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Fecha: 20-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Grandes Series

Dos Mundos Divididos En El Mismo Espacio

Darek Defens
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Tiempo estimado de lectura: [ 13 min. ]
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Dos mundos que antaño fueron uno, dos mundos que ocupan el mismo espacio, uno fuera del agua, otro dentro de ella, uno con luz solar, otro sin luz de ningún tipo, ambos unidos por la misma campaña del tiempo, que evita que se separen aun mas y una energía que fluye alrededor de ellos, atrayéndolos Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Mundo de color: Prologo

            Me levanto como cada mañana con el canto de los pájaros, la temperatura es buena tanto dentro como fuera de las sabanas de mi cama, así que no me cuesta levantarme, casi podría decir que es un gran placer. Podría decir que mi mundo es perfecto,  y realmente lo es, quizá haya cosas de las que no me apetezca hablar ahora, pero ya hablaremos de cosas tristes…Para eso siempre hay tiempo.

Soy de una familia rica, prácticamente todo el mundo en Novy, es rico y feliz.

Novy es la ciudad más grande del único continente que flota por el aire de Bluver, nuestro mundo. Pero eso es ya una larga historia que os contare más adelante, no quiero precipitarme demasiado, antes tengo que contaros, mi día a día.

Todo ciudadano de Novy, tiene al menos un animal en su casa de campo: una vaca, una gallina, una cabra, una oveja, para cubrir necesidades de primera necesidad, nosotros que no somos menos, tenemos una vaca, que nos da leche para dos de los tres que somos, a diario ya que está un poco raquítica, pues no tenemos mucho pasto para ella. Normalmente mis padres se turnan entre ellos, uno no desayuna y el otro no merienda, sin embargo siempre hago mis tres comidas; desayuno, almuerzo y merienda. El almuerzo es una comida que todo ciudadano debe de hacer por ley, tenga o no tenga, así que a veces si nos sobra, no podemos ahorrar, nos vemos obligados a compartir con los menos favorecidos, a veces es triste, pero no es que no tengamos oro para pagar, es que no hay nada que comprar.

No sé cómo van las cosas en los demás pueblos de Venrock, nuestro continente, un continente sobre todo fabricado de roca volcánica con poca vegetación y fauna, pero imagino que todo más o menos igual. Nuestro gobierno siempre se rompe el lomo para que tengamos todo lo que se pueda tener, dentro de las faltas de recursos que sufrimos, no solemos morir de hambre e intentamos que los animales tampoco, aunque a veces, sea inevitable que ocurra.

La mayoría somos gente importante, la demás gente según creo se hundió en el Seamare, nuestro único mar, ya que cubre absolutamente todo de nuestro planeta. Cuando no hay nada que llevarse a la boca hacemos pequeñas incursiones secretas al mar, aunque está prohibido, nuestro dios vive allí y no debemos molestarle o nos destruirá.

Aunque por mi parte pienso que si es realmente un dios, comprenderá que robemos de su templo un poco al menos para comer y seguir adorándole.

Bueno dejémonos de leyendas, religión, leyes y rumores, continuemos con mí día a día. Por cierto soy Izan, un chico normal y corriente, de Novy.

Tras darle de comer a la vaca y activar los robots de limpieza de mi casa y el de vigilancia, salgo como todas las mañanas a correr, aunque la gente me mira raro, ya que hay sitios específicos para eso, no hay nada como correr por montañas y montes, que es donde está construida por cierto, nuestra ciudad. Tras una hora corriendo, voy a una tienda a hidratarme, pago con el reloj de identificación y me dan una dosis hidratante, algo fabricado por nosotros para evitar morir de sed, ya que solo hay agua potable para una vez al día y tan solo medio litro, pero aun no era la hora de beber.

Tras eso, ya en mi casa, voy a la servadora, para quitarme el olor corporal y secar tanto mi ropa, como mi cuerpo mojado por el ejercicio, tras eso, activo el robot cocinero y veo el memofono, que tiene un piloto encendiéndose y apagándose en señal de que tengo uno o varios mensajes en casa.

