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TODORELATOS » ZOOFILIA » CUARTETO AMOROSO: LA SUEGRA, LA HIJA EL PERRO Y YO
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Fecha: 23-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Zoofilia

Cuarteto amoroso: La suegra, la hija el perro y yo

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Tiempo estimado de lectura: [ 41 min. ]
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Incluye sexo con mi novia, el perro (zoofilia), la suegra (incesto lesbico) y cambio de roles. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Gracias a que el verano se había adelantado la temperatura en general era buena, permitiéndome estar completamente desnudo sin pasar ni un ápice de frio en la cama de mi novia.

La habitación estaba a oscuras pero se veía con normalidad, gracias a que la ventana estaba abierta y las persianas subidas la luz de la luna entraba por ella.

Mi novia de hace ya dos años se encontraba de rodillas en la cama practicándome una felación como solo ella sabe hacérmela.

Era su recompensa por dejarla tranquilla mientras nuestro perro, un mil-leches grande y con poco pelo, le abotonaba el trasero.

El pelo le cubría la cara y al estar tumbado solo veía la cabeza de mi mujer subir y bajar mientras me succionaba la polla con maestría. Cerré los ojos y me concentré en su boca.

Separé un poco las piernas y Tamara dejó el tronco para lamerme un buen rato los huevos. Apoyé la cabeza en la almohada y me dejé hacer. Separé aún más las piernas y la cabeza de Tamara bajó, me apartó los huevos, su lengua empezó a lamerme las nalgas, empezó a jugar entre los pliegues y finalmente, separando con las manos las nalgas y me lamió el ano. Levanté las dos piernas y fui yo quien separó las nalgas para que me chupara bien el culo. Su cara se pegó a mi trasero y su lengua larga se abría paso por mi esfínter intentando penetrarme. Se ayudó de un dedo y me empezó a sodomizar con el dedo incide. Levantó la cabeza, bajé las piernas que tenía agarradas por las rodillas y ella volvió a comerme la polla. Empezó a meter dos dedos en mi culo al mismo ritmo que se metía mi polla en su boca.

No hay nada mejor en este mundo que esa sensación, el culo abierto por tu novia mientras te la chupa. Arqué la espalda y disfruté con cada penetración. Abrí los ojos para mirarla pero seguía cubriéndole el pelo con lo que me limitaba la visión. Giré la cabeza tontamente y entonces la vi. Al principio me quedé parado sin saber qué hacer.

Mi suegra Sara, estaba mirándonos desde el pequeño hueco de la puerta que se había quedado abierta.   

Hicimos contacto visual, nuestros ojos se encontraron y aguanté como un campeón los dedos de Tamara en mi culo mientras me seguía mirando.

Mi suegra, sonrió y me hizo un gesto con la mano para que continuara. Yo no entendí muy bien y encogí los hombros lo suficiente para darle a entender que no sabía que me decía. Tamara seguía y aprovechando un descuido integró un tercer dedo en mi dilatado culo que me obligó a separar las piernas y a gemir involuntariamente.

Sara seguía mirándonos mientras seguían chupándomela. Mi suegra sin contarse un pelo levantó los pulgares de la mano y sonrió como preguntándome si Tamara lo estaba haciendo bien.

Yo respondí con la cabeza afirmativamente. Sara me respondió también asintiendo con la cabeza. Entonces me fijé que mi suegra solo lleva puesta una camiseta muy grande que le tapaba poco más de la zona baja del coño dejando a la vista sus piernas.

Sara se puso los dedos en V y se los puso en los ojos haciendo el gesto típico de “ver” luego se señaló sus pechos.

Yo asentí con la cabeza.

Sara se levantó camiseta y vi que se encontraba completamente desnuda. El coño mostraba una franja marcada de pelos en forma de rayita, pude apreciar sus caderas pequeñas como las de su hija, su vientre liso y delgado y luego vi sus pechos, algo caídos pero bien bonitos.

La repasé de arriba abajo tres o cuatro veces con los ojos abiertos como platos. Tamara ajena a los acontecimientos seguía a lo suyo, me separó una de las piernas con su cuerpo poniéndose más cómoda para facilitarse el trabajo de sonorización. Sus dedos empezaros a girar en mi culo primero en perpendicular y luego en horizontal. Tres dedos en horizontal te abren mucho el culo y ella lo sabía. Dejándolos horizontales empeño a meterlos y a sacarlos y como pude, aguanté el placer agarrándome a las sabanas y contorsionando mi cuerpo.

Pero no pude más y mi polla estalló. En chorro de semen calentito salió de la punta de mi miembro a la garganta de mi novia que rodeaba mi glande con sus labios. Siguió masturbando lentamente mientras que soltaba chorro tras chorro y  descargaba todo el néctar en la boca de mi novia.

Resoplé, respiré profundamente y volví en mí. Giré la cabeza hacia la puerta y la vi vacía, Sara ya no estaba allí.

Tamara se recogió el pelo tras tragárselo todo de una forma muy natural, se incorporó, escaló por encima de mi cuerpo hasta poner su cara junto a ala mía y besarme en la boca muy cariñosamente.

- Te quiero - Dijo mientras sonreía de oreja a oreja

- Yo también te quiero – Le respondí. Y era verdad, amaba a esa mujer.

Tamara era una persona increíble, desde que la conocí y empezamos a salir jamás he tenido problemas en el sexo, Tamara es una persona muy abierta y sin tabúes como yo.

Volvió a besarme. Cogió la cabeza por la mandíbula y me abrió la boca. Me besó con lengua y luego me chupó la nariz y se rio.

- Bhhaaa, en la nariz no que sabes que no me gusta- - Y me limpié las babas que me había dejado.

- Anda calla – Se tumbó a mi lado en la cama y me abrazó hasta que nos quedamos dormidos.

Pasaron varios días y los encuentros con mi suegra fueron de los más normal. Como si no hubiese pasado nada, las comidas, las cenas y las veces que nos veíamos cuando iba a visitar a Tamara a su casa me desconcertaba. Era como si me lo hubiese soñado yo. En alguna ocasión intenté sacarle tema cuando me quedé a solas unos segundos con ella al irse Tamara el baño, pero no tuve coraje para hacerlo. Al final me convencí que lo había soñado.

Pero aun así no pude dejar de pensar en ella. Realmente para la edad que tenía (había tenido joven a su hija) estaba muy pero que muy buena. Desde que se separó de su marido se había dedicado a cuidarse, ir al gimnasio casi cada día y se mantenía en un estado de forma envidiable.

