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Fecha: 01-Feb-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La historia de la Dama & su Poeta 2

Rc Adrii Torres
Accesos: 1.858
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 30 min. ]
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Cuando en la vida dejamos cosas inconclusas, la misma vida se encarga de que las arreglemos. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

Capitulo 2

-      Buenas tardes. -dije abriendo la puerta-

-      Alexandra? -dijo ella levantándose con cuidado del sofá-

-      No me preguntes porque estoy aquí ni que me ha ocurrido. He traído una gran deuda de afectos.

-      -Bastaron esas palabras para refugiarme en su pecho con su fuerte abrazo- Mi hermana, siempre sereis mas que recibida aquí. Os tengo una visita que aseguro os traerá el alma al cuerpo.

-      Te extrañe Ale. –quise sonreir con su comentario, pero no tenia fuerza.- Quien es vuestra visita? –pregunte con algo de intriga. El perfume se me hacia familiar-

-      Como es posible que no me recordéis Alexandra Medina. –Escuche una voz mágica, de esa la cual deseas que jamás se calle-

-      Jesus? –musite despacio…-

-      Por vuestros ovarios que no teneis, claro que soy yo! Quien mas os podría erizar la piel solo con saludaros –Estefania! Pensé de manera inmediata-

Habia un perro, al lado de aquella persona que me ladraba, se notaba la tristeza en mi.

-      Que esperais pedazo de española, venid a darme mi abrazo! O esperais que yo vaya hasta alla.

-      Para nada Jesus,  os veis de puta madre.

-      Lo se, lo se. Tantos años me han permitido verme mejor. Aunque quisiera decir lo mismo de vosotras.

-      Oh, golpe bajo. –dije con una sonrisa mientras ella me estrechaba contra su pecho-

-      Puede que no os vea, pero eso no quiere decir que no sienta vuestra alma.

-      Dejad de hacer eso, joder, me pone los pelos de todo el cuerpo de punta cada que haces eso.

-      No es mi culpa que Dios me haya dado esta habilidad.

-      Sois invidente, pero veis el alma de cualquiera.

Si, Jesus lamentablemente era ciega, pero le leia el corazón a mas de uno. Como lo hacia? No lo tenia claro, pero ese era su don, su habilidad. Ella regalaba las mejores sonrisas, eran puras, eran sinceras. Jesus. Mi primera vez en una cama.

Este no era el mejor momento de mi vida para volvernos a encontrar. Yo me encontraba triste, abatida. Y se suponía que Jesus era una parte bonita de mi, de esas personas que de las cuales jamás hablas porque las guardas con recelo en tu corazón, asi, tal cual mis sentimientos para por ella.

-      Quien diría que os terminaría viendo aquí. –dijo Jesus acariciando la melena de su san Bernardo con su mano izquierda, la cual cai fuera del mueble- Relativamente hablando –me regalo una sonrisa- Os juro que os veis mucho mejor de cuando vivías conmigo.

-      Hablais en serio? –dije negando con la cabeza- Siento que estoy mucho peor.

-      Claro, teneis par de kilos menos, vuestro rostro esta demacrado, pero sois, o fuisteis feliz.

-      Quien dice que no soy feliz? –quise escaparme-

-      No necesitais fingir conmigo. Recordad que no os veo una putada, pero si siento que estais triste.

-      Donde estará Alejandra cuando se necesita. –murmure-

-      Os he escuchado, esa tia se fue a dormir mientras vosotras os tirabais todas las horas en la ducha. –volvio a sonreir- no cambias eso, se nota aun no conoceis el valor del agua.

-      -me sonroje- Os juro que conozco el valor de ese liquido, pero me es imposible no querer pasar horas bajo la ducha.

-      Una de nuestras discusiones. –Jesus bebió un sorbo mas de la copa que tenia en su mano derecha- no os avergoncéis, fui yo quien mando todo al carajo. –Dijo intentando mantener la mirada hacia mi.

-      Jamás os entendí Jesus. –Esta era el momento donde nos sincerábamos.-

Cuando en la vida dejamos cosas inconclusas, la misma vida se encarga de que las arreglemos.

-      Que no me habeis entendido?

-      Vos, completa. No entendí un carajo, de porque os fuisteis asi. Me dejaste todo.-dije recordando lo que habia pasado hacia mas de ocho años-

-      Eres joven, menor… Testaruda –se encojio de hombros- Yo te arrebate de la vida que no tenias que tomar.

-      Lo se, vos me enseñasteis a sentir con el alma. Con el corazón. A dejar de guiarme de lo físico y ver mas alla de las endorfinas.

-      Por lo menos os enseñe bien algo.

-      -Sonreí-

-      Me encanta cuando sonries. Por vuestra alma se alegra.

-      Como sabes que sonreí.? –le pregunte estupefacta. A veces pensaba que ella tenia de ciega lo que yo tenia de virgen-

-      Ay Alex –suspiro- vos vivisteis a mi lado por mas años de los que habeis durado con cualquiera.

