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Fecha: 16-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Gays

El último año –Sentimientos encontrados capitulo 6

George
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Tiempo estimado de lectura: [ 19 min. ]
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Para saber quien en verdad somos, hay que mirar muy profundo dentro de nosotros, tan profundo, que encontremos sentimientos desconocidos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

/////Manuel/////

    Sábado, de todos los días de la semana el sábado sin duda era el mejor, todos los sábados eran frescos, y me despertaba siempre del mejor humor posible, en la comodidad de mi cómoda cama, hoy no tengo demasiado que hacer, principalmente va a venir Rafael para ayudarme con matemáticas, ciencias naturales, y química, la verdad el chico es un gran amigo y me cae muy bien, no recuerdo la última vez que una persona me agrado tanto.

    Me levante de la cama, suelo dormir únicamente con bóxer, así que me puse un short corto y franela de algodón para salir de mi habitación. Al momento de cruzar la puerta me pego el olor de huevos revueltos, pan y café, a veces mi madre no sabía quedarse en la cama y descansar, en especial los sábados, parece un reloj midiendo el tiempo que yo me levanto, para hacerlo primero que yo, y empezar a cocinar, siempre le digo lo mismo que yo lo hago pero no entiende.

    -Mami, que te he dicho de ponerte a cocinar, yo hago eso. – le dije mientras entraba a la cocina.

    -Ay hijito, lose pero hoy viene Rafita, y pensé que lo mejor sería que ambos tuvieran comida y aperitivos listos así no interrumpen sus estudios. – mi madre le  ha agarrado un profundo cariño al enano, y es que es imposible no hacerlo el idiota se hace de querer y para peor se deja querer, me en encariñado con él, al punto que cuando escucho que alguien habla mal de su persona las ganas de desmembrarlo me salen de lo más profundo de mi alma.

    Además, el chico es demasiado buena persona, por la enfermedad de mi madre, tengo que trabajar y estudiar al mismo tiempo, incluso he tenido que hacer ciertos trabajos de los que no me enorgullezco, y él sabiendo esas cosas, se sigue dedicando de lleno a ayudarme, sin duda es un gran amigo, y una excelente persona, claro que defendería a ese tarado a capa y espada, porque trabajo, más estudios, más trabajos clandestinos, más cuidarme de que no me cachen, más los preparativos para la universidad, es igual a me estoy volviendo loco, y que él me ayude sin pedir nada a cambio es como si el mismo Dios me hubiera mandado un salvavidas en forma de amigo.

    Mientras le pedía a mi madre que se sentara, y le decía que yo terminaba toda la comida, ella me daba instrucciones, de que era lo que tenía que hacer, yo no era el mejor cocinando, así que mientras ella daba indicaciones yo como buen hijo y autómata las seguía al pie de la letra.

    -Hijo, si yo te pidiera un favor tú lo harías.

    -Claro mami, lo que tú quieras, solo tienes que pedirlo.

    -Entonces, me darías un nieto.

    Eso me dejo en blanco, mi cerebro se paro por un cuarto de minuto, intentando procesar todo lo que mi madre me estaba diciendo. WHAT THAT FUCK!!!!

    -Mami, que es lo que acabas de decir?

    -Nada hijo, solo te estoy fastidiando. – sentí que la sangre me empezó a fluir nuevamente por el cuerpo, y que mi cerebro empezaba a procesar la situación pero con la capacidad de un troglodita. – solo que bueno yo no estaré aquí mucho tiempo, y me hubiera gustado ver a un nieto, un niño, o una niña con tu hermoso cabello y tus ojos, o por lo menos verte con una chica que te ame, te respete y esté dispuesta a una vida contigo, eso me haría irme con total tranquilidad. – escuchar a mi madre hablar sobre su partida era algo que me partía el corazón en millones de fragmentos microscópicos, no es nada fácil ver como la mujer que te ha amado toda la vida y ha dado más de lo que podía, desvanecerse lentamente, aunque mi madre siempre parece tener esa enorme sonrisa.

    -Mami, me encantaría darte eso de verdad, pero ahorita no me siento como para ser padre, y no sé si allá alguna chica en el mundo que esté dispuesto a tanto conmigo.

