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Fecha: 25-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Gays

El último año – Súper nova capitulo 3

George
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Tiempo estimado de lectura: [ 17 min. ]
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Una super nova es cuando una estrella muere, explotando de manera titanica y violenta... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

/////Alejandro/////

    Después del grito que pego mi madre nos asustamos tanto que nos separamos a la velocidad de la luz, y en ese momento prefería encarar a mi madre por la alfombra, que hacerle frente a Oscar, y bueno también que mi madre tenía prioridad en estos momentos siendo que si no le daba una explicación de por qué la alfombra tenía una enorme mancha yo era hombre muerto.

    Costó explicarle, ambos estábamos nerviosos por todo lo ocurrido pero la capacidad de una madre para percibir cuando su hijo se siente mal, fue en definitiva lo que nos salvo, y ambos – aunque no lo dijimos en voz alta – lo agradecimos inmensamente. Sí, mi madre se dio cuenta de que el dorso de mi mano estaba rojo y fue, cuando pudimos darle curso a la explicación, claro omitiendo que yo le di un beso a mi heterosexual compañero de clases – que me correspondió – y que tiene novia – y me correspondió. Nunca han sentido que a veces tienen una vececita molesta en su cabeza quiere hacerles pensar cosas que no quieren pensar pero que saben que son la realidad, pero aun así no quieren pensar, pues yo estoy así, estúpida consciencia a veces no sirves para nada.

    Le dije a Oscar que se fuera a su casa que ya era muy tarde y que lo demás lo terminaba yo, y vaya les digo, el chico que se fue como un cohete, ni o pensó, pero no puedo culparlo no lo pude evitar, cuando me quedo mirando como buscando algo en mí, no pude evitar sentir la necesidad de querer besarlo, y no tengo idea de si eso es lo que él estaba buscando pero de que le gusto, le gusto.

    Al final tuve que terminar yo solo el resto de la tarea que había dejado el profe de química no me molesto, aun tenía la sensación de sus labios tocando los míos, sus manos en mi cintura impidiendo nuestra separación y…

    -Conozco esa sonrisa. – decía mi madre viendo desde la entrada de la cocina.

    -Cual sonrisa, no tengo ninguna sonrisa. – dije mientras borraba de mi rostro esa sonrisa de imbécil que sé muy bien que estaba dibujada en mi rostro.

    -A mi no me intentes engañar, yo te parí, y te conozco. Ese chico te gusta acaso? – Me puse todo rojo, lo sé, porque sentí como la sangre me subía al rostro y sentía como la temperatura había aumentado. – Vamos soy tu madre, si no me dices a mí a quien se lo dirías.

    -Mamá apenas si lo conozco, como pretendes que me guste. – lo sentí como una gran mentira.

    -Para que alguien te guste no precisamente debes  conocerlo, cuando vi por primera vez a tu padre me pareció el hombre más atractivo del mundo.

    -No es por ofender pero ya sabemos cómo termino la historia. – hablar de mi padre nunca ha sido de mis temas preferido.

    -Tu padre no fue siempre el bastardo que conocemos, a veces me pregunto qué fue lo que hizo que cambiara tanto.

    -Ya madre, no se haga preguntas que no valen ni su tiempo, ni esfuerzo mental, él es lo que es, y eso no va a cambiar.

    -Bueno como sea. Sabes deberías invitar a cenar a tu amiguito, hare uno de mis famosos pasteles.

    A mi madre le encanta la repostería a tomado muchos cursos, y a veces hace pasteles para venderlos, y a la gente les encanta, en nuestra antigua casa nuestros vecinos morían por probar los dulce que preparaba mi madre. Termine cerca de las nueve de la noche, menos mal y Oscar se fue, tal vez hubiera terminado durmiendo aquí, y solo Dios sabe lo que hubiera pasado y lo incomodo que se hubiera sentido todo.

/////Oscar/////

    No sé qué demonios me paso, no tengo idea, solo me deje llevar por ese beso que él me dio, fue muy repentino muy sorpresivo, mi mente no sabía que estaba pasando pero mi cuerpo solo lo siguió, lo beso y lo abrazo.

    No sé qué hubiera pasado si la madre de Alex no hubiera gritado al entran, seguro nos hubiera visto y hubiera gritado aun más al ver a su hijo y a su compañero de colegio besándose en medio de su cocina, y ahí si se hubiera armado la grande. Pero por Dios porque me beso? Y peor aún por qué le correspondí? Y por qué me gusto tanto?

