Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios y mostrar publicidad relacionada con sus preferencias.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies.
Usuario:
 Contraseña:
 CREAR CUENTA  Recordar Clave  Ayuda
 7.672 Usuarios Conectados [ Contactos ] [ Comunidad de Cams ] [ Twitter TodoRelatos ]  1.452.944 Miembros | 19.351 Autores | 98.339 Relatos 
Fecha: 16-Abr-17 « Anterior | Siguiente » en Lésbicos

La chica del Experimento 20

barbsthep116b
Accesos: 2.236
Valoración media:
Tiempo estimado de lectura: [ 18 min. ]
 -   + 
El fin de la maldad Version para imprimirEnviar este relato a un amigo/a

-20-

"Miranda/Carolina"

Tenía tantas cosas atrasadas, el estar cuidando de Gio me ha tenido distraída, un nuevo cargamento de chicas ha llegado y por eso he tenido que viajar, Manuel no quiso acompañarme porque debía resolver unos asuntos.

-Pensé que nunca volvería a ver tu cara. -Dijo mi socia se hacia llamar sirena

-Estaba ocupada, ¿Cual es la urgencia? -Pregunté molesta.

-Tengo a una de las chicas viejas embarazada, ¿Que hacemos con ella? -Fruncí el ceño.

-Matar al hijo de puta que nos arruino el capital, deja que tengan el bebe y luego lo vendes -Dije sin darle importancia a el asunto- ¿Esa era la urgencia? -Pregunte con fastidio. Ella negó.

-El padre de Manuel estuvo por aquí haciendo preguntas sobre ustedes. -eleve una de mis cejas y ella sonrió.

- ¿Que tipo de preguntas hizo? -Pregunté seria.

-Si de verdad estaban juntos y que si es cierto que tendrán un hijo, bla, bla. -Cerré mis ojos para que se me pasara el enojo.

-Debemos deshacernos de ese viejo idiota, nos va a traer problemas. -Golpeé la pared.

-Mi pared no tiene la culpa de tus desgracias.

-Seras idiota -delinee con mis dedos un cofre donde sirena guarda las llaves del almacén-. Aprovechando que estoy aquí, quiero ver a las chicas nuevas, quizás pruebe la mercancía. -Ella me lanzó una mirada de complicidad por lo que había dicho.

-Te va a gustar. -Ambas reímos.

Me llevo al almacén donde estaban las chicas a las que prostituimos y las que utilizábamos de mulas para transportar droga.

-Hay una chica que se parece mucho a tu esposa. -Observe el lugar y casi todas lloraban.

-llevala a mi casa, bien bañada y arreglada, me amarga oírlas llorar. -Ella asintió y volvió a cerrar la puerta.

Salí de ahí y llegue a la casa que tenia cerca de ese lugar, estaba cansada del viaje. Tomé mi celular y vi muchas llamadas perdidas de mi suegra, la madre de Gio, me pareció extraño, quizás el parto se le había adelantado. Devolví la llamada inmediatamente, repicó una sola vez y la señora contestó.

- ¿Miranda? -Escuche la voz preocupada de la mujer.

-Sí, ¿Que sucede? -pregunté sería, ya no me estaba gustando escuchar su llanto.

-Se fue. -Dijo simplemente.

Sentí mi mundo desvanecerse, Gio no, mis hijas, no, no, no.

- ¿Estas ahí? -la escuche preguntar.

-No, ¿Como pasó? Tu debías estar con ella, ¡maldita sea! -Grité.

Arrojé el celular contra la pared, tome mis cosas para regresar a mi casa y buscar a Gio. Seguro estaba en los brazos de la idiota doctora, si las encuentro juntas las mataré lo juro y no me importa niñas, no me importará nada.

Me metí en mi auto y arranqué a toda velocidad. El camino me parecía cada vez más largo de lo normal, odiaba que pasaran estas cosas, por eso no debí irme, mataré a la madre de Gio en lo que la tenga frente a mi, es una vieja inútil, ¿como se le va a escapar en sus narices? Golpeé el volante con mucha rabia, me iba a desquitar con esa hija de Puta por perder a mi esposa.

Escuche una especie de explosión y de inmediato comencé a perder el control del auto y una pared fue lo último que vi antes de perder la conciencia. Desperté en una habitación de hospital, lo sabia por el olor y la fachada, muchas veces acompañé a mi madre después de que mi padre casi la matara a golpes. Mi padre me miraba con rabia con sus brazos cruzados.

