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Fecha: 26-Nov-16 « Anterior | Siguiente » en Fantasías Eróticas

Inicios...(2)

carlota
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Explico como le hago saber que me gustaría que me atara esporadicamente. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

En el anterior escrito no me describí, pues intenté adjuntar una foto mía con la cara pixelada, pero no sabía que no era posible, mido 1,74 mts, peso 61 kg, tengo el cabello castaño hasta media espalda y los ojos de color marrón.

Han pasado 7 meses desde el verano pasado, está a punto de llegar Semana Santa, lo cual significa que volveré a ir al chalet de mis padres en la Costa Brava, cerca de Gerona. Pero esta vez será diferente, llevo desde Septiembre teniendo fantasías con Juan José, imaginándome que me tiene atada en su casa, amordazada, que habla con mis padres mientras me mira como trato de soltarme de esas cuerdas… imagino esas cosas y acabo masturbándome como una loca en mi habitación. En pocos días volveré a verle, y él, ajeno a todo esto que pasa por mi mente.

Por fin es 28 de marzo por la tarde, esperamos que mi padre llegue de trabajar y viajamos de vuelta al pueblo de mi madre, subimos todos en el Audi A4 blanco de mis padres, ellos delante y mi hermana pequeña y yo detrás. Durante el trayecto, que dura 3 horas aproximadamente, me debato entre si decirle a Juan José mi secreto para saber si puedo contar con él para realizarlo o, mejor no decir nada y seguir como hasta ahora, imaginarme historias…

Llegamos al atardecer y fuimos a cenar a un restaurante cercano, como siempre… al regresar al chalet les dije a mis padres si podía ir a dar una vuelta, que me apetecía tomar el aire, no se negó, pero me dijo que volviera pronto. Le prometí que sí y me dirigí a paso tranquilo por todas las casa de mis conocidos, pero todas, como era de prever, estaban vacías, menos la de Juan José. Me quedé  parada a escasos 50 metros de la puerta, la calle estaba desierta, me imaginé llegar a ese lugar en invierno, seguramente estaría igual que ahora, con todas las casas colindantes vacías y cerradas, sin preocuparme de que alguien me viera entrar en esa casa una tarde y salir a la mañana siguiente y lo dijera a mis padres. La casa de Juan José estaba con las luces encendidas, repasé las fotos de mi I-phone, volví a ver la casa por dentro y empecé a notar excitación y calor en mi parte intima. Era una locura, no podía ir a ese hombre de 64 años y decirle que necesito desahogarme estando atada y que no dijera nada, que fuera mi cómplice, era una locura.

Al llegar a casa me di una ducha y me masturbé intensamente, estaba en una encrucijada, ¿lo hago o no?

A la mañana siguiente fuimos a visitar a Juan José, así que me llevé un foular para una cosa que tenía en mente. Una vez allí, y mientras mi padre y el hacían fuego para la barbacoa y mi madre aliñando la carne, me fui al baño, me encerré en él y me amordacé con el foular mirándome al espejo, saqué mi móvil y me hice una foto, luego lo puse encima de la repisa y me fui a la pared del fondo donde me bajé los leggins jean y me masturbe mirando al objetivo diciendo: - Juan José ayúdame-.Me limpié y salí de allí más que relajada, dispuesta a ayudar a mi madre en la cocina.

No me separé de Juan José durante el banquete, pues mi padre quiso que mi hermana y yo nos sentáramos cada una a su lado, estuvimos hablando de mis estudios, de si tenía novio… todo muy normal. Luego recogimos y él vino a nuestra casa, donde se alargó hasta la cena.

El sábado me marché con mis padres al pueblo cercano a pasar el día, visitar a la familia y juntarme con mis primas y primos, les dijimos que habíamos llegado el día anterior, mentira, pero mi madre prefería decir esa picara mentira para no agobiar a su madre, pues siempre nos quiere en su casa y es ya mayor, así que mejor decirle eso y poder capotear la situación.

El domingo por la mañana fui a correr por los alrededores y volví a pararme en la puerta de Juan José, me sentida segura de mi misma después de masturbarme en su baño, porque no pedírselo, no era un cantamañanas y seguramente no diría nada a nadie. Llamé a la puerta y al rato oí su voz por el interfono:

JJ- ¿Quién es?

C- Soy Carlota, vengo a pedirle un favor

JJ-Pasa.

La puerta se abrió y caminé por el jardín siguiente el camino de piedras que había en él. Me esperé en la puerta de acceso a la vivienda, temblando como un flan, cuando se abrió la puerta y lo vi le dije:

C-Señor Juan José, ¿puedo venir esta noche si le va bien para…

JJ-¿para qué Carlota?

C-… para mirar por el telescopio, sé que no es buena idea pues la Luna está llena, pero es que me gustan tanto sus charlas sobre astronomía…

JJ-Como bien dices, no es la mejor noche, pero si quieres puedo enseñarte las fotos que hice este invierno, hay alguna espectaculares.

C- Pues perfecto, ¿a qué hora puedo venir?

JJ- Sobre las 22, dile a tus padres que vengan también.

C-Ellos… estarán de cena con los mayores y a mí me divierten más sus charlas…

JJ- Pues a las 22 te puedes venir y que te recojan cuando vuelvan a casa.

C-Muchas gracias y perdona si le molesto.

JJ- para nada Carlota hasta la noche.

Cerró la puerta y me giré, completamente roja de vergüenza, salí por la puerta del jardín y empecé a caminar a paso rápido maldiciéndome de no haberle dicho lo que tenía en mente, era una cobarde, JODER.

