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Fecha: 27-Mar-17 « Anterior | Siguiente » en Zoofilia

Las sorpresas zoofilicas

GSilos
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Un pariente llega a casa de su tia, en el campo, y asume el papel que le toca en el juego de orgias familiares Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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SORPRESAS ZOOFILICAS

Creo que fue a los 18 años cuando descubrí que el sexo es algo más que un polvo por la noche. Desde hace unos meses por motivos de orfandad vivo en el campo con una tía y su hija.

Mi tía una mujer de campo, en la misma fecha que yo me incorporé no hace mucho a su vida, se quedó viuda de un vigoroso camionero, que además de darle sus buenos revolcones allí donde la cogía : en la casa.., establos, en pleno campo, en el bosque.. le dio también una hija pura réplica de su madre

Andaba yo en esos días un tanto salido fruto supongo que de le edad, cuando acompañé a mi tía a las labores de la vid, un día caluroso donde la ropa era la mínima y nuestros cuerpos transpiraban a toda pastilla; en un momento de descanso a la sombra de unos chopos, Tobías que nos acompañaba, empezó a revolotear alrededor de mi tía , intentando meterse bajo sus faldas y olerle sus partes a la vez que enseñaba una incipiente erección sin que mi tía hiciera mucho caso de e aquellas extrañas maniobras , o le riñera por dichos comportamientos.

A mi aquello me puso un tanto alterado, que pronto se notó en mi bragueta y puso en los labios de mi tía una sonrisa de complicidad, lo que aún me puso más alterado y rojo de vergüenza .

Tobías cada vez era más persistente y audaz en sus exploraciones, hasta el punto que yo creo que puso un tanto alterada a mi tía, que le riñó por lo feo e impertinaz de su comportamiento, o al menos eso creí yo en ese momento.

Luego supe que esa riña era el malestar que tenía mi tía por no poder llevar acabo lo que se le estaba pidiendo con aquél extraño comportamiento y que a buen seguro ella le había enseñado.

Concluimos nuestras tareas y dimos cuenta de la cena , sin que por otra parte Tobías abandonara a mi tía ni a sol ni a sombra, dedicándole ésta unas palmaditas cada vez que éste se rozaba con ella en actitud de perruna fidelidad.

Aquella noche en la tertulia tras la cena, todo eran mimos para Tobías ya no sólo por parte de mi tía, sino que también de mi prima participaba del juego; ambas simulaban pelear con él en la alfombra de la chimenea, en una pelea que cada vez resultaba más excitante para él y para mis parientas , sin que yo supiera a ciencia cierta que estaba sucediendo. Lo que me resultaba extraño era ese comportamiento de mi tía y mi prima, pues desde los tres meses que llevaba en la casa, solo había asistido a un par de escenas de este tipo, y más si tenemos en cuenta que estábamos de luto, en eso si que el medio rural responde a los cánones de la España profunda.

Esa noche tenían prisa por ir a dormir y apremiaban a Tobías para que subiera con ellas, no siempre dormía en el piso de arriba donde estaban las habitaciones de ambas mujeres sino que tenía su lecho en la parte de abajo de la casa cerca del mío , aunque a veces en función de su ánimo o el de sus dueñas, dormía en un lado u otro.

Las habitaciones eran colindantes con la zona del pajar , y estaban separadas de este por medio de unos tabiques de madera que ofrecían unos buenos puntos de observación que yo había practicado en ambas habitaciones para espiar a mi tía en sus desesperadas masturbaciones y a mi prima meterse de todo en aquél chochito juvenil ala vez que ambas enardecían mi juvenil pasión.