-          ¿Izan? Espero que le hayas dado de comer a la vaca, ya sabes que sin ella, moriríamos (Mi madre hablaba conmigo para decirme algo parecido todas las mañanas)

-          Si, mama (Lo peor no era eso, lo peor es que le contestaba, aunque sabía que no me oía)

-          ¿ya has ido a correr? (Mi madre se conocía mi rutina a la perfección, pues siempre hacia lo mismo)

-          Si, madre (Volví a contestar)

-          Ten cuidado, deberías a ir al corredor municipal (Mi madre sabía que no iría a ese sitio perfectamente, pero eso no quitaba que se preocupara)

-          Es mejor al natural, me siento más fuerte que esos enclenques (Saque músculos, como si me viera)

-          Si ya sé que eres tan cabezón que nada que te diga te hará cambiar de idea (Hizo el símbolo de pegarme, aunque ambos sabíamos perfectamente de que nunca lo haría, casi nunca me tocaba, siquiera.)

-          Si, ¿ya lo sabes, para que lo intentas? (reí solo, mientras que los robots me miraban como si estuviera loco)

-          A fin de cuentas soy una madre… (hablo consigo misma mi madre, ya que era consciente de que solo hablaba consigo misma)

-          Bueno, mama, debo irme eh quedado con mis amigos (Como sabía lo que venía después, siempre decía esto, para no sentirme tan solo y emular una conversación)

-          Pásalo bien con tus amigos (Me deseo mi madre)

-          Como siempre (Le guiñe jovialmente un ojo, como si pudiera verme)

Tras apagarlo fui con mis amigos, típicos chicos de Novy: Dylan el hijo del gran líder, el más alimentado de todos, casi estaba rellenito y todo. Lance, uno de los apestados que no tenían un animal en casa, siendo el más raquítico de todos, luego estaba Bryan, que no había venido hoy y por último, estaba Cathia, una chica complicada, pero tenía que ser complicado ser la única niña en mil metros a la redonda.

-          Hola chicos, ¿Dónde está Bryan? (Pregunte extrañado de que no estuviera)

-          Ni preguntes… (Dijo Cathia cabizbaja)

-          ¿en serio no lo sabes? (Pregunto Lance)

-          No, la verdad es que no, ¿Dónde está? (Conteste con la misma pregunta a fin de cuentas, no me habían contestado)

-          Está en la academia militar (Contesto Dylan, con no mejor cara que los demás)

-          ¡¿Qué?! ¿por qué? (Tuve que gritar, asustando a mis amigos)

-          Ya sabes, se canso de esta vida tan tranquila, sin hacer nada. (Señalo a nuestro alrededor Cathia)

-          Bueno, nos quedan tres años, para que nos asignen un trabajo más tranquilo, ¿por qué arriesgarse así? (Proteste con otra pregunta)

-          Bueno…ya sabes, no quiere ser el jefe de algo, quiere vivir lo que vivió su abuelo (Supuestamente, el abuelo vivió la guerra, aunque no me creo nada)

-          ¿una ficticia guerra? Esa guerra nunca existió es un bulo propagado por un ancestro del consejo, ese mundo no existe, debajo del mar, solo esta dios y los peces, no otro mundo. (Proteste contando la versión que se creía en mi casa)

-          ¿y cómo lo sabes? (Protesto Cathia)

-          Izan ha ido a veces a pescar, ¿es por eso que no lo crees? (Comento Lance sin mala intención, ya que en cierto sentido debía su vida a las incursiones ilegales que nosotros hicimos.)

-          Entonces ya me lo has dicho todo, se lo habrán dicho los piratas. (Se cabreo Dylan, que odiaba a los piratas casi tanto o más como su padre)

-          ¿piratas? Si me lo dijeron, pero me sumergí en el mar y solo vi oscuridad no vi nada mas (Proteste ante su incredulidad, cuando no habían ido allí ni nada)

-          Estaría más profundo (Se quejo Cathia)

-          ¿Cómo te atreves? Eso es delito contra dios, te castigara (Aviso Dylan, fuera de sus casillas)

-          Chicos, se acercan nubes, hay viene su castigo, yo me largo (Comunico Lance, antes de salir por piernas, seguido por los demás)

-          Adiós chicos… (Casi pierdo la sonrisa por esto, casi, pero no, sabía que mañana esto estaría arreglado, pensaba arreglarlo.)