Mi cuerpo entero dolía y casi no podía moverme, tenia yesos en mi brazo derecho. Cerré los ojos al sentir un dolor en la garganta cuando intenté hablar.

-Agua. -Pedí con mi voz rasposa.

-Gasolina es lo que te debería dar, a ver si mueres, ¿eres idiota? ¿Por que saliste así? -Preguntó mi padre muy enojado.

-Gio se fue, debo encontrarla. -Vi su rostro cambiar de rabia a odio.

-Ojala este muerta, saca de una maldita vez a esa mujer de tu vida, ella no es importante, ¿Sabias que hay personas investigando sobre ti? -Su pregunta me tomó por sorpresa.

- ¿Que dices? Soy una simple abogada, nadie puede investigarme tengo un perfil bajo... ¡Dame agua maldita sea!

-La doctora, lo esta haciendo, ella quiere a el estorbo de Gio. -Echo un poco de agua en el vaso y me la tiro en la cara.

- ¿Estas loco? -Le dije sorbiendo el agua que estaba alrededor de mi boca.

-Me arrepiento de haberte dicho que la había visto.

-La voy a matar, lo juro, ella seguro la tiene, me investiga para alejarme de ella.

-No seas idiota Carolina, algo debe saber, ella debe tener información nuestra, deja que se quede con la basura esa y concentrate en el negocio, nos están robando y muchas chicas fueron encontradas por la policía.

-Para eso estas tú -Mi padre negó-, yo soy una más de la corporación, tu eres quien maneja el negocio, mi parte esta bien cuidada y al día.

-Eres una idiota, espero que nunca la encuentres. -Dijo con rabia y se fue.

Espere varios minutos hasta que entró una enfermera y le pedí que me diera un poco de agua, la mujer muy amable lo hizo, le pedí hablar con el doctor y me informó que esperara un poco. Mientras esperaba cerré los ojos para descansar, la cabeza me estaba matando de dolor.

- ¿Que te sucedió? -La voz de Manuel me hizo despertar.

-Tuve un accidente, ¿Sabes si Gio regresó? -El me observó con el ceño fruncido.

-Cariño, estas moribunda y lo único que haces es preguntar por esa mujer, ya veo porque mi suegro se fue hecho un demonio.

-Gio se fue Manuel, debes encontrarla -El negó-. Solo mira como estoy, debo tener fracturada hasta mi identificación, buscala Manuel. -El desvío su mirada, me pareció extraño ese gesto de su parte.

-Haré lo que pueda, tu suegra esta hecha un mar de nervios, llamé a tu casa para saber de ti, porque me habían dicho que habías salido sin avisar y aquí estas, tu padre me llamó.

-La necesito, ella no puede irse, ella es solo mía Manuel, mía. -Dije gritando.

-Ten calma Carolina, fui a ver a tu hermana y me dijo que la visitaron unas personas, pensé que era producto de los efectos de la medicinas pero un enfermero me lo confirmó. -Halo una silla y se sentó cerca de mí.

- ¡Sera hija de puta! Es es la doctora que anda buscando información sobre mí.

- Hay que matarla entonces ¿Como se fue tu esposa? Ella es una prisionera, prácticamente. -Se burló.

-No, debes hacer que la sigan, quizás nos lleve a donde esta Gio. Muero por matarla, pero no puedo, en todo caso debería mandarla a matar pero no lo disfrutaría tanto. Si la consigo jamás volverá a escapar de mí. -Dije viendo el techo.

-Olvida a esa mujer, solo te ha traído problemas, tu padre mencionó lo de las chicas encontradas por la policía y muy preocupado me dijo que no querías hacerte cargo de eso. -Rodé los ojos.

-Ese nones mi asunto, mis chicas están todas conmigo y nada mas me importa, mi negocio va bien, solo hay una descontrol con una y esta embarazada, le quitaré ese bebe y sera nuestro, no hay nada del otro mundo. -hice silencio unos segundos antes de comenzar a hablar nuevamente-, tu padre estuvo haciendo preguntas y eso no me agrada.

-Eso no es bueno Carolina, estoy seguro que su hijo bastardo le ha estado llenando la cabeza de tonterías. -Soltó molesto.

-Eso lo resolveremos luego Manuel ahora ve y haz lo que te pedí, buscala y trae a mi esposa aquí.

