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Fecha: 23-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

La morena ORSOLYA

CARTUZ
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Tiempo estimado de lectura: [ 42 min. ]
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Abriendo nuevos caminos con nuevas amistades y empezando a dar un giro inesperado. Que requería de toda mi astucia y paciencia. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Hace mucho que no dedico un relato, es el momento ideal para dedicárselo a Ser Pïter, alguien dijo una vez… “La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia” y tú tienes mucha calidad.

 

Llegue a mi despacho con las ganas de visionar lo que se hubiera podido grabar y con ganas de salir de dudas. Nada más llegar Effi me informo de varios problemas que había. Como de llamadas pendientes a la central. Me perdí una tarde y vaya lo que me perdí. Me llevo más de media mañana solucionar todo. Antes de tomar un respiro, porque no podía saber cuánto tiempo de grabación había, decidí irme a almorzar.

Fui a donde solía hacerlo y vi varias personas del trabajo que me saludaron. Me senté solo pedí una especie de pastel o empanada de carne, no sé cómo definirlo, pero muy bueno, igual que el postre que me tomaría, que era como una milhojas de distintos sabores cada capa. Mi intención era comer deprisa e irme, pero vi a Darina comiendo con una mujer que me llamo inmediatamente la atención. Mientras me traían lo que había pedido, me acerqué a saludar a Darina, pero mi intención era la morena que le acompañaba, que se veía que era mayor que ella, pero más voluptuosa.

Darina me la presento, se llamaba Orsolya, ella se puso muy nerviosa, Darina me dijo que era compañera del trabajo. Debía ser del departamento de Giordana, porque semejante monumento no se me habría pasado a mí. Lo extraño es que en estos meses no la hubiera visto antes. Luego volví a mi sitio, de reojo podía ver como Darina y ella hablaban como haciéndose confidencias y se reían y sonreían. Con esa mujer no tendría remordimientos, porque seguro que no estaba bajo mis órdenes. Terminé y me fui.

Nada más llegar a mi despacho, me metí en la página de personal, pero no me acordaba como se llamaba la persona que me había presentado Darina. No fue difícil encontrarla, me metí en la página de personal, seleccione mujeres y fui viendo las fotos, hasta que llegue a ella. Efectivamente estaba con Giordana y era la que llevaba todo lo relacionado con el inventariado. Tenía 39 años, pero en pocos días cumpliría los 40. Estaba casada. Aunque era del país, venia de otra ciudad. Me olvide de todo por el momento. Avise a Effi que salvo que fuera algo muy urgente, que no me molestaran. Ella me dijo que se bajaría a almorzar que se le había hecho tarde y le dije que se bajara, que no tuviera prisa.

Levante la tapa del ordenador, lo conecté y di al archivo. Apareció la imagen, me congratulo, quería decir que, si había algo interesante, estaría grabado. Vi cómo se nos veía ir a los tres a mi habitación, luego lo pasé hasta que se ve llegar a Giordana. Que me imagino que le paso como a mí, oyó las voces y se quedó clavada en su sitio, no se la veía muy bien. Luego se la ve perfectamente cómo va andando muy despacio y de puntillas. Como se acerca sigilosamente hasta la puerta, se ve muy bien el gesto de que está escuchando, incluso como se lleva la mano a la boca.  

Se ve con nitidez su cara cuando se marcha, es cara de sorpresa, lo que quería decir que se fue y no quiso saber nada más. Paso la imagen y paro porque la veo de nuevo, echo un poco para atrás y la veo que va en camisón y descalza. Se queda escuchando y como trata de ver, pero se debió de llevar la sorpresa de que no se podía ver nada, solo oír. Como se la veía de espaladas ahora, no sabía bien lo que pasaba, pero me parecía que se metió una mano debajo del camisón corto que llevaba, pero no podría jurarlo. Mi polla estaba que me dolía de la presión que hacia dentro de mis pantalones, mi mano la rozaba suavemente por encima del pantalón, de pronto se oye un golpe de llamada en la puerta y se abre, era Giordana. Lo que me faltaba.

No me podía levantar bajo ninguna circunstancia. Ella no podía ver la pantalla del ordenador, pero yo sí y como no me dio tiempo a parar seguí viendo la grabación, con ella delante mía, además de darme la risa, porque si ella supiera lo que estaba viendo… pero hizo que mi calentó fuera a más y eso ya me hacía menos gracia. Ella me hablaba de la reunión del día anterior y que había preparado un presupuesto distinto para quedar los dos bien ante todos, me lo explicaba y yo a lo mío. Le di las gracias y le dije que lo vería. Después de decir eso mi impresión es que ella esperaba algo más, su mirada era distinta, pero no porque me mirara como si yo le atrajese, era más bien con cierta timidez, como con sonrojo, daba la sensación de sentirse indefensa, como si me quisiese decir algo. Lo que percibí no me gusto, lo primero que me vino a la cabeza, es que quería dejar de compartir piso y me daba que sería cuestión de tiempo que eso ocurriera, supuse que, si no se decidía ahora, seria cuando viniese su marido.

Una vez que se fue, seguí viendo las imágenes y prácticamente estuvo todo el tiempo, porque salió corriendo para su habitación y a los seis minutos y pico, salíamos los tres. Encripte ese archivo para que nadie pudiese verlo, ya que lo quería ver con más detalle, un día que me quedase solo en el trabajo, que disponíamos de una pantalla de 100 pulgadas en la sala de juntas.

Los días pasaban y notaba como Giordana me evitaba. Hasta que un día la note más tranquila, su marido llegaba ese día, ahora lo comprendía. Se quedaría una sola noche, para disgusto de ella, que pensó que se quedaría más días. El como siempre muy educado, me invito a cenar y yo le dije que ya había quedado, que habían llegado unos amigos y que llegaría bastante tarde. Era mentira, pero quería saber si tendría suerte otra vez.

Esa tarde me fui muy pronto y se lo dije a Giordana, ella me dijo que como máximo en una hora ella también se iría. Mi mente que no piensa nada bueno, quiso asegurarse de que tendría suerte. Me fui para casa dejé las llaves en la entrada, sobre una bandeja donde solía dejarlas siempre. Me fui a mi habitación, prepare en donde esconderme, me lleve una botella de agua y un recipiente por si me daban ganas de orinar.

 Deje todas las luces apagadas y estuve mirando por la ventana, los vi llegar y en ese momento llame a su teléfono, le dije que no sabía si había perdido las llaves o me las había dejado en la casa, ella me dijo que esperase un momento que ya estaba abriendo la puerta. Como no podía ser de otra manera, me dijo que sí que estaban allí. Dije de pasar por ellas, aunque me venía mal, para no molestar y ella se apresuró a decirme que daba igual, que llamara cuando llegara.

