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Fecha: 10-Ene-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La chica del Experimento 13

barbsthep116b
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Tiempo estimado de lectura: [ 22 min. ]
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Quizás Paulina tenia un poco de razón y ella no me merecía. No le hice caso y salí de allí lo mas rápido que pude. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

-13-

CONTRA VIENTO Y MAREA

Paula

Después que viajamos cinco horas en vano, sentí que me quería morir, quería tenerla conmigo, la extrañaba tanto. Ella había cambiado totalmente mi vida, no podía pensar si quiera en una mujer que no sea Gio, me cautivo de tal manera que seria, su esclava, si me lo pidiera, creo que esto es karma, por haber jugado con tantas chicas. Llegue abatida a mi loft y me acosté si comer, ni desvestirme.

Al día siguiente, me levante, me di un buen baño y salí para casa de Gina, ella debía saber donde estaba Gio, es su amiga, tiene que saber dónde está, también hay una posibilidad de que no le haya dicho como la vez pasada, no creo  ser capaz de esperar tanto nuevamente.

Llegue a la casa de Gina, baje de mi camioneta, fui hasta la puerta y la toque. Espere unos cuantos segundos y abrió ella, con una sonrisa que al verme se le borró de inmediato.

-Hola Gina ¿Como estas? -Dije con simpatía.

-Fuera de aquí, en tu vida vuelvas a esta casa. -Soltó con molestia. La vi con los ojos muy abiertos de la impresión. Ella jamás me había tratado de esa forma, estaba tan confundida.

-¿Por qué? ¿Que hice? -Pregunte confundida.

-¿Que vienes a hacer aquí? -Pregunto aún más molesta- Ella siempre se va por tu culpa, es la segunda vez  ¿No te cansas de alejarla de sus seres queridos?

-¿De que hablas? -Me sentís mas confundida aún.

-Vete y no vuelvas.

-¿Donde esta? -Pregunté ya alterada- ¡Dime!

-Eso nunca lo haré, ya bastante hizo tu hermanita, no permitiré que la sigan dañando. -Dijo y cerró la puerta en mi cara. Reaccioné y comencé a golpear fuertemente.

-Vamos Gina, abre. Dime dónde está. -Comencé a tocar la puerta de forma desesperada, hasta que se abrió nuevamente, pero esta vez salió el esposo de Gina.

-Te pido de la mejor forma, que te vayas, Paula. Gina no te dirá nada, de verdad lo siento, si no te vas llamaré a la policía. -Dijo serio el hombre. Asentí y me retire sabía que aquí no iba a recibir respuesta.

Después de ese día, mi idiotez estaba a flor de piel, el no encontrarla, me había llevado a una gran depresión, sumándole la perdida de mi licencia medica, todo me había llegado junto, ahora me encontraba detenida en la estación de policía, en una sucia y espantosa celda, con un dolor de cabeza de los mil demonios, más unas prostitutas con ganas de desollarme y hacer un abrigo con mi piel. Haberme emborrachado y pretender manejar hasta mi loft, no había sido buena idea.

-¿Como te consigo fuera de aquí? -Pregunto una de las prostitutas, que lamía sus labios mientras me veía. Yo negaba asustada, tenia miedo.

-Dejala, Rubí, las chicas linda como ella no ven para abajo. -Dijo una mujer que tenia voz de hombre, con razón su cuerpo se me hacia extraño, tejía toda la fisionomía de una mujer, pero había cosas que lo delataban.

-Mira que hasta con esas banditas y moretones se ve... -Dijo la tercera. Su mirada de lujuria no era nada normal. Mi corazón latía fuerte del miedo que tenia.

-No le hagas caso rubia, zafiro esta loca -El hombre-mujer se acercó a mi y acaricio mis heridas- ¿Que te trae por aquí?

Suspire y la recordé, a mi Gio, un mes sin saber de ella, parecía que se la hubiera tragado la tierra, Gina parecía que me odiaba sin razón aparente y estaba segura que ella sabía donde estaba.