    No voy a negarlo besa bien, pero no, eso no, yo tengo a Estrella y la amo, eso es todo.

/////Manuel/////

    Si hay algo que odio es tener que esperar, detesto a las personas que me hacen esperar a cada demasiado si no fuera porque…

    -Hey, atolondrado. – me voltee porque para verle la cara.

    Y si era ella, con su linda carita y su cabella, rubio aunque no le era natural a ella le quedaba bien me gustaba como se le veía.

    -Hasta que por fin llegas tengo media hora esperándote.

    -Las cosas buenas de la vida se dan a esperar, y yo soy la mejor así que te aguantas.

    -Por ti, tal vez esperaría una hora más. – dije mientras la envolvía entre mis brazados, y le besaba esa boquita tan dulce y delicada que tenia, esta mujer me volvía loco, no puedo entender cómo es que esta con un chico como ese tal Oscar que en mi opinión es un imbécil, dejar solo a este pedazo de bombón, debería ser un rimen federal, siempre lo he dicho el que tiene tienda que la atienda, sino que la venda.

    -Con calma que nos pueden ver y mira que yo ando con Oscar.

    -Porque andas con él, que tiene de interesante?

    -Oscar no es como los demás chicos, es educado, amable, caballero, me quiere por quien soy no por cómo me veo, es inteligente y tendrá un futuro brillante.

    -Y si es tan perfecto que haces aquí?

    -Jamás dije que fuera perfecto. Ve Oscar es el mejor partido y no tengo dudas de que a su lado será la mujer más feliz del mundo, pero es un poquito quedado en algunas cosas, y yo tengo ciertas necesidades que él no cubre, si me entiendes?

    Claro que la entiendo, el partidazo no se la ha llevado a la cama, y que error con alguien así a tu lado ya la hubiera puesto a gritar mi nombre una docena de veces por semana, para desgracia de esta belleza yo tengo que trabajar dentro de poco y esta vez no podre satisfacerla.

    -Dime que tienes que hacer ahorita? –parece telepate la niña esta.

    -Tengo que trabajar, dentro de una hora.

    -Eso nos da tiempo de hacer algo, para que te vayas contento.

    Estábamos en un parque habían algunos árboles y arbustos que podíamos usar, pero tenía el trabajo en la mente, ufff pero que difícil me la ponía. Aunque pensándolo bien que llegue unos minutos tarde no me hará daño.

    -Tengo un par de condones.

    La sonrisa que puso merecía que me la follara unas cuatro veces, pero solo tenía dos condones así que habría que conformarse, claro por ahora.

    Había llegado unos treinta minutos tarde, trabajo en un club nocturno, como bar tender, me había ganado un sermón de mi jefe de lo importante de la puntualidad, pero por todo lo que la hice gozar y lo mucho que me hizo gozar ella a mí, creo que ni este sermón me fastidiaría la noche, era noche gay, o como yo la llamo noche rosa. A mí no me caen mal los gays ni soy homofóbico ni nada, pero no me junto con ninguno siempre quieren algo y eso me fastidia de sobre manera.

    La música estaba algo fuerte, había que darles crédito los gays si saben cómo divertirse, los que organizan esta noche semanalmente son un par de plumíferos que trabajan aquí y siempre tiene un tema distinto, no sé de donde mierdas sacan tanta chorrada pero de que se armaban unos fiestones lo hacían.

    -Oye brother, dame unas hay.

    Sabía de lo que me hablaba, aquí se mueve mucho los narcóticos y yo soy un proveedor, no es el trabajo soñado, pero ayuda con las cuentas, y mis estudios. Le di al chico lo que pedía, pago extra para obtener de la mejor mercancía que tenia, y tenia de todo un poco, desde narcóticos con receta, hasta los ilegales, como la cocaína, ese me era más difícil conseguirlo pero para mis clientes que pagan siempre lo mejor.

    La noche era muy ruidosa y fastidiosa, no veía la hora de que todos se fuera a la mierda y yo pudiera irme a dormir, para ir a clases mañana afortunadamente la pequeña estrellita dijo que terminaría el trabajo por los y claro como recompensa la hice gemir de una manera que seguro y viene buscando más.