-Ella no es tu esposa Carolina, ya te dije haré lo posible -Se levantó de la silla y antes de salir dijo-: te amo Carolina, deberíamos darnos una oportunidad.

-Adios Manuel. -Fue mi respuesta.

El azotó un poco la puerta y volví a quedar sola, cerré mis ojos nuevamente. Gio, ¿Donde estarás? ¿Estas con ella? Juro que si es así voy a matarlas a ambas sin importarme nada, idiota doctora no se para que apareció en nuestras vidas, Prefería cuando suplicabas por mi amor, cuando perdías tu dignidad por un poco de mi atención.

-Buenas tardes. -La voz de un hombre hizo salir de mis pensamientos y abrir mis ojos.

-Buenas. -Dije simplemente.

-Soy su doctor, imagino que sus familiares han hablado con usted.

- Imagina mal, no me dijeron nada sobre mi estado, ¿Me podría decir usted? -Dije en un tono calmado.

-Sufrió fracturas graves, le operamos el área de la pelvis, hombro y brazo derecho. Aun faltan otro par de operaciones, pero debemos esperar el proceso de soldadura de sus huesos, le esperan muchos dias de reposo. -Cerré los ojos de la frustración.

- ¿Cuanto tiempo? -Pregunté entre dientes.

-No puedo decirle un tiempo exacto, quizás sea un mes o tres todo depende se como sea el proceso de soldadura de sus huesos.

- ¿Cuando puedo irme de aquí?

-En una semana quizás más, debe tener absoluto reposo, no puede moverse, debemos dejar hacer su trabajo a los huesos de eso depende de que vuelva a caminar igual que antes. -Esto no me podía estar pasando a mí.

-Gracias, doctor ¿Es normal que me duela hasta el alma? -El doctor rió y asintió.

-Lo es, usted tuvo suerte d no haber muerto en ese accidente o quedar peor. Ahora la dejare descansar, que este bien. -El doctor me regalo una sonrisa y yo simule una.

Esto seria un infierno, no poder moverme, odio los hospitales, mi madre siempre estaba en uno por las palizas que le daba mi padre. A veces me preguntó por que se caso con ella, quizás por interés al igual que yo. Pensaba cambiar con el nacimiento de las niñas, quería demostrarle a mi padre que puedo ser mejor que él, pero ella se fue, y si la encuentro las cosas que tenia pensadas quedaran en el olvido y haré en cambio de su vida un infierno.

No pude dormir en toda la noche, el dolor me estaba matando, grité hasta boca sin quedarme sin voz, una enfermera se apiadó de mi y me suministro anestesia, dijo que no dijera nada, que hacia eso porque sabían que la debía estar pasando mal y mi sorpresa fue saber que mi papá no está pagando los gastos de hospitalización

 

***

Había pasado la peor semana de mi vida, hoy me harían una segunda operación, mis hueso habían respondido bien a la primera operación, me iban a trasladar a un hospital para hacer mi recuperación allá.

-Carolina, me dijeron que te iban a trasladar a un hospital, ¿Que esta sucediendo? -Preguntó Manuel entrando a la habitación.

-Es así, mi padre no quiere pagar los gastos de hospitalización, estoy aquí aún porque soy la caridad del mes -Dije con sarcasmo- ¿Donde mierda estabas? La pase fatal.

-Estaba resolviendo unos asuntos, una amiga tuvo una perdida y... -Levanté la mano en señal de que hiciera silencio.

- ¿Por una zorrita que aborto tuve que sufrir una maldita semana? -Manuel apretó su mandíbula y desvío su mirada.

-No es una zorrita, lo siento ¿bien?, ahora ya no tendrás que sufrir más, aquí estoy. Podemos utilizar este accidente como excusa de que perdiste a nuestro hijo, así mi padre nos dejará en paz.

-No, le diremos que alquilamos un vientre. Una de mis prostitutas está embarazada, le podemos quitar al bastardo y listo.

-Nos va a descubrir Carolina y eso no es bueno, él se toma muy a pecho las traiciones. -Solté una gran risotada.

-No nos va a descubrir, idiota -Le grite-. Gio, ¿Has sabido algo de ella? -Pregunte cambiando a un tono mas serio.

-Parece que se la trago la tierra, debes olvidarla Carolina, nada más mira como estás por ella. -La rabia se estaba apoderando de mí.

