Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 4.700 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad de Cams ] [ Twitter TodoRelatos ]  1.454.245 Miembros | 19.507 Autores | 99.510 Relatos 
Fecha: 05-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Grandes Series

Mundo Paralelo 5

Darek Defens
Accesos: 1.527
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 19 min. ]
 -   + 
En el último momento el protagonista decide no matarse, termina de luchar y arrastrándose de puro milagro consigue esquivar a los monstruos y esconderse en la nevera. En el refugio empiezan a enterarse de lo que verdaderamente a pasado y mandan una misión de rescate, mientras tanto el, ¿donde esta?. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Mundo Paralelo 5

            Con el golpe, la espada había dado contra las escaleras de mano y mi cuerpo, contra la pared de roca, estaba apuntándome a la cabeza con la pistola, cuando veo que ataca a la escalera y entonces me doy cuenta, no puedo morir por culpa de estos idiotas, no debo.

-          Y un cuerno…

Lo pienso mejor y le apunto a la bestia que está atacando la escalera, le vuelo la cabeza

-          Yipicaelle, hijo de puta.

Y tras eso, empiezo a arrastrarme hacia la nevera, sale uno del boquete de las escaleras y gasto las dos balas que me quedan para acabar con él, sale otro y le doy con la pistola en la cabeza él se enfurece y empieza a golpearlo todo a mi alrededor, de milagro casi me pisa, pero no lo consigue, me aparto a lo justo y entonces cuando la sala poco a poco, se va llenando de ellos sin poder remediarlo. La campana hace un estruendo y empieza a caer, llevándose a muchos de ellos consigo y media sala, mientras que ya he llegado a la cocina, veo que el armario sigue en pie y que todos ellos me ignoran para ir tras la campana, sonrió por mi suerte, cuando llego hasta la nevera, me pongo en pie apoyándome en la nevera ahogando un grito de dolor, consigo hacerlo y me introduzco poco a poco en la nevera, mientras veo que un montón de esas estúpidas criaturas se arrojan al vacio en busca de la campana, la única cosa que aun sigue haciendo un sonido a lo grande, por aquí. Cierro la puerta y respiro tranquilo, aunque me duele todo, voy perdiendo el conocimiento poco a poco, a pesar de todo el ruido que hay por la zona, mis ojos no pueden mantenerse despiertos, por más tiempo y caigo rendido, por todas las emociones fuertes y las cosas que me han pasado recientemente, pero lo más grande de todo esto, es que había vencido, lo había conseguido, lo había logrado y tenía una ridícula sonrisa en la cara, mientras me dormía o quizás me moría aquí dentro de la nevera.

Mientras tanto en el refugio… mientras suenan las campanas

-          Ese cabron, loco lo consiguió (poniendo una cara de felicidad enorme, fueron eliminando a los poco que entraban ya, con cara de esperanza esta vez, toda tensión había sido borrada del rostro tanto de él, como el de sus compañeros)

-          ¿a quién mandaste Pérez? (Fernando miraba a todos los supervivientes, a los que estaban heridos en el suelo e incluso mal herido, este que llevaba un completo control de sus hombres, no notaba la falta de ninguno)

-          A un chico nuevo, que se ofreció, que tenía herido un brazo, no pensé que lo consiguiera, pero como todos los demás, estaban abajo... (Se excuso este)

De arriba bajo González, uno de los mejores recolectores que no había bajado a ayudar porque estaba herido de un brazo, venia con un rifle de francotirador, ya que había estado ayudando desde las alturas y se le veía bastante, pero que muy cabreado.