Llegó el fin de semana y volví a quedarme a dormir en casa de mi novia. Era viernes por la noche, la mejor noche de todas ya que era la noche de sexo salvaje. Debido a que normalmente entre semana apenas podíamos estar juntos y los viernes desatábamos la lujuria contenida.

Tras volver de tomar unas cañas con los amigos y salir de fiesta hasta pasadas las 3 de la mañana volvimos algo cargados de alcohol a casa de Tamara. Haciendo el mínimo ruido posible nos metimos en su habitación y dejamos pasar al perro. Tamara intentó cerrar la puerta pero yo me abalancé sobre ella antes de darle qué pensar, le cogí por la nuca y le incrusté mi lengua es u garganta. Con la otra mano le apreté el culo y le estrujé la nalga. Ella saltó y  me rodeó con sus pernas mi cintura. Yo la aguanté por el culo y la llevé hasta la cama. La tiré y ella se dejó caer intentando contener la risita para no hacer ruido.

Me desabroché la camisa y la tiré al suelo. Tam se sacaba los zapatos con los pies, levantaba el culo de la cama apoyándose con los pies y la cabeza mientras se desabrochaba los pantalones y se los sacaba. Yo terminé de ayudarla. Tiré de la cintura de su pantalón mientras ella luchaba por contener la risa tonta que se te da cuando estas subida de alcohol y sedienta de sexo.

Le arrastré también el tanga dejándola desvestida de cintura para abajo. Me costó sacarle la última perchera del pantalón. Tiré de ella y al final salió por su pie. Tiré los pantalones y el tenga lejos. Me incliné, le separé las piernas y metí mi cabeza entre sus muslos. Olía a coño, a mi coño, el mejor olor del mundo. Sin pensármelo dos veces le lamí la raja y ya la noté húmeda. Noté como una de sus manos se posaba en mi cabeza a la vez que sus pies quedaban al aire.

Lamí entre sus labios mayores, luego por los internos y luego succioné su clítoris como ella me había explicado como tenía que comerle el coño. Metí un dedo y al no notar resistencia, metí un segundo. La mano que tenía en la nuca me apretaba contra ella impidiéndome respirar con normalidad, pero me daba igual.

Lamia con esmero el coño, saqué los dedos, le levanté aún más las piernas llevándolas a sus manos para que se las aguantara y me dirigí a su culo. Le lamí el ano sin pensármelo, y sin necesidad de separar las nalgas porque tenía un culo pequeño le empecé a meter la lengua todo lo que pude.

El esfínter dejó de hacer presión y dejó de resistirse cuando mi dedo índice empezó a atravesarlo. No había encontrado a nadie que le gustara tanto el sexo anal como a Tamara.

Le metí el segundo dedo y poco después el tercero. Empecé a sodomizarla como me había hecho ella a mí la anterior vez. Primero los dedos en vertical que entran mejor y luego girándolos hasta ponerlos en horizontal. Vi el ano de Tamara abierto de par en par y ya no pude aguantar mucho más.

Me levanté dejándola espatarrada encima de la cama con el culo abierto, me intenté desabrochar el cinturón y el botón de los tejanos, pero al tener la polla presionándome me costaba horrores, Tamara se incorporó en la cama, se sentó en el borde y sonriéndome me desabrochó ella el botón y metió la mano a la mínima oportunidad por debajo de la goma de los calzoncillos para sacar a la vista mi miembro erecto.

Le dio un besito en la punta y siguió bajándome el pantalón y el calzoncillo, al llegar a los tobillos, con un gesto rápido de mis pies lancé la ropa a la otra punta de la habitación quedándome completamente desnudo. Tamara se quitó la camiseta por la cabeza, se desabrochó el sujetador y dejó libre las tetas.

Empezó a tocarme el interior de las piernas con las manos y fue subiendo lentamente con caricias hasta llegar a los huevos. Su boca abierta de par en par rodeó sin problemas el capullo y se tragó sin dificultad media polla.

Una mano la utilizó para sujetarme la polla y la otra empezó a rebuscar entre mis nalgas el agujero del culo. Tamara tenía una especie de adicción al sexo anal que desde un principio yo le di vía libre para que hiciese lo que quisiese. Y desde entonces siempre ha jugado con mi trasero.

Noté que encontró con su índice la entrada de mi culo y empezó a masajeármelo con movimientos circulares, pero estaba seco.

- Date la vuelta – Me ordenó.

Ella estaba sentada en la cama y yo estaba de pie con la polla tiesa como una rama de un árbol. Me di la vuelta y mi culo quedó a la altura de su cara. Puso las manos en mis nalgas y mes las abrió.

- Inclínate – Me volvió a ordenar.

Así lo hice, me incliné y mi agujerito anal quedó a disipación de Tamara. Separé las piernas un poco más y empecé a masturbarme a la vez que notaba la lengua de mi novia recorrer mi esfínter.

Levanté la cabeza y allí estaba ella otra vez. Mirando desde la penumbra nuestros actos sexuales. Esta vez no se cortaba un pelo. La vi que se mordía un labio, una de sus manos pasaba por debajo del camisón para agarrarse uno de los pechos y con la otra se masajeaba lentamente la parte superior del coño como conteniéndose. Y disfrutando del espectáculo.

Volvimos a hacer contacto visual

Yo no me corté un pelo y puse cara de estar sintiendo uno de los mejores placeres del mundo. Saqué la lengua mirándola directamente a los ojos e ice el gesto de lamer como el que estaba haciéndome su hija en mi culo.

Sara me sonrió. Le gustó. Yo me incliné un poco más para que Tamara pudiera jugar con mi culo a la vez que seguía pajeandome. Noté un par de dos metiéndose por mi ano. Incliné la espalda al sentir como se abría mi culo y le gemí suavemente a la cara de mi suegra que sin cortarse un pelo se agarró con fuerza las dos tetas por encima de la camiseta grande que llevaba puesta el otro día.

Me incorporé, mie giré en redondo para que Tamara no viera a su madre espiarnos, la levanté y a su vez la giré.

- Ponte de rodillas en el suelo ¿Te apetece un poco de Rufus?

- ¿Ahora?

- Si-

- ¿A ti te apetece? – Me preguntó

- Mucho- Le susurré al oído.

Tamara sonrió de oreja a oreja y sin mediar palabra se arrodillo en un lateral de la cama. Abrió ligeramente las piernas y apoyó su cuerpo en el cochón a la espera de que la montara Rufus.

El culo de Tamara quedaba alineado con la puerta, dejando a mi suegra ver el de primera el culo y el coño de su hija.

Abrí el cajón  de la mesita de noche y saqué un par de objetos. Un bote de lubricante, un par de dildos y un antifaz negro.

