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Fecha: 23-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

Viaje corto, pero placentero.

CARTUZ
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Tiempo estimado de lectura: [ 36 min. ]
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No hay nada como el cariño, la sensualidad y el sexo de una mujer casada. Es una cosa de que ningún marido tiene la menor idea. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

No tengo ni idea ni de cómo ni el porqué, Pero mande este relato y no ha salido publicado, es anterior al último (Sexo, lujuria, sensualidad…)

 

Me levante con algo de sueño, pero muy relajadito. Paulina me había dejado bien. Al primero que me encontré fue a Camilo que estaba en la terraza donde habíamos estado su mujer y yo la tarde anterior, me hizo una seña a través de la cristalera y fui a darle los buenos días. Me hizo que me sentara con él y al momento me trajeron de todo para desayunar, la mujer que tenían de servicio. Desayune suave y Camilo que le note muy fresco después de la noche pasada, me indicaba cosas de las montañas que se veían desde allí, como dije las vistas eran espectaculares.

La siguiente en aparecer fue Camila, que ya iba vestida como nosotros y después de saludarnos, pregunto por su madre, indicándole el padre que había salido a colocarse una uña que se le rompió el día anterior, pero que no tardaría en llegar. Fernanda llego y venia como la ha visto desde el primer día que la conocí, arreglada de punta en blanco, como si fuera de fiesta. Vestía muy arreglada y llamativa. Me saludo y me dio como que estaba algo disgustada conmigo.

La ultima en aparecer y lo hizo tarde, fue Paulina, que venía con un pijama de seda, pantalón cortito y una chaqueta de color amarillo chillón. Nos saludó y traía cara de recién levantada. Era como un zombi, ni se le entendió los buenos días, se dejó caer sobre un asiento y pidió a su hermana que le pasara un zumo. Su madre la regaño por salir así y más habiendo invitados, se terminó el zumo y se fue para su habitación. Camila le dijo a su madre que quería hablar con ella y se fueron dejándonos solos.

En ese momento Camilo se me puso a hablar, de que él y su mujer eran muy liberales, de mente abierta. Que habían educado a sus hijas así. Que el ver un cuerpo desnudo no quería decir nada, que era una comunión con la naturaleza. Mientras me soltaba todo eso yo no sabía que quería decirme. Sobre todo, porque no quería malinterpretar sus palabras. Porque, aunque utilizamos el mismo lenguaje, había palabras o términos, que no se le daban el mismo significado en Colombia y en España. Por eso le dije…

-Mira Camilo, no creas que no te escucho. Pero no sé qué contestarte muchas veces y es por no equivocarme. Porque algunos términos que utilizáis aquí, en mi país se le da otro sentido, no sé si me entiendes…

-Sí, claro que sí. Eso nos ocurrió la primera vez que fuimos a España, nos llevamos más de una sorpresa hasta que nos explicaron lo que quería decir, por eso no te preocupes, si en algún momento tienes alguna duda, tu pregunta. Y como lo has dicho por algo de lo que acabo de decir, pregúntame que te saco de dudas.

-Lo de la comunión con la naturaleza, lo de que tu mujer y tu sois muy liberales. Sobre todo, esto último se suele entender por las parejas que se declaran “abiertas”

-Ahora ya sé a qué te refieres. Pero no iba por ese sentido. Aunque te confieso que cuando hemos ido a laguna playa nudista como la de vera en tu país… y sobre todo en la de Cap d'Agde en Francia, no sé si la conoces o has oído hablar de ella.

-La conozco.

-La primera vez nos quedamos… había todo tipo de gente, ancianos, mayores, jóvenes, familias enteras. Veías que a la gente no le importaba si tenía la barriga caída o las nalgas… era todo de lo más natural. Si bien es cierto que gente joven había bastante menos, mis hijas eran de las más jóvenes.

-Sí, eso es verdad, todo el mundo está de lo más natural, aunque si vistes también la playa “verías” otras situaciones.

-Si también las vimos, pero lo hacían todo tan natural, que yo en algún momento si pensé en por qué no, pero nunca lo hablé con Fernanda. Eso de ver algunas parejas “mezcladas” tuvo su morbo. Pero no, no somos tan liberales.

-Ahora lo tengo claro.

-Y tu cuando fuiste y con ese cipote, seguro que fuiste el rey. Jajaja… (Lo dijo sin ningún problema y se quedó tan a gusto) 

-Digamos que estuvo entretenido.

-Pero con una sola o con más gente.

-Ah, eso queda en el secreto del sumario… Jajaja…

                En esto llego Fernanda que se sentó con nosotros y entro en la conversación. Dijo que a ella le gustaban mucho ese tipo de playas, se sentía mucho mejor. Lo practicaban desde que sus hijas eran pequeñas. Que empezaron de forma casual y luego se animaron. Al estar todos en la casa, es fin de semana no se pudo hacer nada más y me percate perfectamente que Fernanda estaba muy distante conmigo.

                Acabado el trabajo, nos fuimos, la despedida de Camilo me llego muy dentro. Se veía un hombre majo, a pesar de algunas actitudes suyas. Me invito a volver alguna vez, pero no trabajando para enseñarme mejor lo bonito que era su país y me decía muy en serio que allí tenía su casa. Durante el vuelo de regreso aproveche para ir haciendo un borrador del informe que tenía que presentar. Una vez llegado lo presente y allí termino mi trabajo, regresando a mi rutina habitual.

         En este tiempo y de forma premeditada, no había contactado en ningún momento con Giordana, aunque ella si trato de hacerlo conmigo en un par de ocasiones. Que nadie busque un motivo retorcido, lo hice para que ella pudiera valorar sin mi presencia, si quería seguir con lo nuestro o quería volver a su anterior vida sin estar yo de por medio. No le avise de que llegaba, lo hice después de comer y me fui directo para casa. No pensaba ese día ir al trabajo. Por la tarde oí cuando se abrió la puerta ella venía hablando por teléfono, sabía que no era con su marido porque no lo hacía en italiano. En cuanto me vio, corto la llamada y se lanzó a morrearme, que buen recibimiento.

