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Fecha: 10-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros

Cristina y los visitadores .Capitulo 4.

pippilotta
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De nuevo una chaqueta para coser, y la aguja para ese menester, hacen girar todo de forma inesperada ... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Cristina se quedó un poco preocupada por haber hecho que su salvador y anfitrión se enojase ,y comenzó a rebobinar los hechos que le habían llevado a la situación actual .

La verdad es que no recordaba haber hecho nada que le hubiera podido ofender, y el resultado del abrazo había sido algo inesperado , pero juraría que Don Rafael le había mostrado una esplendida erección , a raíz de la envergadura del bulto que se le ofrecía entre los separados faldones de aquella chaqueta que ahora tenía entre sus brazos , llegándole a su pituitaria un tenue pero definido olor que provenía de ella, y que la hacía sentirse muy reconfortada y protegida …intentó describírselo, buscar el origen, detectando la huella de un perfume masculino, el olor de la tela de la prenda , pero había  algo más que no terminaba de identificar y que le llegaba directamente  a su cerebro emocional haciéndola sentir especialmente bien .

Así que no dudó un momento en tomar la chaqueta y echársela por los hombros , notando la suavidad del forro resbalar por su cuerpo , y a la vez, zambullirse en una deliciosa percepción de ser arropada por aquella prenda que utilizaba aquel hombre , aquel hombre que había experimentado una erección por ella .

Aquella idea , que su mente racional rechazaba , era asimilada con alborozo por su parte emocional, sintiéndose poderosa , de ser capaz de haber estimulado a Don Rafael, el padre de su amigo Rafa …la culpabilidad la invadió , mientras de nuevo notaba aquella sensación de frescor que inundaba otra vez su vagina , y esta vez era ella la que se estaba excitando al saber que estaba junto a aquel hombre, aquel representante del sexo opuesto que compartía habitación con ella y que podría ser su padre …

Notó en el forro interior de la chaqueta la presencia de un objeto alargado, y descubrió su cartera ; cerciorándose de que Don Rafael seguía en el baño , la tomó y la abrió , para ver el carnet de identidad , y conocer su edad : aquel maldito delegado tenia la friolera de 45 años , vamos , que le sacaba más de 20 años , exactamente le doblaba la edad.

Así  que Don Rafael había sido padre de su amigo Rafa con su edad …se lo imaginó , más joven, follando con su mujer y madre de su amigo, y de pronto se sintió terriblemente celosa de aquella mujer que había disfrutado a aquel macho todos aquellos años …se fijó en la foto que aportaba al DNI , no muy buena , en la que no perdía aquel fondo de pequeña burla, de querer hacerse el simpático , con una media sonrisa ; obviamente era de varios años atrás ( vio por la fecha que estaba a punto de caducar, o sea, que lo menos tenia 10 años ) , y se le apreciaba con algo más de pelo …joder, le estaba pareciendo hasta guapo , y se imaginó la de pretendientas que debía haber tenido en su juventud .

Don Rafael , al que  ni se le pasaba por la cabeza que su invitada estuviera fisgando en su cartera , pensaba sin embargo en ella, aunque de otra manera completamente distinta : y era que no se podía quitar de la cabeza el tacto de aquellas tetas sobre su pecho , de modo que su polla, a la cual había conseguido relajar , de nuevo se acoplaba a aquellos pensamientos libidinosos y casi incestuosos , ya que intentaba pensar en Cristina como en su hija, pero eso todavía le hacía sentirse más culpable, le añadía más morbo y el empalme de nuevo adquirió proporciones de obelisco egipcio , y allí estaba , otra vez con aquella especie de tienda de campaña que formaba su pantalón de Tergal , esta vez a la derecha, y como no era la zona en la que cargaba, le estaba resultando especialmente incómoda y hasta dolorosa ; se miró en el espejo del baño , y de momento el pantalón estaba seco, ya que sus queridos calzoncillos seguro que estaban siendo capaces de absorber el liquido preseminal que destilaba su erecto miembro …una buena paja le descargaría de la tensión y haría que su polla finalmente se relajase, pero no se atrevía a hacérsela , porque la idea la rechazaba de plano, ya que le suponía casi serle infiel a su mujer …no es que en alguna ocasión no lo hubiese sido , incluso recordó alguna vez que habían terminado en un puticlub por persistencia de algún invitado médico con el que tenían que congraciarse, y que fuese adicto a ese tipo de establecimientos , y la verdad es que había sido agradable y reconfortante, incluso luego había empleado alguna técnica que la empleada del amor le había enseñado y la había puesto en práctica con su mujer ,enriqueciendo  su relación y su vida sexual .

