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Fecha: 06-Ene-17 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

Mi suegra en el campo

david800210
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Una culona y tetona suegra campesina , se entrega a su yerno Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

La familia de mi mujer, es del interior de la zona central, toda zona rural. La casa de mi suegro, campesino es una casa vieja, pero enorme , con su campo, establos ,  animales , plantaciones etc, bueno todo ahí es así.  Yo me case con la menor de sus hijas y cada dos meses viajábamos a la casa de sus padres a desligarnos del ajetreo de la gran ciudad, de los robos, bocinazos, tacos, allá, era todo paz y armonía. El cielo de noche era espectacular, sin  alumbrado público, las estrellas se veían  espectaculares. Aparte de eso, la gente es muy buena y nos atendían a las mil maravillas.

En una oportunidad viajé solo con mis niñas, porque mi mujer tenía mucho trabajo y no nos pudo acompañar, pero para mí era estar en mi propia casa, ya que por muchísimos años alojaba en la casa de mis suegros y era uno más de la familia.

Justo en esa oportunidad eran las fiestas patrias y armaron una gran fonda en el pueblo. Asistimos los mayores, dejando a mis niñas con una de mis cuñadas.  Era una fonda con piso de tierra y techo de palmeras, todos los lugareños ( que no eran muchos ), bailaban y lo pasaban genial. Yo por mi parte lo pase increíble, tomé toda la noche y baile con cuanta mujer se me ponía por delante, incluida mi suegra.

A mí siempre me ha calentado mi suegra, una fantasía morbosa  que tenía desde que la conocí hace muchos años atrás.  Es una mujer de 60 años, gordita, baja de estatura, tez blanca, muy tetona y muy culona, tiene un culo enorme , de infarto. Es muy jovial, alegre y picara, le encantan las bromas en doble sentido. Mujer de campo,  buena cocinera, buena para el trabajo esforzado de las labores de campo, pero también muy extrovertida, sociable, buena para pasarlo bien. Muchas veces me la imaginé en cuatro patas con ese tremendo culo a mi disposición, pero solo fantasías de cualquier yerno con su suegra.

En esos bailes , mi suegra disfrutaba bailando con su yerno, mientras yo ya bastante bebido , le miraba disimulado como sus enormes tetas se movían al compas de la cumbia , a veces abrazándola , rozándome con su culo, realmente esa noche me tenia caliente la vieja.

Cerca de las 3 de la mañana, ya todo el mundo andaba ebrio, tanto hombres como mujeres, se armo una pequeña pelea que no paso a mayores , pero ahí mi suegra, que estaba bastante pasada en copas empezó a decirle a mi suegro que se fueran para la casa, que era tarde, pero mi suegro era de tiro largo, sentado con unos amigos, ya completamente borracho, le dijo que se fuera sola, que  aún le quedaban un par de botellas de vino que bajar con sus compadres. Mi suegra no lo pescó mucho ni se enojó, sabía la rutina , que llegaría al otro día, quizás a qué hora ,  muerto de borracho, algo habitual. Se iba a ir sola caminando y como buen yerno, me ofrecí a acompañarla, dejando a su marido borracho, junto a mi cuñado con su mujer, también borrachos. 

El trayecto era largo por el camino de autos, habíamos ido en la camioneta de mi cuñado que obviamente se la dejaríamos para traerse a mi suegro, pero metiéndonos a través de unos campos aledaños y rutas que mi suegra conocía a la perfección, se acortaba el trayecto considerablemente a media hora cuando mucho.

La noche estaba completamente estrellada y una luna hermosa alumbraba sin problemas nuestro camino entre tierras de nadie y campos sin cuidadores, algo que no existía allá. Atravesamos un campo, tuvimos que pasar un cercado de alambres de púas, donde mi suegra se clavó el culo, quedándole el vestido agarrado, riéndonos de la situación. Ella misma dijo que con semejante culo imposible no clavarse, (mientras yo pensaba como me gustaría clavarme yo en ese culo). Seguimos caminando, conversando y riéndonos ebrios, comentando que como estábamos seguro más de un porrazo nos daríamos en el camino.