                En nada de tiempo me había medio desnudado, pagando las consecuencias algún botón de mi camisa que salió rodando por los suelos. Me bajo los pantalones y sin pensarlo se metió mi polla en la boca, según iba creciendo en su boca, ella solo decía… Uuuhhhmmm… como le gustaba sentir el poder de su lengua. La puse de pies y allí mismo sin ir a ningún otro sitio, le baje de golpe los pantalones y su braguita, la empuje contra la pared, desde atrás y sin necesidad de ayudarme con ninguna mano, la ensarte de manera violenta y la folle bestialmente, mis embestidas eran potentes y ella se corrió al poco tiempo. Una vez que se había corrido, la cogí en brazos y la llevé para su cama, allí seguí follándola hasta que quedamos exhaustos. De momento no había cambiado mucho la situación y pronto supe que, al contrario, había mejorado.

-Me he hecho muy amiga de tus tres putitas.

- ¿Qué tres putitas?

-De quien va a ser, Cokkie, Milena y Mariola.

- ¿Cómo de amigas?

-Pues muy amigas, gracias a la ayuda de Paulette que me ha contado muchas cosas de ellas y de más gente.

-Y de lo que te has enterado… ¿Hay algo interesante?

-Mucho, con lo que se refiere a ti. A ninguna les importaría que les diese un buen “viaje” y ahora viene la pregunta importante… ¿Quién quieres que se a nuestra siguiente “presa”?

-Pero no decías que…

-Me ha gustado mucho la primera experiencia y quiero repetir con las tres, pero ahora dicho esto contesta.

-Me da igual quien. Tu que estas en mejor situación de saber cómo están las cosas decide. Dime quien eliges esta vez.

-Ya que tengo que elegir yo, no lo sabrás hasta el último momento.

-Me parece bien, pero que sea muy pronto. Como por ejemplo el próximo fin de semana, hoy es lunes, tienes muchos días para prepararlo.

-No sé si me dará tiempo. Y, además, el viernes noche o el sábado por la mañana viene Sabino.

-Vale, pero me iras diciendo como lo vas preparando, aunque no me digas el nombre.

         El primer día de trabajo fue una hecatombe, nada más que problemas sin resolver. A mitad de la tarde ya estaba todo encauzado y fue cuando hable con Effi, que ya había vuelto a su puesto. Le pregunte por las “nuevas” y me dijo que eran muy buenas y diligentes. Las hice pasar a la sala y fui a hablar con ellas. La mirada de Paulette era la más cómplice y la de Milena la más descarada como siempre. Les dije que al haberme tenido que marchar de pronto a Colombia, no podía tomar todavía ninguna decisión, aunque la opinión de Giordana sería muy importante. Eso lo dije para que Giordana tuviera más facilidades. Porque Effi me dijo que, si fuera por ella, elegiría a Mariola y a Cokkie. Por lo que daba igual lo que pasara, serían las dos elegidas. Effi sabía bien cómo funcionaba la gente.

         El miércoles también fue un día de mucho trabajo, eso sería la tónica de esa semana, estaba claro. Si el martes salí tarde, el miércoles fue mucho peor. El jueves empezó con mucho trabajo, pero se vislumbraba que todo iba volviendo a su orden natural. Esa tarde fue relajada, solo quedaba una reunión con uno de los grupos técnicos, una reunión de puro trasmite, que era por finalizar un proyecto, como se iba a hacer la presentación y en que participarían cada uno de ellos y ellas. Al finalizar y para celebrarlo nos fuimos a una cafetería y estuvimos un raro, luego cada uno nos fuimos para su casa.

         Cuando llegué a casa, vi la luz de la cocina encendida y el resto a oscuras. Entre en la cocina para saludar a Giordana y me pegaron un susto. Estaban escondidas era Giordana que estaba acompañada de Cokkie. Mi cara de sorprendido, llevo a Giordana a decirme… “Que me he venido sin unas carpetas que me hacían falta y como Cokkie seguía en el trabajo, le he pedido si podía traérmelas, nos hemos puesto a hablar y como vive sola, le he dicho que se quedara a cenar” yo me encogí de hombros y le dije que me parecía bien. Lo único que me quedaba por saber, si era de verdad lo del olvido o era que ya estaba llevando a cabo su plan.

                Fui a dejar mis cosas a mi habitación de trabajo y como sería complicado poder hablar con ella a solas. Mande un mensaje preguntándola y fui rápido a la cocina, para que Cokkie no pensara que era mío. Giordana fue a por su móvil y lo leyó. Ni me miro ni nada, solo escribió y nos dijo que era su marido. Giordana me pidió que sacara el vino y fui a la despensa, donde aproveche para ojear el móvil… “Que preguntas más tontas haces… SOLO ESPERO QUE ESTES EN MUY BUENA DISPOSICION… PORQUE ME PARECE QUE ESTA PUEDE CON LOS DOS” me tuve que aguantar la risa, porque era verdad, era una mujer con muy buen cuerpo, pero con unas tetas inmensas y el resto del cuerpo en igual proporción, pero repito muy buen cuerpo.

         El que más cene fui yo, porque ellas lo hicieron de una manera muy suave a excepción del vino y cuando se lo dije, ellas se rieron y dijeron que había que guardar la línea. Cokkie añadió que si no a ella, todo se le iba al mismo sitio. Yo lo había entendido de sobra, pero pregunte como si no me hubiera enterado, ella se puso de pie se dio una suave palmada en su culo y luego se palpo las tetas. Indicándome que todo se iba ahí. Yo le dije que donde estaba el problema, que muchas ya quisieran tener ese cuerpo. Ella sonrió y me dio las gracias, ruborizándose algo.

         Al terminar de cenar nos fuimos a los sillones ellas se sentaron juntas en uno y yo solo en otro, aunque bien podía haberme sentado con ellas que cabíamos de sobra. Eso sí, donde me senté, no me perdería las “maniobras” de Giordana, que la veía muy sobrada, muy envalentonada. Con Paulette el contacto fue muy fácil por tener que darla ánimo y esas cosas, pero aquí no se estaba en la misma situación. Salió el tema de una boda que Cokkie tenía próximamente y que se tenía que comprar algún vestido, menudo rollo, que si largo, que si corto, que si negro, que si rojo… yo pensaba que Giordana se estaba equivocando de medio a medio llevando la conversación por esos derroteros. Una vez más me equivoque y no siempre el camino más corto entre dos puntos es la línea recta.