    -Y un chico?

    -Mami! – lo dije mas por sorpresa que como algo que me repudiara, nunca pensé que mi madre contemplara tal posibilidad. Ella solo se reía.

    -Ay, hijo entiéndeme, como tu madre quiero saber que hay alguien en esta vida que te quiere y va a cuidarte cuando ya no este, no me importa que sea una chica o un chico, solo que este ahí para ti, cuando yo ya no este. Creo que voy a tener que rezar para que por lo menos Rafita se quede siempre contigo y siempre sea tu amigo. Crees que le gusten los chicos de casualidad.

    -Mamá.

    -Qué? Solo es curiosidad.

    -A Rafael, si le gustan los chicos, pero uno a mi no me gustan, y dos no creo que yo le guste.

    -Con si le gustan, bueno me parece genial, lo primero se soluciona hijo para amar a alguien no se necesitan etiquetas, y lo segundo, de eso no puedes estar seguro.

    -Mami, creo que es mejor que dejemos el tema, ya me estas poniendo nervioso.

    Ella solo conseguía reírse, hasta que empezó a quedarse sin aire, y tuve que ir a ayudarla con su tanque de oxigeno, para que se calmara. Luego de estar un rato ayudándola a respirar, y a que se tranquilizara, seguí con mis labores culinarios claro siempre mirando hacia atrás para asegurarme de que ella estuviera bien a cada momento.

    El timbre de la puerta principal sonó, me extraño apenas eran las ocho de la mañana y Rafa, suele llegar entre las diez y diez y media, a veces incluso se queda a dormir, y se queda el domingo hasta la tarde, fui inmediatamente a ver de quien se trataba. Abrí la puerta y allí estaba con su largo cabello rubio artificial, su suave y clara piel, y sus hermosos ojos.

    -Hola lindo. – fue lo que dijo antes de lanzarse a mis brazos y besarme como si nunca lo hubiéramos hecho y yo ni corto ni perezoso le seguí, me empujo hasta dentro, cerró la puerta con algo de estrepito, y me llevo hasta la sala me tumbo en el mueble grande, y empezó a subir mi camisa y aunque me estaba excitando demasiado, no podía.

    -Estre… Estrella no, no podemos, Estrella… mi… madre… - tuve que empujarla, porque parecía que le valía mierdas todo lo que yo dijera. – mi madre está en la casa, aquí no vamos a hacer nada.

    Ella se levanto y me miro muy molesta, yo por fin pude levantarme y acomodar la poca ropa que tenia encima, y que ella se estaba esmerando por quitar.

    -Pero en mi casa no tuviste ningún problema en hacerme lo.

    -Que tu no tengas ningún respeto por tus padres, o por su casa no es asunto mío, me da lo mismo, pero la casa de mi madre y su persona la vas respetando, hay decenas de lugares en la ciudad donde podemos hacerlo…

    -Mani, hijo quien llego, es Rafita, para saludarlo! – gritaba mi madre desde su habitación, que parecía que estaba de camino a la sala de estar.

    -Mani? Qué clase de estúpido apodo es ese.

    -El que me puso mi madre. – dije muy molesto no iba a permitir que se burlara de mi madre y de que apodos usa para referirse a mí. – No mamá es solo una compañera que ya se va. Quédate en la cama. – dije sin despegar la mirada de Estrella.

    La lleve hasta la puerta principal, la abrí y en ese momento apareció el invitado de honor, que llegaba muy temprano. Que estaba a punto de tocar el timbre y quedo pasmado cuando nos vio a Estrella y a mí juntos, más pasmado quedo cuando “disimuladamente” y lo digo con sarcasmo dirigió su mirada a mi paquete que aun estaba algo despierto.

    -Creo que estoy interrumpiendo. – dijo con ademan de irse.

    -No, no interrumpes, Estrella ya se iba. – la mire muy serio esperando que ella refutara lo que yo decía.

    -Es cierto ya me iba, de todas maneras no había nada que interrumpir, Rafita. – dijo eso ultimo silaba por silaba. Rafa la miro con cara de pocos amigos.