- Ponte esto - - Le dije a la vez que le pasaba el antifaz.

- ¿Ahora?

- Si, póntelo venga, siempre me lo pongo yo, hoy te toca a ti.

- Bueno, no te diré que no. Y se puso el antifaz en los ojos y se volvió a reclinar en el colchón.

Llamé a Rufus que estaba inquieto en una de las esquinas de la habitación. No era la primera vez que lo hacia así que estaba entrenado para ello. Siempre aguardaba en su sitio hasta que llamábamos. Se levantó y al instante estaba a nuestro lado. Le acaricie la cabeza y di unos golpecitos en el culo de Tamara.

Rubfus empezó a oler el coño de mi novia y al instante empezó a lamer con su lengua la entrepierna de Tamara.

Tamara empezó a gemir y al notar que lo hacía con fuerza se llevó una mano a la boca y se la tapó.

Miré a mi suegra y la vi con los ojos abiertos disfrutando de la vista. Pero me di cuenta de que no estaba escandalizada. Fue raro porque me la imaginé boquiabierta ya que la zoofilia no es algo muy común y menos cuando es tu hija quien lo hace, en cambio la vi disfrutar, como si ya lo hubiese visto más de una vez o lo encontrara normal.

Me llevé un dedo a los labios y le hice el gesto de silencia a la vez que con la otra mano le hacía un gesto para que se acercara.

Ella negó con la cabeza dubitativa.

Le insistí por gestos sin decir nada. La vi dudar un poco, vi como daba un paso para luego arrepentirse y volver detrás de la puerta negando con la cabeza.

Cogí las manos de mi novia y se las llevé al culo

- Ábretelo para mi cariño, deja que te lama.

No dijo nada simplemente lo hizo, separé sus nalgas para que el perro le lamiera el ojete. Hundió la cabeza en entre las sabanas y el colchón cuando la lengua de Rufus hurgó en su genitales.

- Voy a por los calcetines. ¿Dónde están cariño?

- No lo sé- Gruño Tamara con la sabana en la boca.

Los calcetines se los poníamos a Rubfus en las patas para que no arañaran la espalda de Tamara. Aun que le hacíamos la manicura y lo llevábamos al veterinario siempre nos asegurábamos de ponerle unos calcetines que compramos a propósito para él.

Me levanté y fingí que buscaba los calcetines por la habitación. Pero en realidad me acerqué a la puerta.

- Creo que los dejamos en mi mochila, del otro día que fuimos a mi casa con el perro- Le dije susurrando desde la puerta. Solo obtuve un gemido por respuesta. – No pares, ahora vuelvo, no tardo.

Salí de la habitación, cerré la puerta con cuidado y me quedé mirando a mi suegra. La cogí de la mano y me la llevé al comedor sin decir ni mu. Al llegar al salón donde estaba la mochila y los supuestos calcetines le dije.

- ¿Que se supone que haces?

Mi suegra no respondió nada, me miró el miembro erecto, ya que estaba desnudo. Lo cogió con una mano y se me lanzó directamente a la boca. Caí en el sofá de culo y ella cayó sobre mí. Si tiempo a decir nada y sin poder reaccionar mi suegra me devoraba la boca a la vez que con su mano me masajeaba la polla con dureza.

- Espera, espera.. – Le dije intentando despegarla de mí.

- ¿Pasa algo? – Me miró extrañada y ofendida a la vez

- Hombre pues… ¿Porque me besas?

- ¿Por qué? pero si me hacías señales en el cuarto.

- Si , pero una cosa es que me veas y otra cosa es esto. Eres mi suegra. – Dije con un chillido susurrado.

- Cállate, que se va a dar cuenta – Me tapó la boca con la mano.- Te estoy dando la oportunidad de follarte a tu suegra y me estas rechazando.

Me quedé con los ojos abiertos perplejo por las palabras tan directas.

- ¿Quieres follar?

- Emmm

- ¿Si o no?

- Si, pero... tu hija… tu hija me está esperando.

- Mi hija esta con el perro, déjala cinco minutos.

- ¿No te sorprende lo del perro?

- Lleva haciéndolo desde que la conozco. No es la primera vez que la veo con él.

- ¿Le has espiado más veces?

- ¿Espiado? Casi siempre, pero tú no te has dado cuenta hasta ahora

- ¿Yo, ahora?, osease que tu… pero porque?

- Porque me gusta, me da morbo porque me pone  cien, porque follo poco porque los tíos son unos mierdas y porque sí.

- No sabía yo que tu… - No sabía que decir..

-¿No sabias que?- Pasó sus piernas por encima de mí, se sentó con las rodillas en el sofá y su coño encima de mi polla tiesa haciéndolo de separador entre sus labios.

- Nolose.. Sinceramente no me esperaba nada de eso. ¿Desde cuando nos espías?

- Desde hace mucho la verdad – empezó a mover sus caderas lentamente esparciendo su jugo vaginal por mi polla. Instintivamente mis manos se dirigieron a su culo tapado por la camiseta. Lo palpé y estaba realmente duro, más que el de su hija.

- Y…- mientras buscaba algo que decir pude ver los pezones duros que se le marcaban a través de la camiseta. - ¿Y tu hija sabe que la espías?

Un sonoro “Ja” salió de la boca de mi suegra. – Mi hija, por supuesto que lo sabe. Me ha visto muchas veces mirándola a través de la puerta.

- ¿Lo sabe?-

- sí, -Entonces acomodó su coño húmedo a la punta de mi polla y el glande hizo su función, se encajó en el agujero del coño y penetré a mi suegra. Sara sintió que estaba para entrar y bajó su cuerpo a la vez que se empalaba con mi miembro.

- Ves, no está tan mal ¿No?- Dijo a la vez que se acercaba a mi oreja y me mordía el lóbulo.

- ¿Y si lo sabe porque no me ha dicho nada?-

- Lo hace para provocarme, le gusta que la mire, acaso crees que no sabe que ahora estaba mirando?

- Creo que no – Dije dubitativo

- Mientras te lamia el culo me ha giñado el ojo por debajo de tus piernas tontainas. Le gusta este rollo sabes, así que no tienes que preocuparte.

- Vale vale, ya.. Me tengo que ir con tu hija,

- Vale, pesado. – Se levantó y al salir pude ver mi polla húmeda con los jugos vaginales de la madre de mi novia.

- No quiero perder a tu hija por esto-

- A mi hija no la vas a perder por esto sabes – Y me apuntó con el dedo índice contra el pecho- Eso te lo aseguro.

- Se lo voy a tener que decir-

- ¿El que le vas a decir?