    Como a eso de las dos de la madrugada a una hora y media de que el antro cerrara, fui al baño, no sin antes asegurarme de que no estuvieran ninguno de esos mariposones que siempre se me quedan mirando mi verga cuando estoy orinando, parecen muerto de hambre, que en cualquier momento se lanzaran a comerte el miembro. Y gracias a la gracia divina no había nadie, fui directo a los orinales, me puse frente a uno y saque tranquilamente mi miembro que estaba empalmado de tanto pensar en las futura folladas que podría darle a Estrella y en la posiciones que podría ponerla, hay mujeres que simplemente me ponen como burro.

    Termine de hacer mis necesidades, y me dispuse a acabar mi turno e irme al demonio, cuando escuche un extraño sonido en uno de los cubículos, al principio no le preste atención pero antes de llegar a la puerta lo volví a escuchar, sonaba igual a cuando alguien lloraba, estaba bastante familiarizado con ese sonido, y la forma de querer contenerlo porque sabes que alguien te puede escuchar y ni quieres que nadie te ande fastidiando cuando estás muy ocupado quejándote de tu miseria.

    -Quien está ahí? – pregunte…nadie contesto. – Hola, ten informo quien quiera que seas que dentro de poco cerramos, y que si sigues ahí dentro llorando y te quedas encerrado, pues para que sepas que no se vuelve a abrir el local sino hasta las siete de la noche.

    Eso lo hizo salir, porque vi como la puerta del tercer cubículo se abría y salía, un chico un poco más bajo que yo, cabello oscuro, delgado, y con los ojos rojos de tanto llorar, - lo sabía estaba llorando nunca me equivoco con eso – pero este chico donde lo he visto. Parece que él se hacia la misma pregunta porque me miro con una cara de sorpresa como si hubiera visto la reencarnación del mismo Hitler.

    -Qué tú haces aquí? – me pregunto aun con los ojos bien abiertos.

    -Yo trabajo aquí. – ya su voz me hizo recordar de donde lo conocía, era un compañero del colegio, creo que su nombre es Rafael. – Aunque tú no deberías estar aquí eres  menor de edad.

    -Me hicieron entrar.

    -Quien? – la verdad no me interesaba, decenas de chicos de su nuestra edad entraban y salían de aquí a voluntad.

    -Mi… -se quedo callado, pero creo saber la respuesta.

    -Tu novio?

    -No. Ya no más, lo vi besándose con otro. – pobre idiota estas cosas siempre pasaban aquí en estos desmadres todos vienen a hacer lo que se les da la regalada gana y no les importa quién lastiman por eso, pero que se le va hacer así es la vida.

    -Bueno creo que me voy, ya no tengo nada que hacer aquí.

    -Espera – no sé lo que iba hacer pero, el chico me daba lástima, tenía los ojos anchados. – que fue lo que dijiste en tu casa para que te dejaran salir?

    El me miro extrañado de mi pregunta pero igual contesto; –Que iba a estar en casa de un amigo del liceo y que de su casa me iba a clases. – dijo y se inclinaba para sacar un bolso del cubículo del baño donde supongo que hay ropa limpia, y las libretas que usara mañana para tomar apuntes.

    -Bien, entonces te vas conmigo a mi casa, espera a que termine mi turno, y nos vamos.

    -No quiero molestarte, mejor me voy a mi casa y…

    -No es molestia, además prefieres llegar a tu casa y tener que explicarles a tus padres el motivo por el cual te regresaste a estas horas de la noche? – abrió los ojos y sopeso la idea de golpe. – Ves mejor me esperas y nos vamos a mi casa, yo vivo con mi madre, y a ella no le molestara en lo más mínimo créeme. – le dije poniendo una mano en su hombro de manera amistosa.

    -Gracias Manuel, yo te voy a deber un gran favor.

    -Ni lo menciones, ehhh…

    -Rafael.

    -Sí, Rafael, disculpa soy pésimo recordando nombre. Pero igual tranquilo que no es molestia.

    Me di media vuelta indicándole que me siguiera para salir del baño.

    -Manuel?

    -Si?

   -Por qué me ayudas? Nosotros ni siquiera cruzamos un saludo en el colegio.

    -No me gusta ver llorar a las personas, es solo eso.