         Giordana se levantó y le dijo espera… se fue y nos dejó allí a los dos solos. Yo intentando que se viera normal la situación, le dije… “No te preocupes, son prontos que le dan… ya me aviso su marido…”  ella puso una sonrisa que parecía más de compromiso que de otra cosa y me pregunto luego si era bonita Colombia. Yo le dije que de lo que había visto, me había gustado todo y que de sus gentes me recordaban mucho en su manera de ser a España. Ella luego me pregunto que, si me gustaría trabajar allí, le conteste que ya solo por hablar el mismo idioma merecía la pena, pero que era un sitio bonito, que no, que no me importaría. Pero que me sentía bien donde estaba, entre otras cosas porque España estaba muy cerca.

                Nos cortó la conversación Giordana, que encendió todas las luces del salón y apareció con un vestido negro de noche, como decía ella. El vestido era corto, como con lentejuelas que brillaban con la luz, escote pronunciado en pico, pero cubierto con una gasa transparente, que hacia como si fuera un cuello redondo. Muy sugestivo. El largo del vestido por encima de las rodillas. En la cara de Cokkie pude ver que le gustó mucho. Giordana se fue a la habitación nuevamente y fue poniéndose varios vestidos, cada cual más sugestivo. A ella le gustaban todos y Giordana le dijo que se los probara, que si le gustaba alguno se lo dejaba.

                Cuando se los probo eran todos sensacionales, pero tengo que reconocer que, con esas tetas, eran vestidos imposibles. Giordana había calculado mal y como quien no quiere la cosa dijo… “Espera, que hay uno que seguro que te vendrá espectacular” se fue y volvió con un vestido que me quede con la boca abierta, era de un ajuste normal, llegaba hasta el suelo, tirantes finos y un escote más que espectacular, la espalda al aire, el vestido era de color vino burdeos. Si el escote era espectacular, no lo era menos una abertura que tenía el vestido que llegaba hasta arriba y en esa ocasión, Giordana se había colocado unas medias de color caramelo con unos adornos que estilizaban la pierna que se veía y cuando se sentó y cruzo las piernas, fue demasiado para mi polla, allí mismo me la hubiera follado, se veía casi todo el muslo y el adorno de arriba de la media, toda una provocación.

                La cara de Cokkie se ilumino, es que en verdad lo tenía todo. Giordana se fue y se cambió. Volvió y le dijo a Cokkie que se lo pusiera, que mirase si las medias le valían, que ella creía que sí y que ya vería como le quedaba bien. Al quedarnos solos me dijo que estaba muy mojada, que la tenía cachonda, que todo era culpa mía por enviciarla. Cokkie venia de diez. Incluso el escote le quedaba muy bien, porque a Giordana dio la sensación de que le quedaba un pelín grande. Aun así, Cokkie decía que de pecho no lo veía ella, ante el asombro de ella y el mío, Giordana se acercó diciendo… “Que va, mujer, eso es que no estas acostumbrada a no llevar sujetador…” y sin dudarlo una vez que estuvo a su altura, metió su mano por el escote y le coloco las tetas, lo hizo con total tranquilidad y lo cierto que una vez colocadas le quedo el escote perfecto, sugerente y para ser devorado. Eso hizo que la cara de Cokkie estuviera roja como un tomate.

        Giordana la pregunto si le gustaba y ella dijo que si, que le encantaba. “Pues te lo puedes llevar y ya me lo devolverás, que, con ese cuerpazo y ese vestido, causaras estragos, ya verás cuando te vea así tu marido” dijo ella. Cokkie sonreía y se notaba que además de verse guapa, parecía que estaba algo excitada. Se fue a cambiar y le pregunte a Giordana que como eran sus tetas y me dijo… “Buffff… duritas y he notado que tiene un buen peso, que se ha empezado a ponerse duro… Uuuhhhmmm… pero no lo he podido disfrutar bien… y ayuda tú también…”

        Cokkie venia y se la notaba contenta. Se volvieron a sentar y en la conversación de vestidos le pregunto a Giordana, que ella tenía mucho pecho y que le quedaba bien el encaje en el vestido, como a ella que, aunque le estaba bien no lo había arreglado ajustándolo, que se le vería mejor el pecho que le quedaría mejor. Todo lo preguntaba con mucha suavidad y supongo que por estar yo allí. Giordana con mucha astucia y con su mismo tono de voz le dijo… “Por los pezones” Cokkie al ver esa naturalidad y aunque tardo un poco en reaccionar le dijo con algo de recelo… “Sin sujetador es normal que se noten los pezones” Giordana le dijo… “Si, pero no como a mí, es que es distinto” y obtuvo la respuesta que esperaba, “Ya, más grande o más pequeño, lo mismo” Giordana con todo el descaro del mundo se desabotono su blusa y enseño las tetas a Cokkie, que no se si alucinaba más por ver los pezones atravesados por los piercings o porque lo hizo estando yo allí.

Era un momento electrizante y podía ser peligroso, según hiciera Cokkie, que miraba a Giordana me miraba a mí y notaba como pensaba que hacer, que decir… le pregunto a Giordana con cierta curiosidad si no le dolía solo con el roce y Giordana le decía que no, que precisamente eso era lo que le gustaba. Que se notaban distintos y le animo a que tocara uno para que lo pudiera comprobar, dudo y adelanto una mano en dirección al pezón de Giordana, cuando se paró y muy seria nos preguntó… “¿Qué pasa aquí? Que ninguno somos niños” y Giordana se adelantó hacia ella y le dijo… “Tienes toda la razón…” y le dio un beso en la boca, que ella lo recibió, pero rápido se quitó, diciendo que eso no estaba bien.