Se consideraba un amante  normalito , y dedicó un pequeño recuerdo a las novias que tuvo antes de su mujer….nunca recordó haberlas dejado insatisfechas , y desde que se casó , aparte de el par de veces que había estado en aquel club, en escasas ocasiones había tenido alguna oportunidad de ponerle los cuernos a sus mujer ; desde luego, nunca con nadie tan joven como Cristina , que tenía que reconocer, siendo objetivo, que estaba bien buenorra … pero bueno, se dijo casi negando con la cabeza ,y  desde luego fue lo que le terminó quitando las ganas de nada , fue pensar en que como se le iba a pasar por la cabeza tener nada con ella . si él podía ser su padre, ella le vería como eso , un viejo verde que se quedaba mirando sus tetas …de nuevo pensaba en que una pajita no le iba a hacer daño a nadie, y recordaba aquellas tetas , aplastadas contra su pecho, y otra vez la polla anunciaba su presencia bajo el pantalón .

Ello era lo que le había hecho perder los nervios y mostrarse enfadado delante de ella, pero se le había juntado la excitación del momento, el compromiso y el lío en el que se había metido , para finalizar sintiéndose ridículo al mostrarse  delante de ella , sin saber qué hacer, con aquella chaqueta descosida …qué habría pensado ella, viendo a aquel vejestorio vestido de aquella manera y de esa guisa, recordó lo bloqueado que se había sentido , y ahora pensaba que lo mejor hubiera sido quitarse de en medio ( como había hecho ahora ) , y no quedarse allí como un pasmarote ,mostrando  aquella vergonzosa erección , con el pantalón manchado de presemen  , sin atreverse a moverse….

Siendo ingenioso, lo que decidió fue tratar de tenerla a raya , y metiéndose la mano bajo el pantalón y sus fieles calzoncillos, se colocó el caprichoso miembro , medio erecto ( y que ante el tacto de su mano pegó un buen respingo , como esperando aquella paja que no llegaba ) ,lo que facilitó que la colocase hacia arriba , pensando que así no formaría aquella tirantez ; pero se sorprendió al notar que sobrepasaba el límite superior del slip , de modo que la goma de la prenda aprisionaba su viril miembro justo bajo el glande , provocándole bastante molestia ; decidió entonces ver con sus propios ojos lo que estaba sucediendo, y se desabrochó de nuevo cinturón y botón del pantalón, bajando a continuación la cremallera ; se asomó , y pudo advertir como su empalmadísima polla rebasaba con creces la tela de los calzoncillos , llegando prácticamente a su ombligo ; la zona que quedaba a la vista , presionada por la goma del slip , se manifestaba ligeramente congestionada, y el liquido preseminal estaba empezando a resbalarse por la piel de su retraído prepucio .

Se quedó un poco sorprendido por un lado , ya que no tenía  idea de la magnitud que su miembro podía alcanzar ,al tener aquella referencia , y por otro lado, de enojo, porque no sabía cómo solucionar el problema , y estaba llegando la hora en que tendría que bajar a abrir el stand del laboratorio , y como el jefe le pillase llegando tarde , la tendría liada…

-          Vaya , vaya , compañera de fatigas …- musitó Don Rafael, mientras miraba su virilidad en erección – te crees muy lista, pero no, creo que podré contigo ….