Cuando colgamos, podía oír como le decía a Sabino lo que pasaba y los dos se alegraron, porque así podían hacer lo que quisieran. Mi primera sorpresa fue cuando oí decir a Sabino que iba a cotillear mis cosas. Me entro un sudor frio, no había pensado en ello, pero si se metía en mi habitación casi seguro que me pillara. Me tranquilizo oír a Giordana cuando le dijo que no lo hiciera y que fuera con ella a la cocina a comer algo. Era persistente, quería mirar y la segunda sorpresa fue cuando ella le dijo… “En su habitación, no encontraras nada, ropa y poco más. En su sala de trabajo el ordenador puedes encenderlo, pero lo que parece interesante lo tiene con claves, que ya lo he mirado yo” así que la muy zorra me había registrado todo.

-Me parece que tu compañero es “finocchio” (Este término lo utilizo mucho, pensé que me llamaba pijo)

-No.

-Su forma de vestir, su corrección, su forma de hablar… finocchio, finocchio… además no le he visto con ninguna mujer (En este momento comprendí que se refería a otra cosa, debía de creer que era gay)

-Que no, que te equivocas.

- ¿Es que te ha insinuado? ¿Se ha sobrepasado contigo? (Lo decía con tono serio en voz alta desde mi habitación de trabajo)

-Que va, es muy correcto conmigo, muy educado.

-Pues lo dicho, finocchio. Porque con ese culo y esas tetas si no te ha mirado, malo.

-No le gustare. Pero sé que anda con alguna.

-Como no le vas a gustar… bueno, claro, con la forma de vestir que tienes.

-Que pasa a mi forma de vestir… Que como no voy como tú quieres…

-Es que me tenías que hacer caso, vestirte como yo te digo…

-Sí, para parecer una puta y exhibirme como un trofeo.

-Tú lo ves así, pero no, es para que vean la suerte que tengo de tener una esposa tan bella.

-Que PESADO… ya lo hemos hablado que no, que luego eres muy celoso, acuérdate en la última fiesta, que me puse el vestido largo que tu querías, mira cómo te pusiste luego.

-Sí, me pase algo, pero luego acabamos muy bien la noche, reconoce que fue una de las mejores.

-No lo niego, pero no aguanto tus ataques de celos. Y es que me preocupa ya, que solo te excites con esas cosas, no lo puedo llegar a entender.

- ¿Qué es lo que no entiendes?

-Pues que por un lado quieres que vaya vestida de manera provocativa, que excite a todo el mundo y que seas a la vez un celoso patológico. (Empezaba a subir la tensión)

-No sé porque me dices celoso patológico, bien que luego vienes toda mojada y bien que lo pasas.

-Puede que sí, pero yo no soy una celosa, ni estoy “enfermo”.

-Es que, si no me hicieras caso, si no vistieras así, solo llamarías la atención por tu cara. Lo mejor que tienes es ese cuerpo. (se lo dijo con mal tono y con muy mala leche)

Ya me gustaría a mí haber visto cómo iba vestida en esas fiestas y saber qué es lo que paso exactamente después. Pero después de lo que le acababa de decir su marido, Giordana exploto… “Mierda para ti, que ten den por culo… y por mi te puedes ir ya” todo esto lo dijo a voces, el reculo rápido y trato de arreglar las cosas, pero no hubo manera, ella se puso como el trabajo, dura e intransigente, como mujer de carácter que era.

Todo se fue al traste, no hubo folleteo esa noche y lo peor es que no podría salir ni un momento. Porque oí como Sabino se tuvo que ir al salón. No pudiendo salir yo para hacer que llegaba, ni me valdría el duplicado de llaves que me hice. Por la mañana, temprano, que me había quedado medio dormido. Oí ruidos, debía de ser Giordana que iba al baño. Apareció Sabino y quiso algo, pero ella con voz de pocos amigos le dijo… “¿Sigues aquí todavía? Pues ni te acerques…” Pasado un tiempo les oí desayunando y el seguía implorando su perdón. Ella cedió un poco y con voz más tranquila le dijo… “Ves lo que ha pasado con tu cabezonería… una noche que teníamos y la hemos perdido” el casi de forma humillante le pedía perdón y le prometía que no volvería a suceder.

Se marcharon, mire por la ventana. Estaban parados en la calle hablando, hasta que llego un taxi, se despidieron con un espléndido morreo, el taxi se marchó y ella se fue caminando. Me arregle, me vestí de sport, ya que ella no sabía cómo había salido yo de casa la tarde anterior, no me afeite y me fui para el trabajo. La gente se quedó extrañada al verme así, no era habitual en mí. Fui a mi despacho y luego subí al de Giordana.

-Hola Giordana buenos días, al final se me hizo tarde.

-Ya lo veo, toma tus llaves.

- ¿Te pasa algo?

- ¿Qué me iba a pasar?

-Te veo mala cara, como si estuvieras enfadada, disgustada. (Tenía la misma cara de siempre, pero eso ella no lo sabía y se quedó inquieta)

-Cosas que pasan. Nada importante. Estuvimos pendientes por si llamabas, me extraño que no vinieras al final.

-Me lo pensé, quise dejaros toda la casa para vosotros, pero por tu cara… no creo que fuera la mejor noche.

-Seguro que no tan buena como la tuya.

-Jajaja… quien sabe… las noches son buenas, malas o excelentes, siempre que la gente se deje llevar, se olvide de todo y se esté dispuesto a explorar.

-Claro eso lo dices porque tú no tienes obligaciones, ni cargas familiares…

-Eso no tiene nada que ver. Lo importante es estar con la persona adecuada.

- ¿Y cómo es la persona adecuada? Según tu…

-Pues una persona libre de pensamiento, que sea divertida, que tenga conversación, que le guste bailar, que le guste pasarlo bien y sobre todo… que no sea nada CE-LO-SA. (Su cara, aunque lo quiso evitar se contrajo haciendo un mohín)

-Ya…

-Pero no me has dicho que te pasa.

-Es que tengo mucho trabajo y no es el momento ni el lugar.

-Eso porque tú lo dices, pero si quieres saber la opinión de como dices tú, uno más joven… siempre se aprende algo, ya sea de un joven o uno más mayor. No te molesto más, si quieres hablar o desahogarte, ya sabes dónde trabajo y donde vivo… (Se lo dije haciendo gestos)

-Jajaja… estás loco… (Por lo menos le saque una sonrisa) pero gracias, lo tendré en cuenta.

