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Fecha: 16-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros

Cristina y los visitadores .Capitulo 5.

pippilotta
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Muchas chaquetas entran en juego .... Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Cristina se quedó sin saber qué hacer, especialmente ahora que Don Paco había aparecido en la habitación y estaba al tanto del ofrecimiento de Don Rafael.

¿Ó no lo estaba?

La verdad es que , mientras Don Rafael terminaba de recomponerse la corbata , se remetía la camisa una y otra vez y de nuevo se asomaba a su paquete para ver si se evidenciaba algo de lo que había ocurrido anteriormente , Don Paco la miraba con intensa curiosidad .

Y ella se estaba empezando a sentir incómoda, porque Don Paco no se cortaba a la hora de echarle alguna mirada a sus tetas, a sus piernas , o directamente a los ojos, y alternaba su mirada a Don Rafael, que transmitía una hiperactividad y nerviosismo que llamaba la atención.

-          Joder, Rafael, tranquilo …mientras no llegue Mariano, tampoco pasa nada …

-          Calla, Paco, calla…es que no encuentro mi cartera …- decía , mientras no paraba de tocar y meter las manos en los bolsillos de la chaqueta.- Ah, aquí está….juraría que la había dejado en el bolsillo de dentro …- y miró a Cristina, interrogativamente.

-          Ay, si , Don Rafael…- acertó a decir ella, poniéndose de nuevo roja como un tomate- es que al coserla, se cayó, y la puse en el primer bolsillo que se me ocurrió…

Don Rafael se quedó extrañado , pensando en que podría haber hecho Cristinita con su cartera , porque estaba seguro que de dejarla donde siempre …seria verdad lo que decía ella, no se le pasaba por la cabeza otra cuestión …

Don Paco miraba a la pareja y notaba cierta complicidad , y miraba curioso el rubor  de ella …¿ qué estarían haciendo antes de llamar él a la puerta? No le cuadraba que su amigo y compañero se hubiese liado con una estudiante de Medicina, no era su estilo …y mucho menos amiga de su hijo …además,  si llegase a sospecharlo siquiera su mujer, seguro que le pondría las maletas en la puerta …

Y por un momento , fue él mismo quien se imaginó montándose algo con aquella jovencita que iba por ahí cosiendo chaquetas ….rápidamente se quitó la idea de la cabeza, a ver donde iba él, de casi 50 años, casado y padre, y que además nunca había sido especialmente atractivo ni guapo ….pero bueno, la imaginación era libre, y decidió que luego se haría una buena paja a la salud de aquella estudiante …joder, cómo se había desarrollado , desde que se había metido en la facultad no había vuelto a verla , y estaba bien buena …en fin , ya algún compañero habría disfrutado junto a  ella…por un momento pensó en Rafa, el hijo de Rafael, pero no …esta muchacha se merecía irse a la cama con alguien más guapo , y Rafa no lo era especialmente tampoco ….

-          Listos, cuando quieras, Paco …- anunció Don Rafael, colocándose por enésima vez la camisa, la corbata y la chaqueta , alisándosela y sin parar de mirarse.

-          Anda, Rafael, joder, que vas muy guapo …- le dijo Don Paco, quien nunca le había visto repasarte tanto con la ropa; más bien , a veces iba algo descuidado , con esa manía que tenia de subirse el pantalón por encima de la cintura – ¿Verdad que si , señorita? – añadió, mirando divertido a Cristina .

-          Uh …por supuesto, claro que va muy guapo y elegante, como siempre – dijo medio sonriendo, y de nuevo su rubor alcanzó una buena intensidad.

-          Muchas gracias, Cristinita, de verdad – dijo Don Rafael, también medio sonriendo y pasándose la mano por su calva , no quedando atrás en el rubor .

Y en ese momento, a ella le pareció terriblemente atractivo , al verle tan cándido y tan elegante , y recordó además aquel dedo que había introducido en su boca .

-          Bueno, pues vamos ya de una vez – dijo su jefe, dándole una palmada en la espalda.

Cristina no supo qué hacer, ya que no sabía si el jefe de su protector conocía que ella iba a compartir habitación con él.

Y optó por irse con ellos , bajando los tres en el ascensor … ya se le ocurriría algo.

Recordó , divertida, cuando subieron antes Don Rafael y ella ; ahora la diferencia era que la chaqueta estaba cosida , pero los faldones seguían jugando atrás y adelante , con cada movimiento de su propietario, que esta vez no estaba pendiente de las miradas de Cristina , de forma que ella se relajó , extasiada ante aquel maravilloso espectáculo textil …

Y hablando de chaquetas y paquetes, hubo un momento en que , como un destello, entre los faldones de la de Don Paco, destacó una imagen que no pudo evitar atrapar su atención .

