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Fecha: 11-Ene-17 « Anterior | Siguiente » en Sexo Oral

Mi casera.

Polaris
Accesos: 19.531
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 13 min. ]
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Un día caliente, una impresora que no funciona, termina con mi casera cumpliendo una de mis fantasías. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
Ashley Madison - Ten una aventura. Infidelidad.

Odio este trabajo, siempre digo que tengo que dejar de hacer este tipo de cosas, un Ingeniero no debería dedicarse a estos trabajitos, pero siempre me cuesta decir que no. La verdad es que me gusta enfrentarme a problemas informáticos, pero al final siempre acabo peleándome por varias horas para ganar unos pocos euros. Y eso es lo que me pasa ahora mismo, encerrado con mi casera Mónica en su despacho improvisado, intentando hacer funcionar una maldita impresora en un maldito ordenador. Llevo ya cerca de tres horas con ese tema y ya comienzo a desesperarme. Y es una pena pues hoy el día había comenzado muy bien…

 

Todo empezó cuando mi amiguita, que fue más madrugadora que yo, estaba ya bien erecta cuando abrí los ojos. Hoy es de esos días que me encuentro especialmente excitado, sin motivo aparente, sin ni siquiera haber tenido ningún sueño guarro ni nada. Me levanté y en vez de vestirme como siempre, caminé por el estudio en bolas y empalmado, revisando si me falta algo por empaquetar pues ese mismo fin de semana me mudaré. No me molesté en cerrar las ventanas, eso le daba más morbo a la situación. Pensé en hacerme una paja, pero se estaba tan bien así que solo me la toqué lo suficiente como para mantener la erección por más tiempo. Hice las tareas propias de la mañana, desayunar, ducharme y revisar el correo en el ordenador.  También me atreví a fumar un cigarro en la ventana. Todo ello sin vestirme.  La excitación era tal que afectaba mis sentidos, sobretodo el olfato. El olor del café, del humo del tabaco, el olor de la mañana al abrir la ventana.. todo era tan intenso. Todo iba muy bien hasta que sonó el teléfono. Era mi casera. Sabía a lo que me dedicaba y me pedía si por favor podría ir a verle la impresora de la oficina que estaba preparando en el bajo. Ademas ahora que me voy del piso, quiere aprovechar. Es una mujer muy agradable, y como siempre, no me negué excusándome de que va a ser cosa de unos minutos…

 

Y ahí estaba, a vueltas con la dichosa impresora: drivers, reseteos, pero la condenada no imprimía. Mónica me observa de vez en cuando mientras organiza archivadores, pues todavía no está abierta al público. Mónica calculo que tendrá unos 15 años más que yo, unos 48 y es una mujer físicamente normal. De cara bastante mona, alta -debe medir cerca de 1.80m- y algo rellenita. Sin embargo, siempre va muy bien arreglada y sobretodo siempre viste prendas que ensalcen su figura y no intenta meterse en prendas de tallajes imposibles. Viste pantalones flojos, telas finas y para arriba si utiliza prendas algo mas ceñidas para lucir su gran pecho. Lleva el pelo corto, teñido de cobrizo, y siempre va maquillada, sobretodo los labios, pero nunca nada exagerado. Su mirada es muy bonita y desprende amabilidad.

 

Mónica ordena archivadores en una estantería delante de mí, de espaldas, y aprovecho para observarla. Quizás un día cualquiera no me habría fijado, pero hoy estoy más suelto de lo habitual.  Hoy viste una especie de “mono”  negro de una pieza, con un cinturón ancho y zapatos de tacón bastante generosos. Entre la suave tela de su vestido  y la sutil transparencia, se nota que lleva un tanga o cuanto menos, una braga brasileña de color negro. Mi bulto comienza a reaccionar casi al momento ante tal vista. Por si fuera poco, al subir los brazos para colocar un archivador la tela se tensa y se marca más la raja del culo. Mi polla comienza a crecer y se hace paso por una de las perneras de mi bóxer. Me encanta sentirme así. Unos calores intensos comienzan a recorrer mi cuerpo, provocándome un buen suspiro.

 

- ¿Qué? No va? - dice Mónica sonriendo-

- Eh.. buff, me cuesta un poco, hoy esta rebelde esto -digo algo cortado, casi me pilla mirándole el culo-

- Tranquilo, si no, sigues otro día, no quiero que te agobies -dice mientras sigue a sus cosas-

 

Y yo sigo a lo mío. A mirarla. Cuánto más la miro, más la deseo. En ese momento se me pasa por la cabeza plantearle algo… Quizás el hecho de que sea informático no me ayuda, pues tenemos mala fama, pero la verdad que siempre he tenido bastante suerte con las mujeres. Una de mis mayores fantasías es tener sexo en una situación fortuita, o al menos, inesperada. A veces es más fácil de lo que pueda parecer, pero siempre me han faltado agallas y me pesa mucho el miedo a quedar como un pervertido y/o salido. Pero con los años me he dado cuenta que a muchas mujeres les gustan los hombres así. ¿Será Mónica una de esas mujeres? No lo sé, pero espero salir de dudas hoy.

