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Fecha: 05-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Bisexuales

La Apuesta

Arismendi
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Tiempo estimado de lectura: [ 29 min. ]
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Un trato que lo desato todo y 3 heteros que caen inocentemente. Historia de una salida del closet tropezada que lleva a Luis de 22 años a demostrarle a cualquiera que el culo es para gozar. Sexo no consentido. Basado en hechos reales. Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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La Apuesta

Hola soy Luis y esta es mi historia.

En pleno siglo XXI todavía existen demasiadas cosas por cambiar, muchas mentes no se han abierto, tal es el caso de mi propia familia. Toda mi vida había sido criado con personas que en ciertas cosas pasaron a ser unos completos desconocidos y creo que muchos de ustedes me comprenderán.

A mis 15 años descubrí el “amor de mi vida”, Juan era uno de mis mejores amigos, estábamos en la misma secundaria y escuela de boxeo desde hace mucho años atrás lo que nos permitía ser bastante cercanos, el acoplamiento y la confianza entre ambos derivo en algo que para mí era inexplorado. El primer amor.

Para ese entonces era difícil describir aquella sensación y necesidad de una persona y mucho más cuando empiezas a sentir más atracción por tu amigo que por tu novia y sientes que nadie en este mundo te comprende. Que solo me sentía para ese entonces, no podía aceptar lo que estaba sintiendo pero a la vez quería todo lo contrario.

Todavía recuerdo como si hubiese sido ayer, en los quince años de Claudia cuando amanecidos y bastante afectados por algunas bebidas, terminamos sentados en aquella plaza donde solo gatos y ruidos de algunas aves nos acompañaban ya que no teníamos para el taxi.

Juan había terminado con su novia en aquella fiesta y como un mal juego de la vida, yo estaba allí para consolarle pero no todas las historias de amor tienen finales felices, ni comienzos bonitos.

Sentados en aquel banco, viéndolo llorar frente a mí y con un insípido rayo de sol que se iba haciendo más grande, aquella soledad de la madrugada que nos arropaba en aquel momento, surgió en mi mente un pequeño sentimiento que me seducía.

-Quiero confesarte algo Juanchito-Era el momento perfecto para demostrarlo aprovechando los efectos del alcohol y tome su barbilla con mi mano para luego robarle aquel beso suave, tierno, alicorado, perfecto y con cierto parecido al primero de tu vida.

El me correspondió y lo tierno se fue esfumando, la pasión y aquella locura presente en momentos como esos, lo volvieron un beso fogoso que se ha convertido en lo mejor de mi vida.

Lentamente quedé acostado en el banco y el sobre mí, probando nuestras bocas totalmente dispuestas a robar todo aquello que sentíamos.

Nuestros cuerpos habían reaccionado y la dureza de nuestras vergas eran evidentes, nuestras manos iban y venían a todos los sitio posibles hasta que en plena calle, nosotros dos, jóvenes, estupidos y libres, sacamos nuestras vergas y comenzamos a restregarnos mientras nuestras bocas seguían unidas.

Nuestros gemidos no se limitaban y no había miedo a nada, había cierta magia en aquel lugar y momento. El tan solo sentir su pene y cuerpo restregándose al mío, nos llevo a un orgasmo sin igual de él primero y segundos después mi turno, bañando nuestras ropas llenas de sudor y quedando por unos cuantos minutos rendidos en aquel lugar hasta que paso el primer carro, sacándonos de nuestro trance.

Después de aquella situación, mis miedos afloraron, habían pasado días donde Juan y yo seguíamos tratándonos igual pero sin decir una palabra alguna sobre esos hechos.

Esa semana me sentía confuso, tanto así que mi propia abuela vio algo en mí que activó su curiosidad pero estaba solo con todo este torbellino de cosas desconocidas que daban vueltas en mi cabeza, no pude confesárselo.

El jueves en el entrenamiento de boxeo, cuando me cambiaba la ropa para empezar a entrenar, entró Juan al baño y siguiendo el ritual habitual, surgió cierta tensión y no solo de mi parte.

Aproveche la ocasión para tratar de hablar sobre lo que había pasado el domingo en la plaza pero todas mis ganas de volver a besarlo, tocarlo y hasta penetrarlo pero ya sabía que eso no podía ser y ese momento lo marcó.

-No soy un marico sidoso como tú, no me vuelvas a hablar más o si no le diré a todos en la escuela-En aquel momento sentí más que tristeza o miedo, yo solo me guiaba por lo que sentía por él y el amor empezaba a doler.

Las ganas de aniquilar el mundo entero me dominaron. Salí del baño y lo ignore pero el destino siempre nos tiene cosas preparadas.

Luego de calentar un rato el entrenador nos llamo a ambos para montarnos en el cuadrilátero, ya que fuimos los primeros de ese turno y nos colocamos los guantes esperando la orden de comenzar.

-Vamos a ver si puedes conmigo mariquito-Susurro Juan con una sonrisa amarga.

Todo pasó muy rápido, golpes vinieron y devolví. Todos los muchachos vinieron hacia nosotros.