- Pues esto, que me has tirado al sofá y …

- Pues te dará la enhorabuena. No te preocupes que le mola el rollo este.

- Estas hablando de tu hija, parece que hables de una prostituta o una guarra.

- Mi hija es un clon mío, una guarra como yo – Y me cogió con fuerza el miembro para no soltarlo – Y hace las mismas cosas que yo cuando tenía su edad.

Se acercó a mí, tanto que su boca quedó a escasos milímetros de la mía. Me miró a los ojos mientras su mano empezó a palparme los huevos y posteriormente proceder a rebuscarme por debajo el culo.

- A mí también me gustan estas cosas sabes… - Instintivamente abrí las piernas, me vuelve loco que me toquen el culo y Sara con su mano experta encontró el agujero rápidamente.

Metió un dedo en mi ano a la vez que me sonreía.

- Si quieres un día podemos seguir – Metió todo el dedo como pudo haciendo fuerza hacia arriba.

Yo entrecerré los ojos y soplé de gusto.

- Si.. digo no…- Y le saqué el dedo de mi culo – Me debo a su hija. Me giré y me fui al cuarto dejándola sola sonriendo en el salón.

Abrí la puerta y me encontré a Rufus  culo con culo con mi novia. Me acerqué y vi que seguía con el antifaz puesto sonriendo de placer y resoplando cada vez que el perro se movía. Tenía la bola metida en el culo y éste hacia fuerza hacia adelante  intentando despegarse.

- ¿Porque no me has esperado cariño?

- Ohh, estas aquí...

- Si estoy aquí – y le puse la mano en la espada.

- No podía aguantarme más, lo necesitaba.

- ¿Estas bien? – Le dije a la vez que le acariciaba la cabeza.

- Sí, estoy de puta madre – Sonrió

- ¿Hace mucho que estás pegada?

- No, apenas dos o tres minutos.

- Bueno, va para largo entonces.

- Si. Quítame el antifaz anda aunque si me muevo mucho Rufus me hará daño.- La mano de Tamara se presionaba el culo para impedir que saliera la bola y la otra la usaba para aguantarle la cola al perro.

Le quité el antifaz y vi que parpadeaba por la entrada de luz, aun siendo muy escasa.

- Me gusta verte así, me pone un montón – Le dije a la mujer de mi vida

- Lose - Respondió ella

Rufus empezó a moverse

- Clama, Rufus, que me harás daño.

Intenté calmar al perro pero me era imposible, se movía mucho. Luego miré hacia la puerta y vi pasar a mi suegra completamente desnuda por delante.

- Ayúdame a calmarlo anda.

- Eso intento- Dije

-¿Pasa algo?

- No, no tranquila.

- ¿Encontraste los calcetines?

- no, no se dónde los hemos puesto.

- Menos mal que no me he quitado la camiseta, aun así creo que me ha arañado un poco la cintura.

- A ver. – Me incorporé y le señalé con el dedo donde le había dejado alguna marca roja por encima del culo y en alguna nalga. No pude resistirme y aparté la cola del perro para ver el abotonamiento.

- ¿Buena vista? – Me dijo

- Me encanta.

- Tu siempre con lo mismo. ¿No te cansas?

- Jamás, es simplemente y espectacularmente morboso.

- ¿A si?

- Si,  tendrías que verlo,

- ¿El qué?, un culo con una polla de perro?

- Si, abotonado y que no puede despegarse. ¿Te hago una foto y te la muestro?

- Venga - dijo.

Cogí el teléfono, encendí la luz y me acerqué a su culo. Le hice una foto  con un un primer plano y se lo enseñé a mi novia.

- ¿Este es mi culo?

- Si.

- Alaaaa pero si se ve que.. Madre mía.. lo tengo súper dilatado.

- Eso es porque está haciendo fuerza hacia fuera y está intentando sacar la bola.

- ¿Así es como me lo ves tú?

- Si

- ¿Y te gusta?

- Claro.

- Sabes… podríamos hacer algo diferente la próxima vez.

- ¿A si? Me arrodillé junto a ella y puse la cara a su altura para estar en comunión con ella en momentos así.

-Sí, ya que tú me has hecho una foto así, me gustaría hacerte una foto a ti en la misma posición?

- ¿Quieres hacerme una foto del culo?

- No, no. Si. Porque no pruebas con Rufus?

- ¿Que pruebe con el perro?

- Si,

- Pero noseyo..

- Me haría ilusión. – Y puso cara de niña buena.

- No lo sé, no lo sé – Remugué tontamente a sabiendas que iba a aceptar - ¿Que me das a cambio?

- Una foto de tu culo, ¿Te parece bien?

- No, porque me la ibas a hacer igual.

- A pues no sé, que quieres a cambio?

- Yo me conformo con poco, ¿Una mamada?

- ¿Ahora?

- Si

- Pero me saco a Rufus primero –

- No,  me la haces ahora. - Me levanté  y me puse a la cama. Pasé las piernas una a cada lado de ella y planté mi miembro a la altura de la cara de Tamara.

Tamara sin vacilar levantó la cabeza y se incrustó la polla en su boca. Me miró a los ojos directamente mientras mi miembro se abría paso a través de sus labios prietos que rodeaban mi polla. Me la mamaba sin manos, subía a y bajaba la cabeza.

Me di cuenta entonces que mi polla había estado en el coño de mi suegra y que ahora su hija se estaba comiendo sus jugos.

Sin querer levanté la vista y vi a mi suegra otra ve plantada en la puerta, y otra vez con la camiseta puesta. Abrió los ojos de par en par ya que esta vez Tamara se dio cuenta de que miraba algo. Se sacó la polla de la boca y se levantó como pudo y giró la cabeza para mirar hacia donde miraba yo.

- Pero mamá... ¡¡¡QUE HACES!!!

- No tranquila, tranquila – dijo a la vez que entraba en la habitación.

- Mamáaa – Dijo a la vez que intentaba moverse pero no conseguía mucho al tener la polla del perro incrustada en el culo.

- No te muevas que te va a doler. – Le dijo mientras le ponía la mano en la espalda y así evitaba que su hija se moviese.

- Joder mamá que vergüenza, ¿Puedes salir de aquí por favor?.

- Oh venga ya hija, no finjas bochorno ahora mismo. No me vengas con chorradas moralistas ahora si sabes perfectamente que te gusta que te mire.

Tamara agachó la cabeza y como por arte de magia cambió de hija abochornada a mujer con chulería.

- ¿Y para que has entrado entonces, para mirar más de cerca o qué? Siempre estás en la puerta mirando y tocándote. ¿Que pasa que desde ahí no puedes ver bien mi culo? O querías ver cómo me comía la polla de mi novio.