-Yo hago lo que me da la gana, la quiero y punto. -Dije entre dientes.

-Buen día -Dijo una enfermera que entro con varios aparatos en sus manos- vamos a chequear sus valores para proceder con la operación.

La mujer chequeo todo y tenia la presión fuera de nivel y me pidió no alterarme. El idiota de Manuel volvió a irse con la excusa de que él me alteraba, es un idiota.

La operación fue un éxito, según el doctor no necesitaría de otra, debía tener un mes de reposo y otro de rehabilitación para volver a ser como antes y poder buscar Gio.

***

El tiempo pasaba realmente rápido, hoy se cumplían seis meses de mi accidente, después de mucho trabajo y mucha dedicación, volvía a caminar, aunque con un bastón, pero volvía a estar en pie. He tenido días pesados tratando de encontrar a Gio y como me decía siempre Manuel parecía que la tierra se la había tragado.

- ¿Carolina estas aquí? -Escuche que me llamaban. Me levante de la silla, odiaba depender de un bastón, pero no tenia de otra.

-En el jardín. -Contesté.

-Te queda bien ese bastón. -Soltó una risa burlona.

-No seas idiota Manuel, ¿Que haces con el bastardo aquí en mi casa? -Dije al ver a el bebé que traía en sus brazos.

-Él, es nuestro hijo, por si no lo recuerdas, tú también estuviste el día que le dimos nuestros apellidos. -Cerré los ojos y llene mi mano derecha a mi frente.

-Te has vuelto un blando estos meses, ¿Que te sucede? ¿Quien te cambió? -le  reclame.

-Sigo siendo el mismo, así que no se de que hablas -me estaba evadiendo lo conocía mas que el mismo-. Por cierto, mi padre quiere que vayamos a su villa mañana -Rodé los ojos con fastidio-, quiere conocer al bebé.

-Que venga el si quiere conocerlo.

-Mañana sale el avión a primera hora, nos vemos en el aeropuerto, dile a dios a mamá Manu. -Dijo con voz de idiota.

-No queda de otra, no digas estupideces y llevate a ese niño ya.

Manuel se había encariñado con ese niño, y eso no me gustaba nada, estaba descuidando el negocio y eso me afectaba, sin contar con esos misteriosos viajes que hace, cuando se los nombro me evade el tema inmediatamente, odiaba que hiciera eso, me gusta tener el control de todo y que me estuviera ocultando algo me tenia loca.

Entré a la casa a preparar mi maleta, prepare algo sencillo, no planeaba quedarme en ese lugar por mucho tiempo. Una vez que terminé con mi maleta decidí salir y cobrarme una deuda que tengo pendiente desde hace seis meses.

Me monté en mi auto y conduje hasta mi antigua casa, donde vivía la madre de Gio actualmente con parte de sus hijos, vieja desvergonzada, quedarse ahí y meter a su estúpida descendencia a vivir sin mi consentimiento los voy a matar a todos. Llegue al lugar saque mi arma automática dispuesta a disparar a quien se interpusiera en mi camino. Me coloqué mis guantes negros de cuero, no quería dejase evidencia.

Toque y escondí el arma en mi cintura, la puerta y me atendió una de las empleadas, se apartó de inmediato al reconocerme.

-Señorita, volvió. -Asentí y eche un ojo por todo el lugar. Había cambiado un poco, tenia decoraciones de mal gusto por todos lados.

-Si aquí estoy. Mi querida suegra, ¿Donde está? -Pregunte tratando de sonar lonjas tranquila posible.

-Esta tomando el sol en la terraza. -Dijo la chica.

- ¿Esta con alguien más?

-No solo estamos ella y yo, señora.

-Gracias -Pobre chica, no sabia la suerte que le tocaba-. Lo siento. -Le susurré. Saque mi arma y le disparé en medio del pecho, fue un disparo a quema ropa.

La madre de Gio entró a la casa al sentir el disparo, me miro con sus ojos abierto a todo lo quedaban, su mirada reflejaba temor, un liquido amarillento comenzó a rodar por sus piernas.

-Que asquerosa eres, pero esta bien que tengas miedo, te lo advertí -Ella comenzó a negar frenéticamente y a retroceder-. No corras, sabes cual es tu destino.

-Miranda, no, por favor. -Decía tartamudeando.

