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Fecha: 09-Ene-17 « Anterior | Siguiente » en Gays

Y la búsqueda terminó…

Albany
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Tiempo estimado de lectura: [ 11 min. ]
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Esa noche quería hacer una travesura. Comencé chupando el glande cómo un dulce, no lo hice por mucho tiempo. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

 Publico lo que mi amigo me remite, me pide que se lo corrija, ¿y para qué?, me pregunto. Si él sabe transmitir, mejor que cualquiera, lo que siente.

Tal, cual me lo envió, salvo algún entrecomillado.

Hola Albany,

Después del: “Muchacho tímido y sincero” y esa mirada a mi pasado en "El suplente de mi mejor amigo", no he dejado de buscar eso que siempre señalo al final de mis escritos: el amor de un hombre de verdad. Y que me encuentre en esa búsqueda, hasta hoy infructuosa, no significa que no me divierta con lo que se hacer... Aunque... Bueno, tampoco niego uno que otro desliz.

Y voy a comenzar por el desliz.

En una de esas reuniones con activistas políticos de mi ciudad, como es típico,  salí a departir con algunos amigos que asistieron a la reunión. Terminamos en un bar del centro de la capital y, en mi caso personal, tan ebrio que no me dio problema fraternizar y ceder a los extraños coqueteos de uno de los hombres de la mesa de en frente. Barbado cómo Fidel Castro en su juventud, parecía estar muy enterado de quien era yo y de mi paso por un grupo de izquierda radical de mi país. El tipo era encantador, aunque algo agresivo. Estaba ebrio como yo, lo que le daba la soltura necesaria para resaltar mi estética singular, llamarme "hermoso" e inteligente. No estaba mal. Tenia 29 años, una incipiente barriga y, aún así, un porte masculino y atractivo.

Terminamos distanciándonos del grupo original de cada uno y fuimos a caminar un rato. Mientras bebíamos unas latas de cerveza hablamos de política, de la paz de nuestro país, de las expectativas económicas del año... Una conversación más que estimulante para ambos. 

Como complemento Carlos olía de vez en cuando una papeleta de cocaína que traía consigo. No es raro. Creo que, a pesar de haber nacido en una familia conservadora, he asimilado bastante bien la idea de que el consumo de drogas es normal cuando, por arrojo de la sociedad, para ser des-inhibido y espontáneo se requiere un estado alterado de la consciencia.

Tras la estimulante conversación, sabiendo que habíamos consumido suficiente alcohol, fuimos a dormir a la habitación que ocupaba en un hostal del centro histórico. Creo que ahí trate de satisfacer por primer vez, con determinación, la curiosidad que sentía por ser sodomizado. 

Traté. Tratamos. Pero no lo conseguimos. El... Bueno, también era su primera vez. Y así, sin lograr nada, la ebriedad nos hizo dormir.

Desde entonces he sabido poco de Carlos. Como llegó se marchó. Espero que todo vaya bien para el.

Allí comenzó una larga cadena de intentos frustrados... Siguió Hermes. Jajajaja…

Un hombre cuyo porte contrasta con su nombre. Ni bizarro, ni viejo, ni feo... Sus 1.75 de estatura lo hacen alto para el promedio de estatura de nuestro país, su cuerpo definido, sus ojos grises, sus facciones finas, sus canas prematuras y su voz grave hacen de este hombre el sueño de cualquier pasivo. Su defecto... Bueno, es un maravilloso pasivo. Fue la primer experiencia sexual satisfactoria en mucho tiempo. 

Me dediqué a él cómo hacia mucho no lo hacía con nadie; desde consentir hasta quedarme para tener una amena conversación, darle un beso apasionado, una mamada comprometida, comerle el culo y mirarle a los ojos mientras el eyaculaba con mi verga dentro de él. Fue un gusto ver como mi semen salía disparado para impregnar su abdomen, sus pectorales y una gota que quedó en su barbilla, que lamió cómo si fuera un poco de miel…

Después de eso, pasaron un par de meses mientras lograba articular mis deseos con lo que obtenía. Fue un constante desencuentro... Así que, tras una fiesta de cumpleaños en la que el agua pareció convertirse en vino, que yo bebí cómo si fuera agua, decidí no dejar oxidar mis habilidades orales y aproveché que me quedaba en casa de un querido amigo para darle una chupada. 

El suele querer dármelas a mi  y no me gusta como lo hace... No me gusta cuando se concentran en el glande del pene... A mi me gusta tragarme las vergas. Nada como quitar el botón de un pantalón, bajar la cremallera, halar el elástico del bóxer para permitir salir a la bestia, mirarla en todo su esplendor, oler, acariciarla, besarla... Creo que son de esas cosas que solo puedo hacer con él y por él, porque hay cariño y confianza, lo que compone una amistad. 