    -No me llames así, no te lo permito, solo la mamá de Manuel me dice así, y mis amigos sí así lo prefieren, pero tú no puedes.

    -Me entristeces Rafael, y yo que pensé que éramos amigos.

    -Prefiero pactar el diablo.

    -Cuida tu vocabulario, no vaya a ser que Manuel te eche de su casa por decir cosas inapropiadas, esta casa es sagrada aquí viven santos, bueno una sola, porque otros no precisamente viven según las reglas. – eso me desconcertó, por completo a que se refiera con eso de que otros no viven según las reglas. – Me voy, chao Mani, chao Rafaela. – eso me molesto, la agarre por la muñeca algo fuerte.

    -Su nombre es Rafael, es mi amigo y no te permito ni a ti ni a nadie que le hablen así.

    -Deberías escoger mejor tus amistades, puedes perder mucho si no tienes a los amigos apropiados.

    -Qué significa eso?

    -Significa que no doy segundas oportunidades Manuelito, no pienso soportar un segundo desplante de estos.

    Dijo y se fue sin siquiera mirarnos a mi o a Rafa, no sé quien se cree esta niña, pero a mí no me da miedo, si piensa que por tener sexo me tiene en la palma de su mano se está equivocando conmigo, yo nunca he dado el brazo a torcer mi palabra es mi ley, y a quien no le guste puede irse de mi vida.

    -Lo que sea que le hallas hecho, te recomiendo que te cuides.

    -No le tengo miedo, además si ella cree que con sexo me tiene donde quiere se equivoca.

    -No me gusta darle importancia a esa bruja, pero en esto días me he enterado de que es una chica de cuidado, te recomiendo que te cuides las espaldas.

    Rafa nunca me ha parecido una de esas personas que se intimidan con cualquier estúpida amenaza, y escuchar lo decir que hay que cuidarse de esa niña malcriada como si ella representara una amenaza casi me hizo decepcionarme pensé que tenía más agallas, aunque algo de lo que dijo me hizo pensar, que ha estado haciendo la estrellita en los últimos días.

    No le seguí prestando atención y entramos, sacamos los cuadernos y empezamos, lo primero fue matemáticas, mis peores enemigas, siempre que estudio matemáticas, me acuerdo de una imagen que vi en facebook que decía “queridas matemáticas ya es hora de que maduren y resuelvan ustedes sus propios problemas.” Sin duda alguna quisiera gritarle a esos pendejos números esas mismas palabras, pero seamos realistas, eso no me ayudara a pasar la materia.

    -Deberías contestar, ya van como quince whatsapp.

    -No, estamos estudiando y  es más importante que tú pases todas las materias a que yo este contestando estúpidos mensajes.

    Con que estúpidos mensajes, eso me dio curiosidad, con poco tiempo de conocerlo he aprendido a como identificar cuando no quiere hablar de algo, y en definitiva iba averiguar que era. Y sin que lo esperara tome su teléfono que había dejado sobre la mesa, y me levante lo más rápido que pude, el nunca le pone clave a su teléfono y eso haría todo más sencillo.

    -Manuel, dame el celular. – yo solo reía el intentaba quitarme el teléfono pero como yo soy más alto, no lo alcanzaba, él solo me exigía que se lo diera. Yo retrocedía con su teléfono en lo alto por encima de los dos, y el saltaba para quitarme pero yo era mucho más rápido, en uno de esas, ambos tropezamos y yo caí en el mueble grande y sin querer buscando algo de que sostenerme lo arrastre conmigo, su celular termino en el piso, y el termino encima de mí, me vio con cara muy seria, como si estuviera molesto, pero yo sabía a la perfección que él molesto no estaba, le saque la lengua, y en ese momento el empezó a reírse, y yo lo seguí. – eres un idiota, si me rompiste el teléfono me compras uno nuevo. En donde cayó?

    -A un costado, del mueble pero no te voy a dejar agarrarlo.

