Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 6.020 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad de Cams ] [ Twitter TodoRelatos ]  1.452.953 Miembros | 19.349 Autores | 98.334 Relatos 
Fecha: 23-Mar-17 « Anterior | Siguiente » en Sexo con maduras

Baile seductor y morboso.

CARTUZ
Accesos: 40.588
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 51 min. ]
 -   + 
Una bella mujer y un suave movimiento, pueden hacer que la persona más fría, se convierta en puro fuego. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

En el sexo, hagas lo que hagas, hazlo con PASIÓN, MORBO, IMAGINACIÓN y FANTASÍA. A través de ellas, transformamos la realidad física y quebrantamos nuestros límites, y pasamos de ser deseo encerrado a ser todo cuanto alcance nuestra imaginación. Es la máxima expresión de libertad que un ser humano puede experimentar y lo hace a través del juego. 

 

Amigo o amiga lectora, para poder entender mucho mejor este relato, para poder vivirlo al 100% sería bueno que parases en este momento (te llevara poco) y buscaras en internet, algún video de cómo se baila la KIZOMBA, por parte de una mujer sola y una pareja.

 

        Para disfrutar de la vida, lo primero que tiene que hacer uno mismo, es conocerse a sí mismo y no auto engañarse. Por eso sé que me es muy fácil adaptarme a lo desconocido, a los lugares nuevos… me es todo mucho más fácil cuando se me cruza en mi camino alguna mujer como Ailen, mujeres que saben lo que quieren y dispuestas a pasarlo bien. Tal vez sea un poco primitivo, pero es mi realidad.

        Ailen hizo una primera criba de los solicitantes con una entrevista personal y me dejo las carpetas de las personas seleccionadas por ella. Quede con ella en que buscara huecos en mi agenda, que se pusiera de acuerdo con su marido y fuera citando en esos huecos. Que con veinte minutos creía que sería suficiente. Los primeros en pasar fueron todo hombres y sus perfiles eran muy similares, se podía elegir a cualquiera y luego ver cómo funcionaban. Ailen dejo para lo último a las mujeres y antes de empezar me dijo… “Como todas reunían prácticamente las mismas condiciones, elegí al igual que con los hombres, a las que mejor presencia tenían” eso era verdad los hombres tenían muy buena presencia.

 Fui recibiendo a las mujeres y tenía que tragar hasta saliva. Menudas mujeres, había de todas las edades. No había ninguna que estuviera mal, se las veían muy agradables, que sabían la materia que se trataba y como decía Ailen, con muy buena presencia. Solo había unos problemas, que mi intención era meter gente joven, para que se mezclase juventud con veteranía. Con los hombres no había problemas, pero con las mujeres la cosa estaba peor, volví a revisar todas las solicitudes y es que la más joven tenía 34 años. Llame a Ailen y nos pusimos a decidir quiénes entrarían a trabajar, al final elegiríamos a cinco personas. Para dar un voto de confianza a Ailen, al final cambie de opinión, le dije que eso entraba dentro de sus funciones, que los eligiera ella y que ya me lo contaría. La selección fueron tres hombres y dos mujeres. Me centrare en ellas, eran Laura 34 años, morena, 1,75, compacta, no estaba gorda pero tampoco delgada, muy buen tipo, ojos con rasgos asiáticos. La otra seleccionada era Stella 41 años, casada, pelirroja y era natural, porque su piel era de color clara y la cara con bastantes pecas, que trataba de ocultar con maquillaje. Ojos claros y almendrados. 1,65, tirando más a delgada, sin ser excesiva su delgadez.  

Lo que me llamo la atención de las dos, era el pecho, que era bastante voluminoso en las dos, imagine que sería coincidencia. Ailen en cuanto nos quedamos solos nuevamente, quería otra vez lo mismo que la vez que estuvimos juntos. Pero, aunque alguien no se lo crea, me daba no sé qué, saber que su marido estaba al otro lado, le había cogido confianza y no es que en esos casos mi conciencia fuera la ganadora, la tentación carnal me puede. No es que no quisiera tener nada más con ella, todo lo contrario, estaba loco por pillarla de nuevo, lo que quería es que fuese en otro sitio, primero porque estaba su marido al otro lado y segundo, porque salvo raras excepciones, el follar me gustaba hacerlo fuera de las horas laborales.

-Ailen, tenemos que moderarnos, no pude ser así.

- ¿Qué quieres decir con lo de moderarnos?

-Que en el trabajo hay que trabajar y lo demás tiene que ser en otros lugares. Porque también hay que tener en cuenta que tu marido esta tras esa puerta, puede entrar y… no quiero follones.

-Ya te lo dije Leonardo es un buen marido, me quiere mucho y solo quiere mi felicidad.

-Dime claramente a que te refieres.

-Está muy claro. Leonardo sabe que yo necesito mucho más de lo que él me puede dar. Llegamos a un acuerdo y desde entonces nuestro matrimonio va perfecto. Claro siempre que yo sea discreta y no vaya sola por ahí.

-Entonces… ¿Le has contado lo del otro día?

-No que va, estoy esperando la ocasión. Aunque sabe que me gustas. Porque cuando te describió me dijo que eras un joven como los que me gustan a mí y cuando te vi le dije que tenía la razón.

-Y… ¿Tenéis muchas escapadas”

-Que va, pocas y no es porque yo no quiera. Solemos ir a un boliche swinger. (Me tuvo que explicar lo que era un boliche)

- ¿Que llevas tú la voz cantante? ¿Y has tenido muchas relaciones sin que Leonardo se entere?

