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TODORELATOS » LÉSBICOS » LA HISTORIA DE LA CANTANTE, UNA DAMA Y SU POETA 37
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Fecha: 26-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La historia de la cantante, una dama y su poeta 37

Rc Adrii Torres
Accesos: 1.799
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Tiempo estimado de lectura: [ 24 min. ]
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- Alexandra tus crisis se deben a que has dejado el tratamiento de manera abrupta - Que tratamiento Gustavo? Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

CAPITULO 37

Las cosas parecían ir bien, pero quien no estaba para nada bien era yo!

Ya mucho dolor atravesando mi alma, Extrañaba tanto a Estefanía. De hecho la llamaba más de lo usual... Solía dejarle recados en su buzón de voz continuamente, como también solía no escribirle durante días a causa de estar en la clínica recibiendo tratamiento.

Para mi buena fortuna Kelly había venido a España y era mi mejor apoyo en esos momentos.

Una tarde de sábado me encontraba en la clínica, escribiendo versos que quizás jamás entregaría a mi amada, pero el desahogo me era mejor que todo.

-          Buenas, buenas -dijo Kelly entrando a la habitación con sus manos llenas de unas bolsas que identifique al instante mis ojos brillaron solo por verla-

- Buenísimas diría yo -me acomode un poco en la cama, sabía que mi apariencia estaba horrible, cada día de tratamiento me fortalecía y me destruía mas.

-          Te he traído dos regalos.... -Sonreí no por el regalo sino solo por el simple hecho de tenerla a ella a mi lado- Aquí tienes el regalo físico. -me entrego la bolsa de libros- Espero te gusten -Como no gustarme? Era una colección completa de mis escritores predilectos... Eso era un manjar para mis pupilas. 29 libros más de cinco  mil

- Gracias Kelly -le dije con ese brillo en mis ojos, por primera vez en esos dos meses sin Estefanía estaba siendo un poco feliz.

-          El regalo sentimental -En ese momento entraron a la habitación unos 8 niños cada uno con una rosa de diferente color y Alejandra que es sus manos traía una rosa blanca, quizás una de las más hermosas que mis ojos hayan visto.

Cuanto amoooor! El dolooor que sentí. Nada se compara con tenerte aquí...

Tan lejos y tan cerca de mí, por eso una rosa traigo para ti...

La sonrisa más perfecta que conocí me la regalas tu horita aquí... Aquí.

No hay nada más bello que oírte reír, no hay nada más dulce que verte feliz, tan feliz.

Esa sonrisa es para mí? Esta rosa es para ti, el cielo esta azul desde que te vi

Y la mañana es mas amarilla. Y mi felicidad esta completa junto a ti.

Mis ojos enseguida se humedecieron como era posible que Alejandra y Kelly me repusieran de esa manera? Los niños sin duda alguna eran el toque perfecto para sensibilizar mi alma.

-          Ostias tía! Que estas jodidas no se hacen -reproche secándome las lagrimas-

-          Te queremos Alex -Hablaron los 8 pequeños juntando las rosas y juntándolas todas. Mi sonrisa creció aun mucho con su gesto.

-          Que no tía! Que no! -volví a negar con la cabeza, ese era uno de los detalles más hermosos que me habían dado en toda mi vida.

-          Espero os haya gustado vuestro obsequio -Alejandra sonrió feliz sabía que su complicidad había sido para un poco de mi felicidad.

-          Este es uno de los mejores regalos de toda mi vida – Seque esas lagrimitas- Feliz cumpleaños hermana -Le dije a Alejandra que se acerco a mí y me abrazo- Tu regalo. -Le entregue un sobre que reposaba desde hacía días encima de la mesita junto a mi cama, el cual contenía un viaje crucero, para dos personas por todo un fin de semana.