    -Imbécil. – dijo, he hizo ademan de pararse para ir por su teléfono, pero yo lo agarre de los hombros y lo jale hacia mí, lo que provoco que quedáramos frente a frente. Nos quedamos así un rato mirándonos, era extraño, pero más extraño era que no me sentía incomodo estando así con él. – me vas a dejar que agarre mi celular.

    -No hasta que no me digas quien te escribe tanto.

    -No es importante, Mani.

    -Es la primera vez que me dices así.

    -Te molesta?

    -En lo absoluto, lo que si me irrita es que no me quieras contar pensé que éramos amigos.

    -Si lo somos. – ese “si lo somos” no me convenció lo dijo con mucho desgano como si fueran las últimas palabras que quisiera pronunciar, algo dentro de mí se sintió como si me pincharan con un alfiler. – lo que pasa es que, esto es algo que debo solucionar yo…

    -Nada de eso, soy tu amigo y si hay algo que yo pueda hacer quiero saberlo. Así que vamos desembucha ya.

    Suspiró: -Bien te acuerdas de aquel día en que me trajiste por primera vez.

    -Si me acuerdo perfectamente, pero que tiene eso que ver con los mensajes.

    -Pues que mi ex tiene días escribiéndome, porque quiere volver…

    -No me digas que piensas darle una segunda oportunidad.

    -No nunca, le he escrito decenas de veces diciéndole que no quiero nada con él, he incluso le he dicho que me gusta alguien más. – eso me intrigo.

    -Y es cierto? Te gusta alguien más?

    En ese momento se levanto de encima de mí, y se sentó en la parte más apartada del mueble, algo en mi me hizo volver a la conversación que tuve temprano con mi madre donde ella sugería que para el amor no hay etiqueta y eso me hizo sonreír no entendía porque pero esa idea rondo por mi cabeza.

    -Sí es cierto. Me gusta alguien.

    -Ok, y va en el cole?

    -Sí. – esa respuesta me hizo más feliz aun. – es un chico de mi curso de biología avanzada. – y eso lo arruino todo, eso me callo como un maldito balde de agua traída directamente del ártico. Y la pregunta venia a mi cabeza, quien era ese gusano.

    -Ya. Creo que se cómo hacer para que tu ex, te deje en paz. – lo que estaba a punto de hacer nacía solamente de mi coraje por lo que había dicho, quien sea ese malparido gusano no va a poder superar esto ni en un millón de años.

    Tome el teléfono del tarado, me fui directo al whatsapp del ex pues ya me conocía el nombre y toda la historia de él con Rafa, así que le hice una llamada directa por whatsapp.

    -Ra me alegro tanto de que llamaras – decía él muy imbécil.

    -Lo lamento no soy Rafael. Pero si te voy a pedir que no le escribas, ni lo vuelvas a llamar más en tu puta vida. – él tarado me miraba con los ojos muy abiertos y llenos de curiosidad.

    -Y se puede saber quien coño, eres tú para decirme que puedo o no hacer.

    -Soy el novio de Rafael imbécil, su novio, así que o dejas en paz a mi chico o te rompo hasta el alma, espero que haya quedado claro. – colgué.

    Rafael se quedo con los ojos como platos, no podía creer lo que yo había hecho y para ser sincero yo tampoco podía creer lo, nunca había hecho nada de eso por nadie, y ahora lo hacía por este chico, que se había comportado genial, y  tal vez le estaba echado a perder lo que sea que quiera tener con el chico ese, y aunque me sentía mal por eso, por otro lado había un pequeño Manuel que estaba saltando y bailando de la felicidad por haber hecho lo que hizo.

    El resto del día fue algo extraño incomodo por así decirlo, y la peor parte es que Rafa no se quedo a dormir en la casa como habitualmente suele hacer lo, eso me dejo aun peor, me sentía terrible, y creo que la cague muy pero muy feo, se supone que somos amigos, y yo ando haciendo estupideces.

    Estaba ajustando la maquina que ayuda a respirar a mi madre por las noches cuando va a dormir, cuando mi madre me pregunto…

    -Por qué Rafita no se quedo a dormir? – …la pregunta que menos quería contestar.

    -Dijo que mañana tenía una salida familiar, y que debía irse.