Me di cuenta de que Giordana no se rendiría, al igual que al no levantarse Cokkie e irse, a no demostrar un verdadero enfado, es que lo mismo si quería. Giordana acaricio su brazo y luego su mejilla, Cokkie la miraba con intensidad y ya no me miraba a mí. Giordana besaba su cara con mucha dulzura, luego paso a su cuello y allí, al ver como cerraba los ojos Cokkie, supe que ya estaba todo hecho. Mordisqueo su oreja y distinguí como le decía algo, lo que puso la cara de Cokkie sonrosada y a continuación, muy suavemente llevo su cabeza hasta que su boca llego a uno de sus pezones, que hizo que Giordana gimiera y me mirara mordiéndose los labios, cuando tocaba por encima de su ropa las tetas de Cokkie, Giordana me miro poniéndome una expresión de que eran deliciosas.

Ahora sí, Giordana levanto su cabeza y la beso profundamente, podía ver sus lenguas perfectamente metiéndose en la boca de la otra. A pesar de eso a Cokkie se la notaba receptiva, pero no hacía mucho más, dejaba que Giordana hiciera. Y esta no se esperó, mientras seguían besándose fue subiendo su mano entre sus piernas y tuve claro cuando llego al coñito de Cokkie, porque esta se dejó caer hacia atrás y su cara lo decía todo. Giordana se puso de rodillas en el suelo y metió su cabeza entre sus piernas, piernas que Cokkie abrió sin ningún tipo de reparo. Yo las dejaba, estaba poniéndome muy cachondo. Cokkie y su calentura abrieron los ojos, me miraba con deseo, pero no decía nada, solo una leve y tímida sonrisa. Que eran interrumpidas por algún gesto de placer, con lo que hacía Giordana.

Otra vez cerro sus ojos y me acerque por detrás del sillón y desde atrás, bese a Cokkie que abrió la boca para recibir mi lengua y me mordisqueaba la lengua, la atrapaba con su boca, podía notar su calentura. Mientras metí mis dos manos por su escotazo y magree, acaricie y sobe bien sus tetas, hasta llegar a dos fabulosos pezones que se sentían muy duros. Había parado de besarla, para lamer su cuello, cuando de forma desesperada me pedía que la besara, así lo hice y sentí como se corría, dándome un muerdo “agresivo” mientras se dejaba llevar por esa corrida que estaba teniendo.

Les di las manos a las dos y las llevé para mi habitación, que la cama era más grande. Les dije que se desnudaran, como Cokkie estaba todavía un poco cortada, Giordana hizo los honores y fue desnudándola, mientras yo la desnudaba a ella. Ya estaban las dos desnudas y Cokkie desnuda ganaba mucho más, dos tetas exageradas caídas pero deliciosas de ver. El cuerpo grande pero fuerte y Giordana hizo que se diera la vuelta para que pudiera ver el culazo que tenía, era bastante más grande que el de Giordana.

Giordana fue a quitar la ropa de la cama, pero Cokkie prefirió meterse entre las sabanas y quedar tapada, las dos se metieron entre las sabanas, solo podía ver como se besaban con muchas ganas y como se movía la ropa, seguro que Giordana estaría con sus manos sin parar. Cokkie quedaba de espaldas, me terminé de desnudar y me metí detrás de ella, dejándola en medio de los dos. Fue cuando me pude dar cuenta que Giordana estaba con sus manos acariciándola y ella estaba quieta. Poco duro eso cuando empezamos los dos a tocarla y acariciarla, la hice que quedara de lado, mirando hacia Giordana y yo en su espalda. Ahora si tocaba a Giordana y yo la tocaba desde atrás, encontrándome con la mano de Giordana en su coñito, que compartimos los dos con nuestras caricias. Una vez que tuve los dedos mojados “ataque” su culito, cuando mis dedos llegaron a él, noté como contraía su a no ante la presencia de mi dedo.

Estuve así un buen rato hasta que logré que se relajara y mis dedos campaban a sus anchas. Luego lo deje por un rato y la abrace por detrás, colocando mi polla entre sus piernas, que cuando ella la noto, bien que movía sus caderas y su culo. Giordana apretó la cabeza de mi polla contra el clítoris de ella. Mientras ya había quitado la ropa de la cama y chupaba sus tetas. Cokkie había perdido ya el corte, porque gemía con total espontaneidad y disfrutándolo. Me llamaba la atención enormemente como Cokkie tocaba el coñito de Giordana y digo tocar, por decir algo. Lo hacía como en plan muy bruto y se lo pregunte a Giordana en español y ella casi sin poder hablar me dijo… “Deja, deja… que lo hace de maravilla… que exageración…” no me dijo más porque se volvió a comer las tetas de Cokkie y solo paro para correrse.

Se la fui a meter a Cokkie, pero se quitó muy rápida y me dijo que sin preservativo que no, que no tomaba nada. Saqué un condón y me lo puse y entonces ella se colocó en posición y se la metí. Entro suave y muy bien, lo que me volvía a impresionar era lo bruta que era Cokkie, al dar hacia atrás con su culo, nada de delicadeza, quería sentir bien los empujones. Esa postura no era la mejor para eso, hice que se pusiera a cuatro patas y ahora sí que se enteraría de lo que era embestirla. Mis embestidas eran más que exageradas, hasta Giordana decía que si a ella le diera dos como esas la desarmaba.

Le dije a Giordana que se pusiera debajo para hacer un 69 y me dijo que no creía que lo hiciera ella, que en otro momento tal vez, pero… le dije que se colocara y empezó a tocar el coñito de Cokkie esta se notaba que lo agradecía por sus movimientos, hice que se acostara un poco más, le costaba, pero en cuanto noto la lengua de Giordana bien que se acoplo la tía. Pero le gustaba recibir los lengüetazos de Giordana, pero ella su cabeza la tenía hacia un lado y apartada del coñito de Giordana. Eso no podía ser, baje el ritmo de la follada, algo que agradecieron las dos, una por poder lamer mejor el coñito y la otra porque notaba mejor la lengua. Me estire un poco y cogí la cabeza de Cokkie para que chupara el coño de Giordana, pero agitaba su cabeza para mostrar su negativa.

Saque la rabia y sin contemplaciones le di varios azotes en su culo, que hizo que se parara, no protesto, pero estaba claro que nunca se lo habían hecho y luego le dije… “Vamos putita, o le haces una buena comida o me paro y no sigo” ella no hacía nada se había quedado parada, volví a darle unos azotes, ella con voz dura me dijo si la traducción no es incorrecta, que era un puto degenerado. Pero a continuación de forma tímida beso el coñito de Giordana y se envalentonó, menuda comida de coño le hacía a Giordana, que no paraban de moverse y Cokkie igual. En esa posición metí dos dedos en el culito de ella, que no protesto hasta que las dos se corrieron a la vez.

