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Fecha: 20-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

Aprendiendo a Amar Cap. 75

Tami22
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-Mordí mi labio inferior – No puedo darte nada ahora Agus -No quiero que me des nada, voy a enamorarte – sentí mis mejillas enrojecerse – Te juro que cada día de mi vida lo voy a hacer Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Primero quiero disculparme por la demora, con el fin de año el trabajo se puso intenso y casi no pude escribir pero espero poder subir el capitulo 80 (final de la segunda temporada) este viernes. Otra cosa por la que me quiero disculpar es por que en el capitulo anterior hubo un error en el titulo del capitulo.

Ahra sin mas, subo el siguiente capitulo, espero que les guste

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Saludos ;)

Capítulo 75

 

>>Tati<<

Todos estos días en Hawái fueron un sueño, pude relajarme y no pensar en lo que tanto me estaba haciendo mal. Agus estuvo siempre conmigo con excepción de dos tarde en las que ella quiso ir a bucear cosa que a mí no me gusta.

Ya es viernes, es nuestra última noche en esta preciosa playa, estamos muy felices de cumplir nuestro sueño de adolescentes. Fuimos a una fiesta en la playa, bebíamos unos tragos que nos recomendó la barwoman, ya es como el quinto y estoy bastante mareada. Me senté un rato, el piso me da vueltas y necesitaba calmarme. En estos días jamás había llorado por Tami y en este momento ella invadió mi cabeza, las lágrimas brotaban de mis ojos, sentí una mano en mi hombro, voltee y Agus me miraba con tristeza, me levante y la abrace fuerte, ella rodeo mi cintura con sus brazos, deje mi nariz entre su cuello y su hombro, su olor a piel bronceada me invadió, nos separamos lentamente y me miro a los ojos

-      Te amo Tati – puso sus manos en mis rostro – No me gusta verte sufrir

-      No estoy sufriendo, te juro que no – se acercó lentamente a mis labios y la detuve antes de que pueda besarme – No estoy preparada

-      Sh… Solo dejate llevar preciosa – puso su labios sobre los míos y fue el acto más tierno que hizo Agus en toda nuestra amistad, sus labios apenas rozaban los míos de a poco fui abriendo mi boca dándole paso a su lengua para que se encuentre con la mía, fue un beso corto y luego se separó – No sabes hace cuanto sueño con ese beso

-      Mordí mi labio inferior – No puedo darte nada ahora Agus

-      No quiero que me des nada, voy a enamorarte – sentí mis mejillas enrojecerse – Te juro que cada día de mi vida lo voy a hacer

-      Agus – ella sonrió y me abrazo – Te quiero demasiado

-      Vamos a dormir borrachita – me tomo de la mano y entrelazo nuestros dedos – Desde los 20 años sueño con poder tomarte de la mano

Caminamos en silencio, yo iba con mi cabeza recargada en su hombro, al llegar al hotel fuimos directo a nuestro cuarto, ella tomo ropa del closet y se iba a ir al baño pero la tome del brazo y la mire a los ojos, ella entendió que quería que se quede y comenzó a desnudarse ante mi mirada, creí que se inhibiría pero no, esto le gustaba demasiado, al quitarse la remera quedo sin nada, no tenía puesto sostén y mi mirada se posó en sus pechos, no eran muy grandes, tenía la medida justa en una mujer, ella sonrió y tomo mis manos, las puso sobre sus pechos, primero las deje quietas, la mire a los ojos y ella me acerco a su cuerpo

-      No quiero que sea así, prefiero terminar de vestirme en el baño – suspiro – Lo siento, me es difícil

-      No te disculpes – bese su mejilla – Yo no debí detenerte

-      Ya paso – sonrió y entro al baño, en menos de cinco minutos salió – Mañana sale a las 11 am el avión, puse la alarma a las 6 am

-      Está bien Agus – me acosté en mi cama – Buenas noches

-      Buenas noches Tati – la vi acostarse y ambas apagamos las luces de las lámparas

Casi una hora después no podía dormir, suspire fuertemente y cuando iba a acomodarme sentí que Agus se metió en mi cama, con la leve luz que entraba por la ventana la mire a los ojos, ella apoyo su frente sobre la mía, su mano subió por mi pierna hasta dejarla en mi cintura, ambas suspiramos

-      Dejame dormir con vos, te prometo que no voy a hacer nada que no quieras – moví mi cabeza asintiendo – Gracias

-      Solo abrazame y no me sueltes – me di vuelta quedando de costado y de espaldas a ella, ella se acomodó quedando atrás mío y abrazándome – No sé qué es lo que me pasa, estoy muy sensible