-Por una mujer. -Dije con la mirada en el piso, no quería hacer contacto visual con ninguna. Por todo eso que había visto en las películas.

-Te lo dije Mercury, puedo conseguirla fuera de aquí, a ti no te cobraría. -Decía la tal Rubí enroscándose un mechón de su cabello en el dedo índice.

-Estos policías si se tardan con mi llamada. -Dije tratando de desviar el tema, me levante y me puse frente a los barrotes tratando de observar si estaba algún policía cerca.

Los policías no me querían dejar llamar para que me sacaran de aquí, eso me lo gané a pulso por haberle roto la nariz a uno de ellos, cuando intentaron atraparme después de haber chocado. Mi pobre camioneta había quedado destrozada, realmente tuve suerte de no morir.

-Aquí te vas a quedar, por lo menos hasta bien temprano, que cambien el turno, el idiota al que golpeaste, es uno de los más Hijo de... En toda la estación y como está al mando como venganza no te dejara avisar, él sabe que saldrás rápido de aquí, si sabes lo que te convine... -dijo una señora que estaba sentada en una esquina, dejo aquello en el aire, ni yo se lo que me conviene y tampoco tengo fuerzas para averiguarlo, me voy a morir del dolor de cabeza y esta molestia en el cuello, bueno si antes no me han violado y matado antes, estas mujeres.

-Relajate linda, no te haremos nada, que tú no quieras, claro. -Dijo Mercury con coquetería.

-Yo... Esta bien. -me senté y coloque mis manos en mi rostro y comencé a frotarlo, me estaba desesperando toda esta situación, hasta que me lastime y solté un pequeño "Auch"

-No te frustres cariño, desahogate, la tía Mercury te escuchará. -Dijo sentándose a mi lado y llevando mi cabeza hacia su pecho y pegándola ahí. Estaba operada, por lo que pude sentir, o sea no era un travestido, posiblemente era un transgénero.

Intentaba levantar mi cabeza y me la volvía a pegar ahí, parecía que tenia un imán que me atraía apenas intentaba moverme.

-Estaba tomando, no me querían vender más licor y yo quería desahogar mi tristeza, no acostumbro a beber, pero quería hacerlo, así decidí ir a otro bar. En el camino me estrelle, por eso estoy así y aquí. -Dije culminado, exhalando con frustración.

-¿Discutiste con ella? -Preguntó Rubí curiosa.

-No, ella desapareció hace un mes sin dejar rastro, me he cansado de buscarla y nada que la encuentro, todo eso me tiene frustrada, por eso terminé en bar ahogando mis penas. -Dije soltandome al fin del agarre de Mercury.

-Pero que escurridiza eres chiquilla, además una mujer no es el fin del mundo. -Dijo Mercury mientras intentaba agarrarme nuevamente.

-Es que ella, es mi mundo, también, he perdido tanto en tampoco tiempo, que todo pasa de mi y preferí refugiarme en el alcohol, fue una escapada momentánea, que quiero creer me ayudan, aunque esta claro que lo que me trajo fue más problemas. -Dije mientras recostaba mi cabeza de la pared.

-No lo hagas más rubia, sabes que tuviste suerte esta vez de no morir, aún te queda tiempo para buscarla. -Hablo la señora de la esquina.

-Tengo un primo que es asesino profesional -Dijo en voz baja Rubí, para que nadie más que nosotras la escucharamos-. Quizás te pueda ayudar, buscalo en el bar rojo, es el único que lleva en su cabeza una boina francesa negra, di que yo te envíe. -Dijo con tanta convicción de que era buena idea, que no tuve otra opción y solo asentir en acuerdo, para no matar su ilusión de ayudar.

Estas mujeres estaban locas de remate, ni de chiste contrataría a un asesino para buscar a mi Gio. No me quedo de otra que decir que si iría a buscarlo para que terminará de creer que lo haría, aunque en la realidad, eso jamas sucedería.

