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Fecha: 17-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Gays

11.1 Fiestas de verano

Albany
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Sujeté sus nalgas para que no se moviera y fuera yo el que girara mis caderas y cerrara y abriera mi culo para adaptarme a tal tamaño de polla deliciosa. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Nos hemos levantado a toda prisa y dejado todo tirado, solo deseo que mi madre no se enfade, seguro que no se molestará y recogerá la habitación encantada de poder hacer algo por nosotros. Hasta hemos desayunado en un bar cercano por falta de tiempo.

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Anoche nos encontramos con personas conocidas y estuvimos hasta muy tarde.  Cuando  llegamos a casa, organizamos nuestra orgía particular, ya que teníamos la casa para nosotros dos solos, a pesar del cansancio nos deseábamos.

Sentía su verga tan grande y húmeda en mi mano que dejé de besar su boca, no le di tiempo a reaccionar, me incliné y me comí la punta de su polla, me supo deliciosa y sabrosísima toda bañada en sus flujos.

Gimió emitiendo un gruñido al sentir como aspiraba su glande y retorcía mi lengua alrededor de su frenillo, sujetó mi cabeza y comenzó a tirar de mi cabello para apartarme de él.

El olor y sabor del pene de Nicolás me atraía como el azúcar a las moscas y no estaba dispuesto a renunciar a él, lo acariciaba con mi mano y pasaba mi lengua por toda su longitud. Llegué a sentirme muy puto deseando que me taladrara la garganta de la excitación que me llenaba.

Continuaban sus gemidos y dejó de tirar de mi cabello para pasar a acariciarlo y meter sus dedos en él masajeando mi cuero cabelludo.

-Sí, ¡ohh! Como la chupas de rico.  –realizaba movimientos de cadera haciendo deslizar su verga sobre mis labios que la apresaban.

Comencé a besar sus testículos y a chuparlos uno a uno, tirando de ellos hasta que se resistía, y me acompañaba en el movimiento para que no se los arrancara.

-¡Joder!, que delicia.  –sus huevos resbalaban dentro de mi boca y los batía con mi lengua, extasiado de su sabor y finura, el sabor que desprendía todo su aparato reproductor se iba a convertir en mi preferido volviéndome loco por él y queriendo sentirlo siempre en mis papilas.

Metí entera su gran polla en mi boca y comenzó a mover rítmicamente sus caderas para follar mi garganta, no dejaba de gemir cada vez más alto y a mí me hacia disfrutar el que lograra llevarle a ese estado.

Estaba encantado de su tamaño a pesar de las leves arcadas que me provocaba cuando entraba hasta que sus pelos barrían mis labios, sentía que mi hombre estaba en la gloria pero necesitaba que me lo dijera, saqué su miembro mientras seguía masturbándolo.

-¿Te gusta cómo te lo hago?  -abrió los ojos para mirarme y parecía espantado.

-¡Joder que si me gusta! Me iba a correr, menos mal que has parado, quiero usar ese culito tuyo, déjame que te la mame un poco.  –le dejé la iniciativa encantado y más cuando sentí su boca envolver mi falo que estaba necesitado de calor.

Chupaba con todo mi pene en su boca y dejaba que se la follara despacio mientras acariciaba los pelos de su entrepierna y abdomen enterrando mis dedos en ellos y a veces tirando. Cambio mi polla por el culo y comenzó a meter sus dedos y morderlo.

-Ahora viene lo mejor.  –estaba encima de mí y me miraba vicioso.

Colocó su polla en la entrada de mi culo y apretó con sus caderas encogiendo mis nalgas con fuerza, un ligero dolor me atravesó mientras entraba con fuerza hasta el fondo de mi recto, hasta que lo tuvo todo en mi interior y me sentí lleno.

Sujeté sus nalgas para que no se moviera y fuera yo el que girara mis caderas y  cerrara y abriera mi culo para adaptarme a tal tamaño de polla deliciosa. La sentía tan potente y dominante, empalado por este prodigio que me iba a llevar al cielo del placer.