- No hija no, si quiero ver tu culo solo tengo que levantar el rabo del perro – Y cogió y levantó la cola de rufus y miró descaradamente el ano de su hija – Y si quiero ver cómo te comes la polla de tu novio solo tengo que pasearme por la puerta a cualquier hora y te veré arrodillada con su miembro en la boca, o su culo.

- ¿Entonces para que entras?

- Porque me apetecía entrar. ¿Acaso no puedo?

Entonces Rufus se movió más de la cuenta se puso nervioso, y empezó a tirar. Tamara apretó los dientes y cerró los ojos y al final, con un “plof” salió la bola del culo de Tamara.

Se puso de rodillas jadeando mientras el semen del perro se le iba saliendo del recto cayendo al suelo

- ¿Y tenías que entrar ahora? – Le dijo a la vez que levantaba la cabeza fatigada por el esfuerzo anal.

- Creo que ha sido la mejor hora para entrar.

Yo estaba tumbado sentado en el borde de la cama flipando en colores con la conversación de estas dos. Madre e hija.

Tamara apoyándose en el borde de la cama se levantó y aun chorreándole el culo semen de perro se incorporó y se puso a la altura de su madre.

- Ya estas dentro ¿Y ahora qué?

- Es que, me he cansado de siempre mirar.

Tamara levantó las cejas incrédula y  me miró a mí.

- ¿Y por eso has entrado, porque te has cansado de mirar?

- Si.

- ¿Y que quieres? –Le dijo mi novia a su madre a la vez que se palpaba el culo abierto

-Participar.

Tam dejó de mirarse el culo para girar en redondo y mirar a su madre a los ojos

- ¿Participar?

- Si, os veo follar casi todos los fines de semana como locos y tengo envidia, siempre termino tocándome sola por las noches, y me he cansado. Me gustaría participar con vosotros, he escuchado noseque del perro con él y una mamada, ¿No le estabas haciendo una mamada?

- Emmm si

- ¿Puedo hacérsela yo?

Incrédula Tamara me miró con la boca abierta y los ojos dilatados. Yo estaba igual que ella. Sin saber que decir.

- ¿Me dejáis participar?

-¿Pe-pe-pero en plan trio y eso? – Le dijo la hija a la madre.

- Como tú quieras hija, mi no me importa.

- Pero...en plan tu y yo separadas con él o tu y yo.. Ya sabes juntas? – Vi cómo le temblaban las manos a Tamara mientras intentaba poner orden a los acontecimientos.

- Ya te he dicho que no me importa, lo que tu prefieras y como te sientas cómoda.

- ¿Pero tú quieres… osea… quieres que tú y yo… bueno... follemos?

- Si hija sí, no hay nada malo en ello, sino pues separadas con él y punto, tampoco es para tanto.

- No sabía que tú quisieras follar conmigo – Le dijo la hija a la madre.

Sara simplemente levantó los brazos como no dándole importancia al asunto.

- ¿Y cómo lo hacemos y eso.. nose …? -

- Que tal si empezamos las dos con él y luego ya vemos como sale la cosa? – dijo mi suegra señalándome a  mí con el dedo.

- Venga va, que no se diga que la familia no tiene huevos.-

Sin venir a cuento, y sin yo no contar nada me vi en vuelto en un trio amoroso incestuoso completamente irreal típico de cámaras ocultas o de guiones de peloculas porno malas de cojones.

Mi novia sin cortarse un pelo se quitó la camiseta y el sujetador, mi suegra solo tuvo que quitarse la camiseta ancha que llevaba encima para que las dos se quedaran completamente desnudas.

Entonces pude comprobar el asombroso parecido de su anatomía, las dos altas, delgadas con poco culo y pocas tetas, guapas de cara y con esos labios tan sensuales. Mi suegra gozaba de unas caderas más anchas y mi novia de unas tetas mejor colocadas pero en ese momento las dos me parecieron unos ángeles perfectos.

Mi novia le entró la risa floja y a mi suegra pareció hacerle gracia el asunto. La cogió de la mano y la acompañó a mi entre pierna, se arrodillaron las dos entre mis piernas. Mi suegra me cogió la picha algo flácida y empezó a menearla lentamente mientras se me ponía dura.

Tam apoyó la cabeza con ternura en el hombre de su madre-

- Me gusta verte aquí, y no en la puerta.

- A mi también me gusta estar aquí.

La polla no tardó en estar a tope en las manos de mi suegra.

-Venga tu primero – Le dijo la madre a la hija mientras le ofrecía el miembro.

Tamara se acercó un poco más mientras su madre le metía la polla en la boca. Cuando mi polla entró en la boca de Tamara mi suegra dejó de cogérmela para empezar a palparme los huevos. Tamara subía y bajaba la cabeza a la vez que con su mano subía y bajaba por el tronco del miembro. Mi suegra empezó a besarme el interior del muslo a la vez que se iba acercando más y más hasta mis huevos. Tamara se hizo a un lado sin soltar de mamar para dejar sitio a su madre que se metió uno de mis huevos en la boca.

Su mano empezó a hurgar en mis nalgas a la vez que rebuscaban en mi culo. Levanté la pierna izquierda que era donde estaba mi suegra. Ella pasó su mano por la parte trasera de mi rodilla y me la levanto. Empezó a lamerme el agujero del culo.

Metió su lengua hasta el fondo y lamió  con esmero mi ojete. Me bajo la pierna  empezó a darme mordisquitos en el muslo justo al lado de los huevos. Me empezó a hacer muchas cosquillas y tuve que apartarla con la mano. Giró la cabeza y abrió la boca y lamió los huevos. Miró a su hija, y sin pensárselo le apartó la mano de mi polla, la agarró por el tronco y se la quitó de la boca. Abrió la boca todo lo que pudo y media polla atravesó la húmeda caverna de mi suegra hasta que mi punta tocó fondo.

Los labios de mi suegra se cerraron alrededor de mi polla obteniendo así un círculo estanco perfecto que al levantar la cabeza para mamar hizo un sonido fuerte de succión. Repitió el movimiento de subir y bajar la cabeza mientras comprobé como mi novia la miraba tiernamente. Se la sacó de la boca y se la ofreció a su hija otra vez sin soltarla de la mano.

Tamara solo pudo lamerle la polla dos veces antes de que se la quitara, la lamiera mi suegra un par de veces más y se la volverá a ofrecer.