 

Tras media hora más de pelea, por fin la condenada impresora le da por imprimir.

 

- Ya está! como me ha costado! -exclamo-

- Vaya, genial, me alegro, ya pensaba que tendría que comprar otra! -dice Mónica acercándose-

 

En ese momento se acerca e inclina su cuerpo para ver hacia la impresora y descubro su escote, camuflado entre aparatosos collares. Eso ya termina de encenderme de una forma horrible. Ella coge el ratón para probar a imprimir un documento y yo mientras disfruto de su escote pecoso y perfumado. Su escote sugiere unas tetas grandes y lechosas.

 

- Perfecto, funciona perfecto! mil gracias! - sonríe Mónica y se gira para ir a buscar su bolso-

 

Estoy temblando como un queso, con una erección de caballo que se nota por una pernera. Me inflo de valor y me giro hacia ella, sin saber muy bien qué decirle pero ella me corta:

 

- ¿Cuánto es, entonces? - me dice mientras viene con su cartera hacia mí-

- Eh.. bueno.. nada, no te preocupes no es nada

- ¡Como que nada, si has estado aquí toda la mañana! -algo tendré que darte-

- Bueno, algo sí puedes darme… -digo titubeando y separando un poco las piernas-

- Eh.., no sé.. dime cuánto es… -ella se pone muy nerviosa al descubrir mi bulto pero hace como si nada- …

- No, no me refiero a dinero - digo señalando claramente a mi paquete-

- Oye no, te estás pasando. ¿Quién te crees que eres? ¿O quien te crees que soy yo?. Por favor dime cuanto es y lárgate -me dice bastante nerviosa, sin asimilar la situación-

- Vale, perdona, no quería ofenderte.. hoy tengo un día bastante extraño. Déjame hacer cálculos -digo cortado y rojo como un tomate. Menudo palo, pero me alegro de al menos haberlo intentado-

 

Mónica abre su cartera y cuenta los billetes muy nerviosa y sofocada por la situación. Yo mientras anoto en un papel las horas que llevo, coste y manualmente hago una cuenta.

 

- Son 80€ … -digo con dificultades para vocalizar-

- Ok -dice sacando billetes de la cartera- anda por favor, recoge y vete.

 

Me levanto y comienzo a recoger mis cosas con mucha parsimonia. Con toda la que puedo. Quizás en caliente le pareció muy atrevido por mi parte, quiero darle tiempo a que le de vueltas al asunto. Mientras recojo, no nos intercambiamos palabra. Recojo cables, los organizado despacio, guardando el portátil, cargador, ratón, disco duro pequeño, y ordenando un poco la mesa, guardando tornillos etc.. Pasan unos cinco minutos tranquilamente. Intento gastar mi último cartucho. Ya hecho el mal….

 

- Si me dejas hacerme una paja aquí delante tuya te sale gratis

- Oye tío, ¡Como estás!, no sabía que eras así… si al final va a ser verdad que todos los informáticos sois unos salidos! -dice sorprendida-

- Tampoco es para ponerte así, me pones mucho Mónica, eso es todo -salto con confianza- además, no tienes que hacer nada, solo quiero que me veas masturbándome, me corro y me largo. Y tu te ahorras 80€. No es tan mal plan. ¿que pasa, no te gusta lo que ves? - digo señalando mi bulto-

- No es eso chico, pero es que no es moral eso que me pides -se echa las manos a la cabeza-

- Venga, no puedes negar que algo de morbo te da, no creo que todos los días te pase algo así. Además, es una fantasía que tengo de siempre.

- Desde luego que no, menuda vida sería si fuese así -dice con una media sonrisa-

- Y bien?

- Ni hablar, no soy de ese tipo de mujer -dice firme pero sin dejar de ver de vez en cuando mi paquete--

- Venga cielo, será rápido, mira como la tengo - aprieto mi pantalon para marcar mi verga-

- Aishhh -suspira hondo-

- Eso es que sí?- venga, hazlo, pero lo hago por ti, por fu fantasía. -cede al fin-

- Gracias Mónica -digo mientras un mar de morbo me recorre-

- Bueno, de nada, supongo.