Como mi calentura fue en aumento, tal vez por el calor o por los "juegos" de mi adoptiva familia, esa noche decidí espiar a mi tía y a mi prima, para hacerme la habitual paja como "voyeur". Me coloqué en el punto de observación y contemplé como mi tía se iba sacando sus prendas y dejando al descubierto aquellas blanquecinas carnes y unas inmensas tetas que apetecía sobar, luego se sentó en una butaquita casi de frente a mi punto de observación, y daba comienzo a los prolegómenos de su masturbación, casi tan diaria como la mía,

Allí repantigada sobre aquella butaquita, con las piernas abiertas, se sobaba las tetas a la vez que las elevaba y les daba pequeños sorbos a los pezones que cada vez se erguían más y se ponían más rosáceos , e iba bajando su mano para acariciar su peludísmo chocho, de color casi rubio y cuyo aroma casi podía aspirar desde mi punto de observación ;.. susurraba algo.., que yo no podía escuchar bien. , pensé que en su delirante paja llamaba a su difunto marido, cuando en mi campo de observación apareció "Tobias" babeante y con su "tranca " a medio erguir.

Era imposible imaginar la escena que allí se iba a desarrollar.

Mí tía proseguía ahora con una sola mano su masturbación y con la otra iba acariciando la entrepierna de Tobías, éste sin perder aún la compostura , erguido y señorial aprovechaba para lamer aquellos churretones de babas y excitación que salían de entre la mano Arene, mi tía.

Mientras la escena se iba animando yo sufría un estado convulso de excitación, celos y odio; excitación o lo podéis imaginar.. celos y odio porque hacían partícipes de tan suculento festín a otro ser, mientras yo me desecaba a "pajas" cada día, perdido en mis delirantes deseos de sexo.

En un momento dado, Arene se puso de rodillas en la butaca ofreciéndole a Tobías su enorme y hermoso trasero, un culo precioso, grande y blanquecino que sin llegar a ser fofo, mantenía juntas las carnes y que seducía a meterse en él de lleno, pues no parecía ofrecer resistencia a juzgar de como se abría aquella rosácea roseta , un culo cercano a unos carnosos labios que luchaban por sobresalir de aquella espesa jungla de pelo y que Tobías se apresuraba a lamer de forma incansable.

No sé si para facilitarle la labor o animarle aún más o por puro sentido fetichista, mi tía cogió un pequeño tarro y con su contenido se untó toda la zona lo cual animó más aun si cabe a que Tobías se esforzara a sacar una lengua cada vez mayor y la paseara por entre aquellas riquísimas aberturas desde el "chocho al ojete" y de abajo arriba, mientras mi tía se abría su coño para que la lengua de Tobías le entrase más y más.. suspiraba y daba "ayes" de placer que tenían que oírse desde fuera de la casa ; me desplacé al punto de observación de la habitación de mi prima , pero todo estaba oscuro y quieto y me extrañó que tales gemidos no despertaran a Sandra, mi prima.

Volví a mi anterior punto de observación, cuando Arene volvía la cara para sonreír a Tobías a la vez animaba a seguir lamiendo, mi tía ya estaba fuera de sí, entornando los ojos de lujuria y fijando su mirada en mi punto de observación, como si supiera que yo estaba allí detrás a su vez había cogido la tranca de Tobías que apretaba de forma inhumana , cuando hundió sus riñones para presentar más salientes sus espléndidas nalgas y exhaló un suspiro tan profundo que indicaba que su orgasmo había culminado.

Fue ese desmayo de placer cuando mi polla escupió como una ducha un chorrón de semen , pues casi sin darme cuenta me había estado pajeando frenéticamente sin apenas darme cuenta.

Ahora "Tobías" y Arene , descasaban juntos, casi abrazados, mientras yo ya no sentía odio contra él, pues había saciado los apetitos de mi tía y podría prestarnos a todos muy buenos servicios.., mi calenturienta mente ya trabajaba de forma febril..

LA REVOLTOSA DE MI PRIMA

Dada mi timidez apenas si me atreví a sugerir algo a mi a mi prima o a su madre , de lo que había observado desde mi preciado punto de observación, y eso que desde que había visto como Tobías se trabajaba a ésta última, me había prometido a mi mismo hacerles conocer de que yo estaba al tanto de sus maniobras, para haber si así me hacían copartícipes de sus orgías .

Hasta con Tobías me daba vergüenza ir con él a algún sitio, por miedo a que sospecharan que pudiera estar tramando algo, así que me mantenía más o menos alejado de todo el barullo, aunque no perdía detalle de lo que iba aconteciendo en la casa, lo que antes no tenía ninguna importancia o apenas si le prestaba atención , ahora despertaba mi curiosidad y dispara como un resorte mi imaginación.

