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Fecha: 17-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Trios

Un intruso en mis tetas

Ana Patrcia
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Tiempo estimado de lectura: [ 14 min. ]
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Como era costumbre entre ellos comenzaron a intercambiar webs de pechugonas y páginas de relatos, si darse cuenta encontraron un punto mas de conexión: LAS TETAS GORDAS. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Harry y Miguel se conocieron en un foro de tecnología algo que nos les hizo presagiar su futura relación personal. Ambos rozaban los cuarenta y compartían muchas aficiones y formas de trabajar, pronto comenzaron a intercambiar emails que consolidaron una relación sobre todo dedicada a hobbies. De ahí pasaron al chat y se solucionaban problemas del trabajo, hasta que un día en una conversación espontanea comentaron sus aficiones sobre sexo, otra coincidencia, a los dos le gustaban las mujeres de tetas grandes. Con la única diferencia que Harry estaba casado con una mujer de este tipo, mientras que Miguel se conformaba con una mujer de pechos diminutos que lo tenía muy contento en la cama.

Como era costumbre entre ellos comenzaron a intercambiar webs de pechugonas y páginas de relatos, si darse cuenta encontraron un punto mas de conexión: LAS TETAS GORDAS

Un día tras chatear sobre los últimos softwares del mercado, comenzaron a hablar de sus fantasías, Miguel dijo que le encantaría sobar unas buenas tetas, solo sobarlas, disfrutar de ellas y luego cascársela sobre ellas, Harry veía  en eso algo habitual y el no solo odia conformarse con tocarlas sino después con echar un buen polvo. Para Miguel juguetear con ellas era más que suficiente. Sin embargo Harry le confeso que le encantaba que su mujer fuera provocando a los Hombres por la calle con sus tetazas y en ocasiones ella lo hacía.

Pero no fue hasta meses después cuando tuvo esta conversación con su amigo.

Harry: ¿Sabes lo que me gustaría? Como fantasía

Miguel: Montartelo con dos buenas tetonas

Harry: No, en serio. Ver como alguien le mete mano a mi mujer delante de mí

Miguel: Estas tonto. ¿Como te va a gustar eso?

Harry: Pues si, me gustaria. Eso si, sin que se la follara. Me encantaría hacerme una paja viendo como le meten mano y cuando estuviera cachonda, me la follaria

Miguel: Vaya fantasia rara tienes. Pero si alguna vez lo haces cuenta conmigo.

Harry: Nunca te pase una foto de mi mujer ¿verdad?

Miguel: Pues no

Harry: Ahi va una (archivo enviado)

Miguel: Joder vaya tetas tienes.

Harry: Te gustan ¿eh?

Miguel: Estan cojonudas, con unas tetas asi yo haria maravillas.

Harry: ¿Cuándo quieres que quedemos y le das una buena sobada?

Miguel: ¿Lo dices en serio? ¿Ella querra?

Harry: La tengo casi convencida, me debe una muy gorda por algo que le hice, cosas nuestras. Y se lo propuse el otro dia.

Miguel: ¿Qué le propusiste?

Harry: Que me gustaría ver como alguien le mete mano.

Miguel: ¿Y que te dijo?

Harry: Que era un guarro. Como si no me conociera. Y que tenía que pensárselo. Que no fuera con alguien conocido y que le tenía que gustar a ella.

Miguel: Pues parece que si quiere, ¿No?

Harry: Creo que si, ayer se lo recordé y me dijo que buscara a alguien. ¿Qué dices?

Miguel: Joder, pues claro. Como lo hacemos

Harry: Quedamos en Madrid, ¿Vale? Así a medio camino entre tu casa y la mia.

Miguel: ¿Cuando? Tendría que ser la mañana de un sábado, es cuando darle una excusa a mi mujer.

Harry: El sábado próximo.

Dos días antes del encuentro Harry le puso las normas, quedarían en un hotel, llegarian la noche antes y lo esperarían. Solo podría tocarla, nada de otro tipo de sexo, luego si ella quería le haría una paja. No habría ni striptease ni nada especial, y no la trates como una puta, todo de buen rollo. Si quieres le puedes tocar el culo, pero Miguel se negó, solo quiero las tetas.