-          ¡¿Quién ha sido el puto idiota, que ha mandado al nuevo, al campanario?! (Pregunto hablando para todos, pero mirando hacia Fernando)

-          Ha sido Pérez, ¿pero, cual es el problema? (Pregunto Fernando sin entender lo que pasaba)

-          El nuevo estaba herido e iba huyendo por todas partes, lo salve ¡YO! De milagro, no sabe nada de este mundo y no ha recibido entrenamiento, alguno, si lo ha conseguido es porque creo que es un wecker (Se quejo este, diciendo demasiada información)

-          Entonces no importa, ¿lo ha logrado, no? (Fernando, se encogió de hombros, a fin de cuentas, eso era lo importante

-          Sí, pero…¿Quién es el idiota, que le dio un arco a una persona que tiene un brazo herido? (Volvió al ataque este)

-          Presente (Pérez puso una sonrisita de idiota, culpable y levanto la mano, a González le entraron ganas de atizarle, pero no lo haría delante de Fernando)

-          Bueno, buen trabajo González, por salvarle, Pérez la próxima vez, consúltame antes de hacer algo así, ¿contento?

-          …        (un gruñido es toda la respuesta de González, que no se da por satisfecho con eso)

-          Sí, señor          (Pérez hizo un saludo militar en desuso)

-          Ahora, Pérez, lleva los heridos arriba, González, ayúdale, para que hagáis buenas migas, los demás, vamos a retirar este montón de mierda, chicos conmigo.

De los veinte que ayudaron, solo diez estaban preparados, de esos diez, quedaban cinco en pie, cuatro heridos y seis mal heridos, entre todos los heridos había uno especialmente grave, los otros cinco o se los habían llevado o estaban muertos, pero todos recibirían su entierro digno, hasta el nuevo, si no volvía. Los chicos, amontonaron todos los cadáveres lejos del refugio, les pusieron gasolina y comenzaron a quemarlos, luego solo uno en cada torre queda de guardia, ya que los demás tenían que descansar, Fernando antes de dormir, sube hasta el último peso, donde cada escalón es un martirio para él, como anoche cada hombre que perdía, era una navaja clavada en su ser, cada bala disparada, cada flecha, cada hombre perdido, son irremplazables.

Pero tiene que seguir el protocolo, debe subir a hablar con el Sénior, llama a su puerta, una débil voz le da paso.

-          Hemos sobrevivido al ataque (Comunico contento al anciano)

-          Es una gran noticia, Fernando (El viejo aun estaba en la cama, sentado, mirando hacia abajo)

-          ¿Cuántas perdidas? (pregunto preocupado el anciano)

-          Cinco muertos o desaparecidos, cuatro heridos, cinco heridos graves y uno muy grave. (Contesto ensombrecido, el oficial al cargo)

-          ¿y el del campanario ha vuelto? (el anciano ignoraba quien había ido, por eso estaba tan tranquilo)

-          Aun no, señor (Aunque no se le notara o no lo dejara notar ante los demás, estaba preocupado ante la imprudencia de Pérez)

-          ¿a quién mandaste? (El anciano, puso una sonrisa, esperando que dijera que mando al sub-oficial, García, el mejor defensor que tenían y que llegaba al campanario en tiempo record)

De repente una enfermera rubia, entra muy cabreada en el sitio.

-          ¡Mando al crio, el estúpido este, MANDO AL CRIO! (Le acusa clavándole el dedo, en el pecho)

-          ¿Cómo? (pregunto el anciano) [sabía perfectamente que eso era anti protocolario y que Fernando, nunca haría algo así]

-          Pérez, no me consulto y lo mando en mi lugar… (Puso un claro gesto culpable en el rostro)

-          Júrame que tú no tienes nada que ver (Pero Sindy no lo creía, creía que se había quitado el muerto, enviando a uno cualquiera, así al azar)

-          Te lo juro, Sindy (Fernando, se sintió mal ante la acusación de Sindy)

-          …te creo Fernando, pero ha hecho sonar las campanas, sin duda, quizá demasiadas veces, ¿Cuáles sonaron? (El viejo interrumpió su conversación, ya que este era un tema que había que tratar con rapidez, en otro momento no lo hubiera hecho, pero, era lo único que podía hacer, estos dos podían discutir durante horas, si los dejaba)

-          Las de San Francisco (Comento Sindy preocupada)

-          …esas están más lejos que las de San Antonio (Fernando, sintió una punzada de mal agüero, tenía un mal presentimiento)