Volví a subir casi a diario o cuando las circunstancias me lo permitían al pajar , para desde mi escondite observar los escarceos de mis dos "mamás adoptivas", pues ellas Arene y Clara , tía y prima , actuaban como tal ; pero aparte de las ya conocidas y casi aburridas masturbaciones apenas sí se acontecían más sucesos , ósea que tanto Tobías como yo pasamos unos días más o menos tranquilos..

Un día de esos., de enardecimiento en los que mi "priula" me pedía guerra, me fui hacia uno de los establos para hacerme la consabida paja, cuando ya tenía mi pollita en un buen estado y los entornos de mi alrededor se perdían en una feliz nebulosa por la inminencia de la descarga, vi por el rabillo del ojo a Tobías agazapado tras unos fardos de paja, observando sin atreverse acercarse y muy atento a mis maniobras , se notaba que en él también iba creciendo la excitación; estaba a punto de llamarlo para recabar su colaboración.., cuando sonó la voz de mi tía Arene , llamándonos a los dos para cenar, lo que dio al traste con la idea de hacer participe a Tobías de mi estado.

Esa misma noche hubo también un inusual apresuramiento , normalmente siempre nos quedábamos hasta muy tarde unos acurrucados contra otros, al calor del hogar y ensimismados en nuestras fantasías y deseos..al menos por mi parte me imaginaba como el reyezuelo de aquél pequeño gineceo.

Como digo, Tobías fue requerido con cierta avidez por mi prima Clara, para que subiera hacerle compañía, pues con la tormentosa noche que se avecindaba, supongo que no le apetecía pasarla sola .

Habría pasado una hora cuando subí a mi escondrijo para desde allí observar a mis "queridas mamás" ; mi tía Arene dormía plácidamente, me trasladé hasta donde salía un haz de luz, aquel era el agujero que había practicado sobre el dormitorio de mi prima, una habitación muy amplia de la cual yo, solo veía en primer plano su cama y poco más.

Escuchaba a Clara con su cantarina voz hablar , supongo que con Tobías.., sin que pudiera precisarlo puesto que nada apareciera en mi campo de visión, por más que yo me esforzara en intentar ver lo que allí sucedía.

- Quédate quietecito que ahora te doy lo que tanto te gusta..y me llevas hasta dónde tu sabes- -Así.., ahora va entrando , ¡Como la tienes de gorda! ¿Quién anduvo hoy con tu badajo bribón..acaso mamá , o el primito.. o te has ido de juerga tu solito..?

Yo estaba desesperado no veía nada, cuando de pronto al otro lado de la cama, apareció mi prima de medio cuerpo para arriba, la cama me impedía ver lo que estaba sucediendo más allá y bajo el horizonte de los edredones, solo de vez en cuando se erguía y veía su cabeza y sus pechos de perfil bailar a un rítmico vaivén , estaba gozando de lo lindo y aunque no sabía que estaba sucediendo exactamente, podía escuchar sus gemidos de placer y sus susurros:

- Que bien lo haces ladrón.. cuánto tiempo me tendrás hoy enganchada.? ¡Ahah..!

De repente se apagó la luz y se hizo un bullicioso silencio, de lametones y satisfacción.

La verdad, es que me había excitado más la visión de mi tía y Tobías. La escena que había contemplado era más auditiva que visual y no había despertado en mi grandes excitaciones, al menos mi bálano no había alcanzado las proporciones de otras ocasiones.

Y eso me preocupaba, había visto antes de venir a esta casa algunas revistas y videos pornos, donde los las pollas se endurecían y alcanzaban grandes proporciones buscando la verticalidad, yo no sé si era por ser "morenito"- hijo de padre blanco y madre puertoriqueña- o por mi juventud, observaba que mi badajo tenía unas buenas dimensiones, tanto era así que podía pasarla por debajo de mis huvecillos y acariciarme el "ojete"; no podía negar que tenía unas buenas dimensiones al menos con respecto a la de mis antiguos amigos.