    Después de acabar mi turno, me lleve a Rafael a mi casa, no era de lo mas ostentosa, era modesta y bastante normal, lo hice pasar y le dije que se pusiera cómodo y le ofrecí algo de tomar a lo cual no se reúsos, dijo que lo único que tomo halla en el antro fue agua pues no le gustaba beber, me causo risa es la primera persona que conozco que no consume bebidas etílicas, o bueno yo me muevo por otros círculos, el es más un chico de su casa. Se preguntaran por qué soy amable con este chico, siendo yo el ogro del colegio. – si escucho lo que la gente dice de mí, no me importa pero los rumores no discriminan oídos. – Es más que todo por lo que le dije no me gusta ver a la gente llorar...

    -Manuel eres tu hijo. – era mi madre, que diablos hacia despierta a esta hora.

/////Rafael/////

    La voz de una mujer se aproximaba por el pasillo que estaba frente a la pequeña sala de estar, al oírla se notaba que estaba muy cansada, pero había algo más un ruido como metálico, no pude saber con exactitud que era hasta que la vi. Era una mujer tan rubia como su hijo, no, corrupción era aun más rubia que su hijo y más pálida, después observarla con más detenimiento, vi lo que parecía una especie de carretilla que ella arrastraba y en esta había una especie de tanque, conectado a unos cables como de plástico transparente que al mismo tiempo estaban conectados a su nariz, cuando vi eso me dio una idea perfecta de que era lo que pasaba.

    -Mami, que haces despierta a esta hora, deberías estar durmiendo. – le decía Manuel a su madre, era raro oírlo con ese tono de voz, aunque no era que le oyera hablar muy a menudo, pero el siempre andaba con ese semblante serio y que pareciera que fuera a golpearte si decías la oración o la palabra incorrecta, y verlo así, en esa posición donde se veía tan vulnerable, era como ver la pintura de los perros jugando poker, raro pero divertido a la vez.

    -Estoy bien hijo enserio, no te preocupes tanto, de todas maneras no lograba dormir bien, el ruido de esa máquina no me deja, pero mi amorcito no me va a presentar a su amiguito, no le he enseñado modales. – modales? Manuel? En qué clase de dimensión paralela he entrado?

    -Oh, perdón, mami, el es Rafael, un amigo del colegio lo invite a dormir.

    La señora con paso lento y cuidadoso se acerco a mí, pero fui más rápido así que me levante y fui a donde ella estaba. De cerca se veía aun mas agotada que a la distancia donde nos encontramos antes, no solo se veía agotada, se veía desgastada, y me di cuenta que su cabello no lo era, era una peluca que me imagino se parecía mucho al cabello que tendría antes de tantas quimios, desvié mi mirada me sentí descortés e indiscreto.

     -Mucho gusto, señora.

    -Lorena, cariño, Lorena Sandoval, es un placer conocer a un amigo de Manuel, no suele traer amigos para acá, mucho menos invitarlos a dormir. Mmmmm…. – se me quedo mirando un rato, me puse nerviosos no sabía que tanto miraba. – has estado llorando verdad cariño. – esa pregunta me desconcertó. – Solo conozco un motivo para que los chicos atractivos lloren, mal de amores, es tan lindo ser joven. – decía la señora como pensando en una época donde toda la vida era distinta. – Te daré un consejo, quizás lo hallas escuchado, el mal de amor se cura eso no dura para siempre. – dijo de una manera bastante melodiosa.

    -Mamá, deberías ir a la cama, ven yo te llevo.

    Decía Manuel. La señora Lorena me dio las buenas noches con un abrazo y un beso en la mejilla, y se fue no sin  antes decir, que en el horno había comida suficiente para los dos si teníamos hambre.

    -Cancer? – dije cuando vi que Manuel regresaba. De alguna manera eso sonó muy mal a mis oídos, pero él ni siquiera dijo nada, como si fuera la palabra más normal y rutinaria del mundo.

    -Metástasis, los doctores no le dan más allá de finales del año que viene. – dijo mientras se sentaba a mi lado, y echaba su cabeza al respaldo del sofá por el cansancio.

   -Lo lamento.

   -No lo hagas, no tienes nada que lamentar.

   -Por eso es que trabajas, en el antro, por tu mamá, y por eso es que también vendes… - no termine de decir aquella oración cuando él me agarro la mano y me la apretó de manera que casi me parte la mano.

   -Nunca digas eso en voz alta en esta casa, porque te juro que sales de aquí sin un solo diente. – dijo eso sin siquiera mirarme, y la verdad es que esa amenaza me dio algo de miedo, por la frialdad con que la decía. – Tienes hambre? – pregunto ya aflojando su agarre y calmándose.