-          Abra que ir a buscarle, quizá este herido y no pueda valerse por sí mismo (suplico la chica, más que pedirlo)

-          Hoy los hombres están cansados, no sería buena idea, mañana (negó Fernando)

-          ¿mañana? ¡¿mañana quizás esté muerto?! (La chica se giro hecha una furia, contra el)

-          Sindy, no te lo tomes a mal, pero me agotas, relájate, no lo dejaremos allí hasta mañana (pidió el viejo, cansado, mas por la edad que por la chica realmente, aunque si era verdad, que la chica tenía demasiada energía)

-          Lo siento, Sénior (Se disculpo la chica)

-          Fernando, pide voluntarios entre tus hombres, tenemos que ir a por él, ha sido nuestro error y somos nosotros los que tenemos que, solventarlo. (era una orden, aunque no lo pareciera)

-          Señor, todos los que no están heridos, están en la guardia y no podemos prescindir de ninguno (se quejo Fernando, que no veía como podía acatar esa orden, con los escasos medios humanos, que tenia)

-          Entonces iremos González y yo. (Se ofreció la chica)

-          Sé cómo te sientes, pero tenemos treinta heridos de diversas gravedades a ti te necesitamos aun mas en la enfermería, eres la única que cuida y sube la moral de esos muchachos, con tus cuidados y con tus encantos. (Aunque el viejo no lo hacía para piropearla, solo decía la verdad, ella se lo tomo así y se ruborizo por completo)

-          Pero señor… (Protesto ella, sabiendo que no había nadie que fuera a ir a por él.)

-          Iré yo (se ofreció Fernando)

-          ¿¡tú?! (Sindy grito incrédula)

-          Fue mi error, permitir que un chico sin entrenamiento, ni conocimiento de nada saliera a esa peligrosa misión, iré yo, con González y Pérez, que seguro que está deseando ver a su amigo y que tiene que solventar su error. (Pero Fernando realmente se sentía así, por eso irían ellos tres, a por el nuevo, González, el amigo del chico porque sabía que no podría detenerlo, pues lo conocía perfectamente, Pérez, que aunque no querría ir, tenía que solucionar su error y el, por dejar que Pérez hiciera algo de ese calibre sin consultarle)

-          Entonces suerte, equípense bien, Sindy, tu ocúpate de los heridos (el viejo ordeno a ambos, para que no hubiera mal entendidos)

-          Suerte Fernando, sí señor, no les faltara de nada (Sindy se fue contenta, sabiendo que si iban estos tres, lo traerían sin problemas)

-          Gracias… (la punzada no se le quitaba, seguía teniendo ese mal presentimiento)

Pero antes de continuar con Fernando, veamos como se ha enterado Sindy de esto…

González se apresuraba en llevar a los heridos a la enfermería con Pérez, estaba deseando acabar para tener unas palabras con este, de hombre a hombre, aunque estaba en desigualdad él un hombre herido, curtido acostumbrado a estar allí afuera con esas cosas, mientras que Pérez era un crio, que se encargaba de defender una torrecita, cuando atacaban los monstruos, era muy desigual para él, González sentía la ventaja y el otro tenía un nerviosismo que denotaba que lo sabia e intentaba tardar más, ya que no quería que llegara ese momento, la poca gente que salía de sus habitaciones para hacer sus quehaceres mañaneros de un nuevo día que Vivian, gracias a ellos les daban ánimos y los vitoreaban, pero cuando veían sus gestos, se alejaban, viendo que el ambiente entre ellos estaba caldeado. Pronto hubieron acabado de llevar a los heridos y de dejar a algunos en el suelo, en colchones, ya que no tenían rejas suficientes, Pérez al ver que había acabado y mientras que González hablaba con Sindy, intento escabullirse, pero este le agarro del hombro.

