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Fecha: 13-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Grandes Series

Un suegro me pagó por tener sexo conmigo 1

TIACALIENTEPAM1
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El papá de un novio me ofrece una buena cantidad por acostarme con él, aunque es un hombre muy feo pudo más la tentación por el dinero Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a
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Cuando tenía 22 años uno de mis novios era Humberto, a Humberto lo conocí en una fiesta de la universidad, él me gusto mucho, cogía bien, pero nada fuera de lo normal. Era un caballero, un buen muchacho, estudioso, y pertenecía a una familia millonaria, a veces me daba pena serle infiel, pero cuando una es puta nada se puede hacer.

Llevábamos 3 meses saliendo cuando me pidió que conociera a sus papás. Su mamá era una mujer muy hermosa, tenía un cuerpo envidiable, unos enormes ojos verdes, una cara tan bonita, era una de esas mujeres que a donde vaya llama la atención. Mientras que el papá de Humberto era un señor muy chaparrito como extremadamente gordo, muy calvo, un tanto sucio. Me di cuenta que lo guapo y educado de mi novio venía por el lado de su mamá.

A ellos los conocí un día que comimos juntos en un restaurante muy bonito. Todo con mi suegra iba bien, ella era muy agradable, el problema era mi suegro hablaba poco, solo me veía muy fijamente, fui vestida muy recatada, me di cuenta que mi suegro si pudiera me violaba ahí mismo.

Sí no fuera porque el señor era demasiado feo, le hubiera dado la oportunidad de tenerme en la cama, me gusta probar muchas vergas pero por más que veía a este señor no había forma de encontrarle algo atractivo. La comida siguió trate de pensar en mi suegro, preferí disfrutar la compañía de mi novio y su mamá.

Después de un rato nos fuimos, mis suegros a su casa y mi novio me fue a dejar a la mía. Al llegar nos dimos un beso de despedida y él se fue. Entre a mi casa y mi mamá me dijo que me llamó una persona que había dejado su número que por favor le llamará. Marque y era Ángel. Ángel era un amigo de un ex suegro.

A – ¿Puedes hablar?

Y- No

A –Quiero verte para coger.

Y –Sí ¿Dónde?

A –En mi casa, en una hora ¿sí?

Y –Sí ahí te veo.

Le dije a mi mamá que era el papá de una amiga que quería hacerle una fiesta sorpresa a su hija hoy, pero que a mí no me había encontrado por eso apenas me avisaba, subí a bañarme, busque ropa como para una reunión para engañar a mi mamá, pero que sirviera para calentar a Ángel. Escogí una tanga de hilo dental blanca, un pantalón blanco súper entallado, una blusa escotada negra, un suéter negro, y tacones de aguja negros, sabía que él al ver mi culo se volvería loco.

Llegue a su casa, él vive solo, cuando me abrió me dijo

A –Pero que rica puta llegó-

Y –Hola amor, hace mucho que no me llamabas, ¿qué ya no te gusto?

A –Como no, de las mujeres que me cojo tú eres la favorita, no dejo de pensar en ti.

Me invito a pasar y al entrar me dio una nalgada, esperaba esa reacción, sabía que el muere por mi culo, aunque jamás me la había metido por el ano, aunque ya me lo había pedido muchas veces.

Y –Papi, ya sabes que eso me enciende.

Nos sentamos en la sala, me ofreció algo de tomar, le pedí una cerveza, platicamos un rato, lo que había pasado en el tiempo que no nos habíamos visto, llevábamos como medio año de no saber nada él uno del otro. Me pidió que me parara frente a él dándole la espalda, lo hice. Me dio un beso en cada nalga, después me cargo y me llevó a su habitación. Me puso de perrito y empezó a nalguearme, me dijo que ese pantalón lo tenía enloquecido, volvió a pedirme el culo, le dije que tal vez en otra ocasión.

Me bajo el pantalón y la tanga, y así sin más me la metió en la concha.

Y –Aaaahhhh que verga tan grande.

