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Fecha: 04-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Trágico aniversario

olivenza
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Como una celebración se complicó tanto que acabaron los dos violados por un par de indivíduos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Hola, me llamo Jacinto. Tengo 45 años. Soy hetero de toda la vida y estoy casado con Ana.

Hoy precisamente celebramos nuestro veinte aniversario de boda, por lo que la he invitado a una cena romántica en un conocido

restaurante de la zona y después la llevaré a bailar.

Mi vida sexual con ella hasta ahora no ha podido ser más monótona y normal, ya que mi esposa debido a sus creencias religiosas

nunca ha querido probar cosas diferentes en lo relativo al sexo, por lo que aún hoy, después de tantos años seguimos con la

típica posturita del misionero y pocas cosas más. Lo bueno de todo ésto es que al hacerlo tan de tarde en tarde, ella siempre suele

entregarse a tope, aunque eso sí, dentro de sus límites. Ya que aún después de tanto tiempo no he conseguido todavía que me

haga una simple mamada, ya que éso lo considera una auténtica guarrada y además dice que le dá mucho asco.

Yo por mi parte soy más abierto al sexo y aunque nunca me he atrevido a preguntárselo a ella debido a su anticuada mentalidad,

tengo desde siempre en mi mente el deseo de llegar a saber algún día por alguien, qué se siente realmente al tener uma polla

en la boca tocándote casi la garganta o cuando te la van metiendo poco a poco en cualquiera de tus orificios hasta llegar a sentir

los testículos golpeándote las nalgas o el notar como se te llenan las entrañas cuando todo ése pedazo de polla larga, larga y

palpitante está dentro de tí, como deben de sentirlo las mujeres cuando se la meten hasta el fondo, en esos momentos de

irrefrenable lujuria. Pero éso creo que nunca llegaré a saberlo, ya que como bien os dije antes, soy hetero y además no suelo

frecuentar lugares de vicio y perversión tan de moda hoy en día, para preguntarle a alguna de las camareras, ya que mi mujer

no podría explicármelo por no haberlo probado todavía. así que va a ser difícil que ése deseo que me persigue, pueda llegar a

realizarlo algún día.

Yo quiero mucho a mi esposa y deseos a parte, espero que hoy, entre la cena, el baile y algún que otro regalito que le haré,

me pueda ofrecer una buena noche, por lo menos que esté cargada de mucho erotismo. Yo ya he pedido hora antes en el

restaurante, así que una vez nos hayamos arreglado los dos, partiremos para allá. De momento compruebo con gran alegría

que mi esposa se ha puesto mucho más sexi de lo que me tiene acostumbrado y la verdad es que hoy está preciosa.

Yo por mi parte he hecho también lo que he podido, así que una vez ya preparados, salimos de casa camino del restaurante.

Enseguida pudimos comprobar que a esa hora la calle principal por la que vamos está abarrotada de gente, así que decidimos

acortar los dos por alguna otra menos transitada. Cuando ya estamos en ella y casi a la mitad, nos damos cuenta de que

caminamos solos y no se vé a nadie más a parte de dos jóvenes que han salido de un viejo portal un poco más adelante.

Entonces mi esposa me miró un poco asustada y cogiéndome fuerte del brazo decidimos seguir adelante.

Al cruzarnos con aquellos dos jóvenes en aquella solitaria calle, ocurrió lo inevitable ya que uno de ellos de un fuerte tirón.

cogió el brazo de mi esposa y rápidamente le puso una navaja en el cuello. Después el otro me cogió a mí por detrás y con otra

navajapuesta en mi costado, me amenazó con gran violencia. Entonces nos obligaron a entrar en aquél portal y allí pudimos

comprobar que aquello era una especie de almacén abandonado y que además estaba todo muy sucio. Luego, una vez ya

dentro, nos pidieron que les diésemos todo el dinero que llevásemos encima y para no tener más complicaciones, así lo hicimos.

En ése momento pensé que lo debían de querer para drogas o alcohol y que al dársel todo nos dejarían tranquilos.

No obstante por si acaso yo me había ido fijando bien en aquellos tipos, los cuales iban con la cara descubierta. Así pude ver que

iban en chandal y zapatillas. Que uno era muy fuerte aunque bajito y que el otro era mucho más alto y a la vez más delgado.

Comprobé también que los dos hablaban muy mal quizás debido a las drogas y que olían muy fuerte a macho sudoroso.