-Sabes que eres muy preguntón. Si la última palabra la llevo yo y las únicas relaciones a escondidas han sido con alguna amiga, con hombres siempre está el, cerca.

-Que interesante, con mujeres también.

-Jajaja… porque te crees que ya que todas las que habían eran más o menos iguales profesionalmente, elegí a la de mayores lolas.

- ¿Qué lolas?

-Jajaja… (Mirándome se agarró sus tetas de manera ostentosa) y me da que las de ella no tienen cirugía como las mías. Tendremos que averiguarlo… Jajaja…

-Tranquila… que no es bueno tener rollos en el trabajo, que no quiero problemas y es más difícil, más comprometido tratar de seducir a una persona del mismo sexo.

-No sería mi primera vez, la más difícil fue mi cuñada, pero la pesque al final.  

Terminamos de hablar gracias a que llego una visita inesperada. Me dejo preocupado la actitud de Ailen, la notaba muy sobrada, demasiado confiada y si no fuera en el trabajo me habría dado igual, es más hasta la hubiese animado. La diferencia es que al igual que las españolas, las latinoamericanas son muy impetuosas, de carácter más impetuoso, no como en algunas zonas de Europa. Y aunque era como un déjà vu, no quería decir que todo saliera igual que en anteriores ocasiones y tampoco conocía bien a Ailen. En próximas ocasiones trataría de enfriar sus ímpetus. Al terminar la cita que tuve, entro Leonardo y se empeñó en que una noche me querían a llevar a cenar. Para tratar de escurrir el bulto, le comenté que yo soy de cenar poco, algún montadito y poco más. Me salió mal, me dijo que me llevarían a un sitio espectacular y lo dejamos para el sábado noche.

 

 Pasaron por mi hotel a recogerme, sería el último fin de semana en el hotel, el lunes me mudaba al piso. Ella se quedó dentro del coche y Leonardo salió a saludarme, nos montamos y nos fuimos. Me llevaron a un sitio, que si estuviera en España diría que era un lugar de tapeo. Tomamos varias cosas, hasta que pedí algo que me parcia muy sano, una cazuelita de revuelto de verduras. Menuda sorpresa me lleve, estaba buenísima la cazuela dichosa, pero picaba a rabiar, como se suele hacer en estos casos, aguante el tipo como pude, solo faltaba que me salieran las lágrimas y Leonardo que se había pedido otra, se la comía como si nada. Que estomago tenía que tener y lo mejor que él seguía hablando con normalidad, pero yo me limitaba a mover la cabeza, no me salían las palabras. Menos mal que todo se compenso con un postre de queso y dulce, la combinación del queso y el membrillo, la combinación de texturas era deliciosa, es más repetí postre.

 

Mientras degustaba la segunda ración de postre, Leonardo me pregunto por alguna preferencia para ir a tomar una copa. Les dije que estaba en sus manos, que me venía bien cualquier sitio. Leonardo como pensando en alto, decía lugares y de pronto Ailen dijo… “No le des más vuelta… porque no vamos a nuestro boliche predilecto” por la cara que puso su marido, me vino a la cabeza lo que ella me dijo del local swinger donde solían ir. Leonardo se recompuso y dijo… “Lo mismo no le gusta, busquemos un sitio mejor” ella insistió y mirándome me dijo… “Es que es un sitio de ambiente liberal, muy curioso, pero muy elegante… ¿Qué te parece?” quitándole importancia me limite a contestar… “Ya os lo he dicho, el sitio que digáis a mí me parece bien” fuimos directos al lugar, lo único que Leonardo estaba algo inquieto, hablaba poco y cada dos por tres, me decía que, si el sitio no resultaba de mi agrado, que lo dijera y nos iríamos a otro sitio, Ailen de forma cariñosa le decía que ya estaba siendo pesado con eso y que, aunque yo era joven, era capaz de decidir.

 

El local era distinto a los que yo había visitado hasta entonces, estaba muy cuidado e incluso tenían zona como de restaurante. Me quedo totalmente claro que eran habituales del lugar, les saludaron por sus nombres, hablaron un rato y luego me presentaron. Una vez acabado los saludos y presentaciones, observe la gente que había, como en estos sitios había un poco de todo, mujeres que te laman la atención a la primera y las que no. Como también me di cuenta de cómo más de una y de uno me revisaron de arriba abajo. Ya habíamos pedido las bebidas cuando Ailen saluda con la mano en una dirección y nos dice que va a saludar. Se acerca a dos parejas, se saludan efusivamente y en un momento dado veo que me miran, por lo que deduje que hablaban de mí. Leonardo volvió a ponerse nervioso y me reitero nuevamente lo de si no me sentía cómodo, le dije que se tranquilizase que está a gusto. Ailen nos hizo una seña indicándonos que nos acercásemos y así lo hicimos.

 

Leonardo saludo a todos, se conocían de antes. Me presentaron, Victoria de unos 48-50 años, rellenita, pero con esos kilos de más muy bien puestos, en tetas y culo. Rubia, de 1,60 y vestida muy provocativa para la ocasión. Su marido Nicolás de unos 52 años, poco más alto que ella y delgado. La otra pareja que me presentaron eran Alejandra 40-44 años, castaña un poco más alta que Victoria, mas feucha, pero con mejor cuerpo, también iba vestida de forma llamativa, pero que en esos lugares no es nada raro. Su marido Víctor 1,75 de la misma edad, moreno con alguna cana ya en las sienes y bigote. Nos pusimos a hablar y nada de cosas trascendentes, hablábamos de cómo eran los locales swinger en España. Leonardo trataba de cambiar la conversación y no lo conseguía, mucho menos cuando las tres mujeres empezaron a hacer comentarios muy subidos de tono, sobre todo las dos amigas. Me agradaban porque no se cortaban, aunque en un principio no eran muy directas. Estábamos todos en nuestra salsa menos Leandro, que no se dejaba llevar, estaba demasiado tenso.