-          Con quien se supone que hare este viaje -Me dijo en susurros-

-          Daos la vuelta -Ella inmediatamente observo a Kelly-

-          Esto es una jodida broma no? –Me pregunto-

-          -Negué con la cabeza mientras ella volvía abrazarme-

-          Gracias Alex, me encanta. -Nada mejor para esas dos que tener un poco de privacidad.

-          Mis pequeños niños- Observe las flores y las tome, comenzando a desojarlas -Quizás todos tengamos una familia, pero la vida nos regala una segunda familia a la cual siempre queremos más. -Los pétalos de las rosas se mezclaban unos con otros como dando un fiel ejemplo a lo que terminaba de decir.

Los niños sonrieron... La tarde sí que se estaba dando de la mejor forma. Y mi felicidad no podría ser más grande. Luego de un par de horas, llego una de las maestras del orfanato acompañada de un agente del gobierno -Venían por los niños- Despidiéndome de cada uno sonreí suspirando volviéndome a tender en la cama.

-          Espero os haya gustado vuestro regalo de cumpleaños. –Dijo mi mejor amiga, jamás se le había olvidado esta fecha-

-          -mis ojos se humedecieron-

-          No creías que habíamos tu cumpleaños? O si? –Pregunto la tonta novia de mi hermana-

-          Mi cumpleaños no, creí que me habían olvidado a mí.

-          Jamás, sabes que eres increíblemente importante para mí! -Sonreí tras las palabras de Kelly

-          Me importas mucho más que ella -dijo Alejandra con aires de grandeza-

-          A mí me importa más -Replico su amor-

-          No! A mí! –Esa discusión tonta entre familia, Ale estaba reclamando su terreno.-

-          Joder que os calléis, ya! Entendí soy realmente importante para vosotros. -Un silencio cómplice se formo en la habitación y volví hablar- Gracias, esto sin duda alguna ha sido mi mejor regalo.

-          Nos alegra mucho que te haya gustado -me dijo sonriendo Kelly-

-          La verdad es que pretendíamos sorprenderte –Ale siempre tan dedicada-

-          Y vaya que me han sorprendido, me ha encantado vuestra canción Ale, ha sido hermosa.

-          Cualquier cosa que yo haga me sale hermosa!

-          Oh pero que presumida -reprocho Kelly-

-          Vos os calláis! -Ambas se vieron con una mirada cómplice que me hizo reír.

-          Gracias por estar aquí hoy, jamás pensé pasar el día de mi cumpleaños internada en un hospital por una crisis respiratoria.

-          COMO QUE CRISIS RESPIRATORIA? -pregunto Kelly alarmada

-          Ops creo que eso jamás debí decirlo -Observe a Ale y ella me veía de forma desafiante al igual que su amor esperando que yo diera alguna explicación.

-          Por qué cojones no me habéis dicho nada? –escuche nuevamente de ella-

-          No comencemos, no comencemos. -Aclare calmada-

-          Alexandra! -Replico Kelly su mirada fue inconfundible, quería llorar-

-          Kelly! -Ella salió de la habitación con lagrimas en los ojos Alejandra corrió tras ella y yo? Yo de nuevo lastimaba a las personas que amaba.

-          Yo iré... Tu aguarda aquí! -dijo antes de salir.

La vida se me quebró en minutos, no sé si a ustedes les ha pasado el sentir perder a una hermana, a alguien más que solo una amiga, Alexandra siempre seria más que una simple amiga.

Cuanto más debía esperar ella? –repetí en silencio ahogada en lagrimas que ni yo entendía.

Kelly espera -Escuche a Alejandra, de tanto caminar llegue a la pequeña capilla de la clínica.- Estas bien?

No! -respondí con la voz quebrada.

Ya, ya! Tranquila... Ella os ama. -me dijo acobijando mi rostro en su pecho-

No Alejandra, pero cuanto más deberé soportar esto? Ella actúa como una niña malcriada! Y yo? Por Dios es mi mejor amiga y está muriendo.

Debéis ser fuerte, apuesto mi cuello a que a ella también le está costando todo esto pero no lo acepta.