-Les ordeno que paren-Gritó el entrenador.

Yo no podía escuchar nada, quería matarlo ahí mismo y el igual, no me dolían los golpes yo solo tenía un objetivo y era matarlo, segundos después mi vista se nublo hasta quedar en la oscuridad.

Así terminaron mis años en mi primera escuela de boxeo, de mi buena relación con mi padre y sobre todo mí salida del closet “oficial” ya que Juan confeso delante de mi padre y el suyo, de que yo era un maricón que lo había intentado besar y hasta tocado cuando realmente pasó más.

Mi versión de los hechos no valió para mi propio padre quien al llegar a la casa hizo de esa noche otro infierno, no me dolieron sus golpes sino las cosas que me decía y que evitaré relatarles porque todavía duelen.

Por alguna extraña razón, en el liceo se corrió el rumor de que me gustaban los hombres, lo que trajo muchas peleas más y ganándome casi la expulsión ya que la defensa propia en caso de ser maricón no aplica, así eran las cosas hace unos pocos años atrás, no se hablaba de bullying sino que todo se resolvía a coñazos en el patio. Mi novia me dejó de hablar.

Trascurrieron los días y sin querer, fui etiquetado y maltratado hasta por mi propio padre que hizo de mi vida más dura, mi propia madre también sufría de sus abusos pero cada golpe se lo justificaba y termine por odiarlos a ambos, por lo que termine viviendo con mi abuela materna quien fue la única persona que me entendió. Agradezco a mi abuela por enseñarme y darme tantas cosas, ya que nunca me falto nada.

Cada paso que daba era estudiado, cada gesto, cada frase y de cierta forma hice de mi mismo una cárcel, di mucha importancia lo que pensaran de mí pero eso a la vez me moldeaba y termine siendo un prototipo de algo que quería. Lo admito, me volví alguien agresivo y frio porque de los golpes se aprenden.

Fui a terapia por un breve tiempo, lo que ayudo a conocerme e ir un poco más allá de mi mismo. Mi abuelita, mi confidente y consejera me impulsó a crecer más, el mejor consejo que me ha podido dar fue que ocupara mi tiempo en cosas productivas y que siempre viera hacia el futuro, yo para ese entonces estaba jodido y me reoriente o reorientaron a ser mejor al punto que todo mi tiempo estaba ocupado, terminé el liceo (secundaria) como uno de los mejores.

Estaba inscrito en otra escuela de boxeo ya que siempre me había gustado y si algo había aprendido es que debía aprender a defenderme. El gimnasio hizo de mi esquelético cuerpo un monstruo para mi edad pero lo que tenia de fibrado era proporcional a lo apático y eso que un tiempo atrás me caracterizaba por ser extrovertido.

Me fui a estudiar a la capital pidiéndome un cambio de vida antes que me lanzara de un puente, mi abuela fue la que me propuso este cambio y cubrió mis gastos. Así llegué a Caracas con las esperanza de poder vivir realmente y culminar mi carrera.

Estaba enfermo y esta etapa me fue curando, desde mucho tiempo atrás tenía la sensación de que no estaba viviendo mi vida como debía, siendo este cambio una oportunidad más de vivir.

Hice amigos y poco a poco sentía que me adaptaba a la activa Caracas. Era el sitio ideal para mí y la universidad fue un mundo abierto para experimentar las cosas que no había podido hacer desde aquel jodido momento a mis 15 años, allí fue donde tuve mi primera vez de la que hablare luego.

Después de eso fue indetenible, Caracas es una ciudad más abierta que Cumaná para mi sexualidad, aunque de mi parte no era muy abierto en ese aspecto pero las ganas no me sobraban.

Estaba recuperando el tiempo, la autoestima perdida y la “practica” en el sexo, así fue como a mis 21 años ya no era aquel quinceañero delgaducho y maricón, ahora era otro con ganas de comerme el mundo.

LA FAMILIA

A 6 años de que mi vida diera un vuelco grandísimo, me sentía preparado para dar cara a la ciudad que me había visto crecer y de una vez por todas ser libre aunque hasta yo mismo estaba lleno de prejuicios.

Eran vacaciones de verano y en mi cuarto año de carrera decidí volver a la ciudad de los recuerdos amargos, mi abuela además de mi mamá llevaban mucho tiempo presionándome para que asistiera a la celebración del cumpleaños de esta última, donde estaría toda la familia cosa que llevaba mucho tiempo sin hacer, todo era mi abuela y mi mamá que de vez en cuando la visitaba.

La familia… esos seres que tienen tu sangre pero nada más. Las miradas que me echaban, los saludos alegres que escondían todo lo falso de mí que se hablaba y retrograda de algunos.

Era el chico raro, yo mismo me reía de las cosas porque todos sabemos que por ser gay no somos raros pero en sus gestos, acciones lo veía claramente. Si algo se hacer es observar a la gente, naci con eso y mi abuelita siempre me lo recordaba.