-          No tan deprisa, tu y yo, tenemos que hablar… (Dijo González interrumpiendo el informe a la enfermera, con el gesto ensombrecido y una sonrisa macabra)

-          ¿d-de de qu- que? (Tenia autentico pavos al recolector)

-          No preguntes lo sabes muy bien (el agarre del hombro, apretó su hombro, provocando un quejido del defensor)

-          ¿Qué está pasando aquí? (los separo molesta, Sindy)

-          Estos idiotas de defensa, han mandado al chico nuevo al campanario (Sabiendo que a Sindy también le agradaba el chico, lo comento sin tapujos, aunque no era típico de él, meter a nadie en su pelea y menos aun a una chica, aunque Sindy no lo era)

-          ¡¿Qué, que?! (Pregunto, está furiosa)

-          Sindy, yo puedo explicarlo  (El gesto del chico, se trunco totalmente, mirando hacia abajo, le tenía más miedo todavía a Sindy enfadada, que a el otro)

-          ¿Dónde está Fernando? (Interrogo la chica a el joven recluta)

-          No ha sido el, he sido yo (Apechugo a pesar del miedo que les tenia a ambos)

-          No me lo creo, ¿Dónde está? (Lo agarro por el cuello con ambas manos)

-          Supongo, que dando el informe, pero ha sido el. (González estaba atónito, nunca había visto a la chica tan enojada, pero quería defender a Fernando al fin y al cabo, no había sido él, esta vez)

-          Eso lo comprobare, ahora mismo, sujétame esto. (Se quito el gorro de enfermera y salió de la sala, como si fuera un huracán)

-          Mira por donde se me han quitado las ganas de pegarte (González se dio la vuelta, dejando al chico solo, con el gorro de enfermera en la mano)

-          ¿y eso? (Pregunto asustado, pensando que le haría algo peor)

-          Cuando vuelva, se que ella lo hará por mi (Pero este solo sonrió y le comunico lo que le iba  a pasar)

-          Oh mierda… (Todos le tenían respeto a Sindy, pero Pérez aun mas, por una razón)

Fernando, estaba poniéndose lo mejor que quedaba en la enfermería, cuando hizo llamar a González y a Pérez a la armería, ambos entraron al rato poniéndose firmes uno a cada lado del oficial. Vio que Pérez, tenía un ojo morado, no pudo evitar reírse por lo bajo.

-          González, usted se ha pasado (Dijo entre risas)

-          No he sido yo, señor (Pero González lo dijo entre risas)

-          ¿entonces? (Pregunto Fernando, arqueando la ceja, mirando al chico, que agachaba la cabeza todo lo que podía)

Pérez agacho la cabeza por toda respuesta

-          Ha sido Sindy (Dijo González, estallando en risas)

-          ¿en serio? (Pregunto este apunto de reírse también, pero conteniéndose para parecer serio)

-          Sí, señor… (Dijo el chico, sintiéndose un poco humillado por ser golpeado por ella y más aun por las risas de sus compañeros)

Y ambos se rieron del pobre chico, una vez acabaron las risas.

-          Bueno, coged lo que queráis de lo que queda.

-          Señor, si señor

-          Voy, señor

Fernando, llevaba dos correas con cuchillos para lanzar y un fusil, además de un buen cuchillo de combate y un traje acolchado. González, miro su escopeta de siempre y sus dos afilados cuchillos, con lastima, no se sentía capaz de usarlos en condiciones con un solo brazo, agarro un machete, aunque era más lento lo podría usar con una sola mano y se lleno de pistolas, dos detrás cruzadas, dos a los lados, dos delante cruzadas, dos en los zapatos y dos en el pecho, de protección, llevaba su traje de cazador de siempre y por si acaso, solo por si acaso, una recortada de dos cañones. Pérez, miro a sus compañeros, indeciso, aun no tenía un estilo propio de pelea, así que cogió, un fusil, una pistola y un hacha de mano, además de un traje acolchado.