Pues si no lo acepta lo oculta muy bien. -reproche con rabia-

Ella siempre se ha ocultado.

Pero yo estoy aquí para ayudarla. Para apoyarla, se que sufre pero yo de igual manera lo hago, quizás no sienta sus síntomas pero su dolor es tan real como el mío.

Ya Kelly calma, no llores más!

Sus estúpidas y ridículas bromas no me gustan, para ella todo esto es un juego de niños. O algo sin importancia aun parecía que no ha madurado, o que de tanto madurar paso su tiempo de conciencia

Y si son estúpidas y ridículas como vos decís, por qué os dejan así? Porque os diré mi vida os veo muy mal.

Porque me da miedo perderla a ella también. Ya he perdido a toda mi familia Alejandra, y ella es parte de esta hermosa segunda familia que Dios me ha otorgado, y créeme a ella no la quiero perder.

En ese momento escuche un ruido, elevando mi mirada llena de lágrimas. Estaba Alexandra volviéndose alejar por el pasillo. Todo era parecido a una película de esas grandes del cine, lleno de drama, su drama, mi drama, nuestro drama de cosas importantes, que eran importantes, que parecían importantes pero que no le dábamos importancia.

Iré hablar con ella -Oí a Alejandra – Vosotras dos me volveréis loca, muy pronto.

No, yo iré. –vi el Cristo crucificado que estaba frente a mí y me persigne, suspirando en medio de una cruel lagrima me pare en pie.

Aventure por el pasillo y me devolví a su habitación, donde me encontré con la sorpresa de la soledad acompañada de la ausencia. Alexandra no había vuelto a su morada, sino que como dolida estaba de seguro busco aliento en otro lugar.

Sabría que lo que menos ella haría seria salir y volver allí. Ella era la persona más libre y prisionera que jamás hubiese conocido! Ella era así! El pro y contra de cualquiera.

Vi el letrero verde -SALIDA DE EMERGENCIA-

Camine hacia las escaleras. Sabía que había subido a la azotea. Luego de escenas como esas ella tomaba mucho aire para no perder la razón.

Subí con mi corazón comprimido y ciertamente allí estaba ella sentada en el borde del abismo. Eran 9 pisos! Y ella observaba abajo como si tan solo fuesen 45 centímetros de distancia al suelo.

-          Alex podemos hablar.?

-          Estaba tan mal! Como podía hacerle tanto daño! Como podía herirla y luego buscarla para saber si estaba bien! Era una completa hija de puta! No podía! No podía soportar tanto! Hui de su dolor y del mío! Mi mente estaba llena de recuerdos de historia de sus dolores de esas cosas hermosas que solo ella y yo habíamos vivido y ahora esta nueva estocada que no la mataba pero la volvía a herir. -Claro, ven siéntate- Le dije sin observarla directamente.

-          Si hablamos aquí creo que será mejor idea. Sabes que me dan tantito miedo las alturas -Le dije con voz de niña-

-          Vale venid, yo os cuidare. -Esta vez voltee, la observe, volvía a demostrar cuanto me importaba mi vida.

-          Alexandra! -Le reproche molesta imaginándola caer al vacío.

-          Ok, ok, lo siento! Pero venid. -Ella se acerco a mi y se sento a mi lado, enseguida tome su mano para que supiera que todo estaba bien.- Si estoy a vuestro lado nada os pasara.

-          Porque no me dijiste nada! -Le pregunte con ese dejo en mi voz-

-          No quise molestarte -le explique triste... Eso era la mas grande mentira.

-          Ok, ahora la verdad  Victoria Do' Santos -Ella sabia cuanta seria tenia eso para mi!

