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Fecha: 07-Ene-17 « Anterior | Siguiente » en Dominación

EL CINE CHAPLIN IV. En el faro de Lazareto.

Luisa
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Tiempo estimado de lectura: [ 6 min. ]
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Juan me lleva al faro abandonado... alli sere nuevamente suya. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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(viene de cine chaplin III).

 

Alli estaba yo. Bajo la lluvia, siendo observada por Juan. Me lo había pedido muy claro y yo tenia que tomar una decisión, algo que sabia que me marcaría para siempre.

 

- ¿no me has escuchado?¿quieres irte?. Muy bien vámonos -empezó a desandar el sendero hacia la playa.

- Juan…. - El se paro. Empece a quitarme el chubasquero, lo deje caer a mis pies… el sonrió y retrocedió para protegerse e la lluvia dentro del faro arruinado, mirándome mientras yo seguía desnudándome bajo el agua. Me desabroche el vestido y me lo quite, quedándome con el sostén, las bragas, los zapatos… el no decía nada y yo continué, me quite el sostén, baje las bragas, y deje todo en el suelo, mojándose… le mire de frente. Sonreía. Como una hiena.

- Los zapatos.

Le mire… y me los quite.

- Muy bien. Recoge tu ropa y dámela. Entra.

Recogí mi ropa del suelo y entre dentro del faro. Había humedad y un viejo colchón en el suelo. Botellas, maderas. El frio, y la excitación, habían endurecido mis pechos y mis pezones estaban empitonados. Le entregue mi ropa. El me beso mientras sus manos se deslizaban por todo mi cuerpo , mojado por el agua y por mis fluidos.

- Comeme la polla

Me agache, desabroche su pantalón y comencé a comérsela. Dios que ganas tenia de tener aquel pedazo de carne dentro de mi. Chupe como nunca en mi vida. Le deseaba. Deseaba entregarme, ser suya, pertenecerle… podía hacer lo que quisiera conmigo, lo sabia, y yo también. Baje sus pantalones para poder trabajar mejor. No me limite a comerle la polla. También los huevos. Senti sus gemidos. No se cuanto paso hasta que senti su leche en mis labios, el cogio mi cabeza y empujo su polla corriendose dentro de mi boca… era la primera vez que alguien hacia algo asi. Se movia mientra su corrida me llenaba, no queria tragarla y empece a expulsarla, confiando en que su excitación le impidiera notarlo. Entonces paro. Yo ya estaba toda mojada, y entregada, queria seguir comiendo aquel pedazo de miembro.

- Tranquila. Tendras mas. No te preocupes. Esperame aquí.

Salio del faro sendero abajo, y me dejo alli, desnuda por completo. Se habia llevado la ropa, toda, y yo no sabia que hacer. ¿y si me dejaba alli tirada?¿Como haria?. Paso un tiempo que parecio eterno, escuche ruido de pisadas y me escondi hacia el fondo de la estancia… podia ser Juan pero podia ser cualquiera… la sombra que se asomo a la puerta me hizo soltar un suspiro de alivio: era Juan.

- ¿quien te ha dicho que te escondas?. Eres una perra y una zorra, y como tal te comportaras cuando yo lo indique ¿lo entiendes?.

- Pero Juan yo…

- Ni Juan ni mierda, ahora soy tu dueño, tu amo, tu señor, y me trataras como corresponde, o te vas a tu puta casa y no vuelves a verme.¿entendido?.

Me quede mirando a aquella figura en la puerta. Pense en como me habia hecho sentir desde que lo conoci. Asenti.

- Si.

- Si ¿que puta?

- Si mi señor. -indique mirando al suelo-

- Bien, eso esta mejor. ¿tienes frio perrita?

- Si. Un poco.

- Mejor. Asi tus tetas se mantendran duras y tus pezones endurecidos. Ven aquí.