Recuerdo claramente que por un momento me pegue a una prima, no me estaba adaptando muy bien ya que llevaba unos cuantos años sin tratar a mi familia menos directa y empecé a pasarme un poco con los tragos para no pararle muchas bolas a nadie, necesitaba relajarme y termine bailando por un buen rato.

Entre actualizaciones sobre mi vida y de la típica competencia de logros entre familia, baile y las tantas vueltas en la casa sumado a los tragos sobre tragos, no sé como quede sentado en una silla, frente a la casa en plena madrugada.

Yo era bebedor, corrijo, lo soy y debo admitir que no fui nunca un niño bueno (sin agregar lo que vivi) y dijera mi abuela, fui hasta mala conducta pero en ese momento necesitaba otro ambiente.

Terminé sentado con mi primo Leonel y otras dos personas siguiendo con los tragos pero ahora con una mesa y unas cartas en plena partida de truco.

-Mosca Chuchu que si vuelves a perder le vas a tener que pagar en especie a Luisito-Gritaba a su compañero con una carcajada que ni la música al máximo le hacía competencia.

Entre serios y en bromas los demás nos reímos aunque la malicia de mi primo siempre había sido bastante obvia y esta, no era la excepción.

Yo con ron no soy bueno y enseguida empecé a detallar que unos de los amigos de mi primo me parecía algo sospechoso pero luego desistí de la idea, el alcohol me estaba haciendo efecto, pensé.

Como todos los orientales, el juego llamado truco no se toma a las ligeras y luego de una mala racha para mi primo, ya se notaba alebrestado y tuvimos que cortar por lo sano.

Nos fuimos a la playa para estar más tranquilos y mi primo sacó lo que yo no había ni pensado sacar porque en familia hay que andar con cuidado, un porro que no tenía nada de pequeño.

La madrugada estaba saliendo mejor de lo que yo pensaba ya que siempre estas reuniones eran aburridas para mí.

Empezamos a rotar la vara y con ello venían los efectos. Yo estaba acostumbrado pero al parecer los amigos de mi primo no tanto, creo que ni fumaban cigarros siquiera. A los minutos uno empezaba a cagarse de la risa mientras mi primo y yo nos hacíamos seña, un novato por la vida.

Las restricciones en ese momento se acabaron y entre risas, el sentir de las pequeñas chispas de agua salada que nos llegaba del mar y otras sensaciones más, surgió el tema del sexo. Mi primo a sus 25 años ya tenía un hijo de 6 y es que sabía que era un picaflor de primera.

El negro, uno de los allí presente, contaba como se había tirado a una de las vecinas de la primera calle que me parecieron mas mentiras que polvos, me vi en la obligación de contar una de mis experiencia con una chama llamada Jess de Caracas.

-¿No se supone que eres gay?-Recriminó Chuchu sin ningún tacto.

-Soy bisexual, pero en mis ratos libre soy trans-Dije bromeando -Es joda, solo bisexual. No me vean así, hombres y mujeres, ok.

-No te creo-Dijo mi primo-Aunque pinta de marico no tienes pero no creo que alguien pueda ser bisexual, tal vez le gustan los hombres y esta con mujeres para taparlo.

-¿Qué? Hay gente que le pasa eso pero a mí me gusta tanto mujeres como hombres y si puedo estar con los dos mejor-Sonreí, porque sus caras eran de un desconcierto tremendo.

-¿No me digas que no te gustaría estar con uno de nosotros?-Respondió el negro y los demás lo alentaron.

-No se-Replique cagado de la risa-¿A ti te gustaría?-Surgió un silencio incomodo.

El negro después de estar con una risa todo el rato se quedo pensativo viendo el mar y yo solo podía pensar en que tan mal nos cataloga la gente.

-Negro responde pues-Chuchu lo veía con gesto de discriminación.

-Vamos a hacer una apuesta pero de aquí no sale ¿aceptan?-Propuso mi primo con ese aura de ganador y sus amigos asintieron.

-¿Cuál es? Tú no me vas a joder, así que dime primero-Respondí con una chispa de malicia y excitación.

-Pruébanos que te gustan las mujeres, aquí tengo el número de una amiga dispuesta y si ganas, mis respeto y admiración-Replico para hacerme echarme para atrás.

-Mejor así, si ustedes pierden tiran conmigo pero uno a la vez-Propuse sabiendo que los incomodaría. El silencio reinó en los tres y por un momento pensé que la había cagado.

-Si nosotros ganamos… una mamada nunca esta demás-Dijo mi primo rompiendo a la tensión de sus amigos con una sonrisa-Yo acepto.

-¿Qué dices Chuchu?-Lo miré fijamente.

-Están pasado de maricones, yo paso-Respondió chuchu algo nervioso.

-¡Carajo Chuchu! ¿Tu crees que este guevon se le va a parar la verga delante de una mujer? Esos musculitos son de adorno al igual que el pipe-Grito mi primo.

-Siempre de rompe grupo vale-Respondió el negro-Yo si acepto, tengo un mes sin nada de nada pero solo pongo la condición que todo quede entre nosotros-. Todos asintieron.