A –Toda para ti, disfrútala.

Y –Sí lléname de verga, que mi concha sepa lo que es un buen macho.

Mientras me daba una duras metidas comenzó a darme nalgadas, yo pedí más, el gemía desesperado, nunca lo había visto tan caliente, llevábamos cerca de 5 minutos cuando se vino, jamás él se había venido tan rápido, se salió de mí y pude sentir como su semen salía de mi concha y escurría por mis piernas, alcancé a quitarme el pantalón y lo demás antes de que su leche lo ensuciara.

Desnuda me acosté en la cama, mientras él seguía hincado sobre la cama recobrando el aire. Cuando se restableció se acostó junto a mí y comenzó acariciarme el cabello.

A –Es increíble que exista una mujer como tú, tienes el mejor cuerpo del mundo.

Y –Vamos no exageres.

A –Es en serio estás buenísima.

Tomó mi cabeza y me hizo bajar hasta su verga, con mi boca la busque y me la metí, estaba flácida, chupe con ganas, mi lengua pasaba por cada parte de su pene, el comenzó a gemir, con sus manos me apretaba hacia él, me estaba ahogando, no me dejaba respirar, lo peor vino cuando eyaculo en mi boca, las lágrimas se me salían, no supe cuánto semen tragué, creo que me desmaye. Después de un rato reaccione Ángel estaba dormido. Me vestí y salí de su casa, no me hizo llegar al orgasmo fue demasiado rudo, no me gusto esa cogida.

Como 2 semanas después de aquel día, estaba yo comprando ropa en un centro comercial, al ir de una tienda a otra me topé con el señor Humberto, papá de mi novio del mismo nombre. El señor me vio con una cara de lujuria, se acercó a mí y me saludó, lo saludé. Cruzamos las palabras normales y cuando intente despedirme él me pidió hablar un rato con él, que era algo urgente, acepté hablar con él y fuimos a alguna de las cafeterías del centro comercial.

Pidió una mesa en la zona más sola, por la hora, eran como las once de la mañana, todo estaba solo, pero él no quería a nadie cerca. Pedimos un par de cafés, pensé que me hablaría de algún problema de mi novio, mientras pensaba eso, observaba a mi suegro y no podía dejar de notar lo feo que era.

H –Pamela quiero hablar contigo, pero necesito que todo lo que te diga no salga de aquí.

Y –Sí don Humberto, cuente con mi total discreción.

H –Lo que te diré no es fácil, pero debes de entenderlo y tratar de reaccionar lo mejor posible.

Por mi cabeza pasaron muchas ideas de lo que diría, todas eran referentes a mi novio, esperaba que lo que fuera tuviera solución.

H –Tú sabes que soy millonario, me conoces a mí y a mi esposa, yo soy feo, ella es hermosa, una mujer con ese físico con un hombre como yo, solo puede ser por dinero. Lo sé perfectamente, sería tonto de mi parte pensar que ella está enamorada de mí, su amor es por mi dinero, ella obtiene mi dinero y yo su físico.

Y –No sé porque me cuenta todo esto.

H –Es muy sencillo, me gustas, te deseo, ¿Cuánto me cobras por hacer el amor conmigo?

Y –Que le pasa, soy la novia de su hijo, yo no me vendo, dejemos esta platica aquí, será lo mejor para los dos.

H –Pon un precio.

Y –No ya cállese, me está ofendiendo.

H –Solo será un rato, tú pones el precio.

Y –He dicho que no.

H –Te doy 2000

Y -2000 pesos son buenos pero no gracias.

H –No pesos, dólares.

2000 dólares pensé, es muchísimo dinero, es un rato de sexo soy bien puta, qué más da, lo vi a la cara, el señor era horroroso. 2000 dólares eran muy tentadores. Mi mirada iba de él hacia el piso y viceversa.

Y -¿Y qué pasará con su hijo?

H –Nada él no lo sabrá, ¿aceptas?

Y –Está bien, el pagó será en efectivo.