-      Si –le di la razón- vuestra casa fue donde me mandaron luego que paso lo de mis tias.

-      Estais en lo cierto. Erais una cria. Como dirían en Venezuela? “Una carajita” –Sonreí por el comentario- yo os tuve que enseñar muchas cosas.

-      Si no los fueses hecho vos, quien mas se tomaria el tiempo?

-      Siempre habeis sido una pillina. –Puta madre! Su sonrisa me encantaba, era perfecta.-

-      Jesus os he dicho cuanto me encanta vuestra sonrisa?

-      Pensandolo bien. No… siempre os has reservado los buenos alagos.

-      Joder, me encanta vuestra sonrisa. Me encanta veros sonreir, es como sentir que la vida puede pasar entera pero que no importa, todo esta bien. Me encanta vuestra sonrisa.

-      Gracias, siempre me sale muy natural estando a vuestro lado.

-      -Suspire-

-      Recordaste uno de nuestros momentos. –dijo ella posando su mirada cubierta por los lentes oscuros-

-      Tuvimos mucha química en el sexo.

-      Esa era nuestra manera de hacer el amor.

-      Fuiste la primera mujer que toque –dije terminando de un sorbo la media copa de brandy que me quedaba-

-      Vos siempre sereis la única a la cual le fui fiel.

-      Me fuiste fiel? Me lo prometes?, y si fue asi, porque me dejasteis botada.?

-      Que queríais? Si duraba mas de tres días sin veros y ya os estaba llamando para marturbarme. O que os masturbaras.

-      Jamás habia sido tan pasiva –rei-

-      Fui muy buena. –dijo Jesus con aires de gloria.-

-      Eso no puedo discutirlo.

-      -Suspiro- Joder, recordando esos tiempos, vosotras nunca os saciabas o que demonios?

-      Que os puedo decir, me cogías como nadie lo ha hecho.

Esta mujer si que sabia hablar. Su tono de voz era tan apetitoso para escucharlo. Prestándole toda la atención del mundo. Me encantaba verla pronunciar ciertas palabras y sentir como la espalda se me erizaba de la nada. Tres cosas jamas pude olvidar de mi primera cama, de jesus... Su sonrisa, esa curva perfecta. Divina! MAGICA!!!! Puta madre, aun la recuerdo y sonrio suspirando como chiquilla enamorada; en segundas su voz! Ese tono justo, preciso, delicado. Como decia A-LE-XAN-DRA se escuchaba tan endemoniadamente sexy que me encantaba. Y tercero la puta forma que tenia de cogerme, si, era cogida... Una muy buena, llena de sexo, pasion, sudor, desespero. Pero con amor. No se donde entraba el amor en medio de nosotras estando en una cama, pero por ahi estaba.! Rayos! Fue unica! Jamas olvidaria como me habia hecho suya por tanto tiempo.

Alexandra si que supo retorcerme el pasado sexoso que llevaba bien adentro de mis endorfinas. Un recuerdo inevitable me hizo dejar de compartir con ella.

Asi termine de estacionar el viejo mercedes rojo en el garaje, ese dia estaba agotada, solo deseaba llegar a esa mesa ver mi plato de comida con algo muy apetitoso, para luego tomar marcha al baño y terminar en mi fría cama, que se enfriaba con la presencia de ella… al abrir la puerta su perfume me dio en la nariz de golpe, fue encontrarme con ella sin haberla visto, el animo se me subió de inmediato, sonreí de manera amplia, el olor de su fragancia se metió entre los poros de mi camisa larga. La luz era tenue. Tanto que no podía reconocer del todo las cosas. Excepto su figura postrada sobre la mesa del comedor, tal como una mujer de cabaret.

  • Apetito? –me dijo con ese tonito de voz que me hacia erizar todos los vellos de la espalda.
  • En el menú, que hay para comer? –le pregunte dejando el bolso sobre el sofá-
  • -ella despacio sedio sus piernas, para mostrarme que su parte baja estaba cubierta solo por un pequeño trozo de tela diminuta.- Que te parece esto? –dijo, mientras se rozaba con su mano izquierda la vagina-
  • Se ve apetitoso. –dije con una sonrisa mas amplia que la anterior.

Quise acercarme a ella, pero con la punta de su pie, el cual se encontraba revestido con los tacones de piel negro me mantuvo alejada. Su rostro mostro una sonrisa, mientras su pierna seguía siendo una barrera de metro y algo para no acercarme…

  • Me deseas? –me pregunto. Lleve mis manos a mi boca, ella se encontraba acariciando su vagina. Asenti… -Que quieres de mi?

La vi con deseo. Al fondo se escuchaba alguna especie de canción erotica que hizo clic en todo mi cuerpo.