Esa noche quería hacer una travesura. Comencé chupando el glande cómo un dulce, no lo hice por mucho tiempo. Luego me introduje su verga hasta donde pude, hasta donde me causó una arcada, la saqué sin prisas y volví al ataque. La constancia logra lo que el entusiasmo no alcanza y en el cuarto intento logré albergarla toda en mi boca sin más que una mínima molestia que podía causarme la falta de aire. Pero no quise renunciar. Así que seguí en ese proceso de subir y bajar, dando encuentros esporádicos de la punta de su pene con mi garganta. 

No tuve que esperar mucho por el premio de la jornada. Trató de quitármela de la boca pero no lo permití. Esta vez tenia que probarlo y lo hice. No permití que una sola gota de su descarga saliera de mi boca y, por primera vez en mi vida, probé el semen de un hombre. Y me lo tragué.

No se si fueron las propiedades químicas, o que, pero esa noche me sentí extrañamente relajado. Dormí bien. Al día siguiente, luego de desayunar, fui a un festival de jazz donde me encontré con unos amigos y... Observé en mí algo inusual. Mi comportamiento era distinto al de otros días, algo más empático pero también mucho más sensible... Me sentía como... Como si quisiera un abrazo, un apretón que me hiciera sentir protegido... Sentía que todo me daba ganas de llorar... Fue extraño. Y adjudicó esa sensación a alguna clase de desequilibrio hormonal causado por el consumo de semen.

Dos meses después, recibí una invitación de un conocido que quería hacer un trio con su pareja, a quien no conocía. Ambos estaban pegados del techo pues estaban ebrios y habían olido algo de perico (cocaína mezclada), así que necesitaban de un semental que les ayudará a liberar su necesidad de sentir una barra de carne caliente adentro. Fue la experiencia más bizarra del mundo. Juan Daniel y su novio Leo resultaron magníficos pasivos. Y yo, resulté un semental de buena raza y paso fino, apenas para montar.

Juan Daniel tenia un culo prieto, menos gastado que el de su compañero que absorbía todo lo que pusiera justo detrás. Así que no fue extraño que surgiera preferencia por Juan Daniel sin descuidar a Leo. Pude darles como quise. Resistían cualquier ritmo, duro, suave, profundo... A mi me gusta duro, lo admito. Estocadas contundentes, rápidas, o lentas, lo importante es que la fricción nunca pase desapercibida... Todo lo contrario.

Es una lastima que, mientras Leonardo cabalgaba con mi verga ensartada en su culo, luego de una hora de atenciones a la pareja, se me ocurrió sugerir una doble penetración. Soy de los que si va a hacer algo lo hace bien, y con todo, así que me pareció justo que, ya que era mi primer trio y era un trio, seria genial que ese culo tragón de Leo albergará la verga de su novio y la mía a la vez. Pero no le gustó la idea y... Se incomodó. 

Yo, que no soy de alargar el estrés, aunque no me había corrido, decidí evitarme alguna escaramuza y me fui, tras llamar un taxi y beberme la última cerveza. Un pajote tranquilo en mi casa, con una eyaculación generosa, dieron final a mi primer trio.

Luego... Conocí a un lindo personaje. Vive cerca a mi casa. Trabaja para una aerolínea y... Tiene el nombre de un personaje que da título a la novela más famosa de Goette. Así que decidí prestarme para ser su Mefistófenes. 

Al principio la idea era vernos para tomar un té y acompañarle en su noche de insomnio; quisimos ver una película y el tierno hombre (siempre son más altos y de complexión más abultada que yo) se recostó sobre mi pecho, mientras yo hacía ligeras caricias en su oreja, o pasaba mis dedos por su cabello dándole un masaje en su cabeza. 

Vaya remedios, superado el insomnio, para él. Yo estaba super excitado y una vez se durmió lo abracé y pegué mi erección a su culo. No pareció molestarle, ni sentir el contacto ni la fricción que le sucedió. En la mañana, ya un poco más calmado, conversamos otro rato hasta que no pude más y le propuse que nos hiciéramos una paja. Comenzamos el juego y... La verdad yo soy más amigo del silencio que de las palabras, por más guarras que sean, a la hora de tener sexo. 

Mi amigo seguía hablando y llego un punto en que se me bajó la erección porque no conservaba la excitación. Además su tono de voz me parecía demasiado dulce, nada sensual... Hasta que, nos dio por comenzar con las mamadas. Si, ahí calentaba más el asunto. 

Pero fue mejor cuando me pregunto si quería jugar en medio de sus nalguitas y yo no lo dudé... Le di una buena comida de culo hasta que me pidió que lo penetrará, y lo hice. Ya una vez dentro, su voz cambió. Ahora si era sensual. Me quedé quieto mientras se acostumbraba a mi, luego comencé un vaivén lento, para ir aumentando el ritmo hasta que el frotó un par de veces su erección y eyaculó. 