 

Estaba tan en tensión que Víctor de forma distendida le llego a preguntar qué le sucedía esa noche, se lo decía sorprendido por su actitud, como el no contesto, su mujer dijo… “Que esta abatatado porque Carlos es nuestro nuevo jefe” tanto Nicolás como Víctor, los dos a la vez le dijeron… “No seas boludo, no amargues la noche” después de un par de copas, pareció que ya lo veía de otra manera. Llevábamos ya un rato de pie y Victoria dijo de irnos a sentar que los tacones la mataban. Por arte de magia quede sentado entre Ailen y Alejandra. Riéndose Víctor me dijo que cuidado con ellas y sobre todo con la suya, que le atraen como un imán, los hombres altos y fuerte. Las tres se rieron. Mientras nosotros reíamos y hablábamos, se veían a parejas que cada vez se animaban más, al igual que eso me ponía a 1000 suponía que a los demás también.

 

Ailen fue la que rompió el hielo, mientras hablábamos muy delicadamente puso su mano en mi muslo, la fue subiendo poco a poco hasta llegar a mi polla y por encima del pantalón, fue sobándome la polla y notaba como según creía, ella apretaba más y miraba a sus dos amigas. Víctor y Nicolás miraban sin darle importancia, Leonardo ponía cara de no creer lo que veía. Ailen estiro su mano cogió la de Alejandra y esta no se cortó, no tuvo que insistirla mucho, tocaba muy bien. Después de eso yo ya no veía el momento de irnos a un reservado y Alejandra me dijo que fuéramos a bailar, agarrando su mano deje que me llevara a donde quería. Entramos en un sitio que casi parecía un cuarto oscuro, pero no, era un sitio para bailar. Se veía como había parejas juntas, suelta, pero todos metiéndose mano. Pocos segundos nos hicieron falta, para más que bailar, parecía una batalla entre nuestras bocas y nuestras manos. Pude comprobar que debajo de su falda no llevaba nada, mucho mejor. Nos pusimos tan cachondos, que ella me volvió a agarrar la mano y me saco de allí, nos fuimos para otro lado donde había reservados y nos metimos en uno, Alejandra antes de que pudiera y decir o hacer nada, se había desnudado y me desnudaba a mí con cierta fiereza.

 

Verla así, se hacía muy excitante, como también como me daba leves mordiscos en mi labio inferior, en el lóbulo de mis orejas, estaba muy excitada. Yo quería comerme su coñito, pero ella no se dejó, me hizo tumbar y sin más se colocó encima, muy suavemente, con mucha delicadez se fue sentando sobre mi polla, su melena rizada se movía al son de su cabeza, que se movía con movimientos inexactos mientras mantenía los ojos cerrados y se mordía los labios. Una vez que la tubo toda dentro, abrió los labios, me miro con lujuria y sonrió. Luego empezó a moverse de una manera sugerente y me pellizcaba los peones, era como muy salvaje. Yo la puerta no podía verla, por lo que no vi entrar a su marido, me enteré cuando oí… “Como te conozco zorra, sabía que estarías por aquí” ella solo sonreía sin mirarle y él se fue desnudando, una vez desnudo Víctor, pude ver que no tenía mal cuerpo, con un poco de ejercicio estaría mejor y estaba dotado normal. Se subió a la cama y Alejandra de forma automática se echó sobre mi besándome, pero con la clara intención de que su marido le follase el culito, como así fue.

 

Supe cuando empezó a follarle el culo su marido, porque cambio la forma de besar, volviéndose más caliente y por cómo me mordía el labio. Estábamos en plena faena cuando entro Ailen, que se acercó y se besó apasionadamente con Alejandra. Luego se besó conmigo, se volvió a poner de pies y se desnudó. Se acercó nuevamente y se sentó sobre mi boca, estaba deliciosa. Por los movimientos sabía que se estaban acariciando y besando, la que más gemía era Alejandra que de pronto y de forma escandalosa le dijo a Ailen que le comiera las lolas, para luego decirnos a nosotros que no paráramos que le diéramos más fuerte, no quisimos defraudarla y fuimos muy obedientes, hasta que pudimos oír nosotros y los de fuera como se corría, era algo exagerada corriéndose.

 

Ailen una vez que se corrió su amiga la hizo quitarse y ella se puso a cuatro patas, tipo perrito, decía que a ella le gustaba más así. Me puse en cuclillas y se la metí follándola en esa posición. Alejandra aprovecho para meterse debajo de ella, acariciaba su coñito y lo lamia, lamiendo mi polla de vez en cuando. Víctor se colocó por el otro lado y les tocaba las tetas a las dos. Ailen se agacho más, pero dejando su culo en pompa, para comerse el coñito de su amiga, vaya dos fueras, se veía que estaban compenetradas y que no era su primera vez. Nos corrimos todos a la vez mas o menos y el griterío formado fue espectacular. Ellas dijeron que necesitaban hidratarse, que tenían mucha sed y nos fuimos a beber algo. Cuando íbamos a pedir bebida, pude ver en uno de los reservados a Victoria siendo follada por su marido y por Leonardo.