-Deberías dormir, esos golpes te pasarán factura más tarde. -Dijo la señora mientras se recostaba en una del par de catres que había. Le hice caso y me recosté, solo para descansar, pero en menos de lo que pensé me dormí.

El sonido de la reja abriéndose me despertó. Abrí un poco los ojos, como me dolía hasta el alma y casi no me moví. Pude ver que las prostitutas estaban saliendo, una de ellas le dijo algo al policía, él asintió y volvió a cerrar. A los cinco minutos volvió y se me quedo mirando unos segundos y por fin habló.

-Paula Marizzano, puede hacer su llamada. -Dijo con una sonrisa de medio lado.

Me levante lo más rápido que el dolor me permitió y salí con él de la celda. Tome el teléfono y marque el numero de Soledad, ni en un millón de años llamaría a alguien de mi familia. Me estaba desesperando no obtener respuesta, repicaba y repicaba, la muy... No contestaba. Hasta que en mi último intento contesto, con la voz ronca, evidenciando que estaba dormida.

-Diga ¿Quien habla? -Preguntó arrastrando las palabras.

-¡Mierda Sol! Estoy en la cárcel, sacame de aquí. -Grite desesperada.

-¿Quien es? -Preguntó después de aclarar su garganta.

-¡PAULA! ¡Carajo! -Volvía a gritar molesta, los policías me vieron extraños y se colocaron alertas a mis movimientos.

-Se termino el tiempo señorita. -Dijo uno de los policías quitándome el teléfono de las manos y colgándolo.

-No, por favor señor, déjeme hacer la llamada nuevamente, ella no sabe donde estoy. -Le suplicaba al hombre. Fue inútil porque me llevo a la celda de nuevo.

Esta vez estaba sola, todas habían salido, hasta la señora de la esquina. Me senté sobre uno de los catres a esperar y rogando de que Soledad sepa donde estoy, me estoy muriendo de dolor, seguro la anestesia se había pasado, si Paulina se entera de esto, el drama seria extremo y ni hablar de mis padres.  Me recosté nuevamente y me dormí, el sonido de las rejas volvieron a despertarme. Frente a mi estaba un policía diferente.

-Levantate, que te vas. -Soltó de mala gana el policía.

Me levante y el muy idiota me colocó las esposas, me estaban lastimando. Llegamos hasta donde había hecho la llamada, en la sala estaba Soledad con la idiota abrazadas.

-¡Por dios! -Dijo y se llevo sus manos a la boca, las lágrimas estaban amenazando con salirse, no era para tanto, pero las hormonas estaban haciendo de las suyas. Se soltó de la idiota y me fue a abrazar.

-No pasa nada, estoy bien. -Deje arrullándola en mis brazos.

-No vuelvas a hacer algo así, idiota. Caro ayudó a que se agilizara el proceso, eres libre nuevamente. -La alejé de mi y la observe con los ojos abiertos. Ni porque mi vida dependiera de ello, aceptaría nada que venga de ese ser.

-Policía devuelvame a mi celda y tu llama a Paulina y dime que estoy detenida. -Me volteé y me fui hasta donde estaba el policía que me había traído.

-No seas idiota, ya eres libres, ellos no pueden hacer lo que pides, no hay motivos. -Hablo "Carolina".

Tuve que tratarme mi orgullo y hacer lo debía, salir de ahí.

-Te han suspendido la licencia. -Mencionó Soledad.

-Desde hace tiempo. -Conteste de mala gana.

-Idiota, la de conducir. -Rodó los ojos y se giro hacia delante para el camino.

-Las dejaré en el hospital y luego me voy, tengo que ir a una reunión importante. -Rodé mis ojos cuando mi amiga le dio un beso. Pensar que esos mismo labios tocaron los de mi Gio.