  • A ti. –fue mi respuesta. Observe su pie. Ella manoseaba sus senos, llevaba sus dedos a la boca y los devolvía a su vagina.
  • Que parte de mi cuerpo te apetece mas? –dijo bajando de la mesa, para acercarse a mi. Comenzó a desvestirme. La camisa primero, luego la correa para destrabar el pantalón, no me dejo ayudarle, solo quiso hacerlo sensual, y lo estaba logrando.

Fue en ese momento de la noche donde pude apreciarla completa… tenia un brasier rojo, ese que acentuaba sus pechos. Seguía su abdomen descubierto, me daba mucho a la imaginación, al ver su parte baja. De nuevo esa diminuta tela… un hilo negro, no le cubria literalmente nada. Su aliento caliente se quedo en mi oído como suplicante que le hiciera algo. Sus senos me rosaban el pecho. Y aquella entrepierna semi-desnuda caia de nuevo contra mi. Su pierna se amarraba a mi cintura para darme mayor sensación de la humedad que la estaba invadiendo. Por reflejo lleve mi mano derecha a su trasero. Se sentía suave, me provocaba. Ella solto un hondo suspiro en mi cuello, mientras lo besaba con una mordida.

  • Que parte de mi te provoca justo ahora?
  • -suspire y mis ojos respondieron por mi al desviarse a su entrepierna-

Comenzó a moverse suavemente cerca de mi, apartando su mano de su trasero, suspire mientras ella sujetaba mi nuca para besarme con total pasión. Mis labios mordían los suyos, su lengua entraba en mi boca, el sabor de su saliva era diferente, tenía algo que no podía explicar… mis dientes no le daban tregua a su boca, no sabían como hacerlo. Yo no quería parar, mi sangre estaba comenzando a hervir. Ella detuvo el beso de pronto. De golpe y me dio la espalda. Tomo de la mesa una copa que contenía no se que sustancia, coloco un poco en mis labios era licor.

  • Chúpalo – dijo colocando un poco sobre el comienzo de sus senos-

Como un animal frente una presa de carne me abalance sobre ella y chupe el comienzo de sus senos, el licor se fue colando dentro del brasier, entre mis manos escurridisas quise quitarlo y contemplarla, pero no me lo permitió, se alejo nuevamente de mi para dejar correr un par de gotas mas pero esta vez por su espalda.

  • Deseame –me dijo- devorame- me invito.

Las gotas se escurrían hasta el principio de su trasero. El trozo de tela principal rojo se esfumo no se quien lo quito si ella o yo, pero fui consciente que la pegue de frente contra la mesa para devorar su espalda. Mis dientes se encajaron cerca de sus omoplatos y solto su primer gemido. Mi mano derecha se fue a su parte delantera, su vagina estaba empapada. Al sentir mi tacto me alejo.

  • Un trajo? –me ofreció dejando caer el licor por medio de sus pechos erectos suplicantes que los chupara.
  • Dos.-pase mi lengua desde su cuello que ardia. Me deslice a sus hombros se sentían tensos, ella volvió a gemir. La música del findo acelero el ritmo su cuerpo se comenzó a mover al compas, estando sobre la mesa, y fueron sus manos las que guiaron mi boca para terminar en sus tetas al roce la hizo doblegar su espalda para gemir nuevamente. Las chupe con expresa locura.

Segui el camino que el licor habia dejado, cayendo sobre su ombligo, un tercer gemido se escucho, sentía como dentro de mi se despertaba un ardiente deseo. La tela negra que la cubria abajo, era tan débil que la rompi con mis manos. Ella volvió alejarme. Esta vez no lo entendía. Estaba por comerla completa.

  • Tu comida. –dijo acomodándose sobre la mesa, coloco sus pies sobre mis hombros y comenzó a masturbarse.

Fue colirio a mis ojos. Mordió sus labios. De su vagina saco dos dedos empapados y los llevo a su boca.

  • Me deseas? –volvio a preguntarme.
  • Te deseo. –respondi con la voz agitada de solo ver como chupaba sus fluidos.
  • Mirame –me pidió, en un gemido desatado-

Comenzó a masturbarse, de pronto era lento, y a medida sus manos iban aumentando la velocidad frente a mis ojos. Aun tocándose rompió nuestra distancia para besarme con frenesí.

  • Penétrame muy fuerte –dijo mordiendo sus labios. Asi llevo mis dedos a su boca y los humedeció.

La vi de destello para terminar arremetiendo contra su punto G. dejo de ser solo un gemido, y se volvió la canción mas perra que jamás fuese escuchado. Ella gritaba mi nombre. Que no parara. Veía como su mano seguía cada vez mas fuerte.

  • No te detengas, -le dije en un fuerte vaivén,
  • No te pares.

Mis dedos entraban y salian cada vez mas rápido, sentí que su cuerpo explotaría en placer y detuve bruscamente ella grito… fue un grito placentero, le veía la cara, su rostro me estaba odiando pero su cuerpo deseaba le diera mas. Ella bajo de la mesa, me beso con agilidad, terminando de darme la espalda. Se monto de nuevo sobre la mesa, esta vez en cuatro.