 

Yo creía que era como en muchos locales de España, que, aunque había horario de cierre, luego eran flexibles, pero poco flexibles era ahí. Nos aviaron de que en media hora cerraban. Aparecieron Victoria, Nicolás y Leonardo. Bebieron una última copa y yo creí que seguiríamos la marcha en la casa de alguno de ellos, pero me equivoqué totalmente. Nos fuimos cada uno para su casa. Mientras me llevaban, ante una ligera insinuación por mi parte, Leonardo me dijo que todo era porque todos tenían familia en casa. De forma tranquila les dije que si querían podíamos tomar una copa en mi habitación, Ailen salto rápidamente diciendo que por ella sí, pero Leandro nos dijo mejor que otro día, que ya era muy tarde… como siempre en este tipo de situaciones con parejas, no insisto y me mantengo al margen, no quiero que por insistir yo, se cabreen entre ellos.

 

Después de esa noche pasaron bastantes días, yo cuando estaba ya en mi casa, bajaba con asiduidad al gym, donde era raro no encontrarme con Belén, la mujer de Héctor, los dueños del piso que yo tenía alquilado. Al principio lo hacía con disimulo y tacto, pero según fui cogiendo confianzas con ella ya me volví un poco más descarado, recibiendo como única respuesta, sonrisas y miradas prometedoras, pero nada más. Recuerdo que cuando la vi me dio la sensación de que era una “loba” pero ahora me entraban dudas, porque no había manera de romper esa barrera que había puesto. Aunque este mal decirlo, cuando hacíamos ejercicios deseaba que tuviera un tirón o algo parecido, para poner en marcha mis dotes de masajista, pero no pasó nada. Estaba claro que le gustaba sentirse “asediada” y deseada por un joven, pero también estaba claro que le gustaba “jugar” conmigo.

 

Por eso decidí que por una temporada o hasta que viera algo que me dijera que continuara, me apartaría de intentar nada con Belén. También decidí buscar algún sitio para bailar. El ejercicio me viene bien para que mi cuerpo funcione adecuadamente, pero el baile además de ser un ejercicio en sí, me ayuda para relajarme, reducir la ansiedad acumulada o el estrés. Me puse a buscar y me sorprendió la cantidad de sitios que había, ahora el problema era elegir acertadamente. Preguntaría para saber que sitio era el más adecuado. Como no, pregunte a Leonardo, el cual se encogió de hombros diciéndome que no tenía ni idea, que a él eso del baile… para nada. Leonardo me dijo que había llamado a uno que trabajaba allí, que concursaba en bailes y que seguro que conocía el mejor sitio. Me dijo que estaba fuera esperando. Me supo mal que no me hubiera consultado antes de llamar a nadie. Dije que pasara y me lo presento, se llamaba Santiago 35 años, delgado, 1,70 moreno.

 

Después de hablar un rato, primero para que no me tratara de usted y luego para que se relajara un poco. Le expresé mi deseo de apuntarme a alguna academia de baile. Hasta ese momento no me había caído mal, pero con el aire de suficiencia que me miro, diciéndome que lo de bailar no es tan fácil, que era como lo de cantar, que no todo el mundo vale… es que no me dejaba meter baza, para poder decirle que yo bailaba desde hace años, pero no había manera. Todo por mi tamaño. Al final para no seguir metidos en el mismo bucle, le dije que daba igual, si me podía informar de un sitio donde bailar. El volvió a repetirme parte de lo mismo, añadiendo que me lo decía para que no tirara el dinero. Ante mi insistencia me dijo que su pareja era profesora de baile, que también competía como él y que le avisaría de que iría, que viera el lugar, los horarios y que luego decidiera. Delante mía llamo a su pareja le explico todo y quedamos en que ese día pasaría a las seis de la tarde, para ver el lugar. El me dio todos los datos y el nombre de su pareja.

 

Llegue al sitio, se veía que por lo menos por fuera era grande, entre y pregunte por Claudia que así se llamaba la pareja de Santiago. Me preguntaron si me estaba esperando y les dije que sí, me preguntaron mi nombre y entonces me dijeron que si, que esperase un momento que ella en cuanto pudiera saldría. Me entretuve viendo propaganda y fotos que tenían en la pared. Daban salsa, bachata, tango, kizomba, rock & roll… tenían una gran variedad de cursos. Aunque no sabía que era eso de la kizomba. Veo bajar las escaleras a una mujer joven, delgadita de 1,60 como máximo y que parece muy frágil. Una cara preciosa y con unos ojos grandes. Tetas y culo respingón. Vi que según bajaba las escaleras me miraba fijamente y me pregunto si yo era Carlos, le dije que sí y me dijo que era Claudia. Vio mi cara de extrañeza y me dijo… “Te he conocido porque me aviso Santiago de que eras un hombre muy alto y fuerte, se te ve a distancia…) sonrió de tal manera que me gano al momento, hay sonrisas que me derriten, que me pueden y me conquistan. Se la veía muy alegre, movida e inquieta. Me dijo que la acompañara y fui detrás de ella, subiendo a la planta de arriba, me iba enseñando todo, explicándome mis dudas.