Me pidió que me corriera dentro de él con una voz que... Bueno, fue instantáneo. Al salir, todo volvió a la normalidad... Su tono volvió a ser dulce, lindo, tierno, pero... Nada lividinoso. Me cae bien, es una bella persona. No es para mi.

No podía dejar terminar el año sin divertirme. Y el mismo 30 de diciembre me puse a la tarea de buscar algo que hacer y... Tal vez, de satisfacer mi curiosidad. Así que ingresé a un conocido chat gay y comencé a buscar el próximo espécimen. Tardé pero encontré un vecino que me ofrecía un buen rato en la mañana. Decía que era versátil, y eso me pareció interesante. 31 años, 1.70, buen cuerpo, rostro…, normalito. Voz…, algo afeminado. Eso marcó todo: La voz.

Llegue a su casa sobre las 9 a.m., me recibió recién salido de la ducha, entré a su apartamento, nos saludamos con confianza y me llevó a su habitación. Le di un par de besos en el cuello mientras le quité la toalla, lo giré y lo puse contra el muro mientras bajé pasando mi lengua por toda su espalda hasta llegar a su paraíso. 

Su piel sabía muy bien, a limpio, no estaba perfumado, olía a limpio y eso me desató. Lo guíe hasta la cama, lo acosté boca abajo, volví a explorar su cuello, su nuca, besé toda su espalda y me concentré en hacer un buen camino por su columna hasta llegar a la mitad de dos montículos bien esculpidos. El mejor culo del mundo. Divino. 

Mordí sus nalgas paraditas, lindas, y fui poco a poco adentrándome en ese agujero negro de placer que gozaba de una fuerza de atracción impresionante, mi lengua exploró cada pliegue de su recto, un beso en el que la succión y la presión se alternaban para ganarse en franca lid la apertura de ese foco de gozo. 

Estuve cerca de quince minutos en esa tarea, lamiendo, succionando, presionando e introduciendo mis dedos para dilatar su ano y no me hubiera molestado permanecer allí quince minutos más o la vida entera. Pero el tiempo corría y, cuando tres de mis dedos hallaron comodidad en su interior, decidí introducir mi verga dentro de él. 

Fue hermoso sentir el apretón inicial y escuchar un gemido contenido de placer mezclado con dolor. Lo acomodé para que quedara a cuatro patas, y comencé mis estocadas lentamente hasta que sentí que su esfínteres me permitía más libertad para ir más rápido y más fuerte. 

En varias posiciones exploré con mi verga su interior por casi 45 minutos hasta que ya sentí que era justo dejarlo descansar y le pregunté si quería que me corriera ya, cuando respondió que si, tardé cerca de 30 segundos en venirme y el tomó otros 30 para eyacular aun con mi verga adentro... Fue genial.

Luego de conversar un poco en la ducha regresé a mi casa, donde me esperaban los preparativos de la cena de fin de año. Mientras hacía lo propio y tomaba un segundo baño lo decidí: soy un buen activo, hasta considerado soy y puedo ser cariñoso si me lo propongo, soy vigoroso, duro el tiempo suficiente y tengo pleno control de mi cuerpo mientras tengo sexo, tengo una voz grave que muchos dicen que es sexy, tengo ojos lindos, un cuerpo delgado y definido, una actitud seca, distante, y casi siempre imponente, una forma de hablar directa que me hace parecer ante muchos un hombre atractivo... 

No voy a buscar ser pasivo más. Si no se dio es porque no hay manera de encontrar en el corto plazo la persona que logre superar eso que yo soy para hacerme sentir dominado y estar cómodo con eso.

Luego, comenzando el año conocí a alguien que me pareció sexy al principio. Creo que era el traje que traía. Le gusté y me emocioné. Salimos hace poco y, aunque el parecía enamorarse de mi manera de actuar y de mi masculinidad algo no me convenció... 

Terminamos en un motel cercano, buen lugar pero…, tenían algunos problemas con el manejo del ruido, así que no ayudó. Y él... Bueno, resultó inesperada y exageradamente pasivo... Mide 1.78 y es grande, sin ser gordo, fuerte. 

Fue complejo porque yo soy pequeño. Cuando todo comenzó a ir bien dijo "Te amo" y eso terminó con cualquier viso de excitación que yo pudiera sentir.

Hablando con mi ex-novia, a quien tras retomar contacto en el año nuevo, le he contado gran parte de lo escrito aquí, le dije que ese "te amo", por demás prematuro, me asustó. 

No es porque no esté listo para ser amado o para el compromiso. Es porque…, bueno, yo a el no lo amo, no lo voy a amar y... Mientras no ame a alguien creo que voy a seguir tratando de disfrutar y, cuando se ponen sentimientos que no se pueden corresponder en medio del sexo, este es un desastre…

Albany, como alguna vez le dije a un gran amigo, "nunca esperes a quien no quedó de llegar, ni el regalo que no te han prometido". Es hora de aplicar mis propias predicas.

Un abrazo.

 



© Albany

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