-Coño está bien cuerda de pajuos, a mi no me gusta jugarme esas vainas así. Ahorita la barbie acá presente se mete 7 viagras y nos deja mal-Respondió Chuchu arrecho.

-¿Saben qué? Mejor quedémonos tranquilos, no quiero peo después y además con un primo-Le dije consciente que no estaba bien pero a la vez quería aceptar ya que me excitaba la vaina.

-No seas guevon, ya esta verga se cuadro y todos quedamos de acuerdo-Contestó el líder del grupo, mi primo.

-¿Pero que me asegura a mí que si pierdo ustedes cumplen? Estamos borrachos y medios pacheco-Respondí. Todos me vieron con cara de arrechera y conociendo a mi primo no le estaba gustando mi desconfianza si seguíamos así íbamos a terminar peleando.

-Coño está bien pues, somos hombres de palabras pero no quiero peo después-Les dije y al segundo asintieron con una leve sonrisa.

-Mañana en la noche cuadro con Erika y yo mismo seré testigo sin que ella sepa ¿está bien?-hablo mi primo.

-Pero yo tengo otra forma de probárselos-Replique.

Todos estaban con cara de no creerme ni una palabra, ya mi primo que era picado tenía la cara roja de la arrechera que estaba agarrando conmigo y sus amigos también estaban ladillados de mis vueltas pero es que ellos no sabían que tenía mi carta bajo la manga.

Saque mi Iphone, lo desbloquee, me puse a revisar entre la multimedia del teléfono y encontré un video de más de 10 minutos y lo puse a reproducir. Le pase el teléfono a mi primo y me fui a mear directamente en el mar encima de unas rocas.

Los gemidos se escuchaban hasta donde yo estaba, ese video yo lo conocía de pie y cabeza porque yo mismo era el protagonista. Ahora si me iban a conocer completamente porque esa era una amiga que de vez en cuando quedábamos para portarnos realmente mal y hacer videos la ponía más perrita.

Luego de un largo chorro amarillo, sacudí mi verga, la guarde, subí el cierre y di la vuelta para irme a donde esta mi primo y sus dos amigos boquiabiertos con lo que veían.

Nuestras caras aparecían en ese video, ella me cabalgaba como una diabla y yo la grababa, primero me fijaba en su fina cara, sus ojos cerrados y su pelo negro largo para luego ir bajando por toda su silueta, unas tetas enormes que rebotaban pasando por su abdomen plano hasta llegar a mi verga que se clavaba una y otra dentro de ella.

Al rato cambiábamos de posición de perrito y ella nos grababa utilizando un monopodo hasta que el video se cortaba.

-Gane ¿alguien lo duda?-Rompí el silencio.

-Primito no te conocía esos dotes-Reía mi primo incomodo. Chuchu no podía disimular que estaba excitado, en su pantalón se veía y en su cara los cachetes colorados.

-¿Quién paga primero?-Reí.

Todos se miraron, en sus ojos veían que si yo hubiese perdido iba a tener que pagar pero ahora que se ven perdedores no les veo ganas. Ahora las palabras no eran tan fluidas aunque sea para decir una estupidez como hace unos cuantos minutos atrás y eso me daba mala espina además de cierta rabia.

-No va a pasar nada que no quieran, las mejores mamadas las hace un hombre y yo sí que tengo experiencia-Les aplique un discurso seductor-Solo les pido que sea en un sitio tranquilo donde nadie nos moleste y no salga de nosotros 4.

-Pero es que…-Dudo Chuchu.

En eso estábamos cuando aparecieron los primitos que andaban en la casa, eran como 15 pero ningunos pasaba de la mayoría de edad.

Esa interrupción hizo que nos olvidáramos de todo y empezáramos a compartir un poco con ellos, hasta tabaco le dimos para disimular un poco que hace una hora atrás estábamos fumando otra cosa.

Presenciamos el amanecer entre jodederas y mucho alcohol, hasta que a las 7 decidimos que era suficiente. Cuando llegamos a la casa de playa, había hamacas y colchonetas por doquier aunque los viejos ya estaban levantados y haciendo lo suyo en la parte de atrás de la casa.

Mi primo me hizo seña para irnos en su carro y así fue como terminé rumbo a la casa de mis tíos que estaban durmiendo en la casa de playa, lo que nos dejaba el lugar enteramente para los dos. El negro se fue en el carro de chuchu ya que viven cerca, lo que me daba más ventaja a mí.

Si algo me ha enseñado la vida es que a veces lo que son más cerrados al tema de la homosexualidad por lo general tienen ciertos sentimientos ocultos y mi primo lo confirmaba.

Él era el orgullo de todos mis tíos ya que se había tirado a media ciudad aunque ya tenía un hijo y había dejado los estudios para terminar trabajando en la pequeña empresa con su padre.