-          Lo siento! Tengo miedo Kelly! Ok eso MI E DO! Miedo de volver a fallar, miedo de morir mañana o cualquier día de estos y dejar tantas cosas inconclusas y tantas personas lastimadas, tuve miedo cuando esos desgraciados me violaron tantas veces, tuve miedo cuando nos alejamos la primera vez, cuando me lance en paracaidas, cuando viaje a Ojeda, cuando deje a Estefanía, cuando mi pecho se contrajo y mis pulmones dejaron de funcionar y me hicieron caer. Tuve y tengo miedo! Si! Alli esta mi verdad tuve y sigo teniendo miedo -Ya a esa altura ambas llorabamos sin poderlo evitar.

-          Alex! Amiga -la acobige en mi pecho- Ya! Se que tienes miedo, asi como yo tengo terror, esto me duele también, por eso estoy aquí luchando contigo, no creas, que solo he venido por Alejandra, también he venido por ti. -Ella me observo su mirada estaba llena de dolor-

-          No me dejes sola, estamos tan cerca y tan lejos te necesito y eso duele, duele saber que eres muy importante para mi y te veo tan poco, y te amo tanto! -esos eran mis sentimientos verdaderos.

-          Por qué jamás me dijiste nada Alex? -ella no respondio sabia que todo era por no “Molestarme”- Hey mirame -Levante su menton con mi mano derecha y ella me observo por fin- Se que no estamos siempre juntas y que por estas venas no corre la misma sangre y por estas -señale sus venas que claramente se observaban, de hecho sus brazos algunos tenian notables morados por las sondas, ella tenia una sonda sujeta a su brazo derecho... Apostaba cualquier cosa a que se había escapado de su habitación y gracias a su conocimiento de medicina no le fue dificil.- pero te considero mi familia, porque eso eres mi familia, y siempre, siempre seras importante para mi. No eres una simple mujer, y mereces ser feliz. -Ella suspiro- Jamás me molestas, o bueno si me molestas cuando no me buscas -Ambas soltamos esa risita- Quiero siempre sonrias y te grabes que para mi eres realmente importante.y luchare, con y por ti.

-          Sus palabras si que estaban taladrando mi alma, ella sabia como mover mis cimientos de una forma unica.- Gracias por estar aquí, haces realmente todo mas facil. No solo para mi sino para Ale también -ella se sonrojo- No me engañas, se que su idilio se mantiene muy vivo y flameante. -Sus mejillas no se a que color cambiaron pero la paleta de colores de Estefanía se quedo pendeja delante de ella- Me alegra esteis siendo un poco feliz en realidad os mereceis ambas lo mejor.

-          Gracias, por lo menos se que para tenerte como cuñada no habra problema.

-          Problema habra si vosotras se siguen lastimando. -Alce la voz- Si Alejandra, vosotras! Las dos! Mereceis ser feliz. -Alejandra salio por fin a la azotea y sonrió.

-          Ok, nosotras somos muy felices -beso la mejilla de Kelly y se acomodo a nuestro lado- pero y vos?

-          No soporto mas esta distancia, viajare en unos cuantos días, luego de terminar la jornada de tratamiento por este mes.

-          Iras a ver a... -No se porque había olvidado su nombre-

-          Estefanía Del Castillo -Dijo Alejandra alegre-

-          Exacto mi amor, Estefanía. –dijo Kelly-

-          Le extraño, como no te la imaginas, mucho, en verdad que si, llevo dos meses sin verla. -en ese momento sonó mi celular- Oh, debo dejarlas esta es la hora en el que Estef se levanta, debo darle los buenos días.

-          Oh pero que romántica -Me alegraba inmensamente que Alex estuviese siendo feliz-

-          A mi también me alegra mucho eso hermanita. Estefanía sin duda alguna parece ser una gran mujer.

-          Y lo es hermanita y lo es. -las 3 sonreímos, no necesitábamos nada más. Éramos las mejores amigas que se volvían a enamorar, reconciliar y llenar de vida cuando estaban juntas.

Después de hablar horas con Estef seguí recibiendo suero por mi sonda, era realmente difícil para mí hacer ese puto tratamiento pero era eso o morir.