Aguantó unos segundos y luego comenzó a moverse, a salir hasta que quedaba solamente su glande en la entrada de mi culo y volvía a meterla con fuerza hasta chocar con mis intestinos y al final pasar el nudo.

No podía controlar ni contener mis gemidos, comencé a pedirle más cuando me lo estaba dando todo, pero ahora bombeaba con furia y mis gemidos se convirtieron en gritos, era un exceso de placer el que me contraía y agarrotaba los dedos de mis pies que se contraían perdidos y sin poderse poner derechos.

El placer llegó de pronto, cuando Nico comenzó a descargarse en mi vientre entrando con violencia mientras mordía mis labios. Eyaculé y un gigantesco orgasmo me dejó sin conocimientos una milésima de segundo en que creía que moría al caer en un pozo inconsciente.

Acariciaba su espalda con dulzura, y encantado de tener sobre mi todo su peso aplastándome sobre el colchón, y notando su culebra como me iba abandonando, como salía de mí dejándome vacío y con ganas de más cuando me terminaba de correr.

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A las 10 de la mañana estábamos ayudándoles a meter las maletas en el coche y a las 13 horas les dejábamos en su casa de la ciudad.

Mañana tenía que realizar gestiones con mi padre, y Nicolás había quedado con Carlos y el hermano de Maira para ver las obras en las que están interesados.

Comimos fuera de casa invitados por mis padres. María y Raúl nos han reservado entradas para ver “The Hole” en el Arriaga e iremos los cuatro. Mis padres querían que cenáramos con ellos y unos tíos, pero preferimos el espectáculo.

Descansamos unas horas en casa, mi madre lo ha dejado todo inmaculado y en su sitio cada cosa, luego vamos a buscar a María y Raúl, los padres de él tienen garaje en el centro, en el edificio donde tiene sus oficinas y podemos llevar el coche.

Ha habido un equívoco y las entradas reservadas son para mañana martes y yo les había dicho a mis padres que no podíamos acompañarles a cenar, me van a coger en una mentira involuntaria.

La fiesta sigue presente en la calle, dejamos el coche y bajamos a la Plaza del Arriaga para ver el teatro callejero y seguido los fuegos artificiales, luego han quedado en subir a Archanda para cenar en un restaurante. Hay amigos y gente que no conozco, en la cena están los tíos de María y les presento a Nico, éste les conoce de oídas, de escucharme a mí hablar de ellos.

Después de la cena hay baile y caigo en la cuenta de que Nico no ha visto la ciudad de noche, ¡qué mejor que la panorámica de ella desde Archanda!, bajamos a la estación del funicular y desde su balconada, abajo, la ciudad brilla incomparable. Como arquitecto que es, le encanta el obelisco de la Torre Iberdrola que domina la ciudad.

Cuando volvemos nos encontramos con Carlos que ha llegado después de la cena y hablan de la visita de mañana, paseamos mientras charlamos entre las calles llenas de restaurantes, y hacía las…, no sé qué hora es, no quiero ni saberlo, de la madrugada nos llevan para casa.

Entramos en silencio procurando no hacer ruido hasta que llegamos a mi habitación, nos dimos una rápida ducha y hubiera deseado que Nico me hiciera el amor, pero le vi preocupado o pensando en lo que tendría que hacer con Carlos y Santi, no le quise distraer con mis voluptuosos deseos de él.

Me abrazó por la espalda besando con suavidad mi cuello y el calor de su aliento volvió a despertar mis ganas que volví a reprimir.

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Carlos se presentó a la maña para llevar a Nico con él, tomó un café mientras desayunamos y se van, tienen que recoger al hermano de Maira.

Mi padre tiene que ir al laboratorio, se hace análisis de sangre periódicos, para controlar la cantidad de Sintrom que debe tomar por una afección cardiaca.