Le saqué de su coñito mi polla y quise follarme su culito, pero no me dejo y me dijo que eso solo era de su marido. Le volví a dar unos buenos azotes y se la metí directamente, ella se quejaba, decía que le dolía, que era mucho más grande que la de su marido, que a sacase y cuando oyó a Giordana ya se calló, Giordana le agarro de su pelo, le dio un tirón y mirándola a los ojos, le dijo… “Te va a follar el culo hasta reventártelo, así que cállate” y luego se fundieron en un profundo muerdo, lo que aproveche para terminar de metédsela toda, ahogando su gemido o lo que fuera con la boca de Giordana.

Se lo folle con furia y ya no entendíamos lo que decía, pero, aunque no lo entendiéramos tanto su tono, como su cara según Giordana eran de estar disfrutándolo. Hicimos que se corría como una verdadera perra. Se quedó como agotada pidió uno segundos de respiro. Saque mi polla y me quite el condón. Giordana se puso a comerme la polla, decía que quería toda mi corrida para ella. Cokkie sonriendo decía que no entendía como todo eso había entrado en su culo y Giordana le decía mientras me la chupaba, que lo mejor estaba por venir, que seguro que nunca lo había visto y Cokkie quería saber el que. Diciéndole Giordana que le ayuda a mamármela y lo descubriría. Se pusieron las dos a chupármela y si Giordana era bueno haciéndola, reconozco que la boca de Cokkie era superior.

Qué manera de metérsela en la boca y con qué facilidad, hasta Giordana la miraba con estupefacción y mucha envidia como me dijo luego. Se la metía hasta la garganta ni una arcada, nada de nada. La sacaba para coger aire y otra vez hasta lo más profundo, no exagero al decir como notaba la cabeza de mi polla como atrapada. Así poco duraría ya y lo avise. Ahora la saco un poco y Giordana le dijo, prepárate para lo que viene. La mamo con más rapidez y por lo menos di tres buenos chorros de corrida. Fue un placer indescriptible. Una vez que termino y de forma apresurada, Cokkie agarro a Giordana y se dieron un beso compartiendo parte de mi corrida, que morbosa fue la imagen de ellas dos.

Nos quedamos hablando en la cama tranquilamente y Cokkie nos sorprendió diciéndonos que le había venido muy bien, que ya le estaban saliendo telarañas. Pero que el problema venia ahora, ya que ella necesitaría más sesiones de tratamiento y nos reímos los tres. Después de un breve parón, volvimos a follar hasta que amaneció. Nos tuvimos que arreglar para ir al trabajo. El primero en ir al trabajo fui yo. Luego llego Cokkie, que varias compañeras al llevar la misma ropa del día anterior se metieron con ella, diciéndole que donde había pasado la noche… por ultimo llego Giordana. Cuando bajé a almorzar vi en una misma mesa a Giordana, Milena y Mariola, almorzando y hablando. Yo solo me sonreía, pensando que Giordana era infatigable, ahora tirando ya la caña a alguna de las dos.

El sábado llego Sabino y ya traía lo que íbamos a hacer, donde íbamos a ir a cenar, donde iríamos a tomar la copa… todo estudiado. A mí en particular me daba igual, si le hacía ilusión. Le dije a Giordana que esa noche se tendría que vestir muy puta, diferente a como vestía normalmente y me dijo que lo que yo quisiera. Por la noche salió explosiva, no entendía porque iba vestida siempre de otra forma, me costaba entenderlo. Porque, aunque de cara no era bonita, así resultaba hasta atractiva. Yo tengo un sentido más que el resto, porque sabía que pasaba algo, pero no sabía el que, ni lo imaginaba. Salí dudas cuando llegamos al restaurante y al ver como Giordana abría la boca sorprendida. Vi que una pareja se reía y era una sorpresa que la habían preparado, me los presentaron eran Claudio amigo de la infancia y de correrías de Sabino, habían estudiado juntos… era más o menos como sabino, la única diferencia esencial, era que llevaba la cabeza afeitada. Bianca de 1,65 más bien tirando a gordita, pero sin exagerar, tetas normales y el culo de muy buen ver, una melena poblada, castaña y ondulada, luego me entere que tenía un año más que Giordana 45. Giordana y ella se conocían desde que se hicieron novios. Pero enseguida me di que había mucha confianza porque nunca vi tan relajada y abierta a Giordana. Eso me hizo replantearme el marcharme y dejar a las dos parejas con sus “batallitas”

Una vez que cenamos y cuando nos disponíamos a ir a tomar la copa, yo me excuse para poder irme y ellos, los cuatro insistieron en que de eso nada. Nos fuimos al sitio que había elegido Sabino. Ya podía haberlo dicho y me hubiera ahorrado esa situación. Pero por lo que habían comentado en la cena, se encontraron en el aeropuerto y quisieron darle la sorpresa a Giordana. Fuimos a lo que ellos llamaban una discoteca, pero yo pondría varias pegas a esa definición, pero sigamos. Nos sentamos en una zona apartada y ellas hablaban muy en bajito, ellos hablaban de sus cosas, pero me metían a mí en la conversación, pero que de lo que hablaban no me interesaba mucho.

Claudio fumaba y esa fue la excusa para ir a una zona de fumadores, ellas cuando dijeron que íbamos a echar un cigarrito, dijeron que vale, como podían haber dicho otra cosa. Yo no quería ir peo insistieron mucho y accedí cuando Sabino me hizo una seña muy extraña. Una vez en esa zona y de forma muy directa Sabino me dijo… “Mira Carlos, ya nos tenemos mucha confianza. Claudio es más que un amigo, es un hermano, sabe lo que hay entre nosotros porque se lo he contado con todo detalle…” tuve que cortarle y le dije… “Solo una pregunta… ¿Giordana lo sabe?” porque me extrañaba un montón, salvo que me tuviese engañado.    