¿Por qué se me acepte esta aventura? Buena pregunta. Siempre me gusto exhibirme, me gusta ir provocativa, hacer toples en la playa y mi marido también le encanta, es más alguna vez nos hemos dejado mirar haciendo el amor. Me comento que una de sus fantasías era ver como alguien me metía mano, pero sin follarme, eso no quería verlo.

Al principio me pareció un poco extraña, pero cada uno tiene sus sueños. Al final le dije que sí, pero le puse algunas condiciones, primera, tenía que ser alguien que no conociéramos, segunda no me iba a dejar que me tocara un tipo asqueroso y por ultimo lo haríamos fuera de nuestra ciudad, en algún sitio bonito donde pudiéramos después pasarlo bien.

Tardo pocos días en decirme que tenía el candidato adecuado, fue sorprendente la velocidad con que lo encontró. Así que ese mismo viernes dejamos a los niños en casa de mis padres y nos fuimos a la ciudad. Lo había preparado todo muy bien, eligió un elegante hotel, me llevo a un buen restaurante, una función de teatro y una noche de sexo ligero, empezábamos bien.

Al día siguiente nos levantamos tarde, expectantes, fuimos a la cafetería donde esperaríamos a nuestro anónimo amigo, pedimos unos Martini y nos sentamos en una esquina, desde donde se dominaba todo el salón.

  • Ven, desde aquí se controla todo. Veremos cómo es el “pringao”.

Note a mi chico ansioso, me insistió varias veces en que si no me gustaba, no pasaba nada, le decíamos que no y si no me apetecía, pues lo dejábamos. Le intente dar confianza.

Poco después de la una, apareció un hombre mirando a todas partes. Iba bien vestido, estatura normal y con todo el pelo, tenía pinta de niño bueno.

  • Seguro que es ese. Ya veras
  • Pues no está mal.

Se acercó y pregunto: – ¿Harry?

  • ¿Miguel?
  • Si
  • Vaya, por fin.

El chico no estaba mal, alto, de unos treinta y algo, no era feo y parecía muy seguro de sí mismo, aunque algo torpe pues tropezó con la mesa al acercarse a darme un beso. Luego ellos comenzaron a hablar de sus cosas, parece que tenían bastante en común. El hombre se interesó por mí y me pregunto por mis hobbies.

  • ¿Cuáles son mis hobbies? Pues como todos, la música, el deporte y los hombres.
  • ¿y qué tipo de hombres?
  • Todos los que tengan una buena herramienta. ¿Tú tienes buena herramienta?
  •  
  • Vaya, esperaba algo potente.
  • Sin embargo veo que tu si estas potente
  • ¿Te gusto?
  • Estas muy bien
  • Pues a que esperamos dijo mi marido.
  • Pues conocernos un poco más, añadí yo. Que prisa tienes. ¿invitaras a algo antes de subir?
  • Claro, que te apetece
  • Pon otro Martini, me dará energía.

Me saque la chaqueta, llevaba una blusa muy ajustada, marcaba bien mis pechos.

  • ¿Qué te parece? Le dijo mi esposo
  • Caray, está muy bien.
  • ¿te imaginabas algo así?
  • Él me había dicho que las tenías muy grandes. ¿Qué talla eres?
  • 42DD
  • ¿Tu mujer cual usa?
  • No tiene comparación, creo que una 32B o algo así.
  • Yo creo que querrá verlas ya. Vamos a subir. Invito mi marido

Un suave cosquilleo recorrió mi estómago. Me levante, me puse la chaqueta y me adelante moviendo el culo tanto como podía, ellos cuchicheaban algo detrás.

Al entrar al ascensor mi marido se abalanzó sobre mí, me sobo las tetas por encima de la blusa y me beso muy pasional.

Cuando se abrió la puerta me palmeo el culo, aunque se pasó con la palmada, me gire y sonreí.

  • Vaya culo. Esta buena ¿verdad?