Me fui a mi despacho, la semilla ya está puesta, ahora solo faltaba que brotase. Una cosa tenia clara en todo este tiempo que trate a Giordana, era una mujer dura, testaruda, desconfiada, firme y orgullosa. Fui a visitar los departamentos. El responsable del departamento de Nadin me dijo que todo marchaba mejor. Darina se me acerco y me soltó que hoy se me veía muy atractivo, pero me hice el duro y antes de marcharme me dijo… “Si me llamas para que te enseñe como va mi trabajo… subiré encantada” me limite a no decir nada e irme. En mi despacho, una vez solo, mi cabeza me daba vueltas. Por un lado, me decía llámala y por otro que no la llamara. Pero al final mi polla que estaba a reventar fue la culpable.

 Llego la hora de almorzar y Effi me dijo si antes de irse necesitaba algo le dije que no, pero cuando se iba, le dije que bueno, que me hiciera el favor de localizar a la Srta. Del otro día y que viniese. Ella me pregunto si me refería a Darina, yo me hice el despistado y le dije que la que tuvo el problema y ella me dijo pues esa. La llamo y se esperó a que viniera, ella traía un par de carpetas, le dije que cerrara y que se marchara que yo en cuanto acabara me iría a almorzar.

Nada más cerrarse la puerta vi su mirada disoluta que lo decía todo. Mi intención era follarme su culito y si había venido ella ya sabía lo que pasaría, pero ahora también estaba sonsacarle algo sobre la mujer que me había presentado. No quería resultar insensible y provocar un enfado. Sin embargo, cuando Darina se acercó a mí, me beso y puso su mano sobre mi polla. Se quejó, me decía que pinchaba y ella tenía una boca muy delicada, lo decía muy cachondamente. Ahora me mordía el lóbulo de la oreja y sin esperármelo me dijo… “Uuuhhhmmm… como la tienes, seguro que esta así por mi amiga, sé que te ha gustado…”

-Te equivocas es una del montón.

-Ja… serás el único. Aquí todos van por ella y alguna también. (Seguía susurrándomelo al oído)

-Todos no, yo no.

-Pues a ella le has gustado y mucho más después de que yo le hablara de ti…

- ¿Qué coño le has dicho? (No me gustaba nada el cariz que tomaba la conversación)

-No te enfades, tonto. Que ella lleva sin follar desde que está aquí. Y n o ha tenido nada con nadie, por miedo a que se vayan de la lengua. Yo me he limitado a contarle lo bien que follas y lo que tienes aquí… (Agarrándome con fuerza la polla)

-Esto no tenía que salir de nosotros. (Se lo dije enfadado y la aparte de mi)

-Te va a gustar lo que te diga, pero ahora… ¿No quieres esto que tanto deseabas? (Apoyándose en la mesa, dejando el culo en pompa) Es todo para ti.

 Hasta ahí podía llegar la cosa. Me acerqué a ella y metí mi mano por debajo de la falda. La muy puta venia sin nada debajo. Mientras mordisqueaba su cuello, comprobé lo mojado que estaba su coñito. Ella cuando noto mis dedos, gemía dulcemente y meneaba sus caderas. Ella con voz muy sensual me dijo… “No es por meter prisa, pero mucho tiempo no tenemos…” yo le conteste, mientras me bajaba la cremallera y sacaba mi polla… “Sabes que tardo en correrme…” ella con voz de retorcida me dijo… “Ya veras, de eso me encargo yo”

Tanta provocación, tanto desafío me puso echo una fiera, me acerque por detrás, agarre mi polla y la coloque en la entrada de su precioso culito. Se tensó un poco y se agarró bien a la mesa. La muy puta sabía que no iba a ser suave. Se la fui metiendo, me costaba, pero entraba y ella solo me decía… “Que bruto que eres, me parece que es la primera vez… porque la siento enorme, caliente, abriéndome… que gusto…) Aguanto todo hasta que mi pelvis topo con su culo. Eso no la cohibió, se empezó a mover con bravura, seguía incitándome, agarre bien sus caderas y la sacaba lentamente casi toda la polla y luego de una sola embestida iba toda dentro, sacándole gemidos profundos.

Ella solo decía si me viera mi marido así, se divorciaba de mí. Pero que placer, sigue no te pares, que llego ya, me vengo. Era verdad se corrió y se le doblaron hasta las piernas, pero, aunque le costaba hablar mientras se corría, me decía una y otra vez, de forma compulsiva… “No te pares, no te pares, no te pares…” no hubiera sido necesario que lo dijera, porque no pensaba sacarla hasta que no llenara ese culo de leche. Vi que se recuperaba y se le entendía mejor al hablar. Me puso cachondísimo cuando muy despacio, pronunciando muy bien y con una voz muy sensual, me dijo… “¿Te apetecería follarte a una rubia y a una morena a la vez?” casi me corro cuando la oí, trate de contenerme y le dije… “Según quien sea la rubia y la morena” “Pues quien va a ser, mi amiga Orsolya y yo” mi respuesta fue decir que si y le pregunte si es que también le iban las mujeres. Ella con total tranquilidad me dijo… “Ella me excita y me excita la idea, sería mi primera vez, porque los tríos siempre los hice con otro hombre y mi marido, quiero probarlo contigo”

La forma en que lo dijo, hizo que me pegara bien a su culo y me corriera de forma brutal y exagerada, ella al sentirme se corrió también. Cuando terminamos, Darina me dijo que cuando quisiera, solo tenía que poner el sitio y eso sí, que tratara de avisar con un poco de tiempo, más que nada por si alguna estaba “indispuesta” le dije que cuando quisieran, que me lo dijera que yo buscaría el sitio. Antes de marcharse me dijo que me llamaría, que hablaría con ella. Me añadió que ninguna de ellas había estado con otra mujer, que llevaban buena predisposición, pero que, si alguna no quería la final, que no me enfadase y le dije que no se preocupara.

Se marchó y ya estaba deseoso de recibir esa llamada. Estuve busca que te busca, hasta que encontré un hotel discreto. Tome todos los datos y me los guarde. Se me quito hasta el hambre. Llame a Effi, la pille todavía almorzando y le dije si me hacia el favor de subirme un dulce y un batido, ella me dijo que sin problemas.