A veces íbamos por unas zanjas, donde cabía solo uno,  mi suegra adelante que conocía el camino y yo detrás de ella, admirando el culazo de la vieja bamboleándose de lado a lado. Pasamos por una especie de bosque de eucaliptus donde la luna dejó de alumbrarnos el camino,  justamente mi suegra pisa una piedra y la alcanzo afirmar. De ahí no me soltó el brazo, nos fuimos afirmando uno con el otro en la oscuridad, a veces abrazados riéndonos, donde disimuladamente yo aprovechaba de ponerle la mano más abajo tocando el comienzo de sus nalgas o rozarle casualmente una teta, mientras ella reía en todo momento de nuestra aventura. Poco más allá ahora fui yo el que tropezó, perdiendo el equilibrio y como mi suegra venía tomada de mi brazo, nos caímos ambos, muriéndonos de la risa, apoyándonos uno contra el otro en el suelo, donde tratando de levantarla, le toque una teta conscientemente y ella solo se rió, pensando que había sido casual. Seguimos caminando en la oscuridad y a ratos la ponía delante mío, abrazándola por detrás , punteándomela caliente a más no poder , mientras ella no decía nada, solo se reía de su cariñoso yerno.

En una parte donde ya teníamos más visibilidad, mi suegra me dijo que no aguantaba las ganas de mear y me pidió que la afirmara para no caerse. Sin ninguna vergüenza se levantó la falda y se bajo los calzones y afirmándose de mi mano se agachó a mear. Por un leve segundo pude ver el culo de mi suegra y cuando terminó se estaba levantando, el peso del culo se la llevó para atrás y quedó sentada en el suelo, con las piernas abiertas muerta de la risa, al igual que yo. Recriminándome riéndose que no la había afirmado bien, mientras a mi me dolía el estomago de tanta risa. La ayudé a pararse con esfuerzo, porque con ambos riéndonos a carcajadas, no teníamos fuerza.

Luego de eso, y por la risa,  me dieron ganas de mear a mí, se lo dije, avisándole en broma  para que lo me “lo” afirmara. Ella entendiendo la broma continuó riéndose y siguió la broma,  mientras yo meaba, solo dándole la espalda, sin ninguna vergüenza como ella,  se coloco detrás de mí, afirmándose de mi cintura como si me lo fuera en verdad a afirmar.  Me costó mear con lo dura que la tenía, mas con mi suegra atrás riéndose apoyando su cara en mi espalda.

Bastantes ebrios y muertos de la risa, abrazados continuamos nuestro camino, donde yo ya me moría de ganas de culiarme a mi suegra, ya ahora apretándola más de la cuenta , hasta que en una casi me caigo y me afirme de ella , agarrándole nuevamente una teta bien fuerte , donde ella solo se rió. Luego seguí como juego haciendo el que me tropezaba y continué agarrándole cada vez mas poco disimuladamente las tetas y el culo, ella riendo en todo momento, sabiendo que lo estaba haciendo a propósito para pasarme de listo, hasta que también me dijo en broma que ella también se caería y haciendo como se caía, me pego un pequeño agarrón de culo y verga al mismo tiempo, ambos muertos de la risa, pero ya con todo el payaseo que traíamos las cosas se estaban calentando.  

Me faltaba solo el último impulso lanzarme para saciar mi calentura y entre broma y broma, se estaba calentando la situación. Algo me hacía pensar que no tendría un rechazo de su parte,  estaba siguiendo demasiado bien el juego de los toqueteos, además que el momento era el propicio, ambos ebrios, solos, nadie en la cercanía.

Se formo una lucha interna en mi, por un lado me daba miedo lanzarme, ser rechazado y que mi suegra se enojara conmigo, o que le fuera a contar a alguien, pero por otro lado pensaba que podría disculparme con ella, echarle la culpa al alcohol, no sé. Estaba muy caliente, pero a la vez temeroso. Pero la calentura pudo más que la razón y ya decidí de una, tirarme a mi suegra si o si. A lo más me diría que no y cualquier cosa, culparía después a los tragos de mas que llevaba.

“Ahora pensaba” en mi interior, “ahora en este lugar indicado”, y no actuaba, “ahora”  y no me atrevía a actuar. Seguíamos avanzando e inevitablemente  ya luego llegaríamos, era ahora o nunca. Comenzamos a cruzar un sembradío de alfalfa, según me dijo ella que era eso, (una especie de pastizal alto de unos 40 cms de altura, de tallo muy blando), del campo contiguo al de ellos, donde ya se veía la luz de la casa de mis suegros, como a dos cuadras. Era ahí el lugar indicado, era ahora o nunca.