Mi odio por ese ser aumentaba a cada segundo que veía cuando le daba una caricia o le robaba un beso, quería gritarle su descaro, pero debía controlarme, Soledad estaba en su primer trimestre y los abortos espontáneos tienen un alto porcentaje de probabilidad.

-Llegamos. -Dijo la idiota. Sol se acercó y le dio un beso en los labios, mas largo de lo que mis ojos estaban dispuestos a soportar ver.

-Te amo, mi chiqui y yo te extrañaremos. -Acaricio su vientre y le dio otro beso rápido.

"Carolina desbloqueo los seguros y fui libre, me baje lo más rápido que pude y me alejé del auto. Soledad se me acercó a mi a paso rápido para alcanzarme.

-Calma chica, nadie te espera, debemos ir con cuidado -Se enganchó a mi brazo y camino un poco más lento obligándome a ir a su paso- ¿Como golpeaste al policía? ¿En que estabas pensando? -Pregunto soltando una risa burlona.

-Realmente, aturdida por el golpe y el alcohol, lo hice por accidente, además de que tuve la estúpida idea huir y en el forcejeo le pegue con mi cabeza y me desmayé. -Llegamos al área de emergencia y las enfermeras al verme salieron a mi atención.

La idiota de Carolina nos había dejado en el hospital donde trabajaban mis padres. Toda mi familia en menos de cinco minutos ya estaba llamándome. Como siempre exagerando todo. Me habían dado una habitación, mientras esperaba los resultados de algunos exámenes y placas que me habían realizado.

-¿Que irresponsabilidad cometiste ahora Paula Elizabeth Marizzano del Greco? -Habló mi mamá, haciendo que abriera los ojos de golpe de la pequeña siesta que había tomado mientras esperaba. Ahí estaba llamándome por mi nombre completo, todo esto me recordaba a cuando era una adolescente, aveces me metía en problemas y los rumores llegaban a ella, me llamaba por mi nombre completo y luego me castigaba.

-Mamá, no es nada, de verdad. -Solté en tono relajado para restarle importancia a la situación.

-¿No es nada? ¿No es nada tener unas leves fisuras en tres de tus costillas, una conmoción cerebral y una lesión leve en tu cuello? La se raciones por todo tú rostro hija. -La desesperación en su voz hizo a mi corazón encogerse. Ahí tenia mi diagnóstico.

A la habitación llegó una enfermera con un collarín en sus manos, interrumpiendo la discusión, mi mamá camino hasta la ventana y se paró frente a ella a ver hacia la calle, mientras la chica me lo colocaba. Al terminar salio, el ambiente estaba un poco tenso, no le quise dar mas vuelta al asunto y me dispuse a hablar.

-Mamá -Solté un poco de aire, no sabía como iba a tomar todo esto- Tuve un accidente en el auto, estaba ebria y choqué, mientras huía de la policía, me detuvieron, me imagino queme dieron una atención básica y... -Mi madre levantó su mano indicándome que no quería escuchar más.

-Debes guardar reposo de una semana, lo harás en casa y no quiero protestas Paula. Tu padre estará muy decepcionado, primero lo del el experimento y ahora... esto. -Finalizó y se fue, me dejó con una culpa descomunal.

Perdería una semana, sin poder buscar a Gio, la extrañaba tanto, quería encontrarla y decirle que intentaríamos las veces que fuesen necesarias para que quedase embarazada. Cerré de nuevo mis ojos, esa era una de las formas de calmar el dolor de cabeza, que no había desaparecido y cada vez era peor.

-¡Eres una idiota Paula! -El grito de mi dulce hermana me despertó. Tenia que resignarme  a que no descansaría.

-Deja de gritarme ¿Que rayos te sucede? -Pregunte mientras me sentaba con cuidado en la cama.

-¿Fue por ella verdad? -Pregunto con rabia- ¿Estabas bebiendo por ella? Eres una idiota, ella no te merece PAULA, es una ... -No iba a permitir que la insultara, menos en mi cara,  la interrumpi.