Llegamos a la habitación, estaba decidida a hacerlo, pero algo nerviosa, ambos se acomodaron, delante de mí, sentado en la cama, un extraño miraba con cara de deseo, callado, esperando acontecimientos que él nunca imagino. Iba a desnudarme para alguien que no conocía y por el que no sentía ninguna atracción especial, y le iba a permitir tocarme, eso justificaba suficientemente mi incertidumbre. Mi marido situó en un sillón desde donde controlaba todo, sonreía esperando que yo diera el primer paso como habíamos hablado, era cuestión de comenzar. Respire profundo.

  • Quieren que empiece el espectáculo ¿verdad chicos?

Me solté el pelo, me apetecía estar salvaje. Lentamente me saque la chaqueta y todavía más despacio la camiseta, me apreté las tetas sin sacarme el sujetador, para acercarme a mi marido darle la espalda para que me quitara el enganche, pero no deje que me las vieran todavía, juegue a quitarlo engañándoles, poco a poco, pase por delante del chico y se lo deje en la cara dándome la vuelta para que no me las viera, de nuevo me gire pero con los brazos delante, quería hacerlo sufrir, juguetee con mis pechos y, le sonreí y sin más las deje caer, la verdad que desde que tuve los niños las tengo más gordas y caídas pero a mi marido le encantan. Quite las manos, me di la vuelta entera, exhibiéndome por todos lados.

  • ¿Qué te parece? Dijo mi marido
  • Respondió el hombre

Ya estaba en toples delante del tipo, he de reconocer que estaba nerviosa, recorría mi cuerpo un escalofrió morboso ante lo que iba a pasar.

El hombre me miraba boquiabierto. Pero reaccionó muy rápido y no tardo ni un segundo en levantarse cuando vio mis domingas suspendidas al aire, me gire a mirar a mi marido y al darme la vuelta, lo tenía encima sobándome las tetas, ¡que bestia! Que poca paciencia, que obsesión, bueno, no era el primero que me abordaba de esa forma, el primer impacto fue con una mano en cada pecho, las acaricio despacio como controlando el volumen, después comenzó a apretarlas un tanto torpe, pellizcando una con cada mano. Se regodeo, sobándolas y sobándolas en círculos, apretando y soltando, chafándolas y volviendo a pellizcarlas, con pretensiones de agarrarlas con una mano, ni siquiera mi marido con las manazas que tiene, puede hacerlo.

Decidí contratacar antes su embestida inicial y su falta de practica en el manejo de pechos grandes, me volví de espaldas a él, pegue el culo a su paquete, y me restregué inclinándome un poco dejando que mis pechos colgaran, sé que eso les encanta, el chico se quedó algo parado, no esperaba mi reacción, pero enseguida me volvió a sostener las tetas, todavía no la tenía dura pero no tardaría. Me puse recta y coloque mis manos sobre las suyas apretando en círculos mis pechos, poco a poco se animó mientras, lo note más enérgico que un simple niñato mete mano.

Me las agarraba por detrás con fuerza, y restregaba su paquete en mi culo, me encantaba, las manejaba mejor, presionándolas y jugando con las yemas de sus dedos en mis pezones.

Fue el quien me dio la vuelta para tenerme de frente. “eres una diosa me dijo” agarro uno de mis pechos y comenzó a comérselo abriendo mucho la boca y jugando con su lengua. Mientras con la otra mano me apretaba el otro.

Mire a mi chico, sonreí con esa cara de cachondo que pone cuando quiere follarme y se tocaba a entrepierna. Y me hizo el gesto con la mano de que lo masturbara. No tocaba otra polla distinta a la de mi marido desde hace muchísimo tiempo, primero le toque por encima del pantalón, tanteaba como la tendría, bien dura según parece, el chico se hizo hacia atrás como huyendo, pero sin dejar de sobarme las tetas, pero dejo que le desabrochara y le sacara la polla. “No estaba mal” comencé a meneársela mientras él seguía a lo suyo, no se cansaba de tocarme los pechos, de decir lo mucho que le gustaban, se sobrecogió cuando juguetee con su prepucio, suspiro trago saliva y se puso de lado para que se la pudiera menear mejor, me lamia solo uno de los pezones, mientras me cogía a otra teta y las sopesaba apretándola con fuerza…

Le sonreí de nuevo a mi marido y el me devolvió un beso. Nunca antes lo hubiera imaginado que le gustara esto, y eso me hacía feliz.