Estaba solo con los tacones, su culo quedo frente a mi.

  • Cógeme. Haslo.

Dijo acariciando su trasero, se veía tan putamente provocativa que no pude resistirme las ganas de arremeter contra ella. Estaba pasada de revoluciones. Mis manos se deslizaron por debajo para caer a su clítoris inchado, comencé acariciar su vagina, los fluidos cada vez aumentaban. Suspire frente a su culo, toda ella me pertenecía. Di una chupada a esa parte frente a mi. Su espalda se arqueo nuevamente. Se veía tal como una diosa en el sexo. Bese despacio su trasero, sin dejar de acariciar su clítoris, la torturaría, la obligaría a pedirme, suplicarme que la hiciera mia, la tortura se hacia cada vez mas intensa, sentía como en mi pelvis se desbordaba una cascada y la de ella no dejaba de emanar. 

  • Que quieres que te haga.? –le dije acariciando sus senos con una mano.

Su gemido fue una respuesta me hico penetrarla una vez, despacio.

  • Lo hago.?

Su respiración se acentuo mas. Pero de su boca no salía ningún sonido.

  • Que deseas te haga.?
  • Metelo.-dijo por fin. Mis dedos sin perder tiempo se lanzaron dentro de ella, a romper el silencio, y sentir como la piel se me erizaba al escucharla, mi mano derecha penetraba su culo, mientras la izquierda con todas sus revoluciones entraba y salía de tres dedos en su vagina.

Cuanto tiempo paso? No lo tuve claro, ella me pedia que no parase, que no me detuviera, sentía como el sudor corria por mi espalda, el placer que me producía el escucharla gemir no se comparaba a nada. Tenia que ser codecendiente con ella? Debía disminuir la fuerza?

  • Mas fuerte! –grito.

Eso era todo sentí como sus piernas temblaban estaba apunto de correrse, no pude parar… sus gemidos me obligaban a no parar, a no detenerme, los espasmos iban en aumento, nis dedos entraban y salian cada vez mas rápido, su piel estaba caliente. Y LLEGO! Exploto en mis manos una excitante cantidad de fluidos que la dejo sin fuerza sobre nuestra mesa. Ella mi plaatillo, ella mi única comida predilecta. La vi, su cuerpo se dejo caer desmayado sobre la madera de roble que construía nuestro comedor, apoyándome con fuerza subi a sus labios y la bese. Con ternura. Con dulzura para seguir un beso con ardiente deseo.

A la mañana siguiente Jesus se fue, sin llamar mucho la atención, sin hacer ruido. Sin llamar la atención de nadie, solo se fue despacio y con todo. Era un angel, su ímpetu y carácter la hacían notar donde estuviese. Mujer para saberme robar los gritos de una manera hilarante.

 

---- Días Después---

Mi hermana era testigo de cada escena de desamor que yo vivia. De cada dolor perpetrante que me tumbaba y me dejaba allí, ella era la testigo de como me levantaba adolorida y casi muerta e intentaba seguir volando.

-      Alex ire al supermercado... Me acompañas -Dijo ella entrando a mi oficina, improvisada en su casa-

-      Hoy no tengo ganas de salir Ale... -Sin observarla directamente continúe transcribiendo a mi monitor- Te parece si vamos después? -Ella solo suspiro y salió de la habitación.

Me envolvía cada día mas en el trabajo. Hacia muchos años habia creado una Imprenta en España, al ser la presidenta tenía que mantener todo en equilibrio, pero esa era la peor excusa que yo podría utilizar para huir de todo.

Salía esporádicamente a la oficina en el centro, y de regreso a casa pasaba por unas cajetillas de cigarrillo y cualquier clase de licor suficientemente fuerte para hacerme perder la conciencia por una noche.

-      Iré al obstetra, Me acompañareis? -Ella se quedo en la puerta sin entrar a mi habitación.

-      Y que es eso? -pregunte aun dormida-

-      Me acompañareis Alex? O vuelvo a salir sola? -Esas palabras fueron mas que suficientes para despertarme.

-      Dame 30 minutos y estare allí.

-      Vale os espero en la sala.

Me desperté con una resaca horrible... Habría bebido unas 2 botellas de brandy la noche anterior. Dando paso a un mes sin Estefania. Me levante con los ojos achinados por la luz que me daba en la cara, arrastrando los pies llegue a la ducha, quizás era cosa del destino pero el agua estaba realmente fría, mi cuerpo no soportaba tanto y temblaba bajo la regadera.

-Diantres- Reproche mientras me vestía, hacia tanto no me importaba nada que tuviese que ver conmigo.

Mi imagen ahora estaba desgastada, mi impecable porte era un asco, estaba decaida, un alma ambulante muerta en vida.

-Como estaras Estefania?- pregunte al viento que entraba a mi habitación mientras terminaba de colocarme la sudadera.

-      Estoy lista. -Le dije a Alejandra mientras salia de la habitación.