Llego Effi y me traía lo que le había pedido, me dijo que se había tomado la libertad de avisar a la señora Giordana de que llegaría quince minutos tarde. La mire expectante y me recordó que en ese momento tenía una reunión con ella y gente de su equipo, no me había acordado. Me tome rápido todo y me fui para la planta de arriba, cuando llegue estaban las dos personas de mi equipo hablando con las dos del equipo de Giordana, rápido la avisaron y nos fuimos para la sala de reuniones.

Empezamos la reunión e íbamos solventando las cuestiones una a una, unas veces cedi Giordana y otras yo. Me llego un mensaje y lo mire, era Darina que me mando el siguiente mensaje, muy formal ella… “REALIZADO SU ENCARGO, MAÑANA JUEVES TARDE PODRIA SER SIN PROBLEMAS LA PRESENTACION DEL TRABAJO” me sonreí y no lo pude evitar y Giordana me miro. Me puse nuevamente serio después de contestar que OK, terminando la reunión, se me habían pasado más de dos horas como si nada. Cuando iba a salir Giordana me dijo que tenía todavía un asunto pendiente, si podía esperar un poco más, le dije que, por supuesto y me levante pensando que íbamos para su despacho, pero prefirió quedarse en la sala, imagino que porque era una cristalera corrida y la gente nos podía ver. Me pareció una tontería, pero no dije nada.

- ¿Cuál es el asunto que nos queda pendiente? (Era la primera vez que la veía insegura)

-Te juzgue mal cuando nos conocimos, incluso sin conocerte, desde que me entere de que tú eras el que trabajaría conmigo. Y te juzgue mal, en todos estos meses, te has comportado lealmente conmigo como acordamos y siempre has estado ahí, ofreciéndote para todo. También en la convivencia, algo que tuve mis dudas y... (Tuve que cortarla, no paraba de morder el bolígrafo, estaba claro que quería romper el acuerdo de compartir la vivienda)

-Giordana, te lo dije desde un principio no des vueltas a las cosas, se clara y directa, por lo menos conmigo, es más si quieres decirme que prefieres vivir sola, dilo y no te preocupes, solo dame una semana y buscare otro sitio.

-Que va yo no he dicho eso, si prefiero que estés, porque, aunque no te lo parezca soy muy miedosa, me da tranquilidad cuando no está Sabino.

-Pues di lo que sea, no le des más intriga.

-Aquí no tengo amigos y sobre todo la típica amiga a quien contar mis cosas, aunque si estuviera no sabría tampoco sacarme de dudas.

-Vamos… Giordana, al grano, no te andes por las ramas.

-Espero que entiendas que es una consulta, que a la vez se convierte en confidencia y, sobre todo, que no lo interpretes mal, que no quiero nada más que una opinión.

-Vale, muy bien, todo muy claro. Y ahora… ¿Se puede saber ya que pasa?

-Me es muy difícil empezar, intentare que se me entienda. Sabino y yo llevamos muchos años juntos, yo le quiero mucho a él y sé que me quiere el mucho a mí, por eso es tan celoso.

-Disculpa que te interrumpa, no estoy de acuerdo contigo. Los celos no son un signo de amor si no de desconfianza.

-Bueno, déjame continuar, luego me dices lo que quieras, que ya me está costando bastante. Me trae “loca” quiere que sea de dos maneras, que yo creo que no se puede ser, pero el cada día se empeña más y por eso llegamos a tener peleas. Yo creo que tenemos todo los que nos hace falta, una buena familia, buenos trabajos, salud… sin embargo a Sabino todo eso no le es suficiente. Es que es difícil entender a los hombres, por eso te pregunto… ¿Qué es lo que buscáis en las mujeres?

-Mira Giordana, a ti te conozco un poco más, pero más en el aspecto laboral, pero algo te voy conociendo, pero a tu marido poco y nada es lo mismo. Yo puedo hablar por mí, con respecto a lo que yo busco en una mujer, pero no puedo hablar en lo que buscan otros hombres y mucho menos sin saber esas dos formas que tu marido quiere que tú seas. (Trate de no dar importancia a lo que decía, pero poniéndola a ella en la disyuntiva de contarme lo que era, aunque yo sabía de sobra a que se refería)

-Seguro que más de una vez te habrás preguntado, porque visto así. Pues bien, es por Sabino.

-Ya, no me digas más, es tan celoso que no quiere que enseñes más de la cuenta (Me seguía haciendo el tonto)

-Si me sigues interrumpiendo al final no seré capaz de contarlo. Eso es precisamente lo que no entiendo. Lo reconozco es celoso, bastante celoso. Sin embargo, le gusta y me pide, que vaya siempre muy sexy, por decirlo así. Eso es lo que no entiendo. Como no le importa que me miren y que yo provoque. Me desconcierta, me trastorna, no lo llego a entender, por más que trato de comprenderlo. Eres la primera persona con la que hablo de esto y lo hago porque sé que tú de esto entiendes. (En eso ultimo metió la pata y me daría pie a mí para ser más directo) Porque ya no sé si es que tiene otra por ahí y está buscando la excusa para que lo dejemos, no sé, mi cabeza me tiene perdida.

-De todo hay una cosa que me ha desconcertado y quiero que me resuelvas mi duda. ¿Por qué se supone que yo entiendo de esto? Si soy más joven. (Ella se dio cuenta que había hablado de más, porque se puso más nerviosa y se abochorno)

-No quiero que te enfades, el día que llego el matrimonio amigo tuyo, cuando llegue por la noche y sin querer, os oí a los tres, pero te repito fue sin querer, porque cuando me di cuenta me fui a mí habitación y me encerré. (Lo que ella no suponía que yo sabía que estaba mintiendo) Por eso te he preguntado a ti, no te estoy juzgando ni a ti ni a ellos. Pero que sabes más que mi marido y yo seguro.

-Lo primero discúlpame si te molesto, no sabía que se nos oía. Como podrás haber imaginado no era mi primera experiencia con una pareja. Lo único que puedo decir, que son parejas como vosotros. Que quieren salir de una rutina que al final se les vuelve pesadez. Llegan a unos acuerdos y no por eso se quieren menos.

-Y qué pasa con los remordimientos, con los celos…

-Los remordimientos son un poco rollo, si haces algo te dan remordimientos y si no haces algo, luego en el futuro piensa porque no hice esto o aquello. Los celos de tu marido, no creo que sean celos, porque el auténtico celoso no quiere a dos mujeres en una. Si te soy sincero tu marido, con sus supuestos celos quiere tapar otros deseos otras apetencias.

