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Fecha: 22-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Hetero: General

Follando en el centro comercial

famav
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Empezamos jugando y acabamos follando en el parking del centro comercial Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Me acuerdo de la fecha, fue el quince de febrero, un día después de San Valentín.

Fue hace 6 años, por aquel entonces tanto Elena como yo teníamos veintinueve años, yo le había regalado por el día de los enamorados un vestido de color marrón y un conjunto de lencería de color negro.

El conjunto le quedaba precioso, Elena es delgada, la braga era de las que se ajustan y dejan ver medio culo, es lo que más me gusta de mi mujer, sus pechos son pequeños pero el sujetador se los realzaba.

El problema fue el vestido, yo le cogí la talla que ella utiliza en casi todo, pero cuando se lo puso, le quedaba un poquitín grande, así que al día siguiente fuimos a la tienda a cambiarlo por otra talla más pequeña.

Llegamos al centro comercial sobre las 7 de la tarde, nos metimos en el parking subterráneo y tras dar varias vueltas, conseguimos ver un coche que estaba saliendo y pudimos aparcar.

El centro comercial estaba abarrotado, fuimos dando una vuelta por las tiendas hasta llegar a la que queríamos.

Mi mujer buscó una talla menos, no había, le preguntó a una dependienta y le dijo que se habían agotado pero que tenía el mismo en color azul oscuro, fuimos a mirar y efectivamente había dos de su talla, cogió uno y continuó mirando.

Al cabo del rato fuimos a los probadores, mi mujer había cogido dos vestidos más para probarse y elegir, entramos por un largo pasillo lleno de gente, encontramos un probador libre, ella entró dentro y corrió la cortina.

Mientras esperaba, me puse a mirar a hacia los demás probadores a ver quién había por allí, mi mujer abrió la cortina, llevaba puesto el vestido azul oscuro como el que le había regalado yo, le quedaba perfecto,  el escote no era muy grande así que sus pechos pasaban más desapercibidos, la falda le cubría casi todo el muslo, estaba guapísima, se dio la vuelta para que la viera por detrás, la falda no era de las que se ajustaban sino todo lo contrario, de las que se alzan cuando te mueves, pero aun así se podía apreciar su precioso culo.

Se cerró otra vez para probarse los otros vestidos, abrí un poco la cortina y me puse a mirarla, se quitó el vestido y pude observar que había estrenado el conjunto que le regalé, estaba para comérsela.

Se puso otro vestido y procedió de la misma manera que hizo con el anterior, se volvió a cerrar y yo me puse a mirar, cuando se quitó el vestido, metí la cabeza y le llamé:

-          ¡¡¡Que sexy estás!!!- le dije

-          ¿Te gusta?- me dijo ella mientras se tocaba la braga

-          Pareces una modelo de ropa interior- dije entre risas

-          Acércate un poco- le indiqué

Elena accedió, yo metí la mano, se la puse en el sujetador y le apreté la teta, ella se rio, cogió mi mano y me la quitó, lo bueno había durado poco, pensaba yo.

Cerré la cortina y me puse a mirar otra vez por el enorme pasillo, al instante, noté como mi mano era agarrada, miro y veo que Elena tiene mi mano con la suya, se estaba riendo y me dijo que me callara con un gesto, yo abrí un poco más la cortina para entrar, pero mi mujer me lo impidió, me echó para atrás y me sacó de allí.

-          Date la vuelta y no mires para aquí dentro, solo vigila- me dijo en voz baja

Volvió a cogerme la mano, noté como mi mano apretaba su cuerpo, ahora estaba bajándomela, comenzó a rozar sus bragas, Elena se estaba acariciando su coño con mi mano por encima de la braga.

Intenté colocarme para que las demás personas que hay a mi alrededor no vean ni sospechen lo que está sucediendo, a mi mujer no la ven, pero yo estoy delante de todos y me agobié, un sudor frio recorrió todo mi cuerpo, mientras Elena seguía frotándose con mi mano.

Noté como iba cerrando mi mano, ella seguía  manipulándola, cogió mi dedo corazón y lo levantó, parecía que le estaba haciendo una peineta, agarro mi muñeca mientras yo seguía con el dedo levantado.

Sentía como mi dedo estaba tocando el pelo de su coño, mi mano estaba quieta mientras ella se movía, no sé si se había quitado las bragas o se las había apartado, notaba mi dedo caliente y húmedo, se  lo había metido en su coño.

No me lo podía creer, nos hemos masturbado en probadores e incluso hemos follado, pero así como estaba pasando ahora nunca, ella se estaba follando mi dedo, notaba como mi dedo entraba y salía cada vez más húmedo, hasta que ella se paró.

-          Ya vale, que estoy a tope- me susurró

No sé si llegaron a cinco minutos, pero que experiencia, vaya subidón tenía encima.

Al rato salió a enseñarme el último vestido que le quedaba por probarse, a mí me daba igual, no dejaba de pensar en lo sucedido.

Salimos por fin del probador, mi mujer eligió el mismo vestido que le había regalado pero en otro color, nos dirigimos hacia las escaleras mecánicas para bajar al parking a recoger el coche y marcharnos. Yo estaba deseando llegar a casa para quitarme la calentura que llevaba encima.