-      -Ale al verme sus ojos se llenaron de lagrimas- Vamos.

-      Está bien -Sabia que la destruía y me destruía, pero ese día haria por mi lo que no haria nadie más, ya erauna decisión que había tomado.

Ambas bajamos en el ascensor e intentando sostener una clase de sonrisa, bromee con ella, ya no la quería ver llorar por mí. Mientras llegamos a la clínica ella me observaba distante, como intentando saber que me ocurría, como esculcando en mi alma alguna clase de recuerdo que me estuviese destruyendo.

-      Doctor Nájera -Dijo Alejandra alegre acercandose al doctor-

-      Alejandra. -El doctor le sonrió y me observo- Alexandra?

-      -pregunto como queriendo confirmar- Si, como esta doctor? -pregunte queriendo sonar agradable.

-      Muy bien. Gracias por preguntar -Sostuve una mueca y el se volvió a dirigir a Ale- Lista para ver que sexo será vuestro bebé?

-      Mas que lista vamos.

Ale volvió a tomar mi mano, y así entramos al consultorio, ella colocándose toda la indumentaria Nájera le coloco el gel en su vientre ya bastante abultado.

-      Veamos cómo esta esto.

No se porque pero me llene de nervios, y me sentí tan feliz al ver a la pequeña criatura en el monitor.

-      Ven esto aquí -Alejandra apretó mi mano.

-      Si -dijo ella emocionada-

-      Es una niña -Suspire con una enorme sonrisa sin apartar la mirada del monitor-

-      En serio? -pregunte emocionada-

-      Si, estas son sus manitos. Aqui esta su torso. Todo alli adentro se ve muy bien.

-      Alex mira, tendremos una niña -Tendremos! Mi hermana me estaba incluyendo en su futuro como si yo valiese tanto para ella.

-      Como se llamara? -pregunto el obstetra-

-      Me gusta Sophia -Suspire, cerrando fuerte mis ojos. Estefania! Grito mi corazón. La extrañaba con todo mi ser, pero su engaño me destruía cada dia.

-      Sera una Sophia muy tremenda. -Dije con una sonrisa-

-      Parece que será futbolista, ahí está pateando, la sientes Alejandra?

-      Nuestra pequeña Alex, sientela. -Ella llevo mi mano sobre su vientre lleno de gel y basto mi taco con su piel para sentir un temblor, quizás el mejor temblor de toda mi vida.

-      Sophia Medina -Suspire, Ale me observo, sus ojos brillaban- Sera la pequeña princesa de la casa.

Ese momento fue el mas vulnerable que había tenido hasta ahora, la pequeña pulga sin duda alguna habia movido mis cimientos.

-      Este vestido me gusta -le dije a Alejandra-

-       Alex por Dios.

-      Que a mí me gusta. -Sonreí tomándola de la mano y entrando a la tienda-

-      Sera su primer obsequio. -Dijo ella con timidez-

-      No le habéis comprado nada aun? -ella negó- Que estáis esperando tía? Aprovechad ahora.

-      Alex pero...

-      Pero nada. Sera nuestra pequeña y merece lo mejor. Vamos por lo mejor.

Así nos adentramos en cada tienda infantil, comprando juguetes, ropa, artefactos, pañales, utensilios. La pañalera, el coche. Ese día no la recordé tanto como los días anteriores. Ese día viví como cualquier persona normal.

Normal? Ja! A quien quería engañar, yo no era normal, desde que la habia conocido deje de ser normal.

Por qué eres tan idiota Alexandra...? Me has cambiado Estefania. Le dije al viento sentada en la orilla del balcón del departamento mientras fumaba un cigarrillo.

-      Como estas?

-      Estare mejor, lo prometo -Dije soltando el humo poco a poco lejos de ella.

-      No me gusta verte así.

-      A mi tampoco me gusta que me veas así -Ella sonrio- Pero me gusta verte sonreir.

-      A Sophi le ha quedado muy bien toda la ropa que le has comprando -Rei-

-      Me alegra, espero no sea amante del color rosa, porque querre morir.

-      Siempre seréis tan mala con ese color?

-      Jamás habéis escuchado mi poema al odio? -Ella nego- Allí os va.

El negro encabeza mi lista, odio vuestro pelo. Y vuestros ojos.

Vuestra piel y vuestro cerrojo, la mirada espesa que sostienes en pecho,

Odio el rosa de vuestros labios, y el azul del cielo en un despojo.

Odio la luna que brilla, odio el rosa de vuestros labios,

Ya no hay encanto que sirva, me he enamorado pero te sigo odiando.

Odio el rosa de vuestra piel, y el verde de vuestro encanto, la postura que mantienen vuestros senos mientras los voy chupando.

Odio vuestro trasero aunque me mantenga delirando.

Odio vuestros dedos, odio vuestro encanto, odio sin duda alguna el rosa de vuestros labios

Ese que tanto me gusta, ese mismo que me mantiene delirando y que tanto odio cuando estoy entre vuestros brazos.