Y es que el jefe de Don Rafael , que vestía una chaqueta azul marino , combinada con unos pantalones grises , estaba en ese momento gesticulando con vehemencia, y separó los brazos ,haciendo que los faldones se separasen , y dejando ver , atrapado en la gris tela de aquellos pantalones, un curioso bulto ,formado por dos  protusiones , que se dibujaban casi con precisión de clase de dibujo , dejando adivinar que portaba unos buenos cojones y una no menos hermosa polla, a juzgar por el tamaño .

Y se encontró bastante perturbada, al comenzar a sentir ciertas cosquillas en su zona vaginal, muy parecidas a las que había sentido al percibir directamente el paquetón de Don Rafael , pero esta vez sólo era al ver áquel a cierta distancia, y además no era de su admirado delegado ; se comenzó a sentir culpable, como si  estuviese traicionando a Don Rafael por sentir aquella humedad y cosquilleo vaginal sólo al contemplar los ocultos genitales de Don Paco .

Pero era algo que no podía controlar, y cuanto más intentaba quitárselo de la cabeza, más sentía aquella sensación …

Y cómo era posible que se destacasen de aquella manera , pensó ella mientras Don Paco acercaba sus brazos al cuerpo, y la fugaz visión despareció …entonces se dio cuenta de la vestimenta que portaba aquel hombre ,  que no era otra que un traje de montar , ya que al seguir mirando hacia abajo, advirtió que la gris tela se seguía adhiriendo como una segunda piel a sus muslos y a sus rodillas, continuando en sus pantorrillas, las cuales se introducían en unas botas altas , negras y de cuero brillante, bien lustradas ; tuvo que admitir que Don Paco, en el cual hasta ahora no había reparado , estaba muy elegante vestido de aquella manera.

-          Tú sí que sabes, cabroncete – le estaba diciendo en ese instante Don Rafael, mientras le tomaba un faldón de la chaqueta , ofreciéndole de nuevo a ella aquel prodigioso espectáculo del paquete de Don Paco bajo el elástico pantalón de montar – mira que haberte enterado de que el hotel tenia picadero y se podía montar a caballo …y además te libras de recibir a Mariano, me va a tocar a mi …

-          Jajajaja…anda, Rafael, que tú tienes el tenis …

Y en ese momento el ascensor llegó a la planta baja. Al abrirse las puertas, un buen grupo de hombres , la mayoría trajeados, se esparcían por todo el hall del hotel, cerca de los stands de los laboratorios ; en un rincón, le llamó la atención un par de  hombres vestidos para la práctica de la hípica , de espaldas .

Uno de ellos vestía pantalón beige, botas negras pero con una vuelta de piel marrón en lo alto de la caña , y una chaqueta de cuadros Príncipe de Gales ; era alguien gordito , de pelo rizado y con barba , y con gafas de montura dorada, la verdad es que le sonaba .El otro, un poco más apartado, hablaba con otro delegado , y era delgado, con pantalones blancos , botas negras y una chaqueta azul marino , destacando que portaba un sombrero hongo negro , en plan gentleman británico .

-          Hombre, Luis, ya estás listo – le dijo Don Paco, dándole una buena palmada en aquella ancha espalda , la más gordito de los dos .

Y éste , al volverse , lo reconoció : era Don Luis, el catedrático de Bioestadística , el cual tenía fama de ser algo satirón , y lo demostró al dedicarle una buena mirada de arriba abajo a su cuerpo .Uf, qué poco le gustaba y qué ridículo lo veía vestido de aquella manera.

-          Para montar a caballo, ya sabes que cuando se precise – dijo Don Luis, dándole la mano .

Y al hacerlo, los faldones de la chaqueta a cuadros del catedrático se separaron de su cuerpo, y de nuevo ella pudo asistir a una nueva demostración de lo bien dotados que estaban aquel grupo de hombres, porque Don Luis no se preocupaba de disimular la presencia de un enorme bulto bajo su barriga , englobado bajo la elástica y beige tela .

El  modo en que se apreciaba era diferente al de Don Paco, ya que  la cremallera , embutida entre la tirante tela, recorría aquella protuberancia de arriba abajo, destacando su brillo dorado , como invitando a bajarla y dejar ver su contenido .

Cristina se descubrió con estos pensamientos, muy sorprendida, pero reconociendo que aquella visión le hacía segregar más líquido todavía a su húmedo coño . llegando a pensar en si ya le había venido la regla; recordó que le quedaban pocos días, y que seguro que ello era una emisión de flujo relacionada con aquellos días fértiles ( tal como recordaba de las clases de Ginecología ) , de modo que se dio a si misma una explicación convincente y que dejase su conciencia tranquila, y no era otra que pensar en que su aparato reproductor respondía de aquella manera ante hipotéticas parejas , no queriendo admitir que hubiese otro deseo en aquella respuesta .

Pero la mayor sorpresa llegó cuando el tercer hombre se dio la vuelta , dejando de hablar con el otro delegado ,que se marchó a su stand , para incorporarse a la conversación de hombres vestidos para montar .