Por eso estamos aquí, me dijo Sabino. A ella se lo contaremos o no, según lo que tú digas. “Rompamos el misterio, decirme que pasa y que tengo que ver yo en todo esto” dije yo. Sabino ante la mirada interesada y expectante de Claudio me conto… “Como te he dicho a Claudio le he contado todos lo de nosotros tres, lo bien que lo pasamos, lo bien dotado que estas y como controlas, como dominas la situación. Lo hemos planeado y por esto están aquí. Quiere que hagas lo mismo con Bianca. A diferencia de Giordana, ella si ha tenido pequeños escarceos, pero sin llegar a rematar, no han encontrado al hombre adecuado y tu reúnes los requisitos, ya le he dicho a mi amigo que tú tienes la última palabra y siempre que te guste Bianca”

Que hacer, que decir… estaba perplejo, nunca me había ocurrido nada semejante y me habían pasado ya muchas cosas, pero siempre lo digo, que siempre hay una primera vez para todo. Lo único que se me ocurrió en ese momento fue decir… “Bueno y tu mujer Bianca que piensa” Claudio que costaba más entenderle, pero que lo que no entendía, Sabino rápido me ayudaba, me dijo… “Bianca cuando hemos venido para aquí me ha dicho que le gustas, aunque ya lo sabía yo, porque le gustan los hombres altos y fuertes. Lo único que ha dicho que ella no empieza, que no quiere que su amiga se enfade” mi última pregunta fue que me diera una pista de lo que le gustaba, lo que quería o lo que esperaba. Ahí note un poco más cortado a Claudio hasta que Sabino le ánimo. Me dijo… “Le gusta alguien que se imponga, le van los azotes, pero muy suaves, el bondage suave” el sexo anal y el lésbico pregunte yo muy interesado y el me contesto, que el sexo anal rara vez, que alguna vez lo hacen pero que pueden pasar meses y el estar con otra mujer en la misma cama no le importa, mientras no se toquen.

Mi contestación fue que se podía intentar, pero que lo difícil estaba en Giordana. No me parecía mala idea, solo que no quería defraudar a Giordana, ya que mi complicidad con ella era mucho más grande de lo que ellos se podían imaginar. Quedamos en ir a nuestra casa, porque en su hotel sería muy complicado. Fuimos para adentro y cuando llegamos, ellas nos dijeron que ya pensaban que nos habíamos perdido. Giordana se dirigió a mí y me dijo que como esos eran muy sosos en lo que se refería a bailar, me dijo que fuéramos a bailar. Acepte porque me venía muy bien. Nada más empezar a bailar, Giordana me dijo que como me habían caído sus amigos y le dije que muy bien, pero que eran una caja de sorpresas.

Giordana contrariada me pregunto y le conté lo que me habían dicho. A ella lo que le costaba entender y su cara no mentía, era que su amiga no le hubiera comentado nada, ni de sus prácticas ni de lo que querían esa noche. Guardo el tipo bailando y sonriendo, pero yo notaba que estaba cabreada. Su único comentario fue… “Quiere follar y que sea suave… vamos a darles lo que quieren, pero vamos a ser muy duros, ¿Te apetece?” riéndome le dije que yo sí. Se le puso su cara de puta rabiosa y me confeso que de golpe se había puesto cachonda como una perra en celo.

Al rato de estar todos juntos, yo propuse el ir a casa y tomar algo allí, porque ese local estaba muy saturado de gente, no se podía mover uno. Como era de esperar me dieron la razón y todos aceptaron. Una vez en casa Giordana en la cocina y aprovechando que estábamos solos me dijo… “Demuestra lo que eres, demuestras que eres mi STALLONE y que nos dominaras a los cuatro, pero sobre todo a esa zorra de Bianca” su cara era de puro vicio y se la veía “fuera de sí” verla así hizo que mi polla ya estuviera más que dispuesta.

En el salón Bianca pregunto por el baño y yo me levante, le dije que viniera que le diría donde estaba. Los demás se quedaron hablando. Encendí la luz y me aparté para que pudiera pasar y según lo hizo, le di una buena palmada en el culo y la dije que esa noche seria mío. Fue a decir algo y la di un morreo en condiciones que ella respondió bien, luego antes de irme le dije… “Te aviso que yo no soy como los otros que has conocido, yo empiezo y remato” me di la vuelta y regresé con los demás. Seleccione una música suave, de la que tenía para momentos como esos. Y una vez que la puse, apagué algunas luces y me puse a bailar con Giordana.

Al principio bailamos agarrados, pero de lo más normal, Bianca llego al salón y mientras los maridos hablaban ella nos miraba. Entonces empecé a bailar en plan más descarado con Giordana, que me seguía el juego.  Después de varias canciones Giordana que estaba muy cachonda ya se fue a sentar y yo invite a Bianca a bailar, Giordana le dijo que se animara que yo bailaba muy bien. Nos pusimos a bailar y desde el primer momento nos apretamos bien. Sentía su respiración alterada. Yo suavemente le decía al oído que estaba ya loco por comerle su coñito y su culito. Que me tenía la polla a punto de reventar. Acabamos y nos volvimos a sentar. El ambiente se iba caldeando.

Se les vía “nerviosos” después de dar algunos tragos a sus bebidas, Giordana quiso bailar de nuevo y yo me levante, pero hice que se levantase también Bianca para que bailáramos los tres, Bianca exclamo… “¿LOS TRES?” y yo dije un si de lo más natural, Giordana le tendió la mano, quitando importancia y Bianca se vino con nosotros. Desde el primer momento mis manos pasaron de sus cinturas a sus culos, algo que podían ver los maridos a pesar de la poca luz. Note a Bianca incomoda cuando sintió la mano de Giordana sobre su culo, se quitó y se fue a sentar. Una vez más le dije a Giordana que me siguiera la corriente a sabiendas de que los maridos sin necesidad de decírselo harían lo mismo.

