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Fecha: 30-Dic-16 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduros

Delicia

NenaJoven
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El morbo de hacerlo en mi universidad Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Tu: 6.15 de la mañana. Suena el despertador lo apago rápidamente para no despertarte y me levanto, tras acariciar tu espalda y besarla con suavidad. Ducha, desayuno. Dejo el tuyo casi preparado. Solo tienes que encender el horno y la cafetera. El zumito está listo, asi no pierdes tiempo en ir a la uni y puedes dormir más. Te dejo una nota en la mesa y salgo de casa. Voy conduciendo como un autómata, recordando nuestra deliciosa noche. Hoy tengo una importante reunión con Alemania. Estoy muy nervioso, tengo que explicar... ¿¿que era?? Empieza la reunión. Expone un compañero la parte fácil, a mí me toca la técnica. Poco antes de terminar recibo un mensaje. Miro y es tuyo. Me extraña muchísimo, no sueles hacerlo a esas horas. Lo abro y me quedo pálido. Una fotografía tuya, con unas preciosas braguitas puestas. Un escalofrío recorre mi cuerpo al tiempo que todo el mundo me mira... es mi turno.

Me levanto y miro a todo el mundo, pero solo veo tus braguitas flotando delante de mis ojos y no puedo pensar en otra cosa. Pero, de forma extraña estoy calmado, tranquilo, pero suavemente excitado. La disertación es perfecta. A mitad de la tanda de preguntas, otro mensaje. Miedo me da abrirlo. Esta vez tus braguitas están en tus rodillas y puedo ver tu depilada rajita abierta por tus manos. ¡¡Te matare!! Pero, de nuevo, tras la excitación llega la calma. A punto de terminar la exitosa reunión, otra foto más... esta no la abro, pero el mensaje previo reza: ábreme. Y lo hago nada más terminar. Una boba sonrisa aparece en mis labios cuando veo la foto de tus nalgas abiertas mostrando tu culito.... meto mis manos en la chaqueta buscando un pañuelo... y saco las braguitas de la foto, que inmediatamente me llevo a la cara y olfateo... huelen a ti.. Con la reunión finalizada, doy una excusa y salgo del trabajo en tu busca... esta me la pagas...

Yo: Me despierto y leo tu nota se despiertan mis instintos tomo una de mis braguitas esa de las que tanto que te gustan, con un diseño un tanto infantil de las que te ponen a mil. No me decido pero elijo una con elástico rosa y puntos rosas de diferentes tonalidades. Sé que hoy tienes una reunión importante, que desde hace día estabas estresado comienzo mandando una foto de ellas mientras caliento el desayuno, uno de tus desayunos que tanto me gusta. Continuo una nueva foto esta vez más explícita para que veas hoy me depile y sigo... La tercera una que me costó algo tomar pero lo consigo para que veas. Espero no liártela jaja pero me conoces bien, lo que no me espero es que me busques

Tu: Salir de la ofi, ha sido fácil. Horario "flexible". Te mando un mensaje diciendo que se complicara mi regreso hoy. Según la hora... estarás en la facultad. Tengo que entrar allí, pero las medidas de seguridad son estrictas. En mi cabeza se trazan varios planes en segundos. Llego a las inmediaciones de la escuela y estaciono. Lo primero que hago es cambiar mi ropa, por unos jeans y camiseta que de suerte tenía en el maletero, para no llamar la atención con el traje de la reunión. Entro en el hall de la escuela enseñando mi carnet al de seguridad y diciendo que tengo una cita con un profesor. Estoy dentro y busco los horarios y las aulas, creo saber dónde estás, pero primero hecho un vistazo a la sala común de estudios... y los recuerdos inundan mi mente... recuerdos. Me tomo un café mientras espero cerca de la puerta de tu aula, hasta que dan las 12 y empiezan a abrirse las puertas y me sumerjo en la marea de estudiantes. Allí estas, radiante, preciosa, riendo con tus compañeros...