Aunque cada vez la vela de vida se me acababa y el donante aun no llegaba. El reloj me tocaba cada mañana a la puerta para recordarme que no podía respirar, desde que me había venido a España mis crisis respiratorias habían aumentado, iba al hospital hasta cinco veces por semana a buscar oxigeno. No soporte mas y tuve que practicarme unos exámenes, el doctor Gustavo al atenderme fue muy puntual tras sus palabras

-          Alexandra tus crisis se deben a que has dejado el tratamiento de manera abrupta

-          Que tratamiento Gustavo?

-          No lo sé, pero por lo estable que estabas y lo seguido de vuestras crisis solo me queda claro algo, que vosotras estabais en tratamiento. Habéis tomado algún medicamento en los últimos 5 meses?

-          Fuera de todas las drogas que me dan en vuestra clínica a duras penas si tomo agua.

-          A caramba, os informo, sino fuisteis vos quien tomaba medicamento por vuestros propios medios, o alguien más os estaba haciendo el favor.

En seguida lo entendí todo! Estefanía Del Castillo, claro, por eso estaba tan pendiente que siempre tomase agua, que siempre comiera a mis horas! Vaya jugarreta me había hecho, sonreí con locura, era toda una chorrada lo que ella me había hecho, pero era quizás una de las maneras de demostrarme su amor.

Allí estaba la respuesta de porque mi salud tan noble, de porque no me enfermaba tan seguido, de porque eran controlables mis espasmos, pero no comprendía porque, hasta ese día que Gustavo me hizo poner los pies en la tierra de un solo tiro.

Días después.

-          Ese es mi vuelo hermana! Os amo!

-          Ve, sed feliz por unos días que yo aquí os esperare encantada.

Así aborde el avión de camino a Caracas-Venezuela. 13 largas horas de viaje, ya esta aterrizando de nuevo en la gran ciudad. El aeropuerto de Maiquetia, era hermoso, respirar y sentir esa sal en el viento, me produjo ganas de nadar y sonreí al recordar a mi hermosa doctora.

-          KELLY! -grite su nombre corriendo a sus brazos-

-          ALEX! Por fin! -Nuestro abrazo fue el espectáculo del día en pleno aeropuerto.- Toma póntelo.

-          Dios, malditos paparazzi -reproche colocándome la gorra y los lentes oscuros.-

-          Vamos por un café mientras sale tu próximo vuelo

Kelly se había venido de España, para estar con Bryan por más que amase a mi herma aun seguía con una vida en Venezuela una vida que la aclamaba y exigía atención. Fuimos al cafetín del aeropuerto, luego de un par de horas riendo como locas y con la cabeza baja evitando los flashes, aborde mi próximo vuelo a Maracaibo.

-          Te veré en unos días... -La volví abrazar-

-          Hecho, ya quiero saber quién te ha roto el molde de hierro.

-          -Ambas reímos por sus palabras- Ya, Estef voy por vos.

Sonriéndole a mi mejor amiga deje mi amada ciudad y subí al vuelo de 45 minutos llegando a la tierra del sol amado, sin duda alguna los marabinos sí que eran otro semblante de los caraqueños, ellos eran más “cultos”, más educados, la mayoría te sonreía de buena manera como dándote la bienvenida por el hecho de estar allí.

-          Buenas tardes señor, necesito llegar a Ojeda, sería tan amable de llevarme?

Luego de hablar con un taxista de esos del terminal aborde a un camino largo con mi pequeña maleta y el yo-yo en mis manos conteniendo esa clase de ansiedad loca por volverla a ver. Después de 3 horas de viaje más volví a sentir esa sensación de haber tenido mi trasero desfigurado, por pasar tanto tiempo de su vida sentado.

Llegue por fin a Ojeda, por fin!