    -Qué lástima, y yo que te iba a decir cómo preparar mi tarta de piña para que él se llevara unos trozos a su casa.

    -Sera para la próxima mami, descansa te amo.

    -También te amo mi cielo.

    Después de dejar a mi madre en su cuarto y apagarle la luz de la habitación, cerré la puerta, y fui a mi habitación. Acomode algunas cosas que había dejado tiradas, y luego me metí en las sabanas y agarre mi teléfono, busque mi álbum de fotos y después de tanto registrar las decenas de fotos e imágenes que tenía en mi galería encontré lo que buscaba, la única foto que Rafa y yo nos hemos tomado.

    Ese día no había asistido a clases por cosas del trabajo, y después de clases él se tomo la molestia de irme a buscar para cuadrar nuestra siguiente sesión de estudios,  y de que trataría porque había perdido explicaciones muy importantes. Como yo ya no tenía nada que hacer allí. Le dije que nos fuéramos a mi casa, y en el camino se antojo de comer helados y yo como forma de agradecerle todo lo que había estado haciendo por mí, le dije que le compraría lo que él quisiera. Solo se antojo de un helado de chocolate con fresa y más nada, yo me compre uno de mora azul, luego nos fuimos a un banquito donde nos sentamos y se me ocurrió tomar una foto en conmemoración de la primera vez que le brindo algo a un amigo, y nos tomamos la selfie con los helados en alto. Un muy pequeño instante que para mí era muy importante.

    Me estaba empezando a confundir con todo este asunto de Rafael, el chico era especial no lo voy a negar, pero mi pregunta es que tan especial es para mí, antes de dormir se me ocurrió hacer algo.

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Sí / No

/////Rafael/////

    Como se le ocurre decir que es mi novio, ahhhhhh!!! Ese idiota no sabe cómo me hizo sentir, me sentí en una nube, en otro mundo incluso lo imagine al él abrazándome, besándome, y diciéndome que me quiere, todo eso  en ese pequeño instante. Solo quería salir de ese lugar me sentía ahogado, y no quería saber nada.

    Primero lo encontró con la Insufrible de la estrellada esa, con una erección que si no es porque la mal parida esa esta hay, yo hubiera estado lo suficientemente calmado como para también tener una erección, luego los jueguitos, siempre anda con esos putos jueguito de manos, que si abrazarme o morderme, he tenido muchos amigos heteros y ninguno se juega así conmigo, y el de verdad me confunden, porque me queda claro que es hetero por la forma en que se le queda viendo el trasero a todas las chicas lindas que se cruzan por su camino, y ni siquiera me voltea a mirar, pero cuando estamos a solas, toda su atención está en mi, ni siquiera en las clases, sus ojos azules que me derriten jodidamente me prestan toda su atención, y después los juegos, las charlas.

    Dios esas putas charlas, siempre que me quedo en su casa, me quedo a dormir en su cuarto ni siquiera en la habitación de huéspedes, en su cuarto, las primeras veces en una colchoneta que pone en suelo al lado de su cama, pero después como a la tercera ocasión y como el duerme en una cama matrimonial, me dijo para dormir con él, que así es mejor, que le gusta hablar conmigo cara a cara, y que yo estuviera en el suelo lo hacía sentir incomodo.

    Incomodo ÉL!!!!!!! Incomodo YO!!!!!!! Que me acuesto al lado de su torso desnudo y del resto de su cuerpo tan solo en bóxer, yo si me siento incomodo, que tengo casi que acostarme en forma de caracol, para que no se me note la erección de campeonato que me cargo tan solo de percibir el calor de su cuerpo desnudo junto  al mío, y por las madrugas, ese hombre parase un tornillo da más vueltas en la cama que los remolinos al bajar el inodoro, en la madrugadas se pega a mí, y a veces estoy de espalda y siento todo su cuerpo, lleno de músculos el rico aroma de su cabello, su nariz en mi nuca inhalando y exhalando, y su paquete ese paquete repagado a mis nalgas, y con esas erecciones que nos dan a los hombre en la madrugada.