Ahora el chico me cogía una teta rodeándola con las dos manos y me la comía, luego la otra. No se fijaba en otras cosas y su polla cada vez estaba más dura, creo que le gustaba porque a veces paraba de lamérmelas para suspirar y emitir gemidos de placer. Yo seguía con mis manotadas a su rabo, potentísimo.

  • Te sobra ropa me dijo mi marido

Me detuve unos segundos y me saque el pantalón vaquero quedándome en tanga. Los dos me miraban con cara de lobos, me di la vuelta y les mostré mi pandero, era la protagonista.

  • ¿Te gusta el culo? Le dijo mi chico.
  • Si, está bien.
  • Dale, dale.
  • No déjalo, no es necesario.
  • Entonces es que no te gusta le dije.
  • Si me gusta, es un buen culo.
  • Pues dale un buen pellizco.

El chico siguió concentrado manoseando las tetas de arriba abajo, levantándolas y dejándolas caer.

  • Pues me pone muy cachonda que me toquen el culo.
  • Nunca había conocido a nadie que no quisiera tocar un buen culo, le insistió mi marido mientras se levantaba

Le quite las manos de las tetas, se las puse en el culo y apreté mi pecho al suyo mientras él me agarraba las nalgas. Note su poya dura en mi barriga y me restregué con fuerza.

  • Si tienes un buen culo. Pero me gustan más tus tetas.
  • Sácate la camiseta, le dijo mi marido

Cuando se la quitó le volví a apretar poner las manos en mis nalgas y apreté mis pechos contra su cuerpo, note un suave escalofrió, nunca había hecho esto con alguien que no fuera mi marido. Note su polla restregándose en mi cuerpo y apretó mi trasero con fuerza, pellizcando cada nalga fuerte con sus manos. Creo que se sintió algo presionado

Se separó y me las golpeo dándole golpecitos de un lado a otros. Y de arriba abajo.

  • Mira como botan, me encanta.

Me puso la polla en mi mano para que continuara dándole gusto y me las volvió a apretar, se movieron como un péndulo, luego metió la cabeza entre ellos y las apretó.

Mi marido me abordo por detrás hasta palpar mi mojada vulva, me encanto, me apetecía que me atacaran ahí. Sus manos son tan dulces.

Mientras el otro seguía cegado toquetea que toquetea mis tetas, ensimismado como un niño con su juguete, de arriba abajo, para un lado y para otro, volvía a meter la cabeza ente ellas, con diferente intensidad, ahora le deba por lamerlas todas, dejando sus babas por doquier, luego las mordía a boca llena sin clavar los dientes y las escupía haciendo un sonido como el descorchar de una botella, me encantaba ver como disfrutaba con ellas, aunque comenzaba a aburrirme si no fuera por las manos de mi chico que sabían cómo trabajar mi parte baja, dulce y suave, mientras me tocaba el culo, me encanta que me acaricien las nalgas. No lo pensé, pero tenía a dos tíos sobándome por todas partes, me gusta. Y además con una buena polla en la mano, me estoy cansando de pajearlo, me apetecía meterla en la boca o mejor aún en mi coño.

  • ¿Quieres que te la chupe? Le pregunte
  • No, no hace falta, dijo muy formal el chico.
  • Te apetece que la meta en tus tetas me dijo mi marido.
  • Si él quiere.
  • Que si quiero, pues claro.

Me senté en la cama, no iba a arrodillarme delante de él. Y le indique que viniera, estaba dispuesta a hacerle la cubana de su vida.

El chico se quedó parado con el pene tieso como un mástil. Corrió con los pantalones medio bajados y casi se cae al suelo. Mi esposo y yo reímos.

