me has descubierto un mundo, he decidido que quiero probar más de la vida y luego ya veré.

Jorge- ¿Entramos a contarles a los demás lo ocurrido?

Cristina- Primero habla con Miriam, para que no piense cosas raras, además ya está calientes de noticias el salón ahora mismo.

La mañana pasó tremendamente extraña, como no podía ser de otra manera, Paco y Juan estaban en el jardín hablando, al principio pensé que Paco consolaba a Juan, pero parecía más bien que estaban tranquilamente hablando mientras bebían cerveza.

Yo en el salón estaba con Laura, ella lloraba desconsolada y a penas la entendía nada mientras gasta un clínex tras otro, y Jorge se había llevado a Miriam para hablar con ella de todo lo acontecido fuera de la casa, no se dónde fueron la verdad, pero no los veríamos en toda la tarde.

Después de estar escuchando los lamentos de Laura durante más de una hora estaba un poco cansada y decidí sincerarme con ella, tal vez fui muy directa, pero siempre me pareció una niña inmadura que necesitaba una dosis de realidad.

Cristina- Esto te lo tienes merecido Laura, y no porqué le pusieras los cuernos, que también, sino porque no viste que la relación no funcionaba y te aferraste a ella a mas no poder, ¿Qué esperabas?, porque yo no lo entiendo.

Laura- ¿Cómo dices?

Cristina- Pues eso, deja de llorar, vuestro momento pasó, pero no hoy ni anoche, si no mucho antes de que le pusieras los cuernos, porque cuando se los pusisteis probablemente ya llevabais mal un tiempo, si no Juan no tendría cuernos.

Laura- Eres muy injusta.

Cristina- No lo soy Laura, quiero que madures, yo acabo de terminar con Jorge antes de que nos hiciéramos daño, pero tú no fuiste capaz, Juan no era el hombre de tu vida y has llegado a esto, en tu mano está en terminar bien con él o con una discusión.

Laura- ¿Has terminado con Jorge?

Cristina- Si, la misma noche que tú con Juan, pero no de la misma manera te lo puedo asegurar, lo mejor es que lo dejes ir, y darte a ti misma la libertad que llevas buscando meses, es lo mejor para los dos, ¿Lo entiendes?

Laura- Creo que sí, siento parecer tan tonta, menos mal que te tengo a ti, voy a hablar con él.

Me dio un fuerte abrazo y se marchó rumbo al jardín para hablar con Juan, yo por mi parte me fui a la habitación de Paco y me acosté en la cama.

El día pasó aburrido, yo no tenía muchas ganas de hablar con nadie, hasta que Jorge y Miriam entraron por la puerta. Miriam se acercó a mí y me dijo que quería hablar conmigo.

Miriam- Me ha estado contando Jorge todo lo que paso anoche desde que yo me fui hasta lo de esta mañana, y quería hablar contigo.

Cristina- Sé lo que me vas a decir y te lo voy a ahorrar, no me arrepiento de nada de lo que pasó anoche, de hecho te doy las gracias, eres una buena amiga, y si es por las intenciones que tiene Jorge respecto a ti, tampoco me tienes que decir nada, no me importa, si decides dar un paso con él, lo importante es que seáis felices los dos, tanto si estáis juntos como separados.

Miriam- Juntos no estamos Cris, yo necesito pensarlo, todo esto es muy fuerte para mí y te tengo mucho respeto, sé que siempre eres muy lanzada pero yo no soy así.

Cristina- ¡Faltaría más!, y espero que no te lo pienses mucho.

La di un abrazo y evite hablar más de ello, no quería hablar más del tema, estaba cansada.

Fueron pasando los días y las vacaciones se iban terminando, Juan y Laura acabaron bien, o eso creo, Juan y Paco mantenían el buen rollo, Jorge y Miriam no es que estuviesen juntos pero seguían con el tonteo, por lo que era obvio como terminarían, y yo por mi parte no pensaba en el fin de las vacaciones, y mi última noche con Jorge me había despertado cierto interés en probar cosas nuevas.

Llego el último sábado y decidimos hacer una buena fiesta, los ánimos estaban calmados y así lograríamos al menos generar el buen rollo suficiente para evitar la fragmentación del grupo, hicimos una buena barbacoa, y luego sacamos el alcohol, Miriam y yo nos animamos a bailar mientras las botellas se vaciaban, Laura por su parte se fue a la cama bastante pronto.