Y , bajándose ligeramente sus calzoncillos, la polla de Don Rafael cayó , mientras se movía graciosamente como con un resorte , al quedar fuera de la sujeción de la goma del slip ,y se  colocó hacia el lado izquierdo ( ya que la polla , como si tuviese vida propia , se desvió rápidamente hacia ese lado , por donde de natural siempre había tirado )  ;  procurando mantenerla a buen recaudo , su dueño la alojó de nuevo bajo el estirado algodón, pero bien pegada a su bajo vientre .

Se miró en el espejo ,y observó, satisfecho, el resultado  : se observaba un buen bulto alargado , que recorría todo el perfil del borde superior del calzoncillo , pero por debajo, bien resguardada bajo la tela ,prácticamente dibujando su forma ; se le asemejaba un buen puro , o una salchicha , que comenzaba sobre la doble redondez de sus huevos ( los cuales quedaban bien protegidos , sostenidos por la doble tela de la bragueta ) , y terminaba con aquel ensanchamiento que correspondía al glande , como una seta , en cuyo centro un pequeño punto húmedo y oscuro comenzaba a delatar la secreción de aquel maldito liquido otra vez .

Se subió los pantalones y los colocó por encima, y se sonrió en el espejo al comprobar que , si se los subía un poco por encima de la cintura, quedaba todo aquel bochornoso espectáculo a cubierto de las miradas ajenas …especialmente de lascivas jovencitas amigas de su hijo .

Se remetió la camisa, que ayudó a afianzar el remate del conjunto, y se decidió , muy satisfecho, a salir del baño, tras comprobar con un último vistazo que todo estaba bajo control : el bulto que se adivinaba bajo el cinturón se confundía con el propio de su barriga , y cualquiera lo podría tomar por un acúmulo de grasa más , propio de su edad ; además, con la chaqueta , terminaría de tapar del todo aquella evidencia a que le estaba exponiendo su juguetona virilidad .

Y al salir , y ver a Cristina con su chaqueta echada por los hombros, se quedó de una pieza .Y de nuevo comenzó a sentirse nervioso, excitado y a la vez  enfadado por sus propias reacciones .Y es que le resultó demasiado libidinoso aquel uso que estaba haciendo Cristinita de su prenda , lo que le provocó de nuevo que la erección de su albergada polla alcanzase de nuevo proporciones megalíticas , notando la presión bajo sus calzoncillos , percibiendo el tacto del reborde inferior del cinturón ; se permitió echarse una fugaz mirada a su caprichoso miembro , y , tras comprobar que desde su punto de vista todo estaba en orden, se dedicó a intentar transmitir a su invitada toda la tranquilidad que podía permitirse.

-          Bueno, bueno, me tengo que bajar a abrir el stand del laboratorio, Cristinita , y necesito mi chaqueta….ah, ya veo que casi la tienes terminada…- observó al ver como tenia cogido el faldón y estaba en ese momento tirando del hilo y la aguja .

Cristina , que ya había comenzado la labor mientras Don Rafael se colocaba su polla a buen recaudo ,se puso un poco nerviosa al ver cómo  su anfitrión la descubría con su chaqueta sobre sus hombros, y a su vez intentó transmitir la misma falsa tranquilidad al visitador que este quería  demostrar , para que no percibiese el intenso placer que le causaba sentirse albergada por aquella cálida y suave prenda .Además, no se le había pasado por alto la mirada que el delegado había echado a su pantalón , pudiendo ella comprobar que la mancha de orina ya estaba prácticamente seca, y que el bulto había desparecido , aunque la barriga tenia una forma un poco extraña ….