 

Me pregunto si bailaba, que sabía bailar, con qué frecuencia… un montón de preguntas seguidas y sin darme tiempo a contestar. Cuando se dio cuenta, otra vez su sonrisa y se quedó callada para que le contestara. Le dije lo que sabía bailar, que lo hacía ahora con menos frecuencia, pero que sí que bailaba. Luego me pregunto por mi nivel, no supe que contestarle. Sin dudarlo me dijo que me quitara la chaqueta y la corbata que lo íbamos a comprobar. Entramos en una sala y bailamos distintos estilos con ella y una compañera que se llamaba Graciela de la misma edad que ella, pero de 1,75, con tacones más. Culo y tetas espectaculares, sobre todo lo primero, que lo llevaba enfundado en unos pantalones vaqueros súper ceñidos. Fue cuando me entere de que eran socias de la escuela de baile, junto con una mujer mayor que nunca estaba allí. Las dos después de verme bailar me dijeron que tenía muy buen nivel, que no era un palo como decía Santiago, esto lo dijo exactamente Graciela y Claudia la corto diciendo… “¡¡GRACIELA…!! Que es el jefe de Santiago” el que se rio ahora fui yo quitándole importancia.

 

Me preguntaron si sabía bailar el tango y les dije que no, como tampoco sabía lo que era el o la kizomba. Se rieron y me dijeron que esperase. La sala tenía toda una pared que era un espejo. Se colocaron de frente a él y de espaldas a mí. Graciela dio a un mando y empezó a sonar una música. Empezaron a moverse y mi boca se abrió, que manera más sensual, más caliente y más excitante de bailar, menudo movimiento de culo. Las dos estuvieron para comérselas, si vieron mi cara por el espejo se habrían dado cuenta. Al final quedamos en que me gustaría el tango y ese baile tan “dulce”. El problema en un principio eran los horarios, pero lo solucionamos al final.

 

Empecé a acudir con asiduidad y las primeras clases fueron de tango. Al poco tiempo ya me defendía bastante bien, estas clases mayoritariamente me las dio Claudia, que según fueron pasando los días y las semanas, fui haciendo mucha amistad con ella, era muy maja, me alegraba el verla, siempre positiva. Graciela también era muy maja. La verdad que las dos me atraían un montón. Con Claudia tenia cuidado, no quería pasarme, porque a Santiago lo veía muy serio y cuando coincidíamos allí, sus miradas eran de desconfianza. De Graciela sabia poco, aunque me llegue a enterar de que estaba casada, me entere un día que se la oyó discutir por teléfono y Claudia me dijo… “Tranquilo que está hablando con su marido, que siempre están igual, es muy celoso y la llama continuamente…” me encogí de hombros y no quise hacer ningún comentario.

 

Yo notaba que Claudia tonteaba conmigo, tal vez mas de la cuenta y que cuando bailábamos se pegaba bien. Había mucha química entre los dos y había momentos en que cuando nos mirábamos saltaban chispas, pero yo mantenía las distancias, que me daban que cada vez eran más cortas. Claudia me aviso de que, durante unos días, sin concretar cuantos, las clases de tango las dejábamos apartadas un poco, que ella se tenía que preparar para una competición que tenía. Que me tocaría con Graciela y adentrarme más en el mundo de la kizomba. De este baile me habían dado las indicaciones más básicas, para que en ratos libres lo fuera iniciando.

 

Salí antes de trabajar y me cambié para ir más cómodo. Graciela apareció como siempre en pantalón vaquero ajustado, siempre iba igual, lo único que cambiaba era el color, parecía que tenía una tienda de pantalones, ya que desde que empecé se los vi de todos los colores. Eso sí daba igual el color, siempre se le veía un culo perfecto y unas largas piernas. Yo esa tarde iba “loco” por tenerla entre mis brazos, por sentirla, pero… sorpresa, me hizo ponerme frente al espejo, me explico los movimientos que haríamos y una vez que puso la música, ella además de bailar me explicaba los movimientos y me iba corrigiendo los fallos. Así me tubo toda la semana, hasta que me dijo que ya me había soltado bastante. Me dijo que como me enseñaría los cuatro estilos de baile, pero que hasta que no dominara el primero no pasaríamos al siguiente… empezamos a bailar juntos y ella seguía corrigiéndome los fallos, que yo creía que más de uno de esos fallos se debían a como me ponía tenerla tan cerca.

 

Me decía que aprendía bien y que tenía algo innato, que mis movimientos eran muy naturales, que podía competir, di una carcajada, no me lo esperaba. Ella me dijo que me tenía que convencer, que ella estaba sin pareja de baile, antes de que siguiera le dije que no, que mi trabajo no me lo permitía. Que andaba siempre muy liado y ella insistió que me convencería, pero que por lo menos lo pensara, para salir del paso y de forma chistosa le dije… “Lo empezare a pensar, cuando descubra si tienes piernas o no” en alusión a que siempre que la vi fue con pantalones. Fue a decir algo cuando se abrió la puerta del aula y apareció Claudia con Santiago. Habían venido porque habían quedado con otra pareja para ir a un baile exhibición. Graciela ante la sorpresa de todos y señalándome a mí, dijo… “Os presento a mi próxima pareja de baile, ya encontré a uno” el primero en reaccionar fue Santiago, que dándome la mano me dijo que bienvenido al club. La siguiente fue Claudia que, en tono enfadado, le dijo que no dijera tonterías y muy disgustada le dijo de ir afuera a hablar.