-      Ambas sabemos por qué es, pero prometo hacer que ya no pienses en eso – beso mi cuello – Descansa

Cerré mis ojos y casi de manera automática me quede dormida. A la mañana siguiente nos despertamos al sonar la alarma del celular, nos levantamos, ella entro a bañarse mientras yo preparaba mi valija y dejaba sobre la cama la ropa que usaría para el vuelo. Cuando termino entre al baño y me di una ducha rápida, me cepille los dientes y al salir Agus ya tenía todo acomodado, me regalo una sonrisa y se fue a la pequeña sala que hay en la habitación quedando fuera de mi vista, me cambie y guarde lo que me faltaba en la valija, desenrede mi cabello y cuando estuve lista me puse mis lentes de sol y ambas bajamos hacia la recepción, entregamos la tarjeta magnética del cuarto y nos subimos a un taxi.

Ya en el aeropuerto hicimos los controles pertinentes de nuestro equipaje, casi una hora después subimos al avión, apague mi celular y ella el suyo, cuando el piloto lo indico abrochamos los cinturones de seguridad, cerré mis ojos y aproveche que era un viaje largo para poder dormir ya que el lunes volvía a la rutina de siempre.

>>Jenny<<

El jueves al salir del trabajo fuimos a casa de la abuela de Sofí, íbamos a despedirnos de Santi y Rosy, estuvimos hablando un rato y convenciendo al pequeño de que le traeríamos un bonito regalo y que la próxima vez iríamos con él.

Ya casi a las 8 pm nos fuimos hacia el aeropuerto y casi a las 12 de la noche nos subimos al avión. Fue un viaje de casi 10 hs, aprovechamos para descansar para irnos a la playa al llegar.

Al bajar del avión encendí el celular y comenzaron a llegar mensaje de varios clientes, también entro una llamada y la respondí. Hable varios minutos con Salazar, uno de los clientes más fuertes que tenemos, al colgar Sofí me miraba molesta

-      ¿Qué pasa mi vida? – la abrace y ella no respondía - ¿Por qué estas enojada?

-      Vinimos a relajarnos amor – asentí – No quiero que trabajes, deja que se encarguen Tami y Malik

-      Está bien mi amor – le di un beso cortito – Perdoname, ya no más celular – le mostré que lo estaba apagando – Quiero pasar unos hermosos días con el amor de mi vida

-      Es imposible no amarte – rodeo mi cuello con sus brazos y me beso – Vamos a buscar nuestras valijas

Llegamos cerca de las 11 am al hotel, dejamos nuestras cosas en el cuarto, nos pusimos nuestros bikinis y fuimos directo a la playa, la arena era blanca, el agua transparente, era realmente un paraíso. No termine de dejar las cosas debajo de nuestra sombrilla que Sofí me jalo y me llevo corriendo al agua, en la orilla ella me soltó y siguió corriendo hasta que el agua le llego a la cintura, me encanta verla así de feliz, camine hasta donde ella estaba y la tome de la cintura, la acerque a mí y le di un beso, fue romántico y a la vez cargado de deseo, al separarnos me miro a los ojos y nos abrazamos.

Ya cuando estaba atardeciendo y nos cansamos de estar tomando sol, agarramos nuestro bolso playero y comenzamos a caminar por la orilla. Íbamos tomadas de la mano y ella tomo su celular del bolso y saco una foto, luego abrió el WhatsApp y se la envió a Tami

-      Habíamos dicho nada de celulares y le estas enviando una foto a Tami – seguimos caminando y ella solo sonrió – Entiendo que es tu amiga pero se la podes enviar el lunes o cuando lleguemos a Buenos Aires

-      Solo envié una foto – se detuvo frente a mí y me beso – No empieces con tus celos, es mi amiga

-      Si, amiga con la que tuviste sueños húmedos – se empezó a reír a carcajadas

-      Bueno, yo no me anduve besando y casi tengo relaciones – abrí mi boca no pudiendo evitar la risa – Ya no envió mas fotos, prometido

-      Veni acá rubia – la abrace y la bese con mucho amor y luego seguimos caminando

-      Aun no creo que se vaya a casar Sami – asentí con mi cabeza - ¿Crees que Tami pueda detener la boda?