Yo: La mañana pesada, hoy toca a primera hora de física el profesor habla y habla expone el tema con certeza y seguridad, pero mi mente no está en ese lugar mi mente se transporta a la noche anterior, los besos y las caricias el deseo desenfrenado, trato de concentrarme para no andar perdida después en el tema, copio mis apuntes. Una nota es lanzada a mi escritorio los chicos invitándome a tomar un helado a la salida, si bien mi grupo de amigos es reducido me he sabido crear buenas amistades, reviso con cuidado mi móvil no hay mensajes tuyos, creo que lo del día complicado va para largo y yo con estas ganas... Bueno intercambio señas con los chicos y las chicas sin que el profesor se dé cuenta. ¡Las doce! Al fin la hora de la salida, como siempre todos salen corriendo de la clase como si su vida dependiese de ello, recojo mis cosas con tranquilidad, checo nuevamente el móvil, nada... Salgo con los chicos platicamos reímos, tomo mi móvil y te escribo deseándote una feliz tarde... Escucho inmediatamente el sonido de tu móvil siempre lo reconozco, me doy la vuelta y te veo con una vestimenta diferente al traje que dejaste preparado la noche anterior

Tu: Me rio por dentro... no sospechas nada. Todo está preparado en mi cabeza. Empiezo a escribirte un mensaje: “mi niña, problemas. Hazme perdida cuando estés TOTALMENTE SOLA y te llamo” con la intención de que te acerques al baño de la planta y allí.... justo cuando tenía mi dedo en el botón de enviar suena mi móvil a todo volumen con tu melodía. Por supuesto, alzas la mirada y la diriges hacia mí... adiós al plan A. Me acerco a ti con una pícara sonrisa en la cara, esa que tanto te gusta, y los brazos abiertos buscando tu abrazo. Cuando nos fundimos en él, el perfume de tu cabello desata mí ya desbocada pasión y busco tus labios...

Yo: Nuestro beso apasionado intenso, risueño. Algunos se quedan mirando envidiosos, mis amigos no te conocían asi que se quedan pensativos. Mis brazos se entrecruzan aferrados detrás de tu cuello. ¿Te he dicho que me encanta tu colonia? Tus manos se aferran a mi cintura pero algo juguetonas rozan mi culito. Cargo unos jeans bastante ajustados, algo rasgado y un sweater de Iron Maiden ese que me regalaste en mi cumpleaños. Mi boca busca a la tuya insaciable inquieta, traviesa

Tu: Me encantan tus besos, podría pasarme la vida besando tus labios. Me encanta tener tus brazos rodeando mi cuello. Mmm me embriaga tu aroma. Mis manos se aferran a tu cintura pero no puedo evitar la tentación de rozar tu apretado culito por encima de tus ajustados pantalones cuando el sonido ambiente me devuelve a la realidad y recuerdo donde estamos, rodeados de estudiantes y profesores. Veo varias caras observándonos, y vuelvo a besarte deslizando mi mano por tu preciosa cara, apartando un mechón de tu pelo, colocándotelo detrás de las orejas y me quedo mirándote como un tontito cuando tu sonrisa me hace reaccionar. Sé que tus clases han terminado, y, como has truncado mi plan, improviso. Te tomo de la mano y te invito a seguirme...

Yo: Tu mano grande fuerte acaricia mi rostro, tomas entre tus dedos ese mechón algo corto que se encarga de cubrir mi rostro, sigo besándote pero el ruido nos hace retomar la realidad, algunos nos ven con mirada de desaprobación entre ellos mi profesor de física que en años anteriores también fue tu maestro. ¿Cómo no recordarte? Tiene esa impresión de ti... Cuando con tus compañeros quisiste robarte los apuntes para el examen. Al final sigue caminando, me despido de mis amigos insisten en apuntarte al plan pero sé porque has venido... Es la primera vez que me visitas asi, las fotos de la mañana son el motivo... Conoces los pasillos mejor que yo... Te sigo aferrada de tu mano... Hasta irnos alejando de la multitud.