Mi madre le acompaña y desayunan fuera, en una cafetería cerca del laboratorio. Es una casualidad, allí se encuentran con la vendedora de Opel que nos vendió el coche, hablan con ella de que no termina de llegar y el tiempo se nos echa encima.

He recibido dos correos de dos personas, chico y chica, que estuvieron estos años pasados en la fábrica de Lille, realizando el postgraduate, lo mismo que yo voy a hacer este año, la empresa les ha pedido que se pongan a mi disposición y me orienten en lo que puedan y yo precise saber.

Mas tarde salgo con mi padre para realizar algunas gestiones bancarias y comemos en casa los tres, Nico ha llamado para avisar que se queda a comer invitado con Carlos y Santi.

Cuando llega, a la tarde, viene sudoroso, se ducha y cambia de ropa, llamo a María y Raúl para quedar en la hora en que nos recogerán, tenemos que ver “The Hole”, la obra de teatro que no vimos ayer.

Bajamos por la Gran Vía de don Diego López de Haro, vemos el espectáculo de calle que está abarrotada de gente y llegamos a la Plaza del Arriaga.

La obra es un divertimento divino para pasar el rato, mucho erotismo, humor, música, lo cierto es que hay de todo, hasta circo y amor. Ha sido maravilloso el rato desinhibido y disfrutando que agradecemos a María y a Raúl. Estoy pensando en adquirir entradas para mis padres y que vengan a ver el espectáculo mañana, no se representa muy tarde y les encantará.

Subimos hasta la Plaza Circular y entramos en La Granja para tomar un refresco, Nico y Raúl hablan de fútbol, del Athletic de Bilbao del que Raúl es socio y por otro lado Nico que lo es del Real Madrid. María pasa su brazo sujetando el mío.

-Vamos a la calle Daniel, aquí hay mucho ruido y estos se van a pegar por sus equipos de fútbol.  –realmente hoy en la calle hace fresco, la chaqueta es necesaria y nos viene muy bien el haberla traído.

Hablamos del pasado reciente, de su vida con Raúl del que está más enamorada cada día, ha estado recientemente en Madrid en la casa de su padre pasando unos días, éste viene muy raramente y cuando lo hace no pasa por su casa.

Quiere visitarme en Lille si tiene tiempo en Semana Santa,  y al fin salen de la cafetería, parece que no se han matado por el fútbol y salen riendo a la calle.

Según nos vamos acercando al garaje donde hemos dejado el coche, cerca de la Plaza Elíptica, paramos en La Viña para tomar un vino dulce, hablamos de cenar en la ciudad pero María propone el ir a un bar de la costa, ya que habrá menos público y nos atenderán mejor, después tendremos más cercanas nuestras casas.

Cenamos en el Puerto Viejo, parece que todo el público está disfrutando de las fiestas en la ciudad, tienen media docena de mesas con gente y son diligentes y rápidos en atender.

Mojarra a la plancha, pescada a la mañana en El Abra, con ensalada y helado de higo, estupendo todo. Vamos caminando hasta Igeretxe y en el bar de la primera planta, a nivel de la arena de la playa nos sentamos para tomar un café.

El arrullo de las olas llega hasta nosotros y prolongamos la estancia con un refresco después, hace una ligera y fresca brisa además de la humedad que desprenden las olas que nos obliga a usar la chaqueta.

Algunos jóvenes juegan aún en la arena a la luz de las farolas, éste es el mes donde todos tienen vacaciones y se nota en la calle y las terrazas.

Cuando nos despedimos lo hacemos en el mismo lugar, Raúl va a llevar a María a su casa y luego subirá a la suya, nosotros preferimos hacer el recorrido andando, son dos kilómetros, media hora de camino, quiero que Nico vea el alumbrado del paseo con el juego de luces que han instalado y que alumbra de colores el mar; llegamos al Puente Colgante, ahora no funcionan los ascensores, Nico quiere que le lleve y subir a él, lo haremos un día de estos.