Mientras bailaba con Miriam no podía evitar recordar el cómo su lengua aprisionaba su clítoris hace una semana y por momentos sentía la necesidad de restregarme contra ella, el espectáculo para los chicos debería ser bastante bueno sobre todo porque Miriam me seguía el juego dándome coba, por momentos nos metíamos mano tal cual.

Llegado el momento supongo que porqué ella estaba excitada terminamos el baile y dijo que se iba a su habitación, no sé si le hizo algún gesto a Jorge, pero este a los 2 minutos de irse Miriam también dijo que se iba a la cama.

Al final de la noche solo quedábamos Paco, Juan y yo.

Paco- Menudo baile os habéis marcado Cristina.

Cristina- ¿Te ha gustado?

Paco- Nos ha gustado a todos.

Juan- Alguno se ha ido por necesidad más que por cansancio.

Cristina- Jajajaja, que simples sois.

Juan- Ahora vengo, que voy a hacer una escultura efímera.

Paco- Bueno, ¡por fin solos!- Dijo entre risas.

Cristina- Eso digo yo. Dije mucho más sería, mientras que deslizaba mi pie descalzo por debajo de la mesa has lograr llegar a su paquete, estaba muy excitada por el baile con Miriam, y me iba a desahogar.

Paco- ¿Qué haces?

Cristina- Ver como de animado estás, y parece que mucho.

Paco- No tiene gracia, sabes que estoy depre.

Cristina- tranquilo que hoy se te pasan las penas.

Me puse de píe y dejé caer mi vestido por los hombros quedándome en ropa interior, Paco me miraba confuso mientras me acercaba a él y me ponía de rodillas, él estaba mudo he inmóvil, no dejaba de mirarme pero desde el respeto, le desabroche el pantalón, le baje la cremallera y tiré para abajo del pantalón bajándole lo suficiente para poder acceder a su polla, que asomaba por encima de sus calzoncillos.

Me incliné hacía el y empecé a lamer el capullo que sobresalía mientras le fui bajando los calzoncillos con las manos a la par que me iba tragando su polla, la cual era enorme y me costaba tragar, parece esto animo a Paco que se puso de pue y dejó caer sus pantalones y calzoncillos al suelo, lo que me dio más libertad de acción, pude jugar con sus testículos mientras recorría con mi lengua el tronco de su polla y me la volvía a engullir, apretaba con mis labios su polla mientras trataba de tragármela toda, cuando no yo creía que no me entraba más Paco me empujaba mi cabeza contra su polla haciendo que mi nariz tocase su pubis, cuando me la sacaba su polla relucía con mi saliva, y cambie a pajearle mientras le lamía las pelotas, yo estaba concentrada en hacerle una buena mamada y no vi que Juan había vuelto y estaba sentado en una silla masturbándose mientras veía la situación.

Me levanté agarrando la polla de Paco y me dirigí hacia donde estaba Juan, solté la polla de Paco y gateando hacía Juan sustituí la mano con la que se pajeaba por la mía y empecé a lamerle los huevos, Paco por su parte se había puesto detrás de mí y se disponía a penetrarme, jugaba con su polla y mi clítoris dándole golpes con su capullo.

Empecé a chuparle la polla a Juan, a tragármela con ansia, cuando me la sacaba de la boca le escupía mi saliva en el capullo y volvía a metérmela en la boca, con mis manos masajeaba sus testículos, Paco por fin se decidió a penetrarme, me la fue metiendo despacio, yo notaba como me llenaba, la tenía grande y costó que entrase, casi me parte en dos cuando de un empujón me metió la mitad de la verga de golpe, me agarró de las caderas y empezó a bombear con fuerza, tanta que era incapaz de chupársela a Juan, tan solo me quedé con su polla agarrada con mi mano mientras gemía de placer por las embestidas de Paco.

Juan no estaba conforme con la situación, se puso de rodillas delante de mí y sujetándome la cabeza, me introdujo su polla por la boca y me la empezó a follar, lo hizo con maestría porque me follaba la boca al mismo ritmo que Paco, cuando Paco me embestía el me la sacaba de la boca y cuando Paco retrocedía el me la metía en la boca.