Cuando llegamos a su casa lo primero que le pedí fue agua, mas alcohol y de mi equipaje había sacado 3 porros del paquete que me había traído de Caracas antes de venir con mi primo. Prendí uno para él y uno para mi, esta shit si le iba a hacer la cabeza explotar.

-Entonces saldamos deudas -Le dije a mi primo que ya estaba en sus límites, se notaba algo ido supongo que por la liga de maría y unas cervezas solera verde pero trataba de disimular.

Yo en cambio, bebía todos los fines y la maría ya no me causaba tanto efecto ya que todos los días fumaba después de llegar de la universidad para relajarme y estudiar o hacer ejercicios antes de dormir.

-Claro menor, una mamada nunca esta demás-Me dijo.

Estábamos en el patio de la casa, donde no nos podía ver nadie y puse mi mano en su paquete, el me vio fijamente con una sonrisa boba, de inmediato le baje el cierre y algo torpe saque una verga morena todavía morcillona.

El ambiente se lleno de ese aroma característico y yo empecé a masturbarlo lentamente, el no me quitaba la mirada de encima

Sus venas se veían brotadas y mi mano no soltaba aquel pedazo de carne, él se levanto y soltó el botón del Jean, bajándose hasta su ropa interior y dejo frente a mi cara una verga mediana pero bastante gruesa y negra.

Su aroma me sedujo y posé mi lengua en el glande, rodeándoselo todo para hacerlo desesperar, era un paseo que solo se limitaba a saborear todo su palo con la punta de mi lengua.

El quería probar las profundidades de mi boca pero no lo dejaba, simplemente me paseaba en sus bolas, subía delineando cada una de sus venas, luego lo torturaba en el frenillo y rodeaba su glande hasta que probaba ese líquido transparente que me indicaba lo excitado que estaba.

El trataba de agarrarme la cabeza para follarme la boca pero seguía con mi juego, el control lo tenía yo y el no me lo quitaría, las cosquillas en el glande era lo que más le hacía poner cara de excitación pero la lucha por el control era constante. Ya se enteraría que no era una de sus putas o novias.

-¿Vámonos a tu cuarto?-Me levante y lo seguí mientras me iba quitando la camisa y desabrochando el pantalón.

-Vente perrita, sígueme haciendo lo de ahorita-Dijo mi primo.

-Claro que si pero si te gusta lo que te estoy haciendo, déjame a mi ¿te parece?-Susurre en su oído tentando a besarme, cosa que no había sucedido porque yo lo había evitado.

-Esta bien, me tienes loco coño-Respondió con la nota en su punto.

Lo ayude a sacarse su sweater y lo utilice para amarrarle las manos contra la cama, hasta un cargador de teléfono utilice. El se dejaba hacer, su cara denotaba excitación máxima y eso me ponía más malo. Lo termine de desnudar y la habitación se inundo de un olor a macho que me puso peor.

Su piel morena me gustaba al igual que esa barbita de pocos días, sus pectorales me incitaban a morderlos y besarlos, mi primo desde que lo vi al llegar a la ciudad me tenía la mente mala ya que siempre quise probar lo que había debajo de su ropa y no me defraudo.

Me quite el pantalón y mi ropa interior la lance a toda su cara, él se rio y como pudo se la quito de encima, todo estos años de gimnasio quedaron frente a él y por lo que vi en su cara le gusto.

Yo iba a mamarle aquel rolo que lloraba de la emoción al saber que hoy alguien lo iba a complacer como nadie lo había hecho.

Le pasaba la lengua como hace minutos hacia en el patio, llenándolo de saliva y probando todo ese sabor a macho que me ponía mas morboso. Cuando me la metí entera el soltó un gemido que resonó en toda la habitación y desde allí empecé con un mete y saca que lo llevaría a la gloria.

Así estuve unos minutos, comiéndomelo entero hasta sentir ese punto y sus reacciones antes de acabar, paraba y le lamia las bolas además de morderle los muslos pero en cierto punto, me levanté y fui en busca de otro porro, lo prendí y lo absorbí 3 veces para luego ponerle en los labios a mi primo y volverlo más loco.

Volví a la carga, tragándolo hasta la pata y sintiendo su vello púbico en mi rostro, solo escuchaba los gemidos cuando repetía esta acción y su glande se encajaba mucho mas allá de mi garganta regándolo todo de saliva.

Mi primo no dejaba de demostrar lo bien que lo estaba pasando y como quien no quiere la cosa, con una de mis manos fui masajeando sus bolas que ya estaban impregnadas de mi saliva hasta llegar a su perineo donde poco a poco fui avanzando hasta que los aullidos de mi primos aumentaron con mi dedo haciéndole caricias en todo su agujero sin todavía entrar.

El sudor corría por todo su cuerpo en grandes gotas, haciendo de ese moreno un objeto más deseado pero debía tener calma, sin ella, no podría tener a mi primo de la forma en la que yo quería.

En un momento note que todo estaba siendo demasiado para él y paralice toda caricia, vi como reclamaba con la mirada mas pero no quería y me fui a lamer sus pezones oscuros  que ya estaban salados pero igual de sabrosos para mí. Los mordía y de su boca no salían más que esos lamentos unidos con ese placer que lo estaba volviendo loco.