- ¿Cómo qué? (Su mirada ahora era de sumo interés)

-Es simple, de fantasías sexuales que tiene, fantasías en las que de una manera u otra participáis los dos y no, no creo que tenga a otra.

-No lo entiendo…

-Muy sencillo y no me contestes, que es una pregunta retórica, ¿No tienes tu fantasía…? Piensa cuales…

-Muy bien, como saber si es así y en caso de que tengas razón, ¿Qué debo hacer? Porque una cosa puedo jurar hasta por mis hijos, jamás le he sido infiel a Sabino ni lo seré, antes me divorcio.

-No sé cómo tu eres ni como piensas y mucho menos en temas de sexo, por lo que no te puedo decir que hacer. Como saber si es así, es más fácil y, por último, si los dos estáis conformes, no hay infidelidad, simplemente unos cuernos consentidos.  

-Me has dicho, es fácil saber si es una fantasía y si no es celoso, pues dime ¿Cómo?

-Es muy fácil, pero eso tendría que ser sobre la marcha, viendo u oyendo cuando estáis hablando de ese tipo de asuntos. (Trataba de llevarla a donde yo quería, pero sin que se diese cuenta y fuera ella la que insistiese)

-No sé, es muy difícil, porque hablamos cuando estamos en el trabajo y luego por la noche nos vemos por el ordenador.

-Supongo que cuando habláis por el ordenador, estaréis más sueltos y puedes sacar la conversación. (Seguía haciéndome el tonto)

-Sí, pero es que… no sé, no creo que sea buena idea.

-Ah… ya sé por dónde vas, te refieres por si se pone zalamero. Yo solo te puedo decir que, si confías en mí, puedo ser muy discreto.

-Es que ahora estoy que no sé qué decir.

-Pues piénsatelo y si te decides me llamas y me lo dices. Lo digo por llevarme una de las pizarras medianas, para poder ir escribiéndote que decir sin que él lo vea. Ya me dirás.

Me marche dejándola con todas sus dudas en la cabeza. En cualquier otra ocasión podía predecir con bastante acierto lo que podía suceder, con esta mujer era difícil, aunque yo sabía que era muy caliente, también sabía que era firme en sus decisiones y muy testaruda. Sin olvidarse que juro por sus hijos y no veía yo que fuera una persona que jurara por jurar. Por lo que sabía que nunca haría nada sin el consentimiento de su marido. Si había sembrado bien, llamaría para que llevara la pizarra, las dudas, la curiosidad y las ganas de saber más sobre su marido podían ser mis aliadas.

Yo ya tenía preparada la pizarra en mi despacho, era una que podía trasportar perfectamente, no eran de las grandes y varios rotuladores para que nada fallase. Estaba ya al límite de mi hora de salida. Cuando no recibí la llamada, pero si un mensaje que me decía que llevara la pizarra.

Llegue yo antes que ella, me puse muy cómodo, hice como siempre, cene muy suave y puse la televisión, un canal internacional español, así me enteraba un poco de cómo iban las cosas por España. Oí abrir la puerta Giordana se asomó al salón, me saludo y estuvo haciendo cosas por la casa, entre ellas cenar. Luego se vino conmigo, llevaba una bata muy colorida que le llegaba hasta los tobillos y me pregunto que como lo haríamos.

Era sencillo, yo me pondría detrás del ordenador y según oyese lo que le decía su marido, iría apuntando en la pizarra, preguntas, respuestas, cosas que decir… todo muy bien pensado creía yo, hasta que Giordana me saco de mi mundo perfecto. Me dijo… “Te recuerdo, que nosotros hablamos italiano” me quede en blanco, hasta que me replantee todo y le dije… “Se bastantes palabras y entiendo muchas cosas, lo mismo en algo no te puedo ayudar cuando te pregunte, pero lo que yo te ponga para preguntar o cosas que decir, eso no varía” le debió de convencer.

Yo seguía viendo la televisión atentamente, pero ya estaba deseando que todo empezase. Como siempre me pasaba en situaciones similares el tiempo parecía que se ralentizaba. Se levantó y dijo vamos y veremos cómo sale, porque tú dices que no, pero es un celoso compulsivo ya lo veras. Nos fuimos a su habitación, ella tenía un PC en una mesa para ordenador con una cam. Se sentó y yo me coloque detrás del ordenador con la pizarra bien colocada para que ella la pudiera ver. Antes de encender el ordenador, me pregunto que como tenía que sacar la conversación y yo le dije… “Cuéntale que esta mañana sin querer me has pillado desnudo secándome en el baño y que te ha turbado” ella me contesto… “Eso no se lo digo, porque dirá que dejemos de compartir piso, que yo lo conozco” insistí… “Hazme caso que ya verás como no me equivoco y como muestra interés, hazme caso, tu dijiste esta tarde que yo entendía más de esto, pues ya sabes…” recibió un mensaje de su marido, que él ya estaba en el hotel que cuando pudiese se conectase. Respiro tan fuerte que sus fosas nasales se abrieron a tope. Encendió el ordenador y por fin se vieron.

-Hola mi amor, como te ha ido el día.

-Pues regular, mucho trabajo. ¿Y tú?

-Como siempre, solucionando los embrollos de los demás. Pero ahora que me doy cuenta vas muy vestida hoy. (Se puso nerviosa, pero tuvo una salida, que seguro que ya la tenía pensada)

-Que me deje el ventanal abierto y cuando he llegado, estaba la habitación helada, por eso llevo la bata.

-Cuídate, que sabes que cuando te acatarras te pones muy mal.

-Gracias mi amor. (La conversación era de cortarse las venas, ella no se decidía a decir nada, se tiraron hablando un buen rato, hasta que el pregunto…)

-Y tu joven compañero de piso como esta.

-Esta de cena por ahí.

-Estarás más aburrida (Le hice señas)

-Déjalo, mejor así… (Suspiro)

-Como que mejor así… ¿Qué ha pasado? ¿Otra pelea en el trabajo?

-No sé si contártelo, que no quiero que peleemos ni que te enfades.

- ¿Qué ha pasado? (Subió el tono y yo me levante para escribir en la pizarra lo que tocara)

-Pues esta mañana, que fui al baño, estaba secándose y lo vi desnudo completamente.

-Mujer, no te preocupes, ha sido un accidente. (Ella se quedó sin habla)

-Sí, pero ahora me da un poco de vergüenza.

-Nada, olvídalo que no pasa nada. ¿Y como esta? (Su cara era de no creerse lo que acababa de oír)

-Pues un chico fuerte, alto, musculoso… (Lo que se podía saber sin verme desnudo, tuvo buena salida)

-Sabes a que me refiero, que eso te lo podía decir yo también sin verle desnudo.