-La dejaste ir, he gastado mucho tiempo buscándola, por tu culpa. -Le grité.

Apunte a su cuerpo y caminé hacia ella.

-Vas a morir, pero mis manos serán mi arma. - Le lanze el primer puñetazo a la nariz haciendo doblarse del dolor.

-Para por favor. -Me dijo entre suplicas.

-No. -Le di con la cacha en la cabeza.

Comenzó a trastabillar y  agarrarse de todo hasta caer en el piso con ambas manos en su cabeza. Me agache y la tomé del cabello.

-Tu hija tenia algo importante para mi -susurré en su oído-. Tú lo arruinaste dejándola escapar y ahora debes pagar.

Levanté su cabeza y la estrelle contra el piso repetidas veces hasta que lo destroce.

-Te lo dije.

Me levante del suelo. Tome a la sirvienta, traté de sacar la bala con mi navaja, tomé la bala y los casquillo y salí de ese lugar.

- ¿Donde estabas? -Preguntó mi padre al verme entrar a mi casa.

-Resolviendo un inconveniente. -Contesté de mala gana.

-No vayas mañana, se que el padre de Manuel los invitó, pero no vayas. -Dijo mi padre con preocupación.

-Iré, él solo quiere conocer al mocoso, estaré un par de dias y luego volveré, no te preocupes. -Mi padre negó y se acercó a mí.

-Cuidate Carolina. -Dijo eso y se fue.

Me fui a dormir, estaba agotada, matar no era algo tan fácil, sentía un peso menos. Matar a la madre de Gio me devolvía un poco de paz. La noche había pasado rápido y un par de rayos solares daban a haciendo que mi sueño se disipara.

Me levanté sin ganas tome mi maleta y llame a Manuel. Salí al aeropuerto

-Llegas justo a la hora, te dije ayer que a primera hora. -Me riñó Manuel.

-Basta, sabes que mis ánimos no son los mejores y si quieres que vaya, cierra tu asquerosa boca. -Manuel negó y se giro a dándome la espalda.

El vuelo fue una tortura, pero agradecía que ya estábamos camino a la casa Manuel padre. Al llegar a la inmensa mansión, odiaba este lugar.

-Bienvenidos -Dijo el viejo-. Ese debe ser mi nieto. -Una sonrisa malvada se asomó en sus labios.

-Sí, padre, este es nuestro sucesor, sangre de mi sangre. -El hombre elevó una de sus cejas y soltó una carcajada. Manuel y yo nos miramos confundidos por su reacción.

-Víctor -después que el hombre dijo ese nombre sentí unos fuertes brazos envolver mis hombros y la sensación de el metal frío en mis muñecas-. Ahora lleva a ambos al sótano. Tendremos una pequeña fiesta.

Estábamos esposados, y eramos arrastrados al sótano. En la cara de Manuel veía terror puro, jamás lo había visto así, esto me estaba preocupando. Llegamos al lugar, era escalofriante, todo mi cuerpo se erizó al ver todos esos aparatos de torturas, mi padre tenia razón no debí venir, ¡Mierda!

Nos sentaron en silla uno frente del otro y nos amarraron. Manuel padre llegó y se colocó entre nosotros.

-Bien, les daré una sola oportunidad de que me digan la verdad, ¿me imagino que saben a lo que me refiero cuando digo toda la verdad?

-Papá, por favor, no nos hagas nada, te lo ruego. -Dijo Manuel entre lágrimas.

-No llores, ¿eres un maricón acaso? O ¿Esta lesbiana asquerosa te pego su enfermedad? -todos mis músculos se tensaron, un frío recorrió mi espina dorsal y mi respiración se hizo pesada.

- ¿Cómo lo sabes? -Pregunto Manuel llorando aún mas fuerte.

- ¿Creían que podrían engañarme? -Dijo el hijo de puta.

Quería hablar, gritar, salir de ahí de inmediato.

-Creo que podemos empezar contigo hijo, robaste y traicionaste a la familia, ¿Sabes que le hacemos a los ladrones?

-No, papá, por favor, yo juro que devolveré todo, lo juro. -Comenzó a decir Manuel.

-Es demasiado tarde. Quiebren todos los dedos, en ambos. -Al escuchar eso comencé a removerme en la silla intentando hacer una inútil huida.