- ¿te importa si me pongo de pié?

- Como quieras, lo único ten cuidado no me manches nada después, toma este kleenex -dice mientras lo saca de su bolso-

- Tranquila, no mancharé nada. Gracias.

 

Me levanto y comienzo a desabrocharme el cinto para liberar toda mi presión. No cabe un alfiler entre mi pantalón y mi cintura. Me tomo tiempo para ello, quiero de alguna forma que muestre interés en lo que hago. Ella mientras está apoyada en la mesa, con los brazos cruzados, con tez enrojecida y algo nerviosa todavía. Mira hacia los lados, como sin querer ver para lo que estoy haciendo. Sin embargo yo cuando no me mira no hago nada, hasta que se da cuenta de ello y deja su mirada más o menos fija en mi paquete. Ya liberado de mi cinturón, desabrocho el botón de mi pantalón ceñido, lo cual hace que media bragueta se abra sola, mostrando mi bóxer negro. Sin embargo mi polla está tan girada que no se aprecia hasta que deslizo el pantalón. Mónica está cada vez más atenta y me mira en silencio. Dejo mi pantalón por medio muslo y me apoyo en la puerta de la entrada. No creo que entre nadie, pero por si acaso. Cojo mi boxer con una mano y meto mi otra mano debajo, agarrándome la polla por el tallo. Con un rápido movimiento la saco y se la muestro orgulloso a Mónica. No tengo un pollón, pero no me quejo.

 

- ¿Te gusta, Mónica? -digo comenzando a pajearme-

- Sí -dice ella-

 

Me sigo masturbando muy suave, intentando que la paja dure lo máximo posible. Y es complicado, pues solo el morbo que me produce la escena ayuda a que me acerque rápidamente al desenlace. Tengo la punta empapada y  con un rápido movimiento de dedos extiendo el líquido pre seminal por todo el glande, de forma que éste quede brillante. Acelero un poco la mano mientras cada vez suspiro mas fuerte, incluso soltando algún pequeño gemido. Mónica sigue mirando sin moverse, aunque ahora tiene una mano en su cuello  y juguetea con los dedos. No sé que significa pero me gusta provocar  alguna reacción en ella.

 

- Estás muy buena Mónica, mira cómo me la pones -digo intentando excitarla-

(ella no contesta)

- Y esa braguita negra te queda muy bien, por cierto.

- ¿Cómo sabes que llevo braguita negra? -se gira para ver si tiene algo a la vista-

- Antes cuando estabas de espaldas te transparentaba un poco.

- Vaya, que observador eres… que te pago para trabajar no para que me veas… -dice alternando la mirada entre mi polla y mi cara-

- Bueno, si al final no me vas a pagar..

- Te estoy pagando por estar aquí viéndote listo…

- ¿Tal sufrimiento es estar aquí…?

- No, la verdad es que no, no te voy a mentir -dice con una sonrisa sincera-

- ¿Qué talla de pecho usas? Parecen grandes -digo intentando que no se acabe la conversación-

- Si, lo son -dice mientras se las agarra con ambas manos para que me haga una idea de lo grandes que son-

- Caray… seguro que le haces unas buenas cubanas a tu marido con eso..

- Sí, lo hago, le encanta correrse entre ellas…. - Mónica desliza su mano entre su escote gesticulando-

- ¿Y que más le gusta a tu marido que le hagas?

- ¿Mucho preguntas, no? - dice cada vez más inquieta y… cachonda?-  

- Perdona, ya me callo -digo cada vez más excitado por la conversación- me pone mucho saber esas cosas

- Mi marido me hace todo lo que el quiere y créeme, me da buen uso -dice muy eróticamente-

 

Su noto de voz y expresión, me acelera todavía más… me dispongo a prepararme para correrme, estoy muy cachondo, no aguanto más. Sin embargo, algo inesperado sucede. Mónica da dos pasos al frente, quedándose delante de mí.