-La tiene grande. (Le puse y ella fue lo que le dijo)

-Pero como, más que la mía, menos, igual…

-Difícil saber cómo es porque estaba normal, pero normal el doble que la tuya. (Ella decía lo que yo ponía, pero me miraba con cierto odio también)

-Es una pena que no la tuviera bien arriba… ¿Verdad? Y quítate la bata.

-Qué cosas dices, arriba, arriba.

-Quítate la bata y esa sería una buena verga para ti, de las que me dices cuando follamos.

-Por favor Sabino.

-Qué más da si estamos solos y no te lo digo más, quítate la bata. (Ella se la quitó y joder que cuerpazo tenía con ese mini camisón)

Luego el siguió diciéndole de todo, se notaba que estaba cachondo. Quería que ella se tocase, le decía que se echara para atrás que se desnudase, que hiciera lo de otras noches. Deduje que él estaba enseñando su polla, porque no paraba de decirle como tenía su verga. Le pedía que se tocase pensando en mí y ella tragaba saliva de lo cortada que estaba. Todo llego a lo más alto cuando el, que por su voz se debía de estar haciendo una paja, le decía… “Quiero que lo seduzcas, que lo pongas caliente” ella le dijo… “Estas loco, eres un enfermo y pides cosas imposibles. Además, es joven y podría lanzarse un peligro y más compitiendo piso, compartiendo trabajo. Se haría insostenible” el sin dudar nada le dijo… “Ya lo había pensado, es solo que te vistas de otra manera más sugestiva, por lo menos en el piso, hacer encuentros fortuitos, ya me entiendes… y ahora tócate para mí, pero pensando en él, cuando te corras quiero oír cómo le llamas”

Yo me levanté y me fui dejándola sola, según lo hice vi en su cara alivio. Cerré la puerta, pero me quedé escuchando. Debió de bajar el volumen del ordenador porque no oía nada, pero se oyó muy bien, porque estaba con la oreja pegada, como se corría llamándome y llamándole a él, cornudo. Nada más oír eso me marché satisfecho a mi habitación y cerré la puerta. Oí como ella abría la suya y oí la cisterna del wáter. Yo no salí.

Me levante a la hora de siempre y Giordana no dio señales de vida, me duche, desayune y aunque me extrañaba que no se hubiera levantado, me marche al trabajo. Si faltaba uno de los dos, el otro era enteramente responsable de lo que sucedía en el trabajo. No era el mejor día para que ocurriera eso, porque ya estaba pensando en la tarde con Darina y Orsolya, esperaba que el día libre de Giordana no me estropease el día. Cuando baje a almorzar, vi a las dos en el mismo sitio que la otra vez, las salude y le pase una nota a Darina, no quería hacerlo por teléfono, le puse el nombre de una cafetería muy próxima al hotel y la hora. Prefería antes tomar algo con ellas para tener claro las cosas.

En cuanto subí a mi despacho llevaba la intención de llamar a Giordana, quería saber que pasaba y si tenía pensado pasarse por el trabajo, para saber a qué atenerme. Me cogió el teléfono al momento y cuando le pregunte, me contesto que estaba ya en su despacho y que en un rato bajaba a verme si no estaba con alguna reunión, diciéndole que cuando quisiera que yo estaría allí. Me quede más tranquilo, porque ya no tenía que preocuparme de nada. No se lo tomo con prisas, yo no paraba de mirar el reloj, porque veía que al final me pillaba el toro. Fue un alivio cuando entro Effi y me aviso, como decía ella, que la señora esperaba. Giordana paso y aunque pensé que traería cara de circunstancias por lo de la noche anterior, vi que venía como era ella, con cara de mala leche y muy resuelta.

- ¿Estas bien? Pensaba que estabas enferma.

-La salud la tengo muy bien, es que no he dormido nada. Entre la vergüenza que he pasado y las vueltas que le he dado a mi cabeza para tratar de comprender algo, que al final me he quedado igual, he decidido dejarme de tonterías y ver que se puede hacer, que, si puedes y quieres ayudarme a comprender, te estaría muy agradecida, pero no quiero que mi matrimonio se vaya a la mierda. Ahora tú dirás.

- ¿Qué quieres que te diga o que quieres saber?

-Si esto es normal, porque sucede, que hago mal, podría seguir así todo el día. Pero necesito encontrar una explicación, encontrar un sentido.

-Ese es tu error. Tu eres la que mejor tenía que conocer a tu marido y el quien mejor te conozca. Para estar más seguro en mi contestación, solo necesito que me contestes con total sinceridad y no omitiendo nada, ¿Cómo es tu marido? Ahórrate lo de buen, padre, buena persona…

-Es que eso es muy personal y a Sabino no le gustaría.

-Lo entiendo, no pasa nada, lo único que entonces no te puedo contestar.

-Está bien, pero ni se te ocurra decir nada… A NADIE. Sabino sexualmente ha sido siempre un hombre potente. De hacerlo todos los días y siempre muy imaginativo. Solo ha existido un problema, esto es lo más delicado. Que una vez que él llega, cuesta que este en forma otra vez. Al principio cuando éramos novios, costaba, pero se conseguía, pero al paso de los años ya es casi imposible. ¿Me entiendes? Claro y una vez que pasa eso, él se viene un poco abajo. Por eso yo pensaba que sus manías de hablar mientras hacíamos los preliminares era para que yo me pusiera más… fácil y llegar antes, con él. Lo que no era así y se lo avise, que lo único que lograba era un efecto contrario, no sé si me entiendes.

-Yo lo que te voy a dar es mi opinión, tu luego eres libre de pensar lo que quieras. También tienes la posibilidad de ir a u terapeuta sexual o de pareja. Me ratifico que tu marido no creo que sea celoso. Más que celoso es miedo. Miedo a perderte, el por lo que sea, porque lo nota, porque lo piensa, cree que tu cuerpo necesita más “marcha” que él puede darte una parte, pero no todo. Y eso le lleva a tratar de que tú al final seas la que le empujes, él no se atreve, bien porque no te enfades o por miedo a tu repuesta.

- ¿Qué le empuje a qué?

-A ser un cornudo.

-Tú no estás bien, estás loco. ¿Cómo va a ser eso?

-Seguro que es así y más después de oírle ayer noche. Eso es lo que a ti te ha quitado el sueño, que seguramente has llegado más o menos a la misma conclusión y te aterra reconocerlo.