-          ¿Por qué no sueltas la pistola y coges, una ballesta y diez virotes? (En realidad era una broma cruel de González, pero a Pérez y a Fernando les pareció buena idea)

-          Buena idea, González (Dijo Fernando, dejando a este, estupefacto)

-          Gracias (Aunque este si había pillado su segundo sentido, se lo agradeció a su compañero, igualmente)

Tras intercambiar la pistola, por la ballesta, tanto Pérez como González se pusieron de pie esperando instrucciones de Fernando.

-          González, fuera guías tu, ¿Cuál es el mejor camino, para llegar a San Francisco?

-          El sótano, seguidme, evitar el ruido, pisadas silenciosas, nervios controlados y respiración, tranquila, ¿entendido?

Ambos le asintieron, Pérez era la primera vez que salía, González, era el que salía todos o casi todos los días, desde hacía años, siendo uno de los mejores recolectores y Fernando, salía en algunas emergencias como estas, por eso dejaba que fuera les guiara el otro, un buen líder debía saber desviar su mando, cuando hace falta, eso lo aprendió hace años.

Una vez que estaban en el sótano, Fernando agarro dos cuchillos para lanzar de los ocho que llevaba. González saco una pistola de las diez que llevaba y Pérez, saco la ballesta, pasaron por lo que ya sabían que había allí en silencio. Abrieron la puerta de atrás, que ya sabían que hacia ruido, pero que sino había ninguno por la zona, no lo escucharía, la cerraron entre ellos y emprendieron la marcha hacia la puerta más cercana a San Francisco, la de la derecha, González al frente, Pérez detrás a la derecha y Fernando detrás a la izquierda. Era tétrico ver un muelle sin mar, aunque eso era al fin y al cabo lo que ellos habían visto al nacer, ellos solo habían visto el mar en fotos o postales o bueno, en el horizonte, había algo parecido, pero como no se habían movido de aquí, no lo habían visto en persona y ya les costaba hasta creer que eso hubiera sido así. Después de un ataque, todo suele estar desierto de ellos, ya que han sido reconducidos a una zona de la ciudad. Y ellos iban a ser los tres locos que se iban a meter en la zona súper poblada de ellos y tenían que intentar rescatar al chico, pero intentando, salir vivos los cuatro a la vez.

Salieron del muelle con facilidad, ya que no quedaba ninguno, tuvieron que matar a dos caminantes que recién se levantaban, gente de ellos mismos, que fueron raptados por los escuchadores y fueron mordidos, además de golpeados hasta la muerte. Tanto Fernando como Pérez, se encargaron de ellos. Fernando lanzo un cuchillo, derribando al primero y Pérez, apunto con su ballesta y disparo, ambos recogieron su munición y siguieron caminando, detrás de González. Pasamos por la avenida, quitando a los coches en diversas condiciones, estaba prácticamente desierta, era un paraje bastante desolador, pero a su vez relajante, al no ver a ninguna de aquellas criaturas. Avanzamos en completo silencio, mientras que pasábamos por una parada de autobuses, rodeada de coches y cuatro autobuses, a la derecha estaba la plaza España, que ahora era, una selva con un monumento en medio.

Ellos usaban los bosques como nidos, así que no era buena idea meterse en ellos, así que, fuimos pegados a diputación o mejor dicho, lo que quedaba de ella. Nos pareció ver un cadáver de uno de ellos, seguramente el chico había pasado por aquí. Seguimos caminando sin detenernos, aunque un poco más preocupados, porque en los tejados y las sombras de los edificios se veía movimiento, fuimos caminando por la calle que estaba al frente, una pequeña calle estrecha con solo un cruce en medio que daba directamente a esa calle. Nos sorprendió que no hubiera ninguno por la calle, González miro hacia los dos lados del cruce y su gesto se tenso, al ver, lo que había en ellas, entendió perfectamente, porque no había ningún escuchador por aquí, nos hizo verlo uno a uno y todos lo entendimos, el estaba mirando para los tejados, por eso no nos vio. Era un observador, estos no escuchaban nada, eran lentos y territoriales, mataban a cualquier cosa que vea moverse en su territorio, desde sus ojos disparan potentes rayos que queman o desintegran cualquier cosa, y es totalmente invulnerable a todo, excepto cuando disparan rayos, que su pupila se agranda o cuando les aciertas en las pequeñas pupilas, este tipo de monstruos son fáciles de rodear o evitar, pero en una misión de rescate en la que hasta el último segundo cuenta, no podemos hacerlo.