Tu: El beso me está sabiendo a gloria, multiplicado por tu dulce fragancia. Cuando abro de nuevo los ojos, veo pasar al viejo Zeferino, y me mira con desaprobación como tantas veces en el pasado, pero nos llevábamos bien. Una sonrisa aparece en mi cara cuando me transporto al pasado, pero la tibieza de tus manos me trae de vuelta a una época mucho mejor, al estar contigo. Una sonrisa lobuna aparece en mi cara cuando declinas la invitación de tus amigos. Habrá más visitas, por descontado, y me apetece conocerlos, pero he venido con siniestras intenciones. La gente circula por los pasillos mientras subimos un piso más, y hablamos de tu clase de física. Finjo una idea y digo que quiero mostrarte algo, pero tu sonrisa me dice... que no cuela. La planta 5 suele estar más tranquila a estas horas. Suelto tu mano, odiándome por ello y te susurro al oído que me sigas. Avanzo un pasito delante de ti, con decisión. Nos detenemos ante el aula 53, un pequeño laboratorio de informática. Miro los horarios en el tablón adjunto. ¡¡Perfecto!! Te miro con picardía, miro al pasillo aun con gente. Abro la puerta con decisión y un rápido vistazo me dice que esta vacía, te invito a pasar dentro, y cuando cruzas la puerta, la cierro con suavidad. En segundos saco un adhesivo que aplico a la puerta y su catalizador. El ligero humo que aparece me dice que estamos a salvo. No es que me importe que nos vean, pero por nada del mundo quisiera provocar tu expulsión...

Yo: Mi respiración es tranquila mientras te platico de mi clase mientras cada vez nos adentramos más en la soledad, a esta hora no hay casi nadie en este nivel, sonrió porque se cuáles son tus intenciones, te miro mientras abres la puerta a decir verdad sabes que me daría más morbo si cargaras el traje puesto, pero esta situación de peligro me excita. No lo sabes pero cargo puestas otras braguitas diferentes a las de más temprano unas blancas con puntos azul celeste. Al cerrar la puerta me siento en el escritorio busco en mi bolso algo te quedas pensativo, no sé porque pero hoy me las traje... Las braguitas de las fotos... Las acerco a tu rostro, las olfateas y cierras tus ojos por el aroma

Tu: Puerta cerrada. Me doy la vuelta y... sorpresa. Te veo sentada en el escritorio con las braguitas en la mano. Me acerco a ti y me las acercas a la cara. Sabes que eso es mi debilidad. Las olfateo, cerrando los ojos obnubilado por su olor... por tu olor. Me encantan tus braguitas... Beso de nuevo tus labios mientras mis manos acarician tu cuerpo. Con rapidez, retiro tu sweater dejando a la vista tu sostén, que desaparece en segundos. Mi boca se lanza a tus pechos, a besarlos, mamarlos, chuparlos mientras tus manos se aferran a mi cabello. Cuanto te deseo.

Yo: Veo de reojo la puerta por si alguien se acerca pero me doy cuenta de que está bien asegurada, tus manos se escurren entre mis ropas te vas deshaciendo de ellas, pero tú no te quitas nadas, me vas desnudando poco a poco, quedo completamente desnuda y tú sigues con toda tu ropa esta situación me erotiza aún más, bajas a mi rajita y retiras con tus dientes, miro a la puerta me excita esta situación, dentro de la universidad. Sacas tu miembro del pantalón, me doy la vuelta andas muy caliente, tanto como yo que no dudo un instante en ofrecerte mi culito y mi rajita para que decidas lo que más te apetece

Tu: Mi excitación es enorme. Desde que recibí la primera foto, no he podido pensar en otra cosa. Te veo allí, desnuda, en un aula de la universidad, y mis más bajos instintos toman el control. Los tejanos oprimen una potentísima erección y libero mi verga. Te volteas, ofreciéndome tu rajita, tu culito. Tu lasciva mirada lo dice todo. Bajo por completo mis pantalones y me arrodillo en el suelo para comerte. Mi lengua se mueve frenética desde tu prieto culito hasta tu dulce rajita. Habitualmente soy suave, muy cuidadoso, pero hoy estoy desatado. Meto mis dedos en tu interior y me sorprendo. Estas empapada. Lamo, chupo, absorbo tus deliciosos flujos. No hay nada que me guste más. Escucho tus gemidos. Mis manos arañan suavemente tu espalda y veo como se eriza tu piel, como se encrespa. Mi lengua se cuela dentro de tu rajita, sintiendo su calor, saboreando los labios de tu coñito y se desliza con rapidez de nuevo a tu delicioso anito que intenta penetrar, y se abre paso unos milímetros ayudada por un dedito...