El perla de vuestros dientes y la carne de vuestras manos, son colores que odio pero ninguno como el rosa de vuestros labios. Ese que odio con cada gota de sangre que habita en mi piel, pero ese mismo que amo tanto.

Sos toda una confusión.

Pero odio el rosa de vuestros labios.

 

-      -Ella rio- Prometedme que estareis bien?

-      Cuando volveras? -Sabia que me dejaria sola por sus propios asuntos

-      Dentro de una semana.

-      Estare bien, id tranquila, os vere por la tv.

-      Podeis venir conmigo.

-      No es necesario, debo quedarme, las cosas en la imprenta necesitan atención -suspire profundo tirando el cigarrillo a medio fumar- Hare el tratamiento.

-      En serio hareis el tratamiento?

-      Si...

-      -Ella se acerco a mi y con cuidado me abrazo.- Os amo, y quiero lo mejor para vos. Estaré en cada paso que me necesitéis. Solo recuérdame y allí tendréis un poco de mí.

-      Gracias por todo esto Alejandra, por soportarme, por verme y seguir conmigo -Mi voz se comenzó a quebrar y solo la pude abrazar.

-      Os amo hermana.

-      Y yo a vos.

No necesitábamos nada mas. Éramos tan completas asi.

Alejandra al dia siguiente viajo a Barcelona, debia dar una par de conferencias y hacer unas presentaciones antes de tomarse su merecido año luego de su embarazo.

2 días después.

Cuando me entere que Liedht estaba de España, mi incredulidad fue grande, muy grande.

-       Como que quereis verme? -le pregunte atonita en la llamada, no la veia desde hacia muchos años-

-       ASI MISMO HERMOSA, COMO ESCUCHAS, ESTOY EN TU ESPAÑA Y QUIERO VERTE.

-       Y qué? Cuando llegasteis? Por qué no me habeis dicho y yo os fuera pasado a recoger! Os fuera dado alojo en mi casa! Como sois tan desconsiderada.

-       -VAMOS LIEDHT, PIENSA RAPIDO. PIENSA!- LLEGUE HACE UNOS DIAS -MENTI LLEVABA YA CASI 5 MESES EN ESE PUTO LUGAR- ESTOY POR CUESTIONES DE NEGOCIOS -VOLVI A MENTIR- RECUERDAS QUE ME DIJISTE QUE SI LLEGASE A VENIR, TE LLAMARA, PUES AQUI ESTOY.

-       Me dejasteis atónita, hace mucho no nos vemos.

-       SI HACE TANTO, DIEZ AÑOS CON 4 MESES Y 3 SEMANAS PARA SER MÁS EXACTAS. -SI LIEDHT QUE LE DUELA POR LO MENOS UN POQUITO.

-       -Como era posible que llevase esa cuenta?- Diantres Liedht, cada día me sorprendéis mas.

-       Y CUANDO PODREMOS VERNOS?

-       Esta noche os va bien? -QUE DIGA QUE NO QUE DIGA QUE NO! Después de volver de Ojeda nadie me interesaba. Nada me interesaba solo obedecía a la rutina asignada para seguir sobreviviendo-

-       CLARO, EN LA PLAZA? -POR QUE NO LA PLAZA? QUEDA CERCA DE MI HOTEL.

-       Entonces será hoy... -Acepte resignada a que quizás fuera a follar con ella.

-       TE VEO A LAS 9. HASTA LA NOCHE, BONITA. -TENIA QUE ASEGURARME QUE VENDRIA ELLA JAMAS FALTABA A ESE EXTRAÑO CODIGO AL QUE LE HABIA SIDO FIEL, SU CODIGO DAMALLARESCO.

Porque puta madre acepte verte? -Diablos en que problemas me meto?- Ok Alexandra, debes cumplir, eres una mujer de palabra y moral asi que ve buscando la pinta para esta noche. -Que tanto? Short cortos negros, camisa ajustada gris y la chaqueta de cuero. Los tenis de siempre y no necesito mas.- Mi mente buscaba convencerme... Liedht no era una persona mala en mi vida, ni mucho menos desfavorable, todo lo contrario era una mujer realmente hermosa, su cultura GrecoMarroqui si que la hacia unica, y eso me gustaba de ella. Eran buenos tiempos esos en los que soliamos compartir besos humedecidos y caricias prohibidas en los baños del instituto de licores. Por qué no ir y volverla a ver?

Ella siempre supo como robarme una sonrisa. Pero luego el amor puso fin a nuestro relajo de hormonas  y me case con una mujer que murio. Desde entonces no habiamos tenido mas contacto, lo ultimo que habia sabido de ella era que estaba teniendo gran exito con sus negocios.  Ahora le veria y pues quizas tener un pequeño agasajo con ella no me caeria nada mal.

Asi me convenci a mi misma, a en punto de las 7 empecé buscando mi humanidad bajo el alcohol y cigarrillos, en realidad no se para que hacia el tratamiento por la FQ si aun todo lo que avanzaba con ella lo mandaba por el caño a causa de la nicotina en mis pulmones.