Lo más difícil para mí era ponerla dura pues siempre presentaba una aspecto como decía Luisito : "morcillón" , lo cual me sacaba de quicio; solo en muy contadas ocasiones y una de ellas era el encuentro de Arene y Tobías, mí "tranca" alcanzó una descomunal dureza y longitud , lo que me ponía en una rara situación: alegría pues a pesar de mis 16 años y tener un instrumento capaz de emular a cualquier adulto y de cierta tristeza pues con esa "morcillez" y dimensión había oído que las mujeres huían de dichas cosas ,lo cual me sumió en un inexplicable y contradictorio estado.

Volví a mi habitación un tanto apesadumbrado y sin muchas ganas de seguir acariciando a mi "pequeño monster"

Pasaron los días sin que prestara más atención que a los entornos de la hacienda de mí tía, por la cual daba largos paseos rehuyendo toda compañía, incluso la de Tobías, que a pesar de su persistencia, siempre lograba dejar en la casa.

A la vuelta una mañana de uno de estos largos paseos, me encontré con una visita en la casa, era una amiga de mi tía, una mujer de mediana talla con tendencia a los volúmenes..: cara redonda de pelo corto y con una sonrisa entre pícara e inocente que despedía alegría por todos sus poros y que pronto, - en cuanto nos presentaron ella se llamaba Sandra- se lió, a darme abrazos como si de un crío se tratara , no es que me molestaran aquellos achuchones que yo aprovechaba para ir absorbiendo el olor almizcleño que la mujer despedía por su amplio escote; sino que me tratara de aquella forma y luego cuchicheara de forma maliciosa con mi tía acerca de mí.

Antes de la comida, ayude a Sandra a instalarse en la habitación de mí tía, donde ni corta ni perezosa empezó a dejar sobre la cama, para su posterior colocación, un buen montón de bragas y sostenes , así como unos misteriosos paquetes envueltos en una suave tela azul, luego Sandra arrodillada sobre la cómoda me iba pidiendo las cosas que había ido almacenando sobre la cama.

Me daba vergüenza darle sus prendas íntimas y verle aquellas florecientes tetas que parecían querer escapar de su escote, a lo que ella jugetona y bromista, le daba un aire de complicidad; cuando llegué a los paquetitos, dos en concreto, quedé un poco alelado , pues en uno de ellos me pareció haber notado por el volumen algo muy conocido, aunque sorprendente.. Sandra , ya con un aire total de complicidad se reía de mi sorpresa y candidez.

La Siesta

A los pocos días de llegar Sandra a casa, salimos a realizar algunas tareas propias del campo a la zona del río, las dos mujeres adultas, Tobías y yo ,Arene como Sandra se entregaban al duro trabajo del campo a la vez que disfrutaban de estar juntas, pues a cada paso se hacían arrumacos y juegecillos en los siempre participaba Tobías.

Hacía años que no se reunían en el ambiente de libertad que ahora respiraban y eso se notaba. Una vez concluidos los trabajos Sandra sugirió la posibilidad de darse un baño en la poza del río, se notaba que no había coacción masculina que les impusiera normas o comportamientos y esa sensación de libertad las transmitían en cada uno de sus comportamientos; comenzaron a desnudarse hasta quedar en bragas y sostén , yo no sabía que hacer y me escondí para quitarme la ropa y así poder contemplar a mi gusto de la semi desnudez de ambas mujeres.

Me quedé en calzoncillos y pronto me tiré al agua, pues no quería que se notase el abultado paquete que se había formado en mi entrepierna, ellas se reunieron conmigo, y comenzaron las clásicas aguadillas y juegos cada vez más audaces.. , como por casualidad noté como era evaluado mi paquete y el resto de mi cuerpo.

Tobías nos miraba desde la orilla, su miedo por el agua y la dificultad de secar su abundante pelo, le hacían poco proclive a excesos acuáticos, aún así cuando salíamos del agua nos regaló con una serie de zalamerías y lametones por nuestro chorreante cuerpo, que no solo nos evitó el secado , sino que además nos predispuso a lo que luego aconteció más tarde.