Mis padres están en la cama cuando llegamos y sin hacer mucho ruido vamos a nuestra habitación.

En la ducha me insinúo apretándome muy fuerte a él en un abrazo, y aunque peque de obsesionado del sexo, acaricio su polla que le cuelga lacia.

-La quiero Nico, la deseo.  –me arrodillo y la llevo a mi boca, no sabe a nada y el agua que cae de la ducha le resbala hasta la punta como si estuviera orinando.

-Levanta que te la voy a dar, ya sabes que es tuya cuando la quieras.  –se ríe divertido al verme tan vicioso.

El secado de nuestros cuerpos me parece una pérdida de tiempo y sin casi secarnos le arrastro hasta la habitación y le empujo para que caiga en la cama.

Me lo como y devoro su cuerpo, y lamo y beso su ano porque esta noche será mío.

-Me dejas que te folle yo.  –le noto encantado de que se lo pida y no tarda en ofrecerme su peludo culo donde entierro mi cara.

Le hago una comida de ano que le vuelve loco e intenta llegar hasta mi verga para acariciarla mientras mi lengua le penetra.

Me gusta apartar sus pelos con mi lengua y aplastarlos alrededor de su ano envueltos en mi saliva, y lamer su rico culo mientras acaricio sus nalgas tan peludas. Me encanta todo de él hasta morder la redondez prieta de su nalga.

-¿Cómo quieres que te la meta?  -tengo necesidad de estar dentro de su ser y vaciarme, dejarle toda mi simiente en el culo.

-Así, métela ya.  –se abre mucho de piernas para bajar su ano y dejarlo a la altura de mi verga, está muy abierto ya que al ser yo más pequeño le necesito más abajo.

Sujeto sus caderas y tiro de él para meterme, sin importarme causarle daño aunque le he hecho una comida de culo que no creo que tenga problemas para que entre mi verga.

Me sentía tan caliente en su interior, mi verga se ponía aún más rígida en su vientre y voy entrando y saliendo de él, sus manos acarician mis muslos y suspira de placer, Nico va cogiendo gusto a que le dé por el culo y yo a penetrarlo.

El culito de Nico es estrecho y solo se ha abierto para mi, abrazaba mi verga y la recibía dándome placer.  Tiré de sus caderas  para abrazarme a su espalda, me excitaba sentirme cabalgándole y sentir su cuerpo pegado al mío siendo yo el macho.

Sudábamos los dos y escurría por todo nuestro cuerpo y lo sentía muy erótico, seguía penetrando su estrecho ano y me sentía envuelta y apretada la polla.

-Nico, estas delicioso.  -no me detenía ni para respirar, introducía toda mi verga en su cuerpo y deseaba que le llevara al orgasmo, a la plenitud de fundirnos en el placer de nuestros cuerpos.

Mi abdomen palpitaba y se contraía de placer cuando eyaculé en su interior.

-Nico, me voy, me voy.  -sus manos me apretaban contra él y no me dejaban escapar hasta que deposité en su vientre mi simiente. Y me quedé tendido, sin fuerzas sobre su culo y espalda.

Salí de él y le empuje para que rodara sobre la cama, me apoderé de su verga que goteaba el precum y no me detuve hasta que eyaculó en mi boca y tragué su leche con indescriptible placer.

Nico acariciaba mi rostro, y yo jugaba con mi mano en su culo de donde resbalaba mi semen.

-Gracias Nico, gracias por apoyarme y confiar en mí, eres único, te quiero.  –él besaba sin descanso y con suavidad mi cara.

-Lo haces muy bien, me gusta tenerte en mi interior, me encantas Daniel, a otro no  se lo hubiera permitido, pero tú me vuelve loco, me gusta mucho que me folles.

Yo también lo disfrutaba aunque fuera esporádicamente, prefería que fuera él el que estuviera dentro de mí como mejor opción de darnos placer.