Dejamos de bailar y propuse un juego, que consistía que el que sacaba la carta más alta, mandaba una cosa sobre los demás. Pero que hasta que una persona no estuviera desnuda por completa, no podía mandársele que hiciera algo. Los maridos protestaron porque nosotros teníamos menos prendas y la solución que di, era que la prenda seria desnudarse entero la parte de arriba o la de bajo, así tampoco perderíamos tiempo. La persona que no obedeciese tendría un castigo.  Al final todos de acuerdo. Les dije que apartaran la mesa baja del salón mientras yo iba a buscar la baraja de cartas, que la tenía que buscar. La primera ronda “casualmente” la gané yo y les hice desnudarse de cintura para arriba. Ellas tardaron un poco más, Bianca tenía unas tetas normales, con pezones rosados y ya estaban duritos, cuando vio a su amiga, me di cuenta por su sorpresa que no tenía ni idea de que llevaba piercings, no dejo de mirarlos durante un rato.   

La siguiente la gano Claudio, que me hizo a mi quitarme la parte de arriba y al resto la parte de abajo. Quien más se cortó en hacerlo fue Bianca. Que tenía su coñito completamente depilado, se le veían perfectamente sus labios y tenía un mejor culo de lo que pensaba, lo que engañan las ropas muchas veces. Claudio se me quedo mirando y dijo… “Muchas horas de gimnasio tienes…” la siguiente gano Bianca, su marido y yo nos terminamos de desnudar, Bianca riéndose, porque yo estaba empalmado dijo… “Ese (refiriéndose a mi polla) también tiene muchas horas de gimnasio” estuvo graciosa por lo que dijo, por el tono, por la espontaneidad y todos nos reímos, la prueba que mando a Giordana y a Sabino fue un beso, algo que lo hicieron rápido. Ya todo serian hacer cosas.

Gané yo y ya lo tenía más que pensado. Para los maridos, fue que tuvieran las manos atadas tres manos. Fingieron sus protestas y les ate yo, bien atados con las manos atrás. Ahora les tocaban a las mujeres y les dije de darse un buen morreo durante dos minutos. Giordana estaba dispuesta y Bianca dijo que de eso nada. Yo le avise que si no me tocaría castigarla. Ella decía que lo prefería. Ellos no lo sabían, pero se habían acabado los juegos y las tonterías. A Bianca le dije que me acompañara para el castigo y a los maridos que se tenían que quedar en el salón, Giordana me acompaño. Fuimos a su habitación e hice que Bianca se colocara de rodillas en un butacón bajo que había en la habitación. Lo que hizo que su culo quedara en pompa. Agarre sus manos y así no podría moverse, me miraba como queriendo saber, hasta que le dije a Giordana que azotara el culo de la puta de su amiga.

Bianca se quedó confusa y Giordana empezó a darle unos azotes, en un principio suaves y yo le animaba a que los diera más fuertes, me dijo que le dolía la mano y le dije que para que estaban los cinturones. Sonrió y del armario cogió uno, lo doblo y menudo correazo dio en el culo de su amiga, que grito y protesto. Me dolió hasta a mí, pero Giordana no paro hasta que se lo dije yo. Acaricio luego el culo de su amiga y la cara de esta se trasformó, se relajó. En ese momento le dije… “¿Vas a ser buena y vas a hacer lo que te digamos?” ella antes de contestar miro hacia la puerta y allí estaban los dos maridos bien empalmados.

Le dije que ellos no la iban a salvar, primero porque eran dos sumisos cornudos y estaban cachondos de ver lo que hacíamos con ella. Claudio protesto y Giordana se acercó a él y le dio un correazo diciéndole que a callar. Lleve a Bianca a la cama y le dije que me la mamara, ya paso de su marido y empezó a mamar, lo hacía de vicio. Giordana se puso detrás de ella para comerle el culo y cuando Bianca se fue a quitar, le agarre bien de su melena y le dije que no se moviera, que su amiga iba a preparar su culito para follármelo yo, ella me dijo que la dejaba, pero que no le metiera eso por su culo, refiriéndose a mi polla.

 Los dos maridos se acercaron más a la cama, miraban absortos la escena y Claudio no paraba de mirar el culo de Giordana. Veía mientras Bianca me la chupaba, como ellos espalda con espalda se intentaban desatar, les costó, pero al final lo lograron. Claudio se fue directo hacia el culo de Giordana y ella paro lo que hacía y le dijo con muy mala leche… “¡NO TOQUES! Ni se te ocurra, si quieres tocar algo tócasela a mi marido…” y volvió a lo suyo, Claudio se quedó como petrificado.

 Giordana se acercó para chupar mi polla también, las dos me lamian desde los huevos hasta el capullo, entremezclando su saliva. Giordana me lamio los pezones, luego me beso y muy dulcemente me dijo al oído… “Esta putita ya está preparada para todo, esta que se derrite…” hice que se pusiera encima mía, si Giordana normalmente tiene cara de vicio, esta le ganaba, se sentó de un solo viaje, que bruta. No se esperó, empezó a moverse con potencia y Giordana se puso sobre mi boca, mi lengua pudo comprobar que su coñito estaba muy mojado, era una delicia sentir todos sus jugos en mi boca. Aunque no veía ya tenía experiencia en esas situaciones, Giordana tocaba el clítoris de Bianca y se besaban. Una de esas veces Giordana con voz entrecortada… “Mirar y aprender cornudos, maricones, mirar cómo se folla…” y Bianca le decía a su marido… “Claudio es… una locura… me mata… me mata… de placer… gracias…”

 Las dos cada vez tenían movimientos más profundos y poco después se corrieron de una manera gozosa, aunque los sonidos de sus gemidos fueron apagados porque se morrearon mientras lo hacían. Le di un toque en el muslo a Giordana para que se quitara, le dije que cogiera el lubricante, puso una amplia sonrisa y lo cogió, se embadurno bien los dedos y mientras seguíamos follando su amiga y yo, ella le metía los dedos impregnados en lubricante en su culito. Bianca que se había agachado para besarme y ya de paso facilitar a su amiga la labor, me decía con cara tomada por el placer y con voz impúdica… “¿Qué me vais a hacer… me dais miedo…? Y yo agarrando su cara, besándola, le dije… “No preguntes, si quieres te quedas y si no te vas… pero no preguntes” ella me dio un beso metiéndome la lengua hasta la garganta.