 

- Prométeme que no volverás por la zona nunca más -me dice mientras estira su mano y me agarra fuerte la polla-

- Tranquila, te lo prometo… cómemela Mónica -le digo mientras ella ya se iba arrodillando-

- Hoy es tu día de suerte, chaval… -dice sonriéndome-

 

Mónica se coloca de rodillas y tras masturbarme unos segundos, acerca sus labios pintados a mi glande y los separa dejándole paso a mi verga. Siento el calor inmenso de su boca  que me cubre el miembro y gimo de placer. Mónica mueve la cabeza adelante y atrás, de forma muy plana y movimientos cortos, dejando entrar la mitad de mi polla más o menos. Su mano me la sostiene firme  por el tallo. El ruido de su boca en el silencioso local ayuda a excitarme todavía más. No es una mamada de libro, es tranquila, constante, solo limitándose a rozar sus labios con mi tronco. Pero es increíblemente sexy y morbosa. Sólo hecho de menos poder verla mientras lo hace, porque su cabeza me lo evita, pero no importa. Cierro los ojos y disfruto de cada movimiento, intentando que se alargue todo lo máximo que pueda. Sin embargo yo no tengo el control ahora, y ese movimiento constante me va llevando poco a poco hacia el orgasmo. Le acaricio suavemente el pelo con una mano, pero sin hacer presión, no quiero molestarla ni cambiar su ritmo, es perfecto así.

 

- Me encanta Mónica, vas a hacer que me corra pronto -digo a modo de aviso-

 

Pero ella acelera la mamada, intentando meter un poco mas de mi polla. Siento que no voy a aguantar más pero su mano comienza a apretar mas fuerte en mi tallo, haciendo que mi orgasmo se retenga. No sé como hace eso, pero parece que tiene más experiencia de la que aparenta en su técnica. Sin dejar de apretar mi tallo, utiliza su otra mano para agarrar mi tronco, masturbándome, al tiempo que retira su boca y me observa. Me sonríe, demostrándome que ella tiene el control sobre mí. Vuelve a lanzar su boca a mi polla pero esta vez me sorprende dejando que baje toda por su garganta, provocándole una pequeña arcada. Tras eso, comienza a chupármela mas rápido y profundo, ayudándose con una mano, mientras la otra sigue agarrando mi tallo con fuerza.  Ahora lo hace de otra forma, levantándome y mirándome a los ojos mientras lo hace. Sólo faltaba el placer visual de ver a mi casera chupándomela para que fuera insuperable. Noto que me voy a correr, y de una forma muy bestia de tanto retenerme… Ella se da cuenta y aprieta mas mi tallo. Comienzo a sentir las convulsiones fuertes luchando con la presión de su mano. Es algo que no había sentido nunca, un placer inmenso que hace que me cueste mantenerme en pié.. su boca me pide leche pero su mano no deja que salga. Noto su respiración agitada por la nariz, está disfrutando de este juego, me lleva al infierno y al cielo al mismo tiempo…De pronto, su mano libera mi tallo y con ello, libera mi orgasmo en fuertes sacudidas que van llenando su boca rápidamente. Siento el calor de mi propio semen en mi glande y escucho a Mónica tragar rápido una y otra vez. Está siendo una corrida abundante pero ella parece no tener problema en contenerla, incluso parece tranquila mientras lo hace. Todo ello acompañado de un placer hasta ahora desconocido.

 

- Ohh.. siii, toda toda…. -digo mirando al techo liberando toda la tensión acumulada-

 

Cuando termino de correrme, sigo con contracciones muy fuertes, como si todavía quedase semen que expulsar. Ha sido uno de los mejores orgasmos que he tenido, si no el mejor. De hecho, me tiemblan las piernas y me cuesta mantenerme en pie. Mónica me lame el glande palpitante y el tronco, con mucha suavidad pues sabe que está sensible, y de paso recupera algunas gotas de semen rezagadas. Tras unos minutos así, se levanta y me mira toda agitada, con el pinta-labios  esparcido por sus morros.

 

- Joder chico… qué buena.. -dice levantándose-

- Fue increíble Mónica, de lo mejor que he tenido nunca

- Me alegro, al final me lo he pasado muy bien también - dice mientras se limpia los labios con un kleenex- Recuerda que no quiero volver a verte, ya sabes que estoy casada.

- Tranquila, me voy al extranjero y seré discreto. Un placer haberte conocido, has sido una muy buena casera…

- Jajaja ya ya… quita el día de hoy, no con todas vas a tener esta suerte. De hecho, no te recomiendo que lo vuelvas a intentar. A mi me coló hoy porque oye, tampoco estás mal y nunca había estado con nadie tan joven. Entre eso y que mi marido me tiene algo desatendida últimamente pues me dejé llevar.

- Aún quitando lo de hoy has sido una muy buena casera.

- Anda, toma -dice mientras me da los 80€- Gracias por lo de la impresora.

- Gracias a ti por.. bueno, por todo -digo sonriendo-

- Dame un beso anda…

 

Mónica me abraza y busca mis labios, fundiéndonos en un beso largo, con lengua e intenso. Noto el sabor de mi leche en su boca y me encanta.  Una de sus manos agarra la mía y la desliza por su espalda para dejarla en su culo. Parece que se ha quedado con ganas…


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