    -No, gracias estoy bien. Qué hora es?

    -I don`t know. Pero estoy seguro que no falta mucho para que salga el sol.

    El se fue, y empecé a buscar mi teléfono, cuando lo saque prendí la pantalla, y tenía razón no faltaba mucho para que saliera el sol, dos hora nada más, y tres horas y media para que fuera hora de ir a clases, me pregunto si esta es su rutina habitual.

/////Manuel/////

    Cuando volví de la concina, con un plato de puré de papa, pollo en salsa, y ensalada de tomate con lechuga y cebolla, me lo encontré en el sofá dormido con sus cosas abrazadas a él, me reí, quien puede dormir así? Bueno él. Deje el palto en la mesa fui al cuarto de huéspedes tome una manta, y fui y se la puse. No faltaba mucho para que saliera el sol, pero dormiría un poco para poder prestar tanta atención como se me haga posible en el colegio si quería graduarme este año, he ir a una universidad más o menos respetable, debía tener tan buenas notas como pudiera.

    Eran las seis y quince de la mañana las clases comenzaban dentro de una hora y media, me levante de mi cama, y como cada mañana lo primero que hice fue ver a mi mamá. Estaba plácidamente dormida, podía ver su pecho subir y bajar, a veces me aterraba pensar que ese movimiento solo fuera producto de la maquina que la ayuda a respirar por las noches, y no porque estuviera viva, y como siempre terminaba yendo a revisarle el pulso, ya me había vuelto un experto en eso, tanto así que en segundos lo encontraba, y si efectivamente aun tenia a mi madre conmigo.

    Les contaría algo sobre mi padre y el por qué no está aquí, pero desde que tengo memoria siempre hemos sido mi madre y yo, solo nosotros dos, a ese hombre yo no lo conozco, y jamás he querido preguntarle nada sobre él, principalmente porque no me interesa alguien que nunca ha estado interesado en mi.

    Mis alarmas se dispararon cuando escucho ruidos en la cocina, fui directo a mi cuarto y tome y bate de baseball, y fui directo a la cocina con el bate en alto, cuando entre, lo vi, estaba con unos platos nos cruzamos de frente, y cuando vio el bate se puso tan pálido que casi podía ver atreves de él, cierto invite al idiota este a dormir.

    -Casi me provocas un infarto. – me decía.

    -Ya, que no es para tanto, solo se me olvido que estabas aquí. – como muestra de su agradecimiento se puso a hacer el desayuno para todos, hay que reconocer que sabe cocinar, el hombre que se quede con este, no morirá de hambre nunca, eso lo certifico.

    No alistamos y una vez listo, nos fuimos al colegio, el andaba muy nervioso pues nunca en su vida había llegado tarde y estábamos a punto de eso, yo no me preocupaba siempre llego tarde ya es parte de mi naturaleza.

    Cuando llegamos, y todos vieron que llegamos juntos y hablando muy animados como dos viejo amigos, empezaron los cuchicheos, me da igual, el chico no es mala persona, además se ofreció a ayudarme con las clases para que yo pueda administrar mejor mi tiempo con respecto a mi trabajo y la escuela, y de verdad se lo agradecía.

    Incluso su amiga Pamela se quedo con la boca abierta, siempre andaba mascando chicle, y el que tenía casi se le cae, cuando nos vio, el se despidió y se fue a donde su amiga.

   Cuando me despedí de Rafael, vi como por el otro lado se acercaba mi rubia favorita, sonreí, recordando lo de ayer, esta mujer me pone a mil. Aunque estaba vez venia con una mirada más seria, y parecía hecha toda una furia.

    -Tenemos un problema. – fue lo primero que dijo cuando llego a mí encuentro.

    -Qué clase de problema? – saco su teléfono y empezó a buscar algo, cuando me pareció que por fin lo encontró, alzo su móvil, y en definitiva era un gran problema, claro mas para ella que para mí, en especial la leyenda.

    “O LO HACES TU O LO HAGO YO, TU ESCOGES PERO SOLO TU PERDERAS PINCHE ZORRA”

    La amenaza estaba más que clara, ahora la pregunta es qué hará esta estrellita, que está a punto de explotar.

Si quieren hacer alguna sugerencia, algún comentario o “x” cosa pueden hacerme lo saber por mi twitter; @yoryito o por mi mail; gregorycoa2@gmail.com. Saludos a todos y que la pasen bien.



© George

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