Le dije que se pusiera a cuatro patas y ni rechisto, se quitó de encima mía y se puso como le había dicho. Giordana me puso un poco de lubricante sobre mi polla empapada con los líquidos del coñito de su amiga. En ese momento mire a los dos maridos que se estaban pajeando, pero cada uno a sí mismo. Me dirigí a ellos diciéndoles… “No os cortéis, si me da que ya os habéis pajeado mutuamente antes, que por eso sois tan amiguitos que eso une mucho… no perdáis el tiempo… que queremos veros igual que vosotros veis a vuestras mujeres… ¡VAMOS!”

Me coloque de cuclillas para follarme ese culo en esa posición, porque así la fallaría con más fuerza. Bianca estaba temerosa y se le notaba. Giordana acariciaba su cara, sus pezones, su espalda, con mucha suavidad y ternura, le decía palabras suaves y yo mientras, ya había empezado mi penetración, Giordana le decía que soplara un rato que así, relajaría mejor su culito y cada vez fue entrando más. Ese culo no había sido follado lo suficiente, pero se notaba apretadito, pero entraba bien.

Una vez que estaba toda dentro, Giordana le decía que ya estaba y ella casi como con orgullo se lo decía al marido. Que no dijo nada y al no oír nada, Giordana miro y nos dijo, que sus maridos estaban muy ocupados. Mire y se estaban pajeando el uno al otro, además de morreándose. Empecé mis movimientos de forma suave pero profunda. Sacaba casi toda mi polla para luego hundirla hasta el fondo, pero de manera muy suave. Giordana ya dejo sus caricias y se puso delante de ella, para que le comiera el coñito, pero Bianca no quería.

Yo la follaba ya con más ímpetu y ella gemía. Giordana trataba de convencerla para que se lo comiera, pero ella pasaba de hacerlo. Me pare un poco y le di dos buenos azotes, diciéndole que ya podía empezar. Se resistía, Giordana seguía con su voz suave y tierna, le dije a Giordana que se dejara de tonterías y que la tratase como la puta que era. Giordana me miro y puso esa cara de “rabia” que a mí me gusta. Le dio una bofetada que resonó y le agarro de su melena dándole un tirón… “Mira puta, me la querías liar entre todos… pues ahora me lo comerás hasta que yo diga que pares…” me dejo impresionado a mí, así que a Bianca la tuvo que dejar…

Como la perrita que era, Bianca empezó a lamer el coñito de Giordana y esta, acariciaba su cabeza diciéndole lo bien que lo hacía, que no parara. Ya estábamos perfectamente sincronizados, menos a la hora de corrernos porque la primera fue Giordana que hasta se medió levanto cuando se corrió. Una vez se corrió me hizo gestos con su cara de que Bianca había estado muy bien. Se puso a mi lado y me beso, después empezó a hacer una paja a su amiga, que se empezó a acelerar avisándonos con sus movimientos, sus resoplidos y sus gemidos, que se iba a correr, como así fue. Lo hizo de una manera exagerada y se besó con Giordana. Fue cuando yo di más ímpetu a mis embestidas hasta que me corrí llenándola el culo. Nos quedamos todos extasiados.

Después de un rato tanto Bianca como su marido se vistieron, Giordana se despidió de ellos y se fue al baño. Sabino que se había puesto unos pantalones, hablaba con Claudio y yo aprovechaba para morrearme con Bianca, mientras yo le decía… “Espero que la próxima vez, no perdamos tanto el tiempo y lo aprovechemos mejor… bueno eso si hay otra vez” Bianca después de darme otro beso y con una mirada sensual me dijo… “Eso que te quede seguro y espero que sea muy pronto”

Le dije a Sabino que cuando se despidiera que hiciera el favor de recoger todo, que ahora cuando me terminara de lavar le ayudaría, se quedaron hablando todavía un poco y me fui para el abaño. Giordana ya había acabado de ducharse, me metí en la ducha y me duché rápido. Cuando salí y me estaba secando, Giordana dejó caer su toalla apoyándose en el lavabo, toda una invitación, le di un par de azotes y le dije que se fuera para mi habitación, ella me dijo que mejor no, que Sabino lo mismo estaba un poco disgustado, que le habíamos dado poca cancha. Yo le dije que seguía con muchas ganas y ella me dijo que esperáramos ver como estaba su marido y salimos.

Sabino dejo claro que era hora de irse a dormir. La mirada de Giordana estaba tan encendida como la mía, pero no queríamos encabronar a su marido, quedaban más días por delante. Estando en mi cama y tratando de relajarme no pude. Ya habían pasado tres cuartos de hora, me levante y fui al baño, cuando salí en vez de ir para mi habitación me acerque a la de ellos y entre. Cuando me acerque junto a Giordana vi que estaba despierta y haciéndome un gesto con su mano, para que me fuera. Acerque mi polla a su boca y como esperaba, no se pudo resistir y me empezó a hacer una mamada.

Su marido resoplaba durmiendo. Yo metí mi mano y “castigué” sus pezones, que ya la conocía y sabía que eso la prendía. Se destapo y estaba desnuda, me tumbé encima y se la metí, ella cruzo sus piernas atrapándome y apretándose. Follábamos despacio, con mucha lentitud, era un morbazo follar con el marido pegado a nosotros, aunque me di cuenta que se despertó y se hizo el dormido. Giordana se corrió aguantándose sus típicos chillidos y al momento estaba otra vez preparada para correrse, me decía susurrando que no me aguantase que me quería sentir y nos corrimos los dos juntos, llenando bien su coño.

Me dio un piquito y me dijo que me fuera sin hacer ruido. Una vez me marche me quede pendiente de lo que sucedía. Yo creía que Giordana no se había dado cuenta de que su marido se había despertado a mitad de la “faena” pero lo que la oí, me demostró que si lo sabía. Oí como Giordana decía… “Vamos cornudo, si no te has corrido te falta poco, si quieres lamer su corrida empieza ya y si no me voy a lavar” no se oía nada hasta que Sabino le dijo… “Que guarra y que puta que eres… sabias que estaba despierto” luego oí leves gemidos de Giordana y como le decía… “Si seré no puta, muy puta… pero mira cómo te gusta lamer su corrida dentro de mi… tu eres todo un putito… si al final tendré que hacer que te rompa bien roto tu culito… ¿Eso es lo que quieres?” no dijo que sí, pero tampoco que no. Hubo silencio hasta que ella se corrió de nuevo.


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