Esa noche mis padres iban a cenar con los mayores, mi hermana se quedó en casa de mi abuela junto con mis primas y primos. Yo, como todos eran más mayores o más pequeños, aproveché para decirles que iba a casa de Juan José porque tenía que hacer el trabajo de fin de curso sobre astronomía y que me pasaran a buscar por allí cuando volvieran.

A las 22 estaba en la puerta exterior, vestida con unos leggins azul oscuro, una camiseta blanca, una sudadera granate Adidas y zapatillas blancas marca Vans, también llevaba el foular del día anterior.

JJ- Hola guapa, pasa

C- Hola Juan José!, muchas gracias

Decía mientras miraba al suelo, muerta de vergüenza, esa noche, mientras estuviéramos mirando fotos le diría, si o si, lo que buscaba de él.

JJ- He preparado todas las fotos que he realizado desde septiembre del año pasado, hay algunas que te gustarán.

C-No lo dudo, me encanta la astronomía.

JJ- ¿has cenado?

C- Sí, me he hecho un bocadillo.

JJ- Yo aún no, preparando las fotos me he despistado, ¿te parece si pedimos una pizza?

C- por mi de acuerdo.

JJ- No se si las traerán, en verano si, pero ahora… voy a ver.

Me quité el abrigo y lo puse en el colgador, el estaba  llamando por teléfono, mi morbo iba creciendo por momento, sola con el hombre que deseo que me ate y guarde mi secreto.

JJ- No las traen, iré a buscarla. ¿Vienes o te quedas mirando fotos y luego te lo explico?

C- Prefiero quedarme, si no le importa.

JJ- Para nada. Ahora vengo, estás en tu casa Carlota.

Salió por la puerta y suspiré profundamente, cuando vi que su coche se alejaba, me puse a recorrer el chalet de nuevo, me estiré por el suelo, me apoye en la mesa del comedor, fui al garaje, etc. ¿Cómo podía decirle lo que quería? Miré el ordenador y me vino una idea, puse las páginas de bondage a las que solía recurrir para fantasear, dejé la foto que mas representaba lo que quería y minimicé la página, luego me puse a ver fotos de astronomía hasta que vino con las pizzas.

Llegó a los 30 minutos, cenamos una pizza familiar cuatro quesos y dos coca-colas. Sobres las 23 horas fuimos a ver la Luna al jardín y al cabo de diez minutos entramos a su despacho para ver las fotos, me moría de nervios, que pasaría cuando descubriera la página y viera a esa chica amordazada y atada en el suelo, uffff,  reí para disimular y nos sentamos delante del escritorio.

Pasó una larga hora, no me lo podía creer, ni se había dado cuenta de la pestaña minimizada, JODER, ni con esas, hasta que, sobre las 00:22 dijo:

JJ- ¿Qué es esto?

C- He estado navegando mientras estabas fuera, perdona. (dije mientras me ponía roja y miraba al suelo)

JJ-¿te gusta esto?,

C- Sí, ( con un hilo de voz y la cabeza agachada)

JJ- Nunca me lo hubiera imaginado, ¿desde cuándo?

C- Desde pequeña, siempre me ha gustado sentirme atada como esas modelos.

JJ- ¿tus padres lo saben?

C-No.

C-¿puedo pedirle una cosa?

JJ- Claro

C-¿puede Usted atarme es su casa como a ellas?

JJ- ¿Qué?

C-Me gustaría que Usted me tratara así, venir a su casa para que me inmovilizara durante unas horas al día, ¿puedo contar con Usted?

JJ- ¿y porque yo? Yo no puedo ofrecerte esto que pides, te he visto creer y no estaría cómodo haciéndote estas cosas y viéndote así. Y más conociendo a tus padres, no podría volver a verles como hasta ahora.

C- Es con quién tengo más confianza, además, el año que viene podría venir sola con mi coche.

JJ- Lo siento Carlota.

C- Perdonemé Señor Juan José, lo siento. Solo le pido discreción. Nadie sabe nada de esto.

JJ- La tendrás, solo te pido que si encuentras a alguien que te ofrece esto, tengas mucho cuidado.

C-Mejor que me vaya.

JJ-Si es mejor. Les diré a tus padres que ya te has marchado.

C-Gracias por todo y le pido disculpas de nuevo.

JJ- No te preocupes.

C- Adiós.

JJ- Adiós Carlota.

Volví a casa llorando, les mandé a mis padres un mensaje para decirles que iba para casa, di una vuelta para tranquilizarme, me tumbé en mi cama y lloré desconsoladamente. Al cabo de una hora llegaron mis padres, me hice la dormida.

La mañana siguiente era la última que estábamos en el chalet y solo salí para despedirme de mis primos y primas, comimos en casa de la abuela , hicimos la siesta y sobre las 6 nos montamos en el coche para volver. Esperé todo el día por si Juan José cambiaba de opinión, pero nada, mis padres le llamaron para tomar un vermut al mediodía, pero se disculpó diciendo que tenía el estómago revuelto y que estaba en cama.

Durante el regreso a Lérida estuve callada todo el viaje, con mis auriculares puestos y mirando perdidamente por la ventaja, me sentía una idiota, una estúpida por haberle dicho lo que esperaba de el. No le culpo, todo el mundo tiene sus principios y su moralidad, pero me hubiese gustado que hubiese sido el, por su carácter y  la afinidad que le tenía, el que me hubiese ayudado a realizar esta filia que nació conmigo y que muy probablemente, tardaría mucho tiempo en poder encontrar a alguien con la misma confianza que tenía con él  para atreverme de nuevo a decir mi gran secreto.


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© carlota

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