-      Si se esfuerza, si – mi sandalia se trabo con algo en la arena así que me arrodille a ver que era y encontré un alambre de unos 10 cm, lo agarre y se lo mostré a Sofí – Que raro que en una playa tan hermosa y limpia haya esto

-      Hay gente que no entiende el concepto de limpieza – me puse de pie y seguimos caminando

Ella me seguía hablando, yo jugaba enredando y desenredando el alambre en mi dedo. Unos cuantos metros más adelante me detuve, observe el alambre que había quedado como si fuese un anillo, sonreí y levante mi vista clavándola en sus perfectos ojos verdes, me miraba sin entender que me pasaba y supe que era el momento de proponérselo, de hacerle saber que quiero que sea hasta el último dia de mi vida mi mujer

-      ¿Qué paso ahora amor? – miro el piso para ver si había algo - ¿Por qué te detenes?

-      Estire mi mano y le enseñe el anillo que había armado – Casate conmigo

-      Se empezó a reír a carcajadas - ¿Es una broma verdad?

-      Es cierto, fue poco romántico – sonreí negando, me puse de rodillas frente a ella, note que había un grupo de amigas cerca que nos miraban sorprendidas – Sos el amor de mi vida Sofí, no quiero pasar un dia más sin pedirte que seas mi mujer – ella tapo con sus manos su boca - ¿Te queres casar conmigo?

-      Si, si, si, mil veces si – me levante y me beso – Te amo Jenny – comenzó a llorar – Es el dia más feliz de mi vida

-      Te amo mi princesa – nos abrazamos fuertemente – Sé que este no es el anillo que esperabas y te aseguro que lo tendrás pero este quiero que sea nuestro anillo oficial de compromiso – se rio mientras secaba sus lágrimas – Quiero que lo guardes siempre para contarle a nuestros nietos lo loca que es tu futura esposa

-      Sos tan dulce – acaricio mi mejilla – Mira esas chicas, hasta nos grabaron – voltee y era cierto no dejaban de mirarnos y grabarnos – Les voy a pedir el video para tenerlo de recuerdo

-      ¿En serio vas a ir a pedírselo? – asintió, me dio un beso y fue hasta ellas, mire desde lejos como la felicitaban y la abrazaban como si fueran nuestras amigas y no pude evitar reírme, Sofí saco su celular del bolso y cuando se lo enviaron volvieron a abrazarla, mi prometida camino hacia mí y regrese la vista a las chicas que me saludaban desde lejos y yo respondí el saludo levantando mi mano y sonriendo - ¿Ya lo tenes?

-      Si, acá esta – me mostro un chat de WhatsApp – Son unas chicas mexicanas, muy buena onda – me tomo de la mano – Vayamos al hotel

-      Esa idea me encanta – ambas levantamos las manos en señal de despedida con las chicas y continuamos caminando pero hacia el otro lado

Tardamos unos diez minutos en llegar, subimos directo a nuestra habitación, entre besos nos fuimos a duchar juntas, al salir la envolví en la toalla, la seque por completo y luego me seque yo, fuimos hasta donde estaba la cama, desprendí la toalla que cubría su cuerpo y cayó al piso, la observe desde sus ojos hasta sus pies, desprendí mi toalla y lentamente la bese, con mis manos recorrí el costado de su torso, sentí su piel erizarse bajo mis dedos, baje a besar su cuello, Sofí hizo la cabeza a un lado dándome más espacio, seguí recorriendo un camino hacia su hombro derecho y continúe bajando hacia su pecho para por fin llegar hasta sus pezones erectos, tenía frente a mi rostro el derecho así que lo metí en mi boca, comencé a chuparlo con suavidad, ella puso sus manos en mi cabeza, acariciaba mi cabello mojado y unos pocos minutos después la recosté en la cama y le pedí que se pusiera boca abajo, ella asintió y me arrodille a un lado de ella, comencé a llenar de besos su espalda hasta llegar a su cola, bese cada uno de sus glúteos e hice que separara sus piernas, lleve mi mano a su sexo, más precisamente a su clítoris y comencé a masturbarla, Sofí movía su cintura, lo hacía lento y buscando el punto en el que sentía más placer, ella se volteo y me miro con demasiada lujuria, entendí que era lo que me pedían sus ojos, acerque mi lengua y comencé a lamer su botoncito que estaba demasiado hinchado y rojo, sus gemidos estaban invadiendo la habitación, yo también necesitaba de ella así que me puse de costado dejando mi sexo cerca de su rostro y ella tardo pocos segundo en comenzar a darme placer. Nos turnábamos para detenernos y soltar gemidos, por primera vez en los dos años de relación que llevamos sentí una enorme conexión con su cuerpo y su alma, sentía como si estuviéramos haciendo el amor por primera vez, estaba disfrutando cada centímetro de su cuerpo y ella del mío. Nos detuvimos unos segundos al alcanzar el primer orgasmo, retome la posición en la que inicie para poder masturbarla y luego penetrarla con mi dedo mayor y anular, ella incorporo su torso y comenzó a besarme, su lengua no dejaba de rozar la mía, por momentos mordía mi labio inferior pero cuando llego al segundo orgasmo dejo caer su cuerpo a la cama. Me acosté a su lado mientras ella recuperaba el aliento, acaricie su mejilla y el giro su cabeza para verme, sonrió y nos dimos un tierno beso