Físicamente iban muy desaliñados. Entonces al ver que el más alto que era quien tenía a mi mujer cogida por detrás, le empezó

a tocar las tetas y a darle besos en el cuello aunque ella se resistía, comprendí que mi pensamiento y el de ellos no era

precisamente el mismo. aquél mal oliente jóven no paraba de restregarle la polla por sus nalgas y el mío se vé que por todo lo

que estaba viendo hacer a su amigo también se estaba calentando, ya que al estar tan pegado a mí, podía notar desde atrás

como le iba creciendo por debajo de su chandal una buena polla, que a la vez no paraba de restregarme por la raja de mis nalgas.

Para mí todo aquello era nuevo y no sé si fué por presenciar como le metían mano a mi mujer o por sentir por primera vez aquél

trozo de carne palpitante entre mis nalgas, pero la verdad es que me estaba poniendo más caliente que nunca, aunque por todos

los medios trataba de disimularlo como podía.

En ése momento el que estaba conmigo dió a entender que quería follarse a mi mujer. Entonces ella empezó a llorar y a suplicar

que por favor no le hicieran nada. que ya se lo habíamos dado todo y que nos dejaran marchar. Entonces yo, ante aquella

situación no se me ocurrió otra cosa que ofrecerme de carnaza ante aquél animal a cambio de mi esposa. A él, con lo salido que

estaba no parecía que le fuese a importar mucho en qué agujero meterla. Y así fué, ya que me dijo que si lo que quería era

hacerme el héroe o el mártir ante ella, allá yo, pero que aún así después ya verían lo que hacían con ella. A continuación con voz

enérgica me dijo que fuese bajándome rápido los pantalones y me pusiese en posición de cara a la pared. Entonces miré a mi

esposa con cara de víctima resignada y así lo hice. Luego desde atrás noté su respiración en mi nuca y como me bajó de golpe el

slip y me ordenó que separase bien las piernas. Entonces él se bajó el pantalón, el cual le cayó hasta los tobillos y se sacó la polla

que tras mirar de reojo pude ver que era gordísima, aunque no demasiado larga. Yo al verle todo aquello pensé que era casi

imposible que aquella cosa entrase en mi hasta entonces virginal culo y aún menos cuando ya se le había ido gran parte de la

erección que había tenido antes tras el frotamiento entre mis nalgas. No obstante aquél jóven sin pensárselo un momento, cogió

su polla entre las manos y me la puso en la entrada de mi culo. Seguidamente empezó a empujar fuerte para intentar metérmela

aunque sin lograrlo. Yo entonces desde lo más profundo de mi ser, trataba de ayudarle abriendo al máximo mi culo para

facilitarle la faena. De reojo podía ver como mi mujer estaba mirando toda la escena sin perder detalle alguno y sin poder hacer

nada para remediarlo, sintiendo casi seguro el que yo estuviese pasando por todo aquello para salvarla a ella. aunque la verdad

y sin que ella lo supiera, yo estaba a punto de poder realizar y además en mis propias carnes uno de mis deseos de toda la vida.

Durante un rato aquél hombre no paraba de empujar su polla contra la entrada de mi culo pero aún con mi ayuda desinteresada

aquello era del todo imposible. Aquél trozo de carne tan gordo y flácido a la vez se doblaba y no quería entrar en mi orificio.

Entonces al otro jóven que había estado presenciandolo todo le entraron también ganas de probarme y haciendo un cambio previo

de rehenes se vino hacia mí con la polla ya bien tiesa entre sus manos y de una sola embestida me metió de golpe toda la cabeza.

En ese momento solté un tremendo grito de dolor, pero aún así él siguió a lo suyo. Poco a poco se fué apoderando de mi agujero

y fué metiéndome centímetro a centímetro toda aquella larga y dura barra de carne hasta que empecé a notar como sus huevos

chocaban una y otra vez en mis redondeadas nalgas. Después de unas cuantas embestidas más, aquella cosa entraba y salía ya de

mi culo sin ningún tipo de problema y los gritos de dolor de antes se fueron convirtiendo en suspiros de placer, aunque cuando

miraba de reojo a mi esposa ponía cara de mártir y de desagrado para que no se notase que todo aquello aunque nuevo para mí.

me estaba gustando un montón. por su parte el otro jóven no paraba de restregarse por las nalgas de mi esposa y con la mano

que no tenía la navaja le sobaba todo el rato las tetas. Ella tenía ya las mejillas muy rojas, al igual que cuando yo se las solía tocar

también, por lo que intuí que a pesar de todo, tanto sobeteo la había ido también calentando a ella.

