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Fecha: 18-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Gays

El último año – Trabajo en equipo capitulo 2

George
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Tiempo estimado de lectura: [ 13 min. ]
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A veces llegan personas a nuestras vidas para cambiarlas, ya sea para bien, para mal o ambas Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

/////Alejandro/////

    La primera semana había concluido, y otra tomo su lugar, me había hecho amigo de Pamela y Rafael, los dos eran muy buenas personas, y a pesar de la cara de pocos amigos de Pamela era una chica que aparte de ser amigable, era muy divertida, podía sacar un chiste casi de cualquier cosa, pero no por eso dejaba de ser una de las personas más maduras que tenía el placer de conocer, aunque sí parecía como si ocultara algo, no sé muy bien que es, pero son sus cosas y no suelo meterme donde no me han llamado.

    El miércoles en la tercera hora teníamos clase de química el profesor Antonio un hombre ya bastante mayor, que podía hacer que la química fuera la materia más aburrida del mundo, haciéndote desear estar en una clase de tortura medieval practica, quizás fuera menos aburrida.

    -Los colocare en parejas, para que realicen un experimento. – vociferaba el profesor con su voz casi que ahogándose en su propia saliva. Pero los demás ignoraron eso, todos empezaron a ver a todas partes y a hacerle señales a sus compañeros, Pamela y Rafael, ya se habían mirado, eso indicaba que ya estaban listos para hacer pareja pero… - No tan deprisa, yo escogeré las parejas, nadie buscara a su amigo o amiga preferido para hacer esto, yo los escogeré y no acepto replica.

    Todos empezaron a quejarse, pero al final no hubo queja que hiciera que el profesor cambiara de opinión así que todo el mundo hizo silencio, para saber quién sería su pareja. Empezaron, algunos les toco bien pues se emparejaron con personas que les agradaban, a otros no tanto, a Pamela le toco con Katherin, la chica de ojos verdes fulminaba a la de ojos oscuros como si fueran enemigas mortales, se necesitaba una sierra eléctrica para cortar la tención que se formo entre ellas. A Rafael le toco con Marcos, a diferencia de las chicas, ellos se saludaron y empezaron a discutir sobre que podría ser el experimento que el profesor nos mandaría a hacer. A Manuel el rubio serio pero atractivo, le toco con Estrella, una chica que evidentemente se oxigenaba el cabello, no le quedaba tan mal, pero le daba un aire como de arrastrada, no se ofendan todas las chicas que se oxigenen el cabello, he visto muchas, y tengo un par de amigas que lo hacen pero ella es la primera que me da esas impresión. Y por último a mí, me toco con Oscar, el chico no estaba mal, me llamaba mucho la atención, pero me incomodaba que me mirara tanto.

    El profesor termine explicadnos que tendríamos que mezclar diez tipos diferentes de químicos, en total, eran alrededor de entre cincuenta y cien combinaciones diferentes, a las que habría, que observar y anotar que cambios, resultaban, una parte lo haríamos en el salón y la otra lo haríamos en nuestras casas, con nuestra respectiva pareja. Esto último me gusto, me daría la excusa perfecta para indagar mejor a Oscar y poder saber porque me observa tanto.

    -Oye que hay entre tu amiga, y Pame? – le pregunte en voz baja para que el profe no escuchara, el volteo, las vio y noto la tensión en ellas.

    -Terry es una chica bastante difícil, y Pamela bueno ella podría decirse que lo es aun más. No estoy my seguro de que fue lo que paso, pero ellas desde el tercer año están enemistadas, lo que es raro…

    -Por qué?

    -Porque antes eran muy amigas, el que podría decir todo lo que ocurrió tal vez es Rafael, pero él nunca soltara prenda, desde que los conozco esos dos son amigos.

    -Ya… - fue todo lo que alcance a decir, quería sacar más conversación pero, no sabía de que, no podía solo decir, “oye y pasando a otro temas por qué siempre me miras tanto, acaso te gusto?” creo que eso sería algo de mal gusto, tenía que ser paciente si quería que soltara todo…

    -Alejandro, nos conocemos de algún otro lado?

    Fue él quien siguió la conversación, mi pulso se acelero, no me esperaba esa jugada, y menos una pregunta como esa, claro que no, nunca en mi vida lo había visto.