-NI SE TE OCURRA PAULINA -Grité-. Si no dirás nada bueno, puedes irte, debo descansar. -lleve mis manos a mi cabeza, el dolor aumentó considerablemente.

-No quiero que sufras lo que yo estoy sufriendo, ella debe estar revolcándose con su esposa quien sabe dónde. -Dijo con rabia. Solté una risa irónica. La esposa de Gio se estaba revolcando, si, pero no con ella, si no con mi amiga.

-No seas idiota, cierra tu boca, si lo único que vas a decir son tonterías, vete por favor,  porque me duele la cabeza. -Dije molesta, el dolor de cabeza se había intensificado.

Paulina negó con la cabeza y salió de la habitación dejándome sola nuevamente. El resto del día estuve sola, me hicieron mas exámenes y me dieron algunas recetas para que comprara ciertas medicinas y siguiera un tratamiento. Al día siguiente me dieron el alta.

Esa semana fue un infierno a excepción de que Sol había conseguido, de una manera en que Gina no se pudo negar a decirle donde estaba Gio y vaya de que Soledad tenia sus maneras, nada civilizadas pero bueno por lo menos funcionó.

-Bien viajera, a buscar a Gio y pedirle que sea... -Sol se quedó en silencio mientras pensaba- lo que sea, solo buscala y trae de vuelta a esa chica linda. -Soledad tomo su maleta y me la entregó para que la subiera a su auto. Agradecía que ella fuese conmigo, no quería estar sola cuando la encontrará.

El camino al aeropuerto fue al estresante, odia la forma de manejar de Soledad, ella ni por estar embarazada dejaba de creer que era un conductor de la formula uno. En el aeropuerto nos estaba esperando Paulina para llevarse el auto de Soledad.

-No estoy de acuerdo con que te vayas así Paula -Dijo Paulina sentándose con nosotras a esperar que saliera el vuelo.

-Callaté Paulina, no te metas -Dijo Soledad, cada vez que estaban juntas era como estar en una guerra, no perdían tiempo para  insultarse o decir algo hostil-, vamos a buscar el amor de Paula y también respuestas.

-Un par de ilusas. -Dijo Paulina.

-Callat... -Se quedo en silencio unos segundos con su dedo índice señalando a Paulina- Voy al baño, este bebé me hace liberar muchas toxinas, no te muevas que quedamos en algo. -Dijo Soledad y se fue hacia el baño.

-Esa mujer debe estar burlándose de ti allá a donde vas, no hay más razón de que este ahí, seguro se dieron una oportunidad y se están revolcando todo los dias a todas horas. -Cada palabra que decía Paulina, me sacaba más de de mi, no aguante ni un segundo más, me levante, la tome del cuello de su camisa y comencé a decirle algo que seguro me iba arrepentir.

-Ella no esta revolcándose con nadie. Así que deja de hablar tonterías. -Dije con rabia.

-Claro que si lo hace por que ella es una...

-Sua maledetta moglie, è la stessa figlia di prostituta, che si corica tutte le notti con la donna che tu ami (Su maldita esposa, es la misma hija de puta que se acuesta todas las noches con la mujer que tú amas) -Paulina abrió sus ojos al máximo, al igual que su boca, yo la solté y me lleve mi mano derecha hasta mi boca para cubrirla. Lo había dicho, dios lo dije.

-¿Que dijiste? Pero que hija de... No estas jugando conmigo, solo quieres que no hable de Gio. Mirame a la cara y dime que es mentira Paula. -Ah Paulina se le quebró la voz cuando dijo mi nombre.

Apreté mis labios y comencé a mover mi cabeza en negación, las lágrimas ya no las podía contener. Ella llevo sus manos a su boca y comenzó a negar.

-Lo siento. -Fue lo único que pude decir. Me dio la espalda por unos segundos y cuando volteo solo sentí su puño chocar contra mi pómulo.