Se debieron hacer algún tipo de seña, porque se salieron y se fueron a intercambiar los puestos, yo estaba deseosa de volver a probar el anal, así que cuando Juan fue a metérmela por el coño se la agarré y la dirigí hacia mi ano, no le di libertad, fui introduciéndomela yo misma poco a poco como podía mientras Paco me daba de sí la mandíbula, cuando Paco me agarró de la cabeza y de un tirón hizo desaparecer su polla en mi boca provocándome una arcada, y lo que es peor, que la polla de Juan se introdujera entera en mi ano de golpe.

No pude ni quejarme, Juan dejó su polla dentro de mi ano mientras Paco me follaba la cabeza sin compasión, la saliva salía de mi boca en cantidades ingestas, mientras Juan empezó un vaivén lento en mi culo, el principio despacio y luego lo fue aumentando lentamente, la sacaba casi entera y la volvía a introducir otra vez entera en mi culo, cuando ya no pude más con las embestidas de Paco me aparte de él, me dejaba sin aire el tío, le dije que se tumbase en la hamaca.

Me separé de Juan mientras Paco se tumbaba en la hamaca, fui hacia el me puse encima y me metí su tranca en el coño, el me empezó a amasar las tetas y pellizcar los pezones mientras Juan se acercó por detrás me paró mi cabalgada agarrándome del culo, me abrió las nalgas y puso su polla en la entrada de mi ano, yo me incliné todo lo que pude pasa facilitar la maniobra, mientras le propine un buen morreo a paco Juan me introdujo su polla hasta el fondo.

Cristina- ¿Te gusta el sabor de tu polla?, a mí me ha encantado.

Paco- Pues te queda lo mejor.

Sacaron los dos a la vez su polla, cada uno de cada orificio y las volvieron a introducir a la vez, que sensación más increíble y única para mí, me sentía llena, sentía como las pollas chocaban entre ellas a través de la pared fina que las separaba físicamente, Paco tiraba de mis pezones y yo estaba en una nube, cada vez se compenetraban mejor y me follaban más violentamente, Paco tiro de mis pezones todo lo que pudo hacía él y con ello dio comienzo un orgasmo increíble, notaba como mi ano, mi vagina y mis pezones empezaron a emanar un calor interior que se expandía por todo mi cuerpo mezclándose, una descarga eléctrica recorría mi columna vertebral que se concentraba en mi espina dorsal, era muy intenso y no podía parar de temblar, no pude hacer otra cosa que dejarme caer sobre el cuerpo de Paco mientras duró el orgasmo, hasta que deje de temblar.

Paco- Date la vuelta niña.

Juan se separó de mí, yo me levanté me di la vuelta y fui a sentarme, Paco puso su polla en la entrada de mi ano y yo me fui sentando asimilando el nuevo tamaño, era grande y me lo habría más, pero me gustaba, es de esas cosas que cuando las pruebas piensas que como has podido vivir sin ello, cuando mi culo se posó en su abdomen, le me agarró las tetas desde atrás, mientras Juan me la introducía en el coño, No tardaron en volver a coger el ritmo, aunque esta vez no aguantaron mucho, Paco al poco rato interrumpió la armonía de las envestidas por su irregular vaivén y empecé a notar como sus chorros de semen chocaban en las paredes de mi interior, Juan mientras seguía con su ritmo mientras notaba como la polla de Paco se hacía más y más pequeña dentro de mí, le dije a Juan que cambiase de agujero, cuando se salió la polla de Paco, Juan introdujo la suya, siguió con su vaivén que pasó a ser irregular y también descargó en mi culo.

Se quitó de encima y yo me metí tal cual en la piscina, mientras sentía como el semen salía de mi interior.

Paco y Juan se pusieron sus pantalones y se fueron, yo me quedé en mi baño nocturno un rato más, hasta que al final salí y me dirigí a la habitación de Miriam, ya que desde que Jorge y yo lo dejamos dormía con ella, cuando llegué no estaba allí, una sonrisa se dibujó en mi cara, y caí como un peso muerto en la cama para dormirme.

El domingo era el día de salida y pese a la fiesta la situación era rara, Laura y Juan estaban distantes, Miriam y Jorge disimulaban su situación y Paco y Juan no me miraban, cuando terminé las maletas le dije a Jorge que me iba con él y con Miriam y que ya hablaríamos de que haríamos en casa.

Una nueva vida empezaba para mi.


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