    -No lo creo, nunca olvido una cara, y créeme que a ti no te olvidaría… digo, si te hubiera visto alguna vez seguro me acordaría de ti, pues no olvido las caras de las personas, tengo buena memoria. – no sé qué paso solo se me salió decir eso, como se me ocurre decir semejante cosa, obvio nunca lo olvidaría, es demasiado atractivo para eso, pero por favor, no es algo que deba decirle así como así. Él solo me miro, y luego volvió a su trabajo no sin antes dejar ver una sonrisa inocente.

    La clase termino, sin más conversaciones, era raro no podía sacarme la imagen de su sonrisa de mi mente, pero es que era demasiado linda, si hay algo que me encante en un chico es su sonrisa, cuando veo a un chico que tenga una sonrisa dulce, inocente, una de esas que entran en tu alma y te iluminan por dentro, me derrito como un helado, y en definitiva la sonrisa de Oscar me encanto.

    -Cómo les fue en el experimento? – preguntaba Rafael. – Marcos y yo, hicimos cuarenta combinaciones, nos faltan sesenta, pero lo haremos en mí casa esta tarde.

    -Ten cuidado hasta los heteros flaquean debes en cuando. – se burlaba Pamela, verán Rafael, al igual que yo es gay. Yo también me reí

    -Callate, el solo es un compañero, además todo el mundo sabe que él está enamorado de katherin.

    Al decir esto, la mirada de Pamela, se oscureció, y parecía que casi le arranca el alma a Rafael, este al notar la mirada de su amiga, bajo la mirada y calló de golpe. Me pregunto si es por eso que las chicas se odian, tal vez Pamela le gusta Marcos, y ve a Katherin como un obstáculo para llegar a él, y por eso la tiene agarrada con ella, y la otra chica a modo de defensa también la odia.

/////Oscar/////

    -Oscar, me estas escuchando? OSCAR!!

    -Ah, qué…? Lo siento mi amor, estaba distraído. Qué era lo que me decías?

    Estrella me seguía hablando sobre sus vacaciones, como la había pasado, que tanto había ido a la playa con sus primas, siempre era así, me contaba cada detalle, de todas sus vacaciones, usualmente esto duraba hasta dos semanas, y como siempre a mi me encantaba escucharla, con excepción de esta ocasión, pues mi mente aun estaba en esas palabras. “No lo creo, nunca olvido una cara, y créeme que a ti no te olvidaría… digo, si te hubiera visto alguna vez seguro me acordaría de ti, pues no olvido las caras de las personas, tengo buena memoria.” Solo pude sonreír, pues era muy chistoso como intentaba enmendarlo todo. Claro que entendí que es gay, era más que obvio, hubo un tiempo en que Rafael uno de mis compañero, estuvo enamorado de mí, eso era un secreto a voces, y todos lo fastidiaban por eso, yo en ocasiones quería defenderlo, pero sabía que si lo hacía me metería en demasiados problemas, y a pesar de que me sentí como un cobarde,  - bueno aun me siento así – siempre me pareció tierno, de alguna extraña manera, nunca me llamo la atención, no me gustan los hombres, soy hetero, me gustan las mujeres, aunque por un instante él me hizo dudar con ese comentario, sentí como mi corazón se agito, y fue extraño, por eso no quise seguir con la conversación,  aunque quería seguir preguntando porque sigo pensando que a él lo he visto…

    -Y dinos como es ese tal Manuel? – era Terry, que le preguntaba a Estrella como era nuestro misterioso compañero de clases Manuel Sandoval, ya se habían esparcido rumores de que era una especie de criatura sobrenatural, pues no salía con nadie, no hablaba con nadie, le rehuía todo el mundo y si le preguntabas la hora te miraba como si te quisiera matar. Pero decían que se la pasaba en un bar, y en ocasiones en una discoteca, que así como entra de improvisto, sale de la misma manera.

    -Bastante normal la verdad, sin colmillos, ni garras, ni ojos fluorescentes, así que está descartado totalmente que sea, una criatura sobrenatural, o un alienígena, es solo un friki mas del montos que no soporta a las personas y que prefiere la inmensa mano de la soledad.

    Todos nos reímos un poco, a veces mi novia puede llegar a ser un poco cruel con todos pero siempre era muy chistosa.

    Las clases terminaron sin más contratiempo que un gran lote de tareas, los profesores se desviven por mandarnos tantos deberes, que espanto pero bueno. Vi a Alejandro en la salida del colegio y me acorde que hoy tenemos que vernos, para terminar el proyecto de química así que fui directo hasta donde él estaba.