-¿Que te pasa idiota? -Le gritó Soledad a Paulina, ella solo negó con la cabeza y se fue sin decir palabra alguna- ¿Por que te golpeó?

-Lo merecía. -Cuando me iba a preguntar el por qué me lo merecía, llamaron a embarcar.

Nos montamos en el avión, tuvimos suerte de conseguir asientos de primera clase, odiaba viajar en turístico. Mallorca, era mi destino, nos íbamos a quedar en su mismo hotel el Salvia, realmente no me cuadraba aún eso de que Gio estuviese viviendo en un hotel, pero seria cuestión de preguntárselo cuando le viera. Aterrizamos al fin estaba tan ansiosa por verla, llegamos al hotel y lo primero que hice fue preguntar por ella en recepción.

-Buenas tardes, la señora Giordana Galarza ¿se hospeda aquí? -La chica que estaba frente a mi me observo con el ceño fruncido y luego de unos segundos comenzó a teclear.

-Lo siento señora, pero no tenemos ningún huésped registrado en nuestro hotel con ese nombre. -Escuchar aquello hizo que todo me diera vuelta, me tuve que agarrar del mostrador, sentía mis piernas desfallecer con todo el alboroto llegó el gerente.

-¿Que sucede aquí? -Preguntó el hombre. La recepcionista le comento todo, el y gerente al escuchar el nombre de Gio se volteo y se me quedo observando, ordenó a todo el mundo que volviera a lo suyo y a mi me llevó hacia otro lugar.

-¿Que sucede pregunté? -El hombre me vio con una sonrisa en sus labios por unos segundos, acomodó su traje y me dijo.

-La señorita Galarza se fue hace un par de horas antes de su llegada. -Dijo en tono serio. Soledad puso su mano en mi hombro en señal de apoyo.

-¿A dónde fue? -Pregunte, Soledad me vio con el ceño fruncido y el hombre me observó con una sonrisa que apenas mostraba sus dientes.

-No es mi deber, pero escuche que la señora, viajaba hacia Portugal, se hospedará en el tour seasons contry club. -Eleve una ceja por la sorpresa.

-Gracias -Le tendi mi mano al gerente, este la estrechó y se fue, dejándome a los con Sol- Consigue boletos inmediatamente para ir a Portugal. -Dije una vez que se fue el gerente.

-¿Estas loca? -Preguntó Soledad.

-No, Sol, debo encontrarla como sea.

-Lo siento Paula, pero en esta aventura no te acompañaré. -Dijo mientras se acariciaba el vientre que ya se le veía un poco abultado.

-Esta bien, sólo consigue uno entonces. Vamos a la habitación. -Dije mientras tomaba mi bolso.

Había perdido un día y medio mientras encontraba vuelo hacia Portugal, por fin estaba por aterrizar e ir a su búsqueda, esta vez estaba sola, el gerente me había recomendado hablar con el gerente directamente, extraño pero lo haría. Llegue a el hotel y pregunte directamente por el gerente, esta vez era una mujer la que me recibió con una calidad sonrisa, tuve suerte de que hablara castellano, porque de portugués no se nada. Fuimos hasta su oficina directamente apenas dije mi nombre.

-La señorita Giordana Galarza ¿Esta aquí? -Nos encontrábamos en su oficina, a medida que escribía, me observaba.

-Lamento decirle que ella no se encuentra en nuestro hotel. -Cerré los ojos, respire profundo y exhale abundante aire.

-¿Sabe a dónde se dirige ahora? Se que quizás no es de su funciones y quizás lo tenga prohibido, pero si lo sabe necesito que me lo diga. -Dije preocupada.

-Esta de suerte, porque si se donde podría estar -Me incorpore y me incline un poco al frente para prestar atención-. Ella esta en una pequeña gira con el Diseñador Martín Vizcan, ahora se encuentran en Francia -Tomo un papel y escribió lo que parecía una dirección-. Tomé, suerte.