-          Si, Don Rafael, ya casi termino …..- y le sonrió, mientras daba una nueva puntada – es que si una la cose mientras se tiene puesta ,se ve mejor el efecto de cómo queda y se hace mejor …- la anunció , adivinando sus pensamientos .

En ese instante, le asaltó un recuerdo, como un relámpago, de una clase de Psiquiatría, en la que , hablando de Freud y el psicoanálisis , ponían el ejemplo de una paciente que le contaba a Freud como en sus sueños utilizaba  un sombrero que la hacía sentirse protegida  , y Freud interpretaba que ese sombrero y esa protección estaba asociada a  los genitales de su marido …y no pudo evitar establecer la analogía entre el sombrero y la chaqueta que estaba cosiendo, y que según Freud, representaba los esplendidos genitales de Don Rafael, bajo los cuales ella se sentía tan protegida .

Quedose tan perpleja ante aquel recuerdo, que decidió, muerta de vergüenza , quitarse la chaqueta , ya que le parecía que Don Rafael conocía la misma analogía , y se la alargó a su dueño.

-          Tenga , Don Rafael, que si se la pone usted se podrá hacer mucho mejor y lo remato ….- y bajó la mirada , para que no notase su tremendo temor a que le hubiese descubierto , mientras se ponía roja como un tomate .

-          Ah, va…vale …- llegó a decir Don Rafael, más atribulado que ella y tremendamente confundido , ya que no entendía qué le pasaba a aquella maldita compañera de su hijo

Igual se había apercibido de la colocación de su polla y de cómo estaba otra vez como un mástil ; volvió a mirarse el bulto que crecía bajo la línea del cinturón y de nuevo se tranquilizó , viendo que se podía confundir con su barriga ,aparte de ver que la tela seguía seca .

Don Rafael cogió su chaqueta , sin tener ni idea de la psicodinámica  correspondencia  con su polla y sus huevos , y se la puso ; habiendo olvidado la presencia de la aguja y el hilo , al sacar los brazos , los estiró y la mano izquierda se enganchó con el hilo , y  acabó pinchándose con la aguja .

-          Auh ….- dijo , mientras le mostraba la aguja clavada en su dedo , sin saber qué hacer- me cago en….

-          Ay , Don Rafael, cuánto lo siento ….- dijo ella, tomándole la mano, y retirando la aguja del dedo .

Se había pinchado en el dedo índice de la mano izquierda, y una pequeña gota de sangre afloró sobre su blanca piel ; ella no dudó en tomar aquella manaza y darle un lametón a la zona que sangraba ,llevándose el dedo herido a su boca, chupándolo con fruición.

Don Rafael se quedó casi sin respirar , y esta vez el bloqueo fue total ; al sentir como la lengua de ella se deslizaba sobre su dedo , y los labios se cerraban alrededor de él, el sentimiento de placer fue inmenso , recorriéndole como una oleada todo el cuerpo , provocando , como no podía ser menos, que su polla  alcanzase el máximo dentro de su prisión textil .Además , independientemente de lo delicioso que estaba resultando aquel lametón a su dedo ,rápidamente su mente lo transportó a la analogía de que lo que le estuviese chupando fuese su polla  , y en ese instante perdió completamente el control sobre la imagen que le podría dar a ella, ya que lo que mandaban eran las emociones puras y duras.

Comenzó a respirar aceleradamente , sintiendo como sus vías respiratorias se dilataban y el aire entraba , para procurarle más oxígeno ante las necesidades de aquel momento ; y resolvió utilizar su dedo a modo de ariete ante una fortaleza, y , aprovechando la humedad que la saliva de Cristina había prodigado a su dedo índice , lo deslizó dentro de la boca de ella , introduciéndolo poco a poco , despacio pero inflexiblemente .