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Amanece nublado, mis padres se ocuparán de atender la recepción del coche si es que llega, y decido pasar el día con Nico fuera, enseñándole algunos pueblos de la costa y si tenemos tiempo llegarnos hasta Donostia – San Sebastián.

Nuestra primera parada es en Bermeo, puerto de mar y pesquero, para que admire la silueta de la isla de Ízaro, mientras tomamos un café en uno de los bares del puerto. Mundaka no está muy lejos siguiendo la carretera de la costa y cerca están las playas de Laida y Laga, escogidas por los surfistas para practicar este deporte por sus magníficas olas.

La siguiente es Getaria, cuna del hombre que dio la primera vuelta a la tierra, Juan Sebastián Elcano, una villa costera con una hermosa playa y el istmo que simula un ratón en la distancia. Paseamos por el pueblo  y nos acercamos al puerto.

Decidimos que en lugar de seguir hacia San Sebastián, llegarnos ya de vuelta, hasta la villa de Gernika, bombardeada por los aviones de la Legión Cóndor Alemana hasta destruirla y dejarla arrasada del todo. Como recuerdo queda el cuadro “El Gernika” de Picasso. Visitamos su reverenciado roble y la Casa de Juntas y comemos en un bar pequeñito cerca de la plaza del mercado y la estación ferroviaria.

Es un bar que no tiene más de media docena de mesas, nos atiendo el camarero, un chico joven, desenvuelto y alegre. La comida es muy simple, ensalada de su huerta y merluza rebozada. La puerta de la cocina está abierta, una señora rubia, inmaculada en su vestir, envuelta en blanco mandil corta la merluza y la miro trabajar, dan ganas de comer lo que va preparando tal es la dedicación y delicadeza en el trato de la comida realizada a la vista de todos. Tenemos que alabarle la comida, tan simple y tan sabrosa.

-He hablado con Jaime y con mi hermana.  –se calla y sigue comiendo.

-Está deliciosa la merluza, igual querrías algo más.  –le debe de estas sabiendo a gloria.

-No, no, es bastante y si me quedo con apetito comeré de la tuya que te ha sobrado.

Nico ha hablado con su hermano Jaime y comienza a comentar sobre su charla, de repente, como si aún tuviera en su alma el resquemor de haberme defraudado comienza a hablar.

-Dicen que están conmigo, con nosotros, que no me preocupe y Jaime se ha enfadado con mis padres, no les entiende y no aprueba el que, al menos, no hayan intentado conocerte. Te quiere Daniel, esos días que pasamos juntos le han permitido saber cómo eres.

Alargo mi mano para coger la suya y se la aprieto, está preocupado y continúa un poco triste por lo sucedido con sus padres.

-Déjalo ya, yo creo que Jaime tiene razón, pero te tienen que ver feliz, si te ven triste pensarán que soy yo el causante, por eso deben verte alegre y radiante, que estás a gusto y contento conmigo. ¿Cómo fue vuestra visita de ayer con Carlos y Santi?, no me has contado nada aun.

Se le alegran los ojos, se sirve de mi plato otro trozo de merluza y sonríe recordando; le observo mientras come y viene el muchacho para que le digamos el postre que queremos. Tiene tarta de manzana cocinada por su madre y señala a la señora rubia de la cocina, los dos nos decidimos por su tarta.

-La obra va muy bien, han escogido una oficina de arquitectura muy buena, los nuevos edificios, aun siendo de acero y cristal, no desdicen en el ambiente del parque, los han sabido esconder, difuminar entre los árboles, están realizando una obra maravillosa; otra cosa es lo que están haciendo en la residencia de los abuelos de Gonzalo.

-¡Y Carlos, vaya tío!, es un chaval estupendo, un genio, sabe tanto como yo de arquitectura y no lo ha estudiado.

Sigo atento sus explicaciones, habla emocionado, ahora le siento feliz y veo que Carlos le ha impresionado, siempre nos ha admirado a todos los que le hemos conocido.