-Gracias, dije levantándome de la silla y le cogí la mano y se la besé. Me fui de inmediato al aeropuerto a buscar pasaje para Francia y por suerte conseguí pero para el siguiente día a primera hora, no era lo que esperaba pero, era mejor que nada.

Fui hasta un hotel cerca del aeropuerto, algo sencillo y económico, me recosté un poco en la cama, casi no había tenido descanso en estos últimos días. Intentaba llamar a Paulina y no cogía mis llamadas, eso me tenia preocupada, no quería que eso se supiera y con todo lo que esta sufriendo quizá lo diga para terminar con todo su sufrimiento, mientras yo quedaré como una idiota, aunque lo dijera, en el momento que fuese igual sería una idiota por callar.

Casi no dormir de lo ansiosa que estaba, en estos dias casi no había comido bien, en realidad no había probado mas que unas galletas y jugos, bueno también lo que daban en el avión. Mi vuelo despegó y aproveche para dormir un poco. El movimiento constante en mi hombro por parte de la azafata.

-Hemos llegado señorita. -Me sonrió con coquetería, yo simplemente asentí y me levante a para coger mis cosas.

Salí del aeropuerto y me dispuse a buscar la dirección, tome un taxi, y me dejo frente a una galería, me extrañe un poco, por lo que decidí asegurarme y en un pésimo ingles le pregunte al taxista si estaba seguro que era la dirección y dijo que si. Me baje del auto y me dispuse a entrar. Todo iban vestidos de manera elegante mientras yo solo llevaba unos jeans rotos en una de las rodilla, zapatos deportivos y una camisa azul clara que me quedaba un poco grande.

Todos me observaba y cuchicheaban, seguro por mi vestimenta, pero eso no me detenía en mi objetivo principal que era encontrar a Gio. Caminé toda la galería y no la encontré, estaba dispuesta a salir cuando escucho que alguien me llama.

-¿Paula? -Me gire y tras de mi estaba una de las amigas de Gio, Marina.

-¿Marina? ¿Cierto? -Ella me sonrió y asintió.

-¿La estas buscando? -Asentí y ella apretó sus labios como si no quisiera que se le escaparan las palabras- ¿Por qué? ¿Que quieres de ella?

-Por que la amo y bueno, necesito que hablemos que me explique como fueron las cosas con su esposa y seguir adelante y amarnos si ella así lo quiere. -Dije desnudando todas mis intensiones frente a ella. Me observo con cara de lástima, eso me daba un poco de miedo y ella lo notó.

-Paula, Gio nunca estuvo en ninguno de los lugares a los que fuiste -Retrocedí un paso y la miré con el ceño fruncido-, esto solo fue una pequeña venganza de Gina, no pensamos que insistirías después de Mallorca.

-No entiendo.

-No queríamos que fueras a donde estaba Gio y le hicieras más daño, bastante ha tenido con la anormal de la mujer para soportar más. Paula, lo siento de verdad. Se que Gina no estará de acuerdo pero al diablo Gina. -Estaba tan aturdida, procesando todo que lo único que hacia a lo que decía Marina era asentir.

-Dime donde esta realmente, por favor. -Solté un susurro apenas audible.

-Esta en Londres, siempre estuvo ahí, espero que nos disculpes por todo lo que te hicimos pasar, de verdad lo siento. -Dijo con arrepentimiento.

-Esta bien, gracias, ahora solo dime donde encontrarla. -Saco un billete de su bolso, ahí anotó la dirección y me lo entregó.

-Haz que sea feliz Paula, ella se lo merece, aveces tomas las peores decisiones, pero yo se que tu seras la mejor. -Dijo y me abrazo fuerte. Le di un beso en la mejilla de vuelta  y me aleje de ella, salí de la galería y me fui de nuevo al aeropuerto.

-Dios mio lo que hago por esta mujer. -Dije al bajarme del taxi.