Y es que no era otro que Don Manuel, el catedrático de Radiología que había intentado meterla en su habitación .Sus delgadas piernas , embutidas en aquellos inmaculados pantalones, se introducían en las latas y brillantes botas .

-          Buenas tardes , Cristina – le dijo, mirándola a través de sus gafas de montura plateada, con aquella mirada que ella conocía tan bien – me han dicho en recepción que te has buscado un buen alojamiento – dijo, mirando a Don Rafael de forma inquisitiva.

-          Ah, si-  dijo Don Rafael, si dudar un momento, aunque visiblemente ruborizado – es una buena amiga de mi hijo Rafa …- y esta vez fue el quien miró a Don Manuel con cierta rabia ..

-          Ah, si , Rafa …al final no ha obtenido méritos suficientes para venir al congreso …mientras que Cristina sin dudarlo – y miró directamente a ella, y a continuación a sus tetas .

Y es  que ella había olvidado por completo que seguían transparentándose a través de su blusa, a la vez que su coño se mojaba, poniéndose como dos pitones , visión que fue compartida por todos los presentes : Don Rafael, Don Paco, Don Luis y Don Manuel no quitaban ojo de sus pechos , y este último , hasta se relamió los labios .

Don Manuel , hombre que siempre le había parecido atractivo  y con el cual había estado jugando a seducirlo todo el curso, ahora le parecía repulsivo con aquel gesto , y presta fue a cruzarse de brazos para ocultar a aquella cuadrilla de sátiros la vista de sus erectos pezones .

-          Bueno, pues espero que esté usted bien , Cristina, en la habitación del padre de Rafa ..por cierto, buenas tardes ..- y alargó la mano para saludar a Don Rafael y a Don Paco – muchas gracias por la invitación a la salida a caballo, Paco ..

Y al saludar a Don Paco,  el apretón de manos obligó a la chaqueta a separarse de su cuerpo , y apareció el  bulto del paquete de Don Manuel , a la vista de todos, pero especialmente de Cristina .

Y  es  que , aunque no estaba sobrado de kilos como Don Luis ,  el pantalón no era tan ajustado como el de su compañero ,y es  que era de corte Jodhpur , y apenas se pegaba  al contenido de su propietario, ofreciendo  los característicos globos a los lados de su muslos ,dejando  a la imaginación del observador la magnitud de su contenido …

Aunque sólo por un instante, ya que dobló ligeramente la pierna izquierda, para acentuar el agradecimiento a Don Paco, y ello propició que ,aún dentro del holgado pantalón Jodhpur, emergiera una sospechosa protuberancia que presagiaba que tampoco andaba mal dotado el maduro catedrático , haciendo que la blanca tela ofreciese una doblez sobre el muslo , que le hizo a ella de nuevo humedecer sus bragas y que los pezones le doliesen, aun bajo sus brazos , a pesar del enojo que le estaba produciendo la presencia del profesor .

Don Manuel, que seguía estando muy pendiente de ella, se sonrió al percibir la dirección de su mirada, y quitándose el hongo , aprovechando el gesto para reforzar el saludo, dejó al aire su pelo entrecano , y , colocando estratégicamente el sombrero, ocultó la visión de sus Jodhpur .

Ella lo miró , y advirtió, avergonzada, que se estaba sonriendo . ¿ se habría dado cuenta de su mirada?

-          Ay , Don Manuel, qué elegante está usted con ese traje, es un perfecto gentleman …- se atrevió a decir, para disimular – me gustan especialmente esos pantalones.

-          Si, si , ya he visto que le han gustado mucho…- dijo, sonriendo y mirándola a través de sus gafas , con aquella expresión que otras veces la había encandilado en el departamento , o en alguna clase …y que ahora también contribuía a su creciente humedad .

-          Bueno, bueno, que los caballos nos están esperando, señores jinetes – anuncio Don Paco , levantando los brazos y de nuevo ofreciendo al mundo lo ajustados que llevaba sus breeches grises .

-          Adelante, Paco …venga , Manuel, gentleman…dijo burlonamente Don Luis, quitándole el sombrero hongo a Don Manuel , y al hacerlo, mostró de nuevo aquel portentoso bulto bajo sus pantalones beige .

-          Trae, trae, sinvergüenza …- dijo Don Manuel , intentando correr tras Don Luis, y ofreciendo , a cada paso, como sus pantalones se doblaban a derecha e izquierda , dejando adivinar lo que poseía entre las piernas .

Cristina , extasiada, ante la simultánea exhibición de paquetes de aquellos jinetes, no sabia adonde mirar, mientras el trío desaparecía por la puerta que daba al jardín del hotel.

Don Rafael quedó con ella, y le dijo :

-          Menudo cabroncete, de laque te has librado, Cristinita …aunque sea muy gentleman, pero vaya tela …

-          Ay, si, nunca terminaré de agradecérselo, Don Rafael- dijo ella, acompañándole a la apertura de su stand.


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