H –Muy bien, pero como es una cantidad muy grande, pondré algunas condiciones.

Tiempo después investigué, lo que el señor me pagaba era una millonada paro lo que cobraba una prostituta en ese tiempo ni las más caras de mi país ganaban así.

H –El día será el sábado en la noche, mandare a buscarte a donde tú me digas, antes de irnos te daré un poco de dinero quiero que para ese día te pongas un traje de colegiala, falda de cuadros tan pequeña que se vea la punta de tu tanga, tanga negra, tacones de aguja negros, blusa blanca sin brassiere, 2 colas de caballo a los lados como peinado, poco maquillaje, ese día desde que llegues me hablarás de tú, me dirás suegrito, la ropa te la pondrás en el lugar en que estemos, una vez que salgas vestida con esa ropa a verme en todo momento me rogarás que te coja, está claro.

Y –Sí

H –No quiero que nada cambie, creo que por 2000 dólares merezco un buen trato.

Me dio el dinero para la ropa y nos fuimos. Yo sabía que esa falda solo la podría comprar en una sex shop así que días después fui, compre la falda, la blusa venía incluida. Lo demás ya lo tenía. Llegó el sábado, me levante muy temprano, salí a correr, mientras corría pensaba que haría con 2000 dólares. Pensaba todo lo que podía hacer, hasta pensé que prostituirme podía ser un buen negocio hasta que recordé que no cualquiera gasta 2000 dólares en sexo, tal vez tendría que pensar en algo más aterrizado para ganar dinero.

El día transcurrió normal, pasarían por mí al centro comercial donde encontré a mi suegro, calculando el tiempo, me metí a bañar quería llegar lo más limpia posible, depile bien mi concha, aunque siempre la llevo depilada, quería llevarla perfecta, quería ser realmente una puta fina.

Llegue al centro comercial llevaba un traje sastre y mi ropa de puta en una pequeña maleta. Estaba parada en el lugar acordado, cuando llegó un hombre mayor que respetuosamente me preguntó si yo era Pamela, contesté que sí, me dijo que venía de parte del señor Humberto, me pidió que lo siguiera, llegamos a un Mercedes Benz demasiado lujoso, el señor me abrió la puerta de atrás. Manejó como por media hora hasta que llegamos a un edificio, entramos en el carro a él, Se bajó y me abrió la puerta me pidió tomar el elevador hasta el pent-house y me dijo que estaría esperándome para llevarme a donde me había recogido, a mi casa o a donde yo quisiera.

Tomé el elevador, llegué al pent-house una persona de como 2 metros y muy fuerte me dio la bienvenida, era uno de los guardaespaldas de Humberto. Salió un señor, me imagino que era el mayordomo, me ofreció una bebida pedí un vodka. De algún lado salió Humberto, me saludó, nos dimos un beso en la mejilla. Ordenó al mayordomo que llevara el champagne y dos copas a la habitación, el mayordomo así lo hizo. Humberto me pidió que pasará a la habitación, que me cambiara, que cuando estuviera lista le gritara simplemente ya.

Pasé a la habitación, entré al baño, me cambie, me puse el traje de colegiala y lo demás que me había pedido Humberto, me peine como me pidió, retoque mi maquillaje, saque una pequeña botella de un perfume muy fino y me puse un poco, repase todas las condiciones que me puso Humberto, salí y grite.

Y –Ya.

Él llegó a la habitación, me vio y dijo

H –Que rica estás.

Y –Suegrito quiero verga, por favor dame verga.

Me tomo por la cintura y jalándome hacia él me dio un fuerte beso, su lengua jugaba con la mia, jamás había besado a un hombre tan feo. Después se sentó en un sillón, cerca había una estéreo puso play y empezó  la canción de lambada de Kaoma, me dijo baila, pero no te quites la ropa, baile lo más sensual que pude, de vez en cuando levantaba mi falda, babeaba cuando le enseñaba mis nalgas en tanga. Se acabó la canción y me dijo que gateando fuera hacia él, así lo hice al estar enfrente de él, se me quedo viendo, yo lo vi, me dio una muy fuerte cachetada.