 

Santiago y yo nos quedamos solos y le dije que se le había ido la cabeza, que yo no quería participar en nada de eso. Santiago miro la hora y se disculpó porque se tenía que ir a la entrada, donde había quedado con la otra pareja. Viendo que seguían discutiendo, aunque solo oía los murmullos, me acerque a la puerta cuando pude oír a Graciela… “Tú lo que estas, es… celosa y no entiendo porque” Claudia con un tono de voz más suave al que tenía le respondió… “No es verdad, ya ves, que más me da a mí. Lo digo por tu marido, si se entera que lo haces pareja de baile, armara un escándalo, además ya no podrás cobrarle por las clases y eso va en perjuicio de las tres, sobre todo porque ocupas un aula en horas de trabajo” Graciela la replico… “Mi marido es solo problema mío y para que no perjudique en nada al centro, ensayaremos fuera del horario o cuando algún aula no este ocupada por nadie y no se hable más”

 

Como la prudencia es muy buena en algunos casos y este era uno de esos momentos. Me retire e hice como si no hubiese oído nada, ya tendría tiempo de aclarar las cosas. Entraron las dos y la dulce Claudia, me miro con mala cara y se despidió fríamente, algo que no era habitual en ella. Ese día termino con algo de tensión. Los días siguientes bailamos con normalidad, bueno cuando digo normalidad, me refiero a que no hubo más intromisiones de Claudia, salvo las miradas de enojo que me lanzaba cuando nos cruzábamos. Sin consultar nada conmigo, Graciela me cambio la clase a última hora, fuera del horario que tenían establecido. Claudia vino a darme sus clases, al principio bastante tensa y distante, pero una vez iniciado el baile, sentí como nos dejábamos llevar. Era increíble lo cachondo que me estaban poniendo las dos. Si a eso le sumamos que llevaba ya mucho tiempo sin follar por unas cosas o por otras…

 

En pleno baile y cuando estábamos los dos muy “concentrados” apareció Graciela que dio un par de palmadas y dijo que ya estaba allí. Paramos con mala gana y Claudia se despidió de mí, luego le dijo a Graciela que cerrara todo bien y sobre todo que no se le olvidase conectar la alarma, que era muy despistada. Graciela me dijo que aprovechase para beber y descansar que ahora regresaba, marchándose con Claudia que se fueron hablando. En el aula no había ningún sitio donde sentarse, se componía del suelo de parqué, unos ventanales, muchísima luz, un espejo a lo largo de toda la pared, con una barra en medio, como un pasamanos y por supuesto, un hueco con una estantería de obra, donde estaba el aparato de música. Me apoyé en la pared y me senté en el suelo tranquilamente, porque estaba tardan do mucho en llegar.

 

Abrió la puerta y dijo… “Bueno estamos solos, ahora a realizar primero unos ejercicios de movimientos y luego bailamos” verla como entro me dejo que casi no me puedo levantar. Se había cambiado de ropa. Traía un vestido cortísimo. Era blanco y negro, a rayas verticales. Se le veían unas piernas largas, muy bien tonificadas y unos muslos que se notaban apretados. El culo es como si le sobresaliera, dejando una forma perfecta, se notaba que el ejercicio y el baile le habían favorecido mucho a ese cuerpo. El vestido por arriba era como de dos hilos sosteniendo todo el vestido, con un escote milagroso, que dejaba intuir que tenía dos buenas tetas, pero que no dejaba ver lo que cualquiera desearía, solo que se notaba que no llevaba sujetador. Debía ser un vestido habitual para competir, que no era para salir de paseo.   

 

Nos colocamos en paralelo de cara al espejo y nos pusimos a bailar, con los movimientos básicos, una especie de calentamiento. Para provocar un poco la cosa, le dije… “Cuando salgas así a la calle, debes de volver locos a todo tu vecindario” ella dijo… “Jajaja… así no salgo nunca a la calle, primero porque si mi parido me ve salir a si a la calle, me lo cargo del susto. Además, esto solo me lo pongo para las competiciones o para las exhibiciones” no quise parar y dije… “Da igual en los campeonatos lo mismo” se volvió a reír y me dijo, que en esos casos siempre llevaba unos pantys tupidos. No quise perder la oportunidad y le dije… “Pues es una pena porque tienes unas piernas y lo que no son unas piernas para ser exhibidas…” ella aguantándose la risa y algo azorada, se fue a preparar la música mientras me decía que iba a poner la música seguida, como si estuviera en bucle, que cuando quisiese descansar que lo dijese, añadiendo que bajaría un poco la luz que costaba mucho dinero. Dejando el aula a medio alumbrar. Pero que se veía perfectamente, no es que lo dejara casi a oscuras.

 

La kizomba para los que no lo hayan visto bailar y para que lo entienda los que me lean, es para mí el baile más sexy y sigo pensando hoy en día lo mismo. Es lento, con muchos matices muy sensuales y excitantes, con ritmos ascendentes y descendentes. La cercanía de la pareja con la que se baila, da unas sensaciones sublimes, esos cuerpos pegados y en muchos momentos en contacto de las dos caras, el roce de sus mejillas. Empezamos a bailar y paro rápidamente, me decía que me tenía que relajar, dejarme llevar por la música que no estuviera tenso. Para demostrarme como había que dejarse llevar, se puso a bailar ella sola, ver como se movía ese culo, hizo que mi polla se pusiese a reventar, era algo único y espectacular. Solo verla me hacía estar en la gloria.  