Si el observador, estuviera mirando hacia otra parte seria menos peligroso, pero en la posición que esta con simplemente mirar de reojo, nos vería. Nos quedamos allí pensando, pero tenemos suerte un caminante, vestido de militar se acerca al ojo y lo distrae, el ojo se prepara para atacarle y está en dirección contraria a nosotros, pasamos corriendo y podemos respirar tranquilos, mientras oímos como desintegra al caminante. Todos respiramos aliviados y empezamos a llegar a la plaza San Francisco, la puerta lateral de la iglesia está bien, como siempre y al girar nos llevamos una enorme sorpresa, la iglesia estaba bien, pero medio campanario se había derrumbado y la campana estaba agujereada, además de abollada por todas partes, había muchos cadáveres tanto debajo de los escombros, como encima y algunos aplastados por la campana, nos acercamos a la zona, vigilando a nuestro alrededor y todos, tenían agujeros de bala, algunos solo en la cabeza, otros en varias partes de su cuerpo, pero uno estaba aplastado y cortado, entre los escombros, vimos un fusil con un silenciador, el fusil estaba destrozado, pero el silenciador parecía en buenas condiciones, González, se acerco y lo desenrosco, para dárselo a Fernando, que se lo puso a su fusil. Mientras tanto Pérez, se puso blanco al ver la espada rota, bajo la campana. Fernando miro hacia arriba, buscando una o cualquier señal de vida…

Mientras tanto en otro lugar en dios sabe dónde.

            Desperté dolorido, desorientado y sin saber donde estoy, primero abro los ojos, a lo cual, mis ojos empiezan a acostumbrarse a la penumbra y veo un espejo arriba, que está justo encima mío, pero no me reflejo en el, ¿estoy muerto? Muevo mis brazos para tocarme, me duele todo, así que no creo que este realmente muerto. Empiezo a incorporarme para ver a mi alrededor, estoy en la sala de los espejos de nuevo, no sé qué cojones hago aquí, miro a mi alrededor y hay muchos cristales rotos, solo hay un circulo a mi alrededor que este libre, la mayoría de los espejos están tirados en el suelo y hacen un triangulo a nuestro alrededor, un triangulo perfecto, ahora que me fijo… Sonia, pequeña esta tirada en el suelo a mi lado, a mi otro lado Jaime, a su lado Francisco, ni Pedro, ni Adán están…está de nuevo la cortina tapando la puerta, ¿eh vuelto al mundo real? ¿Es este mundo real? ¿Todo fue un sueño? ¿Mori en el otro mundo y por eso estoy, aquí? ¿Qué pasó con Sindy, el militar, la japonesa y el otro militar, con el refugio, los pude salvar o simplemente no existieron nunca? ¿Fue todo una extraña visión y que les pasa a los demás, por qué no despiertan?

Volvemos a ser pequeños…no entiendo nada, los llamo y no contestan, todos están muertos o inconscientes y yo soy un niño otra vez, estoy solo, solo como siempre últimamente, pero me siento indefenso y no sé si abra monstruos de esos por aquí, no puedo evitar, ponerme a llorar, necesito hacerlo, llevo mucho tiempo haciéndome el fuerte y necesito desahogarme.

-          Sonia, Jaime, Francisco, despierten, chicos.

Pero todo era puro silencio…solamente puro silencio.


Comunidad de Autores y Lectores de TodoRelatos
Chatea online con webcams!

comunidad.todorelatos.com

© Darek Defens

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (0)
\"Ver  Perfil y más Relatos de Darek Defens
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.
LWNET 1999-2017 | TodoRelatos.com v3.80
Info Legal / Privacidad / Cookies · Ayuda · Stats · Enlaces · Contacto · Webmasters (Sponsors Favoritos)