    -Alex, espera no te vayas. – le dije algo sin aliento porque fui corriendo. – No me has dicho donde es que vives, para que terminemos el proyecto hoy. – por un momento se me quedo mirando algo extrañado como si no supiera de que estaba hablando.

    -En el centro, calle cuarenta y cinco, edificio 2534, apartamento 5-B. – me pareció rara su forma tan seca de contestar como si lo hubiera ofendido o algo.

    Luego se dio media vuelta y se fue. Yo solo quede hay analizando que fue lo que hice o dije para que él, me hablara tan seco.

    -Pasa algo compadre? – era Marcos, que se me acerco, y vio mi cara, la misma que siempre coloco en clase de matemática.

    -No solo que… nada olvidalo. Tú, qué vas a hacer?

    -Iré con Rafael, a su casa para terminar el experimento, tiene un juego de química en su casa, y tiene todos los químicos que necesitaremos, así que me iré de una vez con él, se ofreció en darme el almuerzo, y así terminaríamos todo más rápido.

    -Ok, que les vaya bien.

    Me despedí de mi amigo chocando los puños como de costumbre y emprendí  mi camino hasta mi casa, que quedaba a tan solo cinco cuadras del colegio así que siempre me voy caminando.

    Aun estando en mi casa seguía pensando, qué demonios habría hecho para que me tratara así, pero lo que más me consternaba es que tan solo el hecho de que hiciera eso, me trastornara tanto, y no entendía podría hacer eso, y me estaba estresando, debía preguntarle, debía saber, sí o sí.

    Termine duchándome y vistiéndome a la velocidad de un rayo, tome mi identificación, algo de dinero de mi buro, y salí como una exhalación a la parada de los buses, para llegar al centro, la calle cuarenta y cinco, ni siquiera quería escuchar música, nada mis niveles de impaciencia no me dejaban, sentía como el transporte iba más lento de lo normal, como si lo hiciera a propósito para irritarme más de lo que ya estaba, me entraron ganas de salir de esa tortuga y seguir mi camino corriendo hasta llegar, pero la parte racional de mi cerebro me decía que me quedara donde estaba porque si no, nunca llegaría.

    Tarde alrededor de media hora llegar a la calle cuarenta y cinco, ahora me tocaba encontrar el edificio 2534, todos los edificios tenían su número grabado en una placa metálica. 2530… 2531… 2532… 2533… por fin el 2534. Busque rápidamente el apartamento 5-B, toque el timbre.

    -¿Quién es? – me contesto la voz de una mujer.

    -Buenas tarde, soy Oscar Mendez, estoy buscando a Alejandro somos compañeros de clase y…

    -Ah, sí mi hijo me dijo que vendrías, pasa por favor.

    Escuche el sonido de la puerta eléctrica abriéndose, la hale hacia mí, y entre. Era un espacio grande un poco vacio con excepción de una cuantas plantas decorativas, fui y tome el ascensor, y presiones el botón que tenía el número cinco en el, espero no más de un minuto, y ya estaba en el quinto piso, camine viendo a ambos lado, hasta encontrar el 5-B, toque la puerta y en menos de lo que pensé él abrió la puerta.

    -Hola Oscar, que bueno verte, pasa. – me decía con una genuina sonrisa, pero que mierdas le pasa a este sujeto, primero me trata seco, y hace que se me revienten los secos pensando en lo que pude haber hecho para que me tratara así y ahora me trata de lo mas norma y hasta me sonríe. Pude notar que estaba vestido con un pantalón deportivo una franela sin mangas color negro algo ceñida al cuerpo y se le veía un buen torso y… en qué demonios estoy pensando, de cuando acá yo me fijo en el torso de un hombre, fue su madre quien me saco de ese predicamento.

    -Bueno chicos, yo me voy. Alejandro querido, en la nevera deje unos bocadillos para ti y tu amiguito, bueno ya saben, estudien mucho y saquen buenas notas.

    Dijo esto último y abrazo a su hijo le dio un beso en la frente y se fue, eso me dejo con una punzada en el pecho y con muchas ganas de irme, ver eso me hizo extrañar a mi madre más de lo que habitualmente lo hago.

    -Empezamos?

    En el colegio solo habíamos logrado hacer una quince combinaciones, y no sé como Marcos y Rafael, lograron hacer cuarenta, eran dos de los mejores estudiantes, y unidos eran prácticamente una fuerza de inteligencia suprema, sin mencionar que los dos son muy buenos en química.