Su verga seguía tan tiesa como antes y con gotas transparentes, rozaba sus bolas y las probé con toda la gula para después metérmelo de nuevo, una y otra vez, a medida que mis dedos iban bajando, sus piernas se abrieron lo que me dio cancha libre para meter el primer dedo completo.

-DIOOOOSSSS primito me estas volviendo loco-Grito sin tapujos.

Al estar consciente de lo que yo estaba haciéndole y luego de no disimular el gusto por ese dedo, empezó a resistirse contradiciéndose pero yo veía más allá en sus ojos.

-Eso no primo-Se tambaleaba entre la duda de un ruego.

-Tranquilo mi primo, somos hombres y nada de esto saldrá de entre nosotros dos-Dije controlándolo.

Baje la intensidad del sexo oral y metí un segundo dedo, mi primo había perdido todo control sobre sí mismo, ahora eran mis dedos y mi boca los que dominaban a aquel macho que por primera vez probaba los placeres dados por otro hombre y que mejor que yo.

En comparación con mi primo, aunque él me llevara unos cuantos años, mi cuerpo era mucho más grande que el suyo, yo sabía que en caso de que mis técnicas no funcionaran yo iba a tener la ventaja física sobre él.

Luego de un buen tiempo mamándosela y haciendo círculos con mis dedos, paré aprovechando que sus piernas estaban abiertas para mí además que se había perdido en las sensaciones cerrando sus ojos, me levante colocándome entre ellas y empecé a rozar mi verga de 23 centimetros en su esfínter. Él se dejo hacer, estaba demasiado perdido para dar vuelta atrás a lo que pasaría.

Coloque una almohada debajo, separe mucho mas su fuertes piernas, escupí mi verga, regué todo el liquido y lo coloque a la puerta de lo que sería nuestro placer. La primera vez de ambos, él con un hombre y yo con un primo así que estábamos en igualdad de condiciones.

Empecé a presionar en esa entrada ensalivada lentamente, su cuerpo se tenso y cerró los ojos, arrugando la cara. Ya la cabeza de hongo estaba adentro así que lo demás seria un poco más fácil.

-No puedo, me duele-Rogaba mi primo sin ganas.

-Tranquilo que ya te dejará de doler, aguanta. Así es que le dices a tus novias ¿no?-Le dije con una sonrisa que el no pudo ver.

-¡AYYY ya va! ¡aguántate!-Rogaba con más ganas y trato de soltarse pero no le daba tregua y seguía entrando lentamente, hasta que mis bolas chocaron por primera vez con su cuerpo.

Como yo soy un chico bueno y cariñoso, espere a que se acostumbrara y me incline hacia él para por primera vez, probar su boca.

Mi primo besaba bien aunque estaba tenso y la presión en mi verga me hacia notarlo más, ese beso fue maravilloso y así estuvimos un buen rato jugando con nuestras lenguas aprovechando de la sensibilidad que nos daba la marihuana.

Me puse en pie de guerra y agarre sus tobillos, dejando ese hueco a mi disposición. Saque lentamente la mitad y la volví a meter, repitiendo la acción una y otras vez.

-No puedo, suéltame ¡aaayyy! Sacala-Gritaba mi primo.

-Tranquilo primito todavía te estás acostumbrando-Le dije mientras no dejaba de probar lo apretado y caliente que estaba ese culo que poco a poco se abría para mí.

Que rico sentir como las paredes aprietan mi miembro y más cuando por inexperiencia de mi primo, lo contrae más. Yo estaba en el cielo, esta es una de las cosas que me gustan de la vida y no solo coger sino que sea un macho vernáculo y reconocido.

-Que caliente tienes ese culo machito, así es como te quería ver, atravesado por mi-Le decía cuando poco a poco su cara de dolor se iba transformando en un hibrido con el placer que le estaba dando desde hace un buen tiempo.

Mis embestidas seguían lentas pero ya metía y sacaba casi toda mi verga con un ritmo lento, ya que ese culito estaba demasiado ajustado para mi y debía adecuarlo a punta de vergazos.

-¿La quieres?-Pregunté dejando solo mi glande dentro de él y moviéndome un poco, para hacerlo sudar.

-No se-Sonó desesperado.

-¿No sabes? Entonces la dejo aquí todo el día-Me salía la vena jodedora.

-Métela-Susurró.

-No te escuche, habla más alto que aquí no hay nadie.

-Metela que no puedo más-Rogó.

Quería darle guevo y guevo tendría, la metí entera para empezar a acelerar sin restricciones, la cama se estremecía y ahora el contacto de mi verga con su cuerpo sonada. No había nada ni nadie que no me permitiera gozar de este culo virgen.

-AHH AHH AHHH DIIOOOSSS -Gemía mi primo.