Concluida la comida, mí tía Arene y Sandra se fueron a echar una plácida siesta a la habitación de arriba y tras ellas muy sigilosamente subió Tobías; yo me estaba haciendo una media idea de lo que arriba sucedería , puesto que tras los "juegos acuáticos" de la mañana y las caricias que le habían profesado durante la comida por debajo de la mesa a Sandra, no era para menos.

Esta se había sentado a la mesa sin bragas y abría sus piernas para que el pie de Arene y la mano de Clara que se sentó a su lado pudieran acariciar su voraz y grato coño, cuestión que pude ver cuando recogí el tenedor que me había caído. El único que no estaba en la movida era yo, hasta Tobías sospecho que se había llevado su buena ración de chocho.

Esperé una buena media hora, a que la casa se hubiera calmado y sigilosamente subí hacia mi lugar favorito, me emplacé en el agujero que correspondía a la habitación de mi tía y que compartía ahora con Sandra; como el día era muy caluroso y la cosa parecía ir para largo me desnudé por completo y me dediqué a la labor de "voyeur" mientras comenzaba a sobar mi morcilla preferida.

Al primer vistazo, mi morcilla se hinchó y se alargó considerablemente, pues el espectáculo que formaban mi tía y Sandra era digno de que animara mi morcillona polla.

Mi tía se hallaba sobre Sandra , en un perfecto 69 en el cual cada una lamía el chocho de la otra a la vez que se iban introduciendo alternativamente uno o dos dedos en cada coño y el meñique porfiaban en ir colocándoselo en cada ojete. De esta guisa rodaban por la cama suspirando y jadeando a la vez que curvaban sus cinturas para poder llegar más profundamente al centro de sus respectivos placeres.

Sandra sacaba de algún lugar un gran consolador con un arnés que se ató a la cintura y comenzó a rozarse con mí tía que a cuatro patas sobre la cama le brindaba un coño deseoso de recibir algo, aunque fuese un consolador, yo seguía pajeándome a ratos, pues la atención que tenía que prestar al agujero era tal que perdía momentáneamente la atención sobre mis propio placer.

Aunque el consolador era de un tamaño más que apreciable y ponía muy cachonda a Sandra , a mi tía aquello no parecía satisfacerle del todo, por lo que perdió en seguida atención, ella parecía querer algo más vivo y cálido , se acercó al oído de su amiga y le susurró alguna sugerencia, que medio espantó a Sandra, aunque debió seguir pensándoselo a juzgar por la picarona sonrisa que le colgaba de los labios..

Sandra se prestó al juego y pronto fue atada de pies y manos a los extremos de la cama por finos pañuelos de seda a la vez que le vendaba los ojos ; ofrecía un excitante espectáculo , allí abierta de pies y piernas , aunque a mi solo me ofreciera un estupendo perfil ; mi tía comenzó a embrear su cuerpo con una especie de melaza que guardaba en aquél misterioso frasco , Sandra comenzaba a retorcerse, pues tenía miedo de aquella oscuridad y de lo que fuera a suceder a continuación..ya sin apenas hacerle nada, salvo las caricias de mi tía para untarle la melaza e introducírsela en sus distintos agujeros, hicieron que aquella mujer comenzara uno de sus largos orgasmos y tensos orgasmos.

Tía Arene se levantó y le hizo una seña a Tobías el cual apareció raudo y veloz, pues un poco antes se le había oído manifestando su lastimera excitación que quería compartir con su dueña y adiestradora.

Tobías como si supiera ya lo que iba acontecer subió a la cama sin tocar a Sandra, y observaba con cierta nerviosidad como Arene iba lamiendo las entrepiernas de su amiga, de abajo hacia arriba dando unos rodeos al llegar a su abundante y roja mata de pelos, Sandra levantaba en medio de sus retorcimientos su pubis para sentir con más precisión aquella lengua allí en su clítoris..