Mi suegra afirmada completamente en mi, con su teta apoyada en mi brazo, yo apegándome más a ella, bamboleándonos de lado a lado, hasta que en un momento hice como si me cayera y me afirmé de ella botándola a propósito, cayendo blanditos sobre la alfalfa.

Mi suegra reía y yo a su lado. Trataba de pararse pero yo la sujetaba impidiéndoselo, hasta que en un momento me dio como la espalda y ya aleonado, me fui contra ella, con todo. Ella en un principio yo creo que no se dio ni cuenta, quizás pensó que era una broma ,  más cuando mis manos ya le agarraron descaradamente las tetas y me la empecé a puntear con calentura, seso su risa y muy por el contrario a lo que yo pensaba, algún “¡que haces!” o un “ no debemos”  o “ no podemos hacer esto”, no solo se dejó tocar, sino, que estiro la mano hacia atrás y empujándome de la espalda hacia ella, con completa aprobación y participación.

Yo detrás de la vieja, me rozaba fuertemente contra su cuerpo, mientras mis manos ya se habían metido por debajo de su vestido y le agarraba las piernas y el culo directamente, manoseándoselo degeneradamente. En eso le meto la mano por delante, tocándole su sexo, luego le corro el calzón  y le toco la concha , muy peluda y mojadita, metiéndole 3 dedos masturbándola fuertemente. Ya con eso mi suegra se descontroló completamente, comenzó a jadear fuertemente y empezó a decirme “¡Métemelo , métemelo!” una y otra vez.  

Me monté sobre ella, dejándola boca abajo, desabrochándome el pantalón rápidamente,  sacándome la verga.  En un segundo, sin perder tiempo,  le levanté más aun el vestido y le bajé los calzones hasta sacárselos. La hermosa luna que nos acompañaba, alumbró el enorme culo blanco de mi suegra sobre la alfalfa, listo para recibirme. Sin ningún preámbulo le abrí las piernas, separé las nalgas y se la metí entre estas, buscando afanosamente su peludo sexo. Me encuentro con su enorme concha peluda y mojada, que apenas estuve en posición, enterré mi verga hasta lo más profundo, sacándole de inmediato alaridos de placer.

Con fuerza una y otra vez se la enterré con todas mis ganas, entrando sin ninguna dificultad , mientras ella abría las piernas y se dejaba follar por su caliente yerno, pidiéndome entre gemidos más y más. Por un buen rato me la folle en esa posición, hasta que la di vuelta, dejándola de espaldas con las piernas abiertas, para meterme entre ella y volver a follármela como un profesional. Le traté de sacar las tetas por encima, sin embargo no pude. Ella misma lo hizo, bajándose los tirantes y corriendo su sostén, dejando al aire una de sus enormes tetas que siempre habían sido mi fantasia, de inmediato se la chupé con todas mis ganas, mientras ella misma se sacó la otra para que se la chupara. Por lo iluminado de las estrellas y la luna, se veía perfectamente sus dos enormes tetas blancas cayendo hacia los lados y el rostro arrugado de mi suegra disfrutando de la bestial follada que le daban , enterrados en la alfalfa , ocultos , cosa que cualquiera que hubiese mirado al sembradío, solo vería pasto.

No fueron más allá de 15 minutos los que mi suegra con las piernas bien abiertas, recibió toda mi calentura, manoseada completamente, cuando me aprieta muy, pero muy fuerte , diciéndome que estaba lista y comienza a acabar, lanzando alaridos de placer, alcanzando un orgasmo monstruoso que le duro varios segundos, juntando sus piernas , apretándome la verga tan deliciosamente que yo tampoco me aguanté y me descargue dentro de ella jadeando como un toro, mientras le apretaba con fuerza las nalgas .

Me seguí follando a la madre de mi mujer por unos minutos más , hasta que mi verga salió toda blanda y mojada, saliéndome recién de encima de ella, quedando ambos de espaldas, recuperando el aire, con una hermosa constelación de estrellas sobre nosotros.

Le dije que me perdonara, pero que no me había podido aguantar. Sorpresivamente ella me dijo que hace mucho tiempo que tenía esa fantasía conmigo y que esperaba que no fuera la última vez. Le dije que de todas maneras teníamos que repetirlo, pero en algún lugar más cómodo y con más tiempo. Mi suegra se colocó sus calzones, nos arreglamos un poco  y nos fuimos, llegando a los pocos minutos a la casa de mi cornudo suegro.


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