Me desplace andando. Los trozos de madera y piedra del suelo se clavaban en mis pies desnudos, y entonces observe que traia una bolsa. Imagine que ahi estaria mi ropa.

- Date la vuelta y pon las manos atrás.

Lo hice. Me puso una venda en los ojos. Luego senti que sujetaba mis manos con algo, no era una cuerda, pero impedian que me moviera.

- Asi estas preciosa.

Empezo a besarme el cuello, los lobulos de las orejas, mientras sus manos no dejaban de tocar mis pechos, bajaban hacia mi sexo, empapado, y yo empece a gemir.

- Asi, golfa, disfruta, sin miedo. Goza.

Y gozaba. De cada caricia. De cada beso. De cada pellizco a mis pezones. Sentia su bulto contra mi culo desnudo. Era una sensacion salvaje, unica. Estar alli, en un lugar donde nadie podia verme pero donde alguien podia verme. Desnuda. Entregada. Sumisa….suya.

Me puso algo al cuello. Un collar seguramente. Y senti que enganchaba algo.

-Vamos a pesear perrita.

Tiro de mi, senti el aire del exterior de aquel lugar. Estaba en el sendero pero no podia ver nada. No sabia que hacia, creia que bajabamos, pero no, no podia ser, si bajabamos iba hacia la playa y alli si podrian verme abiertamente, y no podia hacerme eso, no podia… pero yo me dejaba, porque la realidad era que estaba terriblemente excitada.

De repente paro de tirar de mi.

- Ultima vez. ¿estas segura?.

- Si.

Tiro y segui detras, mis pies tocaron la arena… estaba en la playa, y ahora ya a la vista de cualquiera. Rece en mi interior porque nadie me viera, nadie habia antes, nadie salvo el tipo que vivia en aquellas chabolas… seguimos andando. Ahora senti que dejabamos la arena ¿el sendero otra vez?… mis pies estaban algo doloridos, iba descalza, paro. Senti sus manos en mis pechos, resb alando por mi cuerpo, se metieron entre mis piernas, que abri inmediatamente.

- Estas mojada, y no de lluvia. Deseas follar, esta claro.

No dije nada

- Responde.

- Si señor.

- Estas tan excitada que te valdria cualquiera ¿verdad?.

- No, no señor

- ¿Como que no?

Me tomo por el torno, senti que me apretaba contra algo, un tronco, no se. Solto mis manos, luego las alzo y volvio atarlas alrededor de algo.

- Vas a prender a no decir no.

El primer azote con su cinto me pillo desprevenida. El segundo no. Y las lagrimas acudieron a mis ojos.

- Por favor.

- Me encanta que me supliques.

Me dio 5 azotes. Nada mas. Y nada menos. Luego, me beso, en la boca, en los pechos. Me desato senti que entrabamos en una zona cubierta, que se quitaba la ropa. Me penetro salvajamente, sin dejar de besarme, sin dejar de tocarme todo el cuerpo, se movia como una bestia, y yo gemia como una loca, desesperada.

- Dame, dame duro mi señor, dame…

No podia parar. Los orgasmos se sucedian, y el no tardo demasiado en correrse dentro de mi. No habia usado condon, su leche me lleno. Y me dejo plena, exhausta… y deseosa.

Solo entonces, me quito la venda, para descubir que estabamos dentro del faro arruinado. Me habia tirado encima de un colchon viejo, seguramente me habia bajado por el sendero hasta la arena, para que me sintiera avergonzada, y luego me volvio a subir… con la venda me habia desorientado… y me habia gustado. Me beso, suavemente.

- Te has portado muy bien. Pero no vuelvas a negarme mis deseos. ¿esta claro?.

- Si señor.

- Ahora sabes lo que me gusta. Tienes que entender que habra mas. ¿entiendes?

- Si

- ¿Y lo deseas?¿Deseas esto?

- Si. Creo que si

 

(Continuara)


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© Luisa

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