Ver ese cuerpo a mi merced me ponía más volao y si algo tenía todo el deporte que practicaba era que me daba resistencia y fuerza. Su verga estaba dura y con un hilo de precum que se unía con su abdomen y a la vez con esa capa gruesa de sudor que mojaba la cama e inundaba el cuarto con su olor.

Parecía una maquina, tenía tiempo sin gozar de un culo virgen, era como el regalo de cumpleaños perfecto pero sin cumplir años.

-TACS TACS TACS TACS…-Sonaba la cama.

Ese culito me tenía loco, no me cansare de repetirlo. Se abría para mi dándome todo ese placer indescriptible, podía pasar horas y horas abriéndolo.

Empezó a sonar el celular con el repique asignado a mi mamá o abuela, lo ignoré por 4 veces pero a la quinta tuve que parar para atender, que mala costumbre de interrumpir las cosas sabrosas.

-Hola abue, buen día-Respondí e hice seña a mi primo con un dedo que se callara mientras seguía dentro de él.

-Bien hijito, ¿Dónde estás? Ven a comer y a dormir que no has dormido nada-Contesto mi abuela.

-Tranqui abue, Leo me llevo a comer unas empanadas y estamos durmiendo en las hamacas del patio, yo estoy bien pero el otro está casi que muerto. No te preocupes, descansamos un poco y cuando estemos bien, nos vamos para allá-Conteste mientras el vaivén era lento pero se le escapo un gemido.

-¿Qué fue eso Luisito?-Dijo preocupada.

-Es Leonel que estaba vomitando pero eso es bueno, ya tu sabes que es mejor que saque todo-La pensé como un maestro y aceleré el ritmo.

-Dile que tome mucha agua. Bueno hijito, cuídate y no hagas nada loco ustedes son grandecitos-Dijo mi abuela.

-Tranquila abu, ya estamos acá recuperándonos, chao bendición.

-Dios te bendiga hijito, que la virgen del Valle te proteja-Colgó.

Lance el teléfono a la cama y agarrando de nuevo por las piernas al recién desvirgado, la metí entera sin contemplación y con ritmo acelerado, ya ese culo estaba más abierto y le podía dar en la madre.

Agarré la verga que estaba durísima y empecé a pajearsela mientras yo seguía dándole duro, cuando estaba a punto de caramelo paralizaba mi trabajo masturbatorio y le daba más duro por el culo. Mi primo se volvía loco de tanto placer y las ganas de acabar lo abrumaban pero no se lo iba a permitir.

Lo voltee, siguiendo amarrado y con los brazos estirados pero con sus rodillas en la cama, quedando ese culo parado a mi disposición mientras su cara quedaba pegada a la cama. Volví a escupir en aquel agujero que ya daba muestra de su desvirgamiento y aproveche de tomarle fotografías, una solamente del ano solo y la demás con mi verga entrando.

Lo mejor de todo es que estaba haciendo todo aquello sin que se diera cuenta y como gemía tan duro no pude aguantar la tentación de grabar. Empezando el mete y saca más duro, la grabación comenzó y no solo paseaba el iphone por su culo absorbiendo toda mi verga sino que aproveche de grabar toda aquella posición tan sumisa con su cara llena de sudor, ojos cerrados y los gemidos saliendo de su boca.

 -Toma guevo primito, tomala toda- Las nalgadas resonaban, eran pequeñas pero bien formadas y lo mejor es que eran mías.

El ritmo era bestial y ya lo sentía abierto para mí, me levante en la cama y poniéndome detrás de el con mis piernas separadas como si estuviera montando un caballo, lo embestí con toda mis ganas. Entraba todito mi guevo y me sentía más dominante sobre él que estaba hecho un desastre.

Sentía que en cualquier momento la cama se iba a partir por la mitad ya que crujía y junto con los gemidos de mi primo, esa orquesta celestial me ponía más y más.

-Afff asi primo aaa aaa aaa aaaa aaa, asi-Gemia.

Tuve que parar ya que no quería terminar de esa manera y lo coloque en la posición inicial, con las piernas a los lados y volví a la carga de forma concisa. De nuevo agarre su verga para masturbarla y cuando lo notaba muy cerca, desprendía mi mano de ella acelerando mis embestidas y dejándolo a orillas del éxtasis.

-Ay primito ya vas a ver que esto no se te va a olvidar mas nunca en tu vida-Le gritaba sin importar que alguien nos escuchara.

A los poco minutos volvía a masturbarlo y en cada intento, se iba haciendo más cercano el límite de eyaculación, hasta que varios intentos después, separe mi mano y agarrando sus piernas para apoyarme, aceleré mis movimientos y veo salir unas gotas de color blanco de su pene pero eso no me bastaba y mantenía mi movimiento.

A diferencia de las eyaculaciones donde un volcán explota, esta sería más lenta y alargada por eso mantenía mi ritmo mientras el abdomen de mi primo se iba llenando de ese liquido blanco con cada embestida. Solté sus piernas y agarre su verga masturbándolo rápidamente

-AAAHHH AHHHHH AHHHH AHHHHH AHHHHH MIIIII ERRRRDAAAAAHHHH AHHHH-Gritaba mi primo, un chorro llenó su pecho y hasta cara de su propia leche.