-No es un genio pero casi, el tío de Ál sí que es listo que le fichó enseguida.  –continua hablando, ya no puede parar, pedimos un café, el chico se queda absorto mirando a Nicolás como me explica nervioso.

-Quieren utilizar demasiado espacio para las oficinas y dejarán poco lugar para los dueños y los actos sociales que tengan que desarrollar, es una lástima que vayan a tirar paredes tan magníficas según como están dimensionados los espacios. Le he sugerido que utilicen solamente un ala de la casa, la de la izquierda que baja por la ladera, y allí soterrar las oficinas, que se vea solamente una fachada, la que da de frente a la bahía y comunicarlas interiormente con el ala que quedará para despachos.

Saca una agenda de su bolso y comienza a realizar bocetos mostrándome sus ideas como si y le entendiera.

-El viernes a la tarde llegará Gonzalo con Ál y sus abuelos, tienen consejo de administración el sábado, Carlos quiere que vaya a exponerles mis ideas y también estarán los arquitectos que llevan el proyecto. Le dije a Carlos que igual se molestaban los del estudio de arquitectura, me ha llamado y dicen que estarán encantados de poder ver nuevas ideas. ¿Qué te parece?

Me siento encantado por él y que le hayan gustado las obras que están haciendo en la residencia de los abuelos de Gonzalo. No he podido dejar de sentir un latigazo de nostalgia al oírle que Ál y Gonzalo vendrán a pasar unos días en España, la alegría que me causará el verles compensará este dolor que no cesa. 

-Creo que ha sido una suerte que Calos te invitara a visitar las obras y te veo muy feliz, me parece magnífico, si puedes aportarles algo bueno y que les guste, me siento afortunado por tenerte y que puedas ayudar.

Damos una vuelta por la villa, vemos en una pastelería cocotes de Markina, que a mis padres les gustan un montón y compramos una caja, le obligo a que pruebe uno y se relame de gusto, se le ha quedado pegado un poco de dulce en el labio superior, si no hubiera habido gente se lo hubiera chupado, esta guapísimo con el blanco dulce pegado.

Cuando llegamos a casa obtenemos noticias sobre el coche, ha llegado ya, está en el concesionario y lo podremos recoger mañana a las 11 de la mañana. Mis padres han realizado las gestiones necesarias y todo está en su proceso correcto.

Nos duchamos y preparamos para salir, volvemos a la ciudad, Ybarra ha preparado la cena y una fiesta en su casa, lo siento por Nico, para él casi todos son gente nueva.

La casa de mi amigo está en la Gran Vía de D. Diego López de Haro, desde cuyos balcones veíamos, cuando teníamos trece, catorce, quince años  y después, la caravana de los Reyes Magos y teníamos la fiesta de Reyes.

La cena no es cosa seria, hamburguesas, pizzas, frutos secos y algunos bocadillitos que le han preparado en casa. Lo bueno es el ambiente y las risas, salimos a las balconadas para ver los fuegos de artificio, no deja de asombrarme Nico, su facilidad para integrarse en los ambientes, y enredarse con mis amigos de siempre; lo pude constatar desde un principio con los residentes de Leeds, pero es que no pierde la ocasión de socializar y meterse en las conversaciones, es tan distinto de mi.

Quieren bajar a la verbena que hay en El Arenal pero Nico y yo nos despedimos de mala manera, ya que parte de ellos se han encaminado hacia la fiesta y han abandonado la casa.

Les acompañamos hasta Berástegui y se quedan algunos de ellos por allí, para meterse en el ambiente de Colón de Larreátegui y San Vicente, nosotros seguimos hasta la Plaza Circular y allí cogemos el metro. El tráfico de pasajeros para salir del centro es escaso, padres que se han desplazado con sus hijos para ver los fuegos y vuelven para sus hogares.

Mis padres acudieron, por fin, para ver “The Hole” y luego se quedaban a cenar en la ciudad con algunos amigos. Dimos un breve paseo por el muelle y nos encaminamos para casa.

Continuará…

 



© Albany

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