H –Ruégame por verga puta.

Recordé las condiciones.

Y –Suegrito, dame tu verga, la necesito.

H –No maldita puta no te la mereces.

Y –Por favor dame verga, la necesito.

H –Está bien putita.

Y –Gracias suegrito.

Humberto se quitó toda la ropa, dejo verme un pene pequeño como de 11 cm, pensé tanto para eso. Pensé en que decirle no podía decirle que era una verga soñada. El me dio otra cachetada, esta vez menos fuerte.

Y –Suegrito que verga tan hermosa, te la puedo mamar.

H –Claro putita, atáscate.

Con mi traje de colegiala y arrodillada empecé a mamársela, rápidamente se le paró, la metía y la sacaba de mi boca, el gemía intensamente, pase mi lengua por todo su tronco, sabía un poco a orina, definitivamente este hombre era muy sucio, no se cuidaba en nada, creía que su dinero compensaba todos sus defectos.

H –Mamas delicioso.

Y –¿Te gusta suegrito?

H –Sí, sigue, mama.

Yo seguí con mi mamada, como lo pagado era mucho se la mame como si fuera una verga de 30 cm, me la saque de la boca y le dije.

Y –Suegrito te lo ruego, poséeme con esa maravilla de verga.

El orgulloso con lo que yo le decía me levantó y me aventó a la cama.

H –Que cogidota te voy a dar.

Y –Sí quiero que me cojas como nunca nadie me ha cogido.

Acostada en la cama abrí por completo mis piernas, dispuesta a recibirlo, el tomo su verga, la acerco a mi concha, y la paso por mis labios vaginales, recordé que tenía que rogarle y le dije.

Y –Te lo ruego suegrito méteme la verga, quiero ser tuya.

De un golpe me la metió, yo sentía muy poco era muy pequeña, aparte que el señor no me atraía en lo más mínimo, ni el que fuera mi suegro me daba morbo, pero tenía que actuar.

Y –Aaaahhhh como me das verga, sigue así.

Él se movía como si su verga me fuera a matar, era increíble que no notara que todo era actuado, aunque tal vez él estaba decido a creer mi actuación, lo importante es que yo quería ganarme bien esos 2000 dólares. Yo me movía con él, buscaba coordinar mis movimientos con los suyos, trate de apretarle la verga con mi vagina lo más que pude, parecía dar buenos resultados pues el gemía cada vez más fuerte su cuerpo ya sudaba, el olor de su sudor era asqueroso, ni siquiera se hecho un poco de desodorante.

H –Ponte de perrito.

Obedecí, me cogió en esa posición, tampoco yo sentía nada, el gemía me agarraba de las caderas, tomándome de ahí controlaba mis movimientos, tenía que seguir actuando.

Y –Que rico, dame así, soy una puta cojo con mi suegro.

H –Toma puta, que culo de vieja eres.

Y –Sí ya no soy tu nuera soy tu culo.

Esa frase se la había dicho a tantos suegros, y a todos los volvía locos, Humberto no fue la excepción, comenzó a temblar me jalo muy fuerte, no me dejo mover y comenzó a eyacular en mi vagina, para no variar se me olvido que mi pareja usara condón. Salió de mí y se fue al baño, yo me quede acostada, pensando en que no había sido nada placentero estar con mi suegro, pero ni modo por 2000 dólares había que sacrificarse.

La champagne ni la tocamos, él salió del baño llamo a su mayordomo, este entró y me vio acostada desnuda, el mayordomo llego con una bolsa, que le entrego a mi suegro, quien la tomo y me la dio.

H-Aquí está tu paga, te la ganaste.

Y- Gracias.

Abrí la bolsa había muchos dólares, me vestí, me despedí de Humberto y su chofer me llevo a mi casa, ya en casa conté el dinero, eran los 2000 dólares prometidos.


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