Yo: Tus lamidas aumentan mi libido, gimo tratando de controlarme para que no nos escuchen afuera, pero es difícil no hacerlo al sentir como me lames, hoy de manera frenética con desespero sé que es por mí… por las fotos... Lo deseo anhelo tenerte adentro te miro de una manera lasciva esa mirada descarada que se te pone loco. Me ves dando una lamida más, incorporándote me das a lamer unos de tus dedos y los chupo, posicionas tu verga en mi rajita al igual que tu dedo en mi culito, me apoyo a la mesa, en la pizarra se lee lo impartido por algún profesor más temprano... Eso aumenta mi morbo y el tuyo y siento como entras en mí…

Tu: Los suaves gemidos de tu dulce voz, tu lasciva mirada, el aula 53... Me descontrolo. Siento como el calor de tu rajita a mi verga a seguir avanzando. La humedad de tu almejita me hace estremecer y permite un deslizamiento perfecto. Mi verga desaparece lentamente dentro de ti hasta que siento el contacto de tus nalgas. Mi dedo, presiona tu estrecho culito al tiempo que comienzo un lento movimiento. La visión de tu cuerpo desnudo, de tu perfecta espalda, tus nalgas firmes y abiertas aumentan mi excitación. Intento controlarme mirando hacia otro lado y le topo con la pizarra llena de líneas de programación que evocan mis recuerdos de estudiante, y ahora... Ahora estoy con la niña de mis sueños, haciendo el amor ¡¡¡en la mesa del profesor!!! El morbo se multiplica, mi lujuria también, al igual que el ritmo de mis embestidas lubricadas por tu empapada rajita, que funde mi verga con su calor.

Yo: Gimo despacio mordiéndome un poco el labio para no ser escuchados, ese ritmo que llevas me está matando, continúas en esa posición alimentando el deseo, pero te detienes. Me doy vuelta, sentada sobre la mesa del profesor, tu verga se pierde nuevamente en el interior de mi humedad rajita, tus labios buscan mi cuello atacas mi debilidad, me besas cuando escuchamos afuera a varias personas hablando, tu lengua se hunde en mi boca impidiendo que gima mientras aumenta el morbo de estar haciéndolo en plena universidad en un aula solitaria

Tu: No puede haber nada mejor. Si disfrutar juntos viendo tu espala me encanta, hacerlo viendo tu preciosa carita y sus deliciosos senos aún más. Sobre todo porque tengo tus dulces labios a mi alcance. Cuando el ritmo de mi corazón no puede estar más desbocado, se para de golpe al escuchar voces afuera. Tú también lo has oído y silencio tu voz con un profundo beso que me devuelve los latidos a mi corazón. La puerta está cerrada y me asegure que no había clases en esa aula hoy a esta hora. Posiblemente, sean alumnos tomándose un café, disfrutando de la tranquilidad de ese pasillo y te lo susurro al oído para tranquilizarte, pero el morbo de estar allí, con gente fuera, se dispara para los dos. Mi excitación sigue en aumento, al igual que la tuya, puesto que te siento cada vez más empapada, más caliente, más prieta. Inicio de nuevo la penetración, lento, maravilloso...desquiciante. Tus uñas se clavan en mis hombros, y tu mirada en mis ojos apremiándome.