Mi novia le entró la risa al comprobar que compartían polla “madre e hija” y le siguió el juego. Mi polla empezó a intercambiar de boca cada pocos segundos. Las caras de las incestuosas cada vez se acercaban más hasta tal punto que quedaron mejilla con mejilla.

Mi suegra, en vez de metérsela en la boca una de estas sacó la lengua y empezó a lamer la punta del capullo. Giró un poco la cara y esperó a que su hija hiciera lo mismo. No tardó en hacerlo. Tamara sacó la lengua y empezó a lamer un lateral del capullo.

Vi cómo se miraban la una a la otra mientras “sin quererlo” las lenguas se iban moviendo salvajemente de un lado al otro del capullo y que misteriosamente se encontraban ocasionalmente en algún punto.

Si hubiesen seguido más rato así me hubiese corrido ahí en medio. Me pegó un subidón de morbo al comprobar que las lenguas empezaron a tocarse cada vez más, y más y en un descuido dejaron mi polla de lado para mirarse frente a frente. Las lenguas fuera de la boca se peleaban como espadas pero fue mi novia la que dio el paso, metió su lengua en la boca y se lazó a la boca de su madre. La cogió por la nuca y la besó con pasión.

Mi suegra que se la veía muy salida y cachonda no tardó en contestar. Pasó una de sus manos alrededor de su hija y la abrazo hacia ella pegándose las tetas la una a la otra a la que sus ocas mezclaban saliva sin cesar. Las bocas las tenían abiertas por los labios pegados. Las lenguas intercambiaban posiciones, primero en una boca y luego en la otra. Los ojos los tenían cerrados y las manos de ambas rebuscaban partes donde sobar carne de la otra.

Mi suegra fue la primera en tocarle el coño a su hija. Tam pegó un respingo pero se dejó hacer. Me incliné hacia delante porque desde donde estaba veía poco y al asomarme vi que las dos se estaban metiendo los dedos mutuamente a un buen ritmo.

Vi como la madre sacaba los dedos del coño de su hija y los desplazaba hacia más atrás para metérselos por el culo. Tamara empezó a mover instintivamente las caderas adelante y atrás mientras su madre la masturbaba.

Yo me agarré la polla y empecé a masturbarme lentamente mientras veía madre e hija follarse mutuamente.

Eso llamó la atención de Tamara y se separó de su madre muy sofocada y cachonda. Se levantó roja como un tomate y ayudó a su madre también.

- Bueno a ver.. Pongamos orden.. Esto… a ver.. – Dijo Tamara a la vez que intentaba centrarse tras el calentón.

- ¿Porque no te tumbas aquí? – le dije señalando un lado de la cama

- Emm sisi.. eso.. me tumbo y.. – Dejó la frase sin terminar y se tumbó boca abajo

En el momento que se tumbó yo me levanté y me puse tras ella. Le abrí las piernas, tiré de la cadera hacia arriba y se puso a cuatro patas pero con la cabeza apoyada en la cama. Mi suegra se puso a mi lado.

Me incliné hacia adelante y le vi el agujero del culo que tanto me gusta. Iba a lamérselo cuando mi suegra se me adelantó y me hizo a un lado.

Separó las nalgas y acercó la cabeza. Sacó la lengua y pegó un lametazo que fue desde el clitoris hasta pasado el agujero del culo.

- Bufff- resopló Tamara tras sentir el lengüetazo. Abrió un poco más las piernas y esperó el siguiente.

Sara no tardó en hacerlo, repitió el lengüetazo y yo estaba presente otra vez cuando una madre joven y salida le empezaba a comer el coño y el culo a su hija.

- Por el culo le gusta mucho – Le dije a mi suegra. – Lámele el culo, ya verás.

Mi suegra me miró con una sonrisa y acercó sin pensárselo al ojete de su hija. Separó un poco más, aun no haciendo falta, las nalgas de su hija y plantó la lengua justo en el agujero del culo. Lamió lentamente justo en el asterisco y vi como Tamara se relajaba y dejaba de hacer presión. Esto facilitó mucho la tarea de su madre ya que al momento metió toda la lengua que pudo en el trasero de Tamara.

Pegó la cara al trasero para obtener la mayor penetración posible con la lengua. Por los movimientos que le notaba en la cara pude apreciar que movía con esmero la lengua. Entonces me acordé que seguramente también estaría  bebiéndose el semen de su perro ya que es donde había descargado el animal.

La polla me daba botes de alegría a cada segundo que pasaba, mas cerda la escena no podía ser. Me puse detrás de mi suegra que estaba inclinada. Pegué mi cintura a la suya, mi polla quedó encima y entre las nalgas, mi mano izquierda la puse en su cintura y la mano derecha la puse en la parte alta de su espalda. La bajé lentamente recorriendo su piel con una caricia suave hasta posarla en su cintura.

Empecé a mover la cadera adelante y atrás, mi polla se abría paso entre las nalgas y rozaba por fuera su culo. Mi suegra separó las piernas para recibirme.

Lo iba a hacer, pero instintivamente me agaché en un momento. Me planté detrás de ella y le lamí el coño maduro. Sepaé los labios y mi lengua saboreó los jugos de mi suegra. Sabian igual de bien qe los de mi novia. Pasé del coño y empecé a lamer el culo de mi suegra. Igual de bueno que el su hija. Chupé mi dedo y se lo intenté meter. Y lo hice sin mucha dificultad. La penetré tres o cuatro veces antes de volver a ponerme en posición.

- ¿Suegra, por donde quieres por el coño o por el culo? – Le dije en voz alta.

Mi novia levantó la cabeza y me miró.

-¡Por el culo, por el culo! – Dijo a la vez que se separaba de su madre y se dirigía hacia mí.

Mi suegra plantó las manos en el borde de la cama para apoyarse, mi novia  me cogió la polla y la apunto al culo de su madre. Hizo de mamporrera. La punta tocó el esfínter y empecé a empujar lentamente.

- No, para, para. – Nos frenó mi suegra

- ¿Qué pasa? – Dijo Tamara

- Pues que no entra, está seco, ¿No lo ves?

- Es verdad, no os mováis voy a por lubricante – Ordenó Mi novia.

Pero yo no podía quedarme quieto ahora necesitaba empujar. Cogí mi polla y con la punta del zipote empecé a moverlo a lo largo de todo el coño húmedo de mi suegra. Y vaya si estaba mojado. Separé los labios del coño de arriba a abajo con el glande un par de veces y cuando vi su respuesta ni me lo pensé. Apunté bien donde debía y empujé suavemente a través del coño. El glande entró sin problemas, lo saqué un poco y empuje un poco más. Entró en su coño mojado hasta la mitad de mi polla. Me ardía la polla por lo caliente que tenía el coño esa mujer. Los saqué un poco y la vi completamente mojada. Esta vez no paré, sin prisa pero sin pausa mi polla fue entrando lentamente a través del coño de la madre de mi novia, los jugos vaginales facilitaban mucho la tarea, hasta que mis huevos, por fin tocaron el clítoris de ella.