-      Te amo Jenny – acomode mi cabeza en su pecho que aun subía y bajaba de la agitación – Quiero casarme con vos lo más pronto que se pueda – la mire y ambas nos reímos – Después de que Tami interrumpa la boda de tu mejor amiga me parece muy bien

-      Entre risas trate de hablar – Si Tami no se apura creo que vamos a tener dos bodas seguidas – la abrace volviendo a dejar mi cabeza en su pecho – Mañana me gustaría que fuéramos a comprar nuestros anillos y luego irnos a Chichén Itzá a ver las pirámides ya que en la noche tenemos que tomar el avión de regreso

-      Yo voy a donde sea con tal de estar con vos – acaricio mi cabello – Descansa prometida

-      Descansa amor de mi vida – bese su abdomen

Cerré mis ojos no queriendo que se acabe el dia más feliz de mi vida.

A la mañana me levante y pedí el desayuno a la habitación, no  tardaron más de quince minutos en traerlo y cuando así fue lleve el carrito hasta un costado de la cama y desperté con muchos besos a mi pequeña rubia, desayunamos juntitas en la cama y luego nos levantamos, nos pusimos ropa lo más fresca posible ya que hacia demasiado calor y fuimos a UltraJewels, una joyería muy grande y elegante que nos llamó la atención mientras caminábamos, al entrar una mujer de unos 45 años nos atendió, le explicamos que tipo de anillo queríamos, no dejaba de mirarnos con ternura y nos enseñó varios anillos similares a lo que le habíamos explicado, nos enamoramos de uno que tenía los tres oros, blanco, rosa y dorado, los círculos se entrelazaban y en la unión de los tres había un diamante de 14 quilates, nos probamos de distintos tamaños hasta que encontramos la medida perfecta para cada una y pedimos que grabaran en mi anillo el nombre de mi prometida y en el de ella el mío junto con la fecha del dia anterior. Unos minutos después salimos y nos tomamos un taxi hasta nuestro próximo paseo.

Nos divertimos bastante sacándonos fotos y subiéndonos un poco temerosas a las pirámides junto con un guía que nos contaba la historia de las mismas.

Después de eso nos fuimos a un delfinario llamado Delphinus que nos recomendó una turista con la que estuvimos hablando. Vimos un precioso espectáculo y luego pudimos nadar con delfines. Fue una experiencia única que prometimos volver a vivir junto cuando nuestro pequeño rubio. Al llegar al hotel teníamos demasiada buena vibra, era lo que nos había transmitido el delfín con el que estuvimos nadando, dejamos a un lado la tristeza del regreso a Argentina y acomodamos nuestras valijas.

A las 11 pm, después del control del aeropuerto nos subimos al avión y dimos por finalizadas nuestro fin de semana de amor y descanso.

Al llegar fuimos a nuestra casa, no quisimos ir a la oficina así que llamo a Tati y le dije que se hiciera cargo de la empresa ya que estábamos muy cansadas por el vuelo.

A las 2 de la tarde, después de dormir un rato, fuimos a buscar a Santi. Maneje hasta la casa de su abuela y al llegar ella nos recibió, Abrazo a Sofí y luego a mí, nos hizo pasar y tomamos unos mates

-      Abuela, tenemos que decirte algo muy importante – Rosy cebo el mate y me lo entrego – Mira esto – ambas levantamos las manos y ella se tapó la boca con las suyas y comenzó a llorar de la emoción – Nos vamos a casar abu

-      Hay mi pequeña – se levantó y abrazo a su nieta – Estoy tan orgullosa de vos, tu madre también lo estaría

-      Abuela, me vas a hacer llorar – se separaron y Sofí miro a Rosy – Quiero que me lleves al altar

-      Claro que si Sofía – se volvieron a abrazar y luego me miro – Venia acá vos también – me puse de pie y ambas me abrazaron – Gracias por cuidar de mis pequeños y hacerlos tan feliz

-      No me agradezca, lo amo y daría lo que fuera por que sean felices – acaricio mi mejilla – No quiero interrumpir pero quedamos en ir a cenar con mis padres y todavía falta contarle a tu hermano

Fui a buscar a Santi que dormía, nos despedimos de Rosy y fuimos hacia nuestra casa. Deje al pequeño en su cuarto, baje y nos sentamos en la sala a mimarnos un rato.