Yo: Una de tus manos sujeta firmemente mi culito y la otra toma mi seno dirigiéndolo a tu boca, te miro veo como me devoras muerdo mi labio otro poco para no explotar en gemidos, sabes que me encanta gemir bastante alto pero en esta situación el sigilo es lo mejor, eso no evita que mis uñas se clave en tu espalda, hacen juego con las del día anterior. Mi morbo aumenta cuando veo que el lado de mi trasero está un grupo de exámenes precisamente el que presente a primera hora en esta misma aula... Contraigo las paredes de mi rajita para que la sientas aún más estrecha. Tu excitación y la mía aumentan tu boca libera a mi seno y se dirige a mi boca mientras que tu mano baja a hacerle compañía a tu otra mano, sujetando mi terso culito, me elevas y logras darme un azote

Tu: Pierdo el control, y no debo hacerlo, pero el aula, la situación... TU. No he podido evitarlo y he azotado tu culito. Ya lo he hecho más veces, lo sé, pero, ha sanado y espero pase desapercibido. La situación es dantesca. Desnudos, encima de la mesa del Señor Maguna, rodeados de papeles, y con la clase de esta mañana aun apuntada en la pizarra. Mis manos se aferran a tu culito, apretándolo, sujetándolo, abriendo tus nalgas. Mi verga desaparece dentro de tu rajita, apretada, cálida y empapada como nunca. Aumento el ritmo y la fuerza, dejándome llevar por el momento, entrando por las puertas del cielo. Pego mi cuerpo al tuyo, te beso, beso tu cuello y de nuevo tus labios. Mis manos, presas de la excitación, no pueden evitar otra pequeña nalgada...

Yo: Te miro, estas demasiado excitado, me cobrare cada azote. Me haces calentarme mucho más no puedo evitar soltar un gemido algo sonoro cuando me vuelves a dar otro azote, mi boca busca la tuya y te muerdo el labio mientras mis uñas se pasean por tu espalda dejando unas marcas considerables, estoy sumamente mojada hemos empapado algunas de las hojas que estaban sobre el escritorio, suspiro y jadeo en tu oído sé que eso te pone más el escucharme tan cerca, con mi respiración

Tu: Tus uñas en mi espalda es algo que me vuelve loco, escuece, pero multiplica mi lujuria y me divierte exhibirlas frente a mis compañeros de vestuario. Tu boca pegada a mi oreja me hace cosquillas... y me vuelve loco. Tus jadeos aumentan mi potencia, y la humedad de tu rajita multiplica las cotas de placer. Esta tan mojado, tan apretado... tus gemidos son tan sensuales, tan eróticos que a duras penas logro contenerme. La velocidad y la fuerza de mis embestidas están descontroladas, casi salvajes. Estoy perdido en el placer. Cierro mis ojos, pero eso es peor. Mis manos siguen aferradas a tu culito, y uno de mis dedos busca, juguetón, la entrada de tu agujerito. Tus gemidos aumentan... el murmullo de la puerta no cesa...

Yo: Las voces se sienten cerca, demasiado en realidad... Al parecer tenemos algunos espectadores, aunque el aula está cerrada creo que se puede divisar nuestra silueta debido a la ubicación del escritorio, antes de darme cuenta dos de tus dedos están moviéndose de manera circular en mí culito, gimo al compás de tus embestidas, colaboro en los movimientos, dando rienda suelta a mis caderas, te aprovechas de mi elasticidad y llevas mi pie a tu hombro, tu otra mano sigue sin tener piedad atacando mi culito ahora son tres dedos ya…

Tu: Mi mente no puede creer lo que a gritos le transmite mi cuerpo. Delirio, éxtasis, el auténtico nirvana. Mis dedos perdidos dentro de tu culito, deslizándose a la perfección, mi verga invadiendo la intimidad de tu vagina, caliente y húmeda. Tus gemidos están diezmando el escaso control que me queda y te beso de nuevo fundiendo nuestras lenguas en una sola. Cuando me separo lentamente, cierro mis ojos, consciente de que si se cruzan nuestras miradas será el fin, que de todas formas presiento como se aproxima. El ritmo es frenético y salvaje. El morbo es total.