 Cristina  , lejos de molestarse ó de mostrar resistencia , no soltaba presa, ya que le estaba resultando bastante divertido aquello de chuparle el dedo a Don Rafael, interpretando que la continuidad que el delegado estaba dando a su decisión  ( en lugar de un temido rechazo , como había pensado en un primer momento ),legitimaba su actuación , y le hizo sentirse extrañamente poderosa sobre él, fluyendo todos los celos que había sentido al ver al foto de su carnet , dejándose invadir no sólo por aquel dedo , sino por el derecho que sentía tener a chuparlo y poseerlo ; además , le sabia saladito y le gustaba percibir la dureza del mismo, acoplando su lengua a su contorno , y disfrutó dejándose penetrar por aquel dedazo, ya que , al igual que su compañero de habitación, estaba sintiendo un placer antes nunca sentido.

Don Rafael, efectivamente, sentía literalmente que se la estaba follando por la boca , y comenzó a sacarlo y meterlo, lentamente , como si se tratase de su polla que estuviese invadiendo la misma boca o , mejor aún , su coño ; se atrevió , loco de deseo como estaba en ese momento , a utilizar su pulgar , para recorrer con él los labios de Cristina.

Ella recibió con sumo agrado aquella caricia, las cosquillas que le estaba provocando en sus labios le provocaron un escalofrío de puro placer que recorrió su cuerpo como una corriente , al igual que cuando le habían besado en la boca ( con lengua ) , pero de una intensidad y una cualidad distintas : aquí la lengua era el dedo índice de Don Rafael y los labios eran el pulgar , de modo que se atrevió a pensar cómo sería que este hombre utilizase sus labios y su lengua para darle un beso , y solo de imaginarlo hizo que recorriese el dedo de aquel desvirgador de su boca con frenesí .Su coño lo tenía húmedo y fresco, notando como el aire entraba para recordarle que era eso, una cavidad para recibir , por ejemplo, aquellos maravillosos dedos .

Don Rafael, que nunca había recibido semejante chupada , ni de su mujer, ni de amantes ni de profesionales del amor, notó que la molestia de su ahora durísimo miembro viril se estaba transformando en dolor, y comenzó una inesperada migración desde su albergue bajo lo viejos calzoncillos , saltando la frontera de la goma que sostenía la cintura de la prenda , y siendo capaz de deslizarse , como pez en el agua, por encima de su bajo vientre y por debajo del los faldones de la camisa , empapándola con su abundante elixir , y ello favoreció que ejerciese de providencial lubricante , lo que permitió que resbalase bajo el cinturón , siendo su dureza y su fuerza capaces de ello; Don Rafael , ante el intenso dolor que le provocó aquella posición, no dudó en utilizar su mano derecha para , con un hábil giro de muñeca, desabrocharse el cinturón, lo justo para permitir la holgura suficiente para que su viajero pene ,  finalmente, se depositase justo por encima de la cintura de los fieles pantalones , comenzando a transparentarse el glande bajo el fino y blanco algodón de la camisa del traje de Don Rafael, el cual estaba ya comenzando a volverse traslúcido al recibir de lleno aquella emulsión. Y ahora que había utilizado su mano libre , no dudó en unirla al juego, y comenzó a acariciar el pelo de Cristina .

Ella , al advertir el primer movimiento de la mano de Don Rafael hacia su cinturón, pensó en que igual iba  a sacarse la polla, y se asustó un momento , porque la parecía que no estaba preparada para ello ; cuando vio que simplemente se había aflojado la hebilla, dejándola suelta , para a continuación acariciarle el cabello ( ay ,qué cosquillas más deliciosas sabia provocar el padre de su amigo Rafa ) , se quedó sorprendida ; comparó el gesto con cuando un hombre se afloja la corbata, y en un principio no lo entendió  ,pensando en que igual era su barriga ( que ahora se le antojaba deliciosa , temía estar enamorándose de este hombre ) , la que le molestaba y apretaba ; pero al notar que su compañero de juegos se relajaba , tras percibir en él una leve tensión ( diferente a la excitación que le prodigaba el meterle el dedo en la boca ) , le llevó a investigar la causa de aquella maniobra.