La agarré por la cintura y di un empujoncito hacia adelante clavándole hasta el último milímetro que le quedaba por entrar y aguardé unos segundos así mientras escuchaba la respiración ahogada de una mujer sedienta de sexo.

Saqué mi polla hasta el glande y la empujé hasta el fondo, una vez, y luego otra y luego otra. Lentamente sintiendo cada penetración. Poco a poco fui subiendo el ritmo y los cachetes que se llevaban las nalgas de mi suegra al chocar contra mi pelvis apenas le hacían vibrar el culo duro como una piedra que tenía.

Me incline hacia adelante como pude en una postura rara y albergué la mano para cogerle una de las tetas. Se la estrujé con fuerza y ella me respondió resoplando de gusto.

Apareció mi novia al lado con un bote de lubricante en una mano, el arnés de pegging puesto y un par de consoladores pegados al cuerpo que sujetaba con el brazo.

Dejó los consoladores en la cama.

- Venga, para, déjame que le ponga esto. –Me ordenó.

A desganas dejé de follarme a mi suegra sacando mi polla del coño abierto y chorreante. Tamara aplicó una buena dosis de lubricante en el ano de su madre. Empezó a masajear e intentó penetrarla con los dedos.

- No, déjame que lo haga yo – Dijo Sara incorporándose y pidiéndole el bote a su hija.

Se extendió lubricante en sus dedos y se los llevó al culo. Ella misma empezó a abrírselo y a lubricarse bien.

- ¿Esto no será para mí no? – Dijo señalando los dildos que había en la cama – son muy grandes para mí.

- No, son para él- dijo Tamara señalándome con el dedo.

- ¿Para ti? – Me dijo mi suegra girando la cara y mirándome con curiosidad.

- No sabias cual querías así que te he traído estos dos-

Mi suegra cogió los consoladores, uno con cada mano.

- Este es como tu polla pero este, es muy grande no? –

- Mamá, pero no es el más grande que tenemos.

Mi suegra miró con una ceja levantada a su hija.

- Tendrías que verlo con el gordo, menudas sentadillas se pega el tío, se lo mete q parece que le va a reventar y empieza a saltar encima de este y la polla le baila arriba y abajo como un muelle – Dijo mientras movía la mano arriba y abajo simulando ser mi polla

- ¿Y no te haces daño? – Me miró

- ¡Que va! – Ya estoy acostumbrado.

- ¿Y es más grande que este?

- Si.

- ¿Quieres que lo traiga? – Preguntó Tamara

- Si, tráelo para enseñárselo – Le dije

- ¿Mamá quieres usar alguno?-

- No hija, yo no estoy tan … acostumbrada a estos trotes-

- Como quieras pero si quieres te puedo traer algo más pequeño.. Espera que traigo algo. – Y se fue al armario a rebuscar en uno de los cajones de la cajonera que tenía dentro,.

- ¿Asi que esto, eh? – Me dijo mi suegra mientras levantaba el dildo gordo – ¿Y como empezaste con esto?

- Tu hija, que quería cambiar los papeles y probamos. Y como me gustó y seguimos y… bueno una cosa lleva la otra y empezó a gustarme más de lo esperado y vi que tenía facilidad pues fuimos probando cosas más grandes y bueno…

- Ya veo ya, - dijo con una sonrisa franca de oreja a oreja.

- Ya estoy aquí – Dijo Tamara portando un sinfín de modelos de consoladores y conos

- ¿Todo esto es vuestro?

- Si

- Pero si hay un montón.

- La colección que hemos adquirido a lo largo de los años.

- Madre mía pero si tenéis seis, siete , diez, doce… ¿y este? ¿Es el gordo? Este es el que me decías?

- Si

- Pero si no puedo cerrar la mano a su alrededor, pero es una burrada esto.

- ¿Te gusta?- Le dijo Tamara a su madre

- ¿Tu también lo usas hija?

- No, yo no soy tan aplicada como el hombretón. Él es mas de cosas grandes que yo.

- Ya veo ya – Y me dio el dildo

- Toma guárdalo anda- Y se lo pasé a Tamara.

- ¿No lo vas a usar ahora?

- Tendría que dilatarme y lleva un buen rato eso, ya lo sabes.

- Entonces cojo... ¿Cuál quieres? – El normal o el blanco

- Bien, prueba el normal y luego lo cambiamos por el blanco.

Nos referíamos a los dos consoladores que había traído la primera instancia, el normal era el el de un tamaño estándar de un pene, el blanco era bastante más gordo pero con la misma longitud.

Tamara cogió el dildo de tamaño normal y se lo ató al arnés negro que se había puesto. Al ser un arnés ajustable podíamos intercambiar consoladores. Le extendió otro a su madre para que se lo pusiera.

- ¿Que es esto?

- Tú póntelo

- ¿Pero cómo se pone?

Tamara le puso a su madre un arnés de strapon. Fue el primero que compramos, que estaba medio gastado pero tenía la parte del coño tapado impidiéndole a la mujer usar ningún juguete para ella mientras lo usaba, por eso compramos el que llevaba puesto mi novia, ya que dejaba libre el coño.

Le puso el arnes como una madre le pone unos pantalones a su hijo pequeño, primero una pierna y luego la otra. Se lo ajustó a la cintura y comprobó´ que las correas estaban bien ajustadas. Cogió el dildo blanco y se lo ajustó correctamente al arnés.

- Venga, ponte que te toca – Me ordenó Tamara.

Me puse tal como se había puesto mi suegra. Inclinado hacia adelante apoyándome con las manos en la cama y poniendo el culo en pompa.

Noté las manos de mi novia lubricándome el culo con una buena dosis de lubricante. Sin contemplaciones deslizó un par de dos dentro de mi culo para volver a extender por dentro más lubricante. Se puso detrás mío, lubricó bien el dildo, noté como la punta de éste reposaba justo a la entrada del ano, me agarró por la cintura con una mano y empezó a metérmelo entero de un tirón, lentamente pero sin parar ni un solo momento hasta estar todo dentro.

- ough, joder – Gruñí ahogadamente al notar el didlo abrirse paso a través de mi esfínter y abrirme todo el recto

- No sé si lo has visto alguna vez pero le gusta que le den duro.-

- Si alguna vez os he visto así.