    -Sabes no entiendo cómo es posible, que Rafael, y Marcos hayan hecho cuarenta combinaciones apenas nosotros si podemos con quince. – me reí un poco fuerte. – de qué te ríes que dije. – dijo él también contagiado de mi risa.

    -Nada solo es que yo estaba pensando justamente lo mismo, antes de que tu lo mocionaras.

    -Bueno es que es la verdad, los dos parecen de otro planeta.

    -De Rafael, no sabría decirte, pero de Marcos, él siempre ha sido un genio, su madre es genetista, y su padre es biólogo, el quiere estudiar para ser doctor, así que el genio lo lleva en la sangre.

    -De Rafael, solo sé que quiere ser ingeniero, en que específicamente, no tengo idea, pero de que es muy listo lo es.

    -Oye Alex pu…

    -Por qué me dices así?

    -Ah?

    -Alex… Por qué me dices Alex como si fuéramos amigos de siempre? – entonces fue eso. Por eso me trato así le molesto que me tomara tanta confianza, bueno no es para menos, apenas hoy fue que hablamos y no fue la conversación más larga que digamos, y tal vez si fue un atrevimiento de mi parte.

    -Lo siento, no pensé que te molestaría, en mi defensa, lo hice porque me caes bien, pero si no quieres, bueno no lo vuelvo hacer.

    -Gracias, la próxima vez, pregunta antes de hacerlo.

    -Entonces… Puedo decirte Alex, como una manera de mostrar mi agrado hacia ti.

    -No me refería a que lo hicieras ahora.

    -Eso es un no?

    -Eso es un ya lo veremos,

    -Ok, Ale…jandro.

    Continuamos estudiando ya habíamos hecho setenta y nueve combinaciones y nos faltaban, veinte uno, eran casi las seis de la tarde, y aun faltaba mucho por hace, deberían demandar a ese profesor, por dejar tanta tarea.

    -Ahora viene el cloruro de magnesio, reacción registrada numero ochenta. – Cuando Alex mezclo el primer componente químico con el segundo una especie de espuma verdusca empezó a emerger. – bien, espuma verdusca, inodora, y posiblemente sinsabor. – con eso era más que suficiente, claro para nosotros y tener una nota respetable en la evaluación. Luego de eso fue a tomarla para lavar el recipiente que estábamos usando, y al moverla la espuma empezó a subir descontroladamente, y paso a su mano, el soltó el frasco que se cayó al suelo derramándose por todas partes, empezó a gritar y decía que le ardía la mano, lo primero que se me ocurrió fue agarrarlo de los hombros y llevarlo hasta la cocina y poner su manos bajo el agua fría, agarre algo de detergente liquido esperando no empeorarlo y empecé a restregar su mano, su mano para quitar todos los residuos químicos, fueron las minutos más tensos.

    -Como se siente?

    -Mejor gracias.

    Solo conseguía frotar su mano entre las mías, mientras lo miraba a los ojos y miraba detenidamente su cara. Fue en ese momento que lo recordé, ya sabía donde lo había visto, ya recordaba de donde lo conocía, algo me invadió en ese momento no sé que fue pero sea lo sea quedo en segundo plano, cuando él me beso. Fue un beso suave, dulce, nunca había sido besado por otro hombre, jamás pensé que eso me sucedería, pero la parte más intrigante, es que me estaba gustando sus labios eran suaves con los míos, y los míos solo les seguían el ritmo despacio pero suculento, no sé en qué momento deje de frotar su mano y tenía las mías en su cintura, y él tenía su mano derecha en mi cintura. Y la izquierda mi hombro jalándome más hacia él, solo cerré los ojos y me deje llevar.

    -Que paso con mi alfombra!!!? Alejandro Gordon Arevalo Mejias.

    Ese grito, de la madre de Alex hizo que nos separáramos, agradecí esa abrupta separación, y la vez mi cuerpo la maldijo, suplicando por más.

Segundo capitulo, ya las cosas están empezando a calentarse, espero que les guste, y que sigan disfrutando de esta historia que aun tiene mucho más que ofrecer. Chicos y chicas pueden seguirme por twitter (@yoryiito) o escribirme a mi mail (gregorycoa2@gmail.com) estaré al pendiente para contestarles a todos, y mantenerlos informados sobre los avances de esta historia, o si quieren hacer alguna sugerencia. También los mantendré informados de cualquier otra actividad literaria en la que esté involucrado. Besos, y ya saben, valoren y comenten. 



© George

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