Yo estaba cerca y con esas contracciones que todavía sufría el recién deslechado, lo ponían más sensible a mis vergazos y a mí también. Cerré sus piernas y luego las eche hacia su pecho apoyándome completamente en ellas.

-AHHHH ahhh ahhh dioos di… osss-Seguia gritando mi primo ya un poco sin fuerzas.

Yo aceleraba cada vez más, sintiendo mis bolas que son bastante largas con su cuerpo dándole un plus a todo la cogida. La cama se estremecía y no creo que haya existido algún vecino que no escuchara todo esto, las sabanas ya se habían salido del colchón y hasta mi teléfono se había caído al suelo pero a mí me dominaba ese animal que a todos los hombres nos domina en algún momento.

Era un toro, un león, un gorila con su fuerza, su rabia, su sed por botar la leche a su hembra, a ese agujero hambriento que espera que lo rellene una y otra vez hasta que la semilla blanca lo bañe completamente y lograr la satisfacción absoluta.

-No aca…-Murmuró mi primo casi desmayado.

No me importaba un coño, yo haría lo que quisiera así lo había hecho desde el principio y así me mantendría porque yo soy el que manda aquí y ese culo me pertenece no sola esta vez sino  todas las veces que quiera porque una vez que pruebas esto, no se podrá borrar.

Sentirás arrepentimiento, rabia, tristeza y todo lo que te dé la gana pero al tiempo por mas mujeres que tengas siempre tu culo te recordara que existe y que necesita una verga grande y gruesa como la mía.

No pude aguantar más y empecé a preñar ese culito con toda mi espeso, blancuzco y nutritivo semen, lubricando todo su culo mientras yo seguía embistiendo cada vez más lento y es que no quería dejar de sentir esa cueva caliente y apretada que sacaba a relucir mi lado salvaje.

-AAH AH AHH AHHHMM AHMM AHMMM AHMM…-gritaba.

Hasta que no salió el último mililitro de leche, no pude dejar de embestir ese culo húmedo, me acosté encima de mi primo, quedando los dos bañados por su semen mientras mi verga se bajaba e iba saliendo de su guarida.

 Escuchar nuestras respiraciones, sentir el sudor eran regalos de los dioses. Él se quedo dormido y lo desamarre para luego ir a bañarme y fumarme lo poco que quedaba del porro en la hamaca con el silbar del viento en los arboles y algunas aves picando la fruta. El puto paraíso. Me quede dormido…

COBRANDO APUESTAS

 

Leonel, mi primo, no me podía ver a la cara. Hizo como si nada hubiese pasado pero yo se que hasta el mínimo detalle lo recuerda, siempre es así. Maneja seriamente y no salía ni una palabra de su boca, cosa que no era normal.

-Yo no diré nada-Le dije.

-Es que no ha pasado nada-Dijo con calma.

Seguí sumergido en aquel mundo de torbellinos dentro de su cabeza, estaba en la etapa de no aceptación y no me extrañaría que quisiera joderme en este preciso instante.

-Insisto, yo no diré nada así que tranquilo. Cuando lleguemos, te puedo prestar una crema que te ayudaría-Le propuse.

-Maldita sea marico de la mierda, NO HA PA-SA-DO NADA ¿me entiendes?-Grito mientras golpeaba el volante con una mano.

Yo ni quise moverme pero no pude aguantar una pequeña risa algo disimulado, era menos de media hora de camino y parecían dos horas. Nadie me iba a quitar esta satisfacción de cogerme un culo virgen y de un hetero, casi que me compro un trofeo por esto y eso que me duele el guevo, creo que estuvimos tres horas tirando.

-¿Cómo tendrá el culo mi primo?-Pensé y mi sonrisa se amplio.

-Coño e tu madre mamaguevo, quita esa cara de mierda-Volvió a gritar Leo.

-Deja la vaina tu, tranquilízate que si llegas así al rancho estoy seguro que todo el mundo se va a dar cuenta y vas a tener que disimular como un maldito profesional con tus panitas que me deben todavía-Reí a carcajadas.

Leo orilló el carro de improviso y empezó a lanzarme coñazos, yo como buen atleta como pude lo inmovilice y quedamos un buen rato hasta que lloro y se calmo un poco. Salimos, prendí dos cigarros y nos sentamos en la acera uno al lado del otro, estábamos frente al manso mar y simplemente no nos dijimos nada.

-Quiero que Chuchu y el negro también paguen la apuesta…

¿Continuará?

Vota en los comentarios si quieres o no una continuación. Ustedes deciden.

Como siempre agradecido con todos los que me leyeron y mis mas sinceros deseos es que hayan tenido la paja de su vida y que los haya dejado casi que desmayados.

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Recuerda que entrando a mi perfil podrás encontrar la guía de lectura porque estoy claro que a más de uno volví loco con los títulos de los relatos.

Abrazos de oso y con metedera de mano para todos. Los quiero.


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