7:45 PM Ya iba saliendo camino al parque llegue faltando una hora para verla, y sin nada que hacer, teniendo una cajetilla completa de cigarrillos malboro rojo, comencé a fumar, con mis audífonos a todo volumen mi trance me hacia olvidar por un segundo mi dolor y el humo me hacia extasiar mientras la melodía me llevaba a un lugar donde no vivia

-       CUANTAS VECES DEBEREIS ESCUCHAR DE MIS LABIOS QUE FUMAR ES DAÑINO PARA VUESTROS PULMONES -LE DIJE MIENTRAS TIRABA SU CIGARRILLO AL SUELO.

-       Joder es canela -dije levantandome y viendo a la persona por fin- Liedht Serfhit? -le dije atonita quitándome los lentes negros de los ojos y viendo su despampanante figura.

-       HASTA QUE POR FIN NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR ALEXANDRA MEDINA.

-       Pero miraos que guapa estáis, me dejáis sin palabras. No lo puedo creer. -hable quizas con un poco de emoción.

-       PUEDO HACEROS COMPAÑIA? MI TRANSPORTE AUN NO LLEGA.

-       Sentaros por favor. -le abrí un pequeño espacio en la banca y ella se sento-

-       ESTAIS HERMOSA, QUIZAS UN POCO MAS DELGADA QUE COMO OS RECUERDO, PERO SEGUIS SIENDO TAN HERMOSA.

-       Que queréis Liedht? -pregunte encendiendo otro cigarrillo-

-       NO ES OBVIO? -ELLA NEGO CON LA CABEZA DEJANDO EL HUMO A UNO DE SUS LADOS, EVITANDO EL CONTACTO CONMIGO- OS QUIERO A VOS.

-       Yo no os quiero tía. -le dije seria y distante

-       PERO PUEDO HACER QUE ME QUIERAS... PUEDO HACER QUE OLVIDES SU PIEL Y TE CONCENTRES EN LA MIA, PUEDO HACER QUE VUELVAS HACER LA MISMA ALEXANDRA DE SIEMPRE.

-       -el humo del cigarrillo se lo avente en el rostro muy despacio-

-       SABEIS QUE AL HACER ESO INCITAS A TENER SEXO? -ASINTIÓ- ESTAMOS EN UN PARQUE, CUALQUIERA NOS PODRIA VER.

-       De cuando acá os ha importado las formalidades? -le pregunte volviendo a dejar el olor a canela en su rostro

Ella se levanto y arreglo sus ropas. Me volvio a tirar el cigarrillo y a su modo me llevo a su habitación en el cuarto del hotel, no sé cómo llegamos, no sé cuanto tardamos, no fui consciente de nada hasta que sentí su lengua hacerme sexo oral. La conversación se fue volviendo amena. Y sus palabras reclamando que fuese la misma, la misma Alexandra despiadada, vil, cruel, despreocupada. Toda una hija de puta, la misma que era antes, la misma que ella revivía con su maldito ritual de sexo salvaje.

-Eres mía- me repitió una y otra vez, aruñando mi piel, recordándome cuando solo buscaba placer en cuerpos ajenos, cuando no me preocupaba nada que no fuese mi satisfacción propia, Liedht era de alguna forma mi lado oscuro el cual estaba volviendo a la vida, ese lado que hacia tanto daño, pero el mismo lado que me molestaba y curaba heridas.

-       -Liedht! -Grite su nombre halándola por los cabellos al sentir como sus dedos arremetieron contra mi pelvis penetrándome fuertemente, demostrándome que con ella volvía a la maldad de donde jamás había salido.

Así pasamos eternas horas, teniendo sexo, ya no habían palabras bonitas ni un sucio protocolo, ya no existía una tierna Alex ni un por nosotros, ahora todo era por mí, y mi propio placer.

-       -Cuando me deje caer?- Justo cuando vi a Estefanía Del Castillo en los brazos de Lawan.

Ella quería ver esto de mi? Ella quería saber quién era yo? Pues aquí estoy yo! Alexandra Medina!

Esto es lo que soy, la misma que ahora está sobre una mujer desnuda de tés bronceada besando y mordiendo su cuerpo, chupando su entrepierna a más no poder saciando mi sed, tratándola con rabia, insultándola a mi manera, viendo como sangran sus labios por mis besos, viendo como aprieta sus puños, mientras arquea su espalda disfrutando hacerla sufrir y llenarla de tanto placer a la vez. Y disfrutando aun mas sentir que me pertenece, que apenas escuche una orden de mi boca correrá para hacerla realidad. La maldad me dio poder, me dio libertad, me dio una vida miserable pero llena de “Paz”

-       SABRIA QUE NO ME DEFRAUDARIAS -dijo ella aun tirada en la cama-

-       -Yo solo me mantuve en silencio y busque mis tenis bajo sus ropas-

-       YA TAN PRONTO TE VAS?