 

Una vez que acabo semejante espectáculo, nos pusimos a bailar nuevamente y era imposible que en algún momento que nos rozamos, no se hubiese dado cuenta de la erección que tenía. Pero ella actuaba con total normalidad. Solo de vez en cuando me decía con palabras de ánimo, que lo iba haciendo mejor. Aunque también me decía que no entendía porque hoy estaba tan tenso, que otros días estaba más relajado. Era verdad porque yo sabía que no lo estaba bailando como otros días y era por mi cabeza. Solo pensaba en follarme a esa mujer y el tratar de desviar mis pensamientos, no me permitía concentrarme en el baile. Me dio una palmada en el culo y me dijo… “Suéltate, no estés tenso, que te veo agarrotado” cuando se dio cuenta de que me había dado una palmada en el culo, que lo hizo de forma instintiva, paro se llevó las manos a la boca y me pidió perdón. Dijo que descansásemos un momento y se fue al pasillo a beber agua, pero también a fumarse un cigarrillo, que la vi muy nerviosa, me acerque a ella y le dije que no se preocupase, que yo no le daba importancia, puso una sonrisita nerviosa y me dijo que no volvería a ocurrir, pero que por favor no se lo contase a nadie. Estuve a punto de besarla, pero me contuve, algo muy raro en mí.

 

Termino de fumarse el cigarro y como yo creo que ella intuyo algo, dijo de volver a bailar y no se esperó. Iba delante mía, ágil en su andar y con un bonito movimiento de culo. Nos pusimos a bailar al son de la música, esta vez me hice el torpe o despistado, ella frunció el ceño y apretó sus labios. Me hizo colocar frente al espejo y se puso detrás de mí, me garro por mis caderas y con sus manos me acompaño en el movimiento, marcando con su voz los movimientos y moviéndose ella también. Estuvimos así un poco de tiempo y me pregunto si ya había cogido bien el sentido del ritmo. Yo le contesté que creía que sí, aunque yo sabía que lo sabía hacer perfectamente, pero quise ponerla en un brete para ver que hacía. Otra vez empezamos a bailar y nuevamente ella me dijo que ese día estaba en las nubes, que era lo que me pasaba, siendo una pregunta retórica, pues no espero contestación y no me esperaba la reacción de ella, que se puso parada frente al espejo y sin dejar de sonar la muisca, me dijo que me acercara por detrás y que hiciera lo que ella había hecho antes, que estuviera atento y que cuando ella me lo indicara, la cogiera por la cintura y que siguiera sus movimientos.  

 

Se puso a hacer sus movimientos, que lo repito es para que busquéis en la red algún video de este baile. Los movimientos eran para volverse loco, los esfuerzos que tenía que hacer, si otros días con pantalones eran de pecado, con ese vestido, que se subía con los movimientos y aunque ella con mucho estilo colocaba a ratos su vestido, era para llevar a cualquiera al borde de un infarto. No dejaba de mirarla, solo tenía ojos para ese culo en movimiento. Mientras lo miraba, mi cuerpo de forma involuntaria se movía levemente al ritmo de la música y fue cuando ella me hizo una señal para que me acercara. Puse sus manos en sus caderas y empecé a moverme a su ritmo. De vez en cuando su culo se venía hacia atrás y nos rozábamos muy superficialmente. Hasta que envueltos por la magia de la música y del momento, una de las veces que su culo vino hacia atrás, yo me pegue hacia adelante, pegándome completamente a su culo, pero sin dejar de bailar.

 

Sentir mi polla en ese culo, fue como una descarga eléctrica. No me separe y ella tampoco, seguimos bailando, con pleno contacto de mi polla y su culo. Los movimientos en ese momento se redujeron a el movimiento de su culo y de mis caderas. Veíamos nuestras caras en el espejo, nuestras miradas encendidas y su olor tan dulce que despedía. Era como una borrachera de placer. Era todo tan sensual y morboso que no me atrevía a hacer nada para no romper la magia del momento. Pero ya no me pude contener, baje mi cabeza hasta que mis labios besaron su cuello, mi lengua lamio su cuello y su oreja, la única respuesta de ella, fue acentuar más sus movimientos con su culo y agarrarme mi cabeza apretándola contra su cuello. Mis manos soltaron sus caderas y fueron subiendo lentamente hasta sus tetas, que como ya me había dado cuenta no llevaba sujetador, sus pezones estaban más que duros y los acaricie, provocando que ella apretara más su culo contra mi polla, pero con el movimiento rítmico que marcaba la música. Iba a decir lo bien que me sentía, cuando ella me tapo la boca, no quería oír nada por lo que se veía.

 

Mi siguiente paso fue llevar mis manos por debajo de su vestido, comprobando la piel tan tersa que tenía y la dureza de sus muslos. Llevaba tanga y como pude y sin dejar ella de bailar, se lo fui bajando y ella sola con mucho arte, provoco con sus movimientos que su tanga callera hasta sus tobillos, para luego con un par de movimientos rítmicos hacer que saliera de sus piernas. Ahora sin obstáculos mis dedos empezaron a acariciar su coñito, que sin poder verlo se notaba un poco de vello en su pubis y su coñito totalmente mojado. Su respiración cada vez se aceleraba más y nos íbamos moviendo hacia el espejo, de tal manera que cuando llegamos hasta el, Graciela se agarró a la barandilla que había y yo me baje la cremallera de mi pantalón, sacándome la polla. Echo su culo hacia atrás, quedando un poco inclinada y sin más coloque mi polla en la entrada de su coño, metiéndola con mucha lentitud, prácticamente se paró cuando empezó a notar como entraba. Veía su cara por el espejo como ella veía la mía, nos mirábamos con intensidad y ella ponía cara de sorpresa, de gusto y placer, cuando noto que nuestros cuerpos se tocaban porque ya estaba toda dentro, dio un gran suspiro y nuevamente empezó a moverse al ritmo de la música, era algo increíble lo que yo sentía.