-          Idiotas (Patee una piedra del camino, un poco molesto por mis amigos)

Volví a casa rápidamente, los chicos solíamos quedar en las afueras de la ciudad para no molestar a los mayores de treinta mientras trabajan, tengo veintisiete, así que estoy aprovechando mis últimos años de vacaciones eternas. El gobierno educaba, mantenía y criaba a los hijos hasta los trece años, así que a ellos no se les veía el pelo, ni se les conocía hasta esa edad, precisamente. Tengo una supuesta hermana con doce, así que cuando la traigan a casa, solo tendré un año y unos días, para disfrutar de ella. Llegue a casa justo para almorzar…Nosotros solíamos almorzar hablando en familia así que, nos dispusimos a eso.

-          ¿Qué tal hoy? (Pregunto mi madre, ya que esto era como un ritual, mientras que comíamos)

-          Bien (Conteste casi sin pensar, para mí todo estaba siempre bien)

-          ¿y con tus amigos? (Intuyo mi madre, porque siempre llegaba tras ellos)

-          Se han disgustado conmigo (dije sin perder la sonrisa en ningún momento)

-          ¿y eso que paso? (Pregunto de nuevo mi madre)

-          Bryan se fue a la academia (Explique a mis padres, mirando hacia abajo pensativo)

-          ¿y tú qué piensas hacer amiguito? (Pregunto mi padre, que siempre me hablaba como un crio)

-          No lo sé, pero ahora que me he peleado con ellos, solo hay una forma de arreglar el problema (levante la cabeza de nuevo con una radiante sonrisa)

-          ¿en serio vas a ir a la academia? (Protesto mi madre al intuir lo que pensaba hacer)

-          No me queda otra (mire a mi padre, sabía que me reprocharía, pero no lo hizo)

-          Ten cuidado, cariño, me tienes preocupada (toco mi mano en un gesto raro por su parte, ya que nunca me tocaba)

-          No me pasara nada (Enseñe mis músculos, haciéndole perder la paciencia a mi padre, con mi tono despreocupado)

-          ¿Después de lo de los piratas, aun crees en esa estúpida guerra, de la que hablaba el bisabuelo? (Pregunto molesto, más que enfadado, pues se sentía frustrado, ya que nuestro bisabuelo vivió mucho y llegue a conocerle)

-          No, papa, pero tengo que convencer a mis amigos de que les creo, para recuperarles (Me excuse, sabiendo que mi padre tenía razón, pero llorar no conduce a nada, actuar normalmente, si)

-          Estoy orgullosa de ti (me acaricio el pelo mi madre, tocándome por segunda vez)

-          Yo no, no me gusta que seas como tu madre (Pero mi padre, ataco a mi madre, ya que no podía atacarme a mí, porque aun no había hecho nada, nada que criticar o alabar.)

-          ¡Oye! ¿Cómo te atreves? (Protesto mi madre al mismo que la había criticado en su cara)

-          ¿te gusta el filete, hijo? (Mi padre solo se rio por toda respuesta, pero mi madre lo ignoro aun molesta y se dirigió a mi)

-          Si, mama y papa, que Seas os bendiga por esto (Era natural en nuestro mundo, agradecer a los padres por cualquier comida que traigan, ya sea un gusano, que un filete.)

-          Ohhh mi querido niño (Mi madre se acaricio a sí misma, demostrando que estaba preocupada)

Cuando terminamos de comer, mis padres se despidieron y volvieron a su trabajo, deje los robots de limpieza encendidos, mientras que llamaba a Bryan.