Londres, como odio el ingles, pero todo sea por ella por verla nuevamente y hacerla feliz como me dijo su amiga. El aeropuerto fue una pérdida de tiempo, prácticamente estuvieron jugando conmigo y al final no conseguí pasaje. Una señora al verme me recomendó hacer el viaje en tren.

Fui al día siguiente a la estación y me dijeron que tenia que hacer reservación con dos mese de anticipación y no se cuantas cosas más, yo quería morir en ese momento y quería matar a todos. Fui de nuevo al aeropuerto, al igual que el día anterior fue inútil. No quería hacerlo pero tuve que llamar a mi abuelo y pedirle su jet privado, odiaba dar explicaciones y mi abuelo no quería aceptar hasta que le dijera todo, no me quedo mas que explicarle todo desde que la conocía hasta ahora. Accedió sin dar algún pero de por medio, lo único es que estaría aquí en la tarde, no me quedo de otra que esperar, en el hotel en el que me había quedado en la noche.

Después de muchas e interminables horas al fin el jet me estaba esperando para ir a Londres. Hacia esto porque de verdad la extraño, quiero verla y era ella. En este viaje si comí de lo mejor, amaba el jet de mi abuelo por eso, era muy cómodo para viajar. Llegamos a Londres y en mi rostro se formó una gran sonrisa. Tome un taxi hasta la dirección que me había dado Marina, estaba como niño con juguete nuevo. El taxi paró frente a una casa muy grande y lujosa.

Pague el taxi, baje y fui a tocar la puerta, no espero mucho, Tabatha había abierto la puerta, al verme gritó.

-¡Paula! -Me abrazo fuerte. A los segundos salio Joel, quien sonrió al verme.

Yo quería llorar, al fin la había encontrado, no iba a irme con una negativa de que no estaba, te encontré mi amor.

-Que casualidad mas bonita de tenerte aquí -Dijo feliz Joel-. Adelante. -Me abrió paso para que entrará. Entré y antes de que caminara más, lo tome del brazo deteniendo su paso.

-Gracias Joel, disculpa si quizá soy mal educada pero ¿Donde esta Gio? -Joel borró su sonrisa al escucharme, esto no me estaba gustando.

-Ella no está aquí -lleve mis manos a mi cabeza y comencé a caminar en círculos-, ella fue a una cena, algo así me comentó Martín. Voy a avisar al chofer para que te lleve.

-Gracias Martín. -Me acerque a el y lo abracé.

-¿Vienes por tu princesa? -Me preguntó Tabitha.

-Si. -Dije con una gran sonrisa y abrace a la niña.

-Esta todo listo, el chofer te espera fuera -Dijo Joel mientras llegaba a donde estábamos. Vio mis intenciones de agradecerle y levanto su mano para que no dijera nada-. Suerte. -Me pico el ojo y me llevó hasta la entrada donde estaba el chofer esperando.

Llegamos a el lugar, el chofer me indicó que el lugar se encontraba en la acera contraria a donde estábamos, era un restaurante muy bonito y elegante. A penas me baje del auto vi estacionarse otro frente a el lugar y la vi bajarse, estaba hermosa, creo que su sonrisa me hipnotizó. Todo estaba como en cámara lenta hasta que la vi acercarse a una mujer que tenia un ramo de rosas rojas, ellas las aceptó, aunque su sonrisa no era de emoción igual dolió verla aceptar flores de otra que no fuera yo.

Cruce rápidamente la calle y justo cuando iba a entrar un par de idiotas me detuvieron y comenzaron a hablarme en inglés, estaba entendiendo muy poco, entre la desesperación por entrar y el idioma comencé a gritarles en italiano pero fue peor. Entre el forcejeo logre entrar al lugar pero vi algo que me partió el corazón en miles de pedazos. Estaba ella recibiendo un beso de otra que no era yo.

-Incredible, lo baciò. -Al decir esto me solté de los dos tipos y ella dijo mi nombre.

Quizás Paulina tenia un poco de razón y ella no me merecía. No le hice caso y salí de allí lo mas rápido que pude.


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