- Entonces sabrás que le gusta que le hagan esto – Y sacó el dildo por entero y me lo volvió a meter de golpe hasta empujar con su pelvis mis nalgas obligándome a sujetarme bien con las manos para no caerme encima de la cama.

Lo repitió unas veces con mucha dureza para luego empezar a follarme con normalidad. Era un mete saca rítmico. Me cogía por la cadera para que no me moviese. Yo tenía las piernas separadas, la cabeza agachada conseguía mirarme los pies y si miraba hacia atrás veía mi polla moverse adelante y atrás. Una gotilla de líquido pre seminal se balanceaba con el movimiento de mi polla mientras yo no podía ocultar mi excitación. Mi boca abierta emitía pequeños gemidos de gusto mientras el mi novia me follaba el culo con la atenta mirada de su madre.

Sacó el consolador pasadas unas buenas sacudidas, Se agachó quedándole mi ajugero a la altura de su cara. Metió dos dedos de cada mano en mi culo, el índice y corazón y estiró hacia fuera.

- Ufffff- solté al notar como mi esfínter se dilataba

- Si, ya lo tiene bien para el blanco. Te toca mamá

Y Tamara le cedió el sitio a mi suegra, que sin pensárselo ni un segundo siguió los pasos de su hija. Apuntó con el consolador a mi culo tras lubricarlo bien y empezó a atravesármelo. Centímetro a centímetro el dildo blanco se iba abriendo paso por el esfínter y el recto, abriéndomelo, llenándome por completo y estimulándome de una manera que podría hacerme correr sin llegar a tocarme la polla.

El dildo tocó el final justo cuando me lo metió entero

- Madre mía hija, tiene un buen culo tu novia eh- Me gusta mucho esto, no lo había hecho nunca.

- A que sí, es un campeón.

Mi suegra empezó a sodomizarme como lo hubiese hecho yo si hubiese conseguido meterle la polla por el culo. Tamara se puso delante de mi en la cama, pasó sus piernas entre mis brazos, se sentó en el borde y el dildo quedó a la altura de mi cara.  Me puso una mano en la nuca y con la otra se cogió el dildo.

Yo abrí boca y empecé a chuparlo como si me comiera una polla. Nunca me había comido una polla real, simplemente consoladores. Sabía a lubricante y a mi culo. La sacó de mi boca y empezó a darme golpecitos con él en la mejilla dejándome la cara manchada de lubricante. Luego tiró de mi pelo hacia arriba y restregó el consolador por mi cara mirándome con rabia y una sonrisa malvada antes de volver a metérmelo en la boca.

Noté como la hinchazón de la polla me bajaba. Al principio cuando me ocurría me comía la cabeza ya que creía que no estaba excitado, pero no era así. Cuando me metía cosas gordas por el culo se me bajaba la polla y quedaba medio floja. Entraba en modo reposo, ya que al más mínimo estimulo volvía a estar dura como una barra de acero.

Me incorporé cuando mi suegra bajó un poco el ritmo. Me saqué el consolador del culo. Cogió a mi novia de la mano, tiré de ella para levantarla de la cama, la giré y la empujé en la cama Me subí a ella para penetrarla pero mi novia no me dejó. Me cogió  y me tumbó ella a mí. Se quitó rápidamente el arnés quedando otra vez desnuda completamente.  Se subió a la cama, pasó sus piernas por encima de mí y se sentó en mi cara poniéndome su coño a la altura de mi boca. Se inclinó y empezó a chuparme la polla que tras pocos segundos volvió a su esplendor.

 Mi suegra apartó la cabeza de su hija y se puso ella encima de mi tras librarse del arnés. Sus piernas quedaron a mi lado. Cogió la polla erecta y apuntó a su coño para sentarse encima.

Yo no veía nada, solo veía coño y culo y solo sentía a mi suegra saltar encima de  mí. Oía sus gemidos mientras cabalgaba.

Mis manos rodeaban las piernas de mi novia y reposaban en las nalgas de por suerte podía apretarlas con gusto. Por la posición no llegaba a lamerle el culo pero no me hacía mucha falta en ese momento.

- Me voy a correr – Conseguí decir intentando levantar a mi novia un poco de mi bcoca

- ¿Qué? – dijo mi suegra

- ¡Que me voy a correr!

- Mi suegra saltó de golpe pero  Tamara siguió en su sitio. Noté una mano alrededor de mi polla y como con mucha rapidez empezó a meneármela de arriba abajo sin parar. Empecé a convulsionar de gusto, la pelvis se movía arriba a abajo mientras me masturbaban y sin poder evitarlo mi polla estalló.  Soltó un buen chorro de semen que noté un segundo después en la barriga, luego otro chorro y para terminar otro minichorro de alguna gota residual mientras una mano seguía masajeándome la polla lentamente.

Yo dejé de comer coño mientras me corría, no podía centrarme. Aun así aguanté un rato así, disfrutando de la corrida.

Mi novia se levantó y me dejó ver. Mi suegra seguía mirándome la polla mientras me la meneaba. Se había agachado pero no lo suficiente para salpicarle la cara.

Separó su mano manchada de leche y buscó algo con que limpiarse intentando no moverla mucho para que no gotease.

- Que vas a hacer ¿limpiarle?

- Claro,¿No tienes una toalla o pañuelo?

- ¿Y no te lo vas a comer? – Le preguntó realmente intrigada su hija

- ¿No, por?

- ¿Me lo das? –

- ¿De verdad que lo quieres? ¿Es un poco guarro esto eh?

- Sisi, sí que lo quiero.

Tamara se acercó a su madre, le cogió con delicadeza la mano y empezó a lamer y a sorber los restos de semen de su mano.

- De verdad hija…

- ¿Que? – Le dijo mientras se relamía tras comprobar que no había nada más en su mano. – Está muy rico.

Su madre levantó las cejas y puso los ojos en blanco.

- Aquí tienes más -  le dije señalándome la barriga

Tamara se inclinó y me lamió la barriga, la polla y todos los restos que encontró desperdigados.

- Yo lo siento pero es que no podía aguantar más. – Les dije en modo disculpa.

- Pues yo aun sigo caliente –Le dijo Tamara a su madre

- En mis tiempos cuando terminaba el hombre se terminaba todo – Respondió la madre

- Ya pero, ahora son dos contra uno. ¿Tú te has quedado con ganas de más?

- Pues un poquito si.-

- Tú, recupérate – Me dijo señalándome con el dedo – Y tu ven aquí – Y se acercó a su madre, la rodeó con la cintura le apretó las nalgas hacia ella y la besó.

CONTINUARÁ


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