-          ¡Bryan! ¿Cómo estás? (De veras quería saber cómo estaba)

-          Izan, ¿ya te peleaste con Cathia y con Dylan, no? (Me sorprendió que ya lo sabía)

-          Si… ¿Cómo lo sabes? (Pregunte aun sorprendido)

-          Bueno, al ver tu llamada me lo imaginaba (Mintió, encogiéndose de hombros, siempre lo hacía cuando mentía)

-          ¿te llamaron estos, verdad? (Dije mientras lo miraba mal)

-          Si, primero me llamo Cathia y acto seguido Dylan (Viéndose pillado, me explico la verdad)

-          ¿puedes meterme en tu compañía? (Pregunte interesado)

-          ¿tu, para que, si no crees en esto? (Se le escapo una sonrisa y alguna mirada a su alrededor, así que no estaba solo y se estaba haciendo el chulito)

-          Por eso, para demostrarles, que esto solo es una pérdida de tiempo (Negué con la cabeza, al ver su actitud, sin perder mi sonrisa)

-          Vente, mañana por la mañana para el cuadrante AB, numero veinte, hablare ahora con mi capitán. (Sugirió mi amigo, que sabía que me aceptarían, aunque no lo hablara, estábamos faltos de soldados, desde que el servicio no era obligatorio, me libre hace diez años por poco, ya que antes se hacía el servicio de los dieciocho a los diecinueve y a mí me pillo con diecisiete, el último servicio)

-          Gracias (Le agradecí con gesto sarcástico)

-          De gracias nada, si vamos a la guerra, tendrás que salvarme el culo, ¿entendido, novato? (Pero por su chulería diría que se lo tomo literal)

-          ¿novato? Hablo el experto (Me reí de mi amigo, me parecía increíble que llevando un día allí, ¿cómo se atrevía a llamarme novato?)

-          Muy gracioso ¿entendido? (me miro fastidiado, pero no cesaba en su empeño)

-          Entendido… (Le di la razón por pesado)

Tras colgar, active el robot de campo para comprar las semillas rápidas que había comprado mi madre, y las que había conseguido mi padre. En pocas horas crecieron algunas hortalizas y vegetales de gran tamaño, con eso, tendríamos para comer toda la semana y ahora que me iba, quizá para dos semanas casi enteras. Luego deje al rabotan horrendo, en modo guardia, para que nada les pasara a nuestra comida plantada en la tierra inhóspita. Luego me dedique a ver AuViBros, una mezcla de libros antiguos, con sonido y visión, aunque era más bien un entrenamiento, que un entretenimiento, cuando discutía con mis amigos, me llevaba el día entero entrenando con esto.  Cuando no, jugábamos con nuestros relojes a juegos que estos llevaban incorporados, luego en la merienda, por primera vez, mis padres merendaron ellos solos, dejándome mirando a mí, pero lo entendía, ambos habían perdido peso y a veces, tendrían que hacer esto, pronto tendría mi propio hogar, con mi propio animal y mi propia mujer, si es que encontraba una.

Tras la merienda, nuestro sol artificial se ponía al mínimo, pareciendo una luna y así dejándonos descansar y al día siguiente vuelta a empezar, solo que esta vez antes de ir a despedirme de mis amigos, en el reloj, surgió una alarma y el casco móvil, que tenía acomodado como un piercieng de la oreja, se activo solo. Convirtiéndose en un casco con gafas de sol, que inmediatamente después salió la imagen de un tipo gordinflón el gran líder, supuse.

-          Queridos compatriotas, vuestro mundo os necesita, por eso todo hijo mayor de catorce años y menos que veintinueve, tiene que presentarse antes de la hora de comer mañana en el cuartel más cercano a su cuadrante, gracias, cuando tengamos más información sin duda os las daremos y ya saben, vótenme. Solo quiero lo mejor para ustedes. (Ni el mismo se creía sus palabras, porque reía como un cerdo al cortar la conexión)

Me mire el aspecto en el espejo holográfico, Mi pelo azul caía por mi cara, con dos largos flequillos delante de los ojos, que casi me tapaban los ojos rojos con mirada curiosa y ávida de emoción. Media aproximadamente metro ochenta, delgado, pero en forma sonrisa simpática y magnética, la última vez que me pese, pesaría casi noventa kilos, pero ahora había perdido bastante, ya que ya no tenía prioridad para comer como antes, quizás estaría en ochenta y cinco, más o menos. El piercieng de la oreja de color dorado, hace contraste con mi pelo y mis ojos, mi ropa es de color del fuego y parece que estuviera en llamas.

Cojo mis cosas y me preparo para salir…


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