    Y el imbécil ese dice que se siente incomodo, me provoca golpearlo, y ahora esto decir que es mi novio, decir a mi ex que él es mi actual, y yo como idiota embelesado, cuando esa mierda nunca va a pasar. Manuel Sandoval, quiero golpearte.

    Ya en mi casa, después de haberme dado una ducha de haberme quejado con la regadera, el inodoro, el jabón y todos los objetos que encontré fui hasta mi habitación, y me entre en mi cama, no sé si él lo habrá notado pero tengo la foto de aquel día, nuestra primera y única foto juntos, como protector de pantalla, yo con mi helado de chocolate y fresa y él con el suyo de mora azul.

    Después de la foto nos fuimos a su casa, y en el camino le pedí a probar del suyo, el me dijo que con la condición de que yo le diera del mío y yo acepte, ambos agarramos las paleticas, y agarramos porciones de nuestro helado yo le tendí la paleta para que la agarrara, pensando que lo agarraría y lo comería solo, pero el extendió la paleta hasta mi boca y me dijo: “no yo te lo dio en la boca y tu a mí.” Fue así que compartimos nuestros helados dándole de comer al otro, fue para mí el momento más lindo de mi vida, no podía creer que un chico como el hiciera eso, y yo de tonto derritiéndome más rápido que mi helado, ese día fue el mejor de mi vida.

    Pero hoy me sentí como un imbécil, por todo lo que hizo y dijo, tenía ganas de gritarle en la cara todo lo que sentía e irme. Pam siempre me lo dijo que tuviera cuidado o terminaría enamorado como un tonto, y aquí estoy enamorado de uno de los heteros mas grande que he conocido y el que me confunde mas.

    Iba a dejar mi teléfono en la mesa de noche cuando este sonó. Era un whatsapp.

Manuel: es extraño que no estés aquí para hablar hasta dormir.

    No le respondí, lo deje en visto, no quería saber de él, ese idiota no sabe lo que me está haciendo, al principio si todo fue mi culpa por enamorarme, pero porque demonios tenía que decir que es mi novio. Otro whatsapp.

Manuel: no me dejes en visto.

Manuel: no se que fue eso tan malo que hice para que el resto del día fuera tan raro.

Manuel: pero lo siento, sea lo que sea lo siento.

Manuel: se que estas hay, puedo ver que estas en línea.

Yo: porque dijiste que eras mi novio?

Manuel: eso fue lo que te molesto?

Manuel. No pensé que te disgustara tanto la idea.

Yo: no es eso, solo que me desconcierta a veces tu actitud.

Manuel: en qué manera?

Yo: por los jueguitos, la forma en que me tratas, porque a los demás pareces odiarlo, pero a mi… no sé.

Manuel: ciertamente yo tampoco se, solo que tu eres diferente para mí.

Yo: diferente en qué? En qué soy gay y puedes jugar conmigo.

Manuel: nunca he jugado contigo, no sé si te habrás dado cuenta pero yo no soy como el resto de las personas que así como tratan a uno tratan a todos. Si me importas te trato diferente, como lo hago contigo.

Yo: entonces te importo?

Manuel: si me importas, o crees que me la juego con todos los hombres como lo hago contigo.

Manuel: para mi eres diferente, especial.

Yo: buenas noches Mani, tengo que dormir, y pensar mucho.

Manuel: por lo menos me dices “Mani” eso es buena señal.

Manuel: no te fastidio más háblame cuando estés más calmado, te quiero tonto.

    Ese último mensaje me hizo sonreír como idiota, quería enviarle un “también te quiero” pero no le daría el gusto, primero tiene que sufrir, así como, mientras dormiré, y pensare un poco entre mis sueños, últimamente has pasado demasiadas cosas, y ahora Pam, Terry, Marcos y yo estamos aliado en contra de Estrella, sinceramente patearle el trasero a la oxigenada esa me hace inmensamente feliz, y eso de que Alejandro y Oscar se gustan es algo nuevo pero una jugada muy divertida del destino, quizás es lo que se merece la perra esa por ser tan desgraciada.

    Solo tuve que cerrar los ojos, y dejarme llevar por Morfeo que curiosamente se parecía a Mani. 



© George

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