Mi asaltante seguía dándome por el culo sin parar y en uno de esos mete y saca le preguntó al otro si quería volver a intentarlo

conmigo ahora que estaba ya bien dilatado mi agujero, y claro está, el tipo no se hizo de rogar, no sin antes querer asegurarse que

se le pusiera bien dura y para ello dijo que quería que mi esposa se la chupase primero un rato y le hiciera una buena mamada.

Entonces se bajó el pantalón y volvió a sacar otra vez aquél pedazo de carne, ordenando a mi esposa que se arrodillase ante él.

Entonces yo grité que por favor la dejase en paz. Que si eso es lo que quería, yo se la chuparía y se la pondría bien dura en lugar

de ella. A lo que él contestó que no me preocupase ya que como bien podía ver, allí había carne suficiente para los dos.

Y dicho eso, hizo que yo me arrodillase al lado de mi esposa y me puso aquella grandiosa polla frente a la boca cogiéndome la

cabeza por la nuca y haciéndome meter todo lo que podía aquella tranca aún flácida, pero que conforme se la iba chupando notaba

como iba aumentando de tamaño en mi boca. Yo cuando miraba a mi mujer seguía disimulando y le ponía cara de asco, pero en el

fondo aquella nueva experiencia me estaba haciendo disfrutar de lo lindo. Ahora podría realizar personalmente otro de mis deseos

de siempre. Ya empezaba a sentir casi hasta mi garganta aquella gran polla y además con justificación previa y con el benepácito

de mi querida esposa, la cual no paraba de mirar atónita como me iba enguyendo todo aquel trozo de carne como por arte de magia.

En una de esas embestidas, aquél jóven mal oliente me la sacó de la boca de golpe y la dirigió hacia mi mujer, ordenándole que

ahora ella se la menease. Al negarse a hacerlo de forma tajante, éste le pegó una tremenda bofetada. Entonces le agarró con

fuerza una de sus manos y se la llevó hasta su polla, empezando a hacer junto a la suya un vaivén de arriba a abajo hasta que

aquella cosa fué creciendo y engordando otra vez como yo ya la había sentido al principio de todo aquello. Mi esposa aún sin

quererlo, no sé si por miedo o ya tan sólo por gusto, siguió pajeándolo y ahora ya sin ayuda, viendo como poco a poco aquello no

paraba de aumentar. Entonces aquél jóven puso su polla ante su cara y empezó a darle con ella en las mejillas. Mi mujer a cada golpe

iba cerrando los ojos a la vez que cerraba también fuertemente la boca. El jóven siguió frotándosela por los labios, como si de un

pintalabios se tratase, presionando de vez en cuando para tratar de que fuera abriendo poco a poco la boca. Yo al principio notaba que

ella no se dejaba, pero una vez que fué sintiendo su suavidad y su calor, ví que empezó disimuladamente como a darle unos pequeños

besitos y seguidamente fué bajando la presión de sus labios para favorecer a aquél jóven que le fuera metiendo toda aquella gran

polla palpitante y tiesa. Así poco a poco fué introduciéndosela por completo y empezó a  bombear sin parar, aunque ahora ya de forma

descarada, con la ayuda desinteresada de mi esposa, la cual se la había cogido ya con sus manos y empezaba a lamérsela y a hacerle

una estupenda mamada. Yo no daba crédito a lo que veía y ella también me miraba a mí caliente perdida y con cara de extrañeza, ya

que no llegaba a entender como podía haber llegado a hacer delante de mí, lo que estaba haciendo a aquél jóven en ése momento.

Entonces cuando él vió que ya la tenía bien dura, se vino hacia mí y me ordenó que me pusiera otra vez en posición de cara a la pared.

Entonces yo, fingiendo aún más miedo al sentir su navaja en mi costado, accedí a hacerlo.

Seguidamente como yo seguía aún con mi trasero al descubierto, él desde atrás y de un golpe certero me metió toda aquella polla que

anteriormente me había quedado sin poder sentir y que ahora la estaba ya notando toda dentro de mí. Ésta era mucho más gruesa que

la del otro jóven aunque algo más corta, pero como ahora mi esfinger anal estaba ya mucho más dilatado no hubo ningún problema.