  • No te pongas nervioso le indico mi marido, hay tiempo para todo
  • Tranquilo que no me muevo de aquí. Le dije mientras balanceaba mis tetas provocándolo un poco más.

Se puso delante de mí, tenía con su polla dura y recta, no pude evitar metérmela en la boca, estaba buenísima, se la chupe un momento. La tenia bien dura, la verdad no soy una chupapollas, pero estaba muy apetecible. De pronto mi marido me corto.

  • Deja que se tumbe y ponle las tetas en la cara, le gustara.

Deje la verga a mi pesar y puse me subí encima de él, comencé a moverle las tetas golpeando su cara y el intento cazarlas con la boca, fue divertido ver su impaciencia.

  • ¿Te gusta?
  • Me encanta. Dijo el hombre mientras me las comía con hambre voraz.
  • Cuidado no te ahogues.

Las chafe contra su nariz sin dejarlo respirar unos segundos, y me separe, el las agarro con las manos y se puso a comerlas con un hambre voraz, intercambiando bocados entre las dos, mordiendo mis pezones y apretándolas fuerte. Estuvo un buen tiempo así o a mí me lo pareció

  • ¿Quieres ponerla en mis tetas?
  • Por favor, me encantaría.

Me tumbe con las piernas abiertas, la verdad me apetecía más que me follaran que hacer una cubana, pero bueno.

Me unte de crema el canalillo, me recogí el pelo y me saque el tanga, ya estaba desnuda delante de un extraño pero ahora no me daba vergüenza; no pude evitar fijarme en su polla tiesa delante de mi pidiendo guerra.

Le dije que se pusiera encima, le agarre la polla con las dos manos y lo volví a pajear con el resto de crema que me quedaba en las manos, la tenía durísima, la coloco en medio de mis tetas y yo las apreté para que las notara, pero era un poco torpe y su pene se le escurría hacia arriba, pronto encontró el punto y comenzó a follarme los pechos, poco a poco fue tomando una velocidad constante y empezó a gemir y a decir de todo sobre mis tetas. Mire a mi marido y me sonrió después me empezó a acariciar el clítoris como solo él sabe hacerlo.

Al poco lo perdí de vista pero note como una lengua me lamia el coño, que placer, era maravilloso, que experiencia, tener a alguien dándole gusto y recibir placer de una persona distinta.

Dos machos para mi sola, nunca lo hubiera pensado, pero lo que realmente me apetecía tener buena una polla dentro de mí.

  • Vamos follame las tetas. Le dije
  • Que buena estas.

Eso le ánimo, y siguió con movimientos más rápidos. Y mi marido me tocaba tan dulce que me deje llevar, solté mis pechos, el hombre los recogió, los apretó y chafo sin dejar de menearse sobre mí. Lo mire por ultima vez, sus ojos desencajados miraban sin fijarse en mí, jadeaba y me decía lo buena que estaba, mi marido dijo algo que no escuche, de pronto lo sentí, el espeso y cálido fluido recorriendo mi cuello, gire la cara para que no me salpicara, se había descargado bien, notaba una gran cantidad de semen sobre mí. Ya había acabado, por fin.

  • Maravilloso, dijo el hombre. Eres la mejor, muchas gracias, gracias.
  • Follame le dije a mi marido
  • Claro cariño. ¿Te ha gustado?
  • Sí, pero follame

El chico jugueteo con la punta de su verga con mis pezones, restregando el semen que le quedaba, me apretó de nuevo las tetas.

  • Son una maravilla, me encantan.
  • ¿te ha gustado? Le dije
  • Muchísimo. Inolvidable.
  • A mi también
  • Muchas gracias de verdad, muchas gracias. Nunca lo olvidare.

La verdad no me volví a fijar en él, ni si quiera el ruido de la puerta cuando salió. Mi marido me la había metido y cabalgaba sobre mí. Cerré los ojos, había tenido dos hombres para mí, pero seguía prefiriendo al que me golpeaba ahora con cariño mi gran culo. Disfrute de esa idea hasta correrme y quedarme dormida.


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