Cuando Arene cambio de postura y se situó de rodillas encima de la cara de Sandra para que ésta le absorbiera también sus humos, Tobías fue de forma agazapada acercándose a aquellas piernas abiertas y a una señal de mi tía comenzó a lamer de forma ruidosa aquella "almeja" tan expuesta y derretida de melaza y excitación. El susto fue mayúsculo, pues Sandra no sabía que estaba pasando, si su amiga estaba allí arriba y ella le chupaba su chumino, quien estaba lamiéndola a su vez a ella.?,¿ Quién Clara, con aquella lengua..? Se retorcía de forma que parecía querer quebrar sus amarres y empujar aquella abrasadora lengua más adentro o también era posible que la desesperara aquella situación .¿Quién era aquél soberbio chupador, que no la cogía, ni la acariciaba y sin embargo era capaz de hacerla vibra de aquella manera.

!..Por favor más .. más adentro.. clávame lo que sea.! Pronto. lo necesito, por favor Arene, dile que me la meta ya..¡

Arene se reía y se acariciaba sus preciosas tetas, que yo ansiaba chupar.., por cierto yo me había dejado de masturbar y me agarraba aquel tabique para no perder detalle mientas mi morcillona polla colgaba entre mis piernas.

La feliz torturadora, hizo una señal a Tobías el cual a su pesar dejó de lamer, momento que aprovechó Arene para ir cambiando de posición a Sandra, sin que esta no dejara de estar en ningún momento atada por completo, e imploraba que le iba hacer que siguiera con aquella lengua que tan loca la volvía. Arene una que había logrado que su amiga quedara pompis arriba , metió unos cojines bajo el pubis de esta , para que aquel inmenso culo quedara mejor expuesto, aprovechó para meterle el consolador que antes le había introducido a ella, pero después de la experiencia de la lengua, aquello no le afectó a Sandra que pedía más..

De nuevo a una orden de Arene Tobías subió a la cama y puso sus patas delanteras en la espalda de Sandra y comenzó a sacar su puntiaguda punta que rozaba con la rabadilla de ésta buscando uno de sus agujeros , Sandra dándose cuenta de que quien estaba encima era Tobías empezó a sospechar lo que iba a suceder y no lo quería, le parecía aberrante y rompió a llorar.. ¡Por favor suéltame , no quiero que Tobías me haga nada..!.¡Suéltame por favor ! Mi tía tuvo pena por ella a pesar de la pasión que los lametazos le habían despertado y comenzó a soltarla . No daba crédito, a que aquella sublime pasión aquél orgasmo tan intenso hubiera sido a través de la lengua de Tobías, que le miraba expectante esperando la recompensa que le habían prometido.

Arene abrazó a su amiga y le pidió perdón y le comentó que no se preocupara que aquella noche le enseñaría ella misma lo que era placer..

Aquella escena de ver a Tobías encima de la mujer, sacando aquella extraña tranca , hizo que me corriera solo, y allí mismo me eché en la paja a recordar todas aquellas abrumadoras escenas, mientras bandoneaba mi flácida punta, en medio de aquella medio siesta, de ensoñaciones de cansancio por tanta excitación y ajetreo, soñé que mi polla era cogida con otras manos e introducida en un apretado agujero, que sospechaba era un coño, nunca lo había probado y aquella suave apretura que hacía que mi morcillona tranca se fuera adaptando a una cosa tan curva tan llena de recovecos tan suave y lubricada.., hizo que me despertara y cual no sería mi sorpresa de ver encima de mí con toda mi polla en su chocho a mi prima , que con los ojos cerrados aprisionaba en su interior mi "tranca esperando lo que aconteció apenas unos segundos más tarde, una inmensa corrida que yo no pude contener y que supuso mi primer polvo con una mujer de apenas 20 años, que a juzgar por lo que había visto y sufrido en carne propia, al parecer era más experimentada que yo en esto de la jodienda.

Mi prima me explicó en esos duermevelas postcoitales, que ella y su madre habían gozado más de una vez con Tobías y algún hombre que se había cobijado bajo su techo, y que si quería ver un excitante espectáculo, volviera esta noche a ese punto de observación y podría ver algo fantástico..

Gervasio de Silos


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