 

Sus movimientos eran igual de espectaculares y provocativos, pero con la diferencia de que mi polla está dentro de su coño. Estaba totalmente extasiado cuando vi algo a través del espejo, era una figura medio escondida en la puerta, me daba igual, pero me fijé y era Claudia, ni la hice caso, estaba demasiado bien como para preocuparme de ella. Seguí follando tan tranquilamente, cambio el ritmo y la intensidad en sus movimientos, oyéndola por fin, todo el silencio que había tenido hasta ese momento, todo lo que aguanto y apretó sus labios para que no se le oyeran sus gemidos o que se oyeran lo mínimo, todo se fue al traste. Con frenesí y un grandioso… “¡AAAHHHHHH… VAMOS PIJUDO EMPOMAME BIEN, NO TE PARES… AAAHHHHH…” se corrió de una forma colosal. Y me calentó mucho que una vez que se corrió, siguió con su movimiento y quería más, se le notaba que estaba otra vez a punto y ahora no me decía que me callara y según le decía, lo puta que era, lo cachondo que me tenía y me había tenido, lo bien que follaba… ella se movía mas y se notaba que le gustaba oírme. Levante la faldita de su vestido, para poder ver mejor ese culo y era mucho más bonito de lo que yo había creído. Estaba bien duro, me chupe un dedo y trate de “jugar” con su culito, pero rápidamente me dijo que me olvidara, aunque no la hice caso y logre penetrarle el culo con un dedo.

 

Nuevamente su respiración empezó a ser entrecortada y a subir de tono, sintiendo perfectamente como su coñito que estaba muy prieto, se contraía perfectamente sobre mi polla y se corría de nuevo de forma exagerada. Ahora si paró de bailar, se quitó y después de darme un morreo espectacular, se agacho y se puso a comerme la polla de una manera bestial. Como me la mamaba, como me acariciaba los huevos con su mano. Como movía su lengua sobre mi capullo. Miraba para abajo y veía con que ganas me comía la polla, miraba al espejo y veía lo mismo, pero con otra perspectiva, estaba y me tenía en la gloria. Hasta que se abrió del todo la puerta, de forma violenta, dándose un susto Graciela, yo me quede igual porque no me sorprendió y era Claudia haciéndose la indignada como si acabara de llegar, cuando nos llevaba observando un montón de tiempo. Lo primero que pensé que me habían jodido la mamada que me estaban haciendo y me quedaría a medias, algo que sabía que me iba a cabrear mucho.

 

La respuesta de Graciela me gusto. Una vez que se recuperó del susto, volvió a cogerme la polla, miro a Claudia y le dijo, que no la diera la bronca, que se fuera y que luego hablarían. Claudia se quedó dudosa, hasta que vio cómo su amiga empezó a comer mi polla de nuevo y entonces se marchó. Siguió y cuando me estaba pasando la lengua por todo el tronco de la polla, le dije que me corría, que tuviera cuidado, porque no quería mancharla y ella de forma inmediata se la metió en la boca, llenándosela de mi leche, que ella se tomó haciendo ruidos de gemidos. Se levantó, no dijo nada solo puso una pequeña sonrisa y me dijo… “Ahora me toca hablar con Claudia…” y se fue sonriendo.

 

Una vez fuera del aula se las podía oír a las dos perfectamente. Claudia recriminándole lo que había pasado y Graciela replicándole que era nada más que su problema. Claudia volvió a insistir tal vez de forma un poco desconsiderada, sobre el daño que le hacía a su marido con esa traición. Graciela por su tono de voz, se veía que no le gusto y le soltó… “Lo que te da es envidia, nunca has visto un hombre así ni un hombre pijudo como él. Además, que me dices tú, si me has dicho que estaba muy bien, que si no estuviese con Santiago…” en eso Claudia la corto y la hizo callar. Dijo que se iba y que ya lo hablarían con más calma, diciéndole Gabriela que sería lo mejor. Todo se quedó en silencio y un poco después apareció Graciela ya cambiada y con sus vaqueros habituales. Lo más gracioso que era como si no hubiera pasado nada, porque llego e hizo como hacia siempre al acabar y era hablarme sobre el horario del día siguiente, para confirmar que no habría ninguna variación. Salimos a la calle, ella cerro bien todo y cuando termino se despidió de la misma forma que siempre, se montó en su coche y yo me fui por mi lado. De camino a mi casa, en mi mente saboreaba lo ocurrido y me quedaba la incógnita si se volvería a repetir o no.

 

Este relato se lo dedico a todas las mujeres y en especial a las mujeres que han llegado a su madurez. Para hacerlo utilizare unas palabras que decía y dice siempre un gran amigo argentino.

 

“Que nadie haya sido tan afortunado de darse cuenta la mina (mujer) de oro que tú eres, no significa que no necesites sentirte plena, gozar, desear, brillar, vivir…”

 

Y yo añado, con pareja o sin pareja, no esperes, no pares, busca, vive y disfruta.

 

Un beso para todas.

 


Comunidad de Autores y Lectores de TodoRelatos
Chatea online con webcams!

comunidad.todorelatos.com

© CARTUZ

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (10)
\"Ver  Perfil y más Relatos de CARTUZ
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
LWNET 1999-2017 | TodoRelatos.com v3.80
Info Legal / Privacidad / Cookies · Ayuda · Stats · Enlaces · Contacto · Webmasters (Sponsors Favoritos)