Casi una hora después de despertó Santiago, al verlo bajar la escalera recordé cuando apenas nos mudamos que era bastante pequeño y ahora con casi 9 años parece un adolescente aunque vaya a tercer grado. Se sentó entre nosotras y nos preguntaba por nuestro viaje, saque mi celular de mi bolsillo y comencé a mostrarle las fotos que habíamos tomado, él se reía de nuestras caras y nos hacia reír. Sofí señalo algo en una de las imágenes y Santiago se quedó mirando su mano y luego miro la mía y se quedó callado y no dejaba de vernos

-      ¿Se van a casar? – las dos sonreímos - ¿En serio? – preguntaba muy emocionado

-      Si, le pedí a tu hermana que se case conmigo – de un salto me abrazo – Ahora vamos a ser realmente una familia

-      Gracias – se separó y abrazo a su hermana – Sofí, sos como mi mamá, me ayudas en todo, me retas si hago algo mal y me felicitas cuando hago las cosas bien – su hermana comenzó a llorar – Y me estás dando otra mamá, que también está en cada momento conmigo pero sobre todo nos ama y nos cuida – me miro y los tres nos abrazamos – Las amo mucho

-      Nosotras también te amamos hermanito – seguimos abrazados un rato más – Ahora que ya lo sabes anda a bañarte y cambiarte, vamos a contarle a los papas de Jenny

-      Sí, no tardo – se puso de pie y subió la escalera

-      Creció demasiado – Sofí asintió – Estoy muy feliz de la familia que somos

Nos fuimos a bañar nosotras también, nos cambiamos y nos subimos a la camioneta de Sofí y ella manejo hasta la casa de mis papas. Nos bajamos al llegar y toque el timbre, mi madre abrió la puerta y nos recibió muy contenta

-      Se tienen que ir de viaje más seguido para que vengas más veces a visitarnos – la abrace y bese su mejilla - ¿Cómo se la pasaron?

-      Hola abu – mi mamá miro asombrada a Santi, jamás le había dicho así y se le llenaron los ojos de lágrimas – Te tenemos que mostrar algo pero cuando llegue el abuelo

-      Veni acá enano – lo abrace fuerte – Te prometo que siempre vas a ser mi favorito

-      Me estas despeinando Jenny – me reclamo riéndose y vio entrar a mi padre – Ahora si podemos dar la sorpresa

-      Buenas noches – mi padre nos dio un beso a todos los que estábamos en la sala - ¿De qué sorpresa hablas Santi?

-      Vayamos a cenar y después hablamos de eso – Sofí interrumpió

-      No Ñeña, ahora es mejor – el pequeño comenzó a hacer berrinche

-      Nosotros también queremos saber – mi padre paso su brazo por detrás de mi madre y la abrazo – Cuéntennos

-      Mire a Sofí y ella sonrió – Le pedí matrimonio a Sofí en la playa – mi madre abrió grandes sus ojos y mi padre vino a abrazarnos – Nos vamos a casar mamá – ella corrió hacia nosotras y también nos abrazo

-      Hija, estoy muy orgulloso de vos – mi padre seco sus lágrimas – Te convertiste en una gran mujer y formaste una hermosa familia

-      Siempre soñé con este dia hija – sonreí al escuchar a mi madre – Sé que elegiste a la persona correcta, la cual te complementa y te ha hecho madurar demasiado

-      Gracias – los abrace a ambos – Sé que Sofí y Santi son quienes necesitaba en mi vida para poder ser quien soy

-      Nosotros somos muy feliz de que estés con nosotros – Sofí me miro con ternura, me separe de mis padres y abrace al amor de mi vida – Gracias por nunca faltarnos

-      Te amo mi amor – le di un beso y baje mi mirada a Santi – Veni acá enano – nos abrazamos los tres – Les prometo que siempre vamos a estar juntos

-      Ya vayamos a cenar, se va a enfriar la comida – los tres asentimos

La noche continuo muy emotiva, les mostramos el video del pedido de matrimonio y mis padres no dejaban de reírse del anillo de alambre.

Ya tarde nos regresamos a casa, Santi se había quedado un poco sensible y nos pidió de dormir con nosotras. Nos fuimos los tres a dormir para al otro dia regresar a la rutina y a programar una boda maravillosa.


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