Recordó el anterior episodio del empalme antes de bajar ella a recepción, y comenzó a establecer analogías , mientras Don Rafael, extasiado, no paraba de meterle y sacarle el dedo de su boca , y ahora le acariciaba el mentón con el pulgar ; lo miró un instante , y le divirtió verlo absolutamente arrobado, con la boca entreabierta , mirando su boca ; él se detuvo un momento ,mirándola muy serio , y ella , sin sacarse se el dedo de la boca, respondió sin dudar :tragándoselo esta vez hasta la raíz .

Don Rafael respondió con un leve gemido de placer , y continuó con aquel mete-saca que había iniciado ; ella aprovechó para dirigir sus miradas hacia la bragueta del visitador, extrañada de no ver el bulto que debía corresponder a su polla , y notó que los pantalones estaban extrañamente subidos por encima de la cintura; pero , al haber aflojado la hebilla del cinturón, la ley de la Gravedad hizo su aparición, y resbalaron ligeramente , haciendo que , sobre el marrón cinturón que ahora estaba fláccido , emergiese , cual sol sobre el horizonte, una nueva mancha , esta vez haciendo que el fino algodón de la camisa del delegado se volviese traslúcido y casi transparente , dejando ver a su través, la gloria de la polla de Don Rafael .

El viril miembro , que se había apostado sobre el borde del pantalón, al dejar de sufrir la presión del cinturón , y apenas sostenido por la camisa, estaba provocando que cayese sobre la leve blancura de la camisa , y ella pudo observar, divertida y  asustada a la vez, cómo, milímetro a milímetro, iba esta vez formando otra especie de pirámide , cuya cúspide era el redondo glande , que se transparentaba cual camiseta mojada ( aunque en este caso era camisa ) ; calculó mentalmente la longitud de la polla de Don Rafael, comenzando donde hipotéticamente debían estar los huevos ( que antes de dejar caer el pantalón, el tiro de la estirada prenda le mostró de forma fugaz un bulto ovalado ) , hasta donde actualmente se ubicaba la uretra , atravesando toda la longitud del pantalón y emerger de aquella manera por encima de la cintura …le pareció enorme , a juzgar por las pollas que ella había visto en alguna revista o película porno .Ella empezó a mover una mano para poder tocar aquello que le parecía como de otro mundo …

Y en mitad de estas ensoñaciones, y justo cuando Don Rafael de nuevo había introducido su dedo hasta el fondo, se oyeron unos fuertes golpes en la puerta.

-          Joder, Rafael, ¡¡¡que nuestro stand es el único que no está abierto!!!

-          Joder, mi jefe ….- dijo , sacando el dedo , húmedo y brillante , de la boca de Cristina .

Fue a abrir la puerta, y entró, como un huracán, Don Paco, el jefe de Don Rafael .

-          Vamos, Rafael, hostia, que te ha pasado, si tu nunca…- y se quedó perplejo al ve a Cristina – joder, tu eres la amiga de Rafa , ¿ no?

-          Si, Don Paco…he venido a coserle la chaqueta a Don Rafael, como puede ver…

Don Rafael, que estaba como un tomate, se estaba recolocando a toda prisa camisa, cinturón y pantalón, y , en una rápida metida de mano ( precisamente la más que chupada por ella ) , alcanzó a recolocarse la polla y los huevos, por lo que ella pudo apreciar al acercarse de nuevo , para que ella rematase la faena .

-          Claro, Paco ….yo no sé coser – y se aproximó a ella, mirándola muy serio , y comprobando ella que por encima del cinturón , sólo una pequeña mancha de humedad delataba lo que estaba ocurriendo hacia solo unos segundos .

Cristina terminó de coser la chaqueta, cuyos faldones acompañaban cada paso de Don Rafael, su anfitrión y salvador.


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