Pague al taxista y baje del auto, con mi trasero adolorido aun tome la acera principal que me llevaría al hospital... Moría por ver a Estefanía y sabía que luego de dos meses allí estaba en el hospital, me lo había dicho en una de nuestras últimas llamadas, ella no sabría que yo llegaría. Todo esto es una sorpresa. Me siento aun muy cansada, me cuesta un poco respirar mientras mi trasero gritaba por un masaje -Estefanía donde estas? Mi trasero necesita con urgencia tus servicios-

No seria tan difícil encontrarla, Ojeda no era tan grande y mucho menos tenia tanto lugares a los cuales acudir. Ella podría estar solo en 3 lugares, en el hotel, lo cual dudaba por la hora, en el hospital eso era mas creíble, dando una vuelta por la plazoleta. En ese momento la vi cruzar la calle mientras ella observaba embelesada una botella de coca-cola. Decidí marcarle a su celular...

-          Buenas tardes... -Ella sonrió al escuchar mi voz- Como está la coca-cola? Verdad que mi nombre es hermoso? -le pregunte sabiendo que ella observaba la campaña publicitaria que acostumbraba hacer las grandes compañías- Estefanía Mi trasero necesita con urgencia tus servicios-

-          Iba cruzando tranquilamente cuando el tono feliz de mi móvil sonó y de inmediato tome el aparato para saber de quién se trataba. Esa voz! Inconfundible. - Alex.... Mi amor? - No me dio miedo decirlo, hasta me sentí confiada. - La Coca-Cola? Espera.... Donde estas? - Termine el último sorbo. Había disfrutado lentamente de esa gaseosa, su nombre estaba en ella. Alexandra estaba hasta en mis sopas de letras. - En serio necesita atención tu trasero? -Me reí y gire hacia un lado y la vi. Como una niña pequeña casi que corrí con una enorme sonrisa hasta ella y me casi que me lance a abrazarla. - Te extrañe tanto!! -

-          Mi bella dama.... -le dije antes de abandonarme a sus labios- Yo igual te extrañe... Vez, te dije que volvería... No durare mucho pero volví por vos. -La abrace fuerte contra mi pecho en medio de la calle- No estáis tan hermosa a como os deje -Su rostro mostro tristeza- Estáis más bella aun- Ella enseguida sonrió.- Sin duda alguna... -Volví a besar sus labios esta vez como un roce sublime- Os acompañare al Hospital -Ella me vio extrañada- Tenéis la bata, no pretendéis que piense que estabais iluminando la calle o algo similar. -Ella solo sonrió, y yo tome su mano entrelazando nuestros dedos, En mi otra mano llevaba la maleta.- Nuestro caminar era lento y pausado nuestros lados se sentían... Y eso me gustaba hasta que me exalte un poco al sentir la mano de Estefanía rosar mi trasero – Hey Estef estamos en plena vía publica no pretenderás desatar una llama y dejarla ardiendo -Le dije de forma seria y juguetona a la vez.

-          Ese pantalón le quedaba taaaan bien, que no pude contenerme. - Aisshhhhhh fue sin querer! - Dije con una risita mirando para todos lados mientras me aseguraba de tomar firmemente su mano - Tengo tanto que contarte! - dije feliz de tenerla a mi lado. De pronto escuche el rechinar de un auto que venía a toda velocidad. Me paralice.... - Alex..... - fue lo único que pude decir.

-          SUBÍ A LA CAMIONETA CON TANTA RABIA QUE SABIA QUE LA DESICION QUE TOMARÁ EN ESE MOMENTO SERIA IRREVERSIBLE. - ENCIENDE EL AUTO ERIK. - MIENTRAS EL INEPTO INTENTABA ENCENDER EL ARRANQUE DEL AUTO, VI COMO ESA MARGINAL TOMABA LA MANO DE ESTEFANIA! MI ESTEFANIA! ERIK NO LOGRABA ARRANCAR EL MOTOR Y MI SANGRE EBULLIA. - QUÍTATE DE AHÍ! - SIN BAJARME DEL AUTO, ME ESCABULLÍ HASTA EL VOLANTE Y ENCENDÍ EL AUTO A LA PRIMERA VEZ. - MALDITAS... - MURMURE APRETANDO LOS DIENTES. LO PAGARÍAN CARO. ACELERE EL AUTO Y SI NO SE MOVÍA, SERIA PROBLEMA DE ELLAS.