-Supongamos que es así. Y entonces… ¿Ahora qué pasa?

-Como se suele decir la pelota está en tu tejado. Seguro que el lleva mucho tiempo mandándote “señales” y tú las has ignorado, lo que seguro os ha llevado a tener más discusiones. Y lo que pasa ahora… es lo que tu decidas. Aceptar su reto, no aceptarlo y sentarte con él y dejárselo claro. Poco más te queda, bueno si, seguir como hasta ahora ignorando lo evidente y haciéndote la loca. Lo que, si tienes que tener claro, es que tu no debes hacer nada, que tu no quieras, porque eso sería una gran equivocación, eso si te lo aseguro.

-Está bien he recibido las señales, es cierto que tenemos más discusiones de las habituales y reconozco que siempre por el mismo tema, tienes razón, pero… ¿Qué hago? Porque supongo que el tampoco tendrá mucha experiencia en esto y si no me equivoco se encontrará muy perdido. (Quise ir un paso más allá y tantearla)

-Que lo mismo él se equivoca o yo le he entendido mal. Que estamos dando por hecho, que lo que él considera es cierto, que tú necesitas más, que eres y discúlpame muy caliente.

-De acuerdo, es cierto, pero no me gusta la palabra caliente, como buena italiana soy muy ardiente, pero si he aguantado todos estos años, puedo seguir aguantando, que tampoco me he quejado nunca.

-Pues solo tienes que decidir tú, si quieres intentarlo o no.

-Si te soy sincera más de una vez he estado dispuesta a sucumbir ante sus propuestas, pero siempre he pensado en el después.

-Pues todo estará en la forma que le hagas cornudo.

-No lo entiendo, hacerte cornudo es hacerte cornudo y punto. O es que hay variedades.

-Variedades no, formas.

-Explícame.

-Muy sencillo, puedes ponerle los cuernos y luego decírselo, él te preguntara, como fue, con quien, cuantos… con el viéndolo o con el participando.

-Ya de por si me suena la palabrita muy mal. Pero, aunque no le encuentro diferencia, cual es el menos lesivo o el mejor, si es que puede ser mejor de alguna manera.

-Pues en el que el partícipe de alguna manera, el meterle a él en el meollo de la relación, que oiga, que vea, que tú y quien te acompañe le hagan participar.

-Me da miedo solo pensarlo, me preocupa. No sé si estaría a la altura, si me molesta hasta oírle algunas palabras que me dice. Y discúlpame el día que sin querer os oí, me fui a mi habitación asustada, me dicen a mí la mitad de eso y salgo corriendo.

-Tú me has pedido mi opinión y yo te la he dado.

-Una última pregunta… ¿Y cómo se elige a la otra persona?

-Eso es lo más fácil y lo más difícil. Fácil, porque tienes que ser tú la que lo elijas y no tu marido. Difícil, que tienes que elegir bien, encontrar a alguien que no se asuste, que sea respetuoso, antes y después, pero totalmente “irrespetuoso” en el durante.

-No te entiendo.

-Seguro que sí, pero si no lo entiendes ahora, piénsalo y ya lo entenderás.

La deje allí y le dije que tenía prisa, que en otro momento hablaríamos más. Me levante con una erección tremenda, la conversación me había puesto muy cachondo, lo que me faltaba. Cuando llegué a donde habíamos quedado, desde fuera por la cristalera las vi a las dos sentadas y viéndome como llegaba y en la acera de enfrente el hotel. Una vez que me senté, me pedí un café que fuera hacia mucho frio. Hablábamos los tres un mal inglés, pero nos entendíamos lo suficiente. Me había sentado junto a Darina y nada más hacerlo me puso la mano en el muslo hasta tocar mi polla, estaba muy cachonda por lo que pude comprobar.

Darina de vez en cuando me hablaba en español, para soltar alguna perla como, “Tengo ganas de que la folles y que la obligues a que me coma todo” “Es una buena putita, esta todo el día, cachonda, seguro que tiene empapada sus braguitas” “Hace mucho que no sé cómo una polla y seguro que no una como la mía” todo eso que me decía mientras hablábamos los tres me sacaron de mis dudas, pague y les dije que nos fuéramos.

Entramos en el hotel y aunque en recepción ni pusieron pegas ni nos miraron mal, ellas iban muy estiradas, como si no supieran los de la recepción a que íbamos. Nada más empezar a subir el ascensor, Darina delante de su amiga me dio un morreo muy caliente, mientras me tocaba mi polla por encima del pantalón. Orsolya nos miraba con ojos de deseo. Salimos del ascensor y nos metimos en la habitación. Darina me dijo que me fuera desnudando que ellas iban al baño. Me desnudé y me metí en la cama. Oía risitas y murmullos. Miré hacia la puerta cuando vi que se abría, casi me desmayo, verlas hasta me dio vértigo.

Las dos llevaban solo puesta su ropa interior, lencería fina. Darina rubia, con sujetador, braguitas y liguero, todo de encaje y transparente, de color negro. Orsolya morena, voluptuosa exactamente igual, con la única diferencia que era de color morado y que sus voluminosas tetas se remarcaban más. Las dos vieron mi cara de salido, se pusieron a tontear entre ella, pero sin llegar a hacer nada concreto. Darina hizo varios movimientos provocadores hasta que se quitó el sujetador y me lo lanzo. Se fue por su amiga y empezaron tontear de nuevo. Se puso detrás de ella que se desabrocho el sujetador y cuando iba a ver esas tetas, Darina las tapo con sus blancas manos, que resaltaban con la piel morena de su amiga.

Mi polla estaba al máximo de lo que podía estar. Se movían al mismo ritmo, Darina me miraba por encima del hombro de ella, le pasaba la lengua, le mordisqueaba el cuello y Orsolya cerraba los ojos, mordiéndose los labios de gusto. Darina abrió un poco sus dedos, dejando que asomaran los grandes pezones de su amiga. Darina seguía moviéndose, pero esta vez acercándose a la cama. Se dejaron caer y Darina me destapo quitando toda la ropa de la cama. Le pregunto a Orsolya… ¿Te mentí…? Los ojos de Orsolya estaban clavados en mi polla, no contesto a Darina. Que se acercó a mi polla y una vez la agarro, me lamia de arriba abajo, mirando a Orsolya.