-       -Asenti sin responder, mi ropa a medio poner y mi cabello por recoger y otro cigarrillo en mis labios- Te buscare por mas placer, cualquier otro día.

Y así abandone su habitación dejando el hotel. En que me había convertido ahora?

-       Estefanía que me has hecho? -Pregunte al silencio de mi auto mientras me comía las luces de un semáforo en rojo-

Detuve el auto en una esquina solitaria, ya la noche había caído y aun seguía algo desvestida, necesitaba un trago fuerte, muy fuerte. Alejandra estaba en un viaje importante por su carrera y en mi corria la nueva experiencia de ser adicta a mi propio placer.

-Eden- Observe cruzando la calle un bar. No lo pense mucho para arreglar mis prendas, retocarme el maquillaje y salir del auto emprendiendo camino a ese lugar. Al que de ahora en adelante llamaria mi nuevo hogar.

-       Un chupito doble- Pedi al llegar y sentarme a la barra. En cuestion de segundos llego a mi el trago el cual bebí de un sorbo -Otro- Asi llego la botella de tequila completa a mi con el pequeño vaso que ni termine usando porque preferi beber directamente... los mismos tragos que solo duraron 3 segundos.

Unas botellas de tequila y ginebra mas tarde... Me encontraba al borde de un abismo donde las ráfagas de viento soplan fuertemente y amenazan con aventarme al vacio en el cual busco consuelo y solo veo el infierno.

-       Hey detente... -dijo alguien a mi lado-

-       Dejadme en paz. -Dije casi sin poder hablar.-

-       No más trago para la señorita. -Dijo con vos firme-

-       Quien sos vos? Y que os creéis para no dejarme tomar mas? Mas trajo carajo! Que dinero es lo que traigo. -Dije alzando la voz en la barra del bar.

-       Alguien que os quiere proteger. -Vi que pago la cuenta en la barra y me saco casi arrastras del bar.

-       Que me dejéis, joder, no soy ninguna cría. -reproche soltándome de sus brazos y cayendo al piso.

-       Veis lo que os digo! Creéis que podéis sola pero no es así.

-       Ya, soltadme... Soltadme. -Volví a caer pero esta vez sobre un montón de sacos de basura.- Ca... rajo -intente levantarme pero fue inútil estaba literalmente inservible.

-       Alex dejadme ayudaros. -Su cálido tacto me levanto del suelo frio y me llevo a mi auto.- dadme las llaves.

-       Que no os doy nada, yo conduciré. -Claro cómo no, no podía ni caminar y ahora resulta que podría manejar un último modelo Ferrari recién sacado de agencia. Claro.

-       Que me las deis. Jamás dejareis de ser tan testaruda! -su rostro se veia borroso y distante, pero su presencia estaba tan cerca de mi.

Luego de no se cuanto tiempo llegamos al departamento en el cual no se como pare y como  llegue a mi cama. Pero solo se que esa persona que me rescato del bar me acompaño cada momento.

-       Ya os tengo que dejar, asi que os ruego que os quedéis bajo las sabanas, debeis descansar, debeis reponeros.

-       Estefania... no os vayais aun... Yo os amo -Atine a murmurar antes de dormirme.

Dormi como un niño abrazado a su peluche el cual siente que le brinda seguridad, dormi como un pequeño cachorro en la cama de su dueño, dormi por tanto tiempo que al despertar senti haber vuelto del infierno.

Desperte por el perturbador sonido de mi celular.

-       Bueno... -Respondí por fin con la cabeza bajo la almohada.

-       ALEXANDRA? HASTA QUE POR FIN... LLEVO MAS DE 36 HORAS BUSCANDO LOCALIZARTE. -ESTABA REALMENTE PREOCUPADA POR ELLA.

-       Como que 36 horas.? -pregunte atonita-

-       SI, 36 HORAS... DESDE QUE DEJASTE EL HOTEL HACE ALGUNAS NOCHES NO HE VUELTO A SABER DE TI. ESTABA MUY PREOCUPADA.

-       Liedht realmente lo siento... ni si quiera yo me percate de que habia dormido tanto. -los antibioticos que tomaba por el tratamiento si que me hacian perder los sentidos.

-       QUE!? -LE DIJE ALGO MOLESTA- O SEA QUE YO ME PREOCUPE TODOS ESTOS DIAS POR TI, SOLO POR GUSTO? PORQUE TÚ SOLO DORMIAS!

-       -La escuche realmente molesta.- Liedht no fue mi intencion asustaros, es solo que... -En ese momento me levante de la cama y di un vistazo a mi mesita de noche- Liedht os llamo luego.

-       PERO ALEX, PERO... -MALDICION! ESTA NO SE QUEDARA ASI ALEXANDRA, DE QUE ME LAS PAGAS ME LAS PAGAS!-

-Para la mujer que jamas deje de amar. Con amor.-

Que carajos se suponía que era esto?

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