-          Sentí el rechinar de unas llantas y el desbocado transitar de un auto acercarse hacia nosotras-Cuidado Estefanía -dije empujándola lejos de mí, siendo yo la que recibió el impacto del auto siendo aventada unos cuantos metros lejos de este- Mierda -Murmure rodando por el piso siendo detenida por una de las bancas... El auto siguió su camino, yo lo había reconocido bien -Maldita -dije sintiendo ciertas punzadas en mi pierna. No sentía dolor sino una cierta punzada. En el momento que me revisaba escuche a Estefanía acercarse a mi acelerada- Maldición -dije golpeando la banca confirmando mis sospechas- Es el fémur, una fractura desplazada -Toque ciertos sitios de mi pierna, algunos dolían mucho- AUSH! DEMONIOS! -Grite recostando la cabeza sobre la banca.

-          No muevas la pierna! - le dije palpando la piel. - Esto hay que tratarlo en la clínica. - Uno de los vigilantes del hospital vio toda la escena y se acercó a ayudarnos. Fue con su ayuda que Subimos a Alexandra a la camilla y logramos llevarla a la sala de urgencias.

-          Cuando llegue a urgencias el dolor era a un más fuerte y punzante como si clavasen una estaca en mi pierna una y otra vez, y eso dolía... sin haberme percatado que tenia algunos raspones en mis brazos y mi rostro- Estef fue ella! -Estefanía me veía preocupada, sabía que en ese momento se debatía entre ser mi mujer y ser mi doctora- Fue Lawan la que me atropello

-          Lawan? -dije apresurada mientras le prepara un medicamento para el dolor. - voy a aplicarte esto mi amor, te prometo que no dolerá... - le dije acariciando le el rostro. - Gracias por ayudarme...  Juan... Ayúdame a preparar la máquina de rayos X....

-          Si que fue ella, esa camioneta la conozco bien, pensad que nadie aquí fuera del alcalde tiene un auto como ese. Tan caro tan lujoso -Ya me retorcía del dolor dejando salir algunas lagrimas- Rápido por favor, duele mucho -ella rompió mi pantalón dejando expuesta mi pierna, yo poco a poco empecé a perder el conocimiento.- Estefanía... -El estado conmocionado por el shock me hizo perder el conocimiento y desmayar. El dolor era muy fuerte, quizás la fractura era más grave de lo que yo creía. Solo yo, era la única persona sobre la faz de la tierra que veía a una fractura como algo natural.

-          Sabía que eso le pasaría... El dolor la hizo desmayar y aproveche rápidamente para aplicar el médicamente para calmar el dolor, luego procuramos tomar los rayos X de su pierna. Unos minutos después ya estábamos de regreso en urgencias. - Mi amor..... - le dije acariciando le el rostro. - Alex... Mi Amor.... - le dije intentándola despertar. - Mi amor.... - ella comenzó a abrir sus ojos lentamente. - Alexandra tendremos que inmovilizar esa pierna...- el enfermero que me acompañaba comenzó a buscar los implementos para ello

-          Aun duele -dije un poco ida- Pero no, debo ir y buscar esa desgraciada! Os intento matar! ... -en ese momento intente levantarme de la camilla y el resultado fue realmente muy doloroso MUY, MUY DOLOROSO! Sentía centenares de clavos en mi piel atravesar mi hueso y la sensación era similar a una docena de patadas en las guevas, si quizás yo no tenia guevas pero me imaginaba muy bien el dolor. Cerré mis ojos fuertemente, cayendo al piso, Estefanía replico regañándome mientras yo me encontraba en un trance entre el fuerte dolor y las ganas insaciables por volarle la cara a Lawan de un golpe. Volví a quejarme mientras inmovilizaban mi pierna-