Yo: Mis caderas se acoplan perfectamente suspiramos jadeantes perdidos en el deseo, en la excitación del momento. Vuelvo a mirar a la puerta el parloteo se detuvo. ¿Estarán escuchando? o ¿se abran ido? Regreso la mirada a nosotros, tus ojos cerrados pero sigues sin parar en tu intenso movimiento, aprieto mis paredes quiero tu leche en mi rajita la necesito y mi orgasmo tampoco está lejos

Tu: Cada vez que mi verga penetra en tu interior te arranca un suave gemido. Dios mío, tu dulce voz me vuelve loco. Me concentro al máximo en darte placer, en satisfacerte por completo. Mis dedos se mueven dentro de tu apretado culito, que ahora mismo deseo lamer y devorar, pero si me salgo de tu interior... no creo que te guste. Muevo mis dedos, deslizándolos suavemente, buscando tu excitación máxima, tu delicado punto secreto que tanto me gusta buscar. Fuera ya no se escucha nada, pero es porque en esos momentos, no existe nada más, que TU. Siento acelerarse tu respiración, al igual que la mía, acompasadas, rítmicas, frenéticas. Tus uñas se deslizan por mi espalda, pasan a mis brazos y rozan mi pecho, clavándose con suavidad. Muerdo mis labios. La presión de tu vagina sobre mi pene es deliciosa, me inunda de placer... y abro los ojos, que se conectan con los tuyos. Con esos preciosos ojos marrones en los que adoro perderme. Con esa dulce mirada...que ahora es lasciva y lujuriosa. Tu preciosa mirada de pantera, que me catapulta al éxtasis.

Yo: Mis piernas rodean tu cadera, ambos aguantamos lo que podemos pero ese ritmo no da para mucho. No creo resistir mucho más, lo noto en tu mirada tu tampoco, aceleras el ritmo y emites un quejido ahogado tus manos sujetan firmemente mi culito gimo el éxtasis del orgasmo mutuo, Tu leche sale disparada a mi interior siento las contracciones potentes, al igual que las mías, mis paredes apretando a un más succionándote sin perder nada tu boca besando a la mía primero muy intenso y luego con más tranquilidad al sentir los últimos espasmos

Tu: El orgasmo conjunto ha sido apoteósico, multiplicado por la excitación del momento y del lugar. Multiplicado por ti. A pesar de la infinita excitación, he sentido cada una de las contracciones de tu orgasmo, apretando mi palpitante verga y mezclando tus flujos con mi caliente esperma. Con los últimos espasmos, comienzan a ralentizarse nuestros corazones. Nuestras bocas, continua unidas en un apasionado beso que no quiero que finalice nunca. Con suavidad, retiro mis dedos de tu culito y los acerco a mi boca. Chupeteo uno y parte del otro, pero me robas el tercero, metiéndolo dentro de tu boquita con una picara mirada. Nuestras bocas vuelven a unirse una vez más. Nuestros cuerpos nunca han dejado de estarlo.

Yo: Tu verga ya flácida sale por si sola de mí rajita, y una mezcla de nuestros fluidos da a parar a la mesa, con tus dedos recoges algo de esa mezcla, un poco para ti y otro poco para mí... Nos besamos cuando a lo lejos no se escucha nada más que nuestras respiraciones, saco el móvil de mi morral para ver la hora te miro el tiempo se ha idos volando. Solo faltan unos cuantos minutos para que el aula tenga una clase, Me visto rápidamente mientras te deleitas de mi cuerpo sudado no hay tiempo para nada, con cuidado salimos. ¡Éxito! Nadie nos ve pero el aula 53 queda cargada al aroma de nuestras y nuestros fluidos en el escritorio como una escena del crimen

Tu: Me deleito mientras te vistes, y por ganas volvería a atacarte, pero no hay tiempo. Te has vestido de forma inmaculada cuando yo aún sigo calzando mis deportivas. Mientras arreglas tu cabello no puedo evitar corregir un error en el diagrama de flujo “adoro tus flujos” anotado en la pizarra, pero luego recapacito y lo dejo como estaba, cambiando un par de signos más. Tú me apremias y tomas mi mano, retiro el adhesivo de la puerta y salimos con cautela. Nadie nos ha visto.

Cuando bajamos por las escaleras, nos encontramos con el Señor Maguna. El profesor que da clases en la 53…


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