Yo en ése momento me sentía más que lleno con todo aquello dentro de mí, y más aún cuando aquél tipo no paraba de bombear una

y otra vez, notando como sus huevos chocaban en mí en cada embestida hata que al final, no pudiéndose aguantar más me la sacó

del culo y se corrió entre el canalillo de mis nalgas. Entonces fuí sintiendo como me iba cayendo toda su leche caliente por mi piel y como

iba deslizándose ya hacia mis muslos sin parar. Luego, una vez acabaron los dos con nosotros nos dejaron allí tirados y se fueron como

alma que lleva el diablo, no sin antes habernos amenazado con que si decíamos algo de lo ocurrido allí, volveían a por nosotros, ya que

se habían quedado los dos con nuestras caras.

En ése momento una vez ya solos, abracé fuerte a mi esposa y la besé tiernamente. Después tratamos de arreglarnos como pudimos y

decidimos volver a casa. Una vez allí nos dimos una buena ducha para intentar limpiarnos de lo sucios que nos encontrábamos

después de todo lo ocurrido. Luego una vez comprobamos que menos el dinero en metálico y parte de nuestra dignidad, aún seguíamos

teniendo nuestras tarjetas de crédito, decidimos volver a arreglarnos de nuevo y seguir con nuestro itinerario de aniversario.

Para ello en ésta ocasión cojimos un taxi para que nos llevase hasta el restaurante. Una vez allí y aunque no era ya la hora que había

hecho la reserva de la mesa, tras una muy breve explicación del robo nos trataron muy bien a los dos y todo transcurrió de maravilla.

Durante la cena brindamos por nosotros y por nuestro amor y decidimos de mútuo acuerdo que al día siguiente ya más calmados,

iríamos a poner la denuncia. No obstante en el fondo, de no haber sido por la forma tan desagradable en que ocurrió todo, así forzados e

intimidados, me atrevería a decir que todo aquello hasta nos había podido ir bien a los dos. La lástima fué que no nos hubiera ocurrido

algo similar pero en otro lugar y de forma más espontánea y natural, estando todos los participantes de acuerdo, ya que yo por mi parte

ése día pude llegar a cumplir uno de mis deseos de toda la vida y además sentido en mis propias carnes. Y en lo referente a mi esposa,

creo que también le ha ido bien ya que desde ese momento que aquél jóven la obligó a chupársela y a que le hiciera aquella estupenda

mamada, parece que a partir de ahí empezó a cogerle gusto a la cosa y ahora es ya una técnica muy habitual en nuestra relación de

pareja, al igual que la sodomía, ya que desde que vió como aquellos dos jóvenes me metían por el culo aquellas grandes pollas sin

ningún tipo de problemas, ella empezó a sentir también ganas de probar y un día me sorprendió pidiéndome que por favor se la metiese

por el culo lo más profundo que pudiera para saber realmente qué se sentía. o claro está, aunque no daba crédito a lo que estaba

escuchando me decidí a complacerla antes de que cambiara de opinión. Así que una vez la preparé bien para que no le resultara

doloroso, se la metí toda como un auténtico experto y empecé a bombear sin parar sobre aquél culito vírgen que tantos años me había

costado conseguir y que poco a poco se iba dilatando cada vez más para facilitarme así la faena. Ahora por fin notaba ya como mis

huevos chocaban una y otra vez contra sus nalgas como si de un frontón se tratase. Ella ahora ya iba entendiendo que lo que yo hice para

salvarla de las garras de aquellos tipos, no había sido tanto sacrificio por mi  parte, ya que a ella aquello le estaba pareciendo fabuloso y

por mucho que yo lo hubiera estado disimulando, me lo debía de haber pasado de lo lindo. Me dijo también que aquella nueva

experiencia era maravillosa y que la lástima era el no haberla probado antes. Yo la verdad es que no la había visto nunca disfrutar de

esa manera. estaba del todo desconocida. Y así estuvimos un buen rato, ya que ella no paraba de gemir y de pedirme cada vez más.

Jamás la había visto tan caliente, pero me gustaba esa nueva forma de ser que había adoptado. Yo entonces la miré y con una

sonrisa de complicidad seguí dándole placer hasta que por fín, llegué al éxtasis y me corrí como nunca en sus nalgas.

Luego nos dimos una buena ducha y una vez nos relajamos, decidimos de mútuo acuerdo que a partir de ése momento no pensaríamos

más en lo ocurrido aquél día y nos volcaríamos los dos en vivir el día a día. Ahora nos sentíamos ya mucho más realizados y más abiertos

en lo referente al sexo.

Desde entonces nuestras vidas dieron un giro tremendo y la verdad es que los dos nos sentimos ahora... !! mejor que nunca !!

FIN


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