Por fin conseguimos llegar hasta el coche, me monté y arranqué mientras Elena abría la puerta de atrás para dejar su bolso y  la bolsa con el vestido.

-          Apaga el coche y metete aquí un momento- me dijo mientras se montaba en los asientos de atrás.

-          Mejor nos vamos para casa- contesté

-          Solo un momento y nos vamos- replicó

Me bajé del coche y me monté a su lado, mi mujer se quitó el abrigo y lo lanzó al asiento del copiloto, sacó el vestido de la bolsa.

-          ¿Qué haces?- pregunté

-          Calla, calla- respondió

Se quitó el jersey y la camiseta a la vez, se puso el vestido rápidamente, se levantó, con esfuerzo consiguió acceder a la barra de debajo del asiento del copiloto y lo echó para delante.

Yo miraba pensando que narices hacía, ella estaba de pie con la cabeza inclinada para no darse con el techo, se soltó el cinturón y el botón de sus vaqueros, bajó la cremallera y deslizó sus pantalones hasta abajo, se sentó de nuevo en el asiento, se descalzó, se quitó los vaqueros y los dejó bien puestos en el suelo.

Me miró, con sus manos me soltó mi cinturón, siguió con el botón y bajó la cremallera, yo me bajé los calzoncillos junto a los vaqueros hasta los gemelos, Elena se puso otra vez en pie, yo me moví hacia su asiento, ella se sentó encima de mis piernas y extendió su vestido para tapar lo máximo posible.

Nos mirábamos y sonreíamos los dos, Elena metió su mano por debajo de la falda, apartó hacia un lado su braga, agarró mi polla que ya estaba emergiendo y con suavidad comenzó a agitármela, en unos segundos consiguió poner mi polla dura como una piedra.

Con cuidado  fuimos colocándonos un poco mejor, mi mujer utilizó su mano para poner la punta del pene en su agujero del coño, poco a poco Elena descendía, mi miembro iba introduciéndose, ella contraía su vagina apretando la punta de mi pene, que gusto me daba, subía y bajaba jugando con ella, hasta que se la introdujo del todo.

No me podía creer que fuéramos a follar en el parking mientras la gente pasaba por los alrededores, con movimientos suaves empezamos a subir y bajar nuestros cuerpos, ambos mirábamos por los cristales para ver si pasaba gente.

El calor y la excitación iban en aumento, al igual que la rapidez de las embestidas, notaba como el coño de mi mujer iba empapando mi polla, estaba disfrutando igual que yo, mientras seguíamos follando podíamos ver como de vez en cuando pasaba gente por alrededor del coche unos lejos y otros cerca, el nerviosismo era existente.

Levanté mi mano derecha, se la puse en el pecho, se lo apreté con ansia, nuestros cuerpos seguían moviéndose, puse la otra mano en su otro pecho, le sobaba las tetas por encima del vestido y el sujetador, pero podía notar como sus pezones estaban duros.

Los intermitentes de uno de los coches que había frente a nosotros se encendieron, nosotros paramos del susto, nos hizo volver a la realidad, vimos como una pareja llegaba a dicho coche, Elena se levantó un poco, mi polla salió de su caliente coño, cogió su bolso, sacó un preservativo de la cartera y me lo dio.

Como pude me lo puse, para entonces, aquella pareja ya se había marchado, Elena volvió a ponerse como estábamos antes, volvió a coger mi polla con su mano y se  la introdujo en su coño sin ninguna dificultad,  iniciamos de nuevo los movimientos, cada vez el ritmo era más acelerado.

Ella metió su mano por debajo de la falda, se puso a frotar su clítoris con ganas, ya estábamos los dos a punto de caramelo.

Para entonces yo sujetaba su cintura por encima del vestido y le ayudaba a subir y bajar su cuerpo, Elena dejo de acariciarse el clítoris y  puso sus manos en los cabeceros de los asientos de delante, me la follaba ya con todas mis fuerzas, pero sin hacer movimientos muy bruscos para no delatarnos, Elena se inclinó un poco hacia delante y agachó su cabeza, se mordía la boca para no gemir, su cuerpo se agitaba, noté como se corrió, sus líquidos resbalaban por el condón y llegaban ya a mis huevos, seguí follándomela, unas pocas penetraciones más bastaron para que mi chorra soltase todo lo que mis huevos tenían dentro.

Notaba como salían los chorros de semen de mi polla, yo eché mi cuerpo para atrás apoyándome en el asiento, Elena seguía con la cabeza mirando a suelo.

Fue un orgasmo buenísimo, la excitación y el peligro de que nos pillasen ayudó mucho, tras unos segundos en los que ni nos movimos, Elena volvió a coger su bolso, sacó un paquete de pañuelos y los utilizamos para limpiarnos y envolver el preservativo.

Cuando conseguí vestirme, Elena ya tenía su vestido puesto en condiciones, nos cambiamos a los asientos de delante y nos marchamos de allí, durante el camino hacia casa fuimos recordando y disfrutando de la follada que nos habíamos pegado.

Javieryelenasomos@hotmail.com


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