Se acercaron dos de los empleados del viejo y tomaron nuestras manos. De nuestras bocas salia alaridos de dolor con cada dedos que era partido, me dolían como nada en el mundo me había dolido antes. De mis ojos salían lágrimas sin control. Esta noche estaba segura de que iba a morir.

-Bien, ahora a los mentirosos, ¿Sabes lo que le hacemos Carolina? O ¿debo llamarte Miranda? -Ya no sabia como sentirme, no podía ni hablar, solo lloraba sin control.

El viejo fue y tomo de una mesa una tijera de metal, el brillo que desprendía podía dejarte ciego.

-Haremos una cosa de ahora en adelante, no sentí tanto placer al ver lo que les hacían, por lo que lo haré yo mismo, comenzaré con mi hijo que es el anfitrión y luego todo lo que le haga a él también te lo haré a ti -dijo apuntándome con las tijeras-. Me gusta ser justo.

Luego de su pequeño discurso se acerco a Manuel y comenzó a delinear sus labios con la tijera.

-Hijo, ¿algo que quieras decir antes de recibir tu castigo? -Manuel asintió.

-Carolina, Perdóname. Yo me llevé a Gio, yo la alejé de ti yo se donde está. Lo hice porque te amaba, tu padre me mando a matarla, pero no pude porque me enamoré de ella cuando la conocí mejor. Quería esperar a que tuviera a las niñas pero ya ves, no pude. -Decía sin parar de llorar.

- ¡Hijo de puta! -grité. La voz me salía por primera vez desde que había llegado aquí- ¿Donde esta mi mujer?

-Lo siento, lo siento -Decía entre lágrimas-. No papá ¡No!

Fue lo ultimo que dijo Manuel antes de que su lengua fallera al piso.

-Ya no sabrás donde esta tu mujer, asquerosa lesbiana. -Me dijo el viejo desgraciado con asco.

-Gio, ¿Porque Manuel? -Era lo único que podía decir.

-Ahora como lección final les quitare la luz de la vida. -Saco un par de cucharillas y las colocó sobre un mechero.

Se colocó unos guantes y se acercó a Manuel con ambas cucharillas al rojo vivo.

-Aquí tenemos el primer ojo. -Abrió el ojo y pegó la cucharilla en el. -Luego hizo lo mismo con el otro.

Los gritos de Manuel eran espantosos, su imagen daba miedo. Chorreaba sangre por su boca y sus ojos se veían espantosos.

-Ahora vamos contigo -Me señaló-. Aprovecharé y comenzaré por tus ojos. -Acercó las cucharillas y sentí como si mi alma dejaba el cuerpo, esto dolía más que la fractura de mis dedos.

Estaba esperando que cercenaran mi lengua cuando múltiples sonidos de disparos cubrían el lugar.

-Hija, te lo dije, no debiste venir, mirate. -escuche la voz de mi padre quebrarse, pensé que nunca volvería a escucharlo.

Después de eso deje de escuchar y ya mi mundo era una oscuridad total, jamás volvería a ver nada ni a nadie,  no vería a Gio ni a mis hijas, ni el cielo, ni el mar, solo oscuridad era lo que vería hasta el último de mis días.

-Papá. -Llamé.

-Al fin despierta señorita, debo informarle que usted queda arrestada por la muerte de la señora Graciela de Galarza y el intento de asesinato de la señorita Rosa Manzano.

Y Así mi mundo se destrozó al escuchar aquello, ya no solo estaría ciega sino también privada de mi libertad, la vida me estaba cobrando cada una de las cosas malas que había hecho y de que forma lo hacía.

------------------------

Gracias por leer ojo este aun no es el final. Creo que este fue uno de los momentos mas esperados.  Espero que les haya gustado el final de Miranda.


Comunidad de Autores y Lectores de TodoRelatos
Chatea online con webcams!

comunidad.todorelatos.com

© barbsthep116b

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradecerán y supondrá una mejora en la calidad general de la web.
 Comentarios sobre este Relato (3)
\"Ver  Perfil y más Relatos de barbsthep116b
 Añadir a Lista de Favoritos
 Reportar Relato
 Excelente
 Bueno
 Normal
 Malo
 Terrible
« VOLVER A LA PAGINA ANTERIOR IR ARRIBA  ▲
 
LWNET 1999-2017 | TodoRelatos.com v3.80
Info Legal / Privacidad / Cookies · Ayuda · Stats · Enlaces · Contacto · Webmasters (Sponsors Favoritos)