-          Cada vez más preocupada por Alex le pedí a uno de los colegas del hospital que se encargara de aplicar el yeso mientras yo me dedicaba a estar a su lado. - Ya está bien amor.... - me acerque a su frente y le di un beso corto. - pronto sentirás alivio.... -

-          Tendré que usar muletas -Ella asintió- Entonces nos iremos a correr luego que salga de aquí -Ella me mostro una mirada desafiante- Cuanto reposo deberé tener -Esperaba no abusar del tiempo para tenerme “Castigada” a su lado Aunque lo admitía ese sería mi mejor castigo.

-          Ni lo pienses Alexandra... - le dije viéndola con seriedad. - No vas a moverte en estos dos meses para nada., es más, yo voy a estar contigo para asegurarme de que no te lances desde ninguna cascada. - ambas soltamos una carcajada. Que linda la expresión de su rostro... ahí mismo, me acerque y tome su cara para dejarle un beso en los labios. Ella no lo esperaba. - Eso es porque te amo....

-          QUE? -mi rostro sí que fue un poema- DOS MESE ESTEFANIA!? -Y Alejandra? Se suponía que debía volver! Y MI TRATAMIENTO? -pero yo debo viajar el viernes y hoy ya es martes... Debo volver a España -Tras su beso inesperado sentí cierto cosquilleo en mi estomago- No ni con eso lograreis convencerme! No me lanzare de una cascada pero si tomare un vuelo a Europa.

-          Sin excusas Medina... - replique tomando su mano. - Si no te cuidas esa pierna puede dolerte de por vida... - bese su mano - y no quiero que eso te pase. - Déjate ayudar, si? - le puse carita de pucheros mientras vigilaba el avance en su pierna. - Y si no sirve mi beso, que tal este? - Me acerque y le tome la cara con más seguridad y volví a besarla, esta vez con más cuidado, mas amor. - Ahora estás de acuerdo?-

-          No es justo que uséis esas técnicas conmigo, sabéis perfectamente bien que no cumpliré esos dos meses... No! -Su beso fue el mejor que literalmente me habían dado en toda mi vida- Esta bien, pero no os prometo quedarme por tanto tranquila -La vi con picardía, el enfermero que cubría mi pierna se notaba un poco abochornado- Juan ella me ama, tranquilo... No os haremos nada, por mi parte no sos mi tipo y por su parte ella es miiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaa -grite con dolor- Joder, que duele tío! -En ese momento se escucho que alguien tocaba la puerta, levantando mi rostro divise su silueta- Al carajo, esto ya es mucho descaro! Estefanía mándala a sembrar estiércol.

-          ESTABA FELIZ DE MI FECHORÍA, MI PEQUEÑA FECHORÍA. TENÍA QUE VERLO Y DARME CUENTA DE COMO ESTABAN LAS COSAS. DE SEGURO ESA MARGINAL SE HABÍA LASTIMADO Y YO POR FIN TENDRÍA ALGÚN TIEMPO CON ESTEFANIA. CUAL FUE MI SORPRESA AL VOLVER A LA CLÍNICA Y DARME CUENTA DE QUE ALEXANDRA MEDINA SOLO HABÍA TENIDO UNA PIERNA ROTA. - ESE TIPO DE COSAS SUCEDE POR LA MALA CONDUCTA EN LAS CALLES. - DIJE ENTRANDO AL RECINTO. SENTI LA MISMA IRA DE SIEMPRE AL VER COMO ESTEFANIA BESABA A ESA CUALQUIERA.

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Se reserva el derecho de autor.

Lamento los contratiempos al publicar, he tenido mucho problema con la pagina, como les comente, me devuelve mucho los escritos o sino no me los toma.! Pido de antemano disculpas por las molestias ocacionadas, que esten todas muy bien, gracias por leer y estar atentas! Un enorme abrazo desde mi lugar, su lugar!


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