Estiré mi brazo y la atraje hacia a mi besándola ardientemente, ella respondió metiéndome bien dentro la lengua. Fue un beso largo, caliente, tórrido, hasta que casi nos quedamos sin respiración. Eso le debió de dar confianza, porque se fue con Darina y se pusieron a lamerme la polla y los huevos, que barbaridad como lo hacían, lo bien que se compenetraban. Hice que colocaran sus culos hacia mí, para poder tocarlas. Les quite las braguitas y las dos estaban bien empapadas. Tocaba sus coñitos, las follaba con mis dedos y en cuando pude lleve mi boca al coñito de Orsolya que cuando sintió mi boca, mi lengua, paro un momento de comerme la polla y decía cosas ininteligibles para mí, pero sus gemidos, sus suspiros y sus exclamaciones, me decían que era todo bueno.

Al final ella de forma casi abrupta se levantó para sentarse sobre mi cara. Ahora solo notaba una boca en mi polla y un coño chorreante sobre mi boca, llego un momento que Orsolya se dejó caer del todo sobre mi boca y sentí como se corría, notando como me llenaba mi boca, parecía que se había meado literalmente. No se había terminado de correr, cuando sentí como Darina se metía la polla dentro y por lo que costaba supe enseguida que era por su culito. Cuando se quitó Orsolya le hice ver que fuera a “ayudar” a su amiga, noté un poco de recelo, pero fue como un suspiro. Darina se había sentado de espaldas y cuando se acercó su amiga, se acariciaron, pero muy suavemente, hasta que se dieron un par de piquitos en la boca de forma inocente.

La inocencia termino cuando Darina la agarro bien por su cuello y le metió bien metida la lengua en la boca. El desenfreno entre ellas fue brutal. Se sobaban bien por todo el cuerpo, hasta que Darina muy sutilmente la fue empujando hacia abajo y ella no se hizo de rogar, me chupaba mis huevos y el coñito de ella. Los suspiros y gemidos de Darina lo decían todo y nos corrimos los dos a la vez, nos quedamos muy a gusto, pero no lo suficiente. Nos tumbamos y nos besábamos los tres a la vez, nos metíamos manos de la misma forma, pero después de follar el culito de Darina, me fui a lavar, era una costumbre que tenía.

Al salir del baño, me quede parado, para ser su primera vez como se devoraban, un 69 perfecto, lo mejor Orsolya que estaba arriba y su culazo se veía vistoso e imponente. Me acerque sigilosamente y me puse detrás de ella, pude ver como Darina tenía un dedo metido en su culo, muy poco, pero jugando con su entrada, quite el dedo y lo sustituí con mi lengua. Ella al notarla se removió, levanto un poco su cabeza y dijo que eso nunca se lo había hecho, que se sentía muy bien. Profundice más con mi lengua y se retorcía más aún. Cuando estaba bien mojado, metí mi polla en su coñito tres o cuatro veces, cuando estaba bien empapada, quise follarme su culo, pero se revolvió y no me dejo, por esa vez me tendría que conformar con follar su coñito, algo que hice con sumo gusto para mí y que se notaba que era muy placentero para ella.

Perdimos la noción del tiempo, hicimos de casi todo. Quedando bien agotados los tres. No quedaba más remedio que marcharse, sobre todo por Darina, que se suponía que estaba con su amiga Orsolya conociendo mejor la ciudad. Llegue tarde a casa y estaba esperándome despierta, en el salón Giordana, que me quería decir que al día siguiente temprano se iría de viaje, para ver a sus hijos y a su marido, que aprovecharía para hablar con él, yo le dije que era lo mejor y que no se preocupara. Ella me dijo que su intención era volver en domingo a última hora o el lunes a primera. Le deseé buen viaje y me fui a descansar.

El viernes cuando llegué al trabajo, estuve esperando la hora del almuerzo y me hice el encontradizo con Darina y Orsolya, mi intención era tener un buen fin de semana, pero resultaba imposible. Una porque no tenía excusa para quitarse al marido y otra porque le venía familia a ver.

Llegue a casa y después de hacer varias cosas. Hasta que me empecé a aburrir y ya se sabe el refrán… "cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo" pues eso es lo que me paso a mí y recordé que ellos habían mirado mis cosas. Porque no iba a hacer yo lo mismo, pensé.

Me fui a la habitación de ella, eché un vistazo por todos los sitios, en el armario tenía una caja fuerte mediana, con clave digital y llave. No tenía ni idea de que tenía una, era de tamaño medio. Ni me moleste en intentar abrirla. Encendí su ordenador, no tenía ni clave como yo. Apareció el escritorio en la pantalla y estaba vacío. Solo una carpeta, que era como una agenda con recuerdo de fechas, nada profesional todo de tipo familiar, cumpleaños, aniversarios y poco más.

Su histórico estaba igual, alguna consulta de periódicos digitales de su país, algo sobre dietas y ejercicios físicos y nada más. Abrí los cajones, que aparte de clips, posits de colores, una grapadora y material de oficina, no tenía nada más. Me llamo la atención una caja de madera, concretamente de puros. La abrí, tenía fotos antiguas y varias llaves. Una me llamo la atención porque era bastante nueva y me recordó que era parecida a la forma que tenía la cerradura de la caja fuerte. Probé y entraba, pero no sabía la clave. Volví a mirar bien el ordenador por si en algún sitio tenía la clave apuntada y nada. Mire debajo de los cajones y por todos los sitios. Buscaba un papel con alguna anotación. Pero nada y estando mirando, encontré una tarjeta plastificada de la caja. Que indicaba como cambiar la clave y traía un código, que era la clave por defecto si no se cambiaba.

Probé sin mucha esperanza y era el código, pude abrir la caja. Había un consolador de tamaño normal, rígido, no era de látex. Varias cajas que eran de pendientes, anillos y un colgante, todos tenían buena pinta. Otra de las cajas contenía varios pen drive. Estaban numerado, cogí la caja y me la llevé para mirarlos en mi ordenador. Los primeros que vi eran de finanzas de la familia y cosas de ese tipo. Otros eran de opiniones del personal bajo sus órdenes. Para el final me deje unos que tenían código. Me costó un poco poder abrirlos, pero al final lo conseguí.

Me quede deslumbrado, era un diario personal de ella. Una vez que abrí todos los copié en mi ordenador y de nuevo puse todo en su sitio. Fui ordenándolo, porque los primeros eran un cuaderno escaneado, estaba escrito a mano. El resto estaba ya escrito en ordenador. Hubo un momento en que me dio remordimientos y estuve a punto de borrarlo y no leerlo, pero me volví a acordar de que ella ya había revisado mis cosas. Me puse un refresco, me senté cómodamente y me dispuse a leer todo, tenía